adobe


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adobe

(Del ár. at-tub, ladrillo.)
s. m. CONSTRUCCIÓN Conglomerado de barro y paja, moldeado en forma de ladrillo y secado al aire el vendaval echó por tierra varias cabañas de adobe.

adobe

(Del ár. ad-dabba, cerrojo.)
s. m. Objeto de hierro que se ponía en los pies de los presos. grillete
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2022 Larousse Editorial, S.L.

adobe

 
m. Masa de barro mezclado a veces con paja, moldeada en forma de ladrillo y secada al sol, que se emplea en la construcción de paredes o muros.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

adobe

(a'ðoβe)
sustantivo masculino
masa de barro y paja utilizada en la construcción un muro de adobes
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Traducciones

adobe

Luftziegel

adobe

adobe

adobe

adobe

adobe

adobe

adobe

Кирпич

adobe

Adobe

adobe

Adobe

adobe

Adobe

adobe

SM
1. (= tabique) → adobe, sun-dried brick
2. (Cono Sur) (hum) (= pie) → big foot
3. descansar haciendo adobes (Méx) → to moonlight, do work on the side
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Que sean erigidas con adobe o con mármol proveniente de naciones lejanas, ninguna diferencia: sabed que tan bien cobija al ser humano la paja como el oro.
Se trajeron a Arequipa algunas piedras, y eran las mayores pómez, del tamaño de un adobe, y las menores como naranjas, el color negro y vetadas como metal y pesadas.
Durante algunos minutos permaneció inmóvil, apoyada contra el viejo muro de adobe; después, recobrada algo, echó a andar, pero sus piernas temblaban, el viento hería sus pulmones doloridos, su cuerpo desfallecía.
De lejos es un pueblo, o mejor una toldería, pues rodean las reparticiones del cuartel, todas de paja y adobe, construidas por la misma tropa, centenares de ranchitos que sirven de vivienda a las familias de los soldados.
¡Los salones de la independencia!, es decir, los estrados hechos de adobe y cubiertos por alfombras pintarrajeadas y tapizados los pavimentos con ordinaria jerga, debían ser para morirse de tedio y bostezar a toda mandíbula; ni un solo bronce barbedien, arrogante, espléndido, macizo, así como regalo de empresario; ni un triste bibelot (diré chuchería artística, o cosa así porque esos terminachos franceses, me hacen poner colorado), de ellos que embellecen las radiantes salas de hoy, y dan ocupación ociosa a la bella castellana; en fin, nada de todo ese maravilloso conjunto de esplendideces, comodidades y llámenle ustedes, necesidades, inventadas hoy para dicha, solaz y gloria de la brillante sociedad moderna.
La huerta, más larga que ancha, llegaba, entre dos paredes de adobe cubiertas de albaricoqueros en espaldera, hasta un seto de espinos que la separaba de los campos.
Sus viviendas eran construcciones de adobe, madera, y techo de hoja de palma real o teja, y la mayoría de paredes de bareque (realizadas con varas tupidas y una mezcla de tierra con agua pisoteada con los pies y esta se la iba colocando para tapar los huecos que dejaban las varas unas entre otras), para realizar una construcción de una vivienda, ya sea trabajar limpiando los caminos, terraplenes, se acostumbraba a realizar las mingas con todos los habitantes.
Las paredes de adobe eran una magnífica defensa contra las balas del Winchester, y las bombas que hubieran resuelto en pocos segundos la situación, resultaron demaiado pequeñas.
En los mercados hervía la gente, saludándose con amor, yendo de puesto en puesto, celebrando al rey o diciendo mal de él, curioseando y vendiendo. Las casas eran de adobe, que es el ladrillo sin cocer, o de calicanto, si el dueño era rico.
Después de andar seis días por entero, por riscos escarpados y barrancos, donde no hay vía, donde no hay sendero, ni llegaron jamás moros o francos; llegué a inhóspito valle inculto y fiero que cueva y monte cierra por los flancos, en cuyo centro allí, sobre un cerrillo, mágicamente bello hay un castillo. »De lejos resplandece como el fuego, y no está hecho de adobe o piedra dura.
Y en la puerta, al frente de apretado grupo que apuntaba con naranjeros y tercerolas, apareció el propio juez, cano del todo ya, pero siempre recio, inflexible, con su rudo ceño y su mandíbula de adobe.
Hizo cavar también una especie de cueva, cercada de pequeñas paredes de adobe crudo, de un metro de alto sobre el suelo, techada con algunas chapas de hierro galvanizado: y esto fue la casa.