Ejemplos ?
Esta enorme avalancha humana quedó instalada frente al mar, sin otro límite que la playa y una cerca de alambre con púas fijadas en una extensión de dos y medio kilómetros de largo por uno y medio de ancho.
—Pero le habrá dicho también el por qué no quiere ser Dios— dijo un granujilla que, por lo espiritado, parecía que estab i haciendo estudios escolares para convertirse en alambre.
Ven a casa a ver los modelitos... Los confeccionó ella misma, con trapos suyos, sobre maniquíes de alambre de unas cuantas pulgadas de alto.
Estaba encerrado en una pobre jaula que el inquilino que había ocupado antes que ellos el modesto cuartito, había dejado abandonada. Era de madera y alambre, muy tosca, muy vieja y muy sucia, pero al muchacho, que no había tenido nada mejor, le parecía buena.
Debajo de un periódico, que era la primera cubierta, apareció un frasco, como podía la momia de Sesostris, entre bandas de paja, alambre, tela lacrada, sabio artificio de la ciencia misteriosa de conservar los cuerpos santos incólumes; de guardar lo precioso de las injurias del ambiente.
Dos desgraciadas ratas blancas, abandonadas por su dueño, recorren de arriba abajo un castillo muy sucio hecho de cartón y de alambre, y sus ojillos rojos buscan por todas partes algo que comer.
Ahora, en cada rincón sombrío del bosque ve centellos de alambre; y al pie de un poste, con la escopeta descargada al lado, ve a su...
Porque tras él, al pie de un poste y con las piernas en alto, enredadas en el alambre de púa, su hijo bienamado yace al sol, muerto desde las diez de la mañana.
Mas al bajar el alambre de púa y pasar el cuerpo, su pie izquierdo resbaló sobre un trozo de corteza desprendida del poste, a tiempo que el machete se le escapaba de la mano.
¿No está allí mismo con el machete en la mano? ¿No está allí mismo, a cuatro metros de él, su caballo, su malacara, oliendo parsimoniosamente el alambre de púa?
El mango de su machote (pronto deberá cambiarlo por otro; tiene ya poco vuelo) estaba perfectamente oprimido entre su mano izquierda y el alambre de púa.
¡Pero esa gramilla que entra ahora por la comisura de su boca la plantó él mismo en panes de tierra distantes un metro uno de otro! ¡Ya ése es su bananal; y ése es su malacara, resoplando cauteloso ante las púas del alambre!