La luz del día, penetrando por la entreabierta ventana, iluminaba la habitación, en la cual, además del humilde mobiliario, consistente en una mesa de pino, varias sillas y un viejo aparador con cortinas azules, veíanse algunos enseres de pesca, varios remos apoyados contra uno de los ángulos, y dando una nota risueña al conjunto, un pájaro, que cantaba en una jaula de alambre, y dos macetas de geranios en flor, que decoraban el alféizar de la ventana, junto a la que cosía la unigénita del Levantino, la cual contestó al poco expresivo saludo del recién llegado con una apenas perceptible inclinación de cabeza.
Habían visto —y ayudado a veces— a disecar animales, fabricar creolina, extraer caucho del monte para pegar sus impermeables; habían visto teñir las camisas de su padre de todos los colores, construir palancas de ocho mil kilos para estudiar cementos; fabricar superfosfatos, vino de naranja, secadoras de tipo Mayfarth, y tender, desde el monte al bungalow, un
alambre carril suspendido a diez metros del suelo, por cuyas vagonetas los chicos bajaban volando hasta la casa.
Horacio Quiroga
Él extrajo del bolsillo el rollo de
alambre, desenrolló un trozo, midió, cortó con su navaja, retorció uno de los extremos, calculó alturas, lo afianzó a una rama sólidamente, ensayó la resistencia y, pasando al otro lado, probó si había rama que permitiese tender el hilo metálico recto al través del camino.
Emilia Pardo Bazán
Nadie: la carretera desierta; por allí solo se iba a Sandías y al pazo de don Roberto... Por precaución, sin embargo, Jácome no sujetó el otro cabo del
alambre.
Emilia Pardo Bazán
Fue instantáneo; el automóvil, loco y sin dirección, corrió a despeñarse por la pendiente, arrastrando a su dueño, a quien el
alambre había degollado, con la misma prontitud y limpieza que pudiera la mejor navaja de barbería...
Emilia Pardo Bazán
e algún tiempo a esta parte se ha establecido en Madrid, y no sé si en alguna otra ciudad española, la costumbre de llevar a las iglesias, cuando se celebra la misa mayor del Sábado de Gloria, jaulas con pajaritos; y en el momento en que suenan las campanillas y retumba el órgano, tras el silencio ritual de los días anteriores, son abiertas las cárceles de alambre para que las avecitas salgan volando.
Caminos subterráneos, forados abiertos por medio del fuego, escalas de
alambre y otras invenciones mecánicas revelaban, amén de la seguridad de sus golpes, que los ladrones no sólo eran hombres de enjundia y pelo en pecho, sino de imaginativa y cálculo.
Ricardo Palma
Se estremeció, al cruzar el tren, con fragor, un cañadón, y se admiró que hubieran hecho semejante puente de fierro para pasar un poco de agua, que no alcanzaba a la rodilla de un caballo. Con extrañeza, veía el alambre del telégrafo bajar y subir continuamente, entre los postes que lo sostenían.
De una de las raíces de la torre sube culebreando por el
alambre vibrante la electricidad, que enciende en el cielo negro el faro que derrama sobre París sus ríos de luz blanca, roja y azul, como la bandera de la patria.
José Martí
Castilla y León ÁVILA: ARÉVALO-MADRIGAL: Adanero, Albornos, Aldeaseca, Arévalo, Aveinte, Barromán, Bercial de Zapardiel, Berlanas (Las), Bernuy-Zapardiel, Blasconuño de Matacabras, Blascosancho, Bohodón (El), Cabezas de Alambre...
No desechaba nada, convertía en peones de ajedrez los huesos de chuleta, hacía carros romanos con cartas viejas, ruedas con un carrete y jaulas de pájaro con trocitos de alambre; pero lo más admirable eran las casas que hacía con pajas o con hilos.
Acababa el tal de mercar un rollo de
alambre, para amañar sus jaulas de codorniz y perdiz, y con el rollo en la derecha, su chiquillo agarrado a la izquierda, la vetusta carabina terciada al hombro, contraída la cara en una mueca de escepticismo, aguardaba la sentencia relativa a la consabida endrómena.
Emilia Pardo Bazán