musa


También se encuentra en: Sinónimos.

musa

(Del lat. musa < gr. musa.)
1. s. f. MITOLOGÍA Cada una de las diosas mitológicas protectoras de las artes y las ciencias.
2. ARTE, LITERATURA literario Inspiración artística o literaria ayer no pudo escribir nada, le falló la musa. numen
3. s. f. pl. ARTE,POESÍA Ciencias y artes liberales, y en especial la poesía.
4. entender la musa de alguien coloquial Conocer sus intenciones.
5. soplar la musa a una persona coloquial 1. Estar inspirado para las artes o para otra cosa. 2. Tener buena suerte en el juego.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2022 Larousse Editorial, S.L.

musa

 
f. mit. Cada una de las deidades hijas de Zeus y Mnemosine, que presidían las ciencias y las artes liberales, esp. el canto y la poesía.
fig.Numen, inspiración de un poeta.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

musa

('musa)
sustantivo femenino
1. divinidad griega que velaba por las artes o ciencias La musas eran hijas de Apolo.
2. inspiración de un artista El músico esperaba sin éxito la llegada de su musa.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

musa

nombre femenino plural
1 castálidas pegásides coro de Apolo piérides helicónides
En esta acepción se utiliza el plural musas, o bien el singular con sentido colectivo.
nombre femenino
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

musa

muse

musa

musa

musa

Muse

musa

muse

musa

Muse

musa

موسى

musa

Muse

musa

Муза

musa

Muse

musa

뮤즈

musa

Muse

musa

SFMuse
las musasthe Muses
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Por lo cual, si sabio es, la ruta devorará aunque una cándida muchacha mil veces al ir le llame y las manos al cuello ambas echándole ruegue que se detenga, la que ahora, si a mí la verdad me es anunciada, por él muere de impotente amor, pues desde el momento que leyó su comenzada Del Díndimo la Señora, desde entonces a la pobrecilla fuegos le comen su interior medula. Te perdono a ti, sáfica muchacha, que la Musa más docta, pues ha sido encantadoramente la Magna Madre por Cecilio comenzada.
Todo esto, llevado a no escasa inverosimilitud, sirve de punto de partida a Dostoyevski; mas cuando acaba la cuestión de realismo psicológico empieza su labor la musa del gran eslavo.
- Presidente Humberto Lugo Gil; secretario, Mario Vargas Saldaña; Rafael Aguilar Talamantes; Bernardo Bátiz Vázquez; Heriberto Batres García; Manlio Fabio Beltrones Rivera; Javier Bolaños Vázquez; Genaro Borrego Estrada; Oscar Cantón Zetina; Salvador Castañeda O'Connor; José Carreño Carlón; Arnaldo Cordoba; Víctor Cervera Pacheco; Irma Cué de Duarte; Jorge Cruickshank García; Enrique Fernández Martínez; Sami David David; Víctor González Avelar; Francisco Galindo Musa...
La musa enamo- rada, el ideal del femenino eterno, rimas que semjejan lluvias de flores, estrofas que despiden cascadas de luz ó que se rp- J)ujan entre nieblas, mucho de subjetivo, de íntimo, de personal.
Y para hallar consonantes las busco, las busco en dos bocas que se juntan, y estalla el beso, y escribo la estrofa, y entonces, si veis mi alma, conoceréis a mi musa.
Piden que pulse la lira Ha tiempo callada y rota: Si ya no arranco una nota Ni mi musa ya me inspira! Balbuce fria y delira Si la tortura mi mente; Cuando rie solo miente; Como miente su lamento: Y es que en mi triste aislamiento Mi alma ni goza ni siente.
Éste es el momento de aplicar la máxima antes establecida: que es necesario complacer a los hombres moderados y a los que están en camino de serlo y fomentar su amor, el amor legítimo y celestial, el de la musa Urania.
Por medio de estos anillos el Dios atrae el alma de los hombres, por donde quiere, haciendo pasar su virtud de los unos a los otros, y lo mismo que sucede con la piedra imán, está pendiente de él una larga cadena de coristas, de maestros de capilla de sub-maestros, ligados por los lados a los anillos que van directamente a la musa.
Hazte la cuenta de que no he dicho nada y no me vigiles, porque no temo haceros reír con mi discurso, que es el objeto de mi musa y que para ella significaría un gran triunfo, pero sí decir cosas ridículas.
Según Jimenez de la Espada, cuando la Audiencia encomendó a uno de sus oidores y al arzobispo don fray Jerónimo de Loayza la dirección de la campaña contra el caudillo revolucionario Hernandez Giron, la musa popular del campamento realista zahirio la pachorra del hombre de toga y la afición del mitrado al ajedrez con este cantarcillo pobre rima...
Canto el final y digno paradero que tuvo tu medalla el mismo día de habértela plantado; y aquí quiero poner fin al proemio, musa mía».
Sin duda hay también una ironía retórica, que usada con moderación produce excelentes efectos, especial- mente en la polémica; mas comparada con la sublime urbanidad de la musa socrática es como la pompa del discurso retórico más brillante comparada con una tragedia antigua de estilo elevado.