Por lo cual, si sabio es, la ruta devorará aunque una cándida muchacha mil veces al ir le llame y las manos al cuello ambas echándole ruegue que se detenga, la que ahora, si a mí la verdad me es anunciada, por él muere de impotente amor, pues desde el momento que leyó su comenzada Del Díndimo la Señora, desde entonces a la pobrecilla fuegos le comen su interior medula. Te perdono a ti, sáfica muchacha, que la Musa más docta, pues ha sido encantadoramente la Magna Madre por Cecilio comenzada.
Todo esto, llevado a no escasa inverosimilitud, sirve de punto de partida a Dostoyevski; mas cuando acaba la cuestión de realismo psicológico empieza su labor la musa del gran eslavo.
- Presidente Humberto Lugo Gil; secretario, Mario Vargas Saldaña; Rafael Aguilar Talamantes; Bernardo Bátiz Vázquez; Heriberto Batres García; Manlio Fabio Beltrones Rivera; Javier Bolaños Vázquez; Genaro Borrego Estrada; Oscar Cantón Zetina; Salvador Castañeda O'Connor; José Carreño Carlón; Arnaldo Cordoba; Víctor Cervera Pacheco; Irma Cué de Duarte; Jorge Cruickshank García; Enrique Fernández Martínez; Sami David David; Víctor González Avelar; Francisco Galindo Musa...
La musa enamo- rada, el ideal del femenino eterno, rimas que semjejan lluvias de flores, estrofas que despiden cascadas de luz ó que se rp- J)ujan entre nieblas, mucho de subjetivo, de íntimo, de personal.
Y para hallar consonantes las busco, las busco en dos bocas que se juntan, y estalla el beso, y escribo la estrofa, y entonces, si veis mi alma, conoceréis a mi
musa.
Rubén Darío
Piden que pulse la lira Ha tiempo callada y rota: Si ya no arranco una nota Ni mi
musa ya me inspira! Balbuce fria y delira Si la tortura mi mente; Cuando rie solo miente; Como miente su lamento: Y es que en mi triste aislamiento Mi alma ni goza ni siente.
José Rizal
Éste es el momento de aplicar la máxima antes establecida: que es necesario complacer a los hombres moderados y a los que están en camino de serlo y fomentar su amor, el amor legítimo y celestial, el de la musa Urania.
Por medio de estos anillos el Dios atrae el alma de los hombres, por donde quiere, haciendo pasar su virtud de los unos a los otros, y lo mismo que sucede con la piedra imán, está pendiente de él una larga cadena de coristas, de maestros de capilla de sub-maestros, ligados por los lados a los anillos que van directamente a la musa.
Hazte la cuenta de que no he dicho nada y no me vigiles, porque no temo haceros reír con mi discurso, que es el objeto de mi musa y que para ella significaría un gran triunfo, pero sí decir cosas ridículas.
Según Jimenez de la Espada, cuando la Audiencia encomendó a uno de sus oidores y al arzobispo don fray Jerónimo de Loayza la dirección de la campaña contra el caudillo revolucionario Hernandez Giron, la musa popular del campamento realista zahirio la pachorra del hombre de toga y la afición del mitrado al ajedrez con este cantarcillo pobre rima...
Canto el final y digno paradero que tuvo tu medalla el mismo día de habértela plantado; y aquí quiero poner fin al proemio,
musa mía».
Ricardo Palma
Sin duda hay también una ironía retórica, que usada con moderación produce excelentes efectos, especial- mente en la polémica; mas comparada con la sublime urbanidad de la musa socrática es como la pompa del discurso retórico más brillante comparada con una tragedia antigua de estilo elevado.