muslo


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muslo

(Del lat. musculus, músculo.)
1. s. m. ANATOMÍA Parte de la pierna entre la cadera y la rodilla se ha hecho una liposucción en los muslos.
2. ZOOLOGÍA Parte análoga en los animales prefiere el muslo de pollo a la pechuga.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2022 Larousse Editorial, S.L.

muslo

 
m. anat. Parte de la extremidad inferior (pierna) situada entre la cadera y la rodilla. Su esqueleto está constituido por el fémur, al cual rodean once músculos.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

muslo

('muzlo)
sustantivo masculino
1. parte superior de la pierna humana hasta la rodilla La mujer se golpeó los muslos al caer.
2. parte carnosa y superior de la pata de algunos animales unos muslos de pollo al ajillo
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

muslo

nombre masculino
anca babilla pata
Se refieren a las de los animales.
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

muslo

thigh, leg

muslo

cuisse

muslo

stehno

muslo

lår

muslo

reisi

muslo

bedro

muslo

muslo

넓적다리

muslo

dij

muslo

lår

muslo

udo

muslo

coxa

muslo

lår

muslo

ต้นขา

muslo

but

muslo

đùi

muslo

大腿

muslo

大腿

muslo

ירך

muslo

SMthigh
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005

muslo

m. thigh, the portion of the lower extremity between the hip and the knee.
Spanish-English Medical Dictionary © Farlex 2012

muslo

m thigh
English-Spanish/Spanish-English Medical Dictionary Copyright © 2006 by The McGraw-Hill Companies, Inc. All rights reserved.
Ejemplos ?
El hueso y hierro al de Seleucia airea de aquel broquel que fue entre mil cogido: si no es por el arnés doble que viste, ni salva el muslo ni a Grifón resiste.
Tuve apenas tiempo de avanzar una pierna, cuando sentía que alga firma y tibio me rozaba el muslo: el perro rabioso se entraba en nuestro cuarto.
Hace en el muslo descansar la lanza Grifón, que errar no suele en el combate, lanza el caballo y, cuando un tanto avanza, la mete en ristre, aprieta el acicate, y al barón de Sidón de suerte alcanza que muerto del arzón al suelo abate.
«Finalmente, mi buena intención rompió por las malas dádivas de la negra; a la cual, bajando una noche muy escura a su acostumbrado pasatiempo, arremetí sin ladrar, porque no se alborotasen los de casa, y en un instante le hice pedazos toda la camisa y le arranqué un pedazo de muslo: burla que fue bastante a tenerla de veras más de ocho días en la cama, fingiendo para con sus amos no sé qué enfermedad.
Y el coyote, ya que comió el muslo del guajolote con mole, lo sintió muy picoso y se acordó del aguamiel, esa agua fermentada de los magueyes que hoy le llaman pulque.
Ese mismo día se hizo a batea, y viérais a la rolliza campesina, con las sayas anudadas a guisa de bragas, zambullida hasta el muslo, garridamente repechada, haciéndole bailar a la batea la danza del oro con la siniestra mano, mientras que con la diestra iba chorreando el agua sobre la fina arena, donde asomaban los ruedos oscuros de la jagua.
Un muslo sin cicatrices era un signo tan destacado de falta de experiencia que nadie se hubiera atrevido a mostrarlo tal cual, prefiriendo infligirse una herida voluntaria.
¡Adiós!, ¡usted es un buen muchacho! Y, además, jamás olvidaré esto dijo golpeándose el muslo; no se preocupe, seguirá recibiendo su pavo.
"Concedido", dijo el Señor. San Pedro se rascaba la saya muslo arriba, se ventiaba con el sombrero, y veía chiquito a Peralta. No pudo contenerse y le dijo: "Mirá, hombre, que no has pedido lo principal y no te falta sino una sola cosa".
Acongójese el Pelida, y dentro del velludo pecho su corazón discurrió dos cosas: o, desnudando la aguda espada que llevaba junto al muslo, abrirse paso y matar al Atrida, o calmar su cólera y reprimir su furor.
Se quedaron solos, Madame Bovary, de espaldas, con la cara pegada a un cristal de la ventana; León tenía su gorra en la mano y la golpeaba suavemente a lo largo de su muslo.
Los ilustres compañeros de Sarpedón, igual a un dios, sacáronle del combate, con la gran lanza que, arrastrando le apesgaba; pues con la prisa nadie le advirtió ni pensó en arrancársela del muslo para que pudiera subir al carro.