Esteban era un joven de regular estatura, ni delgado, ni
obeso, más bien armónicamente proporcionado; de cabello ligeramente ondulado; amplia la frente, abundantes las cejas; los ojos pequeños de color castaño claro adornados por largas pestañas un poco rizadas; la nariz recta, la boca mediana de labios carnosos y rojos; el tórax amplio y la cintura estrecha.
Antonio Domínguez Hidalgo
«¡Malditos maderos viejos!», Exclamó don Juan, alzándose; Mas en su plan afirmándose, Dijo: «Un árbol valdrá más.» Mas mirando al techo al irse Por azar, cuál fue su asombro Cuando pegado a un escombro Otro pergamino vio, Que a un lado manifestaba Un cerrado cofrecito, Y en él se veía escrito Esto, que don Juan leyó: «PUES TUS VICIOS, ¡INSENSATO!, HASTA AQUÍ TE HAN CONDUCIDO, TEN HORROR DE LO QUE HAS SIDO, Y MIRA LO QUE A SER VAS; TOMA Y VIVE, MAS ACUÉRDATE QUE CUANDO YA NADA TENGAS SERÁ FORZOSO QUE VENGAS POR OTRA ESCARPIA QUIZÁ.» Tú creerás, lector amigo, Que don Juan, esto leyendo, En cuentas entró consigo Y por fin escarmentó; También yo lo suponía, Pero amigo, nada de eso, Porque aquel clérigo obeso Que esta historia me contó...
Míster Davis, el ingeniero jefe, un tanto
obeso, alto, fuerte, de rubicunda fisonomía en la que el whiskey había estampado su sello característico, inspiraba a los mineros un temor y respeto casi supersticioso.
Baldomero Lillo
Éramos todos artistas, quién más, quién menos, y aun había un sabio
obeso que ostentaba en la albura de una pechera inmaculada el gran nudo de una corbata monstruosa.
Rubén Darío
Eran en realidad sobrenombres, mutuamente conferidos por mis empleados, y que expresaban sus respectivas personas o caracteres. Turkey era un inglés bajo, obeso, de mi edad más o menos, esto es, no lejos de los sesenta.
Frente a mí un viejazo apoplético y obeso, envuelto en pesado abrigo de pieles, con el cogote rojo como jamón y rugoso como un cuero de caimán, los ojos cubiertos por dobles anteojos negros, y los enormes pies deformados por la gota, calzados con gruesos botarrones, roncaba a pierna suelta.
Era un cincuentón
obeso, coloradote; la capa parecia caerse de sus hombros, y un mazo de dijes, colgando de una gruesa cadena de oro, repiqueteaba sobre su vientre al menor movimiento.
Vicente Blasco Ibáñez
Una mujer pálida y flaca, con cara de hambre, las mejillas y la boca teñidas de carmín, me hizo estremecer de pies a cabeza al tocarme la manga del pesado abrigo de pieles que me envolvía, y sonó siniestramente en mis oídos el pssit, pssit, que le dirigió a un inglés obeso y sanguíneo, forrado en cheviotte gris, que se había detenido a mi lado y que se fue tras ella.
Iban a sentarse a la mesa, cuando se presentó el posadero. Era un antiguo chalán, asmático y obeso, que padecía constantes ahogos, con resoplidos, ronqueras y estertores.
Él nos detalla la descripción de los trajes de Perdita, de Floricel, de Antíloco, de las brujas de Macbeth y del boticario de Romeo y Julieta; nos describe minuciosamente su obeso caballero y el traje extraordinario con el cual debe casarse Petrucio.
ivia en cierto lugar De la Estremadura un juez De ir llegando á la vejez Con grandísimo pesar. Era el tal un hombre obeso, De gran nariz, buen color, Formidable bebedor...
Amooor, pronunciaba el sabio
obeso, con el pulgar de la diestra metido en la bolsa del chaleco, y tamborileando sobre su potente abdomen con los dedos ágiles y regordetes, y continuó: —Puedo confesar francamente que no tenia predilección por ninguna, y que Luz, Josefina y Amelia ocupaban en mi corazón el mismo lugar.
Rubén Darío