obeso


También se encuentra en: Sinónimos.

obeso, a

(Del lat. obesus, el que ha comido mucho.)
1. adj./ s. Se aplica a la persona que es gruesa. gordo
2. MEDICINA Que padece obesidad.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2022 Larousse Editorial, S.L.

obeso, -sa

 
adj. Díc. de la persona excesivamente gruesa.
Que padece obesidad.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

obeso, -sa

(o'βeso, -sa)
abreviación
que está excesivamente gordo persona obesa
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

obeso

, obesa
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

obeso

obese, gross

obeso

obeso

obeso

obézní

obeso

smækfed

obeso

liikalihava

obeso

obèse

obeso

pretio

obeso

肥満した

obeso

뚱뚱한

obeso

fet

obeso

otyły

obeso

obeso, obesos

obeso

mycket överviktig

obeso

อ้วนเกินไป

obeso

obez

obeso

béo phì

obeso

затлъстяване

obeso

肥胖

obeso

ADJobese
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005

obeso-a

a. obese, excessively fat.
Spanish-English Medical Dictionary © Farlex 2012

obeso -sa

adj obese
English-Spanish/Spanish-English Medical Dictionary Copyright © 2006 by The McGraw-Hill Companies, Inc. All rights reserved.
Ejemplos ?
Esteban era un joven de regular estatura, ni delgado, ni obeso, más bien armónicamente proporcionado; de cabello ligeramente ondulado; amplia la frente, abundantes las cejas; los ojos pequeños de color castaño claro adornados por largas pestañas un poco rizadas; la nariz recta, la boca mediana de labios carnosos y rojos; el tórax amplio y la cintura estrecha.
«¡Malditos maderos viejos!», Exclamó don Juan, alzándose; Mas en su plan afirmándose, Dijo: «Un árbol valdrá más.» Mas mirando al techo al irse Por azar, cuál fue su asombro Cuando pegado a un escombro Otro pergamino vio, Que a un lado manifestaba Un cerrado cofrecito, Y en él se veía escrito Esto, que don Juan leyó: «PUES TUS VICIOS, ¡INSENSATO!, HASTA AQUÍ TE HAN CONDUCIDO, TEN HORROR DE LO QUE HAS SIDO, Y MIRA LO QUE A SER VAS; TOMA Y VIVE, MAS ACUÉRDATE QUE CUANDO YA NADA TENGAS SERÁ FORZOSO QUE VENGAS POR OTRA ESCARPIA QUIZÁ.» Tú creerás, lector amigo, Que don Juan, esto leyendo, En cuentas entró consigo Y por fin escarmentó; También yo lo suponía, Pero amigo, nada de eso, Porque aquel clérigo obeso Que esta historia me contó...
Míster Davis, el ingeniero jefe, un tanto obeso, alto, fuerte, de rubicunda fisonomía en la que el whiskey había estampado su sello característico, inspiraba a los mineros un temor y respeto casi supersticioso.
Éramos todos artistas, quién más, quién menos, y aun había un sabio obeso que ostentaba en la albura de una pechera inmaculada el gran nudo de una corbata monstruosa.
Eran en realidad sobrenombres, mutuamente conferidos por mis empleados, y que expresaban sus respectivas personas o caracteres. Turkey era un inglés bajo, obeso, de mi edad más o menos, esto es, no lejos de los sesenta.
Frente a mí un viejazo apoplético y obeso, envuelto en pesado abrigo de pieles, con el cogote rojo como jamón y rugoso como un cuero de caimán, los ojos cubiertos por dobles anteojos negros, y los enormes pies deformados por la gota, calzados con gruesos botarrones, roncaba a pierna suelta.
Era un cincuentón obeso, coloradote; la capa parecia caerse de sus hombros, y un mazo de dijes, colgando de una gruesa cadena de oro, repiqueteaba sobre su vientre al menor movimiento.
Una mujer pálida y flaca, con cara de hambre, las mejillas y la boca teñidas de carmín, me hizo estremecer de pies a cabeza al tocarme la manga del pesado abrigo de pieles que me envolvía, y sonó siniestramente en mis oídos el pssit, pssit, que le dirigió a un inglés obeso y sanguíneo, forrado en cheviotte gris, que se había detenido a mi lado y que se fue tras ella.
Iban a sentarse a la mesa, cuando se presentó el posadero. Era un antiguo chalán, asmático y obeso, que padecía constantes ahogos, con resoplidos, ronqueras y estertores.
Él nos detalla la descripción de los trajes de Perdita, de Floricel, de Antíloco, de las brujas de Macbeth y del boticario de Romeo y Julieta; nos describe minuciosamente su obeso caballero y el traje extraordinario con el cual debe casarse Petrucio.
ivia en cierto lugar De la Estremadura un juez De ir llegando á la vejez Con grandísimo pesar. Era el tal un hombre obeso, De gran nariz, buen color, Formidable bebedor...
Amooor, pronunciaba el sabio obeso, con el pulgar de la diestra metido en la bolsa del chaleco, y tamborileando sobre su potente abdomen con los dedos ágiles y regordetes, y continuó: —Puedo confesar francamente que no tenia predilección por ninguna, y que Luz, Josefina y Amelia ocupaban en mi corazón el mismo lugar.