Y fue así que por casualidad se encontraron estos hombres, de origen y aptitudes tan diferentes, juntos en el mismo retazo de suelo para pedirle la realización -imposible en la ciudad-, de sus sueños de fortuna.
"Esto de lo que habla Edith es un retazo de la literatura de aquella época, cuando la gente comenzó por primera vez tomar plena consciencia del hecho de que el monopolio de clase sobre la maquinaria de producción significaba la esclavitud para la masa." "A ver si puedo recordarlo," dijo Edith.
Ahora resulta que todo el mundo solicita mis piedras para construir, y gratis, porque son piedras; y Montserier, que no quiso pagar novecientos pesos por este retazo, indispensable para unir en un solo bloque sus dos mil hectáreas, estuvo aquí el mes pasado a decirme que un día u otro se vería forzado a comprarme mi propiedad para su mujer, porque tenía una espléndida vista al río.
Bien veía que, por todas partes, se formaban estancias, grandes y pequeñas, y la mayor parte, de propiedad de extranjeros; poco acostumbrado a ver que el pesebre y la rasqueta sólo servían para el caballo importado, y que la intemperie y el campo pelado no bastaban para el criollo, no se le ocurría que pudiera, él, nacido acá, aspirar algún día a ser también dueño de algún retazo del suelo patrio y a radicarse en él.
"Artículo 3° Asimismo se establece el que puedan rozar los montes para que establezcan sementeras, o para que formen sus ranchos en los ejidos de los pueblos, en las tierras llamadas de comunidad y en las baldías, sin que se pague arrendamiento; y que desde ahora y lo sucesivo no se vuelva a enajenar ningún retazo de dichas tierras.
bra: Dijo el hombre a la Hilandera: a la puerta de su casa: —Hilandera, estoy cansado, dejé la piel en las zarzas, tengo sangradas las manos, tengo sangradas las plantas, en cada piedra caliente dejé un retazo del alma, tengo hambre, tengo fiebre, tengo sed..., la vida es mala...
Rompí la funda y lo extraje. Era una figura extraña, un muñeco de tela envuelto en un retazo de tafetán encarnado. No pudiendo verlo bien a causa de la oscuridad del cuarto, alumbrado solo por una lámpara, guardelo en el bolsillo y no pensé en él.
Garraf, en tanto que esto se trataba, estropeado a Mizifuf llegaba, mayando tristemente en acento hipocóndrico y doliente, como suelen andar los galloferos para sacar dineros, manqueando de un brazo colgado de un
retazo, y débiles las piernas, una cerrando de las dos linternas, por mirar a lo bizco.
Lope de Vega
«Venimos, señor rajá, a que nos deje ver con nuestras manos, que son los ojos de los pobres ciegos, cómo es de figura un elefante manso.» «Los ciegos son santos», dijo el rajá, «los hombres que desean saber son santos: los hombres deben aprenderlo todo por sí mismos, y no creer sin preguntar, ni hablar sin entender, ni pensar como esclavos lo que les mandan pensar otros: vayan los cuatro ciegos a ver con sus manos el elefante manso.» Echaron a correr los cuatro, como si les hubiera vuelto de repente la vista: uno cayó de nariz sobre las gradas del trono del rajá: otro dio tan recio contra la pared que se cayó sentado, viendo si se le había ido en el coscorrón algún retazo de cabeza...
Antiguamente, coqueta no significaba más que palmeta, pieza no era más que una porción de una cosa,
retazo, etc., y hoy aquella voz significa una mujer variable; ésta, una composición dramática; a fe que tampoco están autorizadas por el Diccionario de la Academia, pero ¿quién duda que llegarán a estarlo, así como petimetre, que en otro tiempo no lo estuvo?
Mariano José de Larra
El pueblo, a quien se le hacía muy cuesta arriba concebir que un
retazo de papel puede reemplazar al metal acuñado, puso el grito en el séptimo cielo; y para acallarlo preciso que don Bernardo de Torretagle fue escupiese por el colmillo, mandando promulgar el 1.º de febrero un bando de espantamoscas, en el cual se determinaban las penas en que incurrían los que en adelante no recibiesen de buen grado los billetes de a dos y cuatro reales, únicos que al principio se pusieron en circulación.
Ricardo Palma
Nadie hacía caso de la preferencia del viejo hacia ese retazo de campo, hasta que un día dio orden el patrón a los arados de ir aproximándose a la tapera hasta hacerla entrar en la zona cultivada.