
Por un camino angosto sobre una montaña,
sabiendo que allí esta la libertad.
Esa paz que ansió encontrar.
Donde mis sueños viajan conmigo,
En un sendero que imaginé,
Donde las luces son guiadas por luciérnagas,
y la noche, por estrellas.
Donde el viento son sunsurros de amor,
y las hojas son pétalos de flor.
Donde los ecos de las montañas
hablan sobre una pasión
de una mujer enamorada
que viaja sin razón.
Buscando a su amado,
en una ilusión.
Allí en ese camino que tanto recuerdo
bajo una lluvia y una tormenta intensa.
Donde el granizo caía sin parar,
como piedras en una tempestad.
Donde el viento sunsurraba su nombre
y ella feliz viajaba, sabiendo que allí
se encontraba su paz.
Allí estaba lo que más deseaba encontrar.
Entre los ecos de las montañas donde ella dejós sus plegarias.
Donde aquellas personas escucharón su historia y
su por que de aquel dichoso viaje.
Donde las palomas blancas volavan por el cielo azul.
Acompañandola en su viaje por su travesia,
en donde sus sueños se hacian realidad.
donde aquella mujer dejo todo por amor,
Donde la dichosa dijo: aquí encontré mi verdadera vocación,
será el destino talvez, será la vida, que no se pudierón encontrar,
Donde ella dejo escrito en una carta, y en un mar de soledad
todas aquellas palabas que le quiso decir a su amado....
A ese hombre tan querido por ella y por su corazón,
donde los pétalos de flor, se convierten en claveles.
Y los gorriones en colibrí,
donde la lluvia se convertía en una compañía
en dulces plegarias..
Y donde el sol siempre se asomaba
y cuando las luces se apagaban,
las luciérnagas destellaban su magia..
Donde aquella mujer aún espera
de una manera incierta,
sin saber que el destino le deparará
Despertándose cada vez
con más fuerzas para seguir intentando
encontrar su verdadero amor.
Aunque él este lejos,
ella le lleva muy adentro de su corazón...
Dulces estrellas, mágicas luciérnagas,
suaves vientos, lluvias de claveles
bandadas de pájaros,
ecos de montañas....
Será una gran historia que alguna vez alguien querrá contar,
de como una mujer dio todo por poderle encontrar,
luchando contra la soledad y los mares de la oscuridad,
buscando luces por doquier,
buscando respuestas sin saber...
En una noche estrellada
en una cena velada
en un lugar a cielo abierto
en donde solo ella y la luna hallaba,
ella dijo: dejaré de quererle cuando mi corazón aún ya no sienta,
cuando deje de latir y se termine su motor,
cuando mis ojos se cierren
y ya no exista pasión
cuando mi alma vuele
y se aleje de la ciudad...
Donde allí la luna escucho sus palabras
y comprendió cuanto queria a su amado...
Aquella mujer que comenzó ese viaje entre los ecos de las montañas,
acompañado de bellas luciérnagas y la luz de la luna,
de sunsurros del viento, y de aromas de flores
de un camino de claveles
y de un pequeño colibrí.
Que lo guiaba entre sus rápidos aleteos,
demostrándole que ella podía cumplir su sueño..
María..