jueves, 3 de abril de 2025

Denis Roché (París, 1937),

 



La poesía es inadmisible




La poesía es inadmisible. Por otra parte no
existe, amablemente la espalda contra los opérculos
La abertura como reja, cascada, comida o incluso
El omóplato cuando yo lo veía por primera vez.
Memento, uncida, demasiado atraída por la perspectiva
De esta impotencia, entelada, con el aire bastante próximo.
3 líneas en el sueño y yo veía finalmente por enci-
ma de los confusos aparecer una lenta cuesta
De la landa de los Baskerville: el agua chapoteaba pero
Sin que la desmesura habitual del relato haya tomado
Al elector completamente de rodillas -es llamar al
Señor, deletreando la orden del día, de esta jornada fija
El agua chapoteando débilmente contra el borde del sen-
dero y el medio ambiente procurándose al mismo
Tiempo satisfacción y juego de palabra. Que
No entiendo. Y tú, viviseccionadora de
Talla. Y la poesía, palacio para bulímicos.
Habitáculo para no ser nada. ¡Y decir que la biolo-
gía podría resolver todo!


 
Denis Roche  Poesía francesa contemporánea. 1940-1997, versiones de Jorge Fondebrider, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1997
 


VI
La poésie est inadmissible. De'alleurs elle n' / existe pas, gentiment les dos contre les opercules / L'ouverture comme grille, cascade, repas, ou encore / L'omoplate quand je le voyais pour la première fois / Mémento, attelée, trop alléchée par la perspective / De cette impuissance, entoilée, l'air assez proche. / 3 lignes dan le sommeil et je voyais enfin-par-des / sus les amphigouristes apparaître une lente montée / De la lande des Baskerville: l'eau clapotait mais / Sans que la démesure habituelle du récit n'ait pris / L'electeur à pleins genoux - c'est appeler le / Sire, épelant l'ordre du jour, de cette journée fixe / L'eau clapotant faiblement contre le bord du sen- / tier et l'environnement nous procurant en même / Temps satisfaction et contrepèterie. Celle que je / Ne comprends pas. Et toi, vivisectionneuse de / Taille. Et la poèsie, palais pour boulimiques. / Habitacle pour n'être rien. Et dire que la biolo- / gie pourrait tout résoudre!

Foto: Roche Página de Philippe Sollers/ina.fr


(Fuente: Campo de maniobras / vía La comparecencia infinita)

constantino mpolás andreadis (Buenos Aires)

 

POEMAS IV - 76

 

tocaba tan lentamente 

que era como si las teclas le impidieran

    tocar más rápido:

y así era como si tocar el piano 

no fuera ya otra cosa que levantar el

    piano con una sola mano

y con los pies bien apoyados sobre la 

    música que nacía de él:

y era entonces como si ella la escribiera

con las uñas previamente mordidas

por la impaciencia que su paciencia 

    multiplicaba

casi hasta el paroxismo de un horizonte 

    que se alejara de ella cada vez que 

    tocaba el piano como lo tocaba

    o simplemente como lo miraba con

    los ojos tan abiertos como una puerta

    que da al mar


3-4-2022


(Fuente: Literaturaconstantino.blogspot)

 

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947)

 

 
La palabra
negra
es el marco blanco
del papel blanco,
y no tanto
aquello
del singular
constituyente fonético
y lexical
del equívoco signo.
 
Esto
publicado en Ámsterdam,
a raíz
de la pluma seca
con tinta roja. 
 
A 20 de enero, 1897.
 

- Inédito -

 

Frankétienne (Haití, 1936 - 2025)

 

 
SOÑAR ES YA SER LIBRE

 Imposiblemente vivir
 Tantear lo inconcebible
 Palpar lo imaginario
 Empollar el huevo de luz
 Y romper el cascarón
 Sin matar el feto.

 La obra de arte auténtica posee esencialmente un po-
 der de choque que molesta por fuerza a los espíritus anquilosados,
 por miedo a la aventura, en la normalidad de lo cotidiano.

 El sueño es sin lugar a dudas el primero de los caminos que
 conducen a la libertad.

 Soñar, es ya ser libre.

 *
 Flores de insomnio / flores proféticas
 De lleno en el mutismo, en medio de las tinieblas, la noche
 estalla de silencio.
 Todo puede imaginarse para masacrar el vacío.
 En esos espacios de desamparo, no brota ninguna planta,
 Salvo las flores del insomnio.
 Entonces, todo puede decirse para colmar los desiertos.
 De memoria en el espejo nunca pude ver tantas flores
 de insomnio abrirse en la noche.
 Sin embargo, hace mucho que, en la soledad de un via-
 je atormentado, sufro horriblemente la temida
 enfermedad de los dioses, el mal de los ojos abiertos.

 Tierra salvaje de deslizamientos imprevisibles en la noche
 travestida de máscaras bárbaras donde se trama el juego de las
 cifras malditas para desflorar las horas en la homosexual
 obsesión de los espejos en pánico.

*
 Acostado de cara a la tierra, un anciano con cara y
 barba de profeta solloza de asco.

 Acurrucado en mi cama
 Hurgo pacientemente en mis desagües
 Curo los hendiduras
 Decapo mis llagas malignas.
 Y limpio las heridas
 Recargando las salvajes pasiones del alma.

 En el despilfarro cotidiano de la palabra mueble, busco
 el silencio clave.

*
 A través de las agitaciones del espejo, toda semejanza es
 más que fortuita con los pájaros ruidosos navegando en mis
 sueños ardientes de palabras. En el espacio de un tránsito entre
 vida y
 muerte, contabilizo mis gritos a contraviento, animando
 el horizonte en la desmesura de mis gestos, tragándome la
 esperanza por caminos ciegos, anticipando la fiesta escandalosa
 que llega con tanta dificultad.

 Identifico mi miedo a contraluz, volviendo siempre a mi pesar
 al fantasma del mismo amor, eco rebelde de un vocativo
 antiguo, vals amargo de los cuerpos utópicos.
 Me tanteo, me palpo, buscando mi diferencia y mis
 variables en el ciclo de los cangrejos, esparciéndome entre
 la imagen y el reflejo, recogiendo los falsos juguetes de la memoria
 en un simulacro de amnesia.

*
 Tiembla mi alma bajo el dolor del despertar, la pesada
 inmovilidad de un cuerpo indócil a las exhortaciones del sol,
 impermeable a las invectivas del rayo.
 Toda desolladura, mi oreja es tan sensible a las respiraciones
 del tiempo presente que escucho morir suavemente las lán-
 guidas caídas de un largo suspiro que más tarde en el recuerdo
 se convertirá en un placer mórbido.

*
 Viudez de isla devastada atizada de delirio de sombras crueles
 los tambores nocturnos estallan igual que nuestros pulmones
 destrozados por la rabia diluviana la impudicia de las lunas
 sangrantes y las mordidas de los vientos impuros.
 El pájaro voluble se ahogó en las quemaduras orto-
 gráficas del rayo exterminador.
 El horizonte naufraga en el mar apaleado por olas al rojo vivo.

*
 Fiebre en las sienes, el cuerpo atravesado de deseos, me
 acuesto en el ardor de mi lámpara, aprendo a dormir en
 el centro de mi llama.
 Y preparo mi despertar en los estallidos de mis sueños.
 Por fuerza, me instalo en lo más profundo del misterio a
 la búsqueda de mis nudos.
 Quemo mis libros mis imágenes mis parásitos mis miserias
 y mis ojos por la permanencia del rechazo, el despuntar
 del grito, la germinación de la sangre y la resonancia de mis
 abismos.

*
 Máscara y metamorfosis
 Por haber andado
 por haber visto tanto
 Por haber leído demasiado
 Por haber dicho demasiado
 Por haber cambiado
 Por haber bailado
 Y por haber tropezado tan a menudo
 Desconfiamos de las muecas de nuestras sombras.

 Un resplandor de sangre atraviesa la pasión del mirón enfebrecido
 por la luz de la masacre
 La frase del crimen asesina el sueño del testigo
 Tímpano reventado en herencia
 La sordera del cielo
 La soledad del poder.

*
 Utopía, quimera, obsesión neurótica de querer crear un
 mundo nuevo con una pasta antigua en un espacio de
 usura.
 Pero, comienza pues por romper el espacio para modificarlo.
 Luego, recompone la pasta para animar el cuerpo, la tierra y el
 soplo mezclados.
 Aprende por fin a remodelar la vida
                                     frutos y flores confundidos.
 Toda inspiración toma forma en la intensidad de la mirada
 que destruye el objeto para reconstruirlo en la unidad del gesto
 y de la imagen.

 Nacido del deseo, me encamino hacia el cuerpo blasfematorio.
 Visiones arborescentes me proyectan a un espacio
 semi-nocturno repleto de signos imposibles.
 Fulguraciones de orgasmo y vértigo.
 Escucho una voz lejana, más honda que la noche.
 Luego, regresa el silencio dado vuelta como un guante de sombra y
 terciopelo.

 En el interior de la piedra, el último refugio. Polvo y
 susurros infinitos. Sólo dicción de arena en la
 memoria del agua.

*
 Insisto en sondear las brumas y las nubes del horizonte
 bajo el parpadeo de la pequeñita llama rebelde ante la
 muerte.
 Vivir
 Temblar
 Brincar
 Saltar
 Piafar
 Correr
 Bailar
 Revolotear
 Sin nunca romper mis trampolines.

*
 Me invento caminos locos.
 Me ejercito en espejismos.
 Lo real vuelve en cortocircuitos, me asalto con letanías y
 tiro ante mis pies el equipaje de agobios.
 Inmóvil en mi etimología, varío mis armónicos,
 refuerzo mis desfallecimientos, tomo mis ambigüedades,
 decapo mis errores hasta el imaginario desollado puro y
 cuido mis amores terminales.
 Mi insomnio bárbaro interrumpe la liturgia de las tinieblas.
 Mi desnudez salpica la sintaxis de la noche. Huérfana de
 extrañamiento la luna.
 Cada mañana, me despierto sorprendido de volver a ver el sol,
 viejo cuerpo decapitado en el que todavía arde del recuerdo de su
 cabeza.

 Cáncer granuja
 embarazo de la vocal
 cero sangrante
 una sombra bosteza
 que no me acaba
 de soledad.

*
 La luz atraviesa las máscaras sin un grito.
 Dolor más duradero que el fuego, mi discordante
                                                             desgarradora.
 La noche se desvía hacia las heridas que sangran entre la
 muralla que hay que borrar y la mirada que hay que suprimir.
 Hay crisálidas que se mueven lentas en un camino cojo
 arrasando los alimentos arcaicos bajo los susurros
 imperceptibles de un amanecer lejano.
 Tengamos el ojo en vilo mientras balbucean
                                                         luciérnagas de soledad.
 vivir / sobrevivir en la jungla frente al terror de las quimeras.
 A falta de luz, aprendamos a madurar chupando la miel
 oculta de las tinieblas.
 Los fuegos del deseo poco a poco se comen la noche.
 
Traducciones de Rodolfo Häsler 

Frankétienne, cuyo verdadero nombre es Jean-Pierre Basilic Dantor Franck Étienne d’Argent, nació en 1936 en Ravine-Sèche, en el departamento de Artibonite, Haití. Es autor de casi cuarenta libros de poesía y narrativa. Es además un reconocido pintor. En la década de los 60, a comienzos de la era Duvalier, frecuentó el grupo Haïti Littéraire. Frankétienne permanece en el país para escribir y luchar. Su obra profundiza en la historia contemporánea haitiana, logrando convertirse en una suerte de conciencia nacional. El vértigo de la errancia sin fin y sin finalidad, el desarraigo, el país habitado por un mal superior forzando a sus hijos al éxodo masivo, la falta de esperanza en un entorno condenado al fracaso, son temas presentes en toda su obra. Frankétienne comienza a publicar poesía en 1964, creando el movimiento espiralista, escritura en espiral como él la llama, próxima a los Cantos de Maldoror de Lautréamont. Frankétienne, pilar de Haití, artiste total de recorrido fuera de lo común, reside en Puerto Príncipe. Esta traducción de algunos poemas de Fleurs ´insomnie es la primera vez que se le traduce al español.


(Fuente: trasdemar.com)

 

Frankétienne (Haití, 1936 - 2025)

 

 

¡Contén la respiración, hijo! Fracaso y estrépito en el azar de los 
escombros, cuando los rascacielos se derrumban bajo los dados del 
desastre, los esponsales rotos en el declive de las finanzas, la
 oportunidad pulverizada de una magia polvorienta, la boca cerrada y 
lúgubre por extinción vocal. El silencio del oráculo no anuncia ningún milagro.
 
¡Contén la respiración, hijo! Una civilización milenaria impactada por un 
iceberg de desdichas está zozobrando. Una barca de maleficios acelera su naufragio. Derrota y bancarrota en la nada infernal de la delicuescencia.
 
¡Te vuelvo a pedir que contengas la respiración, hijo! La laringe y la faringe del profeta pronto van a explotar en un tsunami de arena sedienta de sombra, en el desierto de la esfinge.
 
 
Frankétienne en "Caofonía" (libros de la resistencia, 2021, traducción de Adalber Salas Hernández)
 
Puede ser una imagen de mapa

 

(Fuente: León Félix Batista)

Daniela D.Pacilio (Casilda, Santa Fe, 1970)

 

2 poemas 2


Ilustración de Yelena Bryksenkova

 
 
sentí el miedo
entonces junté dos ramitas de tilo
las uní con un hilo de algodón
una lengua suave
para enhebrar lo indecible
y pensé en vos
en nuestros cuerpos a la intemperie
cómo habrá sido el gesto del primer hombre
ante el primer eclipse
cómo los ojos y el sueño en la primera noche
de la primera mujer
sobre la tierra el miedo no cede
pero puedo pensar en vos
vos
ayudándome a enlazar las partículas estalladas de las semillas
puedo besarte
hasta que alguna vez los meteoros
anuncien que los monstruos
todos los monstruos
fueron atravesados por este fuego.




Ilustración de Heo Jiseon


veo a través de la ventana
cómo cae una camisa azul desde algún balcón
queda allí
espinándose entre el lapacho florecido
enramada
ahora pantalones tres o cuatro remeras y más camisas
imposible contar con exactitud cuántas prendas caen
ni quién las arroja
puedo ver una mano
su gesto tartamudo
las zapatillas se desparraman entre el cordón y el charco
estancado
el cuerpo vacío de esas vestiduras se parece al de un hombre
joven
la gente levanta la vista por unos segundos sin detenerse
no se escuchan gritos ni llantos
ninguna voz ni juegos infantiles
algo parecido a la muerte o al amor se desliza por la calle
luego
se vacía y repta.






Daniela D. Pacilio - Daniela De Angelis
(Casilda, Santa Fe, Argentina, 1970)

PROFESORA DE LENGUA, LITERATURA Y COMUNICACÓN SOCIAL/
leídos en la página de META POESÍA, de Daniel Rafalovich
para leer + en BIOGRAFÍA DE AUTORES
su blog LA PALABRA ESTALLADA

 

 

 

 

(Fuente: Emma Gunst)

Daniela D. Pacilio (Casilda, Santa Fe, 1970)

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de 1 persona y sonriendo

 

 

DESMADRE

 

Recorro el camino de tierra que bordea el pueblo
cerca del frigorífico
más allá de las vías el olor se vuelve insoportable
dicen que es la grasa
la mierda de los animales
el remedio para espantar las moscas negras que zumban y hacen bicheras en el cuerpo
en los huecos donde todo se alimenta
también dicen que uno se acostumbra
que la mirada crea un espacio neutro
imperturbable
dicen eso
sin embargo la muerte deja una marca pegajosa
el incesante pulso de la memoria
el derrame de la sangre en las arterias
se ramifica y colapsa
cuaja
las flores de los palos borrachos se abren
dos chicos juegan a la pelota con los frutos que caen
la cáscara se quiebra con los golpes
desde adentro sale algo parecido al algodón
un resplandor de hermosura en las semillas
se desparrama y crece
imperceptible.
Todavía falta para llegar a casa
mi madre espera
siempre esperó
nunca aprendió a tejer ni a cocinar lentejas
nunca se preguntó por qué
le enseñaron a esperar
esperó como pudo
por la enfermedad habla poco
nos sentamos en el patio junto a una planta de malvones
impaciente pide algo
grita
quiere jugar.
 
 
(Fuente: Daniel Rafalovich)