A mediados de febrero me contaron que existía una mina interesante cerca de Portman y me invitaron a ir. Pero a mí, en principio, no me interesó nada. Las minas tienen, así de entrada, muy poco atractivo para mí. Fue a raíz de que me mostraran unas fotos de la dichosa mina que pude descubrir su atrayente "atractivo". En una remota zona de enrevesado acceso existe un grupo de formaciones hermosas que más parecen formadas en un soplao que en la propia mina. Algunas de ellas tiene color y aspecto de verde moco. Estuve tanteando la posibilidad de realizar una nueva visita hasta que a finales de marzo decidí ir yo mismo a echarle un vistazo. La espeleóloga que la conoce me dio algunas directrices para llegar al moco.
El sábado 29 de marzo nos fuimos para allá Marisa y yo en un día algo ventoso pero muy claro y soleado. Hay que tomar, cerca de Cartagena, una carretera que va hacia Portman y a unos dos o tres kilómetros del pueblo aparcar en una curva. A partir de aquí se toma un sendero poco claro a lo largo de un vallecito. Aguas abajo se recorren menos de quinientos metros hasta la entrada de una pequeña galería que da paso a la mina. Si la construcción de la entrada es de época romana, como sospecho, es asombroso su estado de conservación tras el paso de veinte siglos. Piedra en bóveda de medio punto sin argamasa ni cemento ni yeso ni nada. Unos constructores geniales esos romanos. Enseguida empiezan las galerías a bifurcarse a derecha e izquierda. Me detuve un poco y pensé en seguir el camino más marcado. Además puse señales catadióptricas para no tener dudas a la vuelta. Por el camino elegido observamos una corriente de aire, entrante ese día, muy marcada y fácil de seguir. Además fuimos encontrando señales azul-verdosas a pares que indicaban algo interesante. Tras avanzar lentamente una hora en una zona de múltiples bifurcaciones encontramos una gatera ascendente con una cuerda de cáñamo y una marca azul circular. Al otro lado aumentaron los posibles caminos, con desniveles delicados, y tanto la corriente de aire como las señales azules desaparecieron por completo. De vuelta al otro lado de la gatera tanteé varias continuaciones sin que ninguna me pareciese ajustada a lo que esperaba encontrar. Decidimos que lo mejor era comenzar a salir.
El tiempo claro y brillante nos invitó a visitar Portman y las acciones que se están llevando a cabo en su bahía. Nos parecieron, cuando menos, extrañas y poco atractivas como paisaje. Pero mi punto de vista no deja de ser el de un mero turista que no conoce la "problemática" que puede originar la minería moderna. Lo que si tuvimos claro es que la mina bien se merece las visitas que hagan falta para conocerla mejor.
Se trata de una mina romana que se siguió explotando en sectores más recientes. Está claro que se abandonó hace relativamente poco. Del nombre real actual he podido averiguar, en el Mapa de Carlos Lanzarote 1907 ( https://www.um.es/hisminas/mapas/ ), que los nombres más probables de esa mina son Bragelaldo, Lola o Ebraldo.