Mas es muy diestro don Juan, Y en tal posición se tiene, Que espada y daga empuñando De tal modo les ofende, Que no desperdicia un golpe Ni un pie de terreno pierde.
En esto estaban, cuando se descubrió don Antonio de Isunza, que fue conocido de don Juan en el cuartago desde algo lejos; pero cuando llegó cerca se paró y vio los caballos de don Juan y de Lorenzo, que los mozos tenían de
diestro y acullá desviados.
Miguel de Cervantes Saavedra
Después de prometer a Cafetera la compra, como éste decía, del estrumento, mandóle que le siguiera para entregarle el dinero, lo cual hizo al punto lleno de júbilo el incauto raquero, sin sospechar lo que le había de suceder, cosa que le hubiera sido muy fácil al ser tan diestro conocedor de los atributos de un comisario de policía como de la verdasca de un cabo de mar.
o, aquel que la Academia no ha premiado, ni de Bouillón el bárbaro diarista, ni el bonazo Guarinos ha elogiado; cuando me pica soy también coplista, y enhilo a millaradas consonantes, cual pudiera el más diestro repentista.
Ellos las abrazaron con grande regocijo, y les preguntaron si traían algo con que mojar la canal maestra. -Pues, ¿había de faltar,
diestro mío?
Miguel de Cervantes Saavedra
Hablábase en un grupo el vascuence, en otro el francés, aquí el alemán y allá el inglés; y para colmo de mi sorpresa, el sombrío palacio de los Trasierra, sobre el punto más elevado de la población, y en otro tiempo cerrado y misterioso, como si dormitara entre los recuerdos de su época, había abierto anchas puertas a la moderna luz y engalanado sus fachadas; y no descansaba, como antes, sobre escombros y zarzales, sino sobre ameno y florido campo cultivado por diestro jardinero.
Parecióle a próposito aquel puesto para alcanzar cuanto la fe impedía; y el diseño me hizo manifiesto de cómo nuestro mal remediaría: cerca de Santa Marta había dispuesto una galera que ocultó en su ría, al mando de Odorico de Vizcaya, diestro en terrestre guerra o frente a playa.
Don Carlos nos indicó con un gesto que le siguiésemos: Salimos, y caminamos a pie durante algún tiempo, hasta llegar al abrigo de los peñascales donde un soldado nos esperaba con los caballos del diestro.
Con lo que el otro creyendo Que ya don Favila teme, Su afan redobla, y su potro Con tal ímpetu revuelve Que ya doña Luz desmaya, Y ya murmura la gente, Y ya con harto trabajo Los aplausos se contienen. Mas el diestro don Favila Se cierra tan de repente Con Bristes, que ambos á dos A tierra á un tíempo se vienen.
Los retoques artísticos, por diestro que sea el pincel y por mucho que los colores abimden en la paleta, suelen desmejorar un cuadro.
Jubón negro acuchillado, banda azul, lazo en la hombrera y sin pluma al diestro lado, el sombrero derribado tocando con la gorguera.
A sus pies y en un pico de la alfombra De la llama á la sombra Entonaba su cántico divino Un sonoro laud pulsando diestro El mismo misterioso peregrino, Que de figura y caracteres muda De Blanca por amor, y que sin duda En música y amor es gran maestro.