Ejemplos ?
Abro con mi desaprovechada llave, sin esperanza de sacar provecho, y vi los dos o tres panes comenzados, los que mi amo creyó ser ratonados, y dellos todavía saque alguna lacería, tocándolos muy ligeramente, a uso de esgremidor diestro.
Don Bristes de una lanzada Hendió escudo y coselete A don Favila, que apenas En la silla se mantiene. Y don Favila mas diestro, Aunque en golpe menos fuerte El hombro derecho á Bristes Certero le desguarnece.
Hice llamar a un curandero que me puso el brazo entre cuatro cañas, y sin más descanso ni otra prevención, tomé con mis diez lanzas el camino de los montes. El guía, que caminaba a pie al diestro de mi caballo, no cesaba de augurar nuevos riesgos.
Hasta 1750, en que se puso á la nwÉa ea España la es- cuela de Ronda, de matar á los toros recibiendo, esto t!s, mmm do el diestro bandola y estoque, no hubo en Lima sino rejo- neadores para ultimar á los comúpetas.
A la cuadrilla española pertenecía también el diestro ban- derillero Juan Franco, quien, en 1818, murió en Acho, cogido por un toro mientras conversaba descuidado con su querida, que estaba en uno de los cuartos próximos á la barrera.
Recibiólo Juana Bre- ña, montada en im diestro alazán y fimiando un gran cigarro, y le sacó nueve suertes de capa, contradiciendo prácticamente la opinión del marqués de Valle Umbroso, que en su libro dice: — Difícil es que las suertes pasen de 9iete; 'pues es raro el toro que las da, y más raro el caballo que las reéiste.
Su calidad es notoria, sus años son venticinco, su mayorazgo es de renta cuatro mil cruzados, dignos de que su señora os llamen: afable, noble, entendido, poeta, músico diestro, sin deudas, sin enemigos, galán, dadivoso, alegre, cortés, valiente, cumplido, y portugués, sobre todo, para amaros: harto he dicho.
Arrinconaba a un maestro tirando la espada negra, y dicen que fue a Consuegra a desafiar a un diestro, y sacándolo a reñir matóle y tomó a su dama, con lo cual creció su fama lo imposible de decir.
Y en este torbellino de nombres y de ideas surgían como imágenes de un sueño mareador, revueltos en un caos los muertos y los vivos, y en larga, interminable y extraña procesión, obispos, reinas, chulos, civiles, monjas, cómicos, ladrones, misioneros, dinamiteros, clowns, poetas, jueces, músicos y pelotaris y héroes, en fin, cuantos ha hecho este año algún rumor, hundiéndose o alzándose, muriendo o imponiéndose, en cátedra, congreso, motín o institución; el sacro Monescillo, de dignidad modelo; Emilio, el Grande, el sumo y espléndido orador; el diestro Lagartijo...
Es la indescriptible seducción; que nuestro “Pan Batido” nos brinda; cuando humeante y crujiente, se presenta en canastillas. Donde un diestro Panadero, las ha sabido acomodar; y que con grandes tenazas, las podremos seleccionar.
Y así, es muy natural que ante el teléfono, el fonógrafo y otros aparatos que le dicen ser invención de Edison —aunque en rigor sólo en parte lo sean de este diestro empresario de invenciones técnicas— se imaginen que el tal Edison es el más sabio y más genial de los físicos hoy existentes e ignoren hasta los nombres de tantos otros que le superan en ciencia.
Salió primero don Juan, y con Lorenzo se fue fuera de la ciudad, y en una huerta algo desviada hallaron dos muy buenos caballos, con dos mozos que de diestro los tenían.