En el momento en que abandonó la mesa, el duque, muy animado, debutó con algunas tunantadas; le chupó la boca y la verga, lo colocó sobre una silla ante él con el trasero a la altura de su boca y lo estuvo hurgando de esta manera durante un cuarto de hora.
Si éste se deleitó, Dios sabe lo que el otro experimentó; mi hermana dijo que estaba en el séptimo cielo y que confesó que nunca había gozado tanto, y según eso sus nalgas fueron inundadas tanto por lo menos como lo habían sido las mías. —Si el joven poseía una hermosa verga y un hermoso culo —dijo Durcet—, había motivos para tener una bonita descarga.
Retira su verga erecta, toma de nuevo las varas y azota a la muchacha en la espalda, los muslos por delante y por detrás, luego la acuesta y la desvirga por delante, después toma las varas y la azota con toda su fuerza en el pecho, luego se apodera de sus senos y los machaca con toda su fuerza.
Me hizo arrodillar, con la cabeza inclinada sobre la cama, y él se instaló igualmente sobre la cama, arrodillado, de modo que como su verga rozaba mi boca, que me había ordenado mantuviese muy abierta, no perdí una sola gota de su eyaculación, y el libertino se divirtió extraordinariamente ante las contorsiones y los esfuerzos que yo hacía para no vomitar aquel repugnante gargarismo.
—Haz lo que yo hice —le dice Curval—. Menea la verga del muchacho sobre tu pito, de modo que su semen riegue tu glande. Pero el duque encontró más placentero enfilar dos a la vez.
Te haré cortar la lengua si chistas. —Abajo los calzones a ese mentecato cajetilla y a nalga pelada dénle
verga, bien atado sobre la mesa.
Esteban Echeverría
En aquel tiempo los carniceros degolladores del Matadero eran los apóstoles que propagaban a
verga y puñal la federación rosina, y no es difícil imaginarse qué federación saldría de sus cabezas y cuchillas.
Esteban Echeverría
Entonces la Manuelita las sacó de una cajita, y cuando se las mostró, la gaucha las escupió, y pensó hacer otras cosas: pero en esto dentró Rosas en camisa y calzoncillos golpiándose los tobillos, con la cabeza amarrada, una cara endemoniada, y en la cintura una
verga.
Hilario Ascasubi
El rey don Alfonso yaciendo en su cama, apareciol Sancto Domingo en un lecho muy fermoso, una verga en su mano e llamol' Sancto Domingo e dixol', "Alfonso, sepas que las petiçiones que me feçistes que las otorgo Nuestro Sennor Jesu Christo, e a cauo de ters lintaçiones complidas acauaras todo quanto tu quisieres", e fuesse.
La cosa le salió mal a Bermúdez porque Gancedo, que siempre anda de bastón de verga -por los perros, dice él; por darse corte digo yo- le metió una garroteadura que, colándolos por la camisa, le hizo entrar en el lomo los fideos de la sopa.
De las cuatro esquinas arrancaron, como para juntarse en lo alto, los cuatro pies recios: con un andamio fueron sosteniendo las piezas más altas, que se caían por la mucha inclinación: sobre cuatro pilares de tablones habían levantado el primer estrado, que como una corona lleva alrededor los nombres de los grandes ingenieros franceses: allá en el aire, una mañana hermosa, encajaron los cuatro pies en el estrado, como una espada en una vaina, y se sostuvo sin parales la torre: de allí, como lanzas que apuntaban al cielo, salieron las vergas delicadas: de cada una colgaba una grúa: allá arriba subían, danzando por el aire, los pedazos nuevos: los obreros, agarrados a la verga con las piernas como el marinero al cordaje del barco...
Los ocho jodedores, durante la comida, podrán manosear todo lo que quieran los cuerpos desnudos de las esposas, sin que éstas puedan negarse o defenderse; podrán también llegar a insultarlas y a servirse de ellas con la verga empinada, apostrofándolas con todas las invectivas que quieran.