06 abril 2025
- Mirando al cielo se me escapó, con tenue voz, que lo mejor sería refugiarme y pronto. Una vecina de ese invisible y majestuoso espacio sonrió al oírme.
- Me dirigí a mi simpática vecina de asiento y le dije: "Mire, mi refugio es de otro mundo. En el espacio de mi muy olvidada memoria me acordé de esa viñeta de Forges en el que se ve a dos hombres andando juntos y uno le dice al otro ... ¿qué te ha dicho el médico? y el otro le contesta ... ¡¡¡huye!!! y yo, en eso estoy".
- A la mujer le entró una risa floja que, sin yo poderlo entender, ni tampoco quise preguntarle, le seguía viva cuando decidí marcharme hacia mi refugio. Di cuatro pasos y me volví: sorprendentemente no había nadie.
- A veces creo que estoy perdiendo la razón, otras estoy felizmente convencido de ello.