La Cuarta Via
La Cuarta Via
La Cuarta Via
La cuarta va
El prometedor futuro del cambio
educativo
ISBN: 978-84-9921-270-8
Depsito legal: B. 25.013-2012
Diseo y realizacin: Editorial Octaedro
Fotografa de la cubierta: Ingimage
Impresin: Grupo Ulzama
Impreso en Espaa Printed in Spain
Andy Hargreaves y Dennis Shirley nos ofrecen una excelente panormica internacional de los movimientos educativos que hemos vivido ltimamente.
Describen qu era y qu no era eficaz en cada uno de ellos, y hacen un buen
retrato de su porvenir. La nueva era la cuarta va es algo ms que una promesa. Elementos de esta propuesta pueden encontrarse en distintas partes del
mundo en este preciso momento, y estos autores arrojan luz sobre cada una
de ellas al mismo tiempo que animan al lector a conocer las mejores prcticas
para asegurarse de que nadie nios, familias, comunidades educativas se
quede atrs en la prxima generacin.
Alan Blankstein,
presidente de Hope Foundation
Los autores proponen una nueva visin para transformar la educacin del siglo
xxi. Sostienen que los sistemas escolares deben alejarse de la cultura de los
exmenes de certificacin, abogar por la innovacin y la creatividad y hacer
partcipes del cambio educativo a padres y comunidades. Sus ideas son oportunas y relevantes para los lderes educativos de hoy en da.
Daniel A. Domenech,
director ejecutivo de American Association of School Administrators.
Confundidos y desalentados por las polticas que hacen de su trabajo una rutina poco estimulante, muchos educadores se temen que la educacin pblica se
encuentra en un callejn sin salida. En este estimulante y bien documentado
libro, Hargreaves y Shirley apuntan a un nuevo camino prometedor hacia el
progreso. La cuarta va, como ellos explican, no solo est abierta a educadores,
sino que debe ser forjada por estos, con un objetivo comn, previsin y sentido
comn.
Susan Moore Johnson,
profesora Pforzheimer en Educacin, Harvard University
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En este oportuno e inspirador libro, Andy Hargreaves y Dennis Shirely cuestionan nuestra actual manera de pensar acerca del cambio educativo. Su llamamiento a la independencia, a la potenciacin, al coraje colectivo y a la profesionalidad resonarn en quienes han tenido que luchar en estos escenarios.
El libro dejar en el lector una impresin duradera. Hay que leerlo!
Steve Munby,
director ejecutivo, National College for School Leadership, Inglaterra
He aqu un gran libro! Andy Hargreaves y Dennis Shirley tienen una habilidad increble para describir asuntos importantes de una manera incisiva y
convincente.
Dennis Sparks,
director ejecutivo emrito, National Staff Development Council
Sumario
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ndice analtico
ndice
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Prefacio
Este libro llega en un momento de rpido crecimiento y aparente prosperidad. La clase media americana, al igual que las clases medias de otros
pases desarrollados, se ha instaurado en una cultura de consumo y especulacin. Hasta los ms moderados integrantes de las clases medias se han
convertido en propietarios y especuladores, al aumentar drsticamente el
consumo y caer en una deuda creciente, con ciega confianza en el eterno
crecimiento del valor de sus propiedades como aval. Mientras, aquellos que
se sitan en las ms bajas cotas de la clase media y de las clases trabajadoras
han visto reducir sus ingresos drsticamente y se han visto obligados a solicitar crditos en condiciones cada vez ms arriesgadas para intentar evitar
quedarse atrs en este crecimiento exacerbado.
Pero este boom ha llegado a su fi nal. El precio de la vivienda est en
cada libre, y estamos en medio de una enorme crisis fi nanciera. Grandes inversores se han jugado el dinero de muchos ciudadanos de a pie, y
lo han perdido, con lo que han obligado a nuestros gobiernos a acudir a
un rescate que estamos (y vamos a estar) pagando todos durante mucho
tiempo. Entonces, quin necesita otro libro sobre cambios educativos
en un momento tan complicado como este? En educacin, no es ms
conveniente dejar las cosas como estn y atender otros asuntos ms urgentes?
Hay quien dice que, en la mayor crisis financiera desde la Gran Depresin, lo ms sensato sera congelar todo el gasto pblico, y que promover
la educacin pblica es un lujo que no podemos permitirnos. Segn estos,
ahora es el momento de ahorrar y hacer los recortes pertinentes, tal y como
hicimos en los aos ochenta. Aun as, en su libro When Markerts Collide
(Acerca de los colapsos en los mercados), Mohammed El-Erian nos recuerda que es precisamente ahora que estamos cayendo ante competidores
como China, la India y otros de Oriente Medio el momento en que ms
necesitamos invertir en formacin, lo que nos dar herramientas para forjar
nuestro futuro.1
1. El-Erian, M. A. (2008). When markets collide: Investment strategies for the age of global
economic change. Nueva York: McGraw Hill.
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Espero que ustedes reaccionen de una manera similar. Podemos identificar tres vas previas de cambio desde la II Guerra Mundial, para luego
describir los principios fundamentales de la cuarta va. De entre las alternativas que cabe escoger en este crtico momento de cambio, la cuarta va es
la que nos llevar a un futuro prometedor, integrador y sostenible.
Nuestra apuesta es una especie de viaje que empieza con un primer captulo que establece las tres vas de cambio que se han sucedido anteriormente.
una primera va de apoyo estatal y libertad profesional, de innovacin
pero tambin de inconsistencia;
una segunda va de competencia de mercado y estandarizacin educativa en la que se pierde la autonoma profesional;
una tercera va que trata de navegar entre el mercado y ms all del
mismo y del Estado, y de equilibrar la autonoma profesional con la
responsabilidad.
El captulo 1 identifica el legado que cada una de estas vas nos ha dejado, y distingue cules deberamos mantener o volver a adoptar y cules
deberamos dejar atrs.
En el captulo 2 sostenemos que la gran promesa de la tercera va no
se ha cumplido porque tres senderos de distraccin nos han desviado de
l: en primer lugar, una imposicin autocrtica de objetivos y evaluacin;
en segundo lugar, obsesiones tecnocrticas con datos y hojas de clculo y,
en tercer lugar, una indulgencia excesiva en la evaluacin para asegurar
mejores resultados. Estas distracciones llevan a una educacin ms superficial y corta de miras, e impiden transformaciones ms profundas en la
calidad de la enseanza y el aprendizaje que podran producir habilidades superiores de pensamiento, adems de desarrollar virtudes y valores
ms profundos.
El captulo 3 traza cuatro horizontes de esperanza o imgenes de prcticas prometedoras que nos dan pistas sobre el camino ms deseable. Estas
imgenes comprenden la nacin que ms alto rendimiento produce, segn
muchos indicadores de desarrollo econmico y educativo, el distrito escolar
con la ms drstica reforma en Inglaterra, una red de 300 escuelas con bajos niveles de rendimiento, que han mejorado espectacularmente sus resultados acadmicos mediante la promocin de la colaboracin entre escuelas,
y destacados ejemplos de organizacin y desarrollo de comunidades que
demuestran cmo el cambio a mejor no siempre se fragua desde los gobiernos, sino que a veces funcionan paralelamente, o incluso dificultan dichas
mejoras.
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Con estos ejemplos basados en la investigacin como fundamento, establecemos la direccin de la cuarta va en el captulo 4; describimos seis
pilares sobre los que se apoya el cambio, tres principios de profesionalidad
que nos llevan a este y cuatro catalizadores de coherencia que lo mantienen
de una pieza.
Todos los elementos de la cuarta va que sealamos son reales, todos
ellos existen ya. Los hemos visto con nuestros propios ojos en naciones, redes y sistemas que hemos evaluado y en escuelas con las que hemos estado
trabajando. Describimos todos estos elementos con detalle en nuestro libro.
Estos ejemplos no son una seleccin de los mejores momentos del xito de
estas propuestas, ni estn basados en fuentes indirectas o visitas rpidas a
los centros para escuchar a sus directores hablar acerca de las bondades de
su gestin, alimentando as una visin sesgada de la realidad. Identificamos
tanto las limitaciones como los puntos fuertes de nuestros ejemplos y enseamos cmo podramos y deberamos ir ms all de los mismos. Respecto
a esto, la cuarta va se basa en sustanciales evaluaciones hechas por nosotros mismos sobre los sistemas que generan altos rendimientos y prcticas
prometedoras en lugares de todo el mundo.
Un mundo dominado por la riqueza y el poder nos ha menguado y casi
destruido. Pero en las profundidades de la crisis est emergiendo un nuevo
espritu con el que el servicio y el sacrificio para una esperanza comn son
valores que pueden elevarnos a un fin ms alto y a un ejercicio ms humano
de nuestro poder. Los versos de la cancin de Leonard Cohen que hemos
seleccionado para abrir este volumen nos recuerdan que el cambio histrico
es real y no una ilusin. La codicia y la cultura del narcisismo pueden dar
paso al espritu pblico. El secretismo y la vigilancia pueden dar paso a la
transparencia y a la democracia. No hay un lugar mejor para emprender
esta bsqueda que a travs de la educacin de los jvenes, la generacin del
futuro. Este es el momento en el que estamos llamados a aunar nuestros
esfuerzos para forjar una nueva y mejor etapa de cambio social y educativo,
una cuarta va de innovacin, inspiracin y sostenibilidad.
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Los autores
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K
Sigue, sigue navegando,
oh, poderoso barco del Estado,
por las orillas de la necesidad,
ms all de los arrecifes de la codicia,
a travs de los escollos del odio.
Sigue, sigue, sigue navegando.
Leonard Cohen, Democracy.
Captulo 1
Las tres vas del cambio
Estamos entrando en una era de postestandarizacin de la educacin. Posiblemente no se pueda ver, tocar o sentir, pero los augures de la nueva era ya
han llegado y avanzan a gran velocidad.
Poco antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos del 2008,
el director de la House Education and Labor Committee de este pas
proclam que el acta llamada No Child Left Behind (NCLB) (Ningn
nio dejado atrs) se haba convertido en la marca ms negativa de
Amrica. El ochenta y cinco por ciento de los educadores encuestados
coincidan en que NCLB no mejoraba las escuelas, y que una alta comisin, que inclua superintendentes y dos antiguos secretarios de educacin, se quejaron de que la obsesin de Amrica por la estandarizacin
de las bases estaba destruyendo su capacidad para ser econmicamente
creativa y competitiva.1
En Asia, una nacin con un alto rendimiento como Singapur seala:
Ensea menos, aprende ms, y ordena un 10% de espacio en blanco en el horario para que los profesores aporten iniciativa individual y
creatividad a sus horas de enseanza. Mientras, la emergente potencia
econmica de China hace del currculum desarrollado en la escuela una
prioridad educativa nacional.
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Encontrando nuestra va
A finales del siglo xx emergi un nuevo consenso en la mayora de las democracias occidentales sobre el mejor camino hacia la paz, la prosperidad
y el progreso. Los lderes llamaron a este camino la tercera va. El primer
ministro britnico, Tony Blair, y el canciller alemn, Gerhard Schrder,
redactaron juntos un artculo sobre esta tercera va.5 El presidente Bill Clinton convoc una cumbre internacional en la Casa Blanca para discutirlo y el director de la prestigiosa London School of Economics, Anthony
Giddens, estableci sus bases tericas.6 La idea era simple: por una parte,
superar la idealizacin del Estado de bienestar, y por otra, la ideologa de
los mercados. En su lugar, habra que desarrollar una idea ms pragmtica,
llamada por los alemanes el nuevo punto medio, que sacara mayor partido de los mejores aspectos del Estado de bienestar y de los mercados, y
minimizara sus puntos dbiles. Por encima de todo, las polticas de ayudas
se revitalizaran y se expandiran en el sector pblico, con el fin ltimo de
aumentar el compromiso ciudadano en todos los sectores de la poblacin.
Esta direccin poltica tan prometedora, que tantas esperanzas ofreca,
se encuentra ahora estancada, especialmente en la educacin. Basndonos
en lo que podemos aprender del pasado, junto con las excelentes alternativas aqu y en el extranjero, este libro repasa aos de nuestra investigacin y
nuestro trabajo de mejora para mostrar cmo la tercera va se ha quedado
atascada. Este libro propone entonces un mejor camino una cuarta va
hacia el cambio educativo y social para corregir el curso de este camino y a
la vez coger carrerilla para avanzar de la mejor manera posible.
La cuarta va no ha sido concebida de la nada. Casi todas las ideas sobre
el cambio tienen su origen en otras partes. Vienen de pases como Finlandia, Singapur y Corea del Sur, que tienen informes de un alto rendimiento
educativo y econmico, adems de una fuerte cohesin social. Tambin
pueden venir de instituciones que, aunque no pertenecen a los pases antes
mencionados, destacan por sus prcticas eficaces en nuestros propios distritos, estados, provincias y naciones. Conocemos de primera mano muchas
de ellas y las describimos con detalle en este libro.
5. Blair, T.; Schroder, G. (1999). Europe: The Third Way-die neue mitte. Londres: Labor
Party and SPD.
6. Giddens, A. (1999). The Th ird Way: The renewal of social democracy. Malden, MA:
Blackwell. Giddens, A. (2000). The Third Way and its critics. Cambridge, Reino Unido: Polity
Press. Giddens, A. (ed.) (2001). The global Third Way debate. Cambridge, Reino Unido: Polity
Press.
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Discrecin
profesional
Contextos locales
Apoyo gubernamental
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idealistas, como Herbert Kohl y Jonathan Kozol, escribieron sendas narrativas que condenaban las injusticias educativas y abogaban por cambios radicales.9 Incluso con estos cambios, el profesorado y otros funcionarios del
Estado tenan una gran autonoma en la primera va. Gozaban de mucha
confianza por parte de la ciudadana, cada vez ms prspera, y se les dej
hacer su trabajo a su aire.
En un estudio llamado Change Over Time (Cambio con el tiempo), que englobaba ms de tres dcadas, desde los setenta hasta ahora, y
que se centraba en ocho institutos de bachillerato en Estados Unidos y en
Canad, uno de nosotros se encontr con que todas las escuelas adoptaban
todos los elementos de esta primera va de reforma social. Los educadores
recordaban este periodo como una poca de optimismo e innovacin. Una
marea alta de liberalismo condujo a generosos beneficios que redujeron la
pobreza y permitieron al Gobierno proveer sustanciales recursos a las escuelas, incluso a las de las zonas ms desfavorecidas. Un profesor lo describi como tiempos dorados para la educacin en los que haba dinero y
respeto, adems de mucho movimiento.10
Los profesores que entraron en el mundo de la educacin durante esta
primera va y que ensearon dcadas despus expresaron una inmensa nostalgia de las escuelas de los sesenta y principios de los setenta. Pero no haba
uno, sino dos tipos de nostalgia diametralmente opuestos. Los profesores
de las escuelas que haban sido ms innovadoras sentan nostalgia de la
libertad para desarrollar currculos acordes con las distintas necesidades de
sus estudiantes como parte de su misin de cambiar el mundo. Este grupo
crea que la reforma actual de exmenes nacionales y prescripcin del currculum les haba robado la misin. Aoraban la pasin y la creatividad a la
hora de ensear que les haban quitado.
Los profesores que en las escuelas haban seguido una lnea ms tradicional tambin sentan nostalgia por su autonoma profesional perdida,
aunque no por la misma razn. Para ellos, autonoma significaba libertad
9. Kohl, H. (1967). 36 children. Nueva York: New American Library. Kozol, J. (1967).
Death at an early age: The destruction of the hearts and mind of Negro children in the Boston Public Schools. Boston: Houghton Mifflin Company.
10. Hargreaves, A.; Goodson, I. (2006). Educational change over time? The sustainability and non-sustainability of three decades of secondary school change and continuity.
Educational Administration Quarterly, 42(1), 3-41. Los datos y hallazgos reflejados en este captulo estn relacionados con las dos primeras vas de cambio y con el interregno entre las
mismas. Un informe ms detallado se encuentra en este artculo y en Hargreaves, A.; Fink, D.
(2006). Sustainable leadership. San Francisco: Jossey-Bass. Hargreaves, A. (2003). Teaching in
the knowledge society: Education in the age of insecurity. Nueva York: Teachers College Press and
Maidenhead, Reino Unido: Open University Press. Goodson, I. (2003). Professional knowledge, professional lives. Maidenhead, Reino Unido: Open University Press.
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11. Escuelas que ofrecen la oportunidad para que el alumno se dedique a un tema o a una
carrera especfica. (N. de T.)
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y coherencia al currculum.12 En 1981, la Casa Blanca de Reagan comision el informe A Nation at Risk (Una nacin en peligro), que condujo
a la promocin de unos estndares educativos, junto con la provisin de
distintas opciones de eleccin para los consumidores y un aumento de la
formacin profesional en los distritos.13 A nivel estatal, muchos gobiernos
empezaron a disear un currculum unificado basado en objetivos lo bastante amplios como para que la autonoma profesional o la creatividad en
el aula no se vieran afectadas. Un poco ms tarde, la provincia canadiense
de Ontario, bajo el nico Gobierno socialista en su historia, se hizo eco de
este nfasis mediante la promocin del detracking 14 y un pequeo nmero
de objetivos de aprendizaje tratados interdisciplinarmente.15 En todos estos
casos, los principales actores en las polticas lingsticas pensaban que una
correcta combinacin de presiones de mercado, directrices gubernamentales y recursos locales elevara la calidad de la enseanza, la cual, a su vez,
aumentara el rendimiento escolar de los estudiantes.
Sin embargo, para el profesor de a pie, esta combinacin de marcos
centralizados e iniciativas con responsabilidades descentralizadas pareca
desconcertantemente contradictorio. Las evaluaciones basadas en portafolios se daban al mismo tiempo que los exmenes regulados nacionalmente.
Las escuelas magnet orientadas a sectores particulares de la poblacin tambin deban incluir a estudiantes con necesidades educativas especiales para
cumplir con los derechos civiles federales.
As que las escuelas ms innovadoras tenan directores capaces de
ayudar a los profesores a interpretar esta complejidad. Consiguieron llevar a cabo sus misiones particulares sin descuidar el cumplimiento de los
estndares. Sin embargo, las escuelas tradicionales incluidas en el estudio Change Over Time zozobraron, debido a la sobreproteccin de sus
equipos educativos por parte de sus lderes, escudndolos de la sombra de
Mordor que representaban las reformas en sus escuelas de Hobbits en la
Tierra Media, hasta que fue demasiado tarde. Sin la gua de una direccin
eficiente, los profesores de estas escuelas se quejaban de que los resultados
12. Her Majestys Inspectorate (1983). Curriculum 11-16: Towards a statement of entitlement. Londres: HMSO, p. 16.
13. National Commission on Excellence in Education (1983). A nation at risk: The imperative for educational reform. Washington, D. C.: U.S. Government Printing Office.
14. Reforma en la que los estudiantes se colocan intencionalmente en clases con habilidades mezcladas y heterogeneas. (N. del T.)
15. Uno de nosotros particip en la revisin de la literatura internacional, que se plasm
en los fundamentos para las polticas de esta provincia. Ver Hargreaves, A.; Earl, L.; Ryan, J.
(1996). Schooling for change: Reinventing education for early adolescents. Bristol, P. A.: Falmer.
Evaluation of the policy and its impact can be found. En: Hargreaves, A.; Earl, L.; Moore,
S.; Manning, S. (2001). Learning to change. San Francisco: Jossey Bass.
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19. MacBeath, J.; Gray, J.; Cullen, J.; Frost, D.; Steward, S.; Swaffield, S. (2007). Schools
on the edge: Responding to challenging circumstances. Londres: Paul Chapman. Fullan, M.
(2005). Leadership and sustainability: Systems thinkers in action. Londres: Innovation Unit, Department for Education and Skills.
20. Oakes, J.; Lipton, M. (2002). Struggling educational equity and diverse communities: School reform as a social movement. Journal of Educational Change, 3(3-4),
383-406. Welner, K. (2001). Legal rights, local wrongs: When community control collides
with educational equity. Albany, N. Y.: State University of New York Press. Ball, S. (2003).
Class strategies and the education market: Th e middle classes and social advantage. Londres:
RoutledgeFalmer.
21. Ofsted Publications Centre (2004). Reading for purpose and pleasure. An evaluation of
the teaching of reading in primary schools. Londres: Crown.
22. Nichols, S.; Berliner, D. (2007). Collateral damage: How high-stakes testing corrupts
Americas schools. Cambridge, M. A.: Harvard Education Press.
23. Jehlen, A. (2006). Moving beyond NCLB: Theres plenty of room and opportunity
for improvement. Extrado de <http://www.nea.org/home/13952.htm>. American Federation
of Teachers. (2003). Where we stand: Standard-based assessment and accountability. Extrado de
<http://www.aft.org/pubs-reports/ downloads/teachers/StandAssessRes.pdf>.
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24. Estos datos forman parte de los resultados de un estudio ms amplio en Hargreaves,
A. (2003). Teaching in the knowledge society: Education in the age of insecurity. Nueva York: Teachers College Press and Maidenhead, Reino Unido: Open University Press.
25. Cockburn, A.; Haydn, T. (2004). Recruiting and retaining teachers: Understanding why
teachers teach. Londres: RoutledgeFalmer. Para datos ms recientes, ver Milne, J. (11 de julio de 2008). NQTs quit in first few years of job. Times Education Supplement. Extrado de
<http://www.tes.co.uk/article .aspx?storycode=2647089>.
26. Darling-Hammond, L. (2003). Keeping good teachers: Why it matters and what leaders can do. Educational Leadership, 60(8), 6-13.
27. Ver Hargreaves, Teaching in the knowledge society.
28. Ver Hargreaves y Fink, Sustainable leadership.
29. Koretz, D. (2008). Measuring up: What educational testing really tells us. Cambridge:
Harvard University Press.
30. Nichols y Berliner, Collateral damage.
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Inglaterra
En Inglaterra, la tercera va es evidente en medidas de arriba abajo que
hacen hincapi en los objetivos de rendimiento para escuelas y distritos escolares. Los indicadores se recogen mediante pruebas de lectura y escritura,
clculo y aritmtica, y ciencia a cuatro (ahora tres) edades o etapas desde
los siete aos; y tambin en varios exmenes a los 16 aos (el baremo estaba
en cinco aprobados con una nota de C o por encima, siendo A la mxima
y F la mnima); y desde hace poco tambin se evalan otras reas como el
bienestar de los estudiantes. Un sistema regular de inspecciones en escuelas
a cargo de la agencia gubernamental de inspeccin, Ofsted, depende en
gran medida del acceso a estos datos de rendimiento publicados porque
mantiene a las escuelas ocupadas en mejorar aspectos que se puedan medir.
Adems, las horas prescritas de lectoescritura y matemticas aseguran que
las escuelas se concentren en estas reas. Como consecuencia, el sistema
burocrtico ingls y la presin poltica han sido muy duros, especialmente
con las escuelas con ms dificultades.36 En algunos aspectos, estas polticas
han sido ms estrictas que en la anterior segunda va de mercados y estandarizacin, aunque ahora el grado de intervencin es inversamente proporcional al nivel de xito de las escuelas.
Acorde con la tercera va, el nuevo Gobierno laborista ingls tambin
proporcion formacin extensiva y materiales de calidad para su estrategia
de alfabetizacin y de aritmtica. Redujo el tamao de las clases y contrat a un gran nmero de personal de apoyo para aliviar a los profesores
de tareas administrativas y otras cargas de trabajo.37 La iniciativa llamada Construyendo escuelas para el futuro estableci un programa de diez
aos de duracin que consista en la construccin de nuevos centros de secundaria, algunos de los cuales se hallaban en las zonas ms deprimidas del
pas y en las poblaciones con ms divisin racial.38 Un exitoso programa
Comienzo seguro ha establecido un inicio escolar ms temprano y ms
oportunidades educativas a ms nios, especialmente de familias pobres.
Colaboraciones con empresas, universidades y otras organizaciones han
llevado a la creacin de academias escolares nuevas en muchas ciudades
donde sus predecesores educativos haban fallado. La fundacin del primer
Colegio Nacional para el Liderazgo Escolar ha dado ms prioridad y presti36. Barber, M. (2007). Instruction to deliver: Fighting to transform Britains public services.
Londres: Methuen.
37. Teachernet. (2003). School workforce remodelling. Extrado de <http://www.teachernet.gov.uk/whole scho ol/remodel ling/>.
38. Marley, D. (26 de septiembre de 2008). Teachers have designs on new buildings.
Extrado de <http://www.tes.co.uk/article.aspx?storycode=6002962>.
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40. Fullan, Leadership and sustainability. Levin, B. (2008). How to change 5000 schools: A
practical and positive approach for leading change at every level. Cambridge: Harvard Education
Press.
41. Reportado en Fullan, Leadership and sustainability. La declaracin ms reciente de las
polticas de Ontario en el momento de la publicacin de este libro se encuentra en Government of Ontario (2008). Reach every student: Energizing Ontario education. Ontario: Queens
Printer for Ontario. Extrado de <http://www.edu.gov.on.ca/eng/ document/energize/energize.
pdf>.
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Estados Unidos
Estados Unidos apenas aplic medidas de la tercera va durante los primeros aos del siglo xxi. El Gobierno federal permaneci estancado en
las infructuosas medidas de la segunda va. A pesar de su insistencia en la
mejora y la equidad, la legislacin del proyecto NCLB, junto con interminables sistemas de examen contradictorios en el mbito del Estado y de los
distritos, haba simplificado el currculum. Las polticas anacrnicas de la
segunda va haban dado a las escuelas mltiples, y contradictorias, maneras de fracasar, cortaron la creatividad en el aula y provocaron una crisis
de permanencia en el profesorado y en los directores. Calendarios poco
realistas, estrategias de intervencin draconianas que incluan el despido
del director y la clausura de la escuela, ritmos acelerados de cambios en la
direccin, y una continua exposicin y nfasis en el fracaso fueron las consecuencias de las presiones punitivas de la segunda va.
Las ayudas prometidas del programa NCLB nunca fueron bien recibidas por el presidente George W. Bush. El senador Ted Kennedy, copatrocinador del proyecto, boicote su primer aniversario en la Casa Blanca. Los
cambios subsiguientes en el sistema fiscal llevaron a que muchas escuelas
con escasa financiacin prescindieran de los orientadores de alfabetizacin
tan pronto como comenz la crisis financiera, y se hizo mucho ms difcil conseguir implementar los tipos de aprendizaje lateral promovidos por
Canad e Inglaterra. Las subvenciones a las escuelas, cuando llegaban, lo
hacan con cuentagotas, y sujetas a mejoras en fechas lmite, a las que era
imposible llegar, que provocaban medidas desesperadas y a toda prisa. Las
estrategias de los profesionales para trabajar con sus colegas ms all de los
confines de sus distritos no existan.
Hubo algunos brotes de creatividad en Estados Unidos durante los aos
en los que Inglaterra y Canad avanzaban en la tercera va, pero casi todos
ellos vinieron de fuera del Gobierno. Algunos antiguos defensores de la segunda va, incluidos los dos anteriores secretarios de educacin, recularon y
admitieron que los sistemas educativos deben fomentar la innovacin y la
creatividad, necesarias para competir en una economa global del conocimiento.42 En ciudades como Boston, Denver, Nueva York o Filadelfia, algunas redes escolares, escuelas charter y algunos hbridos, como escuelas piloto, hallaron maneras de encontrar profesores de apoyo y mentores, y se les
dio ms autonoma para innovar a cambio de producir mejores resultados.43
42. National Center on Education and the Economy, Tough choices or tough times.
43. Cuban, L.; Usdan, M. (2003). Powerful reforms with shallow roots: Improving Americas
urban schools. Nueva York: Teachers College Press.
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Haba largas listas de espera para entrar en escuelas alternativas, lo cual daba
fe del xito de aquellas instituciones que se desmarcaban de la burocracia
infructuosa.
A falta de liderazgo federal durante la Administracin Bush, las fundaciones desempearon un papel ms importante en Estados Unidos que
en Inglaterra o Canad. La fundacin de Bill y Melinda Gates invirti en
dar personalidad y atractivo a muchos institutos de bachillerato.44 La fundacin Wallace intentaba convertir a los directores ms en lderes que en
jefes.45 Otras fundaciones, como la New Schools Venture Fund, ayudaban
a las escuelas y al profesorado a usar los datos de las calificaciones de los
alumnos como base para la mejora y para tomar decisiones de intervencin.46
La presidencia de Obama est atrayendo un nuevo clima de cambio
educativo que muestra seales de construirse sobre estas iniciativas mencionadas. Esto no se est quedando solo en palabras, sino que ya hay una
agencia federal para promoverlo. Se estn pidiendo mejores exmenes con
modelos de progreso ms que de estatus, que se piensa que medirn mejor el conocimiento y las habilidades que los utilizados actualmente. Una
disposicin a abordar es la influencia de los factores extraescolares en el
aprendizaje y el bienestar de los nios, como los servicios para nios de la
zona de Harlem, que indica un cambio radical respecto a polticas previas.
Desde sus comienzos, las estrategias de la tercera va han trascendido
fronteras nacionales. Sir Michael Barber, que dise y supervis los sistemas en Downing Street para muchos aspectos de la tercera va en Inglaterra, asesor al canciller Joel Klein para las reformas en la ciudad de Nueva
York y ahora est trabajando con un consorcio de gobernadores estadounidenses. Michael Fullan, de Ontario, tambin est asesorando a varios estados de Estados Unidos con sus estrategias. La tercera va va a ser sin duda
una parte de la agenda poltica de Estados Unidos en los aos venideros.
44. Ewell, I. (2008). BAEO-Gates Small Schools Project Report 2007-2008. Extrado de
<http://scoter.baeo.org/news_multi_media/(PCI-97)BAEO-Gates_Annual_Report_2008.PDF>.
45. Mitgang, L. D. (2008). Becoming a leader: Preparing school principals for todays schools.
Nueva York: The Wallace Foundation. Extrado de <http://www.wallacefoundation.org/SiteCollectionDocuments/WF/Knowledge%20Center/Attachments/PDF/Becoming%20a%20
Leader.pdf>.
46. Se pueden encontrar explicaciones sobre New Schools Venture Fund en Datnow,
A.; Park, V.; Wohlstetter, P. (2007). Achieving with data: How high performing schools
use data to improve instruction for students. Extrado de <http://www.newschools.org/fi les/
AchievingWithData.pdf>. Datnow, A.; Park, V.; Kennedy, B. (2008). Acting on data: How
urban high schools use data to improve instruction. Extrado de <http://www.newschools.
org/fi les/ActingonData.pdf>.
48
L A S T R E S V A S DEL C A M B IO
Conclusin
Los defensores de la tercera va han intentado hacernos ver que la educacin en el siglo xxi debe ir ms all del control de profesionales egostas
bajo la libertad del progresismo, y ms all de la maleza de prescripciones y
normativas que limitan la capacitacin y reprimen la iniciativa. Su visin,
amplia y generosa, reconcilia y armoniza las principales diferencias polticas que han dividido a demcratas y republicanos en Estados Unidos, y a
laboristas y conservadores en el Reino Unido. Una combinacin de control
desde arriba, iniciativa desde abajo y un sofisticado aprendizaje lateral ser,
esperan, lo que preparar a las principales democracias occidentales para
prosperar en las nuevas sociedades del conocimiento en el futuro.
En cuanto a las ltimas metas sociales compromiso pblico y cvico,
aprendizaje profesional y los criterios ms rigurosos y unificados de calificaciones acadmicas coincidimos totalmente con defensores de la tercera
va como Michael Fullan y Sir Michael Barber. Los lderes de los sistemas
dispuestos a ir ms all de modelos de reforma poco imaginativos tienen
mucho que aprender de ellos.
Sin embargo, hay una crucial diferencia entre nuestra perspectiva y la
de otros precursores del cambio. No todo lo que ha ocurrido en la tercera
va de reforma educativa es positivo, y parte de ello es, de hecho, problemtico. Aquellos que ms anuncian sus propias reformas son menos proclives
a admitir y difundir sus inconvenientes. A menos que seamos conscientes
de las limitaciones, y no solo de las virtudes de estos ejemplos de reforma
de la tercera va, habr muchas posibilidades de que otros pases o estados
las importen sin conocer sus deficiencias.
Nuestra experiencia acumulada basada en las evidencias nos ha demostrado que, en la prctica, las estrategias de reforma educativa de la tercera
va han distrado a sus fundadores y seguidores de su habilidad de alcanzar los
ideales originales de esta va. El siguiente captulo describe los tres senderos
de distraccin que han traicionado la promesa de la tercera va y que han
desviado a los educadores y polticos de sus tan admirables fines. El resto
del libro, por tanto, muestra cmo lidiar con estas distracciones y embarcarse en una nueva cuarta va de cambio educativo que puede elevar el
nivel, profundizar en el aprendizaje, reducir las diferencias en los resultados
de los estudiantes, y construir un futuro ms creativo e integrador para
todos nosotros.
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ndice
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L A C U A R TA V A
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La cuarta va . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Seis pilares de propsitos y alianza . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Una visin inspiradora e inclusiva . . . . . . . . . . . . . . . . .
Un profundo compromiso pblico . . . . . . . . . . . . . . . .
Logros mediante la inversin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Responsabilidad educativa corporativa . . . . . . . . . . . . .
Estudiantes como parte del cambio . . . . . . . . . . . . . . . .
Enseanza y aprendizaje conscientes . . . . . . . . . . . . . . .
Tres principios de profesionalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profesores de alta calidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Asociaciones profesionales positivas y con poder . . . . . .
Comunidades de aprendizaje en vivo. . . . . . . . . . . . . . .
Cuatro catalizadores para la coherencia . . . . . . . . . . . . . . .
Liderazgo sostenible . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Redes integradoras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Responsabilidad por encima de la rendicin de cuentas.
Diferenciacin y diversidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Conclusin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ndice analtico
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