DISANDRO La Poesía de Lucrecio 1
DISANDRO La Poesía de Lucrecio 1
DISANDRO La Poesía de Lucrecio 1
I.
O B R A
E L P O E M A BM EESUM
NATURA
L A
contemporn^o_esta_jM3n^
Por nuestra
paitTasiguramos que slo de esa manera ha de conseguirse una comprensin plena de la misma: en su esfera
dentro de sus propios lmites, en su propio complejo y:
con su propio autor, constituye una expresin del esprit u heleno-latino, y no por cierto, como es evidente por
los contenidos de esta afirmacin, a causa de las ideas
y de la dialctica, sino primordialmente a causa de la
conciencia potica y de la realizacin potica. E l poema
De ranim natura no nos eomujiicn ide;is I U I C A ' I S y M nien u d o n i siquiera ejemplos nuevos, Pero s nos_ ilumina
con una nueva experiencia espii'itua nica, intransferible^ Tampoco y esto parece darse de frente con m u chos crticos, especialmente con Cario Giussani no nos
transmite sustancialmente ningn mensaje moral, porque no es el hombre el centro de la obra. Muchos han
visto en el poema De rerum natura slo el intento de
fundamentar un crudo materialismo ateo; no negamos
por cierto (|uc ello ocurra; Lucrecio es profunda y autnticamente niiitcrialistii. Sin embargo, hay en la obra otros
horizontes que convicuie ex])l()]'ar, en vista a una valoracin del Corpus
lucretianum y al esclarecimiento de su
&lole"ptica. Todo est sin, duda ligado, lo fsico y lo
lrico, lo metafsico, lo moral y la captacin intensa de
la individualidad sensible. Por otra parte, es igualmente seguro que en el esiiritu de Ijucrecio obraban motivos
de ndole moral, como el librar a los hombres del terror
a los dioses, el mostrar la inanidad de las religiones, cual
es el verdadero goce y su imprescindible lmite, etc.;
pero todo ello va inserto en una lcida y entusiasmada conciencia potica que busca la penetracin ltima del mundo por u.na revelacin espiritual. Por supuesto que no pretendemos descargar a Lucrecio de su
trgica tormenta de negador mortalem vitam mors cum
inmortaUs ademit ( i ) y de su evidente locura interior
(1)
16
EL
POEMA
-DE
RERUM
MATURA"
tantemente a l a vista, aparte de esa edicin, las siguientes: J . M u n ro, T h i r d e d i t i o n . Cambridge, 1873; A . Brieger, Teubner. L i p s i a e ,
1914;
"W. D . H . Eouse. t o n d o n . Heinemann, 1937; A . E r n o u t ,
39 ed. P a r i s , 1931, y 4? ed. Paris, 1942; Benoist-Lantoine, L i b .
V . Douzime d. Haehette, 1933. Adems A . E R N O U T - L . E O B I N ,
Commentaire
exgtique
et critique.
Les Belles L e t t r e s . Pars,
1925-8.
(2)
i n . 826-7.
17
L A
O B R
su
ere(-y4lor ello merece u n lugar entre los grandes espritus de la antigedad. Si recordamos u n libro famoso,
Le pome de Lncrce de C. Martha, (^) que en cierto
modo pretende abarcar la unidad del poema y penetrar
su ms ntimo sentido, tendremos muy claro a nuestra
vista lo que resulta de una consideracin descentrada de
lo estrictamente connatural a la obra, cual es el punto de
partida de la reelaboracin potica. L a intensidad de las
sensaciones, el preciso lmite en que el poeta siente las
cosas, transfrmanse por misterio de una pura contemplacin espiritual en u n mundo coherente traspasado
por una condigna emocin. No negamos, desde luego, el
estudio del poema segn otras normas y propsitos. Es
segura su ubicacin dentro del pensamiento antiguo, y
tenemos, verbigracia, el ejemplo de B . Bignone que u t i liza algunos aspectos del poema para reconstruir ciertas
formas del primitivo pensamiento aristotlico (*). Pero
siempre queda en pie la magnfica unidad de esta obra
y su extraordinaria contencin de las cosas.
II.
SU ESTRUCTURA
Utterature
latine.
de la
E. B I G N O N E , Storia
della
letteratura
latina.
y sgs.
(*)
L'Aristotele
perduto
e la formazione
filosfica
di
Epicuro.
PADLT-WISSOWA-KROLL,
Altertumswissenschaft.
18
Bealencyclopdie
A r t . Lucrecio.
der
Tdassischen
ESTRUCTURA
()
J . M E W A L D T , Art. Lw. Loo. cit. C f r . en l a edicin de M u n r o :
Notes I , On the formation
of the text, pgs. 1-38.
(7)
E n l a Biblioteca N a c i o n a l existen las reproducciones f o t o tpicas de ambos que son, las utilizadas precisamente p a r a l a edicin de Les Belles Lettres.
E n l a cuarta edicin, E r n o u t u t i l i z a
otros materiales. C f r . Tomo I , pg. X X V .
19
su
tus y por supuesto el apartamiento de la corriente Laehmann-Giussani y aun del propio Munro, probablemente el
ms moderado y sin duda u n penetrante crtico de Lucrecio; b) el plan es de una simplicidad clara y bella, segn
lo afirman en el comentario
Desded enunciado de los
principios elementales Jiasta su aplicacin a los fenmendsTHas'ey'os de la tierra y el cielo, t a l es en sntesis
la va potica de Lucrecio.
Ha^eguido en pie, por consecuencia, el viejo problema
alejandrinizante: el del texto puro a editar^. Y por cierto
no pretendemos discutir arbitrariamente la empresa de
tan eminentes fillogos, desde la antigedad ac, mxime cuando carecemos de los instrumentos apropiados y
-de la ciencia imprescindible para tan ardua y compleja
controversia; pero es evidente que podemos sealar el
sentido de toda esta crtica sobre la estructura del De
rerum natura, sin aspirar n i siquiera a u n mnimo juicio
sobre ella. Sealamos objetivamente para u n ulterior
deslinde. Observamos, mutatis mutandis, una posicin semejante a la de Werner Jaeger por ejemplo, frente a la
cuestin homrica, o al problema de la elega ("). Es i n dudable la necesidad de orientarse en otro sentido diverso al de una estricta y cerrada apreciacin erudita, por
supuesto dndoles a t a n extraordinarias investigaciones
su altsimo valor de una profunda e inigualable experiencia, de los textos antiguos; pero siempre queda la realidad, la fuente de la obra misma, adonde debemos recogernos para una visin unitaria y de conjunto. De otra
manera tendramos el absurdo de una interminable crtica fragmentaria, de una sonora polmica sobre puntos
importantes, esenciales, si se quiere, pero nunca el acogi-
miento y la consecuente penetracin en el mundo preciso
y cerrado de u n poema antiguo. Y bien, esta experiencia
de Lucrecio nosJmpone, por necesiUad de comunicacin
con lo ms actual, por perdurable, del poema, a sa(8)
C f r . l a n o t a 1 , in fine.
(9)
W . J A E G E B , Faideia.
mica,
20
1942.
I . Introduction.
Le pome, pg. V I .
ESTRUCTURA
lu'r. la i'H'laboracin.de
''^''^jLjii_sS.dbiiidad__y
j i su i i i I l i c i n mediante una connatural expresin potica, la aiestin de la estructura. No Creemos como E. B i g none (") que baste conocer con precisin crtica las ms
recndtas alusiones y desentraar los ms misteriosos
pasajes para penetrar en lo propio y sustancial del poema, n i como C. Giussani (^^) que debemos interrogarnos, al menos con alguna frecuencia, sobre el mensaje
moral iel mismo. H a y en el De rerum natura algo ms
que um aplicacin potica de principios tericos tomados^
de la antigua fsica griega. Es cierto que en el primer
libro aparecen el postulado metafsico fundamental, con!
su biprticin: nada procede de la nada, nada retorna
a la nada, y los do presupuestos fsicos de la realidad,
eorpsealos primordiales y vaco {^'), y que luego, en los
restantes cantos, la urdimbre argumentativa procede de
ambos jrincipios, fsicos y metafsicos. Por otra parte, el
mundo moral del hombre y el lejano y difuso panorama
de los dioses en los intermundia, as como cuestiones accidentales y fenomnicas del universo, adquieren una solucin sinplista e inmediata a p a r t i r de tales principios.
Pero es renester observar, sin embargo, que en la estructura de] poema no hay una ilacin dialctica necesaria, a
saber, una mecnica necesidad en el mundo fsico y visible, de premisas previamente establecidas y probadas.
'Ajns le esajirdenacin, se observa en Lucrecio la i n tencin de sobrepasar los postulados de escuelas, no mediante una nueva~fundamentacin filosfica, cargada de
Ideas, pies segn hemos afirmado no es dable atribuirle
nuevas teoras sistemticas o nuevas soluciones metafsicas al problema de la realidad (^^), sino por una^xariable y mltiple aproximacin a u n ,?M6sra|tm ...nico y
(10)
sgs.
(11)
&tudi Lucreziani.
Torino, 1896. Introduzione,
1 y 11.
(12)
Ofr. G. D . H A D Z S I T S , Lticrctitn and his influence.
New
Y o r k , 1935, p g . 6 2 y s g s .
(13)
W . Y . S E L L A R , The Romn Foets of the Republic.
Oxford,
1932,
pg.
en Figure
308
sgs. CARLO P A S C A L ,
e oaratteri,
Lucrezio
'et
que
fu
sua
pg. 2 9 y sgs.
21
L A
constante_szrJiaura y por una precisa, definida e i n confnndible aprehensin potica do gus manifestaciones,
las cosas res~. A 1 estructura, enunciacin y prueba de
los principios, verificacin de los mismos en la realidad
sensible, ancho campo de observacin y anlisis, adese
el descubrimiento y la experiencia persoiial_e_uia realidad indeterminada, rica y henchida de una vida misteriosaj__que es el centro para las miradas del poeta. L a
unidad del poema, pues, procede no de u n plan desarrolaffb e'r seis libros, a la manera de una aplicacin de
teoras preceptivas, sino de la estrecha relacin del todo
en u n nico motivo y en una nica fuente de contemplacin ( " ) .
Sellar (^^) distingue tres aspectos diferentes en el poema: I ) as the exposition o a system of speculative philosophy; I I ) as an attempt to emancpate and reform
human l i f e ; I I I ) as a work of poetical art and genius.
Los dos primeros, por lO: menos en la formulacin de Sellar, estn subordinados a la expresin de la relacin entre
natura y res, primer origen de la estructura del poema.
No admitimos por eso que pueda colocarse al hombre
como centro del drama lucreciano, ni'tampoco que se u b i que el De rerum natura en el casillero de poemas didcticos {^^). Tenemos que penetrar la riqueza compleja de
la obra, en lo que tiene de sustancial, a f i n de entreabrir
sus estremecidos cantos a la consideracin de una crtica
comprensiva y profunda. E n los seis libros del poema,
tomados en conjunto, no aparece u n plan dialctico definido. Por esa causa se ha suscitado el problema de la
precedencia de unos con otros, segn ya aludimos, l Cmo
comprender entonces la estructura apartndonos naturalmente de las subdivisiones esquemticas propias de u n
manual de colegio? Comprender la estructura no es simplemente determinar'con certeza la ilaci dialctica,
cuestin por otra parte subordinada a la contemplacin
(14)
(15)
(16)
2'2
/. A ."! C O
OBRA
S A S
.ejiatura^^^^
es primordialmente aprehender el
origen ms hondo d l a unidad del poema y su vinculacin armoniosa con las manifestaciones, cual presencias
accidentales, de la nica e intransferible contemplacin
que las ocasiona. Se ha visto en el problema de la estructura, una simple disposicin de principios o de libros y
pargrafos; a lo sumo, segn veremos en su oportunidad
al comentar el ttulo, se ha pensado sobre alguna oscura
intuicin que el poeta sintetiza con el complejo expresivo
de rerum natura. Por nuestra parte creemos, luego de
un ntimo contacto con la realidad potica de la obra,
que el problema de la estructura depende de la relacin
directa entre el poeta y la presencia objetiva de u n mundo que l presiente fruto de una actividad, nica y profujida. No interesan por eso mismo, como ya lo dijimos
al comienzo de este comentario, las presuposiciones preceptivas de la crtica, aun en los casos de u n acierto i n discutible. Todo esto es instrumento para la percepcin
de la cosa que ha aprehendido el poeta, inserta luego
en una conciencia de la lengua y de la poesa.
I I I .
LAS
COSAS
SES
DEL
E N
L A
P R O B L E M T I C A
P O E M A
LA
LAS
O B R A
SO fulgor de las coses, aun como expresin de u n substratum fsico inmutable en el sistema intelectual de la ciencia antigua; lo que K . Joel (^^), al estudiar la fase final
de la filosofa presocrtica de la naturaleza, denomina
plstica del universo; la afirmacin de que frente al
siglo V I griego, la caracterstica esencial del siglo V
reside en hacer quebrar la forma nica del universo y
poner en libertad una plenitud significativa, a saber, la
multiplicacin de lo objetivo; en_fin, lo que agrega ms
adelante de que con la atomstica se destacan los objetos
sin agregados subjetivos, se da originalmente en Lucrecio y constituye una muy propia modalidad de su i n tencin creadora. Y a hemos visto en el problema de la
estructura cmo la forma interior de la obra se apoya,
como en su nudo de sostn, sobre la visin penetrante de
u n hondo cimiento real y perdurable, natura. Ahora
observamos que el poeta, llevado por la condicin misma
de su experiencia, pretende llegar a una captacin segura de estas cosas concretas, objetivas, y prescinde en realidad de todo lo que no conduzca a semejante f i n de recepcin potica. A pesar de haberse discutido mucho el
problema, y no somos nosotros quienes podemos decir una
ltima palabra, no se^ha sealado la importancia de Homero y de los presocrticos en la modalidad literaria de
Lucrecio. L a intensa realizacin en su obra de la m u l t i plicidad sensible, penetra-da por u n inconfundible ritmo
y movimiento, nos recuerda la riqueza de las cosas en
Homero y el poderoso soplo de creacin potica que cruza la espiritualidad de los presocrticos. Para Lucrecio
levntase, a partir de una indeterminada e inagotable
posibilidad de manifestaciones concretas, especficas, cerradas, una extraordinaria estructura de seres, que el
poeta traspone de sus sentidos a la ms pura expresin
de u n mundo plstico. Empero es menester insistir, y
recordando las penetrantes observaciones de K . Joel en
su historia ya citada, respecto de la atomstica griega,
(1*^)
K . J O E L , Gesehiolite
] 9 2 1 . Die Atomistik,
24
der Antiken
pgs. 590-631.
PMlosophie.
COSAS
que no se trata de sealar en De rerum natura una presencia ms o menos accidental o necesaria del viejo ejjos
homrico y de la antigua especulacin presocrtica, a
manera de quien seala una fuente literaria; hay algo
ms importante aun para despojarnos de una gastada
apreciacin racionalista y positivista, y para no desembocar, cuando ya es innecesario, en una estudiada argumentacin contra Lucrecio, en u n moderno anti-Lucrecio.
Nos parece posible superar estas, si se quiere, primordiales apreciaciones, pero no cabales, en cuanto no acogen
otros contenidos de la obra, aquellos precisamente que
nacen de la ms honda capacidad creadora del poeta
latino. Las res del poema no estn reconstruidas a partir
de los contados cnones tericos del epicureismo, porque
de otra manera sera u n libro de ciencia fsica y no de
' poesa fsica. Y,esto es fundamentalmente u n punto de
contacto con Homero y con los presocrticos, con la salvedad de que en el_primero la trama de unin, el telar
comn donde se cruzan dioses, hombres y cosas es una
estructura de mito y, en los segundos, u n intenso (dan
especulativo para resolver el proM.S^ el posible y nico
substratum de la realidad.
E n Lucrecio, esto ltimo est presupuesto en la aceptacin de natura, no como tesis dialctica o como origen
conceptual de una explicacin racionalista y mecnica,
sino como realidad connatural al mundo y a las cosas,
captada por una propia e intensa visin, que slo podra
tener como expresin una condigna exaltacin lrica. As
como el atomismo torna todo plstico .y as,,como admite
el pensamiento y los sentidos, el cuerpo y el alma como
personas vivientes y las palabras se vuelven para l efigies parlantes, aglmata phonenta (^*'), as en Lucrecio
aquel primer substratum, terico por u n lado, experiencial por otro, traspnese al plano de la diversidad real,
trmino de sus entusiasmados sentidos; por esta razn n i
el mismo -Virgilio es una-fixpEfisin tan cabal del maridaje del helenismo con la romanidad como Lucrecio.
Tbingen,
(18)
K.
JoL,
op.
cit.,
pg.
623.
25
L A
OBRA
L A S
Lucrecio frente a las cosas es u n viejo heleno, y no simplemente por una actitud literaria o por una mana
arcaizante de u n volver al clsico modo de la antigua
Hlade, frente a la frivolidad de los neteroi de configuracin alejandrina, en el mbito romano. Nada muestra
mejor los esquemas escolares divulgados por una crtica
fcil como los problemas del helenismo en V i r g i l i o y del
arcasmo en Lucrecio. Este ltimo siiele estar vinculado
a Grecia por su condicin de epgono del epicureismo,
y a la poesa y al pensamiento romanos por su perduracin en Catulo, V i r g i l i o , Horacio, o en la crtica ciceroniana de los motivos epicreos, estoicos, etc. Pero, debemos afirmarlo, esto' es sumamente superficial y no responde por cierto a la condicin viva de la antigedad.
Tales apreciaciones confunden las transmisiones librescas, eruditas que aqu no discutimos n i ponemos en
duda con la aparicin de una personalidad potica o
filosfica, injertada en una vieja corriente de poesa o
de especulacin. Si Lucrecio es heleno, si en realidad
representa u n aislado monte dentro de las letras l a t i nas, no es precisamente a causa de su cerrado epicureismo o de su desprecio por la autntica tradicin latina,
que, segn esa crtica, va a t r i u n f a r con V i r g i l i o , sino
por la intensa presencia en su obra del mundo de las
cosas. No hay aqu empero lo que nuestro lenguaje moderno llama sentimiento de la naturale2?a, n i tampoco la
ideal aceptacin virgiliana de la misma. Natura y res
son de una precisa objetividad. Aclarado al menos en lo
sustancial lo .que natura es en la forma interior del poema, dejamos para ms adelante una consideracin circunstanciada y especial sobre la misma. Ahora, sin embspgPjjBonyienei, antes de_ abarcar, como en u n problema
de sntesis, el materialismo de Lucrecio, concluir nuestro
tema acerca de las cosas.
No hjy ninguna palabra que tenga tanta vida diversa en el poema como res, y podra recurrirse a la tesis
estadstica de Oh. Dubois ^), para confrontar este
(19)
26
Luorce,
poete
daotyliqwe.
Strassbourg,
1935. E x i s t e e l
COSAS
27
LA
O B R A
do en el mundo de las cosas, in summa rerMm,.y_ sii incorporacin,_ lcida y entusiasmada en una expresin consecuente, fructifica en la vida intensa del poema. Las
cosas r e s forman junto con natura el trmino de la
creacin potica. S i e n la problemtica de la obra, natura
s con frecuencia u n supuesto indefinido, las cosas, por
e contrario, son una inequvoca fuente de contenidos
poticos. E__claro, debemos entender como res, no slo
la inerte indiferenca~3e u n trozo de ser material, sino
la sntesis de u n poder vivo que all estructura una proporcin y una medida, natura rerum creatrix. Por esta
causa muy pocas veces puede afirmarse que el trmino
res sea en el contexto u n expletivo. E l comentario de
Ernout-Robin puede dar en ciertas ocasiones la sensacin de que res, en sus diversos vnculos gramaticales y
mtricos, es u n simple elemento de lenguaje que se presenta por comodidad. Por nuestra parte, creemos que
est dotada de u n contenido cierto y que en su uso y
distribucin hay como una consciente insistencia en el
aspecto concreto y fragmentado del mundo. Para L u crecio, en otras palabras, no se da como en los presocrticos, y siempre en cuanto poetas, el problema de una
arkh anterior y primigenia, sino que, sustentado en
pocos principios, procura delinear en el poema la apariencia concreta del mundo.
IV.
E L M A T E R I A L I S M O UE LUCRECIO
H a y una observacin muy importante sobre el materialismo presocrtico que conviene tener en cuenta al
entrar en este p u n t o : ' ' contra todo el materialismo mo"drno dice K . Joel { ^ ) y para perpetua enseanza,
aqu, en su modelo primero (la atomstica), se introduce
el espntu nsmo en los objetos; se da el ser tan pensable, Taingicamente ligado, como slo entre los elatas
[7777. E n verdad, en este materialismo vive u n idealismo
(20)
28
EL
MATERIALISMO
DE
LUCRECIO
L A
EL
OBRA
Hay, por consecuencia, u n aspecto, el segundo, del materialismo de Lucrecio que se salva por su inigualable
transformacin en obra potica. Todos los poetas han ido
a las cosas y necesariamente en la base del complejo llamado creacin potica hay una primigenia relacin con
lo sensible, no por una explicacin o por una superacin,
sino por una aceptacin muy viva y muy honda de esta
primera presencia del ser. Pero Lucrecio s e h a circunseripto a la materialidad de las cosas y en est" sentido
nadie lo iguala, salvo Homero, padre comn de toda la
antigedad clsica. Pero aquello que en Homero est
lleno de luz y de humanidad, en Lucrecio se comprime y
agudiza hasta una soledad alucinada. Nada ms significativo que recordar, a este propsito, aquel estremecido
recuerdo de V i r g i l i o en las Gergicas {^^) :
felix qui potuit rerum cognoscere causas
atque metus omnes et inexorabile fatum
subjecit pedibus strepitumque Acherontis avari.
fortunatus et ille dos qui novit agrestes,
Panaqu Silvanumque senem nymphasque srores.
Para Lucrecio^lo sera vlido el primer felix. O dicho
de l)tf~olio^"Virgiio acepta aquella estructuracin del
mundo a partir de sus causas cognoscibles, pero concibe
una riqueza aun mayor, al representarse una realidad
divina, no incluida en el materialismo de causas rerum ( " ) . Xo slo hay all una representacin de "tvfo
ideis^ two states of m i n d " (^^), sino, con una inigualable precisin, la sustancia de una nueva experiencia
que abarca y sobreeleva los lmites de las cosas. Madie
(21)
(22)
tuale
A . E o s T A G N i , I primordt
di Virgilio.
Istruzione
Le
Virgilio
Classica,
Fosie Latine.
tarum
(23)
30
imtatore.
G.
D.
deWevolucione
e Lucrezio,
en Sivista
spiri-
di Filologa
potica
e di
Gottingae, 1907.
H A D Z S I T S , op.
cit.,
pg.
36.
poe-
MATERIALISMO
DE
LUCRECIO
31
L A
OBRA
32
De natura
deorum,
I . 8.18.
EL
MATERIALISMO
DE
LUCRECIO
33
LA
OBRA
EL
MATERIALISMO
DE
LUCRECIO
35