Daniel Maldonado-Antología de Poemas
Daniel Maldonado-Antología de Poemas
Daniel Maldonado-Antología de Poemas
Antologa poemas
por Daniel Maldonado Jurez
He incluido en las transcripciones de los siguientes poemas las notas que hacen ms
inteligible el poema, evitando las notas de carcter exclusivamente lingstico. Las
traducciones slo se consignan en nota de pie a los autores de quien las tomo, pero la
bibliogafa completa de las obras usadas est al final de esta antologa.
Tema I
1. Abid Ibn al Abrs (m. c. 554 n. e.) Arabia.
Pregunta a los poetas si saben nadar como nado yo
en los mares de la poesa, zambullirse como me zambullo.
Mi lengua es ms hbil en zambullirse en descripciones,
invectivas y poemas, que el gran pez que en el remolino del mar
nada seguro entre las olas fluctuantes.
Cuando se desliza serpentino, brilla su flanco, y blanquea al girar y voltear.
Pececillos espan sus movimientos en lo profundo, quietos, adheridos a las lisas rocas.
Si la mano lo ase, se retuerce escurrindose con un brinco fantstico.
Avanza y centellea entre ntidas masas fluidas: todos los peces del mar
son oscuros y resbaladizos.
Es oscuro como el color del agua profunda, lo cubren escamas entrelazadas
como las mallas e a liza coraza.1
2. Imru al Qais bin Hur al Kind (m. c. 550 n.e.) Arabia.
Haced alto!: lloremos al recuerdo de un amante y campamento
al trmino de sinuosas dunas, entre Dahul y Hawmal,
Tudih y Almiqrat,2 cuyas trazas no se han desvanecido
por la urdimbre de austro y breas3:
Vese el sirle de gacela en sus patios
y explanadas, cual granos de pimienta.
En la alborada del adis, el da de su marcha,
1
Es decir, lloraba abundantemente; la semilla de la acacia, tuera o colonquntida, de amargusimo sabor, al ser
cascada o machacada, emite una sustancia que provoca el lagrimeo.
5
Aguada perteneciente a la tribu del poeta, los Banu Kinda.
6
Lugar enclavado en los parajes de los Banu Kinda.
7
Los beduinos crean que tener relaciones sexuales con una embarazada o una parturienta era nocivo, pues
daaba la leche que mamaba el recin nacido.
8
Los nios de corta edad llevaban ciertos amuletos, por algn tiempo.
La palabra usada por el poeta (algiwayah) alude tanto al error como a la seduccin que guan el afn
sexual del poeta.
10
Alude a la costumbre de dejar una luz encendida en los cenobios y los monasterios orientales para gua de
caminantes.
11
Traduccin de Federico Corriente (pp. 97-102).
12
al combate
13
Lugar sitiado ente al Kufah y Fayd.
14
Metfora semtica que significa despojar de su fuerza.
16
Se trata de Amr Bin al Mundir (554-569), cristiano asirio (nestoriano) de al Hira, que fue rey tas suceder a
la reina Hind, madre de anterior, tambin convertida al nestorianismo. El poeta se refiere al reyezuelo de
Amr porque le reino de al Hira estaba al servicio del imperio persa y le serva como guardin de los lmites
iraques ante los rivales bizantinos.
18
Traduccin de Federico Corriente (pp. 139.-142).
19
Antiguos reinos rabes, Himyar estuvo en el Yemen y tiene la fama semi legendaria de haber sido el hogar
de la reina de Saba.
20
Traduccin de Francesco Gabrieli, (p. 43).
21
Al inicio de todas las azoras que conforman el Corn est colocado el lugar en el que la tradicin islmica
indica que fue revelado, sea en Medina o en la Meca.
No rechaces al pobre!
Explica el beneficio que te ha hecho tu Seor!22
Azora XXVI, Los poetas vv. 221-228 (Mequ).
Acaso he de informarte sobre quin descienden los demonios?
Descienden sobre los embusteros pecaminosos
que explican lo odo, pero, en su mayora, son embusteros;
descienden sobre los poetas, y son seguidos por los seductores
No los ves cmo andan errantes por todos los valles
y dicen lo que no hacen?
Exceptanse los que creen, hacen obras pas, invocan con frecuencia a Dios
y se defienden despus de haber sido vejados. Quienes son injustos sabrn hacia qu
destino se dirijen.23
Azora XVIII, La Caverna vv. 99-110 (Mequ)
Ese da dejaremos confundirse a unos con otros,
pues se soplar en el cuerno y los reuniremos a todos.
Entonces mostraremos a los incrdulos, en exposicin, el infierno;
que haban tenido velados sus ojos para mi predicacin24 y que no podan or.
Quienes no creen, consideran que podrn tomar por dueos, prescindiendo de M, a mis
servidores? Hemos preparado el Infierno como morada para los incrdulos.
Di: Os informaremos de los que ms han perdido en sus obras?
Son aquellos cuyo esfuerzo se ha extraviado en la vida mundanal mientras ello
consideraban que hacan el bien.
sos son quienes no creen ni en las aleyas de su seor ni en un encuentro del Juicio Final.
Sus obras se han perdido, y el da de la Resurreccin no les concederemos peso.
sta ser su recompensa: el Infierno, porque no creyeron y porque tomaron a burla mis
aleyas y mis enviados.
Quienes creen y hacen obras pas tendrn por morada los Jardines del Paraso;
permanecern en ellos eternamente, no desearn cambio alguno.
Di: Si el mar fuese tinta para escribir las palabras de mi Seor, el mar, aunque se le
aadiese otro igual, se agotara antes de que se agotaran las palabras de mi Seor.
Di: Cierto, y soy un mortal semejante a vosotros. Se me ha inspirado que vuestro Seor es
un Dios nico. Quien espera el encuentro de su Seor, haga obra pa y no asocie a nadie al
culto de su Seor.25
22
Tema II
6. Abu Nuws (m. 197 h. / 813 n.e.) Al Ahwaz, Juzistn.
Poema Nm. II
Hombres, a m qu me importan
las espadas o los combates!
Yo slo sigo a una estrella:
la del placer y la msica.
En m no confiis,
pues soy de aquellos que rehyen
encontronazos y embates.
Cuando veo el enemigo
salto sobre mi potrillo
con las riendas colocadas
por el lado de la cola.
No s cmo es un arns,
ni un broquel, ni un alfanje.
Todo mi afn es saber,
cuando sus guerras estallan,
por qu camino escapar.
Si de juergas se tratara,
de beber vino sin mcula
o de pasarme la noche
junto a vrgenes luciendo
sus vestidos de luto negro
me verais con razn
como hroe de los rabes.26
7. Ibn Zaydn (m. 463 h / 1070 n.e.) Crdoba.
26
IV
Un extranjero en los confines de Levante
da gracias a la brisa,
porque lleva su saludo
hasta occidente.
Qu mal habr en que el aliento
de la brisa lleve
un mensaje de amor que enva
un cuerpo al corazn?27
XVI
Por el ramo oloroso cuyo perfume cura al enfermo;
alientos ungidos, dulce aroma!
Con l me sealan los dedos suaves
de una joven esbelta, sus ojos oscurecidos con colirio de magia.
Esplndida belleza hecha de amor asciende entre sus ramas,
enferma con almizcle de radiantes virtudes.
Cuando ofrece jazmines con su mano,
recibo estrellas luminosas de mano de la luna.
Tiene virtudes dulces en un hermoso cuerpo,
una elegancia como fragante perfume o aroma de vino,
y consuela mi alma con una pltica que me da contento
como los deseos y la unin que siguen a la ausencia.28
XXII
Te recuerdo con nostalgia en al-Zahra29
claro el horizonte, puro el espejo de la tierra,
con la brisa tan suave de sus tardes,
que me compadece y con su piedad se hace ms mansa.
Y los arriates con sus riachuelos de plata me sonren
como con collares desgarrados de tu cuello.
Un da como otros de placeres ya pasados
en cuyas noches fuimos ladrones mientras el destino dorma.
Cautivados por las flores solcitas,
tan colmas de roco que inclinaban sus tallos,
como ojos que contemplan mi descanso
y lloran por m lgrimas a raudales.
27
30
Cuarteto Nm. 60
Cuarteto Nm. 95
Sin excepcin, perdimos a los amigos ntimos, Aquellos amigos con los que compartimos
uno a uno la muerte los cubri de desprecio;
las ideas desaparecieron
la fiesta de la vida nos brind el mismo vino
cuando les lleg su hora, uno a uno
ellos se emborracharon algo antes que cayeron.
En el cenculo de la vida bebimos
nosotros.38
un solo vino
dos rondas; y antes que nosotros, al vino
sucumbieron.39
Cuarteto Nm. 61
Cuarteto Nm. 8
La nube entre sollozos llor sobre la hierba; Lleg a nube y volvi a llorar sobre la hierba
no se debe beber sin el rosado vino;
No hay que vivir lejos del vino tinto!
33
hoy est a nuestra vista este csped mojado; Hoy esta hierba es nuestro paisaje. De quin
quin estar mirando de nuestra fosa
ser paisaje la que crezca cuando
40
el csped?
seamos tierra?41
Cuarteto Nm. 133
Cuarteto Nm. 47
Es un pjaro del desierto, que dicen vagamente parecido a la perdiz, y que es muy usado para
comparaciones en poesa.
47
Traduccin de Emilio Garca Gmez, p. 187.
48
Se refiere al disimulo que el Islam autoriza en caso de coaccin o persecucin en tierras no controladas
por un gobierno islmico o en situaciones desfavorables para los musulmanes.
49
Trad. Garca Gmez, pp. 255-256.
50
Trad. Garca Gmez, p. 287.
Tema III
10. al Quran (El Corn)
Azora II La Vaca (Medin), vv. 7-20.
Entre las gentes hay quienes dicen Creemos en Dios y en el ltimo da,
pero no son creyentes.
sos quieren engaar a Dios y a quienes creen, pero no se engaan ms que a s mismos
aunque no lo saben.
En sus corazones hay una enfermedad; Dios les aumentar la enfermedad:
tendrn un castigo doloroso por lo que hayan mentido.
Cuando se les dice No extendis la corrupcin sobre la tierra, responden
Nosotros somos reformadores
Acaso no son perversos? Pero no lo saben.
51
Cuando se les dice: Creed como creen las gentes, responden: Creeremos como creen
los insensatos? Acaso no son ellos los insensatos? Pero no lo saben.
Cuando encuentran a quienes creen dicen: Creemos, pero cuando se quedan solos
con sus demonios dicen: En realidad, estamos con vosotros. Nosotros nos
burlamos.
Dios se burlar de ellos, los mantendr en su rebelin, extraviados.
A aquellos que compraron el error con la verdad, no les reportar beneficio su negocio,
pues no estn en el camino recto.
Les ocurre lo mismo que a quienes han encendido un fuego: cuando ilumina lo que
est a su alrededor, Dios se lleva su luz y les abandona en las tinieblas, sin ver;
sordos, ciegos y mudos no volvern a la buena senda.
Son como una nube tormentosa del cielo en la que hay tinieblas, truenos y relmpagos;
ponen los dedos en sus odos por temor de los rayos, para escapar de la muerte.
Pero Dios rodea a los infieles.
Los relmpagos casi les arrancan la vista: cada vez que los iluminan, andan;
pero en cuanto reaparecen las tinieblas, se detienen.
Si Dios quiere, les quitara el odo y la vista. Ciertamente, Dios es poderoso sobre
todas las cosas. Oh, gentes! Adorad a vuestro Seor que os ha creado igual que
a vuestros antepasados; tal vez vosotros seis piadosos, que os puso la tierra
por lecho y el cielo por casa e hizo descender del cielo agua e hizo brotar, por su
mediacin, frutos para que os sirvan de alimento.52
Trad. J. Vernet.
Trad. de J. Vernet.
Trad. de J. Vernet.
55
Traduccin de Mara Tabuyo Ortega, p. 81
54
**
Mi copa, mi vino, mi anfitrin, son Tres.
Y yo, que voy en busca del amor, la Cuarta.
Quien sirve el vino llena la copa
una y otra vez de gracia y de alegra.
Si soy mirada, no me veo ms que por l.
Si soy presencia, me veo siempre con l.
Oh t que me censuras, yo amo Su belleza!
Por Dios, mis odos no escuchan tus reproches.
Cuntas noches con mi pasin y mis penas,
mientras fluan de mis ojos ros de lgrimas!
Ninguna de mis lgrimas ha subido de nuevo.
Y mi unin con l no dur.
Mi ojo herido no duerme jams.56
12. Husayn Mansur al Halla (m. 309 h / 922 n.e.) Bagdad, Iraq.
Csida VII
Mi mirada, usando del ojo de la ciencia, ha seguido el puro secreto de mi pensamiento
un fulgor ha brotado en mi consciencia, ms tenue que la comprensin de una simple idea,
y yo he hendido la ola del mar de la reflexin, deslizndome all como se desliza una
flecha.
Mi corazn revoloteaba, emplumado de deseo, llevado sobre las alas de mi designio,
subiendo hacia Aqul que, si se me interroga, enmascaro bajo enigmas sin nombrarlo.
Al trmino, habiendo rebasado todo lmite, erraba en las llanuras de la Proximidad,
y, mirando entonces en un espejo de agua, no pude ver ms all de los rasgos de mi rostro.
Avanc, para presentar mi sumisin, completamente abandonado;
y ya el amor haba grabado de l, en mi corazn, con el hierro caliente del deseo, un sello.
Y la intuicin de mi identidad y me volv tan prximo (a l) que olvid mi nombre.57
Fragmento XI
Tengo para m un Amigo que visito en las soledades,58 presente aunque este oculto a las
56
57
miradas.
T no me vers prestarle odo para percibir su lenguaje por medio de ruido de palabras.
Sus palabras no tienen vocales sin elocucin, ni nada de la meloda de las voces.
Pero es como si yo hubiese llegado a ser el interlocutor de m mismo; comunicando
por inspiracin con mi esencia, en mi esencia.
Presente, ausente, prximo, alejado, inasible a las descripciones por cualidades
est ms prximo que la consciencia para la imaginacin, y ms ntimo que la centella de
las inspiraciones.59
Fragmento XII
El Secreto de los secretos se oculta, dejando huellas inteligibles por el horizonte
lleno de repliegues de luz,
pero, cmo? El cmo no se adivina ms que de fuera,
mientras que el interior del misterio le corresponde
a la esencia por s misma.
Las criaturas se extravan en una noche tenebrosa buscndote, y no perciben ms que
alusiones.
Es por la conjetura y la imaginacin que ellas se dirigen hacia la Verdad, y dan vueltas
hacia el aire, interpelando a los cielos.
Y el Seor est con ellas, en cada acontecimiento, en todos sus estados, de hora en hora.
Ellas nos e retirarn de l ni el espacio de una ojeada si lo supiesen. Pues l no se retira
de ellas; no, en ningn momento.60
Fragmento XXV
Me has abandonado, pero no en mi consciencia
donde sigues siendo el jbilo y alegra.
Y la separacin cae por s misma en girones
y tu ausencia se convierte en presencia,
y, en el fondo de mi misterioso pensamiento T subsistes,
antes que a imaginacin en mi consciencia.
De da, ciertamente me haces tu amigo
y en a oscuridad, mi interlocutor.61
13. Abolah Ansari, (m. 481 h. / 1088 n. e.), Herat, Afganistn.
XXXIII62
58
En rabe, soledad se puede decir de muchas formas, aqu se emplea la palabra Jalwt, que alude a la idea
del vaco (Jal) y de estar liberarse de (Jilw).
59
Trad. L. Massignon (retocada).
60
Trad. L. Massignon (retocada).
61
Trad. L. Massignon (retocada).
62
Todas las traducciones de los poemas de Ansari citados son de Clara Jans y Ahmad Taher.
Oh Dios!
El signo de esta tarea nos hurt el mundo,
incluso nuestro signo, desde el cuerpo oculto.
Visitarte dej sin alma al caminante.
Tu amor fue su beneficio.
Perdi los dos mundos.
Oh Dios!
Sabes por qu estoy contento?
He cado en ti aunque no por m mismo.
Fuiste t, yo no quise.
Vi al amigo junto al lecho cuando despert del sueo.
LXXXIX
Oh Dios!
Por qu valoro la hur63 y el paraso?
Si un aliento me otorgas,
de ese aliento har un paraso.
XCIV
Oh Dios!
Este ardor nuestro es hoy doloroso.
Fuerza no hay para soportarlo ni lugar donde huir.
Qu cuchillo es este tan afilado.
Ni el lugar es de calma ni se puede evadir.
Oh Dios!
Todos con algo
y yo no s con qu.
He aqu el miedo:
que llegue el tiempo de saber quin soy.
Oh Dios!
Este cuerpo mo es mina de deseo.
Este corazn mo, es fuente de dolor y tristeza.
No puedo decir por qu me toca todo esto,
tampoco alcanzo a fuente de mi remedio.
CIX
Oh Dios!
De mismo modo que la espuma del mar est en la orilla,
63
Las hures son las vrgenes del paraso que el Corn promete a los fieles como recompensa a su fidelidad al
Islam.
14. Ibn Arab, (m. 638 h. / 1240 n.e.), Murcia, Al ndalus-Damasco, Siria.
I64
Ojal supiese si comprendieron
al corazn que suyo han hecho!
VIII
Sus campamentos (de primavera) desparecieron ya,
ms el deseo est en mi corazn siempre fresco, y jams se desvanece.
He ah las trazas de su partida, y las lgrimas!
Siempre que los recuerda al alma derriten!
(Lleno) de amor por ellas, grit tras sus cabalgaduras: Oh, t, que
64
Todos los poemas forman parte del libro de poemas El intrprete de los Deseos, la numeracin, al provenir
de las ediciones rabes, se aplica a las dos traducciones castellanas que citamos.
65
Mientras que en el primer verso utiliza la palabra qalb para referirse al verso, aqu el poeta utiliza fud,
ambos trminos tienen connotaciones distintas dentro del lenguaje de los sufs.
66
Traduccin de Vicente Cantarino.
67
Traduccin de Carlos Varona Narvin.
XIII
Arrulla la paloma (acollarada) y (el amante) tiernamente gime,
en su pena entristecido.
Como de un manantial, por sus lnguidos ojos corren las lgrimas.
Le respond como a la madre que a su nico hijo perdi.
Cun grande es esa afliccin!
Mientras el dolor caminaba de nuestra mano, me dirig a ella.
Y era invisible aunque yo (bien real)!
Un amor devastador siento por los arenales de Al,72
(all) donde las tiendas y las de los (grandes) ojos se encuentran.
De miradas lnguidas y asesinas,
sus cejas son vainas de unos ojos, que como sables (desenfundan).
Escondiendo en lo ms profundo de mi pasin ante el Censor, sorb
las lgrimas con sed abrasadora.
Hasta que con la partida, el graznido del cuervo
dej al descubierto el penar del (amante) abatido.
Doloridos y gimientes bajo los palanquines, los camellos (de anillas
cortadas) su marcha prosiguieron toda la noche.
Y cuando aflojaron los cabestros y apretaron las cinchas,
contempl la causa (misma) de la muerte.
La distancia en el amor es mi asesina!
Mas, hasta el ms difcil de los amores con el reencuentro se hace llevadero!
En qu se me puede censurar si la amo!
All donde est, qu adorable y bella es!73
71
Trad. V. Cantarino.
Esta palabra significa tratamiento mdico, cura, y hace referencia al conocimiento o ciencia sutil y a las
buenas obras.
73
Trad. C. Varona Narvin.
72
**
Gime una paloma acollarada y el amante entristecido
compadece su pena y su gemido.
De os ojos dolientes corren por aqul duelo
lgrimas como de una fuente viva.
Le habl como a mujer en prdida de su nico hijo.
pues la prdida del unignito es el dolor ms grande;
le habl mientras caminaba el olor con nosotros.
Ella no puede verse, pero yo soy visible.
Siento dentro de m el ardoroso amor por los arenales de Alij
donde se alzan sus tiendas,
donde habitan las de los grandes ojos,
las de miradas asesinas que tienen prpados enfermos
como funda para el filo de sus miradas.
No he cesado de beber las lgrimas que mi dolencia mueve,
ocultando la pasin, rectndola al que me acusa,
hasta que, al graznar el cuervo en su partida,
la separacin descubri el amor del triste.
Marcharon sin cesar toda la noche, cortaron sus anillos,
y as fueron los camellos, bajo las literas, queja y lamento.
He enfrentado las razones de la muerte cuando
soltaron sus riendas y apretaron las cinchas.
La ausencia con amor es mi asesino,
el amor ms pesado se hace fcil en el encuentro.
Cmo se me puede reprochar si yo la amo
cuando ella es amable y hermosa en cualquier sitio?74
XXXIII
Con la paloma que arrulla sobre las ramas del boscaje, converso
(articulando) las notas del dolor.
Sin lgrimas, gime por su compaero
y mis prpados se humedecen de tristeza.
Inundados mis ojos por el llanto,
le pregunto lo que mis (sentimentos) gritan:
Sabes algo de la que amo? Reposar ya sobre las sombras de las ramas?75
74
75
Trad. V. Cantarino.
Trad. C. Varona Narvin.
**
Hablo a las palomas que arrullan en el boscaje,
entre las ramas, con variados tonos de dolor,
y sin lgrimas lloran por su amante,
mientras lgrimas de tristeza manan de mis ojos.
Y pregunto con mis ojos abundantes
de llanto que delata mi sentir:
Sabes algo de la que amo?
Ha reposado al medioda a la sombra de tus ramas?76
15. Yalal Ud Din Rum (m. 672 h. / 1273 n. e.), Balj, Jorasn Konya, Turqua. 77
Siempre es lo mismo:
cuando termino un poema
me sobreviene un gran silencio
y me pregunto por qu se me ocurri usar palabras.78
**
Si buscas la morada del alma, eres el alma.
Si vas tras un trozo de pan, eres el pan.
Si entiendes el secreto de este misterio
sabrs que buscas lo que eres.79
**
Por qu dejaste de hablar?
Porque no o que contestaran
La aoranza que expresabas era la respuesta.
La tristeza desde la cual pides ayuda te acerca a la unin.
Tu tristeza pura cuando reclama es la copa secreta.80
**
76
Trad. V Cantarino.
Todas las traducciones de los poemas de Rum que citamos se refieren a la versin de Elisa Ramrez
Cataeda
78
p. 27.
79
p. 47.
80
p. 53.
77
p. 57p. 58.
83
p. 79.
82
BIBLIOGRAFA
1. Poetas preislmicos:
Corriente, Federico y Juan Pedro Monferrer Sala, Las Diez Muaallaqt. Poesa y
panorama de Arabia en vsperas el Islam. Madrid, Hiperin, 2005 (Libros Hiperin, N.
190).
Gabrieli, Francesco, La Literatura rabe. Trad. Rosa Mara Pentimalli De Varella. Losada,
Buenos Aires, 1971.
2. El Corn:
El Corn. prl. y trad. de Juan Vernet. Mxico, Debolsillo, 2007 (Clsicos).
El Corn. 2a ed., prl., trad. y notas de Ral Gonzlez Brnez. Qom, Centro para la
Organizacin de la Traduccin y la Publicacin del Conocimiento Islmico, 2010.
3. Abu Nuwas:
Abu Nuws, Cantar al Vino, ed. bil., ed.,introd. trad. y notas de Jaume Ferrer Carmona y
Anna Gil Bardaj, Madrid, Ctedra, 2010 (Letras Universales).
84
85
Se refiere a los conciertos ceremoniales sufes, donde se una msica, canto y, a veces, baile.
pp. 82-83.
4. Omar Jayyam:
Jayyam, Omar, Robayyat, 7 ed., ed. bil., ed. e introd. de Sadeq hedayat, Trad. y notas de
Zara Behnam y Jess Munrriz. Madrid, Hiperin, 2010 (Poesa Hiperin, N. 217).
Jayyam Omar, Rubayyat, ed. bil, ed., introd. trad. y notas de Clara Jans y Ahmad Taher.
Madrid, Alianza Editorial, 2007 (Literatura Clsicos, L 5700).
5. Ibn Zaydn:
Ibn Zaydun / Ibn Arab, Csidas de Amor profano y mstico. 2 ed., trad. y est. prelm. de
Vicente Cantarino. Mxico, Porra, 1988 (Coleccin Sepan Cuntos, N. 318).
6. Ibn Hazm:
Ibn Hazm de Crdoba, El Collar de la Paloma. 3 ed., Traduccin, introduccin y notas de
Emilio Garca Gmez, Prlogo de Jos Ortega y Gasset, Madrid, Alianza Editorial, 2012.
(Libro del Bolsillo).
7. Rabia al Adawiyya:
Rbia al Adawiyya, Dichos y Canciones de una Mstica Sufi (Siglo VII). Trad., introd. y
notas de Mara Tabuyo Ortega. Palma de Mallorca, Jos J. de Olaeta Editor, 2006 (Los
pequeos libros de la sabidura, Nm. 123).
8. Husayn Mansur al Halla:
Massignon, Louis, El Diwan de Al-Hallaj, Revista de la Universidad de Crdoba, Vol.
21, N. 9/10, supl., pp. 615-640.
9. Ibn Arab:
Ibn Arab, El Intrprete de los Deseos. Trad., com. y notas de Carlos Varona Narvin.
Murcia, Editorial Regional de Murcia, 2002 (Coleccin Ibn Arab, N. 6).
Ibn Zaydun / Ibn Arab, Csidas de Amor profano y mstico. 2 ed., trad. y est. prelm. de
Vicente Cantarino, Mxico, Porra, 1988 (Coleccin Sepan Cuntos, N. 318).
10. Abdolah Ansari: