El documento narra la historia de dos jóvenes trols, Vol'jin y Zalazane, que se adentran en la jungla para someterse al Juicio de los loa, unos antiguos espíritus que ponen a prueba su valía. En su camino se enfrentan a varias amenazas como un gran raptor y una planta carnívora. Finalmente, uno de los loa se manifiesta ante ellos e inflige un gran dolor a Vol'jin para ponerlo a prueba.
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El documento narra la historia de dos jóvenes trols, Vol'jin y Zalazane, que se adentran en la jungla para someterse al Juicio de los loa, unos antiguos espíritus que ponen a prueba su valía. En su camino se enfrentan a varias amenazas como un gran raptor y una planta carnívora. Finalmente, uno de los loa se manifiesta ante ellos e inflige un gran dolor a Vol'jin para ponerlo a prueba.
El documento narra la historia de dos jóvenes trols, Vol'jin y Zalazane, que se adentran en la jungla para someterse al Juicio de los loa, unos antiguos espíritus que ponen a prueba su valía. En su camino se enfrentan a varias amenazas como un gran raptor y una planta carnívora. Finalmente, uno de los loa se manifiesta ante ellos e inflige un gran dolor a Vol'jin para ponerlo a prueba.
El documento narra la historia de dos jóvenes trols, Vol'jin y Zalazane, que se adentran en la jungla para someterse al Juicio de los loa, unos antiguos espíritus que ponen a prueba su valía. En su camino se enfrentan a varias amenazas como un gran raptor y una planta carnívora. Finalmente, uno de los loa se manifiesta ante ellos e inflige un gran dolor a Vol'jin para ponerlo a prueba.
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Vol'jin:
El Juicio
Autor: Brian Kindregan
Adaptacin epub: PrinceJaume
El joven trol se agach bajo la lluvia, mirando al frente, hacia
donde el camino se perda frente a la densa maleza de la jungla. Ni la luz ni la brisa atravesaban el follaje. Esa parte de la isla se conoca como el Primer Hogar y solo los cazadores de las Sombras y los locos se adentraban en ella. Voljin no era un cazador de las Sombras. Senta como le corran entre los dedos de los pies ros de agua. La lluvia era intensa y cada gota que le golpeaba en la espalda le empujaba hacia el Primer Hogar. En ocasiones, los cazadores de las Sombras regresaban, pero los locos nunca lo hacan. Detrs de Voljin, otro trol se cubra bajo una gran hoja de palmera. Zalazane tampoco era un cazador de las Sombras. No ehtamos lihtos dijo Zalazane mientras masticaba pedazos de carne de kommu. El juicio es para trols ms viejos que han hecho grandes cosas. Nosotros somos jvenes, unos don nadie. Yo soy joven; t sers un don nadie murmur Voljin antes de levantarse. Debemos hacerlo, Zal. Anoche, mi padre se pas horas mirando el fuego y ahora acta como si se le fuese a caer el cielo encima. Creo que tuvo una visin. Se acercan cambios y debemos ehtar preparaos. Crees que los loa te van a hacer cazador de las Sombras? Me juzgarn, seguro. Me pondrn a prueba. Aunque no s qu quiere decir eso. Dicen que los loa controlarn nuehtras mentes dijo Zalazane con seriedad. Nos van a confundir y manipular y harn que tengamos visiones. Se dice que son muchas pruebas. Si me consideran digno, ser un cazador de las Sombras respondi Voljin. Si no me consideran digno nada nos salvar. Vaya, yo los voy a impresionar dijo Zalazane con una sonrisa de complicidad. Pero se van a rer de ti. Pis el barro y avanz con calma hasta situarse al lado de su amigo. Se miraron el uno al otro un instante y se les dibuj una amplia sonrisa, que dejaba ver sus colmillos. Ya desde su infancia en el poblado Lanza Negra, eso era siempre seal de que Voljin y Zalazane estaban a punto de hacer algo especialmente estpido. Con un gran alarido, se precipitaron corriendo hacia el Primer Hogar. Se estrellaron contra las opresivas lianas y races. La muerte, tanto repentina como lenta, inundaba el lugar, pero eran jvenes y estaban convencidos de que no podan morir. No obstante, aqu estaban los loa. Los antiguos espritus de aquellos que haban trascendido la muerte podran otorgar favores maravillosos o infligir terribles castigos. Los loa podan dar a un trol una segunda vista, o volverlo loco hasta arrancarse sus propios ojos. Su juicio era despiadado, sbito e impredecible. Voljin y Zalazane corrieron durante un rato y ambos empezaron a preguntarse si las leyendas del Primer Hogar se habran exagerado. No pareca haber grandes amenazas. Dos frondas enormes bloqueaban el camino. Con un movimiento rpido, se deslizaron por ambos lados, para descubrir una gran planta carnvora, una nambu. Unos labios peludos y separados les esperaban. Unos dientes fibrosos se retorcan con impaciencia en las enormes fauces y Voljin no pudo detenerse a tiempo. Se lanz a la izquierda, rozando el borde de la nambu. Dio vueltas y trompicones hasta toparse contra algo duro y escamoso. Retrocedi tambalendose, aturdido, sacudiendo la cabeza. Ese algo se dio la vuelta, dejando ver que se trataba de un raptor muy enfadado y muy grande, el ms grande que Voljin haba visto jams. Retrocedi un poco ms, consciente de que la nambu estaba en alguna parte detrs de l. Poda or a Zalazane emitiendo sonidos sordos y extraos, pero Voljin haba perdido la pista de su amigo. El raptor lanz la cabeza hacia Voljin y este se inclin hacia la izquierda. Una mandbula inmensa se cerr justo en el lugar donde acababa de estar. De la boca de la criatura salieron ros de saliva. La nambu reaccion al movimiento veloz como un rayo y cerr los dientes contra el raptor, inyectando veneno en la carne rasgada de la bestia. Voljin solo tuvo unas dcimas para aprovecharse de la distraccin: sac la guja y acech a la nambu, estudindola. Zalazane estaba en el otro extremo de la planta, revolcndose en un enjambre de insectos alchu que se haba abalanzado sobre l, mordindole y picndole. No podra ayudarle de momento. El raptor arranc la nambu del suelo, desgarrando las races y lanzando lejos la planta. Los pequeos ojos enfurecidos de la bestia se posaron en Zalazane, atrados por los movimientos frenticos del trol. No haba tiempo. Voljin solt un grito de batalla y carg con fuerza con la guja. Atraves la carne: Voljin abri un reguero de sangre en el lomo del raptor, que se balance retorcindose de dolor y lanz a Voljin a los matorrales de un cabezazo. Voljin no vea nada con el rostro cubierto de hojas hmedas y pegajosas. Sinti que la tierra temblaba cuando la bestia carg contra l. Voljin se tambale hacia atrs y a la derecha al volver a sentir las mandbulas del raptor a centmetros de l. Se limpi las hojas de la cara justo a tiempo para ver al raptor retroceder y volver a por l. Oy a Zalazane al otro lado del raptor, gritando y haciendo ruidos. Voljin se ech hacia atrs, sin atreverse a darle la espalda a la bestia. Vio que Zalazane estaba atacando desde el otro lado, pero el raptor balance la cola cerca del suelo y atrap los pies de Zalazane debajo. La maniobra dio solo un segundo a Voljin, pero tendra que ser suficiente. Se abalanz sobre el raptor y se aferr a su cuello. Durante un aterrador instante, su rostro qued presionado contra la mandbula inferior de la bestia, que le despeinaba la cresta con su aliento. Entonces, consigui girar sobre el pescuezo y clavar las rodillas en los omplatos del raptor. El raptor chill y se agit. Zalazane salt para ponerse en pie y golpe con el bastn la pata con garra de la bestia. Voljin oy huesos partirse. Se agarr con ms fuerza al pescuezo y clav la guja en la garganta de la criatura. El raptor se haba rendido con Voljin y avanz hacia Zalazane, arrastrando la pata destrozada. Zalazane retrocedi lentamente, no obstante Voljin poda sentir cmo se estiraban y contraan los msculos de la bestia. Le quedaban segundos. Voljin tir con violencia y sinti como la guja se clavaba en el msculo y la arteria. La sangre sali disparada en una cortina escarlata al sacar la guja formando un gran arco. El raptor se tambale hacia un lado y luego hacia el otro y cay al suelo, con la boca a centmetros de los pies de Zalazane. Voljin se levant al verse libre. Qu era eso? dijo Zalazane jadeando. Es el raptor ms grande que he vihto. Ehtara poseo por un loa? Nuehtra primera prueba? No creo, colega. Zalazane se acerc a la garganta chorreante del raptor, ignorando la agona mortal de la bestia. Reconoceremos la prueba cuando llegue. Ahuec las manos para recoger la sangre del raptor y se la ech por la cara. Qu haces? pregunt Voljin. Magia ohcura, colega respondi Zalazane mientras daba los ltimos toques a la mscara de sangre y se lama los dedos. Le hizo un gesto a Voljin para que hiciese lo mismo. No quiero oler a sangre en ehte lugar dijo Voljin. Zalazane se arranc un insecto y se lo tir a Voljin. Sin dejar pasar un segundo, Voljin agarr el insecto y se lo mand de vuelta a Zalazane. Vamos a oler a la sangre de algo grande y malo. Vamos a oler a muerte y peligro dijo Zalazane mientras le lanzaba otro insecto. Recientemente haba comenzado a trabajar con el maestro Gadrin, el mdico brujo jefe de los Lanza Negra, y sonaba confiado. Voljin se deshizo del insecto y se movi para coger algo de la sangre que an sala de la criatura. Nos podra salvar coment Zalazane. Pero no de los loa. No de los loa reconoci Voljin, mientras se echaba la sangre caliente y pegajosa por la cara. Ola fuerte. Pero an as solo sobreviviremos a este juicio enfrentndonos a los loa. Y aceptando lo que venga. Ya, colega. Ay! Voljin baj la mirada al sentir un dolor repentino. Mientras tena los ojos cerrados para untarse la sangre, Zalazane le haba colocado tres insectos furiosos en el pecho. Cuando sea un cazador de las Sombras dijo a Zalazane, le pedir a los loa que te maten. Entonces yo tambin tendr mis propios poderes brome Zalazane. La noche haba llegado. La jungla siempre estaba oscura y Voljin solo saba que era de noche por el frescor del aire y las nubes de furiosos insectos que zumbaban al pasar en grandes oleadas. Mosquitos tan grandes como su mano buscaban una presa. Voljin y Zalazane se sentaron en la cima de una pequea elevacin. A un lado, una cada marcada acababa en rocas afiladas. Caminaron hasta acabar con los pies doloridos y el aliento entrecortado. El aire estaba cargado y estancado. Esta prueba es extraa dijo Zalazane con voz baja y precavida. Solo andamos por ah y matamos bestias. Dnde estn los loa? Voljin estaba a punto de responder cuando se le hel la columna y sinti una presencia. En la elevacin haba un loa con ellos. No poda verlo ni olerlo, pero los pelos de la nuca le decan que estaba all. Una mirada a Zalazane revel el mismo terror crudo en los ojos de su amigo. Entonces lleg el dolor. Peor que el dolor de un hueso roto o la herida de una pualada. Ms profundo y complejo que cualquier dolor que Voljin hubiese sentido nunca, inund su mente, lo que le impeda pensar. Una voz le susurr. El precipicio, dijo de forma silenciosa. Las rocas del fondo acaban con el dolor. Rpido. Fcil. Voljin se dio cuenta de que era cierto: poda llegar al borde en un instante y el dolor se acabara. Su nica alternativa era resistir. Voljin cerr los ojos y resisti. Tras una eternidad, su cuerpo lo abandon. Flot, liberado de toda sensacin. Una visin apareci lentamente frente a l. Estaba all, ms mayor, con ms confianza. Observaba la visin desde lejos al mismo tiempo que notaba ser parte de ella. Una fila de trols Lanza Negra se despleg tras l. Caminaban a travs de una tierra extraa con poca vegetacin y rocas naranjas. En la distancia se elevaba una gran ciudad, llena de bordes afilados y pas. Sonaban tambores de guerra y haba un humo espeso sobre la ciudad. Era extrao, haba criaturas verdes y orondas con armaduras complejas desplegadas al frente. Otras pocas criaturas, grandes y peludas, con pezuas, observaban desde un lado. Voljin se acerc al lder de las criaturas verdes, que tena una expresin firme y sabia. Se dieron la mano como iguales y sonrieron. Las palabras fluan en la mente de Voljin: Orcos. Orgrimmar. Tauren. Thrall. Las criaturas verdes hicieron gestos de bienvenida y los Lanza Negra dejaron sus cargas y parecan aliviados pero derrotados en algn sentido. Por qu? pregunt una voz. Voljin sinti la voz en los huesos; hizo temblar su interior. Por qu subyugas a nuehtro pueblo? Es mejor luchar solos y con orgullo, morir solos y con orgullo. No dijo Voljin, pensando. Los Lanza Negra deberan ehtar siempre libres y orgullosos. Pero tenemos que ehtar vivos para ser libres. Si morimos, perdemos. Mejor ehperar al momento oportuno, resihtir. Somos una raza antigua, colega, y resihtimos. Sinti la certeza de lo que deca mientras hablaba. Siempre haba sido el estratega entre sus amigos, el que pensaba la solucin a los problemas. Tena una gran determinacin para la supervivencia y la victoria. Eres sabio para ser tan joven dijo la voz. Los Lanza Negra van a sufrir; van a luchar. Para ellos, resihtir es sobrevivir. La visin se fundi ante l para revelar algo que solo podra ser el loa: una esfera brillante que emanaba sabidura y tristeza ancestrales, pero de un brillo algo apagado y sin lustre. Algo que vagaba por el Primer Hogar desde mucho antes de que naciese Voljin. Imgenes y formas flotaban y desaparecan bajo su superficie. Voljin apenas tuvo tiempo de registrar al loa antes de que desapareciese. El mundo cambi a su alrededor. Te otorgo la visin dijo la voz mientras se desvaneca. Voljin volvi a la elevacin. Zalazane estaba all. Podemos ver a los loa. Podemos verlos! exclam Zalazane. Los dos trols se sonrieron. Puede que vivamos un da ms dijo Voljin. T ehts muy confiao dijo Zalazane. No ehtamos lihtos. Gadrin dijo que habra muchas lehciones que aprender. El juicio es complicao. Los loa guardan ms cosas para nosotros. Qu te mohtraron los loa? pregunt Voljin. Zalazane y l se sentaron alrededor del fuego, asando un kommu en la hoguera. La grasa caa de los huesos de la criatura al fuego, que chisporroteaba y estallaba. Haban pasado varios das, eso le pareca a Voljin y el fuego era un lujo imprudente. Sin embargo, la fauna pareca dejarles tranquilos, como si los hubiesen marcado los loa. No era tan tranquilizador como debera haber sido. Yo era un gran mdico brujo para los Lanza Negra dijo Zalazane. Ehtbamos en una tierra ehtraa, luchando. Nuehtra supervivencia estaba en peligro, colega. Necesitbamos ser fuertes y lo ramos. Eran tiempos difciles para todos, en ehpecial para nuehtro lder. No s quin era el lder, pero no era tu padre, colega dijo Zalazane en voz baja. Entonces sonri. Ser mdico brujo! Te ment, Zal dijo Voljin. Pudo sentir la atencin de Zalazane al instante, aunque el otro trol simplemente esper a que Voljin continuase. Los dos se conocan de toda la vida y ninguno haba mentido nunca al otro sobre nada serio. Mi padre haca algo ms que ahtuar ehtrao. Me habl de una visin. Me dijo que tena que ir a pasar el juicio. Me dijo que no quedaba tiempo. Te dijo que tenamos que ir? No tenamos. Solo yo. Nunca lo haba vihto as, Zal. No me ehcuchaba, solo quera que me fuese. Tena mucha prisa, pero cuando me fui mir hacia atrs buhcndolo. S? Y l me miraba como si no me fuese a ver nunca ms. Como si me enviase a la muerte. As que pensahte que tambin me queras matar a m? pregunt Zalazane con una sonrisa pcara. Siempre haba sido capaz de levantar el nimo de Voljin. Siempre se haban podido ayudar mutuamente. No ehtoy lihto, Zal. No lo conseguira solo. Pero pens que juntos Voljin escuchaba en su cabeza las palabras en la voz de su padre. Dbil habra dicho Senjin. Dbil y blando. El lder de los Lanza Negra no puede ser as. La vida es demasiao dura, incluso aqu en nuehtra isla. Juntos somos ms fuertes. No pasa na, colega. Yo te ayudar cuando seas dbil. Zalazane sonri y quit gravedad a sus palabras . Siempre me ayudas. Juntos lo lograremos. Voljin abri la boca para responder, pero se qued helado cuando vio un brillo en la jungla. Otro loa, an ms primigenio y desconocido, brillaba a travs de las hojas. Estaba lejos, pero le llamaba. Voljin salt para ponerse de pie y acech entre los rboles. Adnde vas, colega? grit Zalazane; pero Voljin continu. No poda dejar que el loa se fuese. Al acercarse a la luz, tropezando con las ramas, el loa se extingui y Voljin se encontr solo en la penumbra de la jungla. Finalmente, volvi a ver el brillo revelador a su derecha. Ech a correr, arrancando ramas y races, para lanzarse a por el loa. Cuando apart la ltima rama, el espritu volvi a desaparecer. Esper, jadeando un momento, y se dio cuenta de que no tena sentido permanecer inmvil. El loa lo haba dejado solo en la hmeda oscuridad del Primer Hogar. No jugara al juego del loa. Que intentase guiarle mientras deambulaba entre los rboles. Tal vez encontrase al loa antes de que l volviese a encontrarle. Se movi a travs de la densa maleza con ms cuidado, caminando con cautela. No tena ni idea de su posicin con respecto al campamento, pero no le importaba. Encontrar al loa significaba la supervivencia. No encontrarlo significaba la muerte. El loa era lo nico que importaba. Se detuvo en un claro. Vea partes del cielo a travs de los huecos en la cpula menos tupida de la jungla. Meda la respiracin para intentar estar tranquilo y estudi los rboles. No vio nada. Gradualmente, como despertndose de un sueo profundo, percibi el calor que tena detrs. Se dio la vuelta y el loa estaba detrs, a centmetros de l. Tan cerca que poda ver el movimiento y los juegos de los tentculos brillantes de su superficie. El brillo del loa se expandi para cubrir su visin. Apareci en una cueva, una especie de tnel, y el camino se divida ante l. En cada rama del camino haba una visin de s mismo. En una estaba sentado en un trono de oro puro. Haba asados enormes envueltos en hojas de palma, estaba rodeado de muestras de la mejor bebida de la jungla y haba trols hembra que bailaban para l. Pareca sano y feliz. Una pequea cadena de oro le ataba el tobillo a una pata del trono. En la otra visin, estaba herido y sangrando, demacrado y rodeado de enemigos. La visin estaba nublada y cambiaba continuamente, pero siempre estaba luchando, siempre peleaba. A veces lideraba a otros Lanza Negra; a veces luchaba solo; pero el mensaje estaba claro: una vida de lucha y esfuerzo constante, sin descanso, una masacre continua. Voljin se ri. Se supone que ehto es una prueba, gran loa? Ehto es fcil. Ehcojo la libertad. Luchar y sufrir, y puede que nunca sea feliz, pero ehcojo la libertad. Desde lejos, le lleg la grave y primigenia voz del loa. La eleccin no era la prueba, querido hermano. Si dudahte, si tuvihte que pensarlo, si llegahte a ehtar tentado un segundo, habras fracasao. Voljin se estremeci al escuchar el tono de voz del loa. Son como si fallar hubiese significado la muerte, o algo peor. La cueva se desvaneci y Voljin apareci en una grada, contemplando una arena. Observ sus manos. Eran las suyas, pero ms viejas; tenan callos y cicatrices de muchos aos de asuntos marciales. A su alrededor haba ancianos y luchadores de la tribu Lanza Negra. Ms all haba orcos, tauren y otros. Todos observaban atentos cmo luchaban dos criaturas. Un orco marrn con un hacha poderosa y un tauren con una lanza. Ambos llevaban solo un taparrabos de cuero y estaban untados en aceite para la batalla. Una vez ms, le vinieron palabras a la mente: Garrosh y Cairne. Aullavsceras y Lanzarruna. Los dos luchaban y retrocedan en la arena. El orco marrn sangraba por varias heridas, mientras el tauren permaneca ileso. Con su nueva visin, Voljin tambin poda ver a los loa por todas partes. Pululaban por el aire y se quedaban suspendidos alrededor de los bordes de la visin. Estaban reunidos e inquietos. Sin duda este momento tena grandes implicaciones para la gente de Voljin, y puede que para todo Azeroth. Mientras Voljin miraba, el orco baj su hacha formando un gran arco; el arma rugi con el silbido del aire al colarse entre las muescas del borde. El tauren levant la lanza para defenderse, pero no fue suficiente: el hacha parti la lanza y roz al tauren. Ambos combatientes se pararon un momento. El orco estaba casi demasiado herido para aguantar en pie, mientras que el tauren apenas tena un araazo. Sin embargo, fue el tauren el que se tambale, con las manos rendidas a ambos lados. Un trozo de la lanza colgaba entre sus dbiles dedos. El orco levant el arma y carg. El rugido del hacha inund la arena. El orco precipit el hacha contra el cuello del tauren. Voljin sinti una punzada de dolor en el corazn por el grave dao recibido por el tauren. Se dio cuenta de que un sentimiento de pura tristeza resonaba a travs del tiempo en Voljin por esta visin, tristeza por la prdida de un amigo y un anciano respetado. El tauren se derrumb. Antes de caer al suelo, el mundo se detuvo. Los sentidos de Voljin se alertaron y sinti como si el universo entero se hubiese ahogado al respirar un instante antes de gritar. Los loa se volvieron locos. Bufaban y susurraban. Revoloteaban de un lado a otro, gritndole al odo y lanzndose a travs de l. Nadie ms haba reaccionado an. Los dems testigos permanecan inmviles. El tauren an caa hacia el suelo, con la sangre salindole a chorros. Entonces Voljin lo entendi. Veneno. Le vino a la cabeza de repente: el hacha estaba envenenada y eso no estaba bien. No era la forma de actuar de esa gente. El tauren golpe el suelo con un ruido sordo. Todo empez a moverse a velocidad normal. La grada explot entre vtores e indignacin. Todo se fundi y se form una nueva visin. La vio y l estaba en ella. Se volvi a ver en el primer lugar de una fila de trols. Transportaban sus pertenencias y parecan decididos. l segua en el extrao paisaje naranja. Al mirar por encima del hombro vio la gran ciudad de su visin anterior, pero pareca ms oscura y cruda. Haba orcos formando sobre la muralla, observando a los trols que se iban, con mirada amenazadora. Voljin sinti una inquietud an ms profunda; haba algo ms que le inquietaba en la visin. Entonces se dio cuenta. No vea a Zalazane. Dnde eht Zal? se pregunt Voljin. Ahora necesito a mi amigo ms que nunca. Voljin sinti aprensin e inseguridad en su interior, revestidas por una fra clera, la determinacin de guiar a los Lanza Negra en los tiempos difciles que les esperaban. Dijihte a mi hermano que era mejor sobrevivir dijo el loa, aunque significase ser dbil, para poder seguir luchando. Es mejor resistir que morir con gloria. La voz arranc la mente de Voljin de la visin y le aceler el corazn. Era la voz de alguien que haba visto mayores glorias y horrores de lo que Voljin nunca sabra. Ahora te llevas a los Lanza Negra de la seguridad de Orgrimmar; arriesgas una alianza que representa fuerza. Por qu no te aclaras? Voljin dud. Le estaban haciendo una pregunta muy importante y no tena contexto. Por qu hara eso? Mir a su alrededor. Su pueblo estaba enfadado, asustado, decidido, emocionado. Mir atrs a la muralla. Entonces su mirada se pos en Garrosh. El imponente Jefe de Guerra observaba desde las almenas, con gesto severo, pero con una pequea sonrisa de satisfaccin en los labios. Tena su armadura puesta y el cielo de fondo, con la luz reflejndose en el tatuaje negro de su mandbula inferior. Era un salvaje con un don para la violencia y la guerra, pero sin conocimientos de diplomacia o acuerdos. Entonces Voljin lo comprendi. Traje aqu a los Lanza Negra para proteger nuehtros cuerpos dijo. Vivimos para poder seguir luchando. Pero solo nuehtro cuerpo. Lo que no pueden perder los Lanza Negra, loa, lo que nunca podemos perder, es nuehtra alma. Los Lanza Negra tienen alma y si nos quedamos con ehte orco, si seguimos sus rdenes, perdemos el alma. Eso no tiene solucin. Los Lanza Negra deben sobrevivir, pero no vale para nada si pierden el alma. Los Lanza Negra deben ser autnticos. Ser autnticos dijo la voz. Ahora oyes a los loa. Nos oirs todo el rato. Debes aprender a ehcuchar. Voljin abri los ojos. Estaba tumbado sobre la superficie embarrada del suelo de la jungla. Varios tipos de insectos construan alegremente capullos de barro sobre su cuerpo. An estaba cerca del fuego, que ahora arda sin fuerza. No haba rastro de Zalazane. Como en la visin. Voljin hizo un esfuerzo para incorporarse. Justo despus, Zalazane surgi renqueante de la oscuridad y se sent detrs de l. Miraron el fuego en silencio durante unos instantes. Me vi dijo Zalazane entre dudas. Me vi separando a los luchadores Lanza Negra de la tribu. El lder era muy dbil, nos vendi, colega. Me convert en el nuevo lder, y la tribu se dividi en dos. Zalazane no quiso mirar a Voljin. Quin era el lder, Zal? Dices que no era mi padre, pero tiene que ser alguien que conozcamos. Zalazane segua sin mirar a Voljin. Voljin cogi un palo y removi el fuego. Ya vale de pruebas fue lo nico que dijo. Voljin camin alrededor del fuego. Estaba inquieto y furioso, con ganas de matar algo. Lo haban empujado, tirado, machacado y mareado. Su mundo tena menos sentido cada minuto que pasaba. Ahora su amistad con Zalazane (lo nico con lo que Voljin siempre haba contado adems del amor de su tribu y su padre) penda de un hilo. Se acab anunci sin mirar a Zalazane. Voy a cazar. Necesitamos comida y yo necesito matar. Sac la guja y se desliz para perderse en la oscura maleza. Avanzar en solitario hacia la parte ms peligrosa de la isla se le antoj una buena idea. Se trataba de la fuerza. En el fuego, Zalazane empez un canto vud en bajo. Ms adelante, en la penumbra, Voljin escuch el chasquido de una ramita. Una gran criatura intentaba permanecer oculta. Voljin sonri con los labios apretados contra los colmillos y los dedos clavados en la guja. Avanz mientras senta como los finos pelos de las grandes hojas de upka le acariciaban la cara. Volvi a escuchar el sonido, ahora a su izquierda. Se gir y dio la vuelta para tener la criatura a la derecha. Una vez ms, escuch un movimiento en la vegetacin a su izquierda. Entonces se dio cuenta de que la criatura lo estaba observando. Solo poda hacer una cosa: carg. Las ramas y las races se le enganchaban al lanzarse hacia delante con un grito gutural. Delante, otro trol esperaba de pie. Voljin se lanz contra l y ambos cayeron. Coloc la guja alrededor del cuello del otro trol en la oscuridad. Todos los trols de la isla eran Lanza Negra y sus amigos, pero Voljin haba crecido escuchando historias de los violentos Gurubashi, y en aquel lugar cualquier cosa poda suceder. El otro trol levant la vista y sus facciones se iluminaron con un rayo de luz del fuego distante. Era Senjin, el padre de Voljin. Pap? pregunt Voljin impactado mientras se quitaba de encima del trol que estaba boca abajo. Senjin sonri y empuj a Voljin. El trol ms joven aterriz en el barro, rindose. Senjin se puso de pie de un salto, gir el bastn y lo dirigi al pecho de Voljin. Voljin vio la intencin asesina del rostro de su padre, se apart y evit por muy poco un golpe que le habra clavado las costillas en el corazn. Voljin se puso de pie, cauteloso y en guardia, pero sin atacar. Pap? pregunt. Qu pasa? Senjin solo sonri y atac con el bastn en un arco bajo mortal. Voljin salt, pero Senjin aprovech el impulso del golpe para lanzar su cabeza contra el pecho de Voljin. Voljin aterriz de un salto, con el aire escapndole de los pulmones. Se gir sobre la espalda, jadeando. Senjin se desliz hasta l, girando de nuevo el bastn. Pap, por qu haces ehto? He fallado? No lo entiendo! exclam Voljin. Senjin hizo una pausa. No luchas porque crees que me conoces? Eres dbil. Dicho eso, golpe con el bastn la mano extendida de Voljin. El golpe llevaba hasta el ltimo gramo de fuerza del viejo trol y la mano de Voljin se hizo aicos. Su pulgar, atrapado por la mano, recibi la mayor parte de la fuerza. Los huesos se astillaron y el pulgar qued colgando como una garfa. Voljin no consegua encontrarle sentido a la situacin. Se gir hacia un lado, sujetando con la mano izquierda la mano derecha; ms all de la mueca todo estaba roto y el pulgar estaba hecho pur. Estaba asustado y senta como se le escapaba la realidad de los alrededores. Vio los grandes pies desnudos de Senjin moverse hacia la jungla. Pap! grit. Senjin no se detuvo ni ralentiz el paso, ni si quiera mir atrs. Los arbustos se movieron y desapareci. Pap! Voljin cay hacia atrs, con los ojos cerrados con fuerza, sujetando el brazo. Pasado un momento, recuper el control de la mente y baj la vista para mirar la mano. El pulgar estaba destrozado. Su guja yaca en el barro, con el metal pulido manchado de barro y sangre. La mano se sanara, pero el pulgar quedara deforme. Voljin nunca lanzara un cuchillo ni sujetara una guja con esa mano. Nunca cazara, nunca sealizara un ataque. Sin embargo, haba una forma de arreglar eso. Saba que haba una forma. Voljin tom aliento, mir a la guja de la mano izquierda y la elev mucho sobre su cabeza. Lo hara con los ojos abiertos. Hizo bajar la guja en un arco largo y elegante. Atraves la piel y el hueso de su mano derecha; la cosa rota y deforme que haba sido su pulgar sali volando hacia la oscuridad. Quera gritar a las estrellas, pero se mordi el labio hasta sangrar, retorcindose. No hizo ruido. El pulgar volvera a crecer de forma limpia. Todos los trols estaban bendecidos por los loa con una cierta regeneracin. Les podan volver a crecer los dedos y los dedos de los pies, aunque partes ms complejas como las extremidades y los rganos fuesen ms all de sus habilidades. Llevara algo de tiempo, pero volvera a estar completo otra vez. Empez a ver una luz brillante al fondo de su visin y se pregunt si estaba a punto de desmayarse. Sin embargo, la luz se hizo ms y ms fuerte. Voljin levant la vista. Un loa brillaba cerca de l. Su luz reluca mucho y vibraba. Ms fuerte y algo ms nuevo que el antiguo y cauteloso loa que haba visto antes. Le resultaba algo familiar. Sinti que conoca a ese espritu de antes, de alguna vez. Al sentir Voljin al nuevo loa, apareci en una visin. Estaba en una isla con jungla, una muy diferente de su hogar actual. En la visin, se vea y representaba a s mismo al mismo tiempo. Era ms viejo, ms sabio, ms duro y mucho ms infeliz. Lideraba un grupo de trols entre las hojas. La escena cambi y estaba luchando con otro trol. Un mdico brujo de ojos salvajes adornado con fetiches y un collar con garras en una cuerda. Luchaban hasta la muerte mientras otros luchaban a su alrededor. El mdico brujo era Zalazane. El loa habl: Luchas contra los tuyos? Otro Lanza Negra? Tu amigo de la infancia? Voljin no dijo nada, simplemente observaba la pelea, que fue desvanecindose poco a poco, con los colores corrindose y cayendo como el pigmento fresco de un dolo bajo la lluvia. Zalazane, no. Haban corrido, pescado y peleado toda su infancia juntos. Haban construido fuertes de barro y la primera vez que mataron una bestia lo hicieron juntos. Zalazane saba cosas sobre Voljin que nadie ms saba. Sus miedos y triunfos. La vez que haba llorado por una mascota muerta cuando era pequeo o el da que haba apaleado a un matn ms mayor hasta dejarlo inconsciente. Zalazane siempre haba estado all. Voljin baj la mirada. El mun lo deca todo. Matar a cualquiera que sea una amenaza para el futuro de los Lanza Negra dijo. No importa a quin. La tribu lo es todo; su futuro lo es todo. Eres sabio, chico dijo el loa con una familiaridad que Voljin no consegua identificar. No te cortahte el pulgar para salvar la vida; lo hicihte para salvar el futuro. Los Lanza Negra deben ser fieros. Ser autnticos. Resistir. Nunca ser fcil, pero es la nica forma. Quin eres? pregunt Voljin. Tena que preguntarlo. El loa ignor su pregunta. Te concedo el poder de comulgar con los loa dijo. No siempre haremos lo que nos digas, pero te ehcucharemos. Ahora eres un cazador de las Sombras, trol. Desapareci. Ms tarde, Voljin y Zalazane caminaban a travs de la densa maleza. El futuro dijo Voljin no eht ehcrito. No somos fichas en un tablero. Si mato algo, morir porque yo lo decido. Claro, colega dijo Zalazane. En mi viaje ehpiritual lo entend todo. Vemos caminos. No son seguros, solo posibilidades. Si un trol es dbil cuando debera ser fuerte, puede que otro trol d un paso adelante. Entonces puede que el dbil Apart la vista de Voljin. Ese ser el malo en la hihtoria del fuerte. Pero qu pasa si vuelve a ser fuerte, Zalazane? No lo s, colega. Hay vud oscuro en todo eso. Puede que ambos sean grandes lderes. Puede que amigos. O puede que el segundo trol sea el villano. Zalazane, no dejaremos que eso suceda. Somos amigos, y aprendemos cosas. T y yo, colega, tenemos que resihtir y ser autnticos y fieros. Claro dijo Zalazane, pero con poca esperanza. Lo descubriremos, Voljin. Voljin y Zalazane se movieron por la maleza, y dejaron rpidamente el Primer Hogar atrs. Comenzaron a ver signos familiares que les indicaban que la tierra de los Lanza Negra estaba cerca. Las visiones y revelaciones de los ltimos das desaparecan rpidamente. Voljin intent recordar los detalles con frustracin, pero con cada paso que los alejaba del Primer Hogar, los recuerdos iban reducindose. Puede que eso fuese lo que queran los loa: una vaga sensacin de lo que se necesitaba. Solo quedaban unas pocas palabras. Resistir. Autnticos. Fieros. Ahora Voljin y Zalazane eran diferentes. Avanzaban con confianza, atentos continuamente a posibles peligros. Se haban transformado en el Primer Hogar. Haban entrado como cachorros y salieron como predadores. Eran peligrosos, orgullosos, fuertes; eran de la tribu Lanza Negra. Al acercarse al poblado, comenzaron a ver seales alarmantes. Hojas pisoteadas y manchas de sangre. Olor a humo en el aire. Todos los sentidos de Voljin le decan que algo haba cambiado. Algo fundamental del ir y venir de la vida en la isla haba cambiado para siempre. Extendi una mano y Zalazane se detuvo al instante. Se detuvieron en el camino a poca distancia del poblado Lanza Negra. An no lo vean, pero incluso los sonidos tenan mala pinta. Voljin oy actividad, el ruido de equipos de trabajo cortando madera y martillando. Voljin cerr los ojos y tom aliento, escuchando a los loa. Le susurraron, pero segua siendo difcil entenderlos. Aprendera con el tiempo. Creo que han atacado nuestro poblado dijo a Zalazane, intentando descifrar los mensajes de los agitados loa. Zalazane solo asinti con la cabeza. Ahora tena sus propios mtodos y sus diferentes perspectivas haban creado un abismo entre ellos. Volvieron a avanzar, con las armas preparadas, dando cada paso con cuidado. Atravesaron las hojas y vieron el poblado Lanza Negra ante ellos. Haban derribado las cabaas y los escombros yacan desparramados por todas partes. Haba cadveres distribuidos en filas ordenadas en el extremo del poblado. Los trols avanzaron entre los muertos, dejndolos en posicin de paz. Las hembras y los nios se arrodillaban sobre algunos trols, sollozando y tirndose del pelo. Un sacerdote iba de un lado al otro con los ojos cerrados, farfullando. Los trols, vivos o muertos, eran todos Lanza Negra. Voljin y Zalazane aceleraron el paso, en direccin al centro del poblado. All las ruinas eran an ms devastadoras. Pasaron junto a muchos Lanza Negra, todos demasiado ocupados con sus problemas como para darse cuenta de la presencia de los dos. Cerca de la laguna vieron grupos de Lanza Negra que construan barcos. Muchos barcos. Los equipos organizados eran extraos para la vida relajada de la isla a la que estaba acostumbrado Voljin. Su corazn comenz a latir ms rpido. Su pueblo no haba sido conquistado, pero en el poco tiempo que se haba ido, haba cambiado. Voljin y Zalazane se detuvieron en el centro del poblado, dos figuras inmviles en un mar de actividad bulliciosa. Unos pocos trols que pasaban con prisa les lanzaron miradas desconfiadas y confusas. Los loa empezaron a clamar en alto. Solo Voljin los poda or, pero saba que algo se acercaba. Analiz los alrededores y vio como un trol se acercaba. Voljin y Zalazane se dieron la vuelta para encontrarse con Gadrin, el mdico brujo jefe de la tribu, que se acercaba a ellos. Muchachos dijo. Dnde habis ehtao? Crea que ehtbais muertos. Qu quieres decir, maestro? pregunt Zalazane. Hemos ehtao en la jungla una semana. Una semana? Voljin, Zalazane habis ehtao fuera tres meses. Han pasao muchas cosas. Unas criaturas verdes raras llegaron del agua Orcos dijo Voljin. S, colega dijo Gadrin sorprendido. Adopt un tono considerado al continuar. Tu padre, Voljin luch contra la Bruja del Mar, y Se fue al ms all. Ahora eht con Bwonsamdi, maestro Gad. Lo s. Voljin comprendi la verdad de lo que deca al salirle las palabras de la boca. Saba que su padre ya no estaba entre los Lanza Negra. Al menos no como trol. Vamos a seguir a los orcos por mar continu Gadrin. La Bruja del Mar es demasiao fuerte; no podemos quedarnos aqu. Tu padre dijo que nos fusemos. Llevar algo de tiempo, tenemos que prepararnos. Lo comprendo dijo Voljin, de repente repleto de confianza . Me pongo al cargo de la evacuacin. Te ayudar dijo Zalazane con una sonrisa. Voljin sonri a su amigo. Lo ms inteligente sera enviar a Zalazane delante para preparar el camino. Zalazane era su amigo ms leal y hara bien el trabajo. Sin embargo, una parte de Voljin se mostr reacia ante la idea. No saba por qu, pero senta que ahora debera tener a Zalazane cerca de l. Se ayudaran el uno al otro. Juntos podran lograr cualquier cosa. Seran autnticos y fieros, y resistiran. Fin.