Los Bioplásticos Laura Ballestero USBCTG 2014
Los Bioplásticos Laura Ballestero USBCTG 2014
Los Bioplásticos Laura Ballestero USBCTG 2014
Resumen
El uso de plásticos obtenidos a partir del petróleo es parte fundamental del modus vivendi
contemporáneo, en gran medida gracias a sus propiedades mecánicas y fisicoquímicas, que
permiten sustituir el uso de otros materiales más caros o menos resistentes. La mayoría de
los objetos que están a nuestro alrededor están constituidos total o parcialmente por alguno
de ellos. Esto ha dado lugar a un gran desarrollo de la industria, pero a su vez a graves
problemas ambientales como el calentamiento global, contaminación, debido a la
inadecuada gestión de los residuos y escasez de recursos naturales no renovables.
Es por esto que el uso de recursos renovables para su producción y la biodegradabilidad de
los plásticos constituyen la oportunidad estratégica para la exigencia medio ambiental
gestada durante estos últimos años, debida a la acumulación de materiales sintéticos.
El objetivo de esta revisión es ampliar el panorama que se tiene sobre los bioplásticos, así
como las fuentes de recursos renovables sobre las que se han desarrollado, las nuevas
tecnologías para mejorar sus propiedades y profundizar tanto en las ventajas potenciales
como en las desventajas que acarrea su uso masivo.
Abstract
The use of plastics derived from petroleum is a fundamental part of the modus vivendi
contemporary, largely due to their mechanical and physicochemical properties that allow
you to replace the use of other more expensive or less resistant. Most of the objects around
us are made wholly or partially by any of them. This has led to a great development of
industry, but at the same time to serious environmental problems such as global warming,
pollution, due to inadequate waste management, and scarcity of non-renewable natural
resources.
The use of renewable resources for production and biodegradability of plastics are the
strategic opportunity for the environmental requirement gestated in recent years, due to the
accumulation of synthetic materials.
The aim of this review is broaden the outlook that we have about bioplastics, renewable
sources about which have developed new technologies to improve their properties and
deepen both the apparent potential advantages as disadvantages caused by their massive
use.
Durante los últimos 50 años, los materiales plásticos, en diversas aplicaciones, han ido
sustituyendo gradualmente el metal tradicional, la madera y materiales de cuero. Los
plásticos se usan en casi todos los campos, en los hogares y en el sector industrial.
Se encuentra ventajosos porque como polímeros sintéticos su estructura puede ser
manipulada químicamente en gran variedad de formas y resistencias definidas, a ello se
suman propiedades como un peso molecular alto, baja reactividad y larga durabilidad.
Irónicamente, siendo esta la propiedad preferida de los plásticos, la durabilidad, es la que
ejerce también la mayor amenaza al medio ambiente, debido a que permanecen en el
ecosistema por largos periodos de tiempo y persisten incluso a condiciones ambientales
adversas y al ataque de microorganismos y productos químicos, por lo cual los residuos de
plásticos se convierten en un problema ecológico (Marjadi, 2011).
Por otro lado, estos compuestos acarrean también desventajas de manera inherente: se
obtienen a partir de un recurso no renovable como lo es el petróleo, por lo que su
producción se ve afectada por el incremento al precio del mismo debido a la disminución
en las reservas, el aumento en el consumo y cambios geopolíticos críticos para la industria
petrolera (Masuda, 2008).
Los bioplásticos han llegado cada vez más a la luz pública como una solución para ayudar a
reducir tanto las emisiones de dióxido de carbono como el calentamiento global que se ha
convertido en una seria preocupación para la sociedad en general. Mientras que la
producción de plásticos comunes requiere una introducción neta de carbono en la ecósfera,
el CO2 liberado por los bioplásticos originalmente provienen de la biomasa, y por lo tanto
es potencialmente de carbono neutral en su ciclo de vida.
Figura 1: Plásticos tradicionales vs Bioplásticos.
Fuente: http://www.cereplast.es/bioplastics/
Hoy día no hay lugar por donde no se vea objetos multicolores, livianos, de múltiples
formas y tamaños, arrojados por doquier, colgando de árboles y hasta volando por los aires,
son los “Plásticos”, los objetos moldeables, eso es lo que el término significa, y esa es la
palabra con que se popularizó mundialmente el gran invento del primer cuarto del siglo
XX. La idea de la macromolécula no fue aceptada por la mayoría de los que trabajaban con
estas cosas a principios de siglo; ya entrados los años 20, un gran científico: Hermann
Staudinger, laureado luego con el premio Nobel, en 1953, por sus trabajos, logró que
muchos otros colegas entendieran la idea de que existían compuestos macromoleculares,
que no eran agregados moleculares ni coloides. Al darse este paso el mundo de la ciencia
pudo entonces abrir una área con nombre propio, con sus leyes y principios, y gracias a los
descubrimientos del momento ya se podía hablar de macromoléculas de origen natural y
sintético (Perdomo, 2002).
Los polímeros son macromoléculas, que pueden ser de origen sintético o de origen natural,
cuya unidad estructural es el monómero. Éste, mediante una reacción de polimerización, se
repite un número elevado de veces formando la macromolécula.
Una de las estrategias que se ha venido utilizando para deshacerse de los plásticos
derivados del petróleo es la incineración, pero la quema de plásticos es altamente
contaminante y causa efectos negativos en el ambiente, tales como el incremento de CO2
en la atmósfera y la liberación de compuestos químicos muy peligrosos, como las dioxinas,
el cloruro y el cianuro de hidrógeno.
Una estrategia que se suma como opción es la recuperación química que implica
despolimerizar los plásticos y reducirlos hasta sustancias químicas sencillas. El objetivo es
recuperar esos componentes químicos individuales para reusarlos como químicos o
producir nuevos plásticos con las mismas características y propiedades de los materiales
vírgenes. Hay distintos procesos desarrollados y en permanente optimización: Metanólisis,
Glicólisis, Hidrólisis, Pirólisis, Crackeo Térmico.
También cabe mencionar el relleno sanitario como una de las acciones más practicadas, los
desechos deben ser encarados bajo normas seguras de emplazamiento, es decir, rellenar no
implica arrojar los residuos en una gran depresión a cielo abierto.
Las instalaciones deben contar con una impermeabilización de la superficie a cubrir para
evitar drenajes que pudieran afectar napas de aguas subterráneas, así como un sistema
dirigido de drenaje y colección de efluentes líquidos para ser posteriormente tratados en
una planta destinada a tal fin. Luego se alternan capas de basura, fuertemente compactada,
y tierra. Por último se coloca una capa de aislamiento y, ya en la superficie final, suelo
vegetal.
Sin embargo, a pesar de que estas alternativas posiblemente ayuden a minimizar el impacto
final de los plásticos en el medio ambiente, un producto de plástico ocasiona contaminación
en todas las etapas su existencia: primeramente, es un derivado del petróleo, su
manufactura ocasiona productos secundarios altamente tóxicos, despide químicos
dañinos durante su vida útil, y cuando se desecha crea contaminación en forma de basura y
partículas tóxicas, por lo que se ha pensado en innovación desde la producción como una
solución más limpia llegando así a los plásticos basados en fuentes naturales que puedan
biodegradarse.
Biodegradabilidad
Fuente: http://www.cereplast.es/bioplastics/life-cycle/
Se trata de procesos que describen la mineralización de las estructuras orgánicas por medio
de microorganismos. Estos, convierten los bioplásticos en dióxido de carbono, metano,
agua y biomasa. Los procesos de biodegradación comprenden dos categorías:
biodegradación primaria y biodegradación secundaria o mineralización. Durante la
biodegradación primaria se producen discretas alteraciones estructurales en la molécula
original, lo que hace que esta pierda sus propiedades físico-químicas. Durante la
biodegradación secundaria o total, la sustancia química es metabolizada por los
microorganismos como fuente de carbono y energía, siendo completamente transformada
en compuestos inorgánicos. La descomposición puede llevarse a cabo en presencia de
oxígeno (aeróbica) o en su ausencia (anaeróbica). En los materiales degradables el proceso
biodegradativo puede verificarse en condiciones anaerobias o aerobias.
Todos los plásticos son biodegradables, pero la mayoría requiere condiciones adecuadas y
largos periodos de tiempo. Cuando se habla de biodegradabilidad, se desean polímeros que
puedan degradarse en condiciones de los rellenos sanitarios y en tiempos no mayores de 12
semanas. Se han desarrollado cuatro tipos de plásticos biodegradables: fotodegradables,
semi-biodegradables, biodegradables sintéticos y completamente biodegradables naturales.
Los plásticos fotodegradables tienen grupos sensibles a la luz, como grupos carbonilos en
poliestirenos y polietilenos, incorporados directamente al esqueleto del polímero. Con la
luz ultravioleta (en varias semanas o meses) la estructura polimérica puede desintegrarse en
una estructura abierta que le permite ser descompuesta a partículas de plástico más
pequeñas, que en algunos casos son susceptibles de degradación por bacterias.
Los plásticos semi-biodegradables tienen azúcares unidos a fragmentos cortos de
polietileno. En este caso, las bacterias degradan los azúcares y dejan libre el polietileno. En
la actualidad se ha desarrollado otro tipo de plástico sintético degradable; es un plástico
basado en alcohol polivinílico con estructura parecida al polietileno. La presencia de grupos
hidroxilo en este polímero lo hacen hidrofílico y por tanto, soluble en agua.
Por último, el cuarto tipo de plásticos son los completamente degradables naturales, estos
sufren la degradación del material por medio de microorganismos hasta llegar a dióxido de
carbono, agua, metano y biomasa en un periodo de tiempo razonable.
Entre las materias primas de origen biológico, se suelen consideran tres familias:
El almidón es un material económico, renovable, derivado del maíz y otros cultivos. Los
bioplásticos a base de almidón conforman la mayor parte del mercado de los bioplásticos.
La biodegradación de los productos amiláceos recicla CO2 atmosférico atrapado por las
plantas productoras de almidón. Todos los almidones contienen amilasa y amilopectina, en
proporciones que varían con la fuente de almidón. Esta variación proporciona un
mecanismo natural regulador de las propiedades de los materiales de almidón.
Una segunda familia hace uso de monómeros derivados de la biomasa pero utiliza
rutas sintéticas químicas clásicas para obtener los polímeros biodegradables y / o
renovables, incluyendo termoplásticos y termoestables, tales como los obtenidos
derivados de los aceites vegetales, como el de soja, palma, etc.
Se han realizado estudios para desarrollar bioplásticos utilizando como materia prima las
algas verdes, debido a ventajas, tales como un alto rendimiento, la capacidad de crecer en
una diversidad de entornos, alta tasa de crecimiento de todas las plantas, proteína natural y
de polímeros a base de carbohidratos, se puede remediar aguas residuales y las emisiones
de CO2 como fuente de nutrientes, recolección frecuente y se puede cultivar durante todo el
año en climas cálidos y que no compite con la producción de alimentos. El uso de estas
abre la posibilidad de la utilización de carbono, neutralizando las emisiones de gases de
efecto invernadero de las industrias y centrales eléctricas.
Los polímeros obtenidos a partir de altas concentraciones de algas verdes muestran relativa
alta resistencia y un color negro profundo. La durabilidad y elasticidad varían de acuerdo a
la cantidad de algas verdes utilizadas. Es evidente en los estudios que altos niveles de algas
produjeron plásticos ecológicos de calidad. El plástico de algas podría ser comercializado
para la producción de materiales que requieren fuerza relativa (Hillary, 2012).
También se han producido bioplásticos a partir de gluten de trigo, que constituye la proteína
subproducto de la fabricación de almidón, es una interesante materia prima para el
desarrollo de biopolímeros, porque es fácilmente disponible en grandes cantidades y a
precios bajos.
Una característica sobresaliente del gluten de trigo de entre otras proteínas es su propiedad
viscoelastica. Sus propiedades termoplásticas y su alta capacidad para la modificación
química pueden ofrecer la posibilidad de desarrollar una serie de materiales que encuentran
su aplicación en el sector no alimentario, por ejemplo, materiales compuestos, películas
para uso agrícola u objetos moldeados (Domenek, 2004).
Además, por mezcla directa de las proteínas de la clara de huevo, con un plastificante,
glicerol, y, finalmente, un proceso de moldeo térmico el cual le da forma a la materia y les
propina propiedades mecánicas adecuadas para ser utilizados como materiales sustitutivos
de polímeros sintéticos para aplicaciones concretas en el desarrollo de nuevos materiales
bioplásticos. Las proteínas de la clara de huevo de gallina (albúmina) se han utilizado con
frecuencia como ingredientes en la elaboración de alimentos por sus propiedades
funcionales únicas, tales como gelificación, formación de espuma, la termofijación y la
adhesión de los enlaces. Los bioplásticos a partir de proteínas de clara de huevo han
demostrado ser más termoestables que los hechos a partir de gluten de trigo (Jerez at el,
2007).
Otra de las alternativas es el ácido poliláctico (PLA), polímero del ácido láctico obtenido en
la fermentación del almidón. Las investigaciones de Tejeda (2007) y Silva (2012)
demostraron la alta producción de almidón a partir de ñame espino y también de la papa
Para la producción de ácido láctico por fermentación de este almidón se pueden utilizar
microorganismos que pertenezcan a los géneros: Lactobacillus, Carnobacterium,
Leuconostoc, Pediococcus, Streptococcus, Tetragenococcus, Lactococcus, Vagococcus,
Enterococcus y Aerococcus.
Los PHAs son eficientemente degradados en el medio ambiente debido a que muchos
microorganismos en los suelos son capaces de secretar polihidroxibutirato (PHB)
despolimerasas, enzimas que hidrolizan los enlaces éster de un polímero a monómeros y
oligomeros solubles en agua. Los microorganismos metabolizan estos productos de
degradación a agua y dióxido de carbono.
Aunque más de 300 microorganismos diferentes sintetizan PHA, sólo unos pocos, como
Cupriavidus necator (antes conocido como Ralstonia eutropha o Alcaligenes eutrophus),
Alcaligenes latus, Azotobacter vinelandii, Pseudomonas oleovorans, Paracoccus
denitrificans, Protomonas extorquens, y E. coli recombinante, son capaces de producir
suficiente PHA para la producción a gran escala (Chanprateep, 2012).
Los microorganismos los sintetizan en varias formas químicas, entre los cuales el
polihidroxibutirato (PHB) que es el poliéster de cadena más corta en esa familia, es una
forma bioplástica del poliéster. Se comportan de manera similar al polipropileno. La
materia prima utilizada es el azúcar. Es mezclado comúnmente con otros plásticos. En
forma mezclada es utilizado en muchas aplicaciones como el pegamento y goma dura.
La mayoría de estos empaques se hacen con almidón, este satisface los requerimientos de
una adecuada estabilidad térmica, mínima interferencia con propiedades de fusión y la
alteración de la calidad del producto.
Se han llevado a cabo estudios para producir películas de empaque de alimentos sobre la
base de residuos cítricos agroindustriales con benzoato de sodio, como agente
antimicrobiano. Las películas resultantes presentaron características físico-mecánicas y de
barrera aceptables para ser consideradas como potencialmente útiles en la fabricación de
empaques activos, además de mostrar estabilidad en la propiedad de permeabilidad con la
adición del conservador (Arévalo at el, 2010).
Diversos estudios han demostrado que la adición de sólidos inorgánicos a los bioplásticos
(nanocargas) mejora las propiedades mecánicas del material resultante, incrementando su
estabilidad frente a la degradación térmica y confiriéndole una mayor rigidez y mayor
resistencia al impacto. Esto es debido al incremento de interacciones a nivel nanométrico
entre ambos componentes.
Los materiales complejos constituidos por dos o más fases solidas reciben comúnmente el
nombre de materiales compuestos (composites), siendo los más comunes aquellos
constituidos por un polímero orgánico que constituye la fase continua (matriz) y un sólido
inorgánico como fase dispersa que actúa como agente o carga reforzante del polímero.
Cuando la fase dispersa presenta al menos una dimensión en la escala nanométrica, estos
materiales híbridos de naturaleza órgano- inorgánica se denominan “nanocompuestos”.
A pesar de los beneficios que ofrecen los materiales plásticos a partir de recursos naturales,
se ha demostrado que ninguno de los que actualmente se encuentran en uso comercial o en
desarrollo es totalmente sostenible. Algunos de ellos son preferibles desde una perspectiva
de salud y seguridad y otros son preferibles desde el punto de vista del medio ambiente. En
general, los producidos a base de almidón, PLA y PHA son los preferidos sobre otros
polímeros de base biológica.
Debido a que estos plásticos requieren tierras para su producción, ellos podrían competir
con los terrenos necesarios para producir alimentos para el consumo humano. Las materias
primas de base biológica son generalmente cultivadas utilizando métodos de producción
agrícola industrial y por lo tanto se utilizan cantidades significativas de pesticidas tóxicos,
que pueden contaminar agua y suelo, e impactan los hábitats de vida silvestre. Cuando las
materias primas son procesadas para producir plásticos, se utilizan cantidades significativas
de energía y el agua, así como productos químicos, aditivos peligrosos, organismos
genéticamente modificados o materiales de nano-ingeniería.
Que se evite mezclar almidón con los plásticos a base de petróleo ya que esto
reduce la biodegradabilidad, mientras que una mezcla de polímeros basados en
fuentes biológicas probablemente será compostables (Edwards, 2012).
CONCLUSIONES
Para concluir, los bioplásticos son una tecnología naciente, a pesar de que pueden no ser
factible en la actualidad, se podría celebrar una gran promesa para el futuro.
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