Afecto
Afecto
Afecto
¿Qué es el afecto?
“All you need is love”; tal y como nos recuerda esta conocida canción de los
Beattles, el amor es algo que nos mueve y nos da fuerzas para descubrir y ver
el mundo. Pero aunque al hablar de amor solemos pensar en el amor
romántico o el que se da hacia la pareja, también existen otros muchos. Una
madre que acuna a su hijo, un amigo que está al lado en los malos momentos,
una pareja que te hace sentir más vivo que nunca. Todos ellos están unidos
por profundos lazos afectivos.
El afecto es fluido y variable, dado que puede cambiar según cómo sea la
interacción. Se expresa de muy diversas formas, generalmente invirtiendo
energía por tal de hacer sentir bien a la otra persona (tanto si es de forma
visible como si es imperceptible por los demás). Dichas muestras de afecto a
su vez pueden recibir diferentes tipos de respuesta por parte del otro.
Y es que en muchas ocasiones el afecto no es correspondido o no se da
en el mismo nivel (podemos sentir cariño por alguien pero no amor romántico,
por ejemplo), o incluso puede resultar desagradable e indeseado por el otro
sujeto.
En cuanto al afecto en sí, es importante que lo reciba pero también que pueda
darlo, siendo importantes las reacciones de los demás ante dichas expresiones
de afecto. Que en estas relaciones infantiles podamos dar y recibir afecto
también van a marcarnos en gran medida. Y hay que tener en cuenta que el
afecto no solo se da hacia seres vivos: juguetes y objetos que son importantes
para nosotros también nos lo despiertan.
En general, personas que a lo largo de la niñez han recibido afecto suelen ser
más empáticos, mientras que los que no suelen ser más rígidos, distantes y
tender más a trastornos ansiosos y depresivos.
2. Adolescencia y adultez
Pero no solo en la infancia: la adolescencia es una etapa en la que
necesitamos de mucho afecto, en la que aprendemos a relacionarnos y
experimentamos diferentes cambios que nos hacen interesarnos más por los
otros.
3. La ancianidad
Aunque es un aspecto poco cuidado por la sociedad actual, la ancianidad es
una etapa difícil en que poco a poco vamos perdiendo facultades físicas y
mentales. Además, gran parte de las personas por quienes hemos sentido
afecto han muerto ya o están en la recta final de su vida, apareciendo el miedo
a perderlos. Resulta más fácil perder autonomía y sentirnos más frágiles.
Es un momento vital en que el afecto es muy necesario, pero en muchos casos
no se da suficientemente, lo que hace que existe una mayor facilidad para
enfermar y que aparezcan trastornos tales como la depresión. Y es que una
gran cantidad de ancianos se sienten solos.
Voluntad
La voluntad busca el bien, está relacionada con el bien y no se entiende sin el,
pues entonces no existiría. Ninguna persona en su sano juicio quiere hacer el
mal por el mal, porque la voluntad tiende necesariamente al bien.
Cuando alguien realiza una acción mala, es porque ve un bien para ella en
aquello que desea conseguir, aunque objetivamente sea malo. Pongamos un
ejemplo, consumir droga no es bueno ya que tiene consecuencias nocivas en
el cuerpo del hombre, sin embargo aquellas personas que toman
estupefacientes ven detrás algo bueno, quizá se encuentren en un estado
anímico bajo y quieran estar eufóricos lo que les lleva a consumir estas
sustancias, en ocasiones será el deseo de aceptación en un determinado
ambiente… en cualquier caso vemos que esta acción no me beneficia porque
además me crea una adicción.
2 VOLUNTAD
Hay que contar con que podemos cometer errores en la deliberación. Esto
puede ser debido a la influencia de factores como los sentimientos, las
pasiones, la falta de reflexión necesaria, la prisa, el activismo, etc. Lo
importante es detectarlo y rectificar, si no la voluntad se va acostumbrando y
acabamos educándola mal y no llegamos a desarrollarnos en plenitud y no
alcanzamos la felicidad. 1.3 Los puntos fuertes de la voluntad Una voluntad
sana nos lleva a tener firmeza en los propósitos, solidez en los objetivos y
ánimo frente a las dificultades. Estos son los síntomas por los que detectamos
una voluntad bien formada. Quien tiene educada su voluntad no está atado a
las circunstancias, es más libre y puede llevar su vida hacia donde quiera. La
voluntad nos lleva incluso más lejos que la inteligencia. Pero educarla no tiene
que ser una tarea pesada, sino alegre, porque nos conduce a ser mejores. El
momento en que más feliz se siente una persona es cuando hace lo que debe,
lo oportuno y adecuado, aunque eso le suponga esfuerzo. Una voluntad sólida,
bien formada es como una armadura que nos permite defendernos y atacar,
nos protege de los vicios.
Desarrollo
Desarrollo económico
Como desarrollo económico se designa el crecimiento continuo y sostenido
de la capacidad de un país o región para generar riqueza, así como para
mantener e incrementar su capital financiero, todo lo cual se traduce en la
posibilidad de ofrecer a sus ciudadanos óptimos niveles de prosperidad y
bienestar.
Las naciones del mundo, por lo general, persiguen el desarrollo
económico como primer objetivo hacia un desarrollo integral (humano, social)
de sus países, para lo cual, desde luego, es fundamental contar con una
economía fuerte y próspera como base. En caso contrario, estaríamos
hablando de países en situación de subdesarrollo.
Vea también Subdesarrollo.
Desarrollo humano
El desarrollo humano es aquel que considera fundamental que el desarrollo
económico de una nación repercuta positivamente en la calidad de vida de sus
habitantes, ofreciéndoles la posibilidad de desarrollar al máximo su potencial
productivo y creativo, tener una vida satisfecha a nivel de necesidades e
intereses, y gozar del bienestar, las oportunidades y la libertad que le brinda su
sistema económico.
En este sentido, el desarrollo humano es el siguiente paso del desarrollo
económico, y, como tal, persigue el bienestar del principal bien de una nación:
su capital humano.
Vea también Progreso.
Desarrollo social
Como desarrollo social designamos aquel enfocado en la evolución y
mejoramiento de las condiciones de vida y las relaciones entre los individuos,
grupos e instituciones que constituyen el tejido social de una nación.
Como tal, incluye aspectos como la salud, la educación, la vivienda, la
seguridad social, el empleo, y la disminución de los niveles de pobreza y
desigualdad.
Desarrollo personal
El desarrollo personal hace referencia al conjunto de técnicas motivacionales
articuladas con principios de la psicología, la ciencia y el espiritualismo,
orientadas a ofrecer a las personas herramientas de crecimiento personal.
Como tal, el desarrollo personal, también conocido en el ámbito editorial
como autoayuda y en el terapéutico motivacional
como superación o crecimiento personal, le plantea a la persona la toma de
conciencia de sí misma, de sus pensamientos, sentimientos, inquietudes y
problemas, con el objetivo de que sea capaz de comprenderlos, aceptarlos y
dominarlos para su propio provecho, ya sea en la vida personal o profesional.
Subjetividad
Subjetividad social
La subjetividad social se refiere a la interpretación que un grupo, comunidad o
sociedad tiene de la realidad. La subjetividad depende de factores y
experiencias individuales, pero, al vivir en sociedad, cada individuo se
impregna de la representación social que se construye a su alrededor.
Subjetividad y cultura
La cultura como patrimonio social se construye sobre la interpretación,
valorización y percepción de un tipo de realidad que pertenece a un pueblo o
sociedad. En este sentido, la subjetividad se encuentra en la base de cada
cultura generando diversidad cultural.
Subjetividad y objetividad
Lo contrario de subjetividad es objetividad. La objetividad presenta una realidad
de manera neutra evitando incluir sentimientos o puntos de vista individuales.
La subjetividad, en cambio, se enfatiza en las emociones personales para
expresar argumentos o realidades personales.
Conciencia