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Mitos y Falsas Creencias en La Práctica Deportiva

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MITOS Y FALSAS CREENCIAS EN LA PRÁCTICA

DEPORTIVA
EL PAÍS, 19 JUN 2001

GONZALO CASINO

El estudio científico de la actividad física, la única


vía para delimitar realidad y ficción
¿Cuál es el mejor ejercicio para reducir barriga? ¿Engorda o adelgaza el
entrenamiento con pesas? ¿Hay que sudar para que el ejercicio sea más
saludable? No sólo las probables respuestas a estas cuestiones, sino también
la variedad de preguntas que cualquiera se plantea ante el ejercicio físico,
reflejan que los mitos y falsas creencias son moneda corriente. Sólo el estudio
científico de la actividad física empieza a delimitar lo que es realidad y ficción,
aunque a veces los nuevos estudios destruyen unos mitos para alimentar otros.
Éstos son algunos de los más populares:
- Abdominales y barriga. Los ejercicios abdominales son apropiados
para reducir la cintura. Contra lo que muchos piensan, esto es falso. Las
flexiones y ejercicios similares aumentan la fuerza de los músculos
abdominales y pueden mejorar la postura, pero su efecto sobre la grasa
abdominal es muy limitado. La única manera segura para reducir la barriga es
gastar más calorías de las que se ingieren.
- Sudor y lágrimas. El ejercicio ni debe ser doloroso o agotador ni debe
hacer sudar para que sea saludable. Cualquier tipo de actividad física, ya sea
bailar o dar un paseo, es beneficiosa.
- Duración e intensidad. La idea de que para quemar la grasa hay que
hacer un ejercicio prolongado de baja intensidad es tan errónea como la
contraria. Si se corre o camina rápido, se gastarán más calorías por minuto,
pero lo que importa es el gasto final.
- Ejercicio aeróbico y muscular. El ejercicio aeróbico, que implica mayor
consumo de oxígeno y aceleración del pulso, es beneficioso para todos; pero el
de fuerza o desarrollo muscular también. El primero acelera el metabolismo y
queman calorías a gran velocidad, pero el segundo también ayuda y disminuye
la proporción de grasa corporal. Son complementarios.
- ¿Más hambre? El consumo de energía puede abrir el apetito, pero
también es cierto que el ejercicio intenso puede suprimirlo, al menos por un
tiempo. El sedentarismo, entre otros efectos nocivos, puede inducir a comer
más entre horas.
- Aire libre, casa o gimnasio. Algunos estudios indican que muchas
personas encuentran más fácil hacer ejercicio con los programas, compañía y
regularidad que ofrecen los gimnasios que por su cuenta. Pero lo cierto es que
el efecto beneficioso de la actividad física es independiente del lugar. Lo único
que importa es ejercitar los músculos con regularidad.

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