Qué Es La Psicología Humanista y La Terapia Humanista
Qué Es La Psicología Humanista y La Terapia Humanista
Qué Es La Psicología Humanista y La Terapia Humanista
En este sentido, no es una terapia donde se juzga ni se critica, sino una donde se reconocen
los logros de cada persona y donde se buscan formas de mejorar gradualmente otras áreas
menos desarrolladas.
Los terapeutas humanistas son especialmente buenos para acompañar a personas que
No han tenido un fundamento sólido para confiar en sí mismas.
Herramientas de la terapia humanista:
Atención física: La atención que se presta al paciente ha de ser claramente
percibida por el, y una de las maneras más claras de hacerlo es a través de la postura
corporal, de la mirada y de las respuestas no verbales que el terapeuta hagan a lo largo de
la sesión.
Atención psicológica: Es aquella habilidad que se va desarrollando con el
tiempo, en la que el terapeuta puede discernir los puntos importantes dentro de la sesión y
usarlos para acompañar mejor a su paciente.
Atención no verbal: Es observar los movimientos, cambios de voz, gestos,
etcétera que el paciente realiza sin darse cuenta, pues en ellos hay información importante
que puede ser aprovechada dentro de las sesiones.
Concretización: Ayuda importante para ir de lo vago a lo concreto, de lo general
a lo particular en muchos de los temas tocados por el paciente y que le pueden ayudar a
clarificar su situación.
Reflejo simple: Partiendo de la base de que el paciente ya hace lo mejor que
puede y que dentro de él están los recursos para alcanzar lo que desea, este tipo de reflejo
permite enfatizar algunas frases o palabras dichas por el paciente, pero de las cuales puede
no haber tomado conciencia. Reflejar ayuda a enfatizar o a hacer más prominente lo que se
dice, además de ser una excelente manera para dejarle claro al paciente que no está sol@.
Reflejo de sentimientos: Las palabras del paciente comunican mucho más que
sólo ideas. También hay en ellas sentimientos y emociones implícitos que, al ser tomados
por los terapeutas humanistas y reflejados oportunamente, ayudan al paciente a
profundizar en su experiencia interior.
Reflejo no verbal: Las vivencias del paciente también pueden ser expresadas con
un ademán, un gesto o incluso el movimiento de todo el cuerpo. Al hacerle patente estos
actos al paciente, desde una perspectiva fenomenológica, él mismo podrá completar piezas
de información respecto a lo que está sucediendo en ese momento.
Comunicación de la comprensión empática: Podríamos decir que es la otra
cara de la moneda de la empatía. Una vez que logramos vivir el mundo interno del
paciente como si fuera el mundo del terapeuta, es esencial comunicárselo, pues la empatía
como herramienta terapéutica sólo es útil al paciente cuando éste se vive claramente
entendido, acompañado.
Cabe destacar que uno de los principales objetivos de la terapia humanista es que las
personas que la toman se vuelvan cada vez más confiadas de sus propias decisiones y al
mismo tiempo encuentran mejores herramientas para enfrentar los momentos en que se
equivoquen o la vida les traiga retos inesperados.
Hay muchas formas de crecimiento personal, y cada quien encontrará la más adecuada a
su forma de ser y a sus objetivos, y dentro de ello la terapia es una manera que cada vez es
aceptada más abiertamente en México y en el mundo entero.
Sin embargo, todavía existen muchos estereotipos y prejuicios contra las personas que
piensan en tomar terapia como una forma de conocerse y enfrentar así sus problemas de
una mejor manera.
Por otro lado, es importante reconocer que todos los seres humanos (sí… toood@s)
tenemos momentos donde sentimos miedo, alegría, coraje, tristeza, angustia, enojo y
muchas otras emociones, y es importante saber cómo manejarlas de la mejor
manera posible, pues simplemente volteando a nuestro entorno veremos que la inmensa
mayoría de personas no nacemos sabiendo cómo hacerlo, pero la terapia puede ser una
gran herramienta de autodescubrimiento en este sentido.
Cuando estamos en medio de un problema que nos hiere o que lastima a nuestros seres
queridos, deseamos salir de ahí lo más pronto posible… a cualquier costo. Sin embargo, la
enorme mayoría de problemas que se gestaron con los años, no tendrán una solución
inmediata, o por lo menos no una que sea real.
Más frecuentemente, los problemas que hoy nos hacen sufrir, deberán irse desenredando
poco a poco para que la solución sea duradera y respetuosa de cada una de las personas
involucradas. En este sentido la terapia humanista ofrece un camino seguro pero no uno
rápido.
Buscar una respuesta rápida es algo común, pero no es realista. Si en verdad deseas atacar
un problema de raíz, No lo vas a hacer en cuatro semanas, pero es totalmente posible
hacerlo con paciencia.
En mi experiencia y en la muchas personas que han llevado un proceso de crecimiento
personal serio, los cambios reales se ven a lo largo del tiempo, y sólo si la persona se
compromete en ir más allá de sus limitaciones y miedos actuales, pero siempre con la
compañía y apoyo del terapeuta.