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Cabanillas

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UNIVERSIDAD SAN PEDRO

FILIAL LIMA – SEDE HUACHO


“Año del Diálogo y la Reconciliación Nacional”

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

E.A.P. DERECHO

PAGO DE INTERESES

ASIGNATURA : DERECHO CIVIL V OBLIGACIONES

DOCENTE : CABANILLAS SULCA JAVIER

CICLO :   VII- A

INTEGRANTES :

RAMIREZ PANTI, ELENA

BALDERA SOTELO, LEO

PUCCIO RIOS, LUCY

HUACHO – PERU
2018

1
2
DEDICATORIA

Considerando, que nunca es tarde, para optar por el camino del éxito y la superación, y al
terminar este pequeñísimo trabajo que lleva una breve investigación, quiero dedicar a mis
queridos Docentes de la Universidad San Pedro por el apoyo brindado, para seguir
adelante y escalando un peldaño en el desarrollo de nuestra etapa de pregrado.

3
PRESENTACIÓN
Presentamos el presente trabajo de investigación respecto al curso de Derechos reales sobre
el tema: Derechos Reales de Garantía. La forma que se ha optado para la elaboración del
trabajo consta capítulos, citas de textos y bibliográficas, respecto a los temas que
comprende están: DERECHOS REALES DE GARANTIA: Definición, características y
clasificación. LEY DE GARANTIA MOBILIARIA PRENDA: Definición, características,
requisitos para su constitución, modalidades, efecto frente a terceros y extinción.

Este tema es de relevancia dentro del ordenamiento jurídico civil es así que los derechos
reales de garantía se pueden definir como aquellos derechos in re aliena, accesorios de un
crédito, en cuya virtud se sujetan especial y expresamente uno o varios bienes
determinados, muebles o inmuebles, a la satisfacción del crédito cuya cumplimiento
garantizan mediante la posibilidad de realizar el valor de tales bienes. Si el bien sujeto es un
bien mueble, la garantía real es mobiliaria; si el derecho real de garantía recae sobre un bien
inmueble, la garantía real es inmobiliaria.

Los derechos reales de garantía se constituyen siempre para asegurar el


cumplimiento de una obligación preexistente, denominada obligación garantizada.
Esta obligación garantizada debe ser evaluable económicamente y quedar fijada en
el momento de la constitución de la garantía real, en un montante pecuniario que,
comprendiendo tanto la obligación principal cuanto sus accesorias, delimiten su
cuantía. De la preexistencia de la obligación garantizada se deduce, lógicamente, la
característica de la accesoriedad de los derechos reales de garantía

4
INTRODUCCION
En el presente trabajo como primer punto a tratar será el de los derechos reales de garantía,
precisando desde su definición, características y clasificación, como segundo punto a tratar
hablaremos sobre la ley de garantía mobiliaria prenda desarrollando los siguientes temas:
definición, características, requisitos para su constitución, modalidades, efecto frente a
terceros y extinción.

Los derechos reales de garantía se constituyen siempre para asegurar el cumplimiento de


una obligación preexistente, denominada obligación garantizada. Esta obligación
garantizada debe ser evaluable económicamente y quedar fijada en el momento de la
constitución de la garantía real, en un montante pecuniario que, comprendiendo tanto la
obligación principal cuanto sus accesorias, delimiten su cuantía. De la preexistencia de la
obligación garantizada se deduce, lógicamente, la característica de la accesoriedad de los
derechos reales de garantía

Estos denominados también derechos reales de realización de valor, son los que dejan
afectados unos bienes determinados al pago de una deuda y para el caso de que no se
cumpla tal obligación. Dichos bienes quedan gravados con independencia de si cambian de
dueño. Mientras la obligación que garantizan no esté totalmente cumplida, los bienes
afectados por el derecho real de garantía quedan sujetos a la venta que puede instar el
acreedor para que, con el precio así obtenido, se pague la obligación garantizada. Los
derechos reales de garantía añaden, en definitiva, unos elementos patrimoniales concretos a
la posibilidad de que el acreedor obtenga el pago de lo que se le debe. Por tanto, además de
poder dirigirse contra el patrimonio del deudor que no cumple, el acreedor podrá dirigirse
contra el bien sobre el que se ha constituido un derecho real de garantía.

5
Capítulo I Concepto de Intereses
1. Concepto Legal.-

Por mucho tiempo, y en forma irreconciliable, juristas y economistas han "competido" por
asignar un concepto de intereses propio de sus respectivos campos. La sociología, por su
parte, también ha intervenido, aspirando a una definición sociológica, logrando
mayormente una explicación de su impacto y efectos en la sociedad.

Históricamente, los intereses y su regulación siempre han constituido una preocupación


para las sociedades. Invaden tanto el terreno jurídico como el económico y, por ende, se
trata de un problema social.

Si nos restringimos a la concepción jurídica de interés, podremos notar que ésta resulta
limitada. Así, jurídicamente, pueden considerarse como frutos civiles en la medida en que
provienen del uso o goce de una cosa, o de su privación.1

DIEZ PICAZO, Luis. Fundamentos (1996) en su libro del Derecho Civil Patrimonial,
también Manuel Albaladejo señala que “Los intereses consisten normalmente en una
cantidad de cosas de la misma especie que las debidas, proporcional a la cuantía de éstas y
a la duración de la deuda.” En una concepción algo más restringida, Luis Diez-Picazo
señala que los intereses son las cantidades de dinero que deben ser pagadas por la
utilización y el disfrute de un capital consistente también en dinero (Pág. 282).2

Hoy resulta insostenible imputarles una naturaleza primordialmente jurídica, pues es


inocultable que la institución tiene sus bases, su fundamento, en lo económico. Se están
desechando conceptos algo conservadores o tímidos que no incluyen el lucro, por haberse

1
Artículo 891 del Código civil de 1984: “Los frutos son naturales, industriales y civiles. Son frutos naturales
los que provienen del bien, sin intervención humana. Son frutos industriales los que produce el bien, por la
intervención humana. Son frutos civiles los que el bien produce como consecuencia de una relación
jurídica.” Artículo 892: “Los frutos naturales, industriales y civiles pertenecen al propietario, productor y
titular del derecho respectivamente, sin perjuicio de los derechos adquiridos. Se perciben los frutos
naturales cuando se recogen, los industriales cuando se obtienen y los civiles cuando se recaudan.” Respecto
de la redacción del Código civil, considero más adecuado referirse a la titularidad de los frutos que a su
efectiva percepción; de esa forma, se establecería que la titularidad de los frutos civiles se origina no desde
su recaudación (o cobro), sino desde que éstos se devenguen. (Devengar es la adquisición de un "derecho a
alguna percepción o retribución por razón de trabajo, servicio u otro título" (Cfr. REAL ACADEMIA
ESPAÑOLA. Diccionario de la Lengua Española. Vigésima Primera Edición, Madrid, Espasa Calpe, 1992, Tomo
I, p. 738). Ciertamente la titularidad de los intereses surge desde que se adquiere el derecho a percibirlos. En
otras palabras, la existencia de los intereses y el derecho a percibirlos nacen en forma paralela, ya que los
frutos civiles son producidos como consecuencia de una relación jurídica; es decir, tienen una naturaleza
abstracta y no natural.
2
DIEZ PICAZO, Luis. Fundamentos del Derecho Civil Patrimonial. Quinta edición. Madrid, Editorial Civitas,
1996, p. 282.

6
largamente considerado inmoral. 3No obstante, sabemos que el lucro 4o ganancia o utilidad
es lo que mueve el comercio, y que sin él no existirían nuestras sociedades de consumo. El
lucro no representa un elemento negativo dentro de una economía de mercado, que se
regula por la competencia y la autonomía de la voluntad, además de la existencia de entes
de defensa del consumidor y de defensa de la competencia. Esto sin mencionar figuras ales
como la lesión, que analizaremos hacia el final de este trabajo.
5
Introduciendo el concepto económico, los intereses representan la renta del capital de que
el acreedor se priva, constituyendo el precio del dinero o de cualquier otro bien. Gastón
Fernández Cruz sostiene que la noción jurídica de interés parte de una concepción
económica de capital. Constituye un rendimiento por la aplicación debida o indebida de un
capital y, en función del tiempo de aplicación, dicho rédito estará constituido por bienes de
la misma naturaleza que los debidos por la prestación. Inclusive el concepto lingüístico de
interés contempla este aspecto.6

En suma, los intereses constituyen un aumento que la deuda (ya sea de dinero o de bienes,
aunque mayoritariamente estamos hablando de deudas pecuniarias) devenga de manera
paulatina durante un período determinado, sea como renta del capital de que el acreedor se
priva (precio por el uso y disfrute del dinero o del bien de que se trate), o sea como
indemnización por un retardo en el cumplimiento de la obligación, fijándose según el
tiempo transcurrido y la cuantía de la prestación debida.

Vemos que no necesariamente los intereses deben imputarse a deudas exclusivamente


dinerarias. Nada impide que versen también sobre otros bienes fungibles, además del
dinero. Si bien el pago de intereses es por regla general una deuda pecuniaria -debido a que
normalmente los intereses se pagan con una suma de dinero-, si las partes convienen en que
el pago de intereses sea en especie y no en dinero, la deuda de intereses deja de ser una
deuda dineraria para convertirse en una deuda de valor, ya que será preciso avaluar los
bienes a pagar por concepto de interés, para que sobre la base de dicho valor, sea posible el
cálculo de los intereses debidos. 7Pero si son en especie y no en dinero, deberá ser de la
3
Los intereses han constituido una preocupación social, debido a sus connotaciones morales, en todas las
épocas. En la antigüedad se prohibió el pacto de intereses entre hebreos, siendo permitidos únicamente
respecto de extranjeros. En la época de la República romana, se autorizó la convención sobre intereses, pero
al generarse abusos se redujo la tasa. En el Derecho canónico y durante la Edad Media se prohibieron los
préstamos de dinero con intereses, lo cual se mantuvo hasta la Revolución Francesa, que no sólo dio cabida
a este tipo de préstamos, sino que amplió la libertad de los particulares para fijar convencionalmente la tasa.
4
Lucro es: "Ganancia o provecho que se saca de una cosa." (Cfr. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de
la Lengua Española. Vigésima Primera Edición, Madrid, Espasa Calpe, 1992, Tomo II, p. 1273).
5
FERNANDEZ CRUZ, Gastón. La Naturaleza Jurídica de los Intereses: punto de conexión entre Derecho y
Economía. En: Derecho, Revista de Derecho editada por el Fondo Editorial de la Pontificia Universidad
Católica del Perú, Nº 45, 1991, pp. 178 y 202.
6
"Interés: Provecho, utilidad, ganancia. (...) Lucro producido por el capital." REAL ACADEMIA ESPAÑOLA.
Diccionario ... Ob. Cit., Tomo II, p. 1179.
7
Al respecto, Carlos Cárdenas señala que los intereses se concretan en una suma de dinero, pero que
pueden constituirse por una proporción de bienes fungibles o consumibles de la misma clase de aquellos

7
misma clase y especie materia de la prestación a cargo del acreedor, ya que de lo contrario
se desvirtuaría su condición de intereses, para convertirse, por ejemplo, en la
contraprestación de una permuta.

Aunque parezca evidente, señalaremos que no toda renta, beneficio o retribución que pague
un deudor por la transferencia de un capital constituye pago de intereses. Para que sea
factible hablar de pago de intereses debe existir una obligación principal, de donde los
intereses son la obligación accesoria a cargo del deudor, sea porque las partes así lo han
acordado, o en virtud de un mandato legal. Tampoco cabe confundir intereses con
amortización, que es la cancelación periódica y por cuotas de la prestación; reintegra el
capital y, en forma accesoria, los intereses.

En suma, hay obligación de dar intereses cuando en virtud de un contrato o disposición


unilateral (testamento) o por mandato legal, el deudor tiene que pagar al acreedor un valor
cuantificable. Este valor cuantificable se calcula según una tasa establecida por las partes,
la ley o la autoridad monetaria, y consiste en bienes de la misma naturaleza que los debidos
por la prestación (suma de dinero o cantidad de bienes fungibles). Por ello, el interés no es
una institución propia del Derecho Contractual, sino del Derecho Obligacional, pues es una
obligación (no necesariamente de origen convencional) la que origina el pago de intereses.

El Código Civil peruano de 1984 no contiene en forma expresa norma alguna que defina,
en términos generales, lo que debe entenderse por interés. El artículo 1242 opta más bien
por definir indistintamente las clases de intereses que pueden presentarse, en atención a la
finalidad que aquéllos persiguen.

Sin embargo, dentro de la escasa doctrina nacional que al respecto se ha escrito, se ha


entendido que el Código Civil peruano, a través del mencionado artículo 1242, regula los
diversos supuestos de interes.es convencionales que se presentan, para con posterioridad
referirse en el artículo 1244 al interés legal.

De esta manera, sin definir la noción de interés, nuestro Código Civil, atendiendo al criterio
de origen antes que al de finalidad, clasificaría a los intereses en dos clases:

1) Convencionales, cuya fuente u origen se encuentra en el acuerdo de dos o más partes,


libremente contraído. Estos intereses convencionales, según la finalidad que persigan,
pueden a su vez ser de dos tipos:

a. Compensatorios, cuando constituyen la contraprestación por el uso del dinero o de


cualquier otro bien.

que son objeto de disfrute por el deudor. Cfr. CARDENAS QUIROS, Carlos. El pago de intereses en el Código
Civil peruano. En: El Código Civil Peruano y el Sistema Jurídico Latinoamericano. Ponencia presentada en el
Congreso Internacional celebrado en Lima del 9 al 11 de agosto de 1985. Lima, Editorial Cultural Cuzco S.A.,
1986, p. 333.

8
b. Moratorios, cuando persiguen indemnizar la mora en el pago, que son los que reconocen
por causa u origen la ley.

Nosotros, empero, no creemos que dicha clasificación brote del texto normativo del Código
Civil. Nuestro cuerpo legal ha admitido -en cuanto a su clasificación-los dos criterios de
origen y finalidad antedichos, sin que propiamente pueda hablarse de "sub-clases" en cada
uno de ellos. Los intereses, pues, deben ser clasificados -en la "ratio-legis" de la legislación
peruana 8de la siguiente manera:

1) De acuerdo a la fuente en donde se originan: convencionales y legales.

2) De acuerdo a la finalidad que persiguen: compensatorios y mora torios.

En esta forma, los intereses, siendo de origen convencional o legal, pueden comportarse
con una naturaleza compensatoria o moratoria. Así, son hipótesis claras de interés
convencional, los artículos 1243 y 1245 y de interés legal, los artículos 1244, 1246 in fine y
1248, primer párrafo (en la hipótesis de falta de pacto), del Código Civil; pero sobre todo,
las disposiciones contenidas en los artículos 1324 y 1663.9

Cuando la ley, en el artículo 1243 del Código Civil, menciona a los intereses
convencionales, lo hace en el sentido de indicar su origen, pero también señalando la
finalidad que pueden perseguir: compensatorios o moratorias. La racionalidad de esta
norma, no seda en el sentido de afirmar que los denominados intereses compensatorios o
moratorias sean "sub-tipos" de intereses convencionales, sino que siendo, en cuanto a su
origen, los intereses, de tipo convencional, pueden comportarse con distinta finalidad:
lucrativa por el uso de un capital, o indemnizatoria por el uso indebido de un capital.

Pero esa finalidad no es privativa de los intereses convencionales, pudiendo claramente


presentarse en los denominados intereses legales. Así, por ejemplo, cuando el artículo 1324
del Código Civil establece que "las obligaciones de dar sumas de dinero devengan el interés
legal que fija el Banco Central de Reserva del Perú, desde el día en que el deudor incurre en
mora(. .. )", no hace sino establecer el devengo de un interés legal con la calidad de
moratoria. Así también, cuando el artículo 1663 del Código Civil establece que "el
mutuatario debe abonar intereses al mutuante, salvo pacto distinto", para el supuesto del
contrato de mutuo, no hace sino establecer también el devengo de intereses legales -a falta

8
Nos estamos refiriendo a la legislación peruana dada a partir de la dación del Código Civil peruano de 1984.
Con anterioridad y, desde la promulgación de la Ley No. 2760 en el año 1918, en que se inicia en el Perú el
régimen de limitación a la libertad contractual en materia de intereses, toda referencia a éstos se hace con
prescindencia de su tipo o clase, salvo el caso de los "intereses penales", sub-clase de los intereses
convencionales, cuya estipulación es prohibida por las leyes Nos. 7683, 8018 y 8372.
9
El supuesto contemplado en el artículo 1245 del Código Civil peruano, es uno de "interés convencional de
tasa legal". No debe confundirse en este sentido la noción de tasa legal de interés, con la de interés legal,
que son diferenciables. Ver al respecto: ALTERINI, Atilio Anibal. Responsabilidad Civil. Tercera Edición.
Editorial Abeledo-Perrot S.A. Buenos Aires, Argentina. 1987. Nota a pie de página No. 448. P. 281.

9
de pacto expreso-, que esta vez se comportan con la calidad de compensatorios, dada la
onerosidad del contrato de préstamo.

Somos conscientes, sin embargo, de la absoluta aridez y falta de univocidad que la doctrina
presenta en torno al empleo de la terminología más idónea al problema de los intereses y a
su clasificación.

Repárese -por ejemplo- que si entendemos "literalmente" a los intereses legales como
aquéllos que nacen por prescripción de la ley, tanto los intereses moratorias como los
compensatorios devendrían en una clase de aquéllos, pues, de suyo, encuentran su origen en
la finalidad que les reconoce la ley.

El autor VON TURH, ANDREAS (1934) en su Tratado de las Obligaciones. Tomo l así lo
ha entendido un sector de la doctrina, de la cual podemos citar al profesor suizo Von Tuhr ,
quien clasifica a los intereses en (Pág., 51):10

- Voluntarios, que tienen su origen casi siempre en un contrato, pero cabe que provengan
también de un acto de última voluntad.

- Legales, que nacen sin la voluntad de las partes, por prescripción de la ley, siendo
supuestos importantes de aplicación de esta clase de intereses los moratorios y los
procesales, por ejemplo.

El autor, DE RUGGIERO, Roberto (1977) en su obra Instituciones de Derecho Civil


entiende dos especies de intereses (Pág. 54, 55): 11

Legales, que son aquellos que pueden reconocerse por causa directa de la ley. En éstos
pueden subdistinguirse dos especies:

-Moratorios, que son debidos por el hecho del retraso del deudor en el cumplimiento de la
obligación.

-Retributivos, cuya única función es restablecer el equilibrio patrimonial y que son debidos
por el uso de un capital.

- Voluntarios, mal llamados convencionales, que son aquellos que se reconocen por causa
directa de la voluntad.

PADILLA, René (1983) en su libro La Mora en las Obligaciones ( Pp. 222 a 225) 12 prefiere
clasificar a los intereses, siguiendo también las pautas señaladas, por la fuente de donde
10
VON TUHR, Andreas. Tratado de las Obligaciones. Tomo l. Primera Edición en Castellano. Editorial Reus
S.A. Madrid, España. 1934. P. 51.
11
DE RUGGIERO, Roberto. Instituciones de Derecho Civil. Tomo 11. Volumen Primero. Editorial Reus S.A.
Traducción al castellano de la Cuarta Edición Italiana. Madrid, España. 1977. Pp. 54 y 55.
12
PADILLA, René. La Mora en las Obligaciones. Editorial Astrea de Alfredo y Ricardo De Palma. Buenos Aires,
Argentina. 1983. Pp. 222 a 225, inclusive.

10
proceden y la finalidad que persiguen. El destacado profesor argentino nos habla de
intereses:

Convencionales, o contractuales, en razón a su carácter voluntario. Estos intereses, en


atención a su finalidad económica, pueden ser:

- Compensatorios, que son aquellos que deben pagarse por el uso de un capital ajeno, pues
aparecen como fruto de él.

- Punitorios, que no son sino los daños moratorios prefijados como intereses en la llamada
cláusula penal moratoria, que cumplen entonces una doble finalidad: indemnizatoria y
compulsiva.

Capitulo II, Naturaleza de los Intereses


2. Nociones.-

El peso de una realidad inocultable nos hizo comprender que los intereses, si bien ostentan
profusas proyecciones en el campo jurídico, son un fenómeno económico y no una figura
ideada por el Derecho.

Bajo esta perspectiva, sostenemos que la noción de intereses le asiste una naturales
económica antes que jurídica.

En este sentido, Rodolfo A. Santangelo señala que aya en el siglo XVI algunos ecolásticos,
como Molina y Lugo, defendieron la tesis de que el interés era un fenómeno monetario.

Al respecto, Carlos Villegas y Mario Schujman opinan que la importancia adquirida por los
intereses hace que el abogado necesite adentrarse en el estudio de este tema jurídico, pero
para su comprensión resulta imprescindible precisar el contenido fáctico del fenómeno,
dentro del contexto económico donde éste se genere.

A entender el Doctor Gastón Fernandez Cruz la problemática de los intereses constituye


para el Derecho Civil uno de esos dos puntos de conexión entre dos ciencias sociales
claves: el derecho y la economía, pues la noción jurídica de intereses parte de una
concepción económica de capital, que debe ser entendida como tal.

Conforme señala Fernández Cruz, la concepción más extendida y aceptada en torno a la


naturaleza jurídica del interés es aquella que lo concibe como un fruto civil, así lo entiende
Luis María Boffi Boggero, citado por Carlos Villegas y Schujman, quien señala que "los
frutos civiles son una creación jurídica que permite ver los "emolumentos", "salarios,
intereses, alquileres", etc., verdaderos frutos de la actividad material o inmaterial, del uso o
privación de una cosa. Estos frutos se producen sólo jurídicamente, mientras que los otros
se producen en el mundo natural y tienen reconocimiento jurídico."

11
Añade el citado autor que en los frutos naturales hay un esquema normativo que recoge el
proceso natural, mientras que en los civiles, ese esquema es puramente jurídico.

El interés, según señala Fernández Cruz constituyen un rendimiento por la aplicación


indebida o debida de un capital, y, en función del tiempo de aplicación, dicho rédito estará
constituido por bienes de la misma naturaleza que los debidos por la prestación.

2.1 Definición de la obligación de dar intereses

Encontramos que conforme anota Busso Windscheid define a los intereses como "la
compensación dada al acreedor por la privación del uso de algo a que él tiene derecho"

Por su parte, precisa Busso que Enneccerus sostiene: "llamase interés a una cantidad de
cosas fungibles que puede exigirse como rendimiento de una obligación de capital, en
proporción al importe o al valor del capital y al tiempo por el cual se está privado de la
utilización de él".

En igual sentido, Roberto de Ruggiero define a los intereses como "aquella cantidades de
cosas fungibles que el deudor debe al acreedor como compensación al disfrute de una
mayor cantidad de aquéllas debidas también al acreedor, surgen o pueden surgir con
respecto a una deuda cualquiera como obligación accesoria, cuyo contenido se fija con
arreglo a un porcentaje sobre el capital".

Manuel Albaladejo señala que "los intereses consisten normalmente en una cantidad de
cosas de la misma especie que las debidas, proporcional a la cuantía de éstas a la duración
de la deuda".

A entender de Kart Larenz, los intereses son "la remuneración expresada en una
determinada fracción de la cantidad debida, que el deudor ha de satisfacer periódicamente
por el uso de un capital consistente en dinero u otra cosa fungible".

Llambías, citado por Villegas y Schujman, recuerda que intereses son "los aumentos
paulatinos que experimentan las deudas de dinero en razón de su importe transcurrido
prorrata temporis". No brotan íntegros en un momento dado, sino que germinan y se
acumulan continuamente a través del tiempo.

Gastón Fernández, señala que en torno a la problemática del interés. Se han discutido y
afirmado diversas concepciones que solamente han contribuido a crear más confusión sobre
el tema, de por ser difícil y complicado.

Arango Barrientos, citado por el referido autor, resume las concepciones que sobre el
interés se han elaborado.

Así tenemos que se habla de interés como:

12
 Fruto de un capital.

 Precio del dinero.

 Remuneración por el sacrificio de la privación de un capital.

 Compensación.

 Indemnización.

 Rédito o rendimiento.

Para que pueda hablarse del pago de interés debe existir una obligación principal, de donde
los intereses son la obligación accesoria a cargo del deudor, sea porque las partes así lo han
acordado, o en virtud de un mandato legal.

Asimismo, es preciso que dicho pago se efectué con cierta periodicidad y, finalmente, que
el beneficio que recibirá el acreedor se fija, por lo menos, en proporción al tiempo
y riesgo que pone la operación. Solo entonces estaremos frente a una obligación de pagar
intereses.

Capitulo III, Características y Clasificación de los Intereses


3. Características.-

A continuación anotamos los rasgos que con mayor notoriedad caracterizan a la deuda de
intereses.

 A. Accesoriedad.

Por definición, la obligación de dar intereses es accesoria a una deuda principal.

Así también lo entiende De Ruggiero al señalar que de su naturaleza se deriva que la deuda
de intereses no puede generarse si no existe una deuda principal.

En este sentido Karl Larenz expresa que la obligación de pagar intereses es accesoria de la
obligación de capital, en cuanto el origen y cuantía de la primera depende de la segunda.

En cambio Borda Guillermo, funda tal accesoriedad en el hecho de que los intereses son
frutos civiles del capital.

Habiéndose precisado la accesoriedad de la obligación de dar intereses, enumeramos las


consecuencias que de ella derivan:

 No puede generarse una obligación de intereses sin existencia de una deuda


principal.

13
 El devengamiento de los intereses se van produciendo a través de la duración de la
deuda principal, de modo que frente a ala extinción de esta última cesa la deuda de
intereses.

 La transmisión de la obligación principal importa la transmisión de la deuda de


intereses, así como de la garantía que protegía a ambas deudas.

En este orden de ideas, si bien la obligación de dar intereses nace de una deuda principal
respecto de la cual es accesoria, con posterioridad puede adquirir condiciones especiales de
autonomía, haciendo posible la constitución de nuevas relaciones jurídicas en torno a ella.

 B. Deuda dineraria, por regla general - Deuda de valor, por excepción.

La diferencia entre una deuda dineraria y una deuda de valor, nos obliga a precisar
qué clase de deuda es el pago de intereses.

Cabe recordar que por deuda de valor se entiende aquella obligación en la que el objeto de
la prestación es un valor abstracto, que habrá de medirse en dinero al momento del
cumplimiento de la prestación. Vale decir, se debe un valor que se traducirá en dinero al
momento del pago.

En cambio en las deudas dinerarias, llamadas también pecuniarias o numerarias, el objeto


de la prestación debida es el dinero en un monto determinado. En otras palabras, se debe
una suma definida de dinero.

Al respecto, entendemos que por regla general, el pago de intereses es una deuda
pecuniaria. Ello en virtud de que, normalmente, los intereses se pagan con una suma de
dinero. Además desde el origen de la obligación, la retribución por concepto de intereses
debida al acreedor es fijada en una suma perfectamente determinada, ya que mediante el
establecimiento de una tasa es posible hacer el cálculo de interés que efectivamente se va
pagar.

Empero, si bien sale de lo usual, es posible que las partes convengan que el pago de
intereses y no en dinero.

En este supuesto la deuda de intereses, por excepción, dejaría de ser una deuda de dinero
para convertirse en una deuda de valor, una que sería preciso avaluar los bienes a pagar por
concepto de interés, para que, sobre la bases de dicho valor, sea posible el cálculo de los
intereses debidos.

3.1 Clasificación de los intereses.-

Numerosos criterios pretenden clasificar los intereses: según su fuente u origen, según la
función económica que están destinados a cumplir, según la forma de percepción, según el

14
mecanismo de percepción, según el tipo de tasa, entre otros. Los principales son los
siguientes:

(a) Según su fuente (origen de su creación). Los intereses pueden ser convencionales (o
voluntarios), o legales.

• El interés convencional (o voluntario) surge de la voluntad de las partes, pudiendo


provenir de un contrato o convención; es consecuencia de la autonomía de la voluntad. Si
bien en nuestro medio es más difundido el adjetivo "convencionales", resulta más
apropiado denominarlos "voluntarios", pues cabe que provengan de un acto de última
voluntad, es decir, pueden ser establecidos por acto unilateral, abarcando el vocablo
"voluntarios" ambas categorías. 13No obstante, debido a que nuestra legislación sobre la
materia emplea el término "convencionales" para referirse a este tipo de intereses, lo
mantendremos, a fin de evitar confusiones.

• El interés legal, por su parte, es el consagrado por la ley, nace por imperio de ésta y sin la
voluntad de las partes. La ley fija la obligación del deudor de pagar intereses.

(b) Según la función económica que desempeñen. Los intereses pueden ser compensatorios
o moratorios. Esto significa que hay que distinguir en una línea temporal dos momentos:
desde que se contrae la obligación hasta que el deudor es constituido en mora (interés
compensatorio), y a partir de ese momento hasta que se produce el pago (interés
moratorio):

• VILLEGAS, Carlos Gilberto y SCHUJMAN, Mario (1990) en su libro Intereses y Tasas


precisa que; El interés es compensatorio (según el artículo 1242 del Código civil) cuando
constituye la contraprestación por el uso del dinero o de cualquier otro bien. “La
denominación de `compensatorios’ es histórica pero quizá no exprese con claridad la
función de esta categoría de intereses, que hemos conceptualizado como la ganancia del
capital. En este sentido, la denominación más correcta sería `intereses lucrativos’, porque
compensar es igualar en opuesto sentido el efecto de una cosa con el de otra, y también dar
alguna cosa o hacer un beneficio en resarcimiento del daño, perjuicio o disgusto que se ha
causado. (...) Esta categoría de intereses tiene por función otorgar un beneficio, un lucro al
capital invertido o transferido (Pág. 100).”14

• Es moratorio (también denominado indistintamente por gran parte de la doctrina como


interés indemnizatorio o punitorio) cuando tiene por finalidad indemnizar la mora en el
pago. Dicho de otro modo, su función es resarcir al acreedor el daño producido por el
incumplimiento o mal cumplimiento del deudor, es decir, debido al retraso culposo o
13
Puede haber un legado sometido a plazo que devengue intereses, por haberlo dispuesto así el testador.
Cfr. ALTERINI, Atilio Aníbal, AMEAL, Oscar José y LOPEZ CABANA, Roberto M. Derecho de Obligaciones
Civiles y Comerciales. Segunda Edición Actualizada, Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 1998, p. 470.
14
VILLEGAS, Carlos Gilberto y SCHUJMAN, Mario. Intereses y tasas. Buenos Aires, Abeledo Perrot, 1990, p.
100

15
doloso del deudor en el cumplimiento de su obligación, previa constitución en mora.
Constituyen la forma de indemnización específica que corresponde al retardo en el
cumplimiento de las obligaciones pecuniarias.

En el caso de haberse pactado la indemnización por daño ulterior (artículo 1324 del Código
civil), corresponde al acreedor demostrar haberlo sufrido, y de esta forma tendrá derecho
-además de recibir los intereses moratorios correspondientes- al pago de una indemnización
que va a cubrir la integridad de los daños y perjuicios ocasionados por efectos de dicha
mora.

No todos comparten la asimilación del interés moratorio con la indemnización. Hay quienes
parten de la concepción de una doble naturaleza de los intereses en lo concerniente a la
finalidad que pueden cumplir: si el fin es el lucro, el interés será una ganancia, un
rendimiento por el crédito otorgado; en cambio, si la finalidad es estabilizadora, vale decir,
de conservación del valor de la prestación debida cuando se sobrepasa el término fijado
para el cumplimiento de la prestación pendiente, el interés significaría una compensación.

HINOSTROZA MINGUEZ, Alberto (1995) en su libro Derecho de Obligaciones y Pago


de Intereses expresa "Nunca será el interés una indemnización porque ambos conceptos son
excluyentes: el interés por causa de mora tiene por objeto proteger al acreedor haciendo que
la prestación que reciba no disminuya su valor; en cambio, la indemnización tiene por
objeto resarcir los daños y perjuicios, incorporándose los valores de lucro cesante y daño
emergente, totalmente ajenos a la concepción del interés (pp. 157-158)."15

François Laurent 16establece la diferencia entre los intereses moratorios y la indemnización


por daños y perjuicios, señalando que:

• La cuantía de los intereses moratorios se fija por acuerdo de partes o por la ley. La
indemnización, por su parte, tiene una cuantía esencialmente variable, determinándose ésta
en razón del daño que pruebe el acreedor.

En la indemnización existe una relación entre la inejecución de la obligación y el daño que


el acreedor prueba. Así, el juez y la propia ley pueden determinar de forma más certera el
daño sufrido por el acreedor, sea por la inejecución o por el retardo en la ejecución de la
obligación debida. En las obligaciones de dar una suma de dinero, siendo éste un medio
universal de cambio, no puede conocerse a ciencia cierta con qué interés contrajo el
acreedor dicha obligación, para posteriormente concluir en la pérdida que le ha significado
la mora del deudor. No hay relación entre la inejecución de la obligación y la pérdida que
ésta ocasiona al acreedor.

15
HINOSTROZA MINGUEZ, Alberto. Derecho de Obligaciones y Pago de Intereses. Lima, Editora FECAT
E.I.R.L., 1995, pp. 157-158
16
LAURENT, François. Principles de Droit Civil Français. Tomo XVI. París, Librairie A. Maresq Ainé, 1875-1893,
pp. 364 y ss.

16
• La buena o mala fe del deudor no incide en la determinación ni en la cuantía de los
intereses moratorios debidos, en tanto que estos factores sí pueden incidir en la
determinación de la cuantía de la indemnización.

Para otros autores, los intereses moratorios son "una especie de indemnización legal" que
recibe el acreedor por el retraso injustificado en que incurre el deudor, por lo que el primero
no requiere probar haber sufrido daños o perjuicios para tener derecho a recibirlos. 17Pero
como los intereses moratorios no necesariamente van a reportar una satisfacción para el
acreedor afectado con la demora, será importante establecer la indemnización de daño
ulterior que pueda derivarse del retraso. Evidentemente el acreedor deberá probar la
ocurrencia de este daño.

Este tema adquiere particular relevancia al evaluar sus implicancias tributarias. Es el caso
de la ubicación conceptual de los intereses moratorios a efectos de determinar si se
encuentran o no gravados por el Impuesto General a las Ventas (I.G.V.) o el Impuesto a la
Renta.

Respecto a los intereses moratorios y el I.G.V., Humberto Medrano señala que "la
obligación del deudor de pagar intereses moratorios constituye una consecuencia anormal
de la ejecución de obligaciones, pues éstas son producto de un incumplimiento contractual
que, en principio, no puede ser querido por las partes habida cuenta de que las obligaciones
contraídas deben cumplirse según las reglas de la buena fe y común intención de los
celebrantes.

El I.G.V. no afecta todos los ingresos de las empresas sino aquéllos derivados de las
operaciones específicamente gravadas, teniendo como materia imponible el monto de la
contraprestación a que dan lugar tales operaciones. El pago que el deudor debe efectuar por
su incumplimiento no se origina en ninguna prestación del acreedor y, por tanto, no se
produce el supuesto contemplado en la Ley para dar nacimiento a la obligación de tributar.
Al margen de las críticas que pudieran hacerse por su inconveniencia, es claro que los
intereses moratorios sólo podrían gravarse si mediara disposición legal específica que así lo
estableciera, como ocurre en la legislación chilena donde la norma vigente los abarca
expresamente. Como quiera que entre nosotros tal disposición no existe, el tributo sólo
alcanza a los intereses compensatorios."18

En relación a los intereses y el Impuesto a la Renta, el mismo Medrano indica que, en rigor,
los intereses compensatorios son los sujetos al Impuesto, pues son generados por la

17
OLAYA NOHRA, Mauricio. El Régimen de Intereses en el Perú. En: Diario Oficial "El Peruano". Sección
Economía y Derecho, 16 de agosto de 1994
18
MEDRANO CORNEJO, Humberto. Los intereses compensatorios y moratorios en el I.G.V. y en el Impuesto a
la Renta. En: Themis, Revista de Derecho. Publicación editada por los alumnos de la Facultad de Derecho de
la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 1998, Segunda época, Nº 37, p. 258.

17
operación de crédito propiamente dicha y, salvo exoneración expresa, el perceptor se
encuentra obligado a pagar el tributo.

Pero los intereses moratorios, "...¿también deben considerarse como parte de la renta
gravable? ¿Están ellos, acaso, comprendidos en la definición de renta [...]? Lo primero que
podemos afirmar es que los intereses moratorios no se derivan del capital, en el sentido que
le otorga la norma citada, ya que el ingreso que ellos representan no constituye un fruto, no
proviene de manera directa del capital colocado, sino del incumplimiento del deudor. La
violación contractual en que incurre el obligado no es un "producto" derivado de una fuente
sino una sanción, una penalidad por el incumplimiento, lo que motiva que se trate de
ingresos esporádicos o simplemente -sería lo normal- que jamás hubiera lugar a dicho
ingreso porque el deudor no deja de cumplir con sus obligaciones oportunamente. Por lo
tanto, el interés moratorio no tiene, per se, el carácter de renta."

No obstante lo expresado, para nuestra Ley de Impuesto a la Renta la calidad de renta no


sólo comprende las ganancias periódicas generadas por una fuente durable, sino también
otros beneficios considerados expresamente como gravables por la Ley: Según el artículo
24 de la Ley, se consideran como rentas de segunda categoría: "a) Los intereses originados
en la colocación de capitales, cualesquiera sea su denominación o forma de pago, tales
como los producidos por títulos, cédulas, debentures, bonos, garantías y créditos
privilegiados o quirografarios en dinero o valores. El artículo 2 de la Ley recoge la teoría
del incremento patrimonial, para el cual no interesa si el beneficio es periódico o no y si se
deriva de una fuente permanente o no, como por ejemplo: "b) Las indemnizaciones a favor
de empresas por seguros de su personal y aquéllas que no impliquen la reparación de un
daño..."

La explicación a tales disposiciones, según Medrano, es que se excluyen del tributo


aquellas sumas que son entregadas al agraviado para compensar un daño, pero hasta el
límite de éste: todo exceso que hubiera (incluyendo la parte referida al lucro cesante)
tendría la condición de renta.

En nuestro sistema, las categorías más típicas de intereses subsumen los dos criterios
clasificatorios antes esbozados: convencional compensatorio, convencional moratorio, legal
compensatorio y legal moratorio.

El interés convencional compensatorio 19se pacta (o, como mencionamos, puede provenir
de voluntad unilateral) y puede tener la finalidad de compensar, equilibrar, restablecer el
equilibrio patrimonial, o lucrar. Este tipo de interés proporciona al acreedor una
contraprestación, un lucro, una retribución, un beneficio, ganancia o una compensación por

19
Artículo 1242 del Código civil: “El interés es compensatorio cuando constituye la contraprestación por el
uso del dinero o de cualquier otro bien. Es moratorio cuando tiene por finalidad indemnizar la mora en el
pago.”

18
el uso de un capital que le pertenece. Se devenga cuando se haya pactado expresamente,
salvo en el contrato de mutuo, donde los intereses se presumen.

El interés convencional moratorio (llamado también interés convencional indemnizatorio o


punitorio), tiene por finalidad indemnizar la mora en el pago, resarcir al acreedor del daño
producido por el incumplimiento o por el mal cumplimiento del deudor.

Cumple la función económica de reparar el retraso o mora en la ejecución de una


obligación. Para que exista y se devengue el interés convencional o voluntario moratorio se
requieren tres condiciones:

1. Que exista pacto expreso, o estipulación unilateral.

2. Que exista incumplimiento o mora.

3. Que se haya constituído en mora al deudor, salvo pacto de mora automática.

El interés legal nace como consecuencia de la voluntad del legislador, lo que equivale a
decir que la obligación de pagar intereses se encuentra ajena a la voluntad de las partes.
Será compensatorio o moratorio dependiendo de la función que desempeñe (si la finalidad
es retributiva, será compensatorio; si su función es indemnizar el retraso o la mora en el
cumplimiento de la obligación, será moratorio).

El interés legal no debe ser confundido con el interés convencional de tasa legal. Aquí las
partes han acordado que va a haber pago de intereses (interés voluntario o convencional),
pero no han fijado la tasa 20de interés que se va a pagar.

En este punto, el legislador suple el vacío u omisión de las partes estableciendo que cuando
deba pagarse interés sin haberse fijado la tasa, el deudor deberá abonar el interés legal.

La combinación de estos cuatro tipos de interés (convencional o voluntario, legal,


compensatorio y moratorio) arroja como resultado los tipos de interés que se pueden dar en
una legislación, sea ésta civil, financiera, administrativa o tributaria, entre otras.

En la legislación civil se puede encontrar tanto el interés convencional como el legal. En la


legislación financiera también se puede encontrar ambos tipos de interés, pero con la
peculiaridad que en economías como la peruana, en la que las tasas de interés aplicables
para adeudos dentro del sistema financiero se encuentran liberalizadas (y como
consecuencia de ello el precio del interés se fija por la oferta y la demanda), “no se da una
`convención’ en estricto entre un sujeto deudor y un sujeto acreedor, sino que el precio se

20
La tasa es la medida del interés, es el valor del dinero a través del tiempo. Es una medida que fijará la
cuantía de la obligación accesoria que es el interés. Andrés Avelino Sánchez señala que la tasa de interés es
la relación del interés devengado al capital en la unidad de tiempo. (AVELINO SANCHEZ, Esteban. Cálculo de
Intereses y Actualización de Deudas Tributarias. Lima, Editorial San Marcos, 1994, p. 7).

19
rige por la oferta y la demanda, que engloba a un grupo de sujetos ofertantes de dinero y a
un grupo de sujetos demandantes de dinero.”21

(c) Según la forma de percepción del interés. Existen tres formas de pago del interés (esto
es más usual en el Crédito Comercial): - Interés Vencido - Interés Adelantado - Interés
FLAT Aunque se cobre la misma tasa de interés en los tres casos, en términos reales el
deudor paga montos diferentes.

• Interés vencido. Los intereses se liquidan al tiempo de la amortización del capital; en el


supuesto de vencimientos sucesivos o préstamos en cuotas, conjuntamente con estas
últimas. Esta forma de pago resulta la más beneficiosa para el deudor, debido a que el él
recibirá la cantidad íntegra o el íntegro del capital en el período inicial, y sólo al final del
primer período se calculan los intereses.

• Interés adelantado. La liquidación y percepción de los intereses se realiza en forma


adelantada. Aunque aparentemente se cobra la misma tasa de interés, en realidad el deudor
termina pagando un interés mayor que en el interés vencido, pues al momento de la entrega
del dinero o capital se cobra el interés, lo que significa que el dinero entregado es una
cantidad menor. Hay una entrega de capital ficta, debido a que en una misma operación se
entrega al deudor el capital prestado y en forma simultánea el deudor cancela la primera
cuota del interés. Esto implica que en términos reales el deudor percibe una cantidad real
inferior. Por ello es que la forma de pago del interés -vencida o adelantada- resulta
determinante para calcular efectivamente cuál es la tasa de interés realmente pagada.27

• Interés FLAT. Normalmente es el más oneroso. Constituye un interés plano (flat): no


toma en cuenta el saldo, por cuanto la referencia es el total de lo adeudado inicialmente; por
ende, el monto por concepto de interés a cobrar en cada etapa es el mismo. Aquí no caben
amortizaciones conforme vencen las cuotas o periodos.

(d) Según se calculen en forma directa o capitalizada.

• Interés simple. Es el interés generado en forma directamente proporcional al capital,


tiempo y tasa. Se calcula de esta manera desde el inicio hasta el final del plazo de la
operación.

• Interés compuesto. En este caso se da una capitalización periódica de los intereses, los
cuales van a formar parte del capital, sumándose a él, y sobre este nuevo capital se
devengan futuros intereses. “Se trabaja a interés compuesto cuando los intereses producidos
al cabo de un período se capitalizan y a su vez siguen produciendo intereses hasta el final
del plazo.

21
ROBLES DE AREVALO, Carmen del Pilar. Régimen Legal de los Intereses para Adeudos de Carácter Civil y
Financiero. Separata-resumen para el dictado de clase en el curso de Obligaciones de la Pontificia
Universidad Católica del Perú. Lima, junio de 1999, p. 2.

20
Capitulo IV, Pago de Intereses Régimen Legal
4. Régimen legal en el Perú.

El Decreto Legislativo No. 757, Ley Marco para el Crecimiento de la Inversión Privada,
dictado en el año 1991, constituye el primer antecedente normativo que consagra la libertad
de fijación de los distintos precios en el mercado de acuerdo con la oferta y la demanda.
Dentro de este marco normativo, el artículo 4 del Decreto Legislativo citado establece que
los precios en la economía resultan de la oferta y la demanda que se establezca dentro de un
marco de libre competencia. Tal corno lo hemos establecido en la parte referida a
definiciones y precisiones conceptuales, los intereses constituyen un precio que se paga por
el uso del dinero, por lo que la norma citada es de aplicación en la fijación de las tasas de
interés. Dentro del marco referido y en forma específica, el artículo 17 de la Ley de Bancos,
establece lo siguiente en relación a la fijación de las tasas de interés para las operaciones
que se realizan dentro del Sistema Financiero: «Artículo 17: Las empresas y entidades del
Sistema Financiero pueden señalar libremente las tasas de interés para sus operaciones
activas y pasivas, observando sin embargo los límites que para el efecto, excepcionalmente,
señale el Banco Central con arreglo a lo previsto en el artículo 52 de su Ley Orgánica. La
disposición del primer párrafo del artículo 1243 del Código Civil no alcanza a la actividad
de intermediación financiera>> (el texto resaltado es nuestro). Ahora bien, el primer
párrafo del artículo 1243 del Código Civil establece lo siguiente: «Artículo 1243: La tasa
máxima del interés convencional compensatorio o mora torio, es fijada por el Banco
Central de Reserva del Perú>>. Es importante resaltar el sentido negativo de esta
afirmación, de tal manera que quede entendido que las tasas máximas de interés fijadas por
el Banco Central resultarían sólo aplicables para las operaciones de crédito realizadas fuera
del Sistema Financiero, y no para las operaciones llevadas a cabo dentro del sistema, las
cuales se regulan exclusivamente por la competencia y el libre mercado. Por otro lado,
debemos precisar que la facultad excepcional prevista, tanto en el artículo 17 de la Ley de
Bancos como en el artículo 52 de su Ley Orgánica, hasta ahora no ha sido ejercida por el
Banco Central, siendo así que las Circulares Nos. 016-94-EF/90 y 017-94-EF/ 90 de fechas
17 de mayo de 1994 dictadas por el Banco Central, establecen que las tasas de interés
activas y pasivas, tanto en moneda nacional corno extranjera, para las operaciones
realizadas dentro del Sistema Financiero, serán determinadas por la libre competencia en el
mercado financiero. En síntesis, considerarnos que el régimen legal vigente en la actualidad
en nuestro país en materia de fijación de tasas de interés para las operaciones que se
realizan dentro del Sistema Financiero, consagra la libertad en la determinación de las tasas
aplicables, de acuerdo con las normas del mercado y de la oferta y demanda.

4.1. Cálculo de los intereses en el Sistema Financiero.

El artículo 1249 del Código Civil establece que: «Artículo 1249: No se puede pactar la
capitalización de interés al momento de contraerse la obligación, salvo que se trate de

21
cuentas mercantiles, bancarias o similares>> (el texto resaltado es nuestro). El artículo en
mención consagra el principio de la prohibición del anatocismo o capitalización de
intereses, esto es, la prohibición establecida por ley que los intereses vencidos y no pagados
se agreguen al capital con el objeto de que generen a su vez nuevos intereses y establece,
adicionalmente yen forma taxativa, los casos de excepción en los cuales se permitiría dicha
capitalización. Sobre el particular, creemos necesario efectuar una precisión previa para
efectos de poder determinar la aplicación de las disposiciones de este artículo.
Consideramos que su aplicación o no a cada caso concreto, debe determinarse en función
del ámbito en el que se llevan a cabo las operaciones de crédito, esto es, si se llevan a cabo
dentro o fuera del Sistema Financiero. Al respecto, consideramos que si las operaciones de
crédito se realizan dentro del Sistema Financiero, no le son aplicables las normas del
artículo 1249 del Código Civil y, en caso de realizarse fuera de él, las mismas sí le resultan
aplicables. Considerarnos que en el caso de las operaciones que se llevan a cabo dentro del
Sistema Financiero, debido a la existencia de normas de regulación específica dictadas por
el Banco Central,sí se permite en forma expresa la capitalización de intereses al contemplar
el cálculo de tasas de interés efectivas. Dicho régimen específico ha sido dictado por el
Banco Central en ejercicio de la descentralización administrativa de naturaleza funcional de
la cual ha sido objeto en mérito a las disposiciones constitucionales, conforme se ha
expuesto en forma más detallada en el punto IV del presente artículo. Por ello,
consideramos que el Banco Central puede válidamente, en este caso concreto, dictar un
régimen normativo específico e incluso distinto al contenido en el Código Civil.
Concordante con la posición expuesta en el párrafo anterior, el Banco Central ha dictado las
Circulares Nos. 016-94-EF /90 y 017-94-EF /90, las cuales han sido complementadas por la
Circular No. 041-94-EF /90 mediante las cuales se consagra un régimen legal que permite
la capitalización de intereses en las operaciones que se realizan dentro del Sistema
Financiero, al autorizar el cálculo de los intereses mediante la utilización de tasas efectivas.
Por su parte, Felipe Osterling Parodi en sus comentarios al Código Civil'7l precisa que «el
artículo 1249 no se refiere -salvo el caso de cuenta bancaria-a las operaciones crediticias
que se realizan en el sector financiero, entendiéndose por tal, a los bancos, empresas
financieras, mutuales cooperativas de crédito y, en general a las instituciones que,
autorizadas por la Superintendencia de Banca y Seguros, captan dinero del público para
colocarlo a terceros. Dichas operaciones crediticias pueden ser activas o pasivas, tales como
créditos en cuenta corriente, créditos directos, créditos promocionales -en virtud de los
cuales se otorga un amplio plazo para empezar a amortizar el principal, capitalizándose los
intereses desde el inicio- para estos casos la ley civil no legisla, pues esas operaciones son
reguladas por las respectivas entidades del estado peruano». De igual manera, Max Arias
Schreiber Pezet, sostiene que «el artículo 1249 del Código no involucra en sus alcances las
operaciones activas o pasivas que se efectúan en el ámbito del Sistema Financiero, las
mismas que están reguladas por la Superintendencia de Banca y Seguros y el Banco Central
de Reserva del Perú, en todas las cuales los intereses son susceptibles de ser capitalizados
desde un principio siempre que no supere la tasa efectiva máxima de interés. Los intereses

22
pueden ser capitalizados bajo ciertas condiciones, conforme lo establece el artículo 1250
del Código Civil, según el cual el acuerdo debe celebrarse por escrito, después de contraída
la obligación y mediando cuando menos un año de atraso en el pago de los intereses, regla
que se aplica en las operaciones de crédito concertadas entre personas ajenas al Sistema
Financiero. Dicho pacto de capitalización de intereses, concluye Arias Schreiber, opera
tanto respecto a los intereses compensatorios, como en el caso de los moratorios y legales
Asimismo, Braulio Rosillo Larios en un artículo publicado en el Diario Oficial El Peruano
el mes de diciembre de 1994, concluye también que: «los bancos y entidades del Sistema
Financiero están autorizados a capitalizar intereses en sus operaciones, sin que les sea
aplicable al presente caso lo dispuesto por el artículo 1249 del Código Civil Entonces,
consideramos que la capitalización de intereses se encuentra permitida para todas aquellas
operaciones celebradas dentro del Sistema Financiero, no siendo aplicables las normas
contenidas al respecto en el artículo 1249 del Código Civil; mientras que para las
operaciones realizadas fuera del sistema, -y que no necesariamente deba entenderse a las
realizadas entre particulares, sino inclusive entre una empresa no financiera-deberá
sujetarse a lo previsto por el Código Civil, el cual establece la prohibición del anatocismo;
en consecuencia para estas operaciones no puede pactarse una tasa de interés efectiva
debido a que las mismas incluyen capitalización de intereses. Finalmente, en relación al
contenido del artículo 1249 del Código Civil, consideramos necesario precisar que siendo
claro que dicho dispositivo no es aplicable a las operaciones que se realizan dentro del
Sistema Financiero, no es adecuado y puede prestar a confusión el hecho de considerar a las
cuentas bancarias y similares como una de las excepciones a la prohibición de
capitalización de intereses, ya que no tiene sentido exceptuarlas de los alcances de lo
establecido por una norma legal cuyas disposiciones no le son aplicables. Consideramos
que dicha imprecisión debe ser corregida.

4.2. Pago de Intereses en el Código Civil Peruano:

Existen diversos regímenes para determinar las tasas de interés: régimen de tasas máximas,
mínimas, libre fijación de tasas y sistema mixto.

Actualmente, el legislador ha optado por establecer un régimen mixto, en mérito del cual
existe un régimen sujeto a tasas máximas (aplicable a personas ajenas al sistema
financiero), y otro régimen liberalizado o de libre fijación de tasas (para los adeudos dentro
del sistema financiero).

(a) Interés convencional para el sistema financiero y las personas ajenas al sistema
financiero

El artículo 1243 de nuestro Código civil señala que “La tasa máxima del interés
convencional compensatorio o moratorio, es fijada por el Banco Central de Reserva del
Perú. Cualquier exceso sobre la tasa máxima da lugar a la devolución o a la imputación al
capital, a voluntad del deudor.”
23
Este numeral constituyó una novedad, pues no había antecedente normativo en el Código
civil de 1936. Sin embargo, dicho artículo recoge lo que ya se había regulado a través de
normas anteriores, por lo que su incorporación al Código civil no significó una
modificación sustantiva en la legislación sobre intereses.

Analizando el artículo 1243 del Código civil, podemos señalar que el legislador dispuso:

1. La existencia de una tasa máxima para el caso que se pacte interés convencional, sea éste
compensatorio o moratorio, constituyendo una limitación a la voluntad de las partes al
momento de contratar.

2. La Entidad encargada de fijar las tasas máximas de interés será el Banco Central de
Reserva del Perú (BCR).

3. Esa tasa máxima se aplicó en principio tanto para las operaciones dentro del sistema
financiero como para que se realicen fuera de él. No se debe distinguir donde la ley no
distingue y en este caso en particular el legislador reguló ambos casos.

4. Cualquier exceso sobre la tasa máxima permitida da lugar a la devolución o a la


imputación al capital, a voluntad del deudor. Este supuesto no impide que las partes puedan
pactar tasas por encima de las permitidas, pues a diferencia de la Ley 2760 (ley derogada,
ver nota), no existe sanción de nulidad cuando las partes pactan intereses superiores a las
tasas máximas.

Esta norma más bien constituye una limitación con relación al interés que puede exigir el
acreedor al deudor, ya que no podrá exigir válidamente al deudor que pague una tasa de
interés superior a la permitida por ley, si el deudor no está de acuerdo, al margen de la
existencia de un contrato que así lo prevea. No obstante, si el deudor acepta pagar, puede
hacerlo, no ejerciendo la facultad que le otorga el segundo párrafo del artículo (pedir la
devolución o imputar el exceso al capital, a su voluntad). Se trata de una obligación
facultativa.

Hasta la promulgación del Código civil vigente había un régimen de tasas máximas que se
aplicaba tanto para las operaciones realizadas dentro del sistema financiero como fuera de
él.

Posteriormente, el legislador liberalizó las tasas de interés para el sistema financiero, pero
mantiene el régimen de tasas máximas para las operaciones realizadas fuera del sistema
financiero.

Concluyendo, con el Régimen actual, y de acuerdo al referido artículo 1243 del Código
civil, las operaciones realizadas por personas ajenas al sistema financiero se encuentran
sujetas a un régimen de tasas máximas que fija el BCR, mas no se sanciona con nulidad el
pacto o contrato que establezca una tasa de interés superior a la permitida, sino que es

24
facultad del deudor imputar al capital las tasas de interés pagadas en exceso, pedir la
devolución de los mismos, o acceder al pago de dichas tasas.

(b) Interés convencional para las operaciones realizadas dentro del sistema financiero

Con la promulgación del D.Leg. 770, vigente desde el 1º de noviembre de 1993, se


introdujeron algunas novedades de relevancia en la regulación de los intereses.35

El artículo 17 de esta Ley precisó que “las empresas y entidades del sistema financiero
podían señalar libremente las tasas de interés para sus operaciones activas y pasivas,
observando sin embargo los límites que para el efecto excepcionalmente señale el Banco
Central con arreglo a lo previsto en el artículo 52de su Ley Orgánica”.

Asimismo, este numeral señala que “la disposición del primer párrafo del artículo 1243 del
Código Civil no alcanza a la actividad de intermediación financiera“.

Efectos del Decreto Legislativo 770 para el régimen de las tasas de interés:

1. Se liberalizaron las tasas de interés para el sistema financiero. Como consecuencia, las
tasas de interés convencionales, sean compensatorias (activas y pasivas) o moratorias,
podían ser determinadas por la libre competencia para este mercado.

2. Debido a que se modificó el artículo 1243 del Código civil, el legislador pasó de tener un
régimen de tasas máximas a un régimen mixto, el mismo que se aplica de la siguiente
manera: para las personas ajenas al sistema financiero rige el artículo 1243 del Código
civil, sujeto a tasas máximas que fija el Banco Central; y para el sistema financiero se pasa
a tener un régimen de libre competencia, no existiendo como regla general sujeción a tasas
máximas, sino sólo para casos de excepción.

3. Como una excepción a la regla general de libre competencia en el sistema financiero, la


norma nos remite al artículo 52 de la Ley Orgánica del Banco Central, donde se dispone
que excepcionalmente el Banco Central tiene la facultad de fijar tasas de interés máximas o
mínimas con el propósito de regular el mercado.

Sobre este último punto, es preciso acotar que actualmente existe una situación de
indefinición sobre qué se debe entender por “excepción”, pues el BCR no ha aclarado el
alcance de este término.

En concordancia con el Código civil, con los artículos 51 y 52 de la Ley Orgánica del
Banco Central y con el Decreto Legislativo 770, se dictaron las circulares BCR 016 y 017-
94-EF/90, vigentes a partir del 1 de junio de 1994, mediante las cuales el BCR dejó
formalmente sin efecto las tasas máximas de interés activas y pasivas para el sistema
financiero, y ratificó que las tasas de interés convencional compensatorio para operaciones
activas y pasivas, así como la tasa de interés moratorio, son determinadas por la libre

25
competencia. Estas circulares han sido sustituidas por las circulares 024 y 025-96-EF/90,
vigentes a partir del 1 de agosto de 1996, las mismas que mantienen exactamente lo
prescrito para estos efectos por las circulares 016 y 017-94-EF/90.

Finalmente, con la Ley 26702, actual Ley General del Sistema Financiero y del Sistema de
Seguros, se repite la liberalización otorgada por el artículo 17 del Decreto Legislativo 770 y
contiene sustancialmente las mismas normas en lo relacionado a las tasas de interés,
precisando que “las empresas del sistema financiero pueden señalar libremente las tasas de
interés, comisiones y gastos para sus operaciones activas y pasivas y servicios. Sin
embargo, para el caso de la fijación de las tasas de interés deberán observar los límites que
para el efecto señale el Banco Central, excepcionalmente, con arreglo a lo previsto en su
Ley Orgánica. La disposición contenida en el primer párrafo del artículo 1243 del Código
civil no alcanza a la actividad de intermediación financiera” (artículo 9 de la Ley 26702).

(c) Interés convencional para las operaciones realizadas por personas ajenas al sistema
financiero

Con fecha 15 de marzo de 1991, el Banco Central de Reserva publicó un aviso en el Diario
Oficial El Peruano, el mismo que se encuentra vigente desde el 1 de abril de 1991 hasta la
actualidad y que señala cuáles son las tasas de interés convencionales vigentes, tanto
compensatorias como moratorias, para las operaciones que realizan las personas ajenas al
sistema financiero.

Sobre la forma en que se fijaron las tasas de interés, por muchos años el Banco Central
señaló tasas de interés convencional y legal en términos porcentuales, pero posteriormente
a ello, en abril de 1991, determinó fijar tasas referenciales, como la TAMN, la TAMEX, la
TIPMN o la TIPMEX.

A pesar de no encontrarnos de acuerdo con la existencia de una regulación tan rígida de


tasas convencionales de interés máximas, debemos admitir que de cualquier forma este
sistema de tasas referenciales resulta mejor que fijar tasas porcentuales arbitrarias, pues las
tasas referenciales son tasas promedio que varían a diario, siendo la referencia para las tasas
máximas (para las personas ajenas al sistema financiero) el promedio ponderado de las
tasas activas cobradas por los Bancos y financieras. Por tanto, se encuentran más cerca de
la realidad.

En lo que respecta a la capitalización de los intereses, en un primer momento, el BCR


señaló tasas nominales (tasas de interés que no incluyen la capitalización); posteriormente,
a partir de los años 1985 y 1986, para adeudos en moneda nacional y extranjera
respectivamente, el Instituto Emisor fijó tasas de interés efectivas, que por ser compuestas

26
incluyen la capitalización, al confundir el interés con el capital, formando un nuevo capital
que a su vez va a producir nuevos intereses.

Finalmente, en lo concerniente a las tasas de interés máximas para las personas Ajenas al
Sistema Financiero, es pertinente señalar que actualmente existe un divorcio entre las tasas
que fija el BCR y las tasas que efectivamente se pacta y se cobra en este mercado. La tasa
máxima para deudas en moneda nacional es la TAMN; sin embargo, lo que en la práctica se
cobra en este mercado en el mejor de los casos la duplica, pudiendo llegar a cuadriplicarla.

Las razones de esto saltan a la vista. En una economía de libre mercado, los precios de los
bienes (salvo los que constituyen servicios públicos que no se hayan privatizadado), son
regulados por el propio mercado, no siendo congruente en este modelo económico que se
fijen precios mediante una norma legal, tal como viene sucediendo con el precio del
dinero (que es el interés), pues la reacción a este tipo de medidas controlistas es la aparición
del conocido –y temido- “mercado negro” del bien cuyo precio se intenta controlar.

Vemos que hoy en día existe una sustancial desproporción entre las tasas máximas
señaladas por el BCR para las operaciones realizadas por las Personas Ajenas al Sistema
Financiero y las tasas de interés que realmente se cobran en ese mercado y que los sujetos
demandantes del crédito están dispuestos a pagar. Una de las principales razones de este
preocupante fenómeno es que Fuera del Sistema Financiero los créditos otorgados tienen
mayores riesgos de recuperación que en el Sistema Financiero, además de la posición
privilegiada en que se encuentran los oferentes del crédito, debido a que los sujetos
ofertantes prácticamente no tienen acceso al crédito del Sistema Financiero.

El riesgo es un factor que encarece cualquier bien. Sabemos que la “aversión al riesgo”
eleva los costos de transacción enormemente, en cualquier tipo de negociación. Un
inmueble sin una adecuada inscripción en los registros públicos implicará un mayor riesgo
para un comprador, quien exigirá o el “saneamiento” de los títulos (lo que implicará un
costo en términos de tiempo y oportunidad) o una reducción del precio.

El riesgo tiene, pues, un precio, y su incidencia sobre él es directamente proporcional. Lo


mismo ocurre con los créditos. Mientras mayor es la posibilidad de recuperación, menor el
riesgo y, por tanto, encarece menos, lo que se refleja en la tasa de interés.

Es por ello que hay Bancos (en función del grupo o sector al que dirijan sus préstamos) que
cobran tasas de interés bastante inferiores a las de otras entidades financieras. Podemos
imaginar el incremento de este factor en las operaciones realizadas por personas ajenas al
Sistema Financiero.

No podemos dejar de lado el hecho que el común denominador de los agentes ajenos al
sistema financiero que de por sí constituyen un universo bastante amplio y heterogéneo de
prestatarios, es tener poco o ningún tipo de acceso al sistema financiero, por su alto riesgo

27
de recuperación, y está compuesto básicamente de micro y pequeños empresarios, que se
dedica a una amplia gama de actividades económicas, de un grupo del sector agrario que
tiene requerimientos estacionales de crédito, de personas de medios y bajos recursos.

Así, es probable que resultaría más coherente liberalizar la tasa de interés para las
operaciones que se realizan fuera del sistema financiero, pues no tiene objeto que el BCR
siga estableciendo tasas máximas de interés que se encuentran muy alejadas de la realidad
económica del país.

Más aún, el artículo 51 de la Ley Orgánica del Banco Central, 22preceptúa que “El Banco
Central establece de conformidad con el Código civil, las tasas de interés máximas
compensatorias para las operaciones ajenas al sistema financiero ... las mencionadas tasas
deben guardar relación con las tasas de interés prevalecientes en las entidades del sistema
financiero”. Es claro que se exige una cierta armonía y equilibrio entre las tasas para ambos
tipos de operaciones, y en modo alguno como se encuentran actualmente en los hechos.

El segundo párrafo del artículo 1243 del Código civil (“Cualquier exceso sobre la tasa
máxima da lugar a la devolución o a la imputación al capital, a voluntad del deudor.”)
faculta al deudor a elegir entre dos opciones que restablezcan el equilibrio entre las
prestaciones, no constituyendo en realidad una severa limitación a la libre contratación
23
entre las partes, pues no es causal de nulidad ni de anulabilidad del acto jurídico.

Más aún, si el deudor está dispuesto -por su propia voluntad y decisión- a pagar la tasa que
el acreedor exija, no existe límite ni tasa máxima que limite su derecho a pagar tasas por
encima de las máximas permitidas. Aquí la autonomía de la voluntad funciona en forma
absoluta.

Cuestión distinta resulta, empero, preguntarse la tasa máxima de interés que puede exigir el
acreedor en caso que el deudor no cumpla con la obligación de pago. Aquí el acreedor no
podrá exigirle al deudor una tasa mayor a la permitida por ley, aunque dicha tasa haya sido
pactada y formalizada mediante contrato escrito y legalizado ante notario público. Ya lo
hemos señalado: cualquier exceso cobrado sobre la tasa máxima permitida podrá dar lugar
a que el deudor solicite su devolución o sea imputada al capital principal. En síntesis, el
deudor tiene tres alternativas: pagar los intereses pactados, imputar el exceso al capital, o
solicitar la devolución, y el contrato en ningún caso adolecerá de nulidad. Por todo lo
expresado, reiteramos que nuestra opinión es que en la actualidad la prohibición de pactar
intereses carece de sentido, por cuanto en una economía de mercado, dinámica -o que
22
Decreto Ley 26123, vigente a partir del 1º de enero de 1993
23
La autonomía privada está compuesta, como sabemos, por la libertad de contratar y la libertad
contractual. La primera supone la libertad de la persona para decidir si contrata o no, con quién, y sobre
qué asunto. La libertad contactual, por su parte, es la libertad de configuración interna del contrato, es la
posibilidad y el derecho de negociar, es decir, de intervenir y participar en la determinación del contenido
del contrato. El Artículo 1354 del Código civil consagra este principio: “Las partes pueden determinar
libremente el contenido del contrato, siempre que no sea contrario a norma legal de carácter imperativo.”

28
pretende serlo-, los préstamos de dinero (o mutuos) son comunes, y los prestatarios
frecuentemente emplean el dinero en operaciones comerciales que les reportan ganancias.
En estos casos, se justifica que paguen por el uso del capital ajeno, cuyo dueño no va a
utilizar en tanto se encuentre en poder del deudor.

(d) El interés legal

El artículo 1244 del Código civil de 1984 mantiene el criterio de la Ley 23413, señalando
que: “La tasa de interés legal es fijada por el Banco Central de Reserva del Perú”. En este
sentido, y en aplicación del mandato otorgado al Instituto Emisor, éste ha venido fijando la
tasa de interés legal, la misma que se aplica tanto para el Sistema Financiero como para los
agentes Ajenos al Sistema Financiero, habiendo adoptando diferentes políticas a lo largo
del tiempo transcurrido desde que se le facultó la fijación de las tasas de interés legal: Cabe
mencionar que cuando las partes han convenido en el pago de intereses pero no han
acordado la tasa, el deudor abona el interés legal (artículo 1245 del Código civil). En caso
de haberse pactado intereses compensatorios, pero sin haber fijado su tasa, se aplica el
interés legal fijado por el BCR; si no se han pactado intereses moratorios, se aplican los
intereses compensatorios pactados o, en su defecto, el interés legal. De esto se infiere que
cuando las partes han establecido el pago de intereses compensatorios y moratorios, pueden
fijar sus tasas hasta el límite establecido por el BCR. En el caso del interés compensatorio,
si se ha convenido su pago, pero no su tasa, la ley prescribe que ésta es igual a la tasa del
interés legal. No hay derecho a cobrar interés compensatorio alguno si las partes no han
convenido que éste se devengará.

El interés moratorio se devenga, en cambio, sin necesidad de pacto expreso, y la tasa puede
ser la que las partes acordaron, o (si no hubo pacto al respecto) la tasa del interés legal. Si
no se hubiesen pactado intereses moratorios, el Código civil abre dos posibilidades para
determinar la tasa aplicable: Artículo 1324: "Las obligaciones de dar sumas de dinero
devengan el interés legal que fija el Banco Central de Reserva del Perú, desde el día en que
el deudor incurra en mora, sin necesidad de que el acreedor pruebe haber sufrido daño
alguno. Si antes de la mora se debían intereses mayores, ellos continuarán devengándose
después del día de la mora, con la calidad de intereses moratorios. (...)” Es decir, la
salvedad la constituye el caso de que el interés compensatorio convencional fuese mayor al
interés legal. Cuando se tratase de obligaciones de otra naturaleza, se aplicará el artículo
1246 del Código civil: “Si no se ha convenido el interés moratorio, el deudor sólo está
obligado a pagar por causa de mora el interés compensatorio pactado y, en su defecto, el
interés legal.” A partir del 2 de julio de 1982 se fijó una tasa de interés legal específica
nominal, expresada en términos anuales. Luego, a partir del 26 de agosto de 1985
estableció una tasa de interés legal específico, efectivo, anual. Posteriormente, a partir del 1
de diciembre de 1988, fijó una tasa de interés específica, efectiva, expresada en términos
mensuales.

29
Luego, desde el 16 de septiembre de 1992 fijó una tasa de interés legal referencial.
Actualmente, sobre el régimen aplicable a la tasa de interés legal, existe un trato
diferenciado, dependiendo del origen de la obligación. En general, como los intereses
legales son fijados por el BCR, de acuerdo a lo establecido por el artículo 1244 del Código
civil, éstos son efectivos, pero si el adeudo es de carácter laboral, de acuerdo a lo señalado
por el D.L. 25920, vigente a partir de diciembre de 1992, el interés es nominal.

Esta discriminación en la forma de tratar al interés legal determina un pago diferenciado


para ambas obligaciones, resultando inequitativas y perjudicando a las acreencias laborales,
que son precisamente las que de acuerdo al artículo 24 de la Constitución gozan de
preferencia frente a cualquier otra obligación de cargo del empleador. Vemos entonces que
este dispositivo es inconstitucional.

Capítulo V, Anatocismo o capitalización de intereses

6. Anatocismo.

El artículo 1249 del Código civil establece que: “No se puede pactar la capitalización de
intereses al momento de contraerse la obligación, salvo que se trate de cuentas mercantiles,
bancarias o similares.” La capitalización de intereses, denominada anatocismo, no es otra
cosa que la generación de interés sobre interés 24. La confusión del interés con el capital se
denomina anatocismo debido a que el interés va a generar a su vez intereses. De esta
manera, los intereses ya vencidos se agregan al capital y producen a su vez nuevos
intereses, los cuales toman a su vez la posición jurídica de capital. La expresión anatocismo
deriva del griego anatokismo, ana o repetición y tokos o cosa producida o interés. Los
intereses constituyen una obligación accesoria respecto del capital debido, por lo que no
pueden devengarse en tanto éste haya sido pagado. Existen dos formas de anatocismo:
conjunto y separado. a) Anatocismo conjunto. El interés se suma al capital convirtiéndose
en un nuevo capital que a su vez devengará nuevos intereses. b) Anatocismo separado.
Implica la formación de un capital (paralelo al capital original; no se confunde con éste)
con los intereses devengados para hacerlos producir nuevos intereses. Sobre la prohibición
contenida en el artículo 1249 del Código civil de capitalizar intereses, hay quienes señalan
que el BCR no se encuentra facultado para fijar una tasa de interés efectiva, que importa la
capitalización. Asimismo, también están los que defienden la tesis contraria, en el sentido
que el BCR sí tiene potestad para fijar la tasa de interés que considere conveniente, y que el
Código civil no puede limitar la facultad otorgada al Banco por su Ley Orgánica. Una
tercera posición indica que la prohibición contenida en el artículo 1249 del Código civil se
circunscribe a la esfera contractual, y no entra en contraposición con la potestad que tiene el
Banco de Reserva de ejercer un acto administrativo, ya que se le ha encomendado fijar las
24
Anatocismo es “el hecho de que los intereses vencidos y no pagados se agreguen al capital con el objeto
de que generen a su vez nuevos intereses.” CARDENAS QUIRÓS, Carlos. Citado por HARO SEIJAS, José Juan.
La mora y el pago de intereses. Selección de Textos para el curso de Contratos Típicos 1. Pontificia
Universidad Católica de Perú, Lima, 1998.

30
tasas de interés convencional y legal para que éstas retribuyan el costo de oportunidad del
dinero. 25La prohibición de capitalizar intereses no constituye una prohibición en sí pues la
norma ha precisado el caso en el que se prohíbe la capitalización, esto es, al momento de
contraer la obligación, con las excepciones que la misma norma establece (cuentas
mercantiles, bancarias o similares). No obstante, conforme al artículo 1250 del mismo
cuerpo legal, sí es válido el pacto de capitalización de intereses celebrado por escrito luego
de contraída la obligación, siempre que medie no menos de un año de atraso en el pago de
los intereses. Aunque no se encuentra establecido expresamente por la norma aludida, se
entiende que únicamente pueden capitalizarse los intereses vencidos, no los que estén por
devengarse. Esta es una norma de orden público26. El BCR fija una tasa efectiva porque
considera que ésta es la que mejor retribuye o indemniza al acreedor sin perjudicar al
deudor, toda vez que sólo refleja el real costo de oportunidad del dinero. Además cuando el
Código civil señala la facultad del BCR de fijar las tasas de interés convencional y legal, no
restringe ni limita la facultad de esta institución y tampoco señala si éstas deben ser
nominales o efectivas. Cabe mencionar que el Código civil argentino actualmente ya
admite el anatocismo 5 2 , cuya autorización venía siendo reclamada en términos
diametralmente diversos de los que orientaron la solución negativa clásica, pues
modernamente se entiende que la prohibición de capitalizar intereses es una regla inmoral,
5 3 ya que induce un comportamiento social disvalioso. Por último, en lo relacionado a
quiénes afecta legalmente el artículo 1249 del Código civil peruano, existen en la doctrina
dos posiciones contrarias: la primera, que señala que este artículo no es de aplicación para
el Sistema Financiero, y la segunda, que precisa que sí es de aplicación para el Sistema
Financiero. Señala este artículo que “No se puede pactar la capitalización de intereses al
momento de contraerse la obligación, salvo que se trate de cuentas mercantiles, bancarias o
similares”.

De la propia lectura de la norma se desprende y confirma que es de aplicación tanto al


Sistema Financiero como a las Personas Ajenas a este Sistema, pues permite el pacto de
capitalización en los casos señalados anteriormente. Por la naturaleza misma de la cuenta
corriente se produce la confusión entre el capital y los intereses, pues es imposible imaginar
que se puedan llevar por separado los abonos y los cargos a la cuenta; es justamente por
ello que el contrato de cuenta corriente contiene válida y necesariamente una convención
tácita de capitalización.

LEGISLACION NACIONAL:

CONCLUSIONES:

25
ROBLES DE AREVALO, Carmen del Pilar. Ob. Cit., pp. 7-8.
26
HARO SEIJAS, José Juan. Ob. Cit.

31
1. Que, existen dos regímenes legales distintos que regulan el tema de los intereses, su
fijación y la forma de calcularlos, los cuales son aplicables dependiendo del ámbito en el
cual se desarrollan las operaciones de crédito correspondientes, esto es, si es que se llevan a
cabo dentro o fuera del Sistema Financiero.

2. Que, las empresas y entidades que conforman el Sistema Financiero pueden fijar
libremente las tasas de interés aplicables a sus operaciones de crédito activas y pasivas.
Dentro de ello, el Banco Central puede, excepcionalmente, fijar tasas límites, ya sean
máximas o mínimas, con la finalidad de regular el mercado, intervención ésta que, en la
actualidad, no se ha dado.

3. Que, en las operaciones de crédito ajenas al Sistema Financiero, el Banco Central, de


acuerdo con lo dispuesto por el artículo 1243 del Código Civil, concordante con el artículo
51 de su Ley Orgánica, debe fijar las tasas máximas del interés convencional
compensatorio y moratoria aplicable a dichas operaciones.

4. Que, la función de regulación del crédito en el Sistema Financiero llevada a cabo por el
Banco Central, es efectuada por disposición constitucional expresa que así lo establece.

5. Que, las disposiciones dictadas por el Banco Central, denominadas circulares, al regular
el crédito en el Sistema Financiero tienen el carácter de obligatorias y son de observancia
obligatoria por todas las entidades y empresas que conforman el Sistema Financiero, así
como por aquellas personas naturales y jurídicas, en lo que corresponda. Dentro de ello, las
normas del Código Civil que referidas al pago de intereses, son de aplicación supletoria a la
normatividad específica dictada por el Banco Central, de conformidad con lo establecido
por el artículo IX del Título Preliminar del mismo Código.

6. Que, de acuerdo con la regulación específica dictada por el Banco Central en materia de
intereses aplicables a las operaciones que se realizan en el Sistema Financiero, es
procedente el pacto de capitalización de intereses.

7. Que, en las operaciones de crédito que se realizan fuera del Sistema Financiero, no
pueden aplicarse tasas de interés efectivas ya que se estaría transgrediendo la norma
contenida en el artículo 1249 del Código Civil, que prohibe la capitalización de intereses,

32
pudiendo, incluso, incurrirse en un ilícito de naturaleza penal en el supuesto que con ello se
excediesen los límites máximos establecidos por el Banco Central.

8. Que, el delito de usura no resulta aplicable a las empresas y entidades que conforman el
Sistema Financiero, salvo el caso que se excedan los límites máximos que pudiese fijar el
Banco Central en forma excepcional, situación, esta última, que no se ha dado.

9. Que, existiendo tasas de interés máximas aplicables a las operaciones de crédito que se
realizan fuera del Sistema Financiero y encontrándose, adicionalmente, prohibida la
capitalización de intereses en las referidas operaciones, consideramos que podría darse el
caso que las personas naturales y jurídicas ajenas al Sistema Financiero se encuentren
comprendidas dentro de actos de naturaleza penal, como es el caso del delito de usura, al
exceder los límites máximos de interés fijados por el Banco Central.

RESUMEN

FUENTES BIBLIOGRAFICA:

FUENTES ELECTRONICAS:

33

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