Corrientes Historiográficas de La Antigüedad y Medioevo
Corrientes Historiográficas de La Antigüedad y Medioevo
Corrientes Historiográficas de La Antigüedad y Medioevo
El período helenístico
Después del siglo V a-C. la visión histórica alcanzó un a ampliación en la
dimensión temporal, cuando el pensamiento griego se lanzó a la conquista del
mundo. Aunque aún no existía una idea de historia mundial, los griegos
pudieron superar las limitaciones temporales de su investigación basada en la
memoria individual. La distinción lingüística entre barbaros y griegos se
flexibilizó en el proceso de helenización, los barbaron se integraron a la
conciencia histórica griega y todo el imperio de Alejandro comulgaba en una
historia única. El concepto geográfico del mundo se convirtió en un concepto
histórico, el helinismo dio lugar a la historia ecuménica.
En este nuevo orden de cosas, el método interrogativo y la observación
personal, no eran satisfactorios, se incorpora entonces un nuevo procedimiento
que supera las limitaciones cronológicas y da universalidad.
Para ampliar su campo tanto en el tiempo como en el espacio, los
historiadores recurrieron a recortar y pegar otras historias. El método de
compilación o de autoridades surgió desde la necesidad de construir una
historia en base a material extraído de otros autores que habían narrado
historias locales en épocas determinadas cuyos testigos ya no vivían. Los
historiadores posteriores a Alejandro, no recurrieron ya a las declaraciones
orales, sino a testimonios escritos y en especial, a las obras históricas de
mayor prestigio sobre el tema. Así pudieron escribir un nuevo tipo de historia
cuya unidad dramática alcanzara cualquier dimensión en un relato único.
Con Platón cobra organicidad la concepción del acontecer humano, que
aplicada al devenir histórico, suele denominarse “teoría de la corrupción”,
porque los cambios se producen por la introducción de un factor corruptivo. De
una forma de “monarquía” se pasa a la “tiranía”, otro movimiento depurador y
violento, “revolución”, engendra otra forma pura, la “aristocracia”, que se
corrompe en “oligarquía”.
Dicho fenómeno se extiende a los restantes aspectos de la actividad
humana. Y los historiadores tratan de orientar su tarea al descubrimiento de la
corrupción, tanto en los Estados como en los hombres que los gobiernan y los
pueblos que los componen. La calidad de la producción historiográfica se
restringe al campo moral, dejando de lado la búsqueda de una estructura
coherente. El historiador se esforzaba por analizar los hábitos, señalando los
vicios o las virtudes más sobresalientes. Esta proclividad, concordaba muy bien
con el nuevo orden del mundo helenístico, en el cual la responsabilidad de las
decisiones no recaía en la asamblea popular, sino en los monarcas.
Además, la retórica que dominaba todas las expresiones literarias,
influenció también en la historiografía. El historiador se esforzaba por imitar los
hechos y al efecto, destacar en su relato lo trágico, lo dramático, las pasiones,
para conquistar al auditorio y deleitarlo con el impacto estético buscado.
Ambos factores, la corrupción y la excesiva influencia de la retórica,
concretan un evidente retroceso del género historiográfico con relación a la
época anterior.
Polibio de Megalópolis (210 a 126 a.C.)
Este historiador es el representante más destacado de la historiografía
griega en la época romana, fue educado para la acción política en la que se
destacó. Postulaba la alianza con los romanos demostrando con dignidad,
tanto es así, que por su equidistante moderación, no satisfizo ni a los romanos
ni a sus compatriotas. Forzado a permanecer en Roma, conoció tanto a sus
instituciones como a su pueblo que estaba en vísperas de dominar a todo el
mundo mediterráneo. Polibio tuvo la oportunidad de ser testigo del tránsito del
helenismo a la hegemonía romana.
La Historia de Polibio constaba de cuarenta libros de los cuales sólo se
conocen actualmente los cinco primeros, y se ocupa del período comprendido
entre los años 220 y 168 a.C., es decir, de los cincuenta y tres años en que
Roma surge pujante y domina todo el orbe mediterráneo.
Plutarco
Nacido en Queronea en el año 46 a. C., ciudad de tránsito casi obligado
entre el Ática y el Peloponeso, Plutarco efectuó largos viajes, entre ellos uno a
Egipto. Su obra principal Vidas paralelas, se trata de 50 biografías, es conocida
por todos, en contraste con otras muchas obras suyas cuyo conocimiento es
casi exclusivo de círculos eruditos.
Las características sobresalientes de Plutarco son la fluidez, elegancia y
la amenidad de estilo, junto el fin moralizante. Sus biografías son compuestas
por reelaboraciones de biografías ya existentes, agregándoles materiales
(anécdotas, apotegmas, noticias varias) extraídos de sus lecturas. Simpatiza
con sus personajes, los idealiza, justifica sus acciones, trata de comprender
sus pasiones. Desde el punto de vista historiográfico, Plutarco deja mucho que
desear, pues sacrifica la verdad en aras de lo dramático o de la moraleja
aleccionadora. No posee rigorismo crítico ni una adecuada selección de las
fuentes que utiliza.
Las biografías de sus obras se organizan según el esquema peripatético:
toma primero un personaje griego y luego uno romano; en cada caso describe
su carácter, sigue con el relato de algunos hechos principales y concluye con el
análisis de las circunstancias que rodean su muerte. Luego compara ambos
personajes, establece paralelismos mostrándose más agudo que ingenioso,
quedando patente su influencia sofística.
La historiografía romana fue influenciada por el orgullo nacional que
colocaba a Roma por encima de todo y como un centro de todos los
acontecimientos históricos, haciendo homenaje de sus trabajos. La
preocupación artística y el pragmatismo son los instrumentos utilizados para
poner la historia al servicio del campo político y moral.
Tito Livio ( 59 a.C.- 17 d.C.)
Su propósito es mostrar la misión predestinada de Roma, su obra
monumental es Ab urbecondita (desde la fundación de la ciudad) de los que se
conservan 35 libros de los 142 que la componían.
Se propuso reunir los anales tradicionales de la antigua historia romana y
construir una narración unitaria y continua, la historia de Roma. Deseaba hacer
conocer el pasado remoto, cuando la sociedad de Roma era sencilla y aún no
estaba corrompida, para mostrar cómo los cimientos de la grandeza de Roma
estaban fundados en la moralidad. Es claramente una historia humanística:
postula que el historiador no tiene como misión halagar la vanidad del lector
hablando del origen divino, sino que la tarea es describir los hechos y
costumbres de los hombres. Se esforzó por encontrar cuáles de las miles de
leyendas eran fidedignas. Al mencionar las tradiciones tocantes a la época
anterior a la fundación de Roma, advierte que no puede criticarlas, más bien
aceptarlas y repetirla de buena fe.
El Imperio Romano no fue una época de pensamiento vigoroso y
progresista. No avanzó más que en mantener vivas las filosofías estoica y
epicúrea, pero sin desarrollarlas. En cuanto a la literatura histórica, nadie más
después de Tito Livio se propuso una tarea similar, se dedicaron a imitarlo. Tito
Livio fracasó en su idea grandiosa por las limitaciones de su método, la antigua
historia de Roma estaba compenetrada de elementos fabulosos que hacían
imposible un relato histórico. Tácito intentó un abordaje didático-psicológico
pero esto significó un empobrecimiento de la honestidad histórica. A medida
que transcurre el Imperio, los historiadores se contentan más y más con la
tarea de compilar, sin espíritu crítico ni un orden que tenga otra finalidad más
que la de propaganda.
Tácito (55d.C.- 120 d.C.)
Abogado de clase acomodada, vivió en la época del despotismo de los
Flavios y los Antoninos, su obra más representativa es Historias, donde se
ocupa de asuntos comprendidos entre los principados de Nerón y Domiciano.
Bibliografía:
Aurell J., Balmaceda C., Burke P. Soza F. Comprender el pasado: Una
historia de la escritura y el pensamiento histórico. Ediciones Akal. Madrid,
España, 2013. Cap I La antigüedad clásica: Grecia y Roma .
Cassani Jorge Luis- A. J. Pérez Amuschastegui, Del “Epos” a la
Historiografía Científica. Editorial Nova. Buenos Aires, 1976. Cap. II: El método
en la Historiografía Griega.
Collingwood R. G., Idea de la historia, Fondo de Cultura Económica, , México
1960. Primera parte: La Historiografía grecoromana.
Vázquez, Josefina Zoraida. Historia de la Historiografía. Ediciones
Ateneo. México, 1978. Capítulo I: Historiografía griega.