Título III de La CRBV. (Analisis Descriptivo)
Título III de La CRBV. (Analisis Descriptivo)
Título III de La CRBV. (Analisis Descriptivo)
Inspirada por las principales tendencias que se han desarrollado en derecho comparado
y en los tratados internacionales sobre derechos humanos, la Constitución reconoce
expresamente el principio de progresividad en la protección de tales derechos,
conforme al cual el Estado garantizará a toda persona natural o jurídica, sin
discriminación alguna, el respeto, el goce y el ejercicio irrenunciable, indivisible e
interdependiente de los mismos. Se reconocen como fuentes en la protección de los
derechos humanos a la Constitución, a los tratados internacionales suscritos y
ratificados por la República en esta materia, y a las leyes que los desarrollen. Al
respecto, con el objeto de reforzar la protección de los referidos derechos se establece
que los tratados, pactos y convenciones internacionales en esta materia, suscritos y
ratificados por Venezuela, prevalecen en el orden interno en la medida en que
contengan normas sobre el goce y ejercicio de los derechos humanos más favorables a
las contenidas en la Constitución y en las leyes, siendo sus disposiciones de aplicación
directa e inmediata por los tribunales de la República y demás órganos que ejercen el
Poder Público. Por ello, en el caso de que un tratado internacional suscrito y ratificado
por Venezuela reconozca y garantice un determinado derecho humano, en forma más
amplia y favorable que la Constitución, prevalece en todo caso el instrumento
internacional y debe ser aplicado en forma preferente, directa e inmediata por los
tribunales y demás órganos del Estado. Se reconocen los derechos al libre
desenvolvimiento de la personalidad y a la igualdad. En relación con éste último, se
refuerza y amplía la protección constitucional al prohibir no sólo las discriminaciones
fundadas en la raza, el sexo o la condición social, sino además, aquellas que, en
general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce
o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona. Lo
anterior obedece a que en la práctica la dinámica social suele presentar situaciones de
discriminación que deben su origen a razones distintas de la raza, el sexo o la condición
social. Por otra parte, la Constitución amplía conceptualmente la protección de los
derechos humanos con una marcada influencia ius naturalista, al disponer que la
enunciación de los derechos y garantías contenidos en la Constitución y en los
instrumentos internacionales sobre derechos humanos no debe entenderse como
negación de otros que, siendo inherentes a la persona, no figuren expresamente en
ellos. Por tal motivo se establece que la falta de ley reglamentaria de esos derechos no
menoscaba el ejercicio de los mismos. Se consagra la garantía de no retroactividad de
las leyes y de las disposiciones normativas y se amplía su alcance a fin de que en caso
de dudas sobre su vigencia temporal, se aplique la norma que beneficie al reo. Se
mantiene la garantía según la cual todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que
viole o menoscabe los derechos garantizados por la Constitución y la ley es nulo; y los
funcionarios públicos que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil
y administrativa, según los casos, sin que les sirvan de excusa órdenes superiores.
La Constitución incluye dentro del supuesto de esta garantía, los derechos humanos
garantizados por la Constitución, así como los reconocidos por las leyes, en atención al
sistema de fuentes que en esta materia consagra el texto constitucional, y con el objeto
de ampliar y reforzar la protección de los derechos humanos. Se reconocen los
derechos de acceso a la justicia y tutela judicial efectiva, en virtud de los cuales toda
persona puede acceder a los órganos de administración de justicia para obtener la
tutela judicial efectiva de sus derechos e intereses, incluidos los colectivos o difusos. A
tal efecto, los referidos órganos están representados por las cortes y tribunales que
forman parte del Poder Judicial, así como por los demás órganos del sistema de justicia
previsto en la Constitución, entre los cuales se encuentran los ciudadanos que
participan en la administración de justicia o que ejercen la función jurisdiccional de
conformidad con la ley. Como una de las implicaciones del Estado democrático y social
de Derecho y de Justicia en que se constituye a Venezuela por obra de la Constitución,
y con el fin de erradicar uno de los principales problemas de la Nación venezolana, en
virtud del cual el Poder Judicial se caracterizó por su corrupción, lentitud e ineficacia y,
especialmente, por restringir el acceso de la población de escasos recursos a la justicia;
la Constitución exige al Estado garantizar una justicia gratuita, accesible, imparcial,
idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable, equitativa y expedita, sin
dilaciones indebidas, sin formalismos o reposiciones inútiles. De esta forma se
consagra la justicia gratuita como un derecho humano que encuentra su principal
fundamento en los derechos a la igualdad y a la tutela judicial efectiva que reconoce la
Constitución y que tiene por objeto permitir el libre acceso de toda persona a la justicia,
sin discriminación alguna. Como una de las consecuencias del referido derecho, la
Constitución establece en su Título V Capítulo III, que el Poder Judicial no está
facultado para establecer tasas, aranceles, ni exigir pago alguno por sus servicios, al
tiempo que prevé el servicio de defensa pública. El amparo se reconoce como una
garantía del derecho constitucional, cuya finalidad es la tutela judicial reforzada de los
derechos humanos, aun de aquellos inherentes a la persona humana que no figuren
expresamente en la Constitución o en los instrumentos internacionales sobre derechos
humanos. Al respecto, se dispone que el procedimiento que deberá establecer la ley
correspondiente en materia de amparo constitucional, será oral, público, breve, gratuito
y no sujeto a formalidad, todo ello con el objeto de garantizar su eficacia. En lo que se
refiere al hábeas corpus o amparo a la libertad o seguridad personal, se establece una
acción popular y se prevé que el detenido sea puesto bajo custodia del tribunal
correspondiente de manera inmediata. Se reconoce por vez primera en el
constitucionalismo venezolano, el hábeas data o el derecho de las personas de acceso
a la información que sobre sí mismas o sobre sus bienes consten en registros oficiales
o privados, con las excepciones que establezca la ley. El hábeas data incluye el
derecho de las personas de conocer el uso que se haga de tales registros y su
finalidad, y de solicitar ante el tribunal competente su actualización, rectificación o
destrucción, si fuesen erróneos o afectasen ilegítimamente sus derechos. Por otra
parte, como una conquista de la lucha por la protección integral de los derechos
humanos, la Constitución impone al Estado la obligación de investigar y sancionar
legalmente los delitos contra los derechos humanos cometidos por sus autoridades, al
tiempo que establece, sin excepción, que las violaciones de tales derechos y los delitos
de lesa humanidad serán investigados y juzgados por tribunales ordinarios, a fin de
excluir tribunales militares o de excepción de cualquier investigación al respecto.
Igualmente, se impone al Estado la obligación de indemnizar integralmente a las
víctimas de violaciones de los derechos humanos que le sean imputables, o a sus
derechohabientes, incluido el pago de daños y perjuicios, todo lo cual constituye una
consecuencia del principio de la responsabilidad patrimonial del Estado reconocido por
la Constitución.
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Artículo 19. El Estado garantizará a toda persona, conforme al principio de
progresividad y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e
interdependiente de los derechos humanos. Su respeto y garantía son obligatorios para
los órganos del Poder Público de conformidad con la Constitución, los tratos sobre
derechos humanos suscritos y ratificados por la República y las leyes que los
desarrollen.
Este artículo defiende el derecho que tiene toda persona a desarrollar libremente su
personalidad, sin más limitaciones que las que tienen por finalidad garantizar el derecho
de los demás ciudadanos, y del orden público y social.
Artículo 21. Todas las personas son iguales ante la ley, y en consecuencia:
La ley garantizará las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad ante
la ley sea real y efectiva; adoptará medidas positivas a favor de personas o grupos que
puedan ser discriminados, marginados o vulnerables; protegerá especialmente a
aquellas personas que por alguna de las condiciones antes especificadas, se
encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o
maltratos que contra ellas se cometan.
Sólo se dará el trato oficial de ciudadano o ciudadana; salvo las fórmulas diplomáticas.
Esta ley tiene como fin fundamental, garantizar la igualdad entre todos los ciudadanos
de la Nación; evitando la discriminación racial, o de algunos otros aspectos tales como,
sexo, credo, o condición social.
Esta ley, garantiza, que todos los derechos humanos serán garantizados, aun cuando
no estén citados textualmente en la ley, ya que el hecho de que no estén referidos en la
ley, no anula su garantía.
Artículo 24. Ninguna disposición legislativa tendrá efecto retroactivo, excepto cuando
imponga menor pena. Las leyes de procedimiento se aplicarán desde el momento
mismo de entrada en vigencia aun en los procesos que se hallaren en curso; pero en
los procesos penales, las pruebas ya evacuadas se estimarán en cuanto beneficien al
reo o rea, conforme a la ley vigente para la fecha en que se promovieron.
Esta ley está orientada a garantizar un trato digno a los reos, referidas a las entradas en
vigencia de las leyes de procedimiento aun en los procesos que se hallen en curso, y
durante los procesos penales, las pruebas ya evacuadas, se estimaran en cuanto sean
de beneficios para el reo. Además, establece que ninguna ley, tendrá efecto retroactivo,
sobre otra, a menos que sean para imponer menor pena.
Artículo 25. Todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole o menoscabe los
deberes garantizados por esta Constitución y la ley es nulo, y los funcionarios públicos
y funcionarias públicas que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal,
civil y administrativa, según los casos, sin que les sirva de excusa órdenes superiores.
Este artículo establece sanciones a los funcionarios públicos, que mediante un acto
dictado violen o menoscaben los deberes garantizados por la Constitución y la ley,
incurriendo en responsabilidad penal, civil y administrativa, sin que sirva de excusa el
que haya sido producto de ejecutar acciones mediante órdenes superiores.
Artículo 26. Toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de administración de
justicia para hacer valer sus derechos e intereses, incluso los colectivos o difusos, a la
tutela efectiva de los mismos y a obtener con prontitud la decisión correspondiente.
Este artículo le garantiza a todo ciudadano que pueda acceder a los órganos de
administración de justicia para hacer valer sus derechos e intereses, y a obtener con
prontitud la decisión correspondiente.
Artículo 27. Toda persona tiene derecho a ser amparada por los tribunales en el goce y
ejercicio de los derechos y garantías constitucionales, aun de aquellos inherentes a la
persona que no figuren expresamente en esta Constitución o en los instrumentos
internacionales sobre derechos humanos.
El ejercicio de este derecho no puede ser afectado, en modo alguno, por la declaración
del estado de excepción o de la restricción de garantías constitucionales.
Este artículo defiende los derechos a todo ciudadano, de poder ser amparado ante los
tribunales, en el goce de sus derechos y garantías constitucionales. También refiere
que el amparo constitucional deberá ser oral público, breve, gratuito y no estar sujeto a
formalidad. Además, establece que la acción de amparo podrá ser interpuesta por
cualquier persona, y el detenido será puesto bajo la custodia del tribunal de manera
inmediata. Establece también que el ejercicio de este derecho no puede ser afectado en
ninguna manera, por la declaración del estado de excepción o restricción de garantías
constitucionales.
Artículo 28. Toda persona tiene derecho de acceder a la información y a los datos que
sobre si misma o sobre bienes consten en registros oficiales o privados, con las
excepciones que establezca la ley, así como de conocer el uso que se haga de los
mismos y su finalidad, y a solicitar ante el tribunal competente la actualización, la
rectificación o la destrucción de aquellos, si fuese erróneos o afectasen ilegítimamente
sus derechos. Igualmente, podrá acceder a documentos de cualquier naturaleza que
contengan información cuyo conocimiento sea de interés para comunidades o grupos
de personas. Queda a salvo el secreto de las fuentes de información periodística y de
otras profesiones que determine la ley.
Artículo 29. El Estado estará obligado a investigar y sancionar legalmente los delitos
contra los derechos humanos cometidos por sus autoridades.
Las acciones para sancionar los delitos de lesa humanidad, violaciones graves a los
derechos humanos y los crímenes de guerra son imprescriptibles. Las violaciones de
derechos humanos y los delitos de lesa humanidad serán investigados y juzgados por
los tribunales ordinarios. Dichos delitos quedan excluidos de los beneficios que puedan
conllevar su impunidad, incluidos el indulto y la amnistía.
Este artículo, obliga al Estado a investigar y sancionar legalmente los delitos contra los
derechos humanos, cometidos por sus autoridades. Declara como imprescriptibles las
acciones para sancionar los delitos de lesa humanidad, violaciones graves a derechos
humanos y crímenes de guerra. Estos delitos deberán ser investigados y juzgados por
los tribunales ordinarios, y quedar incluidos de los beneficios que puedan conllevar a su
impunidad, indulto o amnistía.
El Estado adoptará las medidas legislativas y de otra naturaleza, para hacer efectivas
las indemnizaciones establecidas en este artículo.
El Estado protegerá a las víctimas de delitos comunes y procurará que los culpables
reparen los daños causados.
Artículo 31. Toda persona tiene derecho, en los términos establecidos por los tratados,
pactos y convenciones sobre derechos humanos ratificados por la República, a dirigir
peticiones o quejas ante los órganos internacionales creados para tales fines, con el
objeto de solicitar el amparo a sus derechos humanos.