Tema 5
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Estos aspectos han hecho que, en muchas ocasiones la evaluación se considere una mera
calificación del alumnado de cara a su promoción o no. En esta línea, la importancia de este
tema recae en la necesidad de cambiar esta visión de la evaluación, para lo cual se requiere
mejorar el conocimiento que sobre la evaluación tiene la comunidad educativa, de manera que
posteriormente pueda ser entendida y valorada como un proceso al servicio de la enseñanza,
integrada en el quehacer diario del aula y el centro educativo. Siendo además, un punto de
referencia para la adopción de medidas de refuerzo educativo, para el aprendizaje de los
alumnos y para la corrección y mejora del proceso educativo.
Es por ello, que para hacer constancia de la importancia de la evaluación a lo largo del proceso
de enseñanza-aprendizaje a lo largo de este tema se comenzará con una justificación legal, tanto
a nivel nacional como autonómico, haciendo referencia a la Comunidad Autónoma de Aragón.
Posteriormente, se continuará con el desarrollo de aspectos como el concepto de evaluación y
más concretamente, la evaluación en la educación Primaria, las características de la evaluación,
las estrategias, técnicas e instrumentos de la evaluación, la promoción y los planes específicos
de refuerzo, y por último, para finalizar el tema se desarrollará una breve conclusión
remarcando los puntos más importantes mencionados a lo largo de dicho desarrollo.
Existen muchas definiciones de evaluación, siendo la más reciento la de Cano (2008), por la que
se define como un proceso que utiliza multitud de instrumentos e implica a diferentes agentes
con la finalidad de obtener información acerca de la progresión en el desarrollo de la
competencia y proponer alternativas de mejora.
Siguiendo con la definición del concepto de evaluación, las características que ha adquirido este
concepto son, en primer lugar, que se entiende como un proceso y como una etapa de un
proceso más complejo, que implica la recogida de información sobre las situaciones a evaluar
para conocer la eficacia de la acción, que está destinada a realizar juicios de valor apoyados en
datos obtenidos y en las metas previamente seleccionadas, utiliza diversidad de instrumentos y
estrategias y, por último, debe estar orientada a la evaluación de competencias, proponiendo
tareas que exijan la puesta en práctica de diferentes tipos de saberes para su resolución.
Continuando con la evaluación de la Educación Primaria, es necesario destacar que, tal y como
expone la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, modificada por la Ley Orgánica
8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa y el artículo 12 del Real
Decreto 126/2014, de 28 de febrero, posee un carácter global y continuo ya que va referida a las
competencias, objetivos, criterios de evaluación y estándares de aprendizaje evaluables de cada
área, y continuo ya que la información referente a la evaluación ha de ser recogida por los
docentes durante todo el proceso de enseñanza-aprendizaje. Además, la evaluación tendrá un
carácter formatico, regulador y orientador, en el sentido de que no se quedará en lo que los
discentes han aprendido, sino que indagará en cómo aprenden, en las dificultades que surgen,
en qué prácticas docentes son las más adecuadas. Todo ello orientado a saber que han de hacer
tanto docentes como discentes para obtener mejores resultados.
Llegados a este punto, conviene definir y así diferenciar, los conceptos de criterios de
evaluación y estándares de aprendizaje evaluables. En primer lugar, se entiende como criterios a
los referentes específicos para evaluar el aprendizaje del alumnado. Describen aquello que se
quiere evaluar y que el alumnado debe lograr, tanto en contenidos como en competencias. En
otro lugar, están los estándares de aprendizaje evaluables, los cuales son especificaciones de los
anteriores criterios de evaluación, permitiendo así definir los resultados de aprendizaje y
concretar lo que el alumno debe saber, comprender y saber hacer en cada asignatura.
El expediente académico recoge los datos del alumno y resultados de evaluación de los
diferentes cursos. El acta de evaluación se extiende para cada uno de los cursos y se cerrará al
término del periodo lectivo ordinario y la convocatoria de las pruebas extraordinarias, en su
caso. Comprenderán la relación nominal de alumnado que compone el grupo, junto con los
resultados de la evaluación de las materias y las decisiones de promoción y permanencia. Por
otro lado, el historial académico y el informe personal por traslado, recogen los datos
identificativos del estudiantes, las asignaturas cursadas, los resultados de evaluación de cada
convocatoria, la información de cambios de centro, las medidas curriculares y organizativas
aplicadas, y las fechas en las que se han producido los diferentes hitos.
Una vez explicada la evaluación de la Educación Primaria, el desarrollo de este tema prosigue
con la evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje. En este sentido hay que plantearse
¿qué evaluar? y ¿cuándo evaluar?
En cuanto al qué evaluar, se trata de secuenciar en niveles el grado de adquisición de cada una
de las áreas y competencias clave, otorgando así dos perfiles a la evaluación del alumnado, el
perfil de área y el de competencia.
En cuanto a las competencias, decir en primer lugar, que se tratan de las capacidades para
aplicar de forma integrada los contenidos propios de cada enseñanza y etapa educativa con el fin
de lograr la realización adecuada de actividades y la resolución de problemas complejos.
Otro aspecto relacionado con el qué evaluar son los objetivos, los cuales son referentes relativos
a los logros que el alumnado debe alcanzar al finalizar el proceso de enseñanza-aprendizaje,
como resultado de las experiencias educativas intencionalmente planificadas a tal fin. Las
características de los criterios de evaluación responden a que al evaluar un estándar de
aprendizaje estamos evaluando sobre un referente que establece el criterio de evaluación del
área que, a su vez, contribuye a la adquisición de uno o varios objetivos del área y de la etapa.
De igual manera, al estar relacionados los estándares de aprendizaje evaluables con las
competencias clave, al evaluar aquellos estamos evaluando el nivel de desempeño de la o las
competencias clave con las que está vinculado.
Una vez finalizado el ¿qué evaluar? continuamos con el desarrollo del ¿cuándo evaluar?.
Siguiendo las ideas anteriores de que la evaluación es un proceso continuo y global, y a autores
como Tyler y Bloom, los objetivos y funciones de la evaluación se agrupan en tres categorías
complementarias: evaluación inicial, evaluación formativa y evaluación final.
Según Pérez-Gómez (1989), los propósitos de la evaluación inicial son, en primer lugar,
establecer el nivel real del alumnado antes de iniciar una etapa del proceso educativo
dependiendo de su historia académica, detectar carencias que puedan dificultar el logro de los
objetivos, detectar objetivos que ya hayan sido dominados con el fin de evitar su repetición,
diseñar actividades remediales, dar elementos para plantear objetivamente ajustes ene programa
y por último, establecer metas razonables a fin de emitir juicios de valor sobre los logros
escolares y así poder adecuar el tratamiento pedagógico a las características de los discentes.
Por último, la evaluación final tiene como finalidad principal la calificación del alumno y la
valoración del proceso educativo, del programa desarrollado, de cara a su mejora para el
periodo académico siguiente. Para ello, se pueden tomar datos de la evaluación formativa y
añadir otros obtenidos de forma más puntual, determinando así el grado de consolidación de las
competencias clave y los objetivos de las diferentes áreas.
Los fines de la evaluación final son: realizar un juicio sobre los resultados de un curso, verificar
si un alumno domina una habilidad o conocimiento, proporcionar bases objetivas para asignar
una calificación, informar acerca del nivel real en el que se encuentran los alumnos y por
último, señalar pautas para investigar acerca de la eficacia de una metodología.
Esta evaluación, está muy relacionada con la obligatoria comunicación a las familias, por lo que
se debe informar por escrito acerca del aprovechamiento académico del alumnado y sobre la
marcha de su proceso educativo.
Entre las novedades más significativas de la reforma implantada por la LOMCE, ley
actualmente derogada, se encuentran las evaluaciones que se realizarán al finalizar el tercero y
sexto curso de Primaria. Tal y como se expone ene l Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero,
se realizará una evaluación individualizada a todos los alumnos para comprobar el grado de
dominio de las destrezas, capacidades en la competencia en comunicación lingüística,
matemática y de las competencias básicas en ciencia y tecnología.
Una vez finalizados los diferentes apartados que hablan de la evaluación del proceso de
aprendizaje, es necesario destacar que también hay que evaluar el proceso de enseñanza,
incluyendo en este sentido el currículo, el profesorado, el centro educativo y el propio sistema
educativo, mediante estrategias cooperativas.
Para lograr sus propósitos, la evaluación puede adaptar diferentes formas, apareciendo así
algunos tipos de evaluación. Estos tipos son, la evaluación continua y puntual, la evaluación con
carácter explícito e implícito. La evaluación normativa y criterial, la primera compara los
resultados de aprendizaje de cada alumno con el logrado con los demás miembros del grupo. La
segunda ubica a cada alumno en relación con la consecución de unos objetivos previamente
fijados.
Además, se cuenta con la autoevaluación, la hetereoevaluación, la evaluación cuantitativa y la
cualitativa.
Según Pérez y García (1989) se hace necesario que la evaluación contemple varias funciones, en
primer lugar, ha de ser diagnóstica y pronosticadora, con el fin de conocer las posibilidades de
cada alumno y tomar así las medidas adecuadas. En este sentido también debe ser orientadora, y
por último, se hace imprescindible que sea de control, con el fin de asegurar el control del
progreso educativo del alumnado para poder informar al resto de los agentes.
Una vez que el profesorado delimita, qué aspectos hay que evaluar, es momento de seleccionar
los instrumentos y las técnicas más adecuadas a lo que se pretende evaluar.
La Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, por la que se describen las relaciones entre las
competencias, los contenidos y los criterios de evaluación de la Educación Primaria, la
Educación Secundaria Obligatoria y el Bachillerato, establece, desde un enfoque competencial,
el profesorado debe utilizar procedimientos de evaluación variados, que permitan la
participación del alumnado en la evaluación de sus logros, como la autoevaluación o
coevaluación. En todo caso, los procedimientos de evaluación han de permitir la integración de
todas las competencias en un marco de evaluación coherente.
Otros instrumentos son los cuestionarios y los inventarios. En cuanto a los cuestionarios, son
instrumentos que permiten la recogida rápida y abundante de información respecto a diversos
temas tomados de forma aislada o conjunta. Son representaciones escritas en las que el sujeto
anota sus percepciones, tanto de forma abierta o cerrada. Por otro lado, los inventarios se
diferencian en que tienen una presentación mucho más estandarizada y reiterativa, algunos
ejemplos son los test de personalidad, test de intereses actitudinales, aptitudinales y
vocacionales.
Los siguientes instrumentos de evaluación son las técnicas de pruebas, en las cuales la
información se obtiene mediante el resultado de una tarea realizada por el alumno. Estas
pruebas son estandarizadas, tienen un resultado máximo, los alumnos son conscientes de que
están siendo evaluados y son fáciles de medir. Los exámenes permiten a los alumnos elaborar
sus respuestas de acuerdo con sus conocimientos y estilo personal, así se puede comprobar las
características de las respuestas y los procesos mentales implícitos.
Las pruebas objetivas son uno de los instrumentos más empleados, ya que solventan los
problemas de objetividad, fiabilidad y validez. El discente no elabora respuestas, sino que han
de discriminar las opciones verdaderas, correctas, de las que no lo son. Su construcción es
compleja debido a que exige la redacción de muchos ítems, con diferentes niveles de dificultad.
Este esfuerzo se ve recompensado por la facilidad, precisión y objetividad en la corrección. Los
tipos de preguntas que se pueden incluir en este tipo de pruebas según Fernández y Sarramona
(1976), son de evocación, de discriminación, de reconocimiento y de identificación.
Siguiendo con la revisión de los instrumentos de evaluación, las rúbricas son una forma de
evaluación muy aconsejada por la Ley Orgánica 8/2013 para la mejora de la calidad educativa
(LOMCE), ley actualmente derogada. En esta ley las rúbricas de evaluación se definen como
una tabla de doble entrada donde se describen por un lado los criterios o indicadores y niveles
de desempeño y calidad de cierta tarea, objetivo, o competencia general.
Según B. García (2015), las rúbricas de evaluación facilitan este proceso en las áreas y en el
desarrollo de las competencias clave, deben partir de los estándares de aprendizaje evaluables
del currículo, establecen una gradación de la calidad del cumplimiento de los estándares,
además, han de ser coherentes con los objetivos educativos y deben ser adaptarse al nivel de
desarrollo del alumnado.
El último apartado del desarrollo de este tema, tal y como se especifica en el índice del mismo,
hace referencia ala promoción y planes específicos de refuerzo.
El equipo docente adoptará las decisiones correspondientes sobre la promoción del alumnado
tomando especialmente en consideración la información y el criterio del profesor tutor. Del
mismo modo, las administraciones educativas podrán establecer planes específicos de mejora en
aquellos centros públicos cuyos resultados sean inferiores a los valores que, a tal objeto, hayan
establecido.
Para concluir con el desarrollo de este tema, es conveniente destacar que, partiendo de una
definición de evaluación, y señalando tanto su finalidad como su carácter a lo largo de la etapa
de Educación Primara, dejando ver también la importancia de esta acción en el proceso de
enseñanza-aprendizaje, ya que se puede evaluar en distintos momentos no solo al alumnado,
sino también al propio proceso. Desde un punto de vista más psicopedagógico que normativo,
se han señalado las características que suelen definir este elemento educativo, como los tipos y
las funciones de las mismas, para finalizar con una enumeración de las técnicas, instrumentos y
procedimientos que se suelen aplicar en la evaluación. Por último, se han tratado los aspectos de
la promoción y el refuerzo educativo.
La bibliografía utilizada para la elaboración de este tema ha sido, en primer lugar, Pérez Gómez,
A., en la obra La enseñanza: su teoría y si práctica (1989), García, J.M., en la obra Bass
psicopedagógicas de la evaluación. Síntesis. (2014), y VV. AA., en Competencias Básicas.
Desarrollo y Evaluación en la Educación Primaria. Wolters Kluwer Educación (2010)