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El Aval

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El Aval

El código de comercio regula lo relativo al Aval a partir de su artículo 400 al 405, sin
embargo, en ninguno de dichos artículos encontramos una definición, por lo que debemos
recurrir a la doctrina para tal efecto y encontrar la siguiente:

El aval es el contrato por medio del cual una persona, involucrada de antemano con el
título de crédito o una tercera no involucrada, garantizan personalmente el pago de dicho
título cuando este se refiere a dinero en efectivo o moneda de curso legal.

En dicha definición se deduce que a la persona que garantiza la obligación se le llama


avalista, mientras que al que es beneficiado con el aval se le llama avalado.

Comenta Villegas Lara que “el Aval viene a ser, en cierto sentido, lo que la fianza es en
las obligaciones civiles”; porque una persona se obliga a garantizar que el título de crédito
sea pagado, cuando se refiere dinero de curso legal. Ejemplos de documento que pueden
ser avalados son: pagarés, letras de cambio, vales, etc., puesto que estos tienen como
obligación dinero en efectivo, y no podrían ser avalados aquellos que tengan por
obligación mercaderías o bienes muebles o inmuebles que no sea dinero.

La relación que produce el aval genera a los personajes los cuales son por un lado El
Avalista que es quien da la garantía; y el Avalado, quien la recibe. Valga decir que el aval
que presta el avalista, puede ser por la cantidad total del título de crédito o por solamente
una fracción (art. 40 CoCo), en este último caso, debe constar expresamente en el título,
de lo contrario, se presumirá que el aval es por la cantidad total del título(Art. 402 CoCo).

Para que el aval surta sus efectos (Art. 401 CoCo), deberá constar en el título, sin
embargo, por requerimiento de espacio, la ley permite que se adhiera una hoja al mismo;
esto pareciera contradecir el principio de literalidad, sin embargo, en la práctica, es
necesario para su redacción, no tomándose como un documento accesorio, sino como
parte misma del título. Otros requisitos del aval es que debe contener la formula “por aval”
u otro similar, además también debe contener la firma del avalista; sin embargo, si solo
llevase la firma sin ninguna indicación, esta se presume como la del avalista. Así mismo,
el titulo debe indicar la persona a la que se está avalando, caso contrario se entiende que
el firmante como avalista garantiza las obligaciones del signatario que libera a mayor
número de obligados (art. 404 CoCo).

Se debe tener en cuenta que el avalista tiene una responsabilidad autónoma según el
artículo 403 del Código de Comercio, por lo tanto, aunque el avalado quede fuera de
responsabilidad de pago por cualquier causa, el avalista deberá cumplir con el pago en su
totalidad o por fracción, según se haya convenido el aval.

Por último el mismo código en su artículo 405 establece la acción cambiaria como el
derecho que tiene el avalista, cuando haga efectivo el pago del título de crédito, de repetir
en contra de la persona garantizada y todos aquellos que hayan tenido responsabilidad
antes del avalado, por razón del título.

CONCLUSIÓN:

Habiendo analizado los artículos 399 y 400 al 405 del Código de Comercio, mismos que
respectivamente establecen lo relativo a las instituciones de Protesto y Aval, se puede
observar que ambos son instituciones del ámbito del derecho mercantil, cuyo propósito
principal es garantizar los derechos que encierran los diferentes tipos de títulos de crédito
que circulan en Guatemala. Por su parte el protesto es, para ponerlo en palabras
sencillas, una un prerrequisito y forma de reclamar judicialmente cuando un título legítimo
y presentado en la forma que establece la ley, no ha sido pagado como corresponde. Por
su parte el aval, es el la forma que establece la ley para que, si por cualquier motivo, el
titulo no fuese pagado como corresponde, el avalista pague el mismo ya sea en parte o
en su totalidad, como se estableció en párrafos anteriores y, siempre y cuando se trate de
dinero en efectivo o moneda de curso legal.

Ambas instituciones son de vital importancia para el comercio entre las personas tanto
individuales como jurídicas y facilitan los procedimientos y garantías para las
transacciones mercantiles.

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