Glandula Suprarrenal-3
Glandula Suprarrenal-3
Glandula Suprarrenal-3
UNAN León
INTEGRANTE :
Charlize Alejnadra Herrera Solis
Glándula Suprarrenal
La corteza suprarrenal secreta tres clases de hormonas esteroideas: los glucocorticoides, los
mineralocorticoides y los andrógenos. La figura muestra las 3 capas de la corteza suprarrenal en relación con
la médula suprarrenal. La zona más interna de la corteza, denominada zona reticular, y la zona media (y más
amplia), denominada zona fasciculada, sintetizan glucocorticoides y andrógenos suprarrenales. La zona más
externa, denominada zona glomerular, secreta mineralocorticoides.
Las estructuras de los principales esteroides de las suprarrenales se muestran en la figura, que debe utilizarse
como referencia en todo este apartado. Todos los esteroides de la corteza suprarrenal son modificaciones
químicas de un núcleo esteroide básico, que se ilustra en la estructura del colesterol. El núcleo básico es un
esqueleto carbonado, con carbonos numerados del 1 al 21 y con 4 anillos etiquetados: A, B, C y D. (Por
consiguiente, el colesterol es un esteroide de 21 átomos de carbono.) Los glucocorticoides (representados por
el cortisol) tienen un grupo cetona en el carbono 3 (C3) y grupos hidroxilo en las posiciones C11 y C21. Los
mineralocorticoides (representados por la aldosterona) tienen un oxígeno de doble enlace en C18. Los
andrógenos (representados en la corteza suprarrenal por la deshidroepiandrosterona [DHEA] y la
androstenediona) tienen un oxígeno de doble enlace en C17; los andrógenos no tienen la cadena lateral C20,21,
que está presente en los glucocorticoides y mineralocorticoides. Otro andrógeno, la testosterona, se produce
principalmente en los testículos. Los estrógenos (no se muestran), que presentan el anillo A aromatizado y
carecen de C19, se producen principalmente en los ovarios. En resumen, el colesterol, la progesterona, los
glucocorticoides y los mineralocorticoides son esteroides de 21 átomos de carbono; los andrógenos son
esteroides de 19 átomos de carbono, y los estrógenos (producidos principalmente en los ovarios) son
esteroides de 18 átomos de carbono.
Vías biosintéticas de la corteza suprarrenal
La figura es una representación esquemática de las vías biosintéticas de los esteroides suprarrenocorticales.
Como se ha señalado antes, cada una de las capas de la corteza suprarrenal sintetiza y secreta de modo
predominante un tipo de esteroide: glucocorticoides, mineralocorticoides o andrógenos. La base de esta
especialización es la presencia o la ausencia de las enzimas que catalizan las distintas modificaciones del núcleo
esteroide. Por ejemplo, la zona reticular y la zona fasciculada producen esteroides androgénicos porque
contienen 17,20-liasa; por otra parte, la zona glomerular produce aldosterona porque contiene aldosterona
sintasa. El precursor de todos los esteroides suprarrenocorticales es el colesterol. La mayor parte del colesterol
que llega a la corteza suprarrenal procede de la circulación sanguínea, y pequeñas cantidades son sintetizadas
de novo en el interior de las células corticales suprarrenales. El colesterol circula unido a las lipoproteínas de
baja
Explicar los mecanismos de acción y los principales efectos biológicos de los
Glucocorticoides, mineralocorticoides y andrógenos suprarrenales.
Acciones De Los Esteroides Suprarrenocorticales Los esteroides suprarrenocorticales tienen diversas acciones;
éstas se clasifican como glucocorticoide (cortisol), mineralocorticoide (aldosterona) o androgénica (DHEA y
androstenediona). Como hormonas esteroideas, estas acciones requieren primero la transcripción del ADN, la
síntesis de ARNm específicos y la inducción de la síntesis de nuevas proteínas. Estas nuevas proteínas confieren
especificidad a las acciones hormonales esteroides en los tejidos diana (tabla 9-11).
Acciones de lo glucocorticoides
Los glucocorticoides son esenciales para la vida. Si se extirpa la corteza suprarrenal o si no funciona, se han de
administrar glucocorticoides por vía exógena o, de lo contrario, el individuo morirá. Las acciones de los
Un modo adecuado de sintetizar las acciones múltiples y complejas de dichos esteroides es recapitular en las
manifestaciones del exceso y de la deficiencia de las hormonas corticosuprarrenales en seres humanos. Surge
algún síndrome clínico característico con la secreción excesiva de cada uno de los tipos de hormonas. La
secreción excesiva de andrógenos causa masculinización (síndrome genitosuprarrenal), así como
seudopubertad precoz o seudohermafroditismo de la mujer. La secreción excesiva de glucocorticoides origina
que la persona tenga “cara de luna llena”, su piel parezca hiperémica y haya obesidad del tronco, estrías
violáceas en el abdomen, hipertensión, osteoporosis, depleción de proteínas, anomalías psíquicas y por último,
diabetes mellitus (síndrome de Cushing). La secreción excesiva de mineralocorticoides culmina en depleción
de potasio y en retención de sodio, casi siempre sin edema, pero con debilidad, hipertensión, tetania, poliuria
y alcalosis hipopotasémica (hiperaldosteronismo); el cuadro clínico anterior quizá se deba a enfermedad
primaria de las suprarrenales (hiperaldosteronismo primario; síndrome de Conn), como en el caso de un
adenoma de la zona glomerular, hiperplasia de una o ambas suprarrenales, carcinoma de dichas glándulas o
aldosteronismo remediable con glucocorticoides. En los sujetos con hiperaldosteronismo primario, se reduce
la secreción de renina. El hiperaldosteronismo secundario con mayor actividad de renina plasmática es
causado por cirrosis, insuficiencia cardiaca y nefrosis. También aparece mayor secreción de renina en personas
con la modalidad natriopénica del síndrome genitosuprarrenal (véase antes), porque su volumen extracelular
es pequeño. En individuos con mayor secreción de renina por constricción de la arteria renal, se incrementa la
secreción de aldosterona; en aquéllos sin aumento de la secreción de renina, la secreción de aldosterona es
normal.
• La insuficiencia suprarrenal primaria
originada por cuadros patológicos que destruyen la corteza suprarrenal, es la enfermedad de Addison. Dicho
trastorno constituía una complicación relativamente frecuente de la tuberculosis, pero hoy en día es causada
por la inflamación autoinmunitaria de las suprarrenales. Las personas adelgazan, se cansan y muestran
hipotensión crónica. El corazón se empequeñece, tal vez porque la hipotensión disminuye el trabajo de dicha
víscera. Al final, presentan hipotensión profunda y choque (crisis addisoniana); ésta se debe no sólo a la
deficiencia de mineralocorticoides, sino también a la de glucocorticoides. El ayuno causa hipoglucemia letal y
cualquier estrés causa colapso. El organismo retiene agua y siempre existe el peligro de intoxicación hídrica.
Aumentan las concentraciones de ACTH circulante. El “bronceado” difuso de la piel y la hiperpigmentación
zonal característica de la deficiencia crónica de glucocorticoides, provienen, por lo menos en parte, de la
actividad de la hormona estimulante de melanocitos (MSH), propia de la ACTH en sangre. Es frecuente advertir
hiperpigmentación de pliegues cutáneos en las manos y las encías. En mujeres surgen anomalías menstruales
pequeñas, pero la deficiencia de hormonas sexuales suprarrenales casi siempre tiene escaso efecto en
presencia de testículos u ovarios normales.
Por el contrario, los efectos de la concentración de los iones sodio por sí solos y de la ACTH para regular
la secreción de aldosterona son, por lo general, menores. De todas maneras, un descenso del 10 al 20%
de la concentración extracelular de iones sodio, como sucede en raras ocasiones, puede llegar a aum
entar la secreción de aldosterona en el 50%, aproximadamente. En el caso de la ACTH, suele bastar con
que la adenohipófisis secrete incluso pequeñas cantidades de ACTH para que las glándulas
suprarrenales generen la aldosterona necesaria, pero la ausencia total de ACTH puede reducir la
secreción de aldosterona en grado sumo. Por tanto, la ACTH parece desempeñar una función
«permisiva» en la regulación de la secreción de aldosterona.
Mecanismo celular de la acción de la aldosterona
Desde hace muchos años se conocen los efectos generales de los mineralocorticoides sobre el
organismo, pero se ignora el mecanismo molecular de la acción de la aldosterona increm enta el
transporte de sodio en las células tubulares. No obstante, la secuencia celular de acontecimientos que
culmina con el aumento de la reabsorción de sodio parece ser la siguiente.
En primer lugar, la aldosterona difunde de inmediato al interior de las células del epitelio tubular,
debido a su liposolubilidad en las m embranas celulares.
En segundo lugar, la aldosterona se une a la proteína receptor mineralocorticoide (MR) (fig. 77-4), una
proteína que dispone de una configuración estereomolecular por la que sólo la aldosterona o
compuestos muy parecidos se unen a ella. Aunque los receptores MR de células epiteliales tubulares
renales también poseen una alta afinidad por el cortisol, la enzima lip-hidroxiesteroide deshidrogenasa
tipo 2 convierte normalmente la mayoría del cortisol en cortisona, que no se une fácilmente a los
receptores MR, como se expone anteriormente.
En tercer lugar, el complejo aldosterona-receptor o algún producto de este complejo difunde al interior
del núcleo, donde sufre nuevas alteraciones para, por último, inducir la síntesis de uno o más tipos de
ARN mensajero (a partir de porciones concretas de ADN) relacionados con el transporte del sodio y del
potasio.
En cuarto lugar, el ARN mensajero pasa al citoplasma,
donde, en colaboración con los ribosomas, causa la
formación de proteínas. Las proteínas así formadas
consisten en: 1) una o más enzimas y 2) proteínas
transportadoras de membrana, cuya presencia conjunta es
imprescindible para el transporte de sodio, potasio e
hidrógeno a través de la m em brana celular (v. fig. 77-4).
Una de las enzimas que aum enta en mayor medida es la
trifosfatasa de adenosina de sodio-potasio, que actúa
como elemento principal de la bomba de intercambio de
sodio y potasio en la membrana basolateral de las células
tubulares renales. Otras proteínas, quizá de la misma
importancia, son las del canal de sodio epitelial (ENaC)
insertadas en la membrana luminal de las mismas células
tubulares y que facilitan la difusión rápida de los iones
sodio desde la luz del túbulo hacia la célula; luego, la
bomba de sodio-potasio situada en la membrana basolateral de la célula bombea el sodio durante el
resto del trayecto.
Así pues, la aldosterona no posee un efecto inmediato im portante sobre el transporte de sodio, sino
que su acción depende de la secuencia de acontecimientos que conducen a la formación de las
sustancias intracelulares necesarias para el transporte del ion. Se precisan unos 30m in para producir un
nuevo ARN dentro de la célula y unos 45m in para aum entar el transporte de sodio.
ACTIVIDADES
EJE HIPOTÁLAMO-HIPÓFISIS-ADRENAL
Los cambios o ajustes que ocurren en la función de tejidos, órganos y sistemas como consecuencia de la
variabilidad de las condiciones ambientales, son consecuencia de procesos de adaptación frente a
circunstancias de exigencia física y psicológica. Dentro de los mecanismos de adaptación se encuentra
involucrado de manera por demás trascendente el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA), cuyo
funcionamiento tiene múltiples implicaciones en la salud y enfermedad de un individuo. Esto es, una situación
detectada o reconocida como amenazante está representada por estresores físicos (ayuno, una quemadura,
una infección, el ejercicio extenuante o la deshidratación), pero también por estresores psicológicos, cuya
implicación fisiológica depende considerablemente de la manera en la que el individuo procesa la información
así como de la experiencia previa ante este tipo de circunstancias. 6 La aparición de un estresor físico o
psicológico activará estructuras del tallo cerebral y/o del sistema límbico, respectivamente, dichas regiones
establecerán comunicación con el NPV, el cual sintetiza la hormona liberadora de corticotropina (CRH), que es
liberada por las terminaciones nerviosas en la eminencia media, para luego ingresar a la circulación sanguínea
portal y ser transportada al lóbulo anterior de la hipófisis, donde estimulará la secreción de la hormona
adrenocorticotrópica (ACTH) desde las células corticotropas. Por su parte, la ACTH será la encargada de
promover la secreción de cortisol desde la corteza suprarrenal. El asa de retroalimentación se cerrará cuando
el nivel de cortisol en plasma se haya elevado lo suficiente para inhibir en hipotálamo e hipófisis la liberación
de CRH y ACTH, respectivamente (Fig. 1).6,7 Cabe hacer mención que la secreción de cortisol está también
regida por un ritmo circadiano que determina un máximo en su secreción por la mañana y el nivel más bajo por
la noche. Adicionalmente, es importante mencionar que la liberación de cortisol está fuertemente
condicionada por los horarios de actividad física y de comida, o bien por los cambios de iluminación ambiental
de tipo artificial a los que puede estar sometido el individuo. 7
Una vez presente en torrente sanguíneo, el cortisol tiene una vida media de entre 60 y 90 minutos y puede
encontrarse en tres estados: libre o no ligado en un 5-6 %; unido a la albúmina en un 4-5 %; o bien unido en un
90 % a la proteína transcortina, también conocida como globulina transportadora de corticoesteroides (CBG). 8
En complemento a los procesos de liberación de cortisol, tenemos que el hipotálamo tendrá a cargo también
la activación de diversas regiones cerebrales y núcleos del tallo encefálico dirigidos a la activación de la división
simpática del sistema nervioso autónomo (SNA), permitiendo la liberación de adrenalina desde la médula
suprarrenal, que junto con la presencia de cortisol en torrente sanguíneo, ocasionarán la aparición de
respuestas vegetativas y conductuales dirigidas a hacer frente a las condiciones adversas que experimente el
individuo.6 El cortisol es una hormona con acciones catabólicas, capaz de prevenir la hipoglucemia y de
promover, en diferentes tejidos, efectos permisivos para la acción de hormonas como el glucagón y las
catecolaminas, es decir, las acciones de estas últimas tendrían apenas un sutil efecto sin la presencia de cortisol.
Fuentes: http://www.revibiomedica.sld.cu/index.php/ibi/article/view/135/144
https://www.medigraphic.com/pdfs/medlab/myl-2013/myl133-4b.pdf
• Renina
La renina es una glucoproteína con un peso molecular de 37 326 en el ser humano. La molécula está constituida
por dos lóbulos o dominios, entre los cuales el sitio activo de la enzima está situado en una hendidura profunda.
Dos residuos de ácido aspártico, uno en la posición 104 y el otro en la posición 292 (números de residuo de la
preprorrenina humana), los cuales están yuxtapuestos en la hendidura y son esenciales para la actividad. Por
consiguiente, la renina es una aspartil proteasa. Esta enzima ejerce una acción sincrónica con la enzima
convertidora de angiotensina (ACE) para formar angiotensina II.
• Angiotensina
La angiotensina I parece funcionar sólo como el precursor de la angiotensina II y no tiene ninguna otra acción
registrada. La angiotensina II produce constricción arteriolar y elevación de las presiones arteriales sistólica y
diastólica. Es uno de los vasoconstrictores más poderosos conocidos y muestra una actividad cuatro veces
mayor comparada con la de la noradrenalina con base en el peso en individuos normales. La angiotensina II
también tiene una acción directa sobre la corteza suprarrenal para aumentar la secreción de aldosterona, y el
sistema renina-angiotensina es un regulador primordial de dicha secreción.
• Aldosterona
La aldosterona se produce en la zona glomerulosa de la corteza suprarenal. Alrededor de 50 a 70% de la
aldosterona circula no unida a albúmina o a globulina transportadora de corticosteroides; 30 a 50% de la
aldosterona plasmática total es libre. La aldosterona se desactiva con rapidez hacia tetrahidroaldosterona en
el hígado, y tiene una vida media de 15 a 20 min. La aldosterona regula el volumen extracelular y la homeostasis
del potasio al unirse a receptores de mineralocorticoide de las células epiteliales principales de los conductos
colectores de la corteza renal.
https://youtu.be/xtp0fNZ9pAg
En la figura 10-1 se muestran los componentes del sistema de reninaangiotensina y aldosterona. La aldosterona
se secreta a partir de la zona glomerulosa bajo el control primario de la angiotensina II, el potasio y la
corticotropina (ACTH). La secreción de aldosterona se restringe a la zona glomerulosa debido a la expresión
específica para zona de la aldosterona sintasa (CYP11B2). El péptido natriurético auricular (ANP), la dopamina
y la heparina inhiben la secreción de aldosterona.
Renina y angiotensina
La renina es una enzima producida en el aparato yuxtaglomerular de los riñones, almacenada en gránulos, y
liberada en respuesta a secretagogos específicos. Los primeros 43 aminoácidos de la proteína renina de 340
aminoácidos son un prosegmento que se separa para producir la enzima activa. La liberación de renina hacia la
circulación es el paso limitante en la activación del sistema de renina-angiotensina y aldosterona. La liberación
renal de renina está controlada por: células yuxtaglomerulares que actúan como transductores de presión que
detectan distensión de la pared arteriolar aferente y, así, la presión de perfusión renal; la mácula densa, un
grupo especializado de células del túbulo contorneado distal que funcionan como quimiorreceptores para
vigilar las cargas de sodio y cloruro presentes en el túbulo distal; humorales, entre ellos potasio, angiotensina
II y ANP. Así, la liberación de renina está maximizada en estados de presión de perfusión renal baja o contenido
tubular bajo de sodio (p. ej., estenosis de arteria renal, hemorragia, deshidratación). La liberación de renina
queda suprimida por presión de perfusión alta en los riñones (p. ej., hipertensión) y dietas altas en sodio. La
liberación de renina aumenta de manera directa por la hipopotasemia, y disminuye por la hiperpotasemia.
El angiotensinógeno, una α2-globulina sintetizada en el hígado, es
el sustrato para la renina, y se desintegra hacia los péptidos
angiotenel sistema nervioso simpático, que modifica la liberación de
renina, particularmente en respuesta a la posición erguida, y
factores sina. El angiotensinógeno consta de 485 aminoácidos, 33 de
los cuales constituyen un péptido señal que es separado antes de la
secreción. La acción de la renina sobre el angiotensinógeno produce
angiotensina I. La angiotensina I está compuesta de la secuencia de
los primeros 10 aminoácidos después del péptido señal, y carece de
actividad biológica. La angiotensina II, la principal forma de la
angiotensina biológicamente activa, se forma por división de los dos
aminoácidos carboxilo terminal de la angiotensina I por la enzima
convertidora de angiotensina (ACE) (figura 10-2). La ACE está
ubicada en las membranas celulares en los pulmones y en gránulos
intracelulares en ciertos tejidos que producen angiotensina II. La
aminopeptidasa A elimina el ácido aspártico amino-terminal para
producir el heptapéptido, angiotensina III. La angiotensina II y la angiotensina III tienen eficacia equivalente
para promover la secreción de aldosterona y modificar el flujo sanguíneo renal. La vida media de la
angiotensina II en la circulación es breve (menos 60 seg). Elementos del sistema de renina-angiotensina-
aldosterona están presentes en las glándulas suprarrenales, los riñones, el corazón y el cerebro. Por ejemplo,
las células de la glomerulosa suprarrenal contienen las proteínas necesarias para producir angiotensina II y
secretarla. Otros tejidos contienen uno o más componentes del sistema de renina-angiotensina, y requieren
otras células o componentes circulantes, o ambos, para generar angiotensina II.
La angiotensina II funciona mediante el receptor de angiotensina para mantener volumen extracelular y presión
arterial normales por medio de a) incremento de la secreción de aldosterona a partir de la zona glomerulosa
mediante aumento de la transcripción de CYP11B2; b) constricción del músculo liso vascular, lo que aumenta
la presión arterial y reduce el flujo sanguíneo renal; c) incremento de la liberación de noradrenalina y adrenalina
a partir de la médula suprarrenal; d) aumento de la actividad del sistema nervioso simpático al incrementar las
eferencias simpáticas centrales, lo que aumenta la secreción de noradrenalina a partir de terminaciones
nerviosas simpáticas, y e) promoción de la liberación de vasopresina
La aldosterona a u m e n ta la reabsorción tubular renal del sodio y la secreción de potasio. Como se recordará
del capítulo 27, la aldosterona favorece la reabsorción de sodio y, al mismo tiempo, la secreción de potasio por
las células epiteliales de los túbulos renales, sobre todo por las células principales de los túbulos colectores y,
en m enor medida, en los túbulos distales y los conductos colectores. Por tanto, la aldosterona conserva el
sodio en el líquido extracelular y aum enta la eliminación urinaria de potasio. El incremento de la concentración
de aldosterona del plasma puede reducir de forma pasajera la pérdida urinaria de sodio y dejarla en unos pocos
miliequivalentes al día. Al mismo tiempo, las pérdidas de potasio por la orina se multiplican transitoriamente.
Así pues, el efecto neto del exceso de aldosterona en el plasma consiste en un aumento de la cantidad total de
sodio en el líquido extracelular y un descenso de la de potasio.
Por el contrario, la ausencia total de secreción de aldosterona puede ocasionar una pérdida urinaria pasajera
de 10 a 20 g de sodio al día, cantidad equivalente a una décima a quinta parte de todo el sodio orgánico. Al
mismo tiempo, el potasio queda retenido con tenacidad en el líquido extracelular.
El exceso de aldosterona aum enta el volumen del líquido extracelular y la presión
arterial, pero ejerce muy poco efecto sobre la concentración de sodio plasmático.
Síndrome adrenogenital
En ocasiones, un tumor de la corteza suprarrenal secreta cantidades exageradas de andrógenos, que provocan
efectos virilizantes intensos. Si el síndrome afecta a una mujer, esta desarrollará características masculinas,
como crecimiento de la barba, voz con un tono más grave de la voz o incluso calvicie, si es portadora del rasgo
genético para la calvicie, distribución masculina del vello corporal y púbico, crecimiento del clítoris hasta
parecerse al pene y depósito de proteínas en la piel y, sobre todo, en los músculos, con un aspecto típico
masculino. Los tumores suprarrenales virilizantes tienen el mismo efecto en los varones prepuberales que en
el sexo femenino, aunque aceleran el crecimiento de los órganos sexuales masculinos, como ilustra la figura 77-
11 correspondiente a un niño de 4 años con síndrome adrenogenital. Las propiedades virilizantes del síndrome
adrenogenital en los varones adultos suelen resultar enmascaradas por las características virilizantes
habituales de la testosterona secretada en los testículos. Por tanto, suele ser difícil establecer la presencia de
un síndrome adrenogenital en los varones adultos. La eliminación de 17-cetosteroides (derivados de los
andrógenos) por la orina se multiplica entre 10 y 15 veces y este dato ayuda al diagnóstico de la enfermedad
Fuente: Guyton p934
La hipersecreción corticosuprarrenal provoca una cascada compleja de efectos hormonales, conocida como
síndrome de Cushing. Muchas anomalías de este síndrome se deben al exceso de cortisol, aunque la secreción
exagerada de andrógenos también ocasiona efectos importantes. El hipercortisolismo obedece a múltiples
causas, por ejemplo:
1) adenomas adenohipofisarios secretores de grandes cantidades de ACTH que, a su vez, causan hiperplasia
suprarrenal y exceso de cortisol;
2) anomalías de la función del hipotálamo que ocasionan un aumento de liberación de la hormona liberadora
de corticotropina (CRH), con el consiguiente estímulo exagerado de la secreción de ACTH;
3) «secreción ectópica» de ACTH por un tumor de otra parte del cuerpo, como un carcinoma abdominal, y 4)
adenomas de la corteza suprarrenal. Si el síndrome de Cushing es secundario a una secreción excesiva de ACTH
por la adenohipófisis, el cuadro recibirá el nombre de enfermedad de Cushing.
La causa más frecuente del síndrome de Cushing, que se caracteriza por un incremento de los valores
plasmáticos de ACTH y de cortisol, es una secreción exagerada de ACTH. La hiperproducción primaria de
cortisol por las glándulas suprarrenales justifica entre el 20 y el 25% de los casos clínicos del síndrome y suele ir
acompañada de un descenso de la ACTH, debido a la inhibición por retroalimentación de la secreción adeno-
hipofisaria de esta por el cortisol.
• Anatomía, histología y embriología de la glándula suprarrenal (corteza y
médula).
Las glándulas suprarrenales se localizan en la cavidad retroperitoneal por encima de los riñones. En
realidad son dos glándulas separadas (la médula suprarrenal y la corteza suprarrenal) cuyas secreciones
son esenciales para la vida. Con la correspondiente corrección por peso, estas glándulas se encuentran
entre los órganos que más sangre reciben del organismo.
La médula suprarrenal, que es la zona interna de la glándula, comprende aproximadamente el 20% del
tejido. Es de origen neuroectodérmico y secreta las catecolaminas adrenalina y noradrenalina (v. cap. 2).
La corteza suprarrenal, que es la zona externa de la glándula, tiene un origen mesodérmico y 3 capas
distintas. Comprende el 80% del tejido suprarrenal y secreta hormonas esteroideas suprarrenocorticales.
La corteza suprarrenal se diferencia hacia la octava semana de la gestación y es responsable de la
producción de esteroides suprarrenales fetales durante la vida intrauterina (v. cap. 10). Poco después del
nacimiento, la corteza suprarrenal fetal comienza a involucionar, en último término desaparece y es
sustituida por la corteza suprarrenal del adulto, que tiene 3 capas.
La glándula suprarrenal al igual que la hipófisis tiene un doble origen embriológico. La corteza deriva del
mesodermo y la médula del ectodermo; sin embargo, ambas zona están relacionadas funcionalmente.
Esta glándula es imprescindible para la vida y las alteraciones en el funcionamiento de ambas zonas dan
lugar a graves patologías.
Durante el desarrollo fetal la corteza suprarrenal representa 0.5% del peso corporal. Está formada por tres
zonas, la subcapsular o definitiva, una zona transicional y la llamada corteza fetal que es la de mayor
tamaño y que involuciona después del nacimiento. La corteza suprarrenal fetal sintetiza el andrógeno
dehidroepiandrosterona (DHEA), que es el precursor que utiliza la placenta para la síntesis de estrógenos
en el embarazo. La placenta humana no cuenta con las enzimas que transforman progesterona a
andrógenos y por tanto no puede sintetizar por sí misma los estrógenos.
En la corteza suprarrenal del adulto pueden diferenciarse tres zonas histológica y fisiológicamente
diferentes: glomerulosa, fascicular y reticular (figura 76-1), que se diferencian durante el crecimiento del
niño. La presencia de enzimas esteroidogénicas que participan en las etapas finales de la síntesis de
glucocorticoides (GC), mineralocorticoides (MC) y andrógenos suprarrenales es diferente en las tres zonas
y este hecho les confiere sus particulares características fisiológicas.
Casos Clínicos
Caso Clínico 1:
Thomas Addison publicó en 1855 su clásica monografía que describe los rasgos clínicos y hallazgos de autopsia de 11 casos de
destrucción bilateral de la corteza suprarrenal, seis de los cuales eran de origen tuberculoso. Actualmente, en el mundo
occidental, el UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE NICARAGUA, LEÓN FUNDADA EN 1812 DEPARTAMENTO DE CIENCIAS
MORFOLÓGICAS FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS DEPARTAMENTO DE CIENCIAS
FISIOLÓGICAS 2021: “ESPERANZAS VICTORIOSAS” Departamento de Ciencias Fisiológicas hipocortisolismo primario o
enfermedad de Addison reconoce un origen autoinmune en el 70% de los casos. Consulta una paciente de 57 años que comenzó
con sus molestias en forma insidiosa. Refiere síntomas poco específicos: debilidad, cansancio, anorexia y, esporádicamente,
náuseas, vómitos y diarrea con dolor abdominal y mareos, y cuenta además que en ocasiones siente la necesidad imperiosa de
ingerir comidas saladas. Examen físico: se constata disminución del peso corporal en relación con edad y altura, hipotensión
(80/50 mmHg) y aumento de la pigmentación en áreas expuestas al sol, así como en pliegues, en una cicatriz paraumbilical y en
las aréolas mamarias. Sospechando un cuadro de hipofunción corticosuprarrenal:
Enfermedad de Addison
Estudio
Prueba de estimulación con El cortisol debe ser inferior al normal a la hora y no debe
ACTH prolongada (24 horas) subir más a las 24 horas
Sindrome de Cushing
b) Como él sabe que Usted es médico y, como no se siente del todo bien, le pide que le
controle su presión arterial (PA). Como Usted es médico full-time y lleva siempre consigo
su tensiómetro (hasta en la playa) examina su PA, constatando 160/100 mmHg y una
frecuencia cardiaca de 90 latidos/minuto.
[11:40 p. m., 16/7/2023] .: En el Cushing por ACTH ectópica hay un im- portante aumento de la secreción de cor- tisol, que
puede sobrepasar a la enzima 11 beta hidroxiesteroide deshidrogenasa renal, lo que hace que el cortisol se una al receptor
mineralocorticoídeo, llevando a hipertensión e hipokalemia.
[11:41 p. m., 16/7/2023] .: Hipertensión arterial
La hipertensión arterial es frecuente en el SC. Está presente entre el 70 y el 80% de los afectados. Generalmente no se asocia a
la duración de la enfermedad ni al sexo, pero sí a la edad. Invariablemente, casi todos los pacientes tienen pérdida del ritmo
circadiano de la presión arterial, evaluado por el monitoreo continuo de 24 horas de la presión arterial (MAPA), conocido como
patrón nondipping, sin pérdida de la caída nocturna de la presión arterial, que se traduce en un daño mayor a órganos diana y
elevada mortalidad.19, 24
Entre los mecanismos involucrados en su aparición están la activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona, el aumento
de la reactividad vascular ante vasoconstrictores e inhibición de los sistemas de vasodilatación. Además, ante concentraciones
muy altas de glucocorticoides, se excede la capacidad renal de la enzima 11b-HSD tipo 2 para inactivar el cortisol, lo que genera
mayor disponibilidad para unirse al receptor de mineralocorticoides.23,25
A pesar de que los pacientes deben ser tratados desde su diagnóstico, según algunos estudios, solo el 15 % se controla con
tratamiento antihipertensivo convencional. Cuando el tratamiento con inhibidores de la esteroidogénesis logra disminuir el
hipercortisolismo, entonces mejora el control de la presión arterial.25,26
La remisión del SC suele producir resolución o mejoría de la hipertensión arterial. No obstante, esta puede persistir en los
pacientes con un hipercortisolismo de larga evolución, o con hipertensión no controlada y posible daño en la microcirculación
arterial. Existe, además, la posibilidad de una hipertensión esencial coexistente. Ello podría justificar también la necesidad del
control de los factores de riesgo, en particular de la presión arterial durante la fase activa de la enfermedad, para mejorar el
pronóstico a largo plazo.
Aumento de la presión arterial debido a la retención de sodio y agua (como consecuencia de la retención renal de sodio) y a
la hiperactividad de los vasos sanguíneos a la catecolaminas (inhibición de la captación extraneuronal de catecolaminas).
Pueden estar alterados tanto en pacientes con síndrome de Cushing como en los tratados con corticoides
exógenos14. Se ha observado un descenso en los niveles séricos de osteocalcina, que se ha mostrado
especialmente sensible a los efectos sistémicos de los glucocorticoides, tanto administrados de forma oral
como inhalados o incluso intra-articulares3. También otros marcadores de formación ósea pueden estar
disminuidos, lo que demuestra el efecto predominantemente inhibitorio de los glucocorticoides sobre la
formación ósea3,14.
e) Su amigo le comenta que su esposa le dijo que dejara de sufrir y que abandonara el
tratamiento con glucocorticoides de una vez. ¿Qué opina usted? ¿Por qué?
Primero que nada que le haga caso a la esposa ya que las mujeres mandamos .
Duración. La duración de la retirada de corticoides tópicos es variable, puede tomar desde meses hasta años para
que la piel regresa a su condición original. La duración durante la cual se utilizaron los corticoides, y la potencia de
estos, pueden influir en el tiempo de recuperación.