OTAKU

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¿Es malo que mi hijo adolescente sea otaku?

Ser otaku no es, en sí mismo, ni bueno ni malo. Por eso vamos


a comentar, punto por punto, los principales peros que las
familias ponen en este sentido.
 Es negativo pertenecer a un grupo social muy cerrado en la adolescencia

Podríamos decir que los otakus son como una tribu urbana:
personas que se unen porque tienen una pasión en común, y
esta misma pasión les da una identidad que les diferencia de
los otros (que no conocen ese mundo tan particular del anime y
el manga).

Contrariamente a lo que muchas veces se cree, pertenecer a


un grupo, en la adolescencia, no impide la formación de una
personalidad propia, sino que supone un primer paso para ello:
ayuda al adolescente a salir del núcleo familiar.

Más adelante llegará el cultivo de sus propios gustos; de


momento, tener el reconocimiento de su grupo de iguales es
suficiente.

Así, el pertenecer a un grupo al que le gusta el anime puede


ser, simplemente, una vía para encontrarse a sí mismo.
 El anime esconde violencia y pornografía bajo apariencia inocente

Como hemos dicho antes, anime solo significa serie de


animación japonesa, y dentro de este formato hay diferentes
géneros.

Toda madre o padre debe saber que hay mangas y animes


que son extremadamente violentos, y también que son
pornográficos. Eso no significa, claro, que todo el manga o el
anime lo sea (Heidi, por ejemplo, es un anime).

Así que, de la misma manera que no sería justo condenar toda


la industria cinematográfica de Hollywood solo porque algunos
de sus títulos sean exclusivos para adultos, no deberíamos
rechazar todo el anime por esta razón.
 Los adolescentes que ven anime terminan haciéndose adictos
Ya hemos hablado en este blog de cómo el cerebro
adolescente, por el estadio del desarrollo en que se encuentra,
es especialmente sensible a las adicciones, a la recompensa
rápida.

La estructura de los mangas y los animes, siempre en


episodios que terminan en tensión para incitar a ver el siguiente
no es nada nuevo (existe desde hace siglos).

Lo que sí es relativamente nuevo es la posibilidad de seguir


viendo episodios, uno detrás de otro, sin fin, porque están
disponibles: ahí está el riesgo de que se convierta en una
adicción.

Pero ese riesgo, el de no ser capaz de parar de ver episodios,


no es exclusivo de los adolescentes otakus.

Por otro lado, el fenómeno otaku tiene una particularidad, y es


que se trata de un ocio transmediático, que se da en varios
planos a la vez: el manga, el anime, los videojuegos, el
merchandising, el cosplay… De manera que puede parecer
que el adolescente no hace nada más en su tiempo de ocio, y
esto suele preocupar.

Pero si tu hijo adolescente sigue teniendo amistades (aunque


también sean otakus), si su desarrollo no parece estancado, si
es capaz de parar de ver anime para hacer otras tareas (ir al
instituto, comer, dormir…), probablemente no tengas de qué
preocuparte.

Por el contrario, si crees que tu hijo tiene dificultades


continuadas para llevar una vida saludable al margen de su
afición, entonces sí que te aconsejo que consultes a un
especialista en salud mental. Y hazlo también si tienes dudas,
pues solo un especialista sabrá valorar las particularidades del
caso de tu hijo adolescente.
 El anime infantiliza a mi hijo adolescente

Es verdad que en ocasiones no nos gusta que nuestros hijos


vean dibujos animados y lean comics más allá de una edad,
pues nos parecen géneros infantiles, pero en el manga, como
en Europa, hace tiempo que la historieta dejó de ser
exclusivamente infantil, y hoy se escriben para personas
adultas.

Así que lo más probable es que los gustos de tu hijo, dentro del
anime y el manga, vayan evolucionando hacia historias menos
infantiles.
¿Y los hikikomori?

Hay una categoría especial dentro de los otaku. Son los


hikikomori.

Los hikikomori son personas que se recluyen en su casa y


que solo se dedican a sus ocupaciones otaku.

En realidad, y sin querer aventurar un diagnóstico psiquiátrico


que tampoco nos corresponde, la actitud de estas personas
parece cercana a la depresión: faltos de habilidades sociales,
tienen miedo al fracaso, presión escolar, desencanto social…

Así, encuentran en el manga y el anime una manera de


evadirse del mundo, como otras personas la encuentran en las
drogas o en el alcohol.

Y evidentemente, sí, estas personas (que son las menos)


tienen un problema. En Japón, de hecho, se trata ya de un
problema social mayor.

¿Puede el anime ser bueno para mi hijo adolescente?

Desde Adolescencia Positiva pensamos que cualquier


afición (siempre que no tenga un componente destructivo) es
positiva en la adolescencia.

Aficionarse a algo, sentir que se es bueno en algo, suele tener


una repercusión positiva en todas las personas: mejora el
autoconcepto y la autoestima, y aumenta la tolerancia a la
frustración.

En la adolescencia, además, las aficiones suelen ser la puerta


para mejorar algunas habilidades: la concentración, la
constancia, el trabajo en los objetivos a medio y largo plazo, el
descubrimiento de las propias pasiones.
Algunos ejemplos:

Muchos adolescentes aficionados a los mangas son capaces


de recitar los nombres de personajes de sagas completas,
conocen fechas de publicación, autores, editoriales…
Probándose a sí mismos y a otras personas que tienen una
gran memoria (que podrán usar en el contexto escolar, si
quieren).

Otros terminan, por ejemplo, recreando sus propios mundos


ficticios a través del dibujo, como prueba la gran cantidad de
manuales para aprender a dibujar al estilo manga.

Los hay, también, que se deciden a aprender japonés (el


número de personas que aprende japonés creció un 71% entre
2012 y 2018).

Hay, incluso, un fenómeno, conocido como fan-sub, en el que


personas de diferentes países traducen de forma altruista
mangas recién publicados, en ocasiones con horas de
diferencia con respecto a la salida en japonés. Un fenómeno
que, aunque vulnera los derechos de autor, es tolerado por las
editoriales japonesas, que ven así aumentar los seguidores de
estos productos.

Relacionado con otro aspecto de los intereses otaku, algunos


adolescentes se lanzan al mundo de la creación de
videojuegos animados por una pasión que nace de los
productos manga y anime.

¿Qué hago si mi hijo adolescente consume manga o anime?

Si tu hijo adolescente te dice que es otaku, piensa lo primero


que al decírtelo da prueba de una gran confianza en ti: eso ya
debería hacerte pensar que no hay nada raro en su afición.

No obstante, en lugar de sospechar o decirle que no te gusta


ese tipo de ocio, interésate por lo que ve o lee (así puedes
asegurarte, también, de que no hay pornografía o extrema
violencia ocultas), pregúntale por sus aficiones, déjale que te
cuente las historias que le interesan, los problemas de los
protagonistas: sentir que comprendes y apoyas sus gustos es
un paso importante para su autoestima.

Puedes aprovechar, también, para hablarle de cómo algunas


de las series de anime no son apropiadas para su edad; así
allanas el terreno para que, si un día se topa con una, no se
sienta culpable y pueda decírtelo con confianza.

Y, por último, mantente vigilante, pero confía. Los adolescentes


son personas maravillosas y, a menos que tengas una razón
poderosa para preocuparte, lo más probable es que todo vaya
bien.
https://adolescenciapositiva.com/mi-hijo-adolescente-es-otaku-es-peligroso/

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