Acento Prosódico

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Acento prosódico

El acento se distingue fonológicamente de los segmentos ante todo por el hecho de que,
mientras que en el análisis de estos se tiene en cuenta solo un conjunto limitado de
elementos (modo de articulación, lugar de articulación, acción de las cuerdas vocales,
acción del velo del paladar…) que se combinan en el acto de habla sin necesidad de recurrir
a otros rasgos del enunciado oral, en el suyo se requiere la comparación de dos o más
puntos de la cadena sonora, ya que, si se identifica una sílaba acentuada o tónica en un
enunciado es porque existe en él otra inacentuada o átona, como en ¡Quédate ahí!, donde
las sílabas Qué e hí se contraponen a las demás por su acento, siendo susceptibles las
vocales é e í de ser definidas como tales sin que sea preciso recurrir a otros segmentos
contrastivos.

Clasificación de lenguas según acentuación

A diferencia de lo que sucede en las lenguas de acento fijo (como el francés o el turco, en
las que este incide siempre sobre la última sílaba de la palabra; el finés o el checo, en las
que se sitúa en la primera; o el polaco, que lo lleva en la penúltima) o las de acento
condicionado (como el latín, en la que está condicionado por la cantidad de la penúltima
sílaba, de manera que si esta es larga recae sobre ella y si es breve lo hace sobre la
antepenúltima), en español, lengua de acento libre igual que el inglés o el italiano, puede
ocupar diferentes posiciones sin predeterminación alguna (la última, la penúltima, la
antepenúltima o, solo excepcionalmente, una de las anteriores a la antepenúltima).

Funciones

El acento, de acuerdo con la estructura interna de las lenguas, desempeña en principio las
funciones contrastiva (en el eje sintagmático, en las de acento fijo o libre, al poner de
relieve las sílabas acentuadas frente a las no acentuadas), distintiva (en el eje
paradigmático, en las de acento libre, al distinguir dos unidades de significado diferente),
demarcativa (en las de acento fijo, al señalar los límites de las unidades en la secuencia: el
final de una palabra, como en francés o en turco; el principio, como en checo; o un punto
intermedio entre el principio y el final, como en polaco) y culminativa (en las de acento
libre o combinado, al señalar la presencia de una unidad acentual en una palabra pero sin
indicar los límites).

Funciones en el español

De estas funciones, el acento cumple en español la contrastiva, la distintiva y la


culminativa. Por medio de la primera establece un contraste o diferenciación entre las
sílabas acentuadas y las inacentuadas de la cadena hablada: cán-ta-ro; por la segunda
distingue dos o más signos lingüísticos: llame / llamé; límite / limite / limité; y mediante la
tercera permite detectar los diferentes grupos acentuales del discurso, constituidos por una
sílaba tónica y las átonas de su entorno que se apoyan en ella (Cuando venga, | avísame),
sin formar parte de la misma palabra (Cuando venga) o formando parte de ella: avísame.

El acento, en cuanto suprasegmento, se encuentra asociado a una sílaba, caracterizándose


como el mayor grado de prominencia con el que se pronuncia esta en relación con las
otras de la misma palabra o el grupo acentual del que forma parte, de donde surge el
contraste entre sílabas fuertes o tónicas y sílabas débiles o átonas, como en la palabra mesa,
en la que la sílaba me adquiere un relieve especial en comparación con la sílaba sa, o en la
secuencia Se lo encomendó, en la que se localiza en la última sílaba, dó, mientras que las
restantes son inacentuadas.

Propiedades acentuales de sustantivos y adjetivos

(a) En el caso general o no marcado, el acento cae sobre la última sílaba si la palabra
termina en consonante (responsabilidad) o deslizante (carey) y sobre la penúltima si la
palabra termina en vocal (panorama). Aproximadamente el 95% de los sustantivos y
adjetivos se ajustan a esta regla (Morales-Front 1999: 211)

(b) En casi todos los sustantivos y adjetivos en singular que no siguen la regla dada en (a) el
acento cae una sílaba antes: en la penúltima de las palabras que terminan en consonante
(apóstol) y en la antepenúltima de las terminadas en vocal (brújula). Este es el patrón
considerado marcado, que abarca aproximadamente un 4% de los sustantivos y los
adjetivos.

(c) Las excepciones que no siguen ninguna de las dos reglas en (a) y (b) se agrupan en dos
clases: hay un pequeño grupo de palabras terminadas en consonante y con acento en la
antepenúltima (análisis) y otro pequeño grupo de palabras terminadas en vocal y con acento
final (Panamá). Dentro de la lengua, este sería el patrón excepcional.

El acento de los compuestos

En compuestos nominales con la estructura N+N (sustantivo+sustantivo) cada miembro


puede recibir su propio acento: camión-cisterna, cartón-piedra, hombre-rana, verde oliva,
azul marino. En otros compuestos, en cambio, solo se preserva el acento del segundo
miembro, incluyendo los siguientes tipos:

(a) Compuestos N+N obocacalle, aguanieve, telaraña

(b) Compuestos N+N cara-huevo.

(c) Nombres propios compuestos: José Antonio, María Rosa, Luis Enrique (pero no
secuencias de nombre y apellido: Luis Ortega)

(d) Compuestos N+Adj: yerbabuena, camposanto (que contrastan con las frases yerba
buena, campo santo), y adjetivales con la misma estructura: barbilampiño/a, carirredondo/a,
manirroto/a; también con la estructura Adj+N: medianoche (que contrasta con media
noche),

(e) Compuestos V+N: tocadiscos, lavavajillas, paraguas, recogepelotas (que contrastan con
frases como toca discos, recoge pelotas, etc.)

Verbos

Al contrario que en los sustantivos, adjetivos y adverbios, en los verbos no hay contraste
entre patrones acentuales no marcados y marcados. Todos los verbos que son
morfológicamente regulares muestran la misma acentuación.

Tiempos del grupo de presente (indicativo, subjuntivo e imperativo)

En las formas del grupo de presente, el acento recae sobre la penúltima sílaba, excepto en
las formas de la segunda persona del plural, y en las de la segunda del singular del voseo,
en que es final. Solo hay un verbo que no sigue esta regla: estar, que tiene acento final,
además, en todas las formas del singular y en la tercera del plural.

Tiempos del grupo del pasado

Todas las formas regulares simples de pasado (pretérito, imperfecto de indicativo y de


subjuntivo) reciben el acento sobre la sílaba que sigue inmediatamente a la raíz. Es decir, la
posición del acento no se regula con respecto al final de la palabra, como en el presente,
sino que recae sobre la misma sílaba con respecto a la raíz en todas las formas del
paradigma. Podemos hablar también de acento morfológico en este caso, pues depende de
la posición de un morfema concreto.

Palabras gramaticales

Las palabras gramaticales o funcionales, como pronombres, determinantes, preposiciones y


conjunciones, pueden ser tónicas (con acento) o átonas (sin acento).

Pronombres

Los pronombres clíticos (me, te, se, lo, la, le, nos, os, los, las, les) son átonos. Los
pronombres de sujeto y preposicionales (yo, tú, vos, él, ella, usted, nosotros/as, vosotros/as,
ustedes, ellos/as, mí, ti, sí) son tónicos: yo te lo doyati; ellos nos las trajeron a nosotros;
véndemelos; no me los vendas; se los vendieron a ellas. En pronunciación normal, no
enfática, las sílabas marcadas como tónicas reciben prominencia en la frase, mientras que
no hay tal prominencia en los elementos átonos.

Determinantes
Los determinantes pueden ser también tónicos o átonos. En general no parece que su
naturaleza tónica o átona sea predecible de otras consideraciones. Así, los artículos
definidos (el, la, los, las, lo) y los posesivos (mi, tu, su, nuestro/a, vuestro/a, etc.) son
átonos, pero los artículos indefinidos (un, una, unos/as) y los demostrativos en su uso como
determinante (este, ese, etc.) son tónicos.

Cuando no se usan como determinantes, los posesivos reciben acento: p.ej., esas cosas son
vuestras (cf. vuestras cosas son esas), un amigo mío.

Preposiciones

Las preposiciones son átonas: iba desde la montaña hasta la costa; por nuestros hermanos;
eran para los de mis amigos. Sin embargo, como nota Quilis (1993: 392), según es tónica.

Palabras interrogativas

Las palabras interrogativas como qué, quién, cuándo, cuánto, cómo, son tónicas en
oraciones interrogativas y exclamativas, así como en las interrogativas indirectas: ¿qué
quieres?; ¡cuánto sabe el maestro!; no sé cómo lo hizo.
En otros contextos, cuando funcionan como pronombres relativos o conjunciones, estas
palabras son átonas (y no llevan acento ortográfico): hazlo como quieras; como no llegabas,
me fui; cuando llegó Juan, nos fuimos; quien lo sepa, que levante la mano.

Conjunciones

La mayoría de las conjunciones son átonas, incluyendo las más comunes: y, o, pero, sino,
que, aunque, mientras, si.

Acento Retórico

- Colocar acento en otra sílaba distinta a la que le corresponde la prominencia


acentual.
- Discursos políticos, locutores, profesores.

Ej fundamentales

- En palabras con acento retórico, la sílaba que recibe este acento adquiere un acento
tonal específico, mientras que la sílaba con acento léxico mantiene su prominencia
por medio de la duración

Ejercicio
Divida las siguientes palabras en sílabas, subraye la sílaba tónica y escriba el acento
ortográfico en las palabras que lo necesiten según las normas:

area, tarea, monopolio, petroleo, neuralgia, analogia, versatil, serafin, ingenuo

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