El Cielo en La Tierra Sor Isabel de La Trinidad
El Cielo en La Tierra Sor Isabel de La Trinidad
El Cielo en La Tierra Sor Isabel de La Trinidad
1 DIA PRIMERO
Primera oración
1. *Padre, quiero que allí donde yo estoy estén conmigo los que me diste, para que ellos contemplen la gloria que
me habéis dado, porque me has amado antes de la creación del mundo+ (Jn. 17, 24). Tal es la última voluntad de
Cristo, su plegaria suprema antes de volver al Padre. Quiere que donde está Él estemos también nosotros, no sólo
durante la eternidad, sino ya en el
tiempo, que es la eternidad comenzada, aunque siempre en constante progreso.
Importa, pues, saber dónde debemos vivir con El para realizar su sueño
divino. "El lugar donde está escondido el Hijo de Dios es el seno del Padre,
que es la esencia divina, la cual es ajena a todo ojo mortal y escondida de
todo humano entendimiento", lo que hizo decir a Isaías: *Verdaderamente, tú
eres Dios escondido+ (Is. 45, 15). Y, sin embargo, su voluntad es que
nosotros seamos fijados en El, que habitemos donde El habita, en la unidad
de amor, que seamos, por decirlo así, como su propia sombra
3 Segunda oración
4. Mas para escuchar esta palabra llena de misterio no hay que quedarse,
por decirlo así, en la superficie; es necesario entrar siempre más en el Ser
divino por medio del recogimiento. *Voy siguiendo mi carrera+ (Flp. 3, 12),
decía San Pablo. Así también debemos nosotros descender cada día por este
sendero del Abismo que es Dios. Dejémonos deslizar por esta pendiente con
una confianza toda llena de amor. *Un abismo llama a otro abismo+ (Sal. 41,
8). Es ahí en lo más profundo donde se efectuará este encuentro divino,
donde el abismo de nuestra nada, de nuestra miseria, se encontrará cara a
cara con el Abismo de la misericordia, de la inmensidad del todo de Dios. Es
ahí donde encontraremos la fortaleza para morir a nosotros mismos y,
perdiendo nuestro propio rastro, seremos cambiados en amor. *Bienaventurados
los que mueren en el Señor+ (Ap. 14, 13).
DIA SEGUNDO
5 Primera oración
5. *El reino de Dios está dentro de vosotros+ (Lc. 17, 21). Hace un
instante Dios nos invitaba a *permanecer en El+, a vivir con el alma en su
herencia de gloria (Ef. 1, 18), y ahora nos revela que no hemos de salir de
nosotros para encontrarle: *El reino de Dios está dentro...+ San Juan de la
Cruz dice que es "en la sustancia del alma, donde ni el centro del sentido
ni el demonio pueden llegar", donde Dios se comunica al alma; entonces
"todos los movimientos de la tal alma son divinos; y aunque son suyos, de
él, de ella lo son también, porque los hace Dios en ella con ella".
6. El mismo Santo dice también que "el centro del alma es Dios, al cual,
habiendo ella llegado según toda la capacidad de su ser y según la fuerza de
su operación, habrá llegado al último y más profundo centro del alma, que
será cuando con todas sus fuerzas ame y entienda y goce a Dios". Antes de
llegar allá, el alma, "aunque esté en Dios, que es su centro..., no en el
más profundo, pues puede ir a más".
"El amor une el alma con Dios; y cuantos más grados de amor tuviere, más
profundamente entra en Dios y se concentra con El." Cuando "tiene un grado
de amor, ya está en su centro"; mas cuando ese amor haya alcanzado la
perfección, habrá logrado el alma llegar "hasta el más profundo centro",
transformada de tal suerte hasta el punto "que parezca Dios". A esta alma
que vive dentro de sí se pueden aplicar las palabras del Padre Lacordaire a
Santa Magdalena: *No preguntes por el Maestro a nadie en la tierra ni en el
cielo, porque El es vuestra alma y vuestra alma es El+
7 Segunda oración
9 DIA TERCERO
Primera oración
10. *Porque amo a mi Padre, hago siempre lo que le agrada+ (Jn. 14, 31;
8, 29). Así hablaba el Maestro santo, y toda alma que quiere vivir en
intimidad con El debe vivir también observando esta máxima. El beneplácito
del Padre debe ser su alimento, su pan cotidiano. Debe dejarse inmolar según
la voluntad del Padre, según el ejemplo de su Cristo adorado. Cada
acontecimiento y suceso, cada sufrimiento y alegría son un sacramento que le
comunica Dios. Por eso, ella no hace ya diferencia entre estas cosas; ella
pasa por encima, las supera para descansar, por encima de todo, en su mismo
Maestro. Ella le "eleva" muy alto "en la montaña de su corazón"; sí, "por
encima de sus dones, de sus consuelos, y las dulzuras que de El proceden".
"La propiedad del amor es no buscarse nunca, no reservarse nada, sino dar
todo a quien ama". "Bienaventurada el alma que ama" de verdad. "El Señor se
ha hecho su prisionero por amor".
11 Segunda oración
11. *Estáis muertos y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios+
(Col. 3, 3). He aquí a San Pablo que viene a darnos
su luz, para alumbrar el sendero del abismo. *(Estáis muertos!+ )Qué otra
cosa quiere decir sino que el alma que aspira a vivir en contacto con Dios
"en la fortaleza inexpugnable del santo recogimiento" debe estar "separada,
despojada, alejada de todas las cosas" (cuanto al espíritu)? Esta alma
"encuentra en ella misma una sencilla inclinación de amor que va hacia Dios,
hagan lo que hagan las criaturas; tal alma es invencible por las cosas que"
pasan, "porque pasa por encima de ellas mirando a Dios".
12. *Quotidie morior+ (I Cor. 15, 31). *Yo muero cada día+, yo
disminuyo, me renuncio cada día más, para que Cristo crezca y sea exaltado
en mí. Yo "permanezco" en mi pequeñez "en el fondo de mi pobreza"; veo " mi
nada, mi miseria, mi impotencia; me veo incapaz de progresar, de perseverar.
Veo la multitud de mis negligencias, de mis defectos y me veo en mi
indigencia". "Me prosterno en mi miseria, reconociendo mi pobreza y la pongo
delante de la misericordia" de mi Maestro. *Quotidie morior.+ Pongo la
alegría de mi alma (en cuanto a la voluntad, no en cuanto a la sensibilidad)
en todo lo que puede inmolarme, destruirme, abajarme, pues quiero hacer
lugar a mi Maestro. No soy yo ya quien vive, es El quien vive en mí; no
quiero "vivir más de mi propia vida, sino ser transformada en Jesucristo,
para que mi vida sea más divina que humana", y el Padre, inclinándose sobre
mí, pueda reconocer la imagen del Hijo muy amado en quien El ha puesto todas
sus complacencias (Mt. 17, 5)
13 DIA CUARTO
Primera oración
14. Para estas almas, la muerte mística de que nos hablaba San Pablo
(qué sencilla y suave es! Piensan mucho menos en el trabajo de destrucción y
de despojo que les queda por hacer que en sumergirse en el horno del amor
que arde en ellas y que no es otro que el Espíritu Santo, ese mismo Amor que
en la Trinidad es el lazo de unión del Padre y de su Verbo. Ellas "entran en
El por la fe viva, y allí, simplificadas y pacificadas", son "transportadas
por El" por encima de las cosas y de los gustos sensibles "a la tiniebla
sagrada" y "transformadas en la imagen" divina. Ellas viven, según la
expresión de San Juan, *en comunión+ (Jn. 1, 3) con las Tres adorables
Personas. Su vida es "común", y esto es "la vida contemplativa". Esta
contemplación "conduce a la posesión". "Ahora bien, esta posesión sencilla
es la vida eterna gustada en el lugar sin fondo. Es allí donde por encima de
la razón nos espera la tranquilidad profunda de la inmutabilidad divina"
15 Segunda oración
15. *He venido a encender fuego en la tierra y )qué otra cosa deseo sino
que arda?+ (Lc. 12, 49). Es el Maestro mismo quien viene a manifestarnos su
deseo de ver arder el fuego del amor. En efecto, "todas nuestras obras,
todos nuestros trabajos, no son nada delante de El. Nosotros no podemos
darle nada, ni satisfacer su único deseo, que es de realzar la dignidad de
nuestra alma". Nada le agrada más que verla "crecer". "Ahora bien, nada
puede elevarla tanto como el llegar a ser en cierta manera igual a Dios. He
aquí por qué El exige de ella el tributo de su amor, siendo la propiedad del
amor igualar en lo posible al amante con el amado. El alma en posesión de
este amor" "aparece con Jesús en pie de igualdad, porque su amor recíproco
hace todo común entre el uno y la otra". *Yo os he llamado amigos, porque os
he manifestado todo lo que he oído decir a mi Padre+ (Jn. 15, 15)
16. Pero para llegar a este amor el alma debe haberse "entregado toda
entera", su "voluntad debe haberse perdido dulcemente en la de Dios", para
que sus "inclinaciones", "sus facultades", "no se muevan más que en este
amor y por este amor. Hago todo con amor, sufro todo con amor: tal es el
sentido de lo que cantaba David: *Guardaré para ti mi fortaleza+. Entonces
"el amor la llena de tal manera, la absorbe y la protege" tan bien "que ella
encuentra en todo el secreto de crecer en el amor", "incluso en sus
relaciones sociales". En medio de las preocupaciones de la vida, puede
afirmar con todo derecho: *Sólo en amar es mi ejercicio+
17 DIA QUINTO
Primera oración
17. *Mira que estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien oye mi voz y
me abre la puerta, yo entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo+ (Ap.
3, 20). (Dichosos los oídos del alma suficientemente despierta,
suficientemente recogida para escuchar esta palabra del Verbo de Dios!
(Dichosos también los ojos (Mt. 13, 16) del alma que con la luz de la fe
viva y profunda puede estar presente a la "llegada" del Maestro a su
santuario íntimo. Pero )en qué consiste esta llegada? "Es una generación
incesante, una ilustración que no merma." Cristo "viene con sus tesoros,
pero es tal el misterio de la rapidez divina, que El llega continuamente,
siempre por vez primera, como si no hubiese venido nunca, pues su llegada,
independiente del tiempo, consiste en un eterno *ahora+ y un eterno deseo
renueva eternamente las alegrías de la llegada. Las delicias que El trae son
infinitas, porque ellas son El mismo". "La capacidad del alma, dilatada por
la llegada del Maestro, parece salir de sí misma para pasar a través de los
muros a la inmensidad de Aquel que llega. Y sucede este fenómeno: es Dios,
que en el fondo de nosotros recibe a Dios que viene a nosotros, y (Dios
contempla a Dios! Dios, en quien consiste la bienaventuranza".
18 Segunda oración
Primera oración
19. *Para acercarse a Dios es necesario creer+ (Heb. 11, 6). Es San
Pablo quien habla así. Y en otro lugar: *La fe es la sustancia de las cosas
que se deben esperar y la demostración de las que no se ven+ (Heb. 11, 1).
Es decir, que "la fe nos hace tan ciertos y presentes los bienes futuros,
que, mediante ella, adquieren ser en nuestra alma y subsisten antes que
gocemos de ellos". San Juan de la Cruz dice que ella nos sirve de "pies"
para ir "a Dios", e incluso que es "la posesión de Dios en la oscuridad".
Sólo ella "puede darnos un conocimiento verdadero" sobre Aquel a quien
amamos, y nuestra alma debe "escogerla como el medio de llegar a la unión
bienaventurada". "Es ella la que derrama a raudales en el fondo de nosotros
todos los bienes espirituales. Jesucristo, hablando a la Samaritana, se
refería a la fe al prometer a cuantos creyesen en El darles *una fuente de
agua viva que saltaría hasta la vida eterna+". "Así pues, la fe nos da a
Dios, aun en esta vida, encubierto, es verdad, en el velo en que le oculta;
pero, sin embargo, es el mismo Dios". "Cuando llegue lo que es perfecto", es
decir, la clara visión, *lo que es imperfecto+, o, en otras palabras, el
conocimiento dado por la fe, *recibirá toda su perfección+"
20. *Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y creído en él+
(I Jn. 4, 16). En esto consiste el grande acto de nuestra fe; es el medio de
dar a Dios amor por amor; es *el secreto escondido+ en el corazón del Padre
de que habla San Pablo, en el que nosotros penetramos al fin, con
estremecimiento de toda nuestra alma (Col. 1, 26). Cuando ella sabe creer en
este *demasiado amor+ (Ef. 2, 4) para con ella, se puede decir, como se dice
de Moisés: *Perseveró firme en su fe como si hubiera visto al invisible+
(Heb. 11, 27). Tal alma no se detiene en los consuelos o sentimientos; le
importa poco sentir a Dios o no sentirle, si le da alegría o sufrimiento:
ella cree en su amor. Cuanto más probada es, más crece su fe, porque ella
pasa por encima de todos los obstáculos para ir a reposarse en el seno de
Amor infinito, que no puede hacer sino obras de amor. A esta alma, siempre
alerta en su fe, la voz del Maestro puede decirla en su secreto íntimo la
palabra que un día dirigió a María Magdalena: *Vete en paz, tu fe te ha
salvado+ (Lc. 7, 50).
21 Segunda oración
21. *Si tu ojo es simple, todo tu cuerpo será luminoso+ (Mt. 6, 22).
)Qué otra cosa es ese ojo simple de que nos habla el Maestro sino esa
"simplicidad de intención" que "reduce a la unidad todas las fuerzas
dispersas del alma y une a Dios el mismo espíritu? Es la simplicidad la que
rinde a Dios honor y alabanza, la que le presenta y ofrece las virtudes.
Después, penetrándose y trascendiendo su ser, penetrando y trascendiendo
todas las criaturas, encuentra a Dios en su profundidad. Ella es el
principio y el fin de las virtudes, su esplendor y su gloria. Llamo
intención simple la que no mira sino a Dios, dirigiendo todas las cosas a
Dios". "Es ella la que coloca al hombre en presencia de Dios, la que le
comunica luz y valor, la que la hace vacío y libre de todo temor hoy y en el
día del juicio." "Ella es la tendencia interior" y "el fundamento de toda la
vida espiritual". "Ella pisotea la naturaleza perversa, da la paz, impone
silencio a los ruidos vanos que se levantan en nosotros." Es ella la que
"aumentará de hora en hora nuestra semejanza divina. Y después, dejando de
lado los intermediarios, nos transportará a la profundidad donde Dios habita
y nos dará el reposo del abismo. La herencia que el Señor nos ha preparado
en la eternidad nos la dará la sencillez. Toda la vida de los espíritus y
toda su virtud consiste, juntamente con la semejanza divina, en la
simplicidad, y su reposo supremo en la altura también se realiza en la
simplicidad". "Y siguiendo la medida de su amor cada espíritu posee una
búsqueda de Dios más o menos profunda en su propia profundidad". El alma
simple, "elevándose en virtud de su mirada interior, se concentra en sí
misma y contempla en su propio abismo el santuario donde ella es tocada",
con un toque de la Trinidad santa. Ella ha penetrado así en su profundidad
"hasta su fundamento, que es la puerta de la vida eterna"
22 DIA SEPTIMO
Primera oración
24 Segunda oración
24. *Sed santos, porque yo soy santo+. Es el Señor quien habla así.
"Cualquiera que sea nuestro género de vida o el hábito que nos cubre, cada
uno de nosotros debe ser el santo de Dios"
)Quién es, pues, "el más santo?". "Es el que más ama, el que mira más a Dios
y cumple más plenamente las exigencias de su mirada". )Cómo satisfacer las
exigencias de la mirada de Dios sino manteniéndose "sencilla y amorosamente"
vuelto hacia El, para que pueda reflejar su propia imagen, como el sol se
refleja a través de un puro cristal?. *Hagamos al hombre a nuestra imagen y
semejanza+ (Gen. 1, 26). Tal fue el gran deseo del Corazón de nuestro Dios.
"Sin el parecido que viene de la gracia, nos espera la condenación eterna.
Desde que Dios nos ve capaces de recibir su gracia, su libre bondad está
dispuesta a darnos el don que causa su semejanza. Nuestra aptitud para
recibir su gracia depende de la integridad interior con la que nos movemos
hacia El." Y Dios, "trayéndonos sus dones", puede, entonces, "darse a Sí
mismo, imprimirnos su semejanza, absolvernos y librarnos"
25. Dice un piadoso autor que "la perfección más alta en esta vida
consiste en permanecer unidos a Dios de tal modo que el alma con todas sus
facultades esté recogida en Dios", "que sus afectos, unidos en el gozo del
amor, no encuentren otro reposo que en la posesión del Creador. La imagen de
Dios, impresa en el alma, está, en efecto, constituida por el entendimiento,
la memoria y la voluntad. Mientras estas facultades no lleven la imagen
perfecta de Dios, no se les asemejan como en el día de la creación. La forma
del alma es Dios, que debe imprimirse en ella como el sello sobre la cera,
como la etiqueta en su objeto. Ahora bien, esto no se realiza plenamente más
que si la razón está completamente iluminada por el conocimiento de Dios, la
voluntad encadenada al amor del bien soberano y la memoria está plenamente
absorta en la contemplación y alegría de la felicidad eterna". "Y como la
gloria de los bienaventurados no consiste en otra cosa que en la posesión
perfecta de este estado, es claro que la posesión comenzada de estos bienes
constituye la perfección de esta vida". Para "llegar a conseguir este ideal"
es necesario "mantenerse recogido dentro de sí mismo", "permanecer en
silencio en presencia de Dios", mientras el alma "se abisma, se dilata, se
inflama y se funde en El con una plenitud sin límites".
26 DIA OCTAVO
Primera oración
27. Sí, nosotras hemos llegado a ser suyas por el bautismo. Es esto lo
que quiere decir San Pablo con las palabras: *Los llamó.+ Sí, llamadas a
recibir el sello de la Santa Trinidad. Al mismo tiempo que hemos sido hechas
*partícipes de la naturaleza divina+, según la expresión de San Pedro (II
Pe. 1, 4), hemos recibido *un principio de su ser+ (Heb. 3, 14). Después, El
nos ha justificado por sus sacramentos, por sus "toques" directos en el
recogimiento "en el fondo" de nuestra alma. Justificadas también por la fe
(Rom. 5, 1) y según la medida de nuestra fe en la redención que Jesucristo
nos adquirió. Por fin, El quiere glorificarnos y para eso, dice San Pablo,
El *nos ha hecho dignas de tener parte en la herencia de los santos en la
luz+ (Col. 1, 12); pero seremos glorificadas en la medida que seamos
conformes con la imagen de su Hijo divino (Rom. 8, 29). Contemplemos, pues,
esta imagen adorada, permanezcamos sin cesar bajo su irradiación, para que
ella se imprima en nosotras; después, vayamos a todas las cosas con la
actitud de alma con que iba nuestro Maestro santo. Entonces realizaremos el
gran deseo por el que Dios *determinó en sí mismo restaurar todas las cosas
en Cristo+ (Ef. 1, 9-10).
28 Segunda oración
28. *Me parece que todo es pérdida después que sé lo que tiene de
trascendente el conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por su amor lo he
perdido todo, teniendo todas las cosas por estiércol, para ganar a Cristo.
Lo que quiero es conocerle a El, la comunión en sus padecimientos y la
conformidad con su muerte. Prosigo mi carrera, procurando llegar hasta allí
donde me ha destinado al tomarme. Todo mi cuidado es olvidar lo que está
detrás, tendiendo constantemente hacia lo que está delante. Corro derecha a
la meta, a la vocación a que me ha llamado Cristo Jesús+ (Flp. 3, 8-10 y
12-14). Es decir, no quiero otra cosa más que identificarme con El: *Mihi
vivere Christus est+, *Cristo es mi vida...+ (Flp. 1, 21).
En estas líneas queda manifiesta el alma ardiente de San Pablo. Durante
estos Ejercicios., cuyo fin es hacernos más semejantes a nuestro Maestro
adorado, más aún, fundirnos de tal manera en El que podamos decir: *No vivo
yo, es El el que vive en mí, y lo que vivo en este cuerpo de muerte lo vivo
en la fe del Hijo de Dios, que me ha amado y se ha entregado por mí+ (Gal.
2, 20). (Oh! Estudiemos este divino Modelo: su conocimiento, nos dice el
Apóstol, es tan *sublime+ (Flp. 3, 8).
30. Comamos con amor este pan de la voluntad de Dios. Si algunas veces
sus determinaciones son muy dolorosas, podemos decir sin duda con nuestro
Maestro adorado: *Padre, si es posible, pase de mí este cáliz+; pero
añadiremos inmediatamente: *No como yo quiero, sino como Vos queréis+ (Mt.
26, 39). Y con serenidad y fortaleza subiremos también nuestro Calvario con
el divino Crucificado, cantando en el fondo de nuestras almas, haciendo
subir hacia el Padre un himno de acción de gracias, porque los que van por
esta vía dolorosa son aquellos a quienes *El ha conocido y predestinado a
ser conformes con la imagen de su divino Hijo+ (Rom. 8, 29), el Crucificado
por amor.
31 DIA NOVENO
Primera oración
33. Cristo decía un día a la Samaritana que *el Padre buscaba verdaderos
adoradores en espíritu y verdad+ (Jn. 4, 23). Para alegrar su corazón,
seamos estas grandes almas adorantes. Adorémosle en *espíritu+, es decir,
tengamos el corazón y el pensamiento fijos en El, y el espíritu lleno de su
conocimiento mediante la luz de la fe. Adorémosle en *verdad+, es decir, con
nuestras obras, pues es sobre todo por nuestras obras como nos mostramos
veraces; es hacer siempre lo que agrada al Padre (Jn. 8, 29), de quien somos
hijos. En fin, *adoremos en espíritu y en verdad+, es decir, por Jesucristo
y con Jesucristo, pues sólo El es el verdadero adorador en espíritu y en
verdad.
35 Segunda oración
37. "Si alguno dijera que haber encontrado este fondo es vivir sumergido
en la humildad, yo no le desmentiría. Me parece, sin embargo, que estar
sumergido en la humildad es estar sumergido en Dios, porque Dios es el fondo
del abismo. Por eso la humildad, como la caridad, puede crecer siempre". "Ya
que ese fondo de humildad es el vaso que se necesita, el vaso capaz de la
gracia que Dios quiere arrojar en él", seamos "humildes". "Jamás el humilde
colocará a Dios demasiado alto, ni a sí mismo demasiado bajo. Y ésta es la
maravilla: su impotencia se convertirá en sabiduría, y la imperfección de su
acto, siempre deficiente a sus ojos, será el mayor gusto de su vida. Quien
posee un fondo de humildad no tiene necesidad de muchas palabras para
instruirse. Dios le dice más cosas que las que se le pueden enseñar; los
discípulos de Dios se encuentran en esta situación"
38 DIA DECIMO
Primera oración
38. *Si scires donum Dei+ (Jn. 4, 10). Si conocieras el don de Dios,
decía una tarde Cristo a la Samaritana. Pero )cuál es el don de Dios sino El
mismo? Y, nos dice el discípulo amado, El vino a su casa, pero los suyos no
le recibieron (Jn. 1, 11). San Juan Bautista podría dirigir todavía a muchas
almas estas palabras de reproche: *Hay uno, en medio de vosotros, 'en
vosotros', a quien no conocéis+ (Jn. 1, 26).
39. *Si conocieras el don de Dios...+ Hay una creatura que conoció este
don de Dios, una creatura que no perdió ni una partícula, una creatura que
fue tan pura, tan luminosa que parece ser la misma luz: Speculum justitiae+.
Una creatura cuya vida fue tan sencilla, tan abstraída en Dios, que no se
puede decir casi nada de ella.
*Virgo fidelis+: es la Virgen fiel, *la que guardaba todas las cosas en
su corazón+ (Lc. 2, 19 y 51). Ella se mantenía tan pequeña, tan recogida
delante de Dios en el secreto del templo, que atraía las complacencias de la
Santa Trinidad: *(Porque ha mirado la bajeza de su sierva, en adelante todas
las generaciones me llamarán bienaventurada!+ (Lc. 1, 48). El Padre,
inclinándose hacia esta criatura tan bella, tan ignorante de su belleza,
quiso que ella fuese la madre en el tiempo de Aquel de quien El es el Padre
en la eternidad. Entonces, el Espíritu de amor, que preside todas las obras
de Dios, sobrevino. La Virgen dijo su fiat: *He aquí la sierva del Señor,
hágase en mí según tu palabra+ (Lc. 1, 38), y tuvo lugar el más grande de
los misterios. Y por la bajada del Verbo a ella, María fue para siempre la
presa de Dios.
41 Segunda oración
41. *Hemos sido predestinados por un decreto de Aquel que obra todas las
cosas según el consejo de su voluntad, para que seamos la alabanza de su
gloria (Ef. 1, 11-12).
Es San Pablo quien habla así, San Pablo enseñado por el mismo Dios.
)Cómo realizar este gran sueño del corazón de nuestro Dios, este deseo
inmutable sobre nuestras almas? )Cómo, en una palabra, responder a nuestra
vocación y llegar a ser perfectas Alabanzas de gloria de la Santísima
Trinidad?
42. "En el cielo" cada alma es una alabanza de gloria del Padre, del
Verbo y del Espíritu Santo, porque cada alma está establecida en el puro
amor y "no vive más de su propia vida, sino de la vida de Dios". Entonces
ella le conoce, dice San Pablo, como ella es conocida de El (I Cor., 13,
12), en otras palabras: "su entendimiento es el entendimiento de Dios; su
voluntad, la voluntad de Dios; su amor, el amor de Dios. Es, en realidad, el
Espíritu de amor y de fortaleza el que transforma el alma, que, habiendo
sido dado para suplir lo que le falta", como dice San Pablo, "obra en ella
esta gloriosa transformación". San Juan de la Cruz afirma que "falta poco
para que el alma entregada al amor no se eleve en esta vida por virtud del
Espíritu Santo hasta el grado de amor de que acabamos de hablar", ya desde
aquí abajo. Esto es lo que yo llamo una perfecta alabanza de gloria.
43. Una alabanza de gloria es un alma que mora en Dios, que le ama con
un amor puro y desinteresado, sin buscarse en la dulzura de este amor; que
le ama por encima de sus dones, incluso cuando no hubiera recibido nada de
El; que sólo desea el bien del objeto así amado. Ahora bien, )cómo desear y
querer efectivamente el bien de Dios, si no es cumpliendo su voluntad,
ya que esta voluntad ordena todas las cosas a su mayor gloria? Entonces esta
alma debe entregarse plenamente, totalmente, hasta no querer otra cosa que
lo que Dios quiera.
Una alabanza de gloria es un alma de silencio que permanece como una
lira bajo el toque misterioso del Espíritu Santo para que El arranque de
ella armonías divinas; sabe que el sufrimiento es una cuerda que produce los
más bellos sonidos; por eso ella desea verla en su instrumento para conmover
más deliciosamente el Corazón de Dios.
Una alabanza de gloria es un alma que mira fijamente a Dios en la fe y
en la simplicidad. Es un reflector de todo lo que El es. Es como un abismo
sin fondo en el cual El puede verterse y expansionarse. Es también como un
cristal a través del cual El puede irradiar y contemplar todas sus
perfecciones y su propio esplendor. Un alma que de este modo permite al Ser
Divino apagar en ella su deseo de comunicar "todo lo que El es y todo lo que
tiene", es, en realidad, la alabanza de gloria de todos sus dones.
Una alabanza de gloria es, en fin, un ser que siempre permanece en
actitud de acción de gracias. Cada uno de sus actos, de sus movimientos,
cada uno de sus pensamientos, de sus aspiraciones, al mismo tiempo que la
arraigan más profundamente en el amor, son como un eco del Sanctus eterno.