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Informes Apelación. Juicio Simulación de Venta.

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CIUDADANA.

JUEZ CUARTO DE SEGUNDA INSTANCIA EN LO CIVIL, MERCANTIL,


TRÁNSITO, BANCARIO Y AGRARIO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL
DEL ESTADO TÁCHIRA.

SU DESPACHO.

Yo, ZULAY MERCEDES GONZÁLEZ CONTRERAS, venezolana, Abogado


en Ejercicio, titular de la cédula de identidad N° V-9.224.439, inscrita en el Instituto
de Previsión Social del Abogado bajo el N° 48.546, domiciliada en esta ciudad de
San Cristóbal y con residencia procesal en la carrera 8 Nº 16-26, entre la calle 16
y Avenida Carabobo, 3er piso local único esta ciudad, en mi condición de
Apoderada Judicial del ciudadano, CARLO SALOMON VITALE ALVAREZ,
venezolano, mayor de edad, titular de las cédula de identidad N° V- 10.157.535,
respectivamente, domiciliado en esta ciudad de San Cristóbal y hábil, quien este a
su vez es apoderado de la ciudadana JOSEFA ALVAREZ DE VITALE,
venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de identidad Nº V-10.157.535, de
este domicilio y hábil y de los ciudadanos JOSÉ VLADIMIR VITALE ALVAREZ,
JOHAN ALEXANDER VITALE CÁRDENAS, venezolanos, mayores de edad,
titular de la cédula de identidad Nº V-9.222.422 y V-14.348.704, domiciliados en la
ciudad de San Cristóbal y hábiles, según consta en Instrumento Poder fuera
otorgado por los ciudadanos antes indicados por ante la Notaría Pública Primera
de San Cristóbal, el día 15 de junio 2010, anotado con el N° 1, Tomo 115 de los
Libros de Autenticaciones llevados en esta Notaría y éste a su vez me otorga
poder conjuntamente con los otros dos ciudadanos por ante la misma notaría el
día 25 de junio del 2010, anotado bajo el Nº 28, tomo 122 de los libros de
autenticaciones llevados en esta notaría.

En esta oportunidad ciudadano Juez y estando en la oportunidad como lo


establece el artículo 517 del Código de Procedimiento Civil, los informes y los
puntos relacionados por el cual apelo de la sentencia dictada por la Juez Primero
de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y de Tránsito de esta circunscripción
judicial, en fecha 17 de junio del 2013, una vez notificada las partes y la misma
presenta puntos discordantes e incongruente puntos que a continuación indico.

1. DEFINICIÓN DE TERMINOS IMPORTANTES.

La apelación como mecanismo de revisión de la sentencia y ante lo que


decidió la ciudadana Juez en primera instancia, considero en nombre de mis
poderdantes y en especial de la ciudadana Josefa Álvarez de Vítale, definir
términos que darán una luz del por qué tiene la legitimidad en el juicio y también la
de los ciudadanos José Vladimir Vítale Álvarez y Johan Alexander Vítale
Cárdenas, todos identificados en el expediente.

1.1 Parte: El maestro Luis Loreto, citado por Magaly Perriti de Parada (2013),
define en los siguientes términos: “toda persona que se afirme titular de un
interés jurídico propio, tiene cualidad para hacerlo valer en juicio (cualidad
activa) y toda persona contra quien se afirme la existencia de ese interés,
en nombre propio, tiene cualidad para sostener el juicio (cualidad pasiva)
pág. 123.
1.2 Simulación:José Melich-Orsini en su obra “Doctrina General del Contrato”
(1998) dice lo siguiente: “Simular es fingir o disfrazar, crear la apariencia
de un acto o negocio ocultando que, entre las partes, o bien no se le
atribuye ningún efecto en las relaciones entre ellas (simulación absoluta) o
bien se le atribuyen efectos distintos de los que aparentemente ostentan
(simulación relativa); cuando no se trate simplemente de engañar al
público sobre alguno o todas las verdaderas partes del acto o negocio
(interposición de personas)”.
La simulación es el producto de un “acuerdo” entre las partes dirigido
a proteger una determinada situación de terceros mediante el ocultamiento
de la realidad, pues debe existir la intención de engañar a través de un
negocio jurídico: Si el acuerdo busca destruir la causa del negocio
simulado se llamará negocio absolutamente simulado pero si persigue
modificar tan solo la causa del negocio simulado se habla de simulación
relativa; si solo se ha ocultado quien es la verdadera parte del negocio, se
llama simulación por interposición de personas.
1.3 Comunidad de Gananciales: La comunidad de gananciales comienza
únicamente el día cuando se celebra el matrimonio de la pareja que no ha
hecho capitulaciones. La distribución de ganancias y pérdidas es equitativa
en la comunidad de gananciales y en proporción fija de cincuenta por
ciento (50%) para cada cónyuge.
1.4 Caducidad: Cesación del derecho a entablar o proseguir una acción o un
derecho, una instancia o recurso.
1.5 Prescripción: Es el medio de adquirir un derecho o de liberarse de una
obligación por el transcurso del tiempo que la ley determine y que es
variable según se trate de bienes muebles o inmuebles, y según también
que se posean o no de buena fe y con justo título.
1.6 Liquidación de la Comunidad de Gananciales: Artículo 173 Código Civil:
La comunidad de los bienes en el matrimonio se extingue por el hecho de
disolverse éste o cuando se le declare nulo, En este último caso, el
cónyuge que hubiere obrado con mala fe no tendrá parte en los
gananciales.
Si hubiere mala fe de parte de ambos cónyuges, los gananciales
corresponderán a los hijos, y sólo en defecto de éstos, a los contrayentes.
También se disuelve la comunidad por la ausencia declarada y por la
quiebra de uno de los cónyuges, y por la separación judicial de bienes, en
los casos autorizados por este Código.
Toda disolución y liquidación voluntaria es nula, salvo lo dispuesto en el
artículo 190.

1. FALTA DE CUALIDAD DE LOS DEMANDANTES.

A los fines de explicar si en este juicio hay falta de cualidad, por lo que hago
formalmente la apelación sobre este punto y en momento del análisis de la
sentencia, la Juez ad quo ha incurrido en puntos incongruentes donde la versión
doctrinal y jurisprudencial de la cualidad y la naturaleza constitucional del proceso
producto del Estado Social Democrático de Derecho y de Justicia.

El tema de la cualidad ha sido debatido por la doctrina y este parte


indudablemente de legitimación de las partes. Autores como Rengel-Romberg y
Luis Loreto han tratado el tema en base la legalidad y la justicia dentro del proceso
constitucional de derecho y de justicia existente en Venezuela.

La LEGITIMACIÓN es la cualidad necesaria que deben tener los


contendores para instaurar y proseguir un proceso. Rengel Romberg sostiene que
el proceso no debe incoarse sino entre aquellos sujetos que se encuentran frente
a la relación material e interés jurídico controvertido, como legítimos
contradictores, por afirmarse titulares activos y pasivos de dicha relación. De esta
manera para Rengel Romberg la regla general en esta materia puede formularse
así: “La persona que se afirma titular de un interés jurídico propio, tiene
legitimación para hacerlo valer en juicio (legitimación activa) y la persona
contra quien se afirma la existencia de ese interés en nombre propio, tiene a
su vez legitimación para sostener el juicio (legitimación pasiva)”.

Para el maestro Luis Loreto, la teoría procesal de la legitimación sobre la


cualidad tiene un contenido y finalidad resolver el problema fundamental que
consiste en saber quiénes son en un proceso las partes legítimas. La cualidad en
sentido amplísimo, es sinónimo de legitimación se presenta particularmente
interesante y complejo en el campo del proceso civil y asume el nombre específico
de cualidad a obrar y contradecir.

La cualidad en este sentido procesal, expresa una relación de identidad


lógica entre la persona del actor, concretamente considerada y la persona
abstracta a quien la ley concede la acción; y de identidad lógica entre la persona
del demandado, concretamente considerada y la persona abstracta contra quien la
ley concede la acción.

El artículo 136 del Código de Procedimiento Civil establece: “Son capaces


para obrar en juicio, las personas que tengan el libre ejercicio de sus derechos, las
cuales pueden gestionar por sí mismas o por medio de apoderados, salvo las
limitaciones establecidas en la ley.”

La doctrina moderna del proceso alude a las nociones de legitimatio ad


causam: facultad para comparecer en juicio por sí mismo o por medio de
apoderado o representante legal y legitimatio ad procesum: aptitud para actuar o
comparecer en juicio.

De la definición indicada al inicio de estos informes y como razones


fundamentales de la presente apelación dada por Loreto, la cualidad activa y
pasiva se deriva por regla general, de la titularidad y sujeción, respectivamente a
un determinado interés jurídico que se afirma existente entre las partes, por
lo que el autor sostiene, que es manifiesto que esa titularidad y sujeción
afirmadas son los únicos elementos externos que confieren a los litigantes
el derecho de acción y la sujeción de la acción, de modo tal que existe entre
ellos una perfecta correspondencia lógica.

De esta importante nota la falta de esa correspondencia lógica entre el


titular de la relación o estado jurídico sustancial y el titular de la acción,
considerada desde el punto de vista concreto, es lo que constituye la falta de
cualidad en sentido amplio; falta esta que en principio, debido al antecedente
lógico en que se encuentra el interés con respecto a la acción.

Sobre esta regla general, el propio Loreto se pregunta: “si no existieran


en nuestro sistema jurídico positivo, situaciones legales en las cuales se
concede a un sujeto el poder de hacer valer en nombre propio un derecho
ajeno” La respuesta a esta interrogante la ubica el maestro en la figura de la
sustitución procesal, citando a título de ejemplo la acción oblicua o subrrogatoria
en la que el acreedor asume la condición de parte y no de representante legal del
deudor como generalmente se considera.

Loreto analiza los casos en que la ley concede acción a un sujeto de


derecho que no forma parte de los que integran la relación jurídica material y sin
que se ejercite tampoco en nombre propio un derecho ajeno, como ejemplo cita el
caso de la nulidad del matrimonio, en el que la acción de nulidad se da a los
esposos, al Síndico Procurador Municipal y a todos los que tenga interés legítimo
y actual. En este y en muchos casos se encuentra esparcidos en la ley, el actor
deriva su cualidad directamente de ésta, ex lege, independientemente de toda
posición subjetiva con la relación sustancial.

Sostiene Rengel-Romberg que la legitimación es la cualidad necesaria de


las partes. El proceso no debe instaurarse indiferentemente entre cualesquiera
sujetos, sino precisamente entre aquellos que se encuentran frente a la relación o
interés jurídico controvertido, en La posición subjetiva de legitimados
contradictores, por afirmarse titulares activos y pasivos de dicha relación. La regla
general en esta materia puede formularse así: “La persona que se afirma titular
de un interés jurídico propio tiene legitimación para hacerlo valer en juicio
(legitimación activa) y la persona contra quien se afirma la existencia de ese
interés, en nombre propio, tiene a su vez legitimación para sostener en juicio
(legitimación pasiva); Por lo tanto no existe en nuestro derecho una regla
positiva que defina la legitimación de las partes.

En conclusión el tema de la falta de cualidad como consecuencia de la


legitimación, tiene su solución de acuerdo lo que aquí ha expresado la doctrina en
dos puntos que es lo que va a conllevar a la relación jurídica material que es el
interés jurídico que exista en el proceso. Una definición bien importante y la traigo
a continuación de la autora Marisela Rodríguez (2004) sobre el interés jurídico en
la Tutela Judicial Efectiva define el interés así: “Este interés que tratamos de
definir puede ser particular, es decir de un solo individuo; o sea que también
de un grupo o conjunto de individuos, a este segundo tipo de interés, aquel
que no es particular, y trasciende la esfera individual de una persona que se
ha dado en llamar interés supra individual, es al que trataremos de definir y
estudiar en lo sucesivo”

Por lo tanto la relación jurídica material va a estar relacionada en el interés


y en la acción que ha tenido su sustento y fundamento en importantes autores que
a través de la polémica sobre esta materia sostenida en el siglo XIX en 1856, por
los procesalitas alemanes Bernad Windscheid y Teodoro Muther, es donde la
acción judicial se convirtió en el mecanismo por el cual se obtiene la tutela jurídica
a través de la pretensión.
Rengel-R (2007) expone lo siguiente de la Teoría de la Acción de Bernard
Windsheid: “La Actio no tiene necesidad de ningún derecho sobre la cual
apoyarse. La palabra Actio significa todo aquello que puede exigir de otro, esto es
la Pretensión. La Actio es la pretensión exigible en el juicio”….”La acción es un
elemento autónomo del ordenamiento jurídico; el ordenamiento jurídico reconoce
la legitimidad de una pretensión, prometiendo para ella un juicio. La Actio o acción
está al puesto del derecho, ella es la expresión del derecho”. (pp. 143 y 144)

La Teoría de la Acción de Windsheid tuvo la reacción de Teodoro Muther y


a la vez, también expuso su propia teoría en los siguientes términos citado
también por A. Rengel (2007) en los siguientes términos: “La actio significa el acto
bilateral con el cual era introducido, porque el agare que significa que significaba
proceder, hablar, obrar, no podía realizarse unilateralmente, sino solo en unión
con el adversario. De allí la expresión agare cum alicuo tan frecuente en ese
período histórico. La actio es la fórmula y así debe entenderse el término cuando
se dice el Pretor accione dat, tribuit, indulget, acomodat, denegat, etc. Cuando el
Pretor había prometido en el edicto una fórmula para determinado casos, se
puede decir que el actor ya antes de la expedición de la fórmula tenía una
pretensión a su expedición, siempre que las condiciones generales bajo las cuales
la Actio había sido prometida se hubiesen cumplido”. (pp. 143 y 144)

De esta importante polémica y dentro de la evolución del Derecho Procesal,


la doctrina define la acción de la siguiente manera: Rangel (2007): El poder
jurídico concedido a todo ciudadano para solicitar del juez, la composición de la
litis, mediante la actuación de la Pretensión que hace valer el demandante contra
el demandado.

Por esta razón y lo explicado por estos autores la relación jurídica material
va a depender del interés jurídico de las partes y este es el fundamento de la
acción judicial materializado en la pretensión. De esta manera la figura de la
sustitución procesal y que se encuentra recogida en los artículos 140 del Código
de Procedimiento Civil y 1278 del Código Civil, resuelven que el interés está
vinculado con el aspecto subjetivo y como se desarrolló la relación jurídico
material a los largo del negocio jurídico que se indica en el proceso.

Un importante criterio jurisprudencia y que también se relaciona con la


acción de simulación interpuesta en este juicio aclara lo relacionado con la falta de
cualidad y la misma es la siguiente: Sentencia del 31 de Octubre del 2000, Sala de
Casación Civil: “Ahora bien, nuestra doctrina ha establecido que la acción de
simulación puede ser propuesta, no sólo por los acreedores del deudor,
como resulta de la letra del artículo 1281 (sic) del Código Civil, sino en
criterio de quien decide no solo el acreedor, sino por cualquier persona que
teniendo interés o cualidad, se vea afectado en sus intereses patrimoniales
o personales, como serían las partes mismas del acto simulado o todo aquél
que pueda recibir un perjuicio derivado de los efectos del mismo.

La simulación no aparece definida en el Código Civil, salvo las menciones que


aparecen en sus artículos 1360 (sic) y 1281 (sic) del Código Civil. Para la
jurisprudencia los acreedores son aquellas personas que en razón de ser titulares
de un derecho, se vean impedidas operturbadasen el libre ejercicio de ese
derecho por el acto que se tilde de simulado, derecho que puede ser de crédito o
real, presente o eventual.”

De esta manera y como la relación jurídica material parte es de unas ventas


realizadas simuladamente sobre bienes pertenecientes a la comunidad conyugal
hoy comunidad ordinaria existente, debido a que todavía no se ha producido la
liquidación de la misma y así consta en el expediente entre Josefa Álvarez der
Vítale y Giovanny Vítale Vítale y como este falleció se transmite a sus herederos,
en donde han sido perjudicados por estas ventas fraudulentas José Vladimir Vítale
Álvarez y Johan Alexander Vítale Cárdenas, plenamente identificados, sus
derechos como herederos han sido lesionados y por lo tanto tienen perfectamente
cualidad y legitimación para ser parte en este juicio de Simulación de Venta.

2. ACCIÓN EN LA SIMULACIÓN DE VENTA.

La simulación es el acto jurídico orientado a ejercer el derecho del titular


para deducir consecuencias judiciales de la ficción de un contrato y así declarar su
inexistencia o declarar que se ha formalizado un contrato en sustitución del
verdadero.

Se define a la simulación como la declaración de un contenido de voluntad


no real, emitido conscientemente y de acuerdo entre las partes, para producir, con
fines de engaño, la apariencia de un negocio jurídico que no existe o es distinto de
aquel que realmente se ha llevado a cabo.

Se entiende por simulación a la alteración aparente de la causa, la índole o


el objeto verdadero de un acto o contrato.La simulación es la falla del acto jurídico
que consiste en el carácter ficticio de la manifestación de la voluntad de las partes
que, en verdad no, han querido constituir los derechos a que se refiere su
declaración, o han querido establecer derechos distintos de los aparentemente
constituidos. (Garrone, 1989).

La simulación es la declaración de un contenido de voluntad no real, emitida


conscientemente y de acuerdo entre las partes, para producir con fines de engaño
la apariencia de un negocio jurídico que no existe o que es distinto de aquel que
realmente se ha llevado a cabo. Simular significa hacer aparecer lo que no es; en
el lenguaje jurídico, igualmente, simular significa fingir una realidad; se halla ínsita
la idea de un consciente operar con ficción u ocultación.

Es un acto jurídico orientado según la clase de simulación, a ejercitar el


derecho de la tutela para deducir consecuencias judiciales, de la ficción de un
contrato, y así declarar su inexistencia o declarar que se ha formalizado en
sustitución del verdadero.

La simulación es la declaración de un contenido de voluntad no real, emitido


conscientemente y de acuerdo entre las partes para producir con fines de engaño
la apariencia de un negocio jurídico que no existe o es distinto de aquel que
realmente se ha llevado a cabo, también tiene fines de engañar inicuamente, o en
perjuicio de la ley o a terceros.

Tienen finalidad diversa, declaraciones de voluntad, que no responden, que


no expresan su verdadera voluntad, configurándose de tal modo el fenómeno de
simulación.

La jurisprudencia expresa: “Simular significa representar o hasta hacer


aparecer alguna cosa fingiendo o imitando lo que no es. Disimular significa ocultar
lo que no es. En ambos caso el individuo tiene el engaño como idéntico objetivo.
Ambos conceptos aparecen como aspectos diversos de un mismo fenómeno: la
simulación.”

2.1 REQUISITOS DEL ACTO SIMULADO


a) Acuerdo de las partes

Es necesario que ambas partes finjan su voluntad de contratar.Es necesario


que las partes hayan manifestado su voluntad fingida, el engaño pues tiene que
ser bilateral, en sentido de voluntades hacia un mismo fin.
b) Discordancia intencional

Debe ser voluntario por ambas partes. Esto hace posible distinguir esta
figura del error, ya que en este último el acto es involuntario. Es una consecuencia
de la anterior, puede ser voluntaria entre las partes, este acuerdo distingue el acto
simulado del error, en el cual no hay conformidad entre los sujetos, el error no es
requerido es voluntario.

c) Intención engañosa

Es claro que en la simulación falta un elemento esencial porque existe


discordancia entre lo querido y lo manifestado. Arts. 627 y 1007 Código Civil. El
engaño siempre está presente en la simulación, ya que está tratando de aparentar
una situación inexistente.

2.2 CARACTERISTICAS DE LA ACCION SIMULACIÓN


a) Declarativa

Busca declarar que un acto no existe o es diferente del que parece haberse
efectuado. No puede anularse lo que no existe sino que se busca declarar que ese
acuerdo o contrato es ficticio, extinguiendo en consecuencia las consecuencias y
volviendo las cosas a su estado original.

Es aquella mediante la cual se persigue la comprobación o fijación de una


situación jurídica. Tiende a la declaración de que un acto no existe o es diverso del
que aparece efectuado, carece de vinculación, con las acciones de nulidad, por lo
tanto la acción simulación no puede anular, el acto aparente, ya que no puede
destruir lo que no existe, reconocer que es ficticio, o sea invalidar el contrato.

b) Prescriptible

La doctrina considera que la acción para solicitar la invalidez de los actos


viciados de nulidad es imprescriptible, sin embargo en nuestra legislación no
existe norma que así lo establezca, razón por la cual debemos apegarnos a las
normas del 835 y 837 del Código Civil y en consecuencia la prescripción ordinaria
es de diez años para la absoluta y de cuatro años para la relativa.

Mientras exista contrato simulado, los efectos del acto simulado están
inutilizados o alterados. Prolongándose por el tiempo que se quiera, no por ello
sufre modificación alguna. En los siguientes artículos del código civil:
“Art. 835.-Hay nulidad absoluta en los actos o contratos:

1º cuando falta alguna de las condiciones esenciales para su formación o para su


existencia.

2º cuando falta algún requisito o formalidad que la ley exige para el valor de
ciertos actos o contratos, en consideración a la naturaleza del acto o contrato y no
a la calidad o estado de la persona que en ellos interviene.

3º cuando se ejecutan o celebren por personas absolutamente incapaces.

Art. 837.-La nulidad absoluta puede alegarse por todo el que tenga interés en ella
y debe, cuando conste de autos, declararse de oficio, aunque las partes no lo
aleguen; y no puede subsanarse por la confirmación o ratificación de las partes, ni
por un lapso de tiempo menor que el que se exige para la prescripción ordinaria.

c) Personal

Porque se funda en el perjuicio que por esa ficción cometen los deudores
en perjuicio de los acreedores, lesionando los intereses de éstos, y con la acción
defienden sus derechos. Se dirige contra los sujetos que realizan el acto ficticio.

d) Directa

Los acreedores tienen acción en la que actúan a nombre propio, para


demostrar la ficción del negocio, sin necesidad de recurrir a acción oblicua, o a
revocatoria.

d) Universal

En el proceso civil de nulidad, por simulación, se tiene que demandar a


todos los participantes, del acto aparente, en la sentencia se pronuncia contra
ellos.

e) Indivisible

Porque ataca el acto ficticio en su totalidad de modo que no puede ser


inexistente una parte y la otra real. Acto ficticio en su totalidad, en su integridad, y
no puede declararse inexistente, en una parte y real en otra.
2.3 REQUISITOS PARA EJERCER LA ACCION POR SIMULACIÓN
a) Titularidad de un derecho subjetivo

Aquella persona que tenga un derecho a su favor está facultada para


solicitar la acción de simulación, con la intención de que el patrimonio vuelva a su
estado original y así poder embargarlo y satisfacer su crédito.

El más importante de estos es el que se refiere al factor interés. Todo sujeto


poseedor de un derecho regularmente constituido, está facultado para hacer
declarar judicialmente la simulación de cualquier acto de carácter ficticio que le
pueda ocasionar perjuicio, es decir, debe tener interés jurídicamente tutelable. Se
considera que este interés no mira el provecho que se pueda obtener del litigio,
sino la necesidad en que se halla el actor de invocar la tutela judicial, para
establecer la verdad, así como la desaparición de aquella situación anormal y
perjudicial para que el patrimonio del deudor recupere su alteración y pueda
satisfacer su derecho de crédito, atacando dicho patrimonio.

b) Que se derive un perjuicio

Es necesario que el titular del derecho haya sido o pueda ser afectado con ese
acto simulado o ficticio.

No solo la lesión de un derecho puede motivar el acudir a la justicia, sino también


la amenaza del daño.

2.4 TITULARES LEGITIMADOS PARA EJERCER LA ACCION

Puede ejercitarla tanto los contratantes, sus representantes, herederos o


cualquier tercero que tenga interés. En algunos países se prohíbe a los
contratantes solicitar la nulidad de sus actos, sin embargo en Costa Rica no se
aplica esta disposición y el principio de que “nadie puede accionar contra sus
propios actos” no se aplica porque se requiere que estos actos sean válidos, lo
cual no ocurre en este supuesto.

El artículo 627 de nuestro código civil expresa:

“Para la validez de la obligación es necesariamente indispensable:

Capacidad de la parte de quien se obliga.

Objeto o cosa cierta y que sirva de material a la obligación.

Causa justa.”
El artículo 1007 reza:“Además de las condiciones indispensables, para la
validez de las obligaciones en general, para las que nacen de contrato se requiere
el consentimiento y que se cumplan las solemnidades que la ley exija.”

A la vista de estas disposiciones se deduce que en la sistemática del


código, el consentimiento, causa, capacidad, objeto, y forma en que se configuran
más que como elementos sino como requisitos, necesarios para la validez de un
negocio o contrato.

2.5 PRUEBA EN LA ACCION SIMULACIÓN

Para demostrar la simulación del acto es permitida cualquier prueba, sin


embargo se hace énfasis a la prueba indiciaria, pues generalmente las partes no
dejan pruebas de su actuar simulado. Se necesitan hechos probatorios, con fines
de descubrir la verdad.

Podemos señalar algunos casos como los siguientes:

a) El parentesco o amistad

Para realizar este negocio generalmente se busca a una persona de


confianza o bien un familiar, por las consecuencias que esto representa. Se busca
generalmente parientes o amigos, esta relación por sí sola no puede probar la
simulación pues son muy frecuentes.

b) La probidad, moralidad y honorabilidad

El que interpone la acción debe demostrar que los contratantes carecen de


estos atributos, sin embargo esto es meramente subjetivo.Si el pro moviente logra
probar que las partes carecen de estos tributos el juzgador tiene una base
indiciaria para determinar simulación.

c) Falta de medios económicos del adquiriente

Si se trata de un inmueble por ejemplo de gran valor y la persona que lo


adquiere no tiene medios económicos suficientes como para considerar que puede
honrar esa deuda, es un fuerte indicio de la naturaleza de la venta.Es realmente
sospechoso cuando el comprador sea de bajos recursos y pueda hacerle frente al
pago del precio del bien enajenado, lo cual se prueba mediante certificaciones, su
capacidad para obtener bienes.
d) Precio irrisorio

Generalmente se establece un precio mucho menor al real, sin embargo es


inaceptable que se desprenda del inmueble por un precio ridículo.Se consignan en
documentos, donde se plasma el contrato simulado, el precio un poco alejado del
precio real, es adquirido un bien en un precio ridículo.

e) Naturaleza del bien

Se trata de despojar de sus bienes con tal que sus acreedores no lo


embarguen, y con ellos se hagan pago del derecho de crédito, insatisfecho, y se
despreocupan de vender los que no representan un precio alto, y con esto logran
no crear sospechas de la simulación realizada.

f) Fecha del acto simulado

Siempre es buen indicio que el contrato sea días antes del vencimiento de
la obligación. Se representa un buen indicio que la fecha del acto sea muy próxima
al vencimiento de la obligación.

g) Falta de ejecución material del acto

Esto ocurre cuando el vendedor mantiene en su poder el bien. Ejemplo: Un


indicio importante cuando el vendedor mantiene la posesión de un bien inmueble
vendido (casa).

h) Contratación accesoria a la principal

Con la intención de disimular aún más el acto simulado, generalmente el


contrato inicial está acompañado de otro accesorio como por ejemplo, pacto de
retroventa, hipoteca, etc. Es claro que estos indicios que se han indicado no
constituyen una lista taxativa y el acreedor podrá recurrir a otros que de acuerdo a
las circunstancias se le presenten.

En este sentido y como fundamentos por el cual ejerzo la apelación ante la


decisión dictada que dada la naturaleza y los alcances de la acción de simulación,
los criterios de la propia jurisprudencia con respecto a la acción de simulación y
quienes pueden interponerla. En sentencia de fecha 25 de febrero del 2004,
expediente Nº. AA20-C-2002-000952, expone el siguiente criterio: De la
trascripción antes realizada, se evidencia que el sentenciador de Alzada
declaró la falta de cualidad e interés de los demandantes, basándose en una
interpretación literal del artículo 1.281 del Código Civil, el cual dispone:

“Los acreedores pueden también pedir la declaratoria de simulación


de los actos ejecutados por el deudor...”.

Ahora bien, a pesar de que una interpretación restrictiva del texto


legal supra trascrito (artículo 1.281 del Código Civil), puede llevar a
pensar, que la acción allí consagrada está reservada para ser ejercida sólo
por los acreedores del deudor, sobre este punto la doctrina y la
jurisprudencia, desde vieja data, atemperando tal interpretación, han
sostenido que la misma puede ser ejercida también por aquellos que sin
ostentar tal cualidad de acreedores, tenga interés en que se declare la
inexistencia del acto simulado. En este orden de ideas es oportuno señalar,
que nuestra legislación trata en forma restringida la materia y, en
consecuencia, han sido la doctrina y la jurisprudencia las fuentes que,
adentrándose en el estudio de la simulación, han sentado criterio sobre su
definición conceptual, los casos en que puede ocurrir y hasta las pruebas
que deben aportarse para demostrarla.

En este orden de ideas, viene al caso ratificar varias de las sentencias


de este Alto Tribunal, según las cuales:

“...la legitimación activa para intentar la acción de simulación


ex artículo 1.281 del Código Civil corresponde a toda persona
que tenga un interés, cualquiera que sea, aún si es eventual o
futuro, en hacer declarar la simulación (sentencia de fecha 10 de
junio de 1936, Memoria de 1937, Tomo II, p.518; sentencia de
fecha 22 de enero de 1937, memoria de 1938, Tomo II, p.13;
sentencia de fecha 16 de diciembre de 1947, memoria de
1948, p.411; sentencia de fecha 4 de noviembre de 1980, G.F.
N° 110, Vol. I, p.669 y sigts; sentencia de fecha 18 de
diciembre de 1985, G.F N° 130, Vol. IV, p. 2779 y sigts).

En este mismo sentido y más recientemente esta Sala en sentencia de


fecha 17 de noviembre de 1999, caso Carmen Luisa García Valencia, contra
William Raúl Lizcano, expresó:

“...Además, conviene tener presente lo decidido por nuestra


casación (M. 1938, T.2, pág.11) cuando dejó establecido que la
acción de simulación puede ser ejercida no sólo por los
acreedores contra su deudor, sino también por todo aquél
que aún sin esa cualidad, tenga interés eventual o futuro en
que se declare la existencia del acto simulado...”.

Aplicando lo antes expuesto al caso bajo análisis y decisión, observa


esta Sala que la recurrida incurrió en errónea interpretación de la norma
contenida en el artículo 1.281 del Código Civil denunciada por la
recurrente, cuando declaró la falta de cualidad e interés y en consecuencia
desechó la demanda interpuesta, al considerar que los demandantes al no ser
acreedores del demandado, no tienen cualidad para accionar por simulación.

En fuerza de los razonamientos expuestos se declara procedente la


denuncia analizada. Así se decide.

De esta manera, la pretensión que aquí se interpuso las ventas


corresponde a todo lo relacionado con la SIMULACIÖN por el cual
incurrieron los demandados y perfectamente lo que se pidió en la
demanda es la nulidad de estas ventas y declarar con lugar la
demanda a los fines de volver los bienes al estado de poder liquidar
la comunidad conyugal hoy transformada en comunidad ordinaria
formada por Josefa Álvarez de Vítale y los herederos de Giovanny
Vítale Vítale.

3. BIENES PERTNECIENTES A LA COMUNIDAD DE GANANCIALES.

Con respecto a lo relacionado con la comunidad de gananciales, la doctrina


expresa el siguiente criterio: “Tan pronto como se produce la disolución de la
comunidad de gananciales aparece para el conjunto de bienes que poseía la
comunidad conyugal, un nuevo régimen, ya que nunca puede surgir un vacío legal
como sustituto de una condición ajustada al ordenamiento vigente. Este régimen
que surge no es otro que el que rige la comunidad ordinaria, que aparece
establecido en el Código Civil en los arts. 759 al 770… Esta comunidad ordinaria
que ha surgido con la disolución de la sociedad de gananciales, tendrá su fin al
producirse la liquidación, procedimiento por el cual cada cónyuge recibirá el
cincuenta por ciento (50%) de sus bienes gananciales más sus bienes propios”
Manual de Divorcio de Luis Alberto Rodríguez. 2010.

Al disolverse el vínculo matrimonial y por ende la disolución de la


comunidad de gananciales, nace una situación de INDIVISIÓN DE LOS BIENES
en la cual subsiste realmente una comunidad ordinaria, en la cual hay dos
propietarios con alícuotas iguales y representativas del cincuenta por ciento (50%)
del todo. Como toda comunidad ordinaria, la que recién se forma al disolverse la
comunidad de gananciales, se rige en su vida jurídica por las normas establecidas
en los artículos 759 al 770.
Entre los importantes cambios jurídicos que se presenta, de acuerdo con
este conflicto por el cual asume la nueva comunidad son los siguientes:
1. Ninguno de los copropietarios puede ejecutar por sí solos aquellos actos
que hasta el momento podía efectuar sobre los bienes de la comunidad.
2. Surge una situación de copropiedad de los bienes, en la cual no hay
comunidad de gananciales, sino simplemente propiedad común de dos
personas, sobre las cosas que antes eran de la comunidad conyugal.
3. La situación comunitaria ordinaria reseñada subsiste hasta que se haga la
liquidación y adjudicación definitivas de los bienes.
4. Los frutos de los bienes propios de cada uno que hayan ingresado a la
comunidad, mientras esta tuvo vigencia, se repartirán entre ambos.
5. Los frutos de los bienes propios de cualquiera de los cónyuges que hayan
sido devengados, mientras la comunidad persistía, aunque no percibidos
por ella pertenecerán de por mitad a ambos cónyuges.

4. LA CADUCIDAD DE LA ACCIÓN Y LA PRESCRIPCIÓN EN EL JUICIO


DE SIMULACIÓN DE VENTA.

Con respecto a este punto y con el fin de una seguridad jurídica basada en
las garantías procesales y constitucionales de la TUTELA JUDICIAL EFECTIVA,
EL DEBIDO PROCESO Y EL DERECHO A LA DEFENSA, la propia
jurisprudencia nacional y la pretensión que se interpuso en este juicio como lo es
la SIMULACIÓN DE VENTA, ha establecido lo siguiente:

“la caducidad de la acción establecida en la ley, es


cuando el transcurso de un lapso el titular de la acción
de un derecho subjetivo pierde la facultad de acudir a
los órganos jurisdiccionales de accionar.

Por otra parte, y a fin de determinar la existencia del


alegato de caducidad formulado por los codemandados,
en el presente caso, es importante señalar que muchos
autores han discutido sobre el contenido y alcance de la
disposición contenida en el artículo 1.281 del Código
Civil, que establece el lapso de cinco años para pedir la
declaratoria de simulación de los actos ejecutados,
confundiendo la referida disposición con la prescripción
y no caducidad.

Establecida como quedó la diferenciación entre la


caducidad y la prescripción, como lo es el caso de la
primera de las nombradas el del acaecimiento fatal no
susceptible de interrupción mientras que la prescripción
tiene diversas modalidades de interrupción conforme a
la ley.

Visto esto y, por cuanto la disposición contenida en


el artículo 1.281 del Código Civil, no establece
modalidad alguna de interrupción, considera quien
decide, que la acción a que se contrae la citada
norma es de caducidad y no de prescripción, por lo
tanto, este Tribunal (sic) Superior (sic) se aparta del
criterio sostenido por el a quo respecto a la
declaratoria de prescripción de la presente acción de
simulación con base a lo establecido en el artículo
1.281 del Código Civil. Así se decide.

(…Omissis…)

Encontrándose procedente la caducidad de la acción


planteada, resulta para este tribunal inoficioso
analizar el alegato de prescripción y las defensas de
fondo del asunto. Así se decide…” (Negrillas de la
Sala)

El juzgador de segundo grado, luego de hacer una serie de


consideraciones y diferenciaciones acerca de la caducidad y la
prescripción, concluyó que el lapso de cinco años a que se refiere el
artículo 1.281 del Código Civil es de caducidad y no de prescripción
en virtud que “no establece modalidad alguna de interrupción” por
tanto, a su juicio “la acción a que se contrae la citada norma es el de
la caducidad y no de prescripción” .

Ahora bien, la caducidad de la pretensión y prescripción


extintiva, aunque tienen elementos en común, como el transcurso del
tiempo y la inactividad del sujeto interesado, poseen características
propias que las diferencian la una de la otra.

En la caducidad observamos que la misma representa una


condición formal para plantear ante la jurisdicción un determinado
interés material, lo que en modo alguno toca o se refiere al mérito de
la obligación, es decir, lo que existe es un obstáculo para entrar a
conocer y dilucidar la pretensión formulada, razón por la que se
considera que la misma funge como una condición previa para poder
entrar en el estudio y análisis de la pretensión, por lo que de allí
deviene que la caducidad es un juicio de admisibilidad de la
pretensión, y es por lo que podría, incluso, ser declarada in limine
litis.

En cambio la prescripción extintiva, es un medio de extinción de


las obligaciones tanto personales como reales, y tal extinción atañe al
poder de exigencia y coercibilidad que tiene el acreedor respecto a la
misma, es decir, la posibilidad jurídica de reclamar el cumplimiento
de la obligación la cual se ve afectada por el transcurso del tiempo
sin que se ejercite su reclamo. Por tanto, en el caso de la
prescripción lo que se analiza es la procedencia del interés
sustancial, razón por la que no podría declararse in liminelitis, ya que
la misma implica un juicio a realizar en el mérito de la pretensión y tal
situación sólo puede verificarse en la sentencia definitiva.

Lo anterior hace concluir que tanto la caducidad de la acción


como la prescripción determinan la posibilidad jurídica de exigencia
de la pretensión, pero en momentos distintos, pues se reitera, la
caducidad se refiere a un análisis de admisibilidad de la pretensión,
en cambio la prescripción apunta a la procedencia de la misma.

Podemos señalar también, entre sus diferencias que la


prescripción debe ser alegada como defensa de fondo, y que por
mandato legal impide la declaratoria de oficio por parte del juez;
entretanto que la caducidad sí puede ser declarada por el órgano
jurisdiccional en cualquier estado y grado de la causa oficiosamente,
pues opera ipso iure. Ello lo encontramos en el artículo 1.956 del
Código Civil, el cual expresa:
“... Artículo 1.956.- El Juez no puede suplir de oficio la
prescripción no opuesta...”

Por otro lado tenemos que la caducidad no es disponible ni


puede ser convenida por las partes; en cambio la prescripción es
irrenunciable mientras no se haya adquirido, pero una vez adquirida
sí procedería la renuncia. Tal conclusión se extrae del contenido del
artículo 1.954 del Código Civil, el cual dispone:

“...Artículo 1.954.- No se puede renunciar a la


prescripción...”

De igual manera, el lapso de caducidad ocurre fatalmente sin


que exista la posibilidad de interrumpirla, en cambio la prescripción
es capaz de interrumpirse de acuerdo a los medios establecidos en el
Código Civil y otras leyes especiales, según sea el caso.

Como última diferencia podemos destacar el hecho que la


caducidad opera frente a todos los titulares de la pretensión, pero en
el caso de la prescripción existen casos en los que no procede, como
por ejemplo entre cónyuges o entre el heredero y la herencia , entre
otros.

En este orden de ideas, encontramos que aparte de las


diferencias y similitudes que poseen ambas instituciones, en muchas
ocasiones nos topamos con normas, como la contenida en el artículo
1.281 del Código Civil que nos ocupa en esta oportunidad, en las que
el legislador no estableció de manera específica si el lapso a que
hace referencia es de caducidad o prescripción. Sobre el particular,
esta Sala en sentencia N° 232 de fecha 30 de abril de 2002,
expediente N° 2000-000961, citando a su vez fallos de fechas 16 de
julio de 1965, 7 de diciembre de 1967 y 23 de julio de 1987, expresó
lo siguiente:

“(...) Existen varios criterios para determinar, ante un


plazo extintivo fijado por la ley, si el mismo puede
reputarse de prescripción o de caducidad. En primer
lugar, evidentemente, habrá que aceptar la propia
calificación que le dé el legislador en la manera de
expresar la norma, y así, son indiscutiblemente
prescripciones los lapsos que están calificados como
tales en el propio texto legal, o incluidos dentro de los
capítulos de una ley que se refiere específicamente a la
prescripción de las acciones correspondientes. Cuando
falta dicha calificación expresa, de todos modos es
preciso indagar si el legislador no expresó su voluntad
de algún otro modo, por ejemplo, señalando la
posibilidad de que la actuación del interesado
interrumpiera el plazo –lo cual sucede sólo en materia
de prescripción- o supeditado el inicio del lapso al
momento en el cual se tuviera la capacidad de ejercicio
necesaria para accionar, como ocurre en el presente
caso. El interés protegido también ha de tomarse en
cuenta para la determinación del lapso, por cuanto
indiscutiblemente el mismo sería de caducidad, cuando
estuvieran involucradas situaciones de orden público
(...)”.

En la citada jurisprudencia se establecen los criterios para


determinar si un plazo extintivo es de caducidad o de prescripción,
señalando al respecto que, en primer lugar debe considerarse la
calificación que hace el legislador en la manera de expresar la norma,
de los que se distinguen los casos en los cuales los lapsos están
considerados como tal o que estén incluidos dentro de los capítulos
de una ley que se refiera específicamente a la prescripción o a la
caducidad.

En caso que no sea posible verificar esa calificación expresa,


se debe examinar si el legislador quiso expresar su voluntad de otra
forma, como podría ser la posibilidad que el interesado pudiera de
algún modo interrumpir el plazo, lo que según las diferenciaciones
antes estudiadas darían como resultado la presencia de un lapso de
prescripción, o el inicio del plazo para el cual se tuviera la capacidad
de ejercicio necesaria para reclamar la obligación ante el órgano
jurisdiccional a través de la pretensión. Otro aspecto que la
mencionada jurisprudencia estima importante para hacer la distinción
del lapso es el interés protegido, pues si en éste estuviera
involucrada situaciones de orden público, ese plazo evidentemente
sería de caducidad.
Ahora bien, en el caso que nos ocupa, la Sala observa que la
norma aplicada por el juzgador de segundo grado es la contenida en
el artículo 1.281 del Código Civil, en la cual se establece un plazo
para el “ejercicio de la acción” para la declaratoria de simulación por
parte de los interesados. En efecto, la norma en la parte pertinente,
textualmente dispone:

“(...) Los acreedores pueden también pedir la


declaratoria de simulación de los actos ejecutados por
el deudor.

Esta acción dura cinco años a contar desde el día en


que los acreedores tuvieron noticia del acto
simulado (...)”.

En la norma transcrita encontramos que la misma se refiere a la


posibilidad que tienen los acreedores para pedir la declaratoria de
simulación de algún acto o actos ejecutados por el deudor, la cual es
de cinco años “contados a partir desde el día en que los acreedores
tuvieron noticia del acto simulado”.

Se observa que el lapso de cinco años a que se refiere la


norma, en aplicación a la jurisprudencia antes comentada, es de
prescripción, por cuanto, a pesar de no haber una calificación
expresa por parte del legislador, el inicio del plazo para el reclamo en
el cumplimiento de la obligación es desde el momento en que los
interesados tuvieron noticia del acto simulado, es decir, señala el
plazo en el cual los acreedores tienen capacidad para pedir la
declaratoria de ejecución; aunado a esto se observa igualmente que
el interés protegido es meramente de orden privado, circunstancia
que lo aparta de la posibilidad que pueda ser considerado como un
lapso de caducidad.

Por tanto, esta Sala considera que el juez de la recurrida erró


en la interpretación de la comentada disposición legal al considerar
que el lapso allí establecido es de caducidad y no de prescripción, lo
cual constituye un error de derecho que lo condujo a declarar la
“caducidad de la acción” y la improcedencia de la demanda por
simulación con fundamento en la norma antes analizada, situación
que genera la necesidad de que se case de oficio el fallo recurrido,
ordenándose en consecuencia, al juez superior que resulte
competente se dicte una nueva decisión con acatamiento de la
interpretación allí establecido . Así se decide. Sentencia del 11 de
abril del 2008Exp: Nº. AA20-C-2007-0000380.

De esta manera ciudadano Juez, por ser una acción netamente


de interés privado y los titulares de la acción son cónyuge y
herederos, no cabe la caducidad de la acción y por ello la demanda
no se puede inadmitir por medio de esta figura, ni tampoco por
prescripción, por lo que se debe dictar nueva sentencia decidiendo el
fondo de la pretensión.

5. INADMISIBILIDAD DE LA DEMANDA EN EL DESARROLLO DE LA


TUTELA JUDICIAL EFECTIVA Y EL DEBIDO PROCESO.

Sobre este particular y ante Tribunal de Alzada, la razón fundamental por el


cual en nombre de mis poderdantes interpongo la presente Apelación, es la
incongruencia positiva que la Juez de la Causa ha indicado en la decisiva y por lo
tanto es una actuación indebida sobre el criterio que persigue la Tutela Judicial
Efectiva y el Debido Proceso dentro del Derecho Procesal Constitucional en la
República Bolivariana de Venezuela.

En el expediente se dictó sentencia interlocutoria el 3 de agosto del 2011 y


la misma se encuentra en los folios 222 al 230, donde en el Dispositivo de la
misma declara lo siguiente: “PRIMERO: SIN LUGAR LA CUESTION PREVIA DE
CADUCIDAD ALEGADA POR LA PARTE CODEMANDADA SOLIDAY ROJAS DE
VITALE, DE CONFORMIDAD CON EL ORDINAL 10 DEL ARTÍCULO 346 DEL
CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL.”

En esa oportunidad cuando una de las codemandadas en este caso Solidey


Rojas de Vítale, al ejercer su derecho a la defensa directamente opone la cualidad
de la acción y al hacerlo obtiene una respuesta negativa por parte del operador de
justicia que para ese momento es el mismo que dicta la sentencia en primera
instancia.

En el folio 228, en la decisión se expresa lo siguiente: “Trae a colocación


criterios de la doctrina y de las normas del derecho procesal en que la
acción como garantía constitucional está orientada es que el derecho de
acción es un derecho humano, que por ello es que la acción no prescribe, ni
caduca, es que dentro de la nueva concepción de los Derechos Humanos y
dado el carácter procesal del ejercicio de los institutos jurídicos, la acción y
el proceso jamás pueden conferir derecho, su papel es simple y llanamente
de reconocerlo, declararlo y protegerlo normativamente…”

En el folio 229 dentro de la propia sentencia, tomando un criterio de la


doctrina sobre la caducidad establece lo siguiente: “hay caducidad, cuando el
ejercicio de un derecho o la ejecución de un acto, depende de que lo sea
dentro de un espacio de tiempo determinado, ya sea por disposición legal o
por convenio de las partes interesadas; es decir, que el término está tan
identificado con el derecho, que transcurrido aquel se produce la extinción
de éste, por lo que bastaría comprobar dicho transcurso para dar por
sentado que el derecho-habiente remiso, renunció a su derecho si dejo de
actuar cuando le era obligatorio hacerlo” (p.129-130).

En el folio 230 indica: “De lo anterior podemos observar que la norma


transcrita contempla la caducidad de 5 años, para la acción de anulabilidad,
que tiene el cónyuge contra el otro, por los actos cumplido sin su
consentimiento, esta acción de anulabilidad también conocida como la
nulidad relativa, es una acción que difiere de todos sus presupuestos
procesales y en su propia naturaleza de la acción de simulación que aquí se
ventila, más cuando conocemos que las cualidades son expresas y no
pueden ser aplicadas por analogía a los casos similares”.

Ciudadana Juez que está conociendo la presente apelación y por lo tanto


baso los argumentos que he expuesto en el artículo 244 del Código de
Procedimiento Civil, que la presente decisión tiene elementos que la hace
incongruente y por lo tanto la ciudadana Juez de la Causa al declararla inadmisible
por CADUCA, se contradice de lo que sucedió en la decisión del tres de agosto del
2011, denegando justicia y dejando sin el ejercicio de las garantías procesales y
constitucionales a mis poderdantes de la Tutela Judicial Efectiva y del Debido
Proceso.

Ha faltado la Juez con su deber de garantizar estas garantías procesales y


constitucionales, que al momento que dicta la sentencia del 3 de agosto del 2011,
la pretensión es la misma que de la sentencia del 17 de junio del 2013. La
Simulación de las Ventas que se produjeron producto de desacatar la sentencia de
la liquidación y partición de la comunidad de gananciales de fecha del 1983, no ha
sido ejecutada, por lo tanto las operaciones realizadas por Giovanny Vítale Vítale,
afectó tanto a su ex cónyuge como a sus herederos, si no ha habido ejecución de
esa sentencia, los efectos de la misma no se han producido, que son la partición
de la comunidad en 50% para Josefa Álvarez de Vítale y 50% para Giovanny
Vítale Vítale.

De esta manera las actuaciones realizadas por Giovanny Vítale Vítale y los
demandados y que las mismas ventas se encuentran como documentos
fundamentales de la demanda si son suficientes para que tanto Josefa Álvarez de
Vítale, que por su edad y en esto hay que tener un sentido de humanidad hacia
una persona de más de 70 años que ya no puede hacer vida activa y por eso fue
que dio poder a su hijo Carlo Salomón Vítale Álvarez, para que la representara, no
hay falta de cualidad por parte de mi poderdante, ni mucho menos puede ser
declarada la pretensión inadmisible por caducidad de la acción.

Igualmente y los criterios expuestos tampoco hay caducidad de la acción, ni


falta de cualidad en relación con los demandantes y poderdantes José Vladimir
Vítale Álvarez y Johan Alexander Vítale Cárdenas, que en su condición de
herederos de Giovanny Vítale Vítale, han sido lesionados sus derechos sobre el
patrimonio dejado por su causante producto de la no ejecución de la sentencia del
de 1983, tienen la legitimidad y cualidad de actuar en el juicio.

Todas estas razones y algo que ciudadana Juez no se puede obviar es que
en los escritos de Contestación de la Demanda presentado por los representantes
legales de Gloria Ismelda Mendoza de Vítale, Ana Rosalía Vítale Álvarez y
Carmen Elizabeth Vítale Álvarez, no argumentaron de manera expresa la
caducidad decenal, sino que la parte demandada lo sabía, lo que sucede es que
esa venta y las otras que se encuentran en el expediente fueron objeto de la
Simulación de Venta, no es ninguna presunción, que Giovanny Vítale Vítale le
hizo a estas codemandadas y es precisamente el objeto de la pretensión anular la
ventas efectuadas de manera simulada por el causante antes indicado.

De esta forma es ilógico y por ello es que hay incongruencia positiva


cuando se expone como motivo de la sentencia que la parte demandante
presumía la existencia de la venta lo que es ilógico ya que se presentó como
documento fundamental la existencia de la venta, lo que se está pidiendo es que
por haber sido operaciones en forma simulada se anulen y vuelvan al patrimonio
de los herederos de Giovanny Vítale Vítale el 50% y de Josefa Álvarez de Vítale el
otro 50%.
6. DECLARATORIA CON LUGAR DE LA APELACIÓN INTERPUESTA Y
DECIDIR EL FUNDO DEL PRESENTE JUICIO.

Ciudadano Juez, expuestos en este escrito de informes, razones


doctrinarias, legales y jurisprudenciales en la cual baso la presente apelación pido
declarar CON LUGAR LA APELACIÓN y decidir el fondo de la presente
pretensión, ya que existe suficiente elementos que a mis poderdante se le
lesionaron sus derechos y que las garantías procesales y constitucionales de la
TUTELA JUDICIAL EFECTIVA Y EL DEBIDO PROCESO, no pueden quedar sin
aplicación cuando en la propia demanda está muy claro donde ocurrieron la
violación de los derechos objeto de la Tutela Judicial.

Este argumento donde además de la incongruencia de la sentencia como el


propio fundamento de la pretensión es que la misma parten de que se produce la
disolución del matrimonio de Josefa Álvarez de Vítale con Giovanny Vítale y la
misma sentencia de Divorcio ordena la Liquidación y Disolución de la Comunidad
Conyugal y al no ejecutarse este punto de la referida sentencia, los efectos de
tiempo tampoco nacen producto de la misma es decir la sentencia no se ha
ejecutado y por este motivo Giovanny Vítale no podía disponer del patrimonio sin
el consentimiento del otro comunero en este caso Josefa Álvarez de Vítale.

De esta manera al incurrir la Juez de la causa en incongruencia, hay


también ultrapetita por no decidir el fondo del asunto siendo su deber hacerlo. Por
lo tanto es deber del Juez y por mandato de la propia Constitución dar oportuna
respuesta ante la ventilación de los derechos en la cual los ciudadanos reclaman.
Traigo a continuación y de allí la responsabilidad que tiene el juez en el ejercicio
de la función jurisdiccional en una sentencia dictada por el Juzgado Superior
Primero en lo Civil, Mercantil, Tránsito, Bancario y Protección del Niño y
Adolescente Circunscripción Judicial del Estado Táchira, de fecha 11 de julio del
2005, el Juez debe ejercer la función jurisdiccional en el sentido de Administrar
Justicia.

El contenido de la sentencia que menciono es el siguiente: “En el caso


sometido al conocimiento de esta alzada, trata de la apelación interpuesta
por la representación de los demandantes, contra la sentencia definitiva
dictada el 03 de febrero del 2005, por el Juzgado Primero de Primera
Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de esta Circunscripción Judicial
que declara con lugar la prescripción extintiva de la acción de nulidad del
contrato de venta interpuesta como defensa de fondo por la representación
de los demandados.
Esta juzgadora entra a estudiar primero si la acción de nulidad
incoada en la demanda tiene o no respaldo en los hechos probados y en la
ley sustancial y en el evento de que el resultado sea afirmativo se pasará al
estudio de la excepción de prescripción extintiva propuesta contra aquella
por los demandados; pues si aquella debe ser rechazada, aun sin considerar
la excepción, resultaría inoficiosa examinar ésta…”

De esta manera y con este argumento jurisprudencial la presente Apelación


debe ser declarada CON LUGAR Y DECIDIR EL FONDO DE LA PRETENSIÓN
INTERPUESTA, por mis poderdantes.

Es justicia en San Cristóbal a la fecha de su presentación.

____________________________________________

ABG. ZULAY MERCEDES GONZÁLEZ CONTRERAS.

APODERADA JUDICIAL

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