romano 20
romano 20
romano 20
Nombre:
Nicole
Apellido:
De Jesús González
Matrícula:
21-MDRN-1-029
Materia:
Derecho Romano I
Profesor:
Belki Rosario De La Nieve
Sección:
0510
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1. ¿Qué paso a partir del siglo 8 con la constitución de Roma?
se ignora en que epoca precisa las decisiones del senado adquirieron fuerza
legislativa en materia de derecho civil. No parece que se pueda citar, bajo la
Republica, ningún senadoconsulto de este genero. Pero, bajo el Imperio,
cuando las asambleas del pueblo llegaron a ser cada día mas raras, se
contentaron de hecho con someter los proyectos de ley a la aprobación
senatorial. Este procedimiento encuentra alguna resistencia, y Gayo nos
enseña que la fuerza legal de los senadoconsultos fue, desde luego, negada.
Sin duda, por esta razon es por lo que, durante el siglo I de nuestra era, el
senado no formula sus decisiones de una manera imperativa; se limita a emitir
un dictamen, y apela a la autoridad del pretor para asegurar la observancia.
Citaremos como ejemplos: el S. C. Veleyano, que prohibe a las mujeres
obligarse por otro; el S. C. Macedoniano, que prohibe prestar dinero a los
hijos de familia. Esta incertidumbre desaparece en el siglo II, y, a partir de
Adriano hasta el reinado de Septimio Severo, los senadoconsultos
reglamentan, con una autoridad que no es rechazada por ningún jurisconsulto,
las materias del derecho privado.
4. ¿Cuales eran las tres clases de Constituciones Imperiales y a que se refi ere
cada una de ellas?
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b) Los decreta, decisiones judiciales dadas por el emperador en las causas sometidas
a su jurisdicción, en primera instancia o en apelación.
Era el derecho expedido por los pretores y que se aplicaba a los romanos.
Desde el principio del Imperio, el derecho honorario alcanzó todo su
desarrollo; la obra de los pretores concluye al final del siglo I de nuestra era,
y sus edictos ya no se hacen notar por ninguna reforma importante. Además,
e1 emperador Adriano quiere fijar y codificar los principios del derecho
prectoriano. Salvio Juliano, uno de los más ilustres jurisconsultos de la epoca,
fue encargado de esta misión. Reúne en un solo cuerpo las reglas publicadas
cada año por el pretor urbano y los ediles curules.
La consideración de que gozaban los jurisconsultos no hizo más que progresar con el
Imperio. Sus respuestas adquieren fuerza de ley bajo el reinado de Adriano, y llegan a
constituir una fuente importante del derecho escrito. Veamos cómo se realiza esta
innovación y cuál fué su alcance.
Las antiguas fuentes están casi todas agotadas; no se habla de leyes, de plebiscitos, ni de
senadoconsultos. Los pretores no conservan casi nada de sus antiguas atribuciones.
Quedan la coatumbre, que ha conservado el poder de crear reglas obligatorias, y las
constituciones imperiales, que llegan a ser una fuente, cada vez más activa, de derecho
privado. En este período, los rescriptos son ya raros y su autoridad recibe importantes
restricciones a partir de Constantino.
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8. Hable del Código Gregoriano y Hermogeniano.
En 429, Teodosio II concibió el provecto de un trabajo oficial legislativo. Una Comisión de ocho miembros
fué encargada de reunir y clasificar todas las Constituciones imperiales desde Constantino y de reunir
además una colección conteniendo extractos de trabajos de jurisconsultos. Este trabajo, pues, debía de pro
mulgatse a la vez sobre el jus y sobre las leyes. Pero parece ser que la Comisión no supo cumplir su tarea.
En 496 designo el emperador otra nueva Comisión de dieciséis miembros, que sólo tenian que ocuparse
de leyes, y debió reunir las Constituciones de Constantino y de sus sucesores. Por otra parte, estaba
autorizada para llevar a los textos las modificaciones que juzgara necesarias para hacerlos más claros,
facilitando su aplicación
Esta colección, dividida en dieciséis libros, fué terminada y publicada en Oriente en 438, bajo el nombre de
Código Teodosiano.
Las naciones que invadieron el Imperio de Occidente funda- ron nuevos reinos
sobre sus ruinas: los ostrogodos, en Italia; los bor- goñones, al Este de esta
comarca. Pero los vencedores respetaron la ley de los vencidos. Cada pueblo
conservó su organizaciún judicial y su legislación: fue el sistema de la
personalidad &l devecito. Así que para satisfacer las exigencias de esta iiuvea
situación, los reyes bArbaros hicieron redactar para estas naciones las costumbres
de sus países, leges bwbarorum, haciendo además componer para sus súbditos
romanos colecciones dc reglas tomadas del Derecho Romano, leges romanae.
Hubo tres compilaciones de este género: El Edicto de Teoduvico, la Ley roma-
na & los ~isigodosy la Ley lomana de los borgoñones.
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12. ¿Cuáles fueron las colecciones de reglas tomadas del derecho Romano?
Así que para satisfacer las exigencias de esta nuvea situación, los reyes bárbaros hicieron
redactar para estas naciones las costumbres de sus países, leges barbarorum, haciendo
además componer para sus súbditos romanos colecciones de reglas tomadas lel Derecho
Romano, leges romanae. Hubo tres compilaciones de este genero: El Edicto de Teodorico,
la Ley romana de los visigodos y la Ley romana de los borgoñones.
en 438, bajo el nombre de Código Teodosiano. El mismo año fué comunicado al senado
de Roma y declarada obligatoria en Occidente, donde reinaba Valentiniano III. Fué hecha
la prohibición de invocar en justicia desde las calendas de enero 493 otras Constituciones
que las que estaban insertas en el nuevo Código. Desde esta época, el mismo Teodosio y
sus sucesores hasta Justiniano publicaron, tanto en Oriente como en Occidente,
Constituciones que son llamadas Nuevas Teodosianas y Post-Teodosianas.
Al principio del siglo VI de nuestra era, Teodorico, rey de los ostrogodos, publicó en
Italia el Edictum Theodorici. Esta coleccion está dividida en 155 capitulos,
conteniendo reglas tomadas de los Códigos Gregoriano, Hermogeniano y
Teodosiano; de algunas Constituciones posteriores a Teodosio y de las sentencias de
paulo.
Es la más importante de todas las leyes romanas publicadas por los reyes
barbaros. Fue compuesta para el reinado de los visigodos, por orden de
Alarico 11, sin ninguna otra calificación que la de Ley romana, aunque desde
el siglo VI fue designada bajo el nombre Breviarium Alarici. Esta colección
fué redactada por una Comisión de jurisconsultos, bajo la dirección de
Goyarico, conde del Palacio, sometida después a la aprobación de una
asamblea de obispos y de nobles, y publicada en 506 en Aire (Gasconia).
Esta tomada de dos fumtes: las legea y eljus, conteniendo el orden siguiente:
l." Constituciones tomadas del Código Teodosiano, Novelas de los
emperadores Teodosio, Valentiniano, Marciano, Mayoriano y Severo. Un
compendio en dos libros de una parte de las Institncio- nes de Gayo y un
extracto de las Sentencias de Paul0. Notas sa- cadas de los Códigos
Gregoriano y Hermogeniano Un fragmento del libro 1 de las Respuestas de
Papiniano.
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15. ¿Cuáles fueron los trabajos legislativos de Justiniano?
En la época en que Justiniano subió al Trono, en 527, la reforma de las leyes romanas
vino a ser obra indispensable. Desde hacía diez siglos, los plebiscitos, los
senadoconsultos, los edictos de los magis-trados, las obras de los jurisconsultos y las
Constituciones imperiales llenaron millares de volúmenes, cuyas reglas de Derecho
formaban un verdadero. caos. Aun comprobando el mal, Teodosio sólo aportó un remedio
insuficiente, codificando tan sólo las Constituciones imperiales. Es verdad que también
tuvo la idea de redactar una colección donde hubieran estado fundidos y de común
acuerdo extractos de los Códigos Gregoriano, Hermogeniano y Teodosiano juntamente
con los tratados de los jurisconsultos puestos en vigor desde la ley de Citas.
Pero no dió paso a este proyecto. Justiniano emprendió una obra aná-loga, que terminó.
Este trabajo de codificación, donde se mantiene la separación del jus y de las leges,
comprende cuatro colecciones: El Código, el Digesto, las Instituciones, una Nueva
edición del Código. Hay que añadir las Novelas.
16. Hable del Código, el Digesto, el nuevo Código, las Institutas y las Novelas
(cada una por separado).
El Código. Justiniano se interesa, en primer lugar, por las legea. En 528 nombra una
Comisión de diez miembros, encargada de reunir en una sola obra los Códigos
Gregoriano, Hermogeniano y Teo- dosiano, añadiendo las Constituciones posteriores
y tachando las repe- ticiones, contradicciones y las reglas caidas en desuso, aunque
teniendo cuidado en respetar el orden cronológico. Esta obra fud terminada en catorce
meses y publicada en 529, bajo el nombre de Codez Justinia- neus. Estaba dividida
en doce libros. Cinco años más tarde, Justiniano hizo aparecer otra nueva edición.
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Constituciones importantes; pero no cumplió la promesa de reunirlas en una
colección.
En defecto de la codificación ordenada por Justiniano, las Novelas han sido objeto
acaso en vida, pero sobre todo despues de su muerte, de numerosas publicaciones.
Después de la muerte de este príncipe, y aun en su vida, todas las partes de su obra
fueron objeto de traducciones. A pesar de su prohibi-ción, hicieron también del
Digesto un número considerable de párrafos y verdaderos comentarios disimulados
bajo el nombre de Indices. Uni-camente conocemos estos trabajos, debidos a
jurisconsultos del final del siglo vi y principios del vII, por citas o sumarios insertos
en las Basílicas. En general, los trabajos de esta época tienden a facilitar por la
práctica el uso del derecho de Justiniano. Pero después de haber empleado su
actividad intelectual los jurisconsultos griegos durante varios años, se extinguió
luego durante más de dos siglos, cesando la enseñanza del Derecho.
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En el siglo vI volvió a abrirse la era de las compilaciones oficia-les. De las reglas de
Derecho de Justiniano había muy pocas que no se hubiesen aplicado, y después de su
muerte, varias de sus Constituciones hicieron crear otras nuevas.
Los documentos que hemos logrado sobre este período contie-nen, por una parte, los
tratados o colecciones emanados de jurisconsultos, y por otra parte, los trabaios
legislativos de los emperadores y reyes bárbaros. He aquí una numeración de los más
importantes. 1. Obras de los jurisconsultos. 1. Gaii Institutiones. -Las Instituciones de
Gayo son un tratado etemental destinado verosímilmente a la enseñanza del Derecho
Romano. Están divididas en cuatro libros o comentari:8, que se han subdividido en
párrafos. De la vida de Gayo no se sabe nada. Se hacen conjeturas, según ciertos
indicios, tales como su denomi-nación, que no es mas que un apellido, y por su
conocimiento de la lengua griega, que era originario de Asia. Diversos pasajes de sus
escritos permiten también establecer con alguna certidumbre que nació bajo el reinado
de Adriano, que escribió sus Instituciones bajo Antonino el Piadoso y Marco-Aurelio,
y que murió antes del fin del reinado de este último emperador. Nuestros antiguos
comentaristas sólo poseían de sus Instituciones un compendio o Epitome en dos
libros, contenido en el Breviario de Ala-rico y que se limitaba a los dos primeros
libros del texto original y una parte del tercero. Iloy poseemos la obra completa, salvo
algunos huecos, según un manuscrito del siglo v.
Según las Instituciones de Gayo y las de Justiniano, el estudio del Derecho tiene un objeto
triple: las personas, las cosas, y las acciones. La teoria de personas examina los individuos
en el punto de vista de su estado, de su capaciaad y del papel que juegan en la familia y
en la sociedad.
La Teoria de las cosas comprende el estudio de los bienes que componen el patrimonio
de las personas, los efectos, y la transmisión de los derechos que puedan tener sobre estos
bienes.
La Teoria de las acciones tiene por objeto los medios para asegurar a cada uno el respeto
y la consideración de sus derechos, dirigiéndose cuando sea necesario a la autoridad
judicial.
Esta división ha sido criticada por varios comentaristas modernos, a quienes parece poco
metódica. Sin embargo, la seguiremos por dos razones. Primera, porque es muy natural
conservar en el estudio del Derecho Romano el mismo cuadro que le dieron los
jurisconsultos de Roma; pues rechazarlo para colocario en otro, acaso más regular, pero
que no tuviera nada de romano, sería exponerse a su alteración general fisonómica.
Además, esta clasificación es la más sencilla, la más clara, y la que permite cumplir con
el excelente precepto la observación que Justiniano recomienda: empezar por las nociones
más fáciles para llegar después a las materias más complicadas.