Ejemplos ?
El poderoso genio de las generaciones, más veloz que el ave, que la flecha, que todo lo terreno capaz de volar, lo llevó a los espacios, donde rayos, de estrella a estrella, unían entre sí los cuerpos celestes; nuestra Tierra giraba en el aire tenue, y aparecía una ciudad tras otra.
No era usual que los viejos vendedores de la calle se reunieran, sino que cada cual permanecía en su tenducho, que se cerraba al atardecer, y entonces la calleja quedaba completamente oscura; sólo un tenue resplandor salía por la pequeña placa de cuerno del rejado, y en el interior de la casucha, el viejo, sentado generalmente en la cama con su libro alemán de cánticos, entonaba su canción nocturnal o trajinaba hasta bien entrada la noche, ocupado en mil quehaceres.
51 Aquel a mí, que par es a un dios, parece, aquel, si impío no es, que supera a los divinos, el que sentado en contra una y otra vez a ti te contempla y oye, dulce riendo, lo que, pobre de mí, todos me arranca los sentidos, pues una vez que a ti, Lesbia, te he contemplado, nada tengo más yo de voz en la boca, sino la lengua se atiere, tenue bajo mis órganos una llama dimana, por el sonido suyo tintinan mis oídos, y gemelas se cubren mis luces de noche.
Dos clérigos viejos conversaban en un rincón, bajo tenue rayo de sol, y un sacristán, todavía más viejo, soplaba la brasa del incensario en frente de una ventana alta y enrejada.
De allí su pie a salvo con mucha alabanza tornó, sus errabundas plantas rigiendo con tenue hilo, para que, de las laberínteas curvas al salir, no lo engañara de ese techo su inobservable extravío.
La tenue luz de los faroles de la calle penetraba iluminando la oscurecida estancia y un anuncio de foquitos multicolores invadía con sus movimientos aquel recinto.
Su sexo tiembla enredado como un pájaro en las zarzas. Por el suelo, ya sin norma, brincan sus manos cortadas que aún pueden cruzarse en tenue oración decapitada.
El tenor miraba su cisne, como si allí no hubiese otro ser digno de atención, y en el místico ambiente fue desarrollándose un hilo de voz tenue, dulce, vagoroso, cual si viniera de una distancia invisible.
Desfalleceríamos de angustia ante los olores caros a un esquimal o a un salvaje del interior del África, y éstos, a su vez, se encogerían de hombros al ver cómo aspiramos una flor, cuyo tenue perfume no llegan a percibir.
Amplitud eterna que envuelve al observar, lo inconmensurable, queriéndose expresar; en el oleaje denso, o tenue, según la ocasión; que ambas sensaciones generan atracción.
Las gabarras se mueven poco más que el minutero de un gran reloj; pero de tarde en tarde chocan, con tenue, triste, monótono rumor, acompañado del ruido de la mar que a lo lejos suena, como para imponer silencio, con voz de lechuza.
Una niebla tenue, espectral, a lo largo del agua, le inspiró miedo y repugnancia; en lugar de atravesar el arroyo por segunda vez en la dirección en que había venido, le dio la espalda y avanzó hacia el bosque sombrío que lo cercaba.