burdo


También se encuentra en: Sinónimos.

burdo, a

adj. Se refiere a lo que es tosco, basto o grosero para explicar su ausencia, nos vino con una burda excusa. ordinario, rudo, zafio
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2022 Larousse Editorial, S.L.

burdo, -da

 
adj. Tosco, basto, grosero.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Sinónimos

burdo

, burda
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

burdo

‏جلف, ‏خشن, فَظّ

burdo

груб

burdo

neotesaný, primitivní

burdo

ru, grov

burdo

maldelikata

burdo

زمخت

burdo

karkea

burdo

durva, közönséges

burdo

campa

burdo

조악한, 천연 그대로의

burdo

grof, ruw

burdo

grov,

burdo

grosolan

burdo

grov

burdo

หยาบชา, หยาบ

burdo

kaba

burdo

грубий

burdo

to sợi, thô

burdo

, , 简陋的

burdo

grub

burdo

粗雑な

burdo

surowy

burdo

burdo

ADJ
1. [persona] → coarse, rough
2. [excusa, mentira] → clumsy
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005

burdo-a

a. coarse; rough.
Spanish-English Medical Dictionary © Farlex 2012
Ejemplos ?
Rompí febril mi represión inútil, amordazada en su prisión de absurdo porque al espasmo de otra fe inconsútil rompí el diván que soportaba burdo y despojada mi abstinencia fútil, enloquecido hoy en su voz, me aturdo.
Porque he comprendido, demasiado tarde, que bajo el burdo capote del soldado laten a veces corazones más hermosos que bajo el uniforme dorado del general.
De su traje no hay que decir, por ser cosa de cajón entre la gente rica de aquellos pueblos, que consistía en unas albarcas de piel de toro, tomiza y parella; medias de lana; calzón corto, de paño burdo muy oscuro; chaqueta de lo mismo; chaleco celeste, de raso, rameado de amarillo; canana de cuero en vez de faja, y un enorme sombrero, bajo cuya ala, ribeteada de felpa, sesteaba muy cómodamente toda su autoridad...
Poco a poco, ya con ironías y timos aprendidos de algunos huéspedes que en su rápido paso dejaban sembrado el escepticismo burdo que profesaban ya acaso con lecciones hijas de la dura experiencia, la «Marisapo» fue descubriendo a Liboria horizontes no sospechados quizás.
Acostumbraba Amat levantarse con el alba (que, como dice un escritor amigo mío, el madrugar es cualidad de buenos gobernantes), y envuelto en una zamarra de paño burdo descendía al jardín de palacio, y se entretenía hasta las ocho de la mañana en cultivarlo.
Y el pueblo, el sencillo pueblo, creía firmemente en la santidad de aquel a quien, durante muchos años, había visto cruzar sus calles con un burdo sayal de penitente, crecida barba de anacoreta, alimentándose de hierbas, durmiendo en una cueva y llevando consigo una calavera, como para tener siempre a la vista el deleznable fin de la mísera existencia humana.
Su paternidad el franciscano bailaba el Agua de nieve por adueñarse del corazón de la muchacha, y en vía de cantar victoria estaba, cuando se le atravesó en la empresa un argentino, traficante en mulas, hombre burdo, pero muy provisto de monedas.
Este atropello tan burdo y cobarde ejercido en una mujer, a la que por pura deferencia se le admiten dos colchas en la prisión, viene a dar de lleno en el espíritu apocado de muchas ilusos, que, cantando la vieja y temblorosa salmodia del orden y la paz y el respeto a la legalidad, esperan que la tiranía les hiciera gracia de todo maltrato y premiara su pasivismo con la libertad cuya conquista temen emprender digna y virilmente.
Inventos cortesanos del hastío, artesanos de los ocios por negocios, parquedad esbelta de su burdo delta, rosas cursis de la ganga cotidiana, pero más en febreros de a catorce como enganche de amor...
Con este desencanto sobre su alma, y envuelto en el burdo ropaje de sus mayores, con el que, si no iba elegante, andaba sumamente cómodo, echóse a ver lo que le faltaba; empresa que resumiremos, en la imposibilidad de seguir al mayorazgo paso a paso y en cada una de sus impresiones.
Encendida en furor la fantasía Reputaba mis versos por malditos, Interpretando lo que no entendía: Una silaba sólo con mil gritos Corrigióme, sin ver que de su absurdo Se burlaban los necios y peritos. Hubo otro tiempo en Argos un palurdo Que de poeta, sin serlo, presumía (También hay vanos bajo paño burdo).
Corazón de orfebre son, ceramista de algodón, deja ya tus liviandades que no admiten más edades en tu burdo diapasón y no bailes contradanzas en tus borrachas andanzas, porque en labriego sosiego nacido a pólvora y fuego se va haciendo triste el ruego y risible el lexicón.