Rompí febril mi represión inútil, amordazada en su prisión de absurdo porque al espasmo de otra fe inconsútil rompí el diván que soportaba
burdo y despojada mi abstinencia fútil, enloquecido hoy en su voz, me aturdo.
Antonio Domínguez Hidalgo
Porque he comprendido, demasiado tarde, que bajo el
burdo capote del soldado laten a veces corazones más hermosos que bajo el uniforme dorado del general.
Pedro Antonio de Alarcón
De su traje no hay que decir, por ser cosa de cajón entre la gente rica de aquellos pueblos, que consistía en unas albarcas de piel de toro, tomiza y parella; medias de lana; calzón corto, de paño
burdo muy oscuro; chaqueta de lo mismo; chaleco celeste, de raso, rameado de amarillo; canana de cuero en vez de faja, y un enorme sombrero, bajo cuya ala, ribeteada de felpa, sesteaba muy cómodamente toda su autoridad...
Pedro Antonio de Alarcón
Poco a poco, ya con ironías y timos aprendidos de algunos huéspedes que en su rápido paso dejaban sembrado el escepticismo
burdo que profesaban ya acaso con lecciones hijas de la dura experiencia, la «Marisapo» fue descubriendo a Liboria horizontes no sospechados quizás.
Emilia Pardo Bazán
Acostumbraba Amat levantarse con el alba (que, como dice un escritor amigo mío, el madrugar es cualidad de buenos gobernantes), y envuelto en una zamarra de paño
burdo descendía al jardín de palacio, y se entretenía hasta las ocho de la mañana en cultivarlo.
Ricardo Palma
Y el pueblo, el sencillo pueblo, creía firmemente en la santidad de aquel a quien, durante muchos años, había visto cruzar sus calles con un
burdo sayal de penitente, crecida barba de anacoreta, alimentándose de hierbas, durmiendo en una cueva y llevando consigo una calavera, como para tener siempre a la vista el deleznable fin de la mísera existencia humana.
Ricardo Palma
Su paternidad el franciscano bailaba el Agua de nieve por adueñarse del corazón de la muchacha, y en vía de cantar victoria estaba, cuando se le atravesó en la empresa un argentino, traficante en mulas, hombre
burdo, pero muy provisto de monedas.
Ricardo Palma
Este atropello tan
burdo y cobarde ejercido en una mujer, a la que por pura deferencia se le admiten dos colchas en la prisión, viene a dar de lleno en el espíritu apocado de muchas ilusos, que, cantando la vieja y temblorosa salmodia del orden y la paz y el respeto a la legalidad, esperan que la tiranía les hiciera gracia de todo maltrato y premiara su pasivismo con la libertad cuya conquista temen emprender digna y virilmente.
Práxedis G. Guerrero
Inventos cortesanos del hastío, artesanos de los ocios por negocios, parquedad esbelta de su
burdo delta, rosas cursis de la ganga cotidiana, pero más en febreros de a catorce como enganche de amor...
Antonio Domínguez Hidalgo
Con este desencanto sobre su alma, y envuelto en el burdo ropaje de sus mayores, con el que, si no iba elegante, andaba sumamente cómodo, echóse a ver lo que le faltaba; empresa que resumiremos, en la imposibilidad de seguir al mayorazgo paso a paso y en cada una de sus impresiones.
Encendida en furor la fantasía Reputaba mis versos por malditos, Interpretando lo que no entendía: Una silaba sólo con mil gritos Corrigióme, sin ver que de su absurdo Se burlaban los necios y peritos. Hubo otro tiempo en Argos un palurdo Que de poeta, sin serlo, presumía (También hay vanos bajo paño burdo).
Corazón de orfebre son, ceramista de algodón, deja ya tus liviandades que no admiten más edades en tu
burdo diapasón y no bailes contradanzas en tus borrachas andanzas, porque en labriego sosiego nacido a pólvora y fuego se va haciendo triste el ruego y risible el lexicón.
Antonio Domínguez Hidalgo