Ejemplos ?
Y la censurada costurera, que es una mocetona como un castaño, arroja al suelo la camisa que estaba cosiendo, y vuelve las espaldas con resuelto ademán al escrupuloso elegante, rapaz de trece años, listo como una ardilla y tan flaco como el mango de una paleta.
Y al conjuro bajaron los ángeles, y a artista inspirado asistieron, su paleta cargaron de sombras y luces del cielo, alzaron el trípode, tendieron el lienzo, y arrancándose plumas de raso de las alas, pinceles le hicieron.
Para los que de un mes a esta parte no han tenido la dicha de vivir en este pueblo, quisiera yo poseer en mi pobre paleta de pintor de costumbres el colorido necesario, a fin de mostrarles con toda exactitud el ameno cuadro que esta sociedad representa; mas como no lo poseo, ni tampoco el arte de componerlo, vénganse ellos hasta aquí, si avaros son de lo bello; y si mi consejo les merece alguna atención, tórnenlo al pie de la letra: vénganse de noche y por el camino de Becedo.
–"¡Vaya la niña divina!" Dice el padre, y le da un beso: "Vaya mi pájaro preso A buscarme arena fina." –"Yo voy con mi niña hermosa", Le dijo la madre buena: "¡No te manches en la arena Los zapaticos de rosa!" Fueron las dos al jardín Por la calle del laurel: La madre cogió un clavel Y Pilar cogió un jazmín. Ella va de todo juego, Con aro, y balde, y paleta: El balde es color violeta: El aro es color de fuego.
Dije azucena; en fin, no pude menos; que el concepto me vino de a paleta; y así, ningún poeta, aunque sea el mejor de los mejores, diga: «No beberé de aquestas flores.» Llevaba su perico, y bien arguyo, que no es poca alabanza decir suyo; que hay perico tan vano, que blasona que desciende de un muerto su persona, y esto es de manera, que, llegándome ayer a una mollera, me dio un tufo de kyries el cabello, con ponerme de lejos para olello, y de responsos rancios y podridos saqué encalabriados los sentidos; mas, como la piedad en mí no falta, a su lado me puse, y en voz alta a todos les suplico que den para enterrar aquel perico.
Sube hasta sus pies el aroma de las rosas rojas, de las rosas amarillentas y de las rosas blancas, de los ramos de violetas de Parma que languidecen en altas copas de cristal opalescente, de los montones de claveles blancos, áureos, sonrosados, purpúreos, confundidos con la suave emanación de las mimosas y de los lirios. Aquella oposición de vívidos tonos que cantan, tentaría la paleta de un colorista.
La hierba del llano, consumida por los ardores de un estío tropical, y la arboleda, tienen un débil tono gris amarillento, que recuerda la paleta de van Goijen.
La paleta, las tenazas y el tubo del fuelle, todo ello de proporciones colosales, brillaban corno acero pulido, mientras que a lo largo de las paredes se reflejaba de manera desigual la clara llama del hogar junto con los primeros resplandores del sol que entraba por los cristales.
Una idea abrasaba su cerebro: trasladar al lienzo la suprema agonía de Cristo. Muchas veces se puso a la obra; pero, descontento de la ejecución, arrojaba la paleta y rompía el lienzo.
Mil te amaran, o virgen, mil te amaran; mas ¿te amará jamás cual yo un poeta? Ellos sin ti por otra suspiraran, más yo ¿qué necesito?... Mi paleta. Mi paleta, teñida de colores, para pintar el cielo...
Por fin el gran artista desata a la víctima; vela ensangrentada y exánime; pásase la mano por la frente como para evocar sus recuerdos, y como quien despierta de un sueño fatigoso, mide toda la enormidad de su crimen y, espantado de sí mismo, arroja la paleta y los pinceles, y huye precipitadamente del taller.
«¡Ay señor! ¡Ay mi madre!», como si su madre, la dura paleta, no la hubiese tratado peor que el padre todavía... La abrumaba un inmenso desfallecimiento, la tentación de arrojarse al suelo y dormir.