Templos maravillosos desafiando a los siglos, fortalezas enormes retando a los vestigios, ciclópeos caminos, evocación a Roma, canales milagrosos fecundado la tierra estéril de la costa y de la empinada sierra; y crearon la vida por el llano y la loma.
--¿Hace falta un corneta de llaves?--preguntó el General, volviéndose a la banda de música. Cinco segundos, cinco
siglos, tardó la contestación.
Pedro Antonio de Alarcón
Cuando me ponga bueno, en lugar de irme a mi casa, traeré aquí mi ropa, mis armas y mis perros, y viviremos todos juntos hasta la consumación de los
siglos...
Pedro Antonio de Alarcón
-exclamó Angustias con tal majestad que don Jorge se detuvo como el caballo a quien refrenan; contempló un momento a la joven; arrojó las muletas lejos de sí; volvió a sentarse en la butaca, y dijo cruzándose de brazos: -¡Hable usted hasta la consumación de los
siglos!
Pedro Antonio de Alarcón
1.° de los Reyes, por las fundadas y solidas razones que allí espuso su infinita sabiduría, cuya verdad nos ha hecho conocer la esperiencia de todos los siglos mui a pesar nuestro, y de todos los mortales.
Y alcé de nuevo los ojos. Los otros hicieron lo mismo y los mantuvieron en la pared por dos o tres
siglos. Al fin los sentí pesadamente fijos en mí.
Horacio Quiroga
Y Zeus la honró y le otorgó excelentes premios; pues determinó que ella fuera juramento solemne de los dioses y que sus hijos convivieran con él por todos los siglos.
Y después de recibir allí los bienes o los reales que merecen, permanecen en el mismo lugar el tiempo marcado y entonces otro guía los vuelve a esta vida después de varias revoluciones de siglos.
Hace siglos de siglos que, de lejos, tiemblan de amor en noches estivales; ella le da sus límpidos reflejos, él le ofrece sus perlas y corales.
—Usted me sorprende —dije— con esas opiniones, que han sido contradichas por la voz del mundo. Suponga que no pretenderá aniquilar una bien digerida idea con siglos de existencia.
Francisco, tomándola a su cargo, la ha hecho más fácil y aun la ha persuadido. Parece que Séneca se ha estado casi diez y seis siglos estudiando la respuesta, y que ahora la pronuncia por boca de D.
Las mujeres que han sido varoniles, siempre fueron milagrosa aclamación de los siglos; porque, cuanto es de ignominia renunciar lo bueno que uno tiene, es de gloria renunciar lo malo y flaco.