El poder salir como flotando me produjo una conmoción extraña, pero poco a poco fue disminuyendo, entonces comenzó a darme sed; había un calor sofocante.
Y por fin duerme, por fin. Un estremecimiento recorre su cuerpo. La cabeza le duele y aunque hay tanto frío, dentro le invade un calor
sofocante. Y sueña.
Antonio Domínguez Hidalgo
Y se presiente en la apacibilidad de la distancia, un gemido de cuerpos que en marabunta
sofocante, intentan mezclarse y confundirse entre sí, para no aumentar las arenas de su angustia y de su soledad que luchan para que no se les note la desolación; abandonados de un destino que no saben; despojados de misiones solidarias.
Antonio Domínguez Hidalgo
Junto a él, montado en un caballo alazán de magnífica estampa, va don Simón Antonio, y más atrás, jinetes en ágiles cabalgaduras, siguen al patrón a respetuosa distancia el mayordomo y un vaquero de la hacienda. La atmósfera es
sofocante.
Baldomero Lillo
Un calor
sofocante salía de la tierra calcinada, y el polvo de carbón sutil e impalpable adheríase a los rostros sudorosos de los obreros que apoyados en sus carretillas saboreaban en silencio el breve descanso que aquella maniobra le deparaba.
Baldomero Lillo
Y mientras por la atmósfera cálida y
sofocante resbalaba la acariciadora y rítmica sinfonía de los ósculos fogosos e interminables, Remigio dentro del hoyo sufría las torturas del infierno.
Baldomero Lillo
Con los dos maravedises que le quedaban, se bebió un baso de cerveza y continuó su viaje arreando su vaca. Acercábase en tanto el mediodía, el calor era
sofocante, y Juan se encontró en un erial que tenía más de una legua de largo.
los Hermanos Grimm
Dentro del palacio, el aire era sofocante y pesado, mientras que en la selva el viento soplaba filtrándose alegremente entre hojas fragantes y la luz del sol apartaba las ramas con sus manos doradas.
Tal vez no fue la fatigante espera ni el desencanto de mi audacia oscura, sino las formas pedernarias, cumbres volcánicas, de mis desérticos orígenes. Tal vez no fue ni mi altivez de oprobio ni mi humildad de cima, sino yo mismo el
sofocante de su fulgor...
Antonio Domínguez Hidalgo
Esta opinión respecto a la belleza del paseo, te advierto que no es en Santander muy general; verbigracia, la Empresa del teatro te diría que parece un cementerio la Alameda, y es, sin duda, porque entre el «maremagnum» de paseantes descubren sus ávidos ojos a las desiertas localidades del coliseo; entre el runrún de las voces, y los crujidos de la seda, y el sofocante y modesto piar de los polluelos, escuchan sus oídos la simpática voz de la Lloréns declamando a telón corrido ante el señor presidente y los instrumentos de la orquesta, pues has de saber también que hasta los músicos emigran en cuanto se levanta el telón.
El calor era sofocante, y la naturaleza parecía agobiada y abochornada por los rayos de un sol de fuego que reinaba sólo en un cielo despejado.
A veces, al recordar aquellas terribles palabras, quería huir lejos de allí, pero aquel beso ardía aún en mis labios y no podía hacerlo. »El aire era cálido, casi sofocante, como si el verano quisiera volver sobre sus propios pasos.