surco


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Sinónimos para surco

carril

arruga

Sinónimos

hueco

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.

Sinónimos para surco

Ejemplos ?
Indias pescadoras que venían de Chorrillos, hierbateros de Surco, yanaconas de Miraflores, cimarrones de San Juan y peones de las haciendas traficaban a esa hora a pequeña distancia del estanque.
CAPITULO III De las Características de la Caña como Materia Prima para la Industria Azucarera Artículo 67.- Por caña de azúcar como materia prima para la industria azucarera se entiende la parte del tallo comprendido entre el entrenudo mas cercano al surco y el último entrenudo superior desarrollado, correspondiente a la sección entre los entrenudos 8 y 10, desprovisto, adherido o no, de otras porciones de la gramínea o de tierra, así como los objetos extraños de cualquier naturaleza que sean.
Rompe la tierra el paraninfo alado y el rústico instrumento que la oprime, nunca más dulce, nunca más süave a la mano obediente, no al arado, el surco estima que en su centro imprime celeste autor de su esperanza grave.
que somos? despojos humildes que abonan el surco que el germen sustenta. Brotar de la nada, sentirse inmortales, soñar unas horas...
Y el fervoroso cristiano que volvía del templo, lleno su corazón de místicos regocijos; y el célibe egoísta que, empuñando el roten, se desperezaba a la puerta de su, casa, dispuesto a emprender el higiénico paseo extramuros; el labrador afanoso que arreaba la yunta y dirigía el arado para abrir el primer surco en su heredad; y el bracero menesteroso..., cada cual a su manera, saludaba con himnos del corazón aquel inolvidable Sábado de Gloria de 1878.
Aquella transformación mágica, realizaba tan presto, ¡hasta qué punto la había preparado él en largos años de propaganda con la pluma, con aquella pluma de gran artista, rebosante de eficacia y sentimiento, de realismo y de contemplación elevada del fondo de la vida, ya pintando a los «sitaretzi», que guiados por su fe pasan a pie enjuto sobre el mar, ya transfigurando a la vulgar pecadora y redimiendo al que la perdió, por medio del dolor y de la abnegación, en caminos de luz y de sublime renunciamiento! Su doctrina sin duda había abierto, como la del de Asís, un surco en la dura tierra esteparia.
¿Estarás loco con él? -le dije cierto día. La frente de mi amigo mostró el surco de una arruga. -Te diré... Convenido: es el servidor único, sublime...
Dejaba yo atrás a la ciudad hirviente en contiendas estériles, destructoras, inicuas, y en la fría tarde, nubosa, se me presentaban dos ejemplos salvadores: el pelotón de los bisoños que han jurado el amor a la Patria, aprendiendo el manejo de las armas, y el caso perpetuo de la vida que renace, pródigo en el esfuerzo: el mozo que abre el surco, preparándole para las cosechas benefactoras.
Habíamos cosechado en Matalechuza, cuyo propietario nos recibió con feudales honores, y recorridas las huertas de la Magdalena en su lado exterior, sin poder penetrar en su recinto, a causa de la ausencia de sus dueños, dirigímonos a Surco para hacer allí nuestra provisión.
Es tan grande la pena que Su Merced sufre y sufrimos vuestros hijos, que, si no hubiéramos de cumplir la obligación de Dios, la de obedecerle, la de reverenciarle, la de servirle, yo también me tiraría en el surco, que más ganas tengo de llorar y de rezar, que de ir al trabajo.
Abriros diariamente el surco para que podáis emprender y proseguir esa tarea, es en cambio la difícil e irrenunciable misión que Dios y la historia han colocado sobre nuestros hombros.
Aquella transformación mágica, realizada tan presto, ¡hasta que punto la había preparado él en largos años de propaganda con la pluma, con aquella pluma de gran artista, rebosante de eficacia y sentimiento, de realismo y de contemplación elevada del fondo de la vida, ya pintando a los «sitaretzi», que guiados por su fe pasan a pie enjuto sobre el mar, ya transfigurando a la vulgar pecadora y redimiendo al que la perdió, por medio del dolor y de la abnegación, en caminos de luz y de sublime renunciamiento! Su doctrina sin duda había abierto, como la del de Asís, un surco en la dura tierra esteparia.