Vii Foro La Cuestión Es La Cultura
Vii Foro La Cuestión Es La Cultura
Vii Foro La Cuestión Es La Cultura
LA CUESTIN
ES LA CULTURA
VII Foro La Cuestin es la Cultura / Ana Mara Rochietti ... [et.al.] ; compilado por
Mara Virginia Ferro ; Martha Grodsinsky ; David Ciuffani. - 1a ed. - Ro Cuarto :
UniRo Editora, 2015.
E-Book.
ISBN 978-987-688-127-2
1. Estudios Culturales. 2. Etnografa. 3. Educacin. I. Rochietti, Ana Mara II. Ferro,
Mara Virginia, comp. III. Grodsinsky, Martha, comp. IV. Ciuffani, David, comp.
CDD 305.8
Fecha de catalogacin: 12/06/2015
2015
Este obra est bajo una Licencia Creative Commons Atribucin 2.5 Argentina.
http://creativecommons.org/licenses/by/2.5/ar/deed.es_AR
In memoriam
Amanda Sols Colihueque, patriota mapuce.
Consejo Editorial
Facultad de Agronoma y Veterinaria
Prof. Laura Ugnia y Prof. Mercedes Ibaez
Facultad de Ingeniera
Prof. JorgeVicario
Equipo Editorial:
Secretario Acadmico:
Directora:
Equipo:
Claudio Asaad
Elena Berruti
Jos Luis Ammann, Daila Prado,
Maximiliano Brito, Daniel Ferniot
INDICE
PRLOGO ........................................................................................................................................................................ 11
INTERCULTURALIDAD: POLTICA DE LOS DERECHOS COMPENSATORIOS
Ana Mara Rocchietti........................................................................................................................................................... 15
PROPUESTAS CURRICULARES PARA LA FORMACIN DE DOCENTES INTERCULTURALES
Denis Reinoso y Arabela Ponzio......................................................................................................................................... 29
POR LOS CAMINOS DE LA MULTICULTURALIDAD. Educacin Interculturalidad Multilingismo.
Saberes Ancestrales
Norma Conde y Julio Tello de Meneses .............................................................................................................................. 37
INCLUSIN, EXCLUSIN Y PARTICIPACION INDIA EN LAS UNIVERSIDADES PBLICAS
Valeria Durn...................................................................................................................................................................... 43
HACIA EL DESARROLLO DE LA COMPETENCIA COMUNICATIVA INTERCULTURAL DE
LOS ESTUDIANTES DE INGLS EN LA UNRC: EXPERIENCIAS DIDCTICAS EN LA CLASE
DE HISTORIA
Gabriela Sergi, Florencia Zunino y Mara Sol Peirano ..................................................................................................... 51
LA CULTURA SEGN EL CRISTAL CON QUE SE MIRE
Martha Rene Navarro y Mara Fernanda Garca.............................................................................................................. 59
BASES MATERIALES DEL CONFLICTO INTERCULTURAL: UN ANLISIS DESDE MARX.
CASO PRCTICO: COMUNIDAD INDGENA DEL RESGUARDO DE PURAC, CAUCA,
COLOMBIA
Jhonnathan Alexander Zambrano Hurtado y Sandra Milena Tintinago Ausecha ............................................................ 67
SUJETOS NMADES. PROYECTO DE INVESTIGACIN A PARTIR DE LA HISTORIA DE VIDA
DE UNA MIGRANTE BOLIVIANA EN RO CUARTO
Romina Nez Ozan........................................................................................................................................................... 77
HISTORIA DE DESARRAIGO: LA VISION FEMENINA DE LA MIGRACION BOLIVIANA
Dbora De La Torre y Agostina Marinconz Peruchin....................................................................................................... 83
HISTORIA DE VIDA DE UN MIGRANTE BOLIVIANO: IDENTIDAD, NEGACIN Y
APROPIACIN CULTURAL
Maida Cornejo y Amalia Moine.......................................................................................................................................... 91
HISTORIA DE UNA VIDA EN PERSPECTIVA ANTROPOLGICA: SER MIGRANTE Y MUJER
Lucrecia Evangelina Nievas ............................................................................................................................................... 99
CONFLICTOS MIGRATORIOS ENTRE ARGENTINA Y BOLIVIA, HISTORIAS DE VIDA Y
RELACIONES INTERCULTURALES
Julieta Somale y Matas Ros............................................................................................................................................. 111
CONTROL SOCIAL Y JUSTICIA EN UNA VILLA DE FRONTERA.
EL JUICIO A DONATO ROSALES (1860)
Melina Celeste Barzola...................................................................................................................................................... 119
PRLOGO
En esta edicin del VII Foro La cuestin es la Cultura, nuevamente se presentan estudios realizados en el marco de la Educacin Intercultural Bilinge de una manera anclada,
contextualizada, y que se plantea problemas y posibles respuestas a los mismos frente a los
desafos y conflictos actuales.
En primer lugar, Ana Mara Rocchietti en Interculturalidad: Poltica de los derechos
compensatorios se centra en la cuestin del reconocimiento de las identidades originarias
y en la antropologa de los derechos compensatorios que implica o que justifica. Uno de los
aspectos ms controvertidos de la interculturalidad es aquel de cmo hacerla sin caer en el
colonialismo. Se puede invocar la tesis de que la socializacin humana comprende: contexto histrico, juegos predecibles e impredecibles del lenguaje y tolerancia o confrontacin
con los otros. Esto puede sintetizarse como el ncleo comunicativo del vnculo humano.
Se sostiene que los fundamentos tico-prcticos del derecho compensatorio alientan una
gramtica del lazo poltico orientada hacia una subsuncin de las identidades en la fragmentacin subjetiva y objetiva.
Luego, se recogen los resultados de trabajos de campo realizados entre 2011 y 2013, en
los barrios de Las Quintas y Las Delicias en la ciudad de Ro Cuarto, sobre migrantes
bolivianos. El trabajo se propone reflexionar sobre la situacin de enseanza-aprendizaje
en contextos interculturales, ofreciendo lineamientos y recomendaciones para la elaboracin de un diseo curricular que permita la formacin de docentes que puedan actuar en
los niveles inicial, primario y secundario del sistema educativo nacional, atendiendo a las
dificultades registradas en este tipo de mbitos educativos, desde la orientacin en la modalidad de Educacin Intercultural Bilinge.
En el trabajo Por los caminos de la multiculturalidad, se presenta una propuesta que responde a los objetivos de una cultura abierta, se apoya en el logro de la identidad cultural a travs del protagonismo, atendiendo al pluralismo y a la diversidad, en pos de alcanzar la libertad
de pensamiento, de expresin y difusin de las ideas, garantizando la construccin del Bien Comn. Toda cultura es bsicamente pluri y multicultural. En la actualidad se apuesta por la interculturalidad que supone una relacin respetuosa entre culturas, porque esta implica, por definicin, interaccin. El informe de la UNESCO presenta los cuatro pilares de la educacin para el
siglo XXI: Aprender a conocer, Aprender a hacer, Aprender a vivir juntos, Aprender a ser.
Estos cuatro pilares constituyen un todo, pero tomando los dos ltimos podemos traducirlos y
afirmar que se refieren a la educacin intercultural, eje pedaggico de la Escuela de Saberes
Ancestrales. Lugar de rescate y recupero de saberes revitalizando las culturas preexistentes.
Pensar en clave intercultural para ejercer prcticas interculturales, es otra de las aristas
propuestas, desde la organizacin de estudiantes y profesionales indgenas del El Maln Vive
de la ciudad de Crdoba. Creada en el ao 2009 con el objetivo de contribuir a recuperar o
fortalecer las identidades indgenas de quienes ingresan en la Universidad enfrentndose a la
invisibilizacin y la colonialidad del saber. En el escrito se ponen en consideracin cuestiones
de inters para entablar conversaciones fructferas para la construccin de teoras y prcticas
descolonizadoras que permitan proyectar a la comunidad universitaria hacia acciones y pensamientos efectivamente interculturales.
Otro de los trabajos presentados ante el Foro, discute la importancia del desarrollo de la
competencia intercultural de los estudiantes de ingls en la Universidad Nacional de Ro Cuarto al estudio de la competencia comunicativa intercultural (CCI) proponiendo la formacin de
un estudiante intercultural, el cual se posiciona en un tercer lugar y construye actitudes de
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empata, reconocimiento y respeto hacia la diversidad del otro. Los estudiantes de las carreras de ingls necesitan esa competencia comunicativa intercultural no solo para mejorar su
conocimiento de la lengua meta sino para convertirse en estudiantes ms crticos, abiertos y
tolerantes de las diferencias culturales.
En Conflictos migratorios entre Argentina y Bolivia, historias de vida y relaciones interculturales , el trabajo se centra en la nocin de la interculturalidad, teniendo en cuenta
los intercambios de poblacin de los pases limtrofes de Amrica Latina y la interaccin
que se produjo entre los diversos grupos identitarios; prestando especial atencin en la
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INTERCULTURALIDAD:
POLTICA DE LOS DERECHOS COMPENSATORIOS
Ana Mara Rocchietti
Laboratorio de Arqueologa y Etnohistoria, Departamento de Historia,
Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Ro Cuarto
anaau2002@yahoo.com.ar
[] en cierto modo la dialctica promete al ser humano convertirse en un hombre autntico y verdadero. Promete el hombre al hombre y, en esa medida, no
es disociable de una moral humanista. (Foucault, 2013: 187).
Introduccin
Mi presentacin est centrada en la cuestin del reconocimiento de las identidades originarias, en particular la de los Mapuce, y en la antropologa de los derechos compensatorios. Su contenido se basa en la experiencia vivida en Neuqun, en el marco de un Proyecto
de Innovacin Pedaggica, llevada a cabo en compaa de profesores y estudiantes de
Profesorado y Licenciatura en Historia entre 2004 y 2008, en contacto con la Confederacin
Mapuce Neuquina y con la amistad personal que me une a Amanda Sols Colihueque, en
Rosario de la Provincia de Santa Fe. Aunque diferentes, uno y otro caso permiten advertir
sobre algunas dimensiones de la fuerza poltica actual del Pueblo Originario Mapuce y examinar sus posibilidades de autodeterminacin. Contra ella conspira en mi perspectiva- la
actual y no definitiva fragmentacin objetiva y subjetiva. Mientras tanto es reemplazada
por la aspiracin a obtener la mejor ventaja posible que ofrecen los derechos puestos en
vigencia desde 1985 y la interculturalidad.
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ochocientos o dos mil hombres de lanza, que se dedican indistintamente a la guerra y al robo, que para ellos son sinnimos de trabajo. (Olascoaga, 1940:51).
El ncleo principal de las tolderas Mapuce estaban en el Neuqun y un objetivo principal del ataque y derrota fue apropiar los suelos, los bosques y los metales. Terminadas las
campaas todo pareci definitivamente ordenado y distribuido: el territorio anexado a la
Nacin (frente a la competencia de Chile), los poblados blancos asentados, la jurisdiccin
nacionalizada bajo la denominacin de territorios nacionales que tardaron muchos aos
en transformarse en provincias, las tribus dispersadas no slo en los campos patagnicos
sino tambin en el resto del pas y de la capital Buenos Aires. Pero la relacin nunca dej
de ser conflictiva en un campo de fuerzas tan desigual que no tuvo ocasin de que hubiera
rebeliones Mapuce. Se estableci entre las reservas y colonias luego comunidades Mapuce- y el gobierno local y nacional vnculos agonales y agnicos. A la tradicional hostilidad
al winka (agonal) se sum la asimilacin poltica al peronismo y al movimiento popular
neuquino (agnico). En este ltimo caso era inevitable porque o los Mapuce eran y son
crianceros y obreros pobres.
Teoras sobre el reconocimiento
Desde la dcada de los noventa del siglo XX, los conceptos relacionados con el reconocimiento identitario han proliferado a la par que ha prosperado la aceptacin antropolgcojurdica de las diferencias y su derecho a existir y persistir.
Aunque casi todas las posturas comparten la preocupacin por la diferencia (de gnero, de cultura, de lengua) aportan matices sobre por qu reconocer. Las perspectivas que
han divulgado Charles Taylor, Julia Kristeva, HomiBhabha, Judith Butler y Roberto Esposito han contribuido a conceptualizar distintos tipos de diferencias culturales y subjetivas.
Su pensamiento ha tenido aplicacin a la situacin de los extranjeros, los refugiados y los
migrantes as como a la de las minoras de cualquier tipo y los campos de concentracin.
Algunos de ellos son autores catalogados como poscoloniales.
La ortodoxia de la cultura Mapuce despus de la brutal conquista militar, alojamiento
en reservas y colonias y destierre de las que fueron sus es el fundamento de una relacin
dialctica con el Estado argentino que no cesa ni cesar porque est vigente,aunque subyacente, su nacionismo (Bechis, 2006), es decir, su protonacionalidad o capacidad para constituirse como nacionalidad por lo cual su identidad no es definitivamente contingente. La
polticas de Estado, desde 1985, han estado dirigidas a implementar un derecho de tipo
compensatorio o reparatorio, estableciendo una gramtica del lazo poltico cuya fuente es
una aplicacin genrica de los Derechos Humanos. Los Mapuce desenvuelven su estrategia
poltica con oscilaciones de desconfianza en torno al aprovechamiento del marco legal e
intercultural. Esa gramtica combina subsuncin al capital, subordinacin tolerante y clientelismo poltico y avanza muy poco en el otorgamiento de tierra y en la educacin intercultural bilinge que se volvi garanta constitucional.
Taylor (Taylor, 2000) es un conocido terico del derecho comunitarista. Su punto de
vista es que el reconocimiento es una exigencia acuciante porque si no lo hay, se produce
dao. Su tesis sostiene que cualquier identidad se modela en el reconocimiento. El perjuicio
es una deformacin, una degradacin que se extiende, asimismo, al falso reconocimiento
Al trazar la historia de estas ideas seala que el reconocimiento surge a partir del desplome de las dignidades del orden feudal y del surgimiento del rgimen burgus de la democracia. sta permite el desarrollo del reconocimiento igualitario. Desde el siglo XVIII se ve-
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orgnica de la Gemeinschaft, al neocomunitarismo norteamericano, a las ticas de la comunicacin y a la tradicin comunista). Estas consideraciones influyen en el constitucionalismo actual y en la formulacin del reconocimiento de preexistencia y de co-existencia
de las comunidades indgenas pero no slo en los mbitos acadmicos de la Argentina sino
tambin internacionalmente.
Lo que une a estas corrientes de pensamiento es el presupuesto no meditado de que la
comunidad es una propiedad de los sujetos que une: un atributo, una determinacin, un predicado que los califica como pertenecientes al mismo conjunto o, inclusive, una sustancia
producida por su unin. Para ellas, la comunidad es un pleno, una plenitud, una potencia
en cuanto ethnos, volk,pueblo. Es un bien, un valor, una esencia que se puede perder y recuperar, como un origen a aorar y un destino a prefigurar. LosMapuce coinciden con esta
caracterizacin de la comunidad: la llaman cultura Mapuce. Esposito advierte sobre una
contradiccin: comunidad es lo propio cuando en las lenguas latinas europeas comn es
lo no propio, lo que excede a lo propio. Abre, asimismo, la posibilidad de que la communitas
no una a los individuos sobre la base de una propiedad sino de una deuda, de un lmite
que se vive como un gravamen. La comunidad estara vinculada al sacrificio de la compensacin. Esta tesis tiene dos implicaciones: 1. disolver la comunidad en la misma medida
en que su reconocimiento los encaja histricamente en un apartado prctico ya que quien
ingresa a ella lo hace para no salir; de lo contrario, pagara un alto costo personal que oscila
entre culpa y anomia y 2. No se compensa si no hay necesidad de remediar un defecto o una
culpa previos pero al compensar los que reciben el beneficio deben olvidar para siempre la
injuria original. Mucho de la relacin del Estado con los Pueblos Originarios est revestida
de esta obligacin latente. Obviamente, el de comunidad es un enfoque que deja de lado a
las clases sociales como instrumento analtico.
stas son posiciones tericas que se construyen en torno al individuo sujeto- y su
condicin de distinto, extranjero, colonizado o minora; la estructura de esa subjetividad ha
sido posibilitada por la transnacionalidad, las migraciones y la percepcin de la otredad
en las ciudades y en la vida pblica. :
No es el caso Mapuce aun cuando muchos individuos que se consideran Mapuce o
descendientes experimenten lo que para Kristevaes la alienacin psquica. Los Mapuce no
son migrantes ni extranjeros ni antiguos colonizados de ultramar. No son refugiados pero
han sufrido un genocidio, han sido prisioneros de guerra trasladados y re-localizados.
Su gnesis social contempornea es inseparable de ese contexto y ella condiciona sus condiciones objetivas y subjetivas pero no mata su nacionismo y su capacidad poltica poco a poco
recuperada. Por lo menos, el Tringulo del Neuqun puede considerarse su terreno propio.
Por algo la Constitucin neuquina enfatiza la indivisibilidad de la Provincia.
La temporalidad del Desierto se desintegr irremediablemente; su peligrosidad disminuy y desapareci. De sociedad otra se transformaron en paisanos y trabajadores libres
aunque permanecieron en reservorios espaciales como comunidades. El pensamiento
comunitario persiste como pensamiento poltico Mapuce. La posibilidad separatista que
entraa no es tenida en cuenta por la poblacin no Mapuce, dado que asigna a su lucha
poltica ningn otro valor que el del pintoresquismo. Esto disminuye la valencia poltica de
los Mapuce al clientelismo estructural.
Ortodoxia de la cultura Mapuce
No es tan sencillo establecer la ortodoxia de la cultura Mapuce. El intento se reduce a
enumerar una serie de rasgos tradicionales (agricultura, pastoreo, organizacin social, etc.)
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la democracia otorga a los miembros de las culturas minoritarias y que son los mismos de
las culturas, mayoritarias. Se inscriben entre los derechos individuales de libre asociacin
(Habermas, 2000).
En el contexto de la desnacionalizacin de las democracias, lo comn tiene tres acepciones:
1. Comn participacin: consiste en vivir acontecimientos juntos. Comn festivo.
2. Comn intercomprensin: historias de vida, entrevistas, encuestas, etc.
3. Comn circulatorio: reparto del espacio o espacios cerrados.
Segn Rosanvallon, lo comn no es del orden de la propiedad sino de la relacin (Rosanvallon, 2012).
El juego conceptual nacionalidad/nacionismo tiene, por su parte, una naturaleza que
ayuda a comprender cmo se constituye el comn. Habitualmente el surgimiento e institucionalizacin de las naciones modernas (con su territorio, soberana, fronteras e instituciones de Estado) ha sido definido sobre la base de la fuerte identidad que sostienen a la
poblacin que los habitan y obedecen en virtud de la ley y del rgimen de poder que tenga
ese Estado. La identidad sera, as, dinmica, fluyente pero construida tnica y culturalmente de lo que se concluye que si bien los estados modernos tienen origen tnico, la relacin de
fuerza que imponen a la sociedad y su violencia de origen tiende a tornar el vnculo social
bsico en una condicin abstracta (el ciudadano sin lengua, sin etnia, sin religin, etc.). En
ese contexto toda identidad fundada en alguna tradicin ancestral en Amrica, indgenatiende a ser subordinada con la finalidad de neutralizar su capacidad secesionista.
En el derecho burgus hay cuatro principios que pretenden ser fuente de ley: autonoma, dignidad e inviolabilidad de la persona y hedonismo o derecho al goce (de lo que el
derecho admite y siempre que no contradiga o perjudique otros goces) (Nino, 2013). Reparar o compensar implica reconocimiento (dar existencia a lo que estaba declarado desaparecido o absorbido en las masas argentinas), otorgamiento de algo (institucin del acceso
privilegiado a la tierra, por ejemplo, lo que constituye una excepcin ya que no tiene paralelo para el resto de la poblacin no aborigen) pero tambin omisiones porque los Mapuce
no participan de la riqueza del suelo y subsuelo, de los rganos parlamentarios en calidad
de originarios, del patrimonio arqueolgico y cultural salvo a travs del consentimiento
informado, del diseo curricular de la educacin intercultural. El modelo doctrinario del
derecho reparatorio implementado deriva del de los Derechos Humanos. Las omisiones
ellas estn en la base de la negacin de la va nacionista. Aquello que se omite apunta a
privarlos de administracin, goce y autonoma especialmente en trminos comunitarios y
deja inconclusa la tensin reparatoria, en definitiva, porque ella es improbable. La omisin
implica negacin y privacin ya que resuelve de manera incompleta la voluntad de no dar.
Por otra parte, la reparacin conlleva la historicidad del derecho. La constitucin de
Neuqun de 1957 no mencionaba que la provincia tena comunidades indgenas, potenciales sujetos de derecho y la de 2006 reconoce su preexistencia. La temporalidad del derecho
su relatividad histrica- est bien clara en estos dos textos, muy parecidos porque responden a los necesarios ajustes a la reforma de la Constitucin Nacional de 1994; la marca
temporal de la aparicin textual- de los indgenas hace una diferencia radical. No obstante,
all tambin se verifica una omisin radical: no indica qu indgenas, no les pone nombre y
apela a ellos como comunidades.2
Al reconocer la prexistencia y existencia sujeta a derecho se produce un vuelco importante en el encuadre de la situacin de las comunidades Mapuce que se deriva de algunas
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modificaciones emprendidas en el ltimo tercio del siglo XX por los tericos del derecho
(especficamente en el campo de la teora de la justicia) a los principios liberales que tomaron forma en el constitucionalismo del siglo anterior y que permanece como modelo
jurdico en todo Occidente que devienen de la constatacin de que el multiculturalismo se
transforma en fuente de derecho (adems de modificaciones en la teorizacin sobre la justicia distributiva). La circulacin de las obras de Charles Taylor, Michael Welzer y Michael
Sandel3 ha influido en la perspectiva jurdica sobre la etnicidad (pero tambin sobre las adhesiones religiosas, filosficas y polticas que puedan verificarse en la sociedad). La escuela
que fundaron estos aportes que no cuestiona el orden liberal sino que intenta corregir su
individualismo radical de mercado- se denomina comunitarismo (Cf. Crcova, 2012) Su
tesis es que una sociedad democrtica inclusiva no es posible si no se toman en cuenta los
valores religiosos, filosficos y morales de la poblacin y procura elaborar un cuerpo de
doctrina enfrentado a la postura neo-contractualista, de John Rawls que, sumariamente,
dice que el Estado debe permanecer neutral frente a distintas concepciones sobre la buena
vida ni tampoco favorecer posiciones que no sean compartidas por todos los ciudadanos
(Toro Carnevali, 2008) Su fundamento es el relativismo cultural, el cual puede tornarse moralmente conflictivo ya que no distingue entre lo ticamente tolerable y lo que no y tampoco
repara en la transformacin de pticas a lo largo del tiempo ni en la incidencia de lo que la
opinin pblica es capaz de aceptar o no. Por otra parte, la distribucin de justicia queda
sujeta al carcter de los bienes que habrn de distribuirse y ste depende de la esfera (tesis
Welzer) a la que pueden se vinculados (econmica, poltica, religiosa, cientfica, etc.).
La doctrina de los Derechos Humanos que arranca con la Declaracin Universal del
10 de diciembre de 1948, en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas y los
sucesivos pactos occidentales (Pacto Internacional de derechos Econmicos, Sociales y Culturales y Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos) han consagrado la figura de
la dignidad de la persona y el resguardo de que el Estado no la aniquile. Nutren la cuestin
del individuo frente al o debajo del Estado, especialmente la defensa de su vida.
Algunas resoluciones de la Asamblea general de las Naciones Unidad estn dirigidas
a la cuestin colonial y al derecho a la autodeterminacin de los pueblos. Los Manifiestos
(Rocchietti et al 1999) Mapuce apuntan al reconocimiento y no a la autodeterminacin, principio que implicara disolver los nexos con Argentina y Chile pero tambin reconquistar
su propio territorio. La bibliografa antropolgica e histrica que los tiene como objeto de
investigacin no se refiere a este punto y ocasin. Se trata del derecho de un pueblo a constituirse como Estado nacional con su propia forma de organizacin y va mucho ms all del
reconocimiento cultural.
Tragedia e imaginario radical
La tragedia Mapuce puede ser denominada Tragedia de la Perdicin (como ellos llaman a
la derrota militar). Ella qued inmovilizada como acontecimiento y refugiada en la cultura o en su actualizacin en tanto preceptos de vida y nostalgia. La tragedia est presente
en el flujo de su temporalidad.
La dispora de Amanda Colihuequehace un aporte a la metafsica poltica de la negacin en la que se encuentran la experiencia y el simbolismo Mapuce. Cuando Amanda
espacializa simblicamente su cultura, este acto no es ni visible ni comprensible (es decir,
pareciera irracional su motivo y su mtodo, especialmente por la rica provincia pampeana
en que lo lleva a cabo, la de Santa Fe). En determinados crculos, el resto de la sociedad
toma dos actitudes: simpata (apoyo indigenista romntico) y negacin (es una actuacin
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anacrnica). Los expertos, mientras tanto elaboran el derecho compensatorio que tambin
procesa simblicamente los crmenes y despojos del pasado. Son positivaciones, una forma
de hacer concreto el derecho, (Cf. Stavrakakis, 2010) actuadas por Amanda, por los espectadores, por los abogados y legisladores.
Todas y cada una de las sociedades son creaciones especficas, y en ellas se verifica
sustantivamente el surgimiento de un eidos (el contenido de una cultura) nuevo y distintivo dentro del eidos genrico de la sociedad. La auto constitucin de la sociedad supone
la construccin de un mundo humano, incluida la creacin de cosas de la realidad, de
lenguaje, de normas, valores, modos de vida y de muerte, de objetos por los que vivimos
y de objetos por los que morimos. En ese sentido, la construccin de la sociedad es un proceso radical, un imaginario instituyente radical (Castoriadis, 1997) y, as, lo histrico social
moldea al individuo; la sociedad conlleva la creacin de los individuos. El comn de los
Mapuce aquello que los hizo sociedad en el pasado y que los hace comunidad- en la
actualidad crea a Amanda Colihueque y sus impulsos por instituir la causa Mapuce y dotar al
campo poltico de su pueblo de una dimensin real ms all de los reclamos casi siempre
desodos.
La interculturalidad requiere interaccin, horizontalidad y sinergia entre culturas, bsqueda de concordancia ideolgica y prctica. Semeja una nueva forma de contrato social
basado en el acceso a los derechos y promoviendo derechos especiales. Se promueve como
una relacin basada en el valor.
Tal valor despliega una estimacin o creencia compartida que se autonomiza hasta formar una reserva de contenidos y actitudes que constituyen tambin ejemplaridad y adhesin emocional. Entre el conjunto de valores que puede tener una sociedad se encuentra su
concepcin sobre lo justo y lo bueno. La interculturalidad est profundamente impregnada
de la aspiracin al buen vivir fundado en la ley justa. Es una esfera problemtica, no exenta
de escollos, ambivalencia e indefinicin. Pero en principio, comporta un punto de partida.
La Interculturalidad derivada del ecumenismo- es una elaboracin occidental del
capitalismo tardo. Las diversas asociaciones y movimientos vinculados a los indgenas
prefieren basar la relacin en la ley y desconfan de las filosofas interculturales o las consideran solamente en torno a la conveniencia de formular un vnculo y sacar algo til de l.
No comparten la metafsica de sus valores ni la direccin el desarrollo histrico que supone
porque, en el fondo, la consideran impracticable, ya que en su caso emana de una violencia
originaria que no es posible pasar por alto. No obstante, ella abre una brecha para lograr
derechos sociales y educativos.
Gruner dice:
La tragedia es el lugar donde el yo social enfrentado a la increble
maldad de las cosas- se quiebra y ya no sabe quin es. La tragedia
es ya poltica [] pero su politicidad es abismal. Lo que se revela
es, precisamente, un no-ser acerca de los fundamentos sobre los
cuales reconstruir la ciudad amenazada por el derrumbe. Su nica
respuesta [] es religiosa, esto es, la recada en el mirto del sacrificio. (Gruner, 2002: 305).
Esta tesis ofrece sentido a la imposibilidad tanto como a la posibilidad de la relacin intercultural: su origen trgico, el interior de desdicha que necesariamente la alienta.
La tragedia Mapuce se despliega a partir de su aplastamiento por el Ejrcito pero, como
acontecimiento, ella est inmovilizada en tanto no llega formulada de este modo al plano
del lenguaje, de la historia oral o del reclamo ante el Estado ya que, prcticamente, no ha-
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blan de este hecho ni de sus consecuencias de despojo sino que confrontan dos culturas en
el plano metafsico: cultura Mapuce y cultura winka.
Los gestos territoriales para una recuperacin del mapu por Amanda Colihueque estn
impregnados de ese trasfondo constituido en la Perdicin. Ella lo rescata del flujo de la
temporalidad trgica y lo alienta con el reconocimiento de una dispora a partir de la cual
construye una metafsica poltica solitaria, aparentemente inocua e invisible pero existente y, finalmente, performativa. La pregunta fundamental e incmoda es si esta positivacin tiene alguna implicacin histrica, si cambia algo, si produce un kairs (es decir, un
tiempo oportuno) o permanece como una manifestacin epidrmica de la cultura popular.
El mayor riesgo es la subordinacin tolerante (Briones y Daz 2000) porque ella anula cualquier intencin comprensiva pero hacia ella tensa el vnculo intercultural, an en el dilogo.
Algo de esta certeza tiene Amanda Sols Colihueque y la casi totalidad de los interlocutores
mapuce.
Conclusiones
Casi todas las acciones en el campo poltico de los Mapuce tienen bsicamente el carcter de avanzar sobre la redaccin, aprobacin y aplicacin de la ley. Amanda Colihueque
recorre otro sendero: se afirma en el territorio acumulativo y en los gestos simblicos que
lo actualizan.
Por qu existen todava individuos que se identifican como Mapuce o que reconocen su
ascendencia como tal? Qu nexo existe entre su presente y su pasado que sea tan fuerte en
el tiempo y que la sociedad nacional no destruye su continuidad? Es porque hay todava
un ncleo de socializacin vivo que construye a esos individuos de dos culturas. A diferencia de los migrantes extranjeros (bsqueda de aceptacin y asimilacin), la ambi-referencia
Mapuce es un logro histrico, un re-armado permanente de su campo poltico sobre la base
de la rememoracin, la lucha (marimichew), la genitividad y el clientelismo. La esencia de
lo simblico es siempre la manifestacin de lo explcito y de lo latente, del deseo y de la
voluntad, de la persistencia en el ncleo innegociable de identidad.
Quiz lo verdaderamente intercultural consista en la subsuncin del problema en el
antagonismo democrtico como nico momento instituyente legtimo, por lo menos, hasta que se elimine la colonialidad del poder y hasta que se asegure como condicin de la
democracia autntica- la autonoma social de las clases subalternas .Por ahora, se trata de
concientizar, tematizar, atravesar lo tradicionalmente tolerable para no matar. Poco ms
que el lugar de la retrica.
Notas
1.
2.
PROYECTO DE INNOVACIN E INVESTIGACIN PARA EL MEJORAMIENTO DE LA ENSEANZA DE GRADO (PIIMEG). rea Prioritaria: Incorporacin de prcticas socio-comunitarias al currculo. Resolucin CS/148, Resolucin CS 322 y Plan Estratgico Institucional.
La Constitucin de la Provincia de Neuqun dice: Art. 53. - La Provincia reconoce la preexistencia tnica y cultural de los pueblos indgenas neuquinos como parte inescindible de la identidad
e idiosincrasia provincial. Garantiza el respeto a su identidad y el derecho a una educacin
bilinge e intercultural. La Provincia reconocer la personera jurdica de sus comunidades, y
la posesin y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan, y regular la
entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas ser enajenable,
ni transmisible, ni susceptible de gravmenes o embargos. Asegurar su participacin en la gestin de sus recursos naturales y dems intereses que los afecten, y promover acciones positivas
23
3.
a su favor.
Sandel, 1998; Taylor, 1994; Walzer, 2004.
Referencias bibliogrficas
BHABHA, H. K. 2013 Reconocimiento, derechos y vecindad: hacia una tica de las comunidades
paradjicas. En H. K. BhabhaNuevas minoras, nuevos derechos. Notas sobre cosmopolitismos vernculos. Siglo XXI. Buenos Aires
BECHIS, M. A. 2006 La organizacin Nacional y las tribus pampeanas en Argentina durante el siglo
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24
25
Introduccin
El presente trabajo tiene por objetivo reflexionar sobre la situacin de enseanza-aprendizaje en contextos interculturales, proponiendo lineamientos y recomendaciones para la
elaboracin de un diseo curricular que permita la formacin de docentes que puedan actuar en los niveles inicial, primario y secundario del sistema educativo nacional, atendiendo a las dificultades registradas en este tipo de mbitos educativos, desde la orientacin en
la modalidad de Educacin Intercultural Bilinge (EIB).
Las propuestas presentadas son el resultado de los diversos trabajos de campo realizados entre 2011 y 2013, en los barrios de Las Quintas y Las Delicias en la ciudad Ro
Cuarto1, que poseen gran porcentaje de migrantes bolivianos cuyo nios asisten a las escuelas primarias Bernardino Rivadavia (Las Quintas) y Leopoldo Lugones (Las Delicias);
dnde la realizacin de entrevistas estructuradas, semi-estructuradas y de observaciones
no-participantes en el entorno de estas instituciones, permiti identificar una serie de problemticas de carcter intercultural. As mismo el trabajo expresa los resultados del proceso
de reflexin, de los debates realizados en el marco de los talleres realizados por los miembros del Proyecto PIIMEG Formacin universitaria intercultural2 en el transcurso del ao
2013 dnde se plantearon problemticas transversales para el desarrollo de la EIB, y se establecieron lneas de trabajo prioritarias para el desarrollo de un Curriculum Intercultural.
En la primera parte se desarrollan los fundamentos de la EIB y el marco legal para su
implementacin en la Argentina. Luego se procede al anlisis de los dos casos mencionados
para Ro Cuarto, tratando de descifrar condicionantes y posibilidades de aplicacin prctica de estas perspectivas en la escuela. Finalmente se desarrollan tres ejes para la elaboracin
de un diseo curricular intercultural bilinge: Formacin del Docente Intercultural Bilinge, Contenidos del Diseo Curricular, Orientaciones Metodolgicas y de Evaluacin para
la Formacin del Docente Intercultural Bilinge
La EIB y la Legislacin Argentina
Los distintos proyectos educativos oficiales implementados en Amrica Latina desde la
conquista, fueron alternando en prcticas y estrategias que determinaron la consolidacin
de estructuras de enseanza-aprendizaje y de contenidos originados en las distintas vertientes de produccin del conocimiento occidental que tuvieron impacto en la Pennsula
Ibrica y desde all sobre sus dominios coloniales. Posteriormente, los gobiernos independientes del siglo XIX, heredaran e incentivaran, la continuidad de los lazos con las principales corrientes educativas de Europa y los incipientes Estados Unidos de Amrica. A lo
largo de casi todo el siglo XX, la hegemona del pensamiento occidental fue prcticamente
incuestionable desde la prctica educativa en las instituciones formales. Recin en las ltimas tres dcadas de este siglo, se despertaran algunas voces crticas contra esta herencia
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colonial que segua operando efectivamente sobre los pueblos de lo que en ese momento
se reconoca como Tercer Mundo. La oleada neoliberal, el terror y la muerte impulsadas
por las dictaduras respaldadas por las potencias capitalistas silenciaran, aunque se mantendran latentes, estas voces. Destruidas las estructuras institucionales de los Estados, las
tentativas de autonoma econmica, los proyectos industriales a gran escala, y derrotados
los peligros revolucionarios, los militares fueron retirndose dejando a los nuevos gobiernos democrticos pesadas cargas econmicas y sociales que dificultaran el sostenimiento
de polticas educativas estables e innovadoras. De esta manera, la educacin en Amrica
Latina fue, desde sus orgenes coloniales en las manos de la Iglesia Catlica y a lo largo de
toda su trayectoria independiente, un producto de construccin y sostenimiento de la
hegemona cultural e ideolgica occidental.
Frente a esta pesada herencia de siglos, las perspectivas renovadoras y crticas en educacin resurgieron a partir de la dcada de 1980, con distinto nfasis segn los gobiernos y
las condiciones econmicas del sistema mundial, acompaadas aleatoriamente por la legislacin, pero sin duda ocupando un lugar cada vez mayor en la agenda de los ministerios
de educacin, cultura y las instituciones privadas o semi-privadas articuladas a estos organismos.
En Argentina, con la vuelta a la democracia los debates sobre la cuestin de la diversidad y la multiculturalidad en una sociedad fervorosa tras aos de silenciamiento militar,
impulsaron los intentos de reformular la legislacin educativa. Conviene resear aqu algunos aspectos de estos graduales avances legislativos sobre el reconocimiento de la diversidad cultural del pas, fundamentalmente en las escuelas, y focalizar luego en la perspectiva
de la EIB.
La normativa nacional a partir de la Ley N 23.302/85 reconocera, en pleno proceso
de revitalizacin de las instituciones democrticas del pas, la existencia de pueblos indgenas y ciertos derechos especficos que les correspondan. Gradualmente la aceptacin
social de la existencia de habitantes que se reconocan pertenecientes a otras nacionalidades
-pre-existentes o inmigrantes residentes- sobre el territorio argentino derivara entre otros
puntos, en la inclusin del derecho a la Educacin Intercultural Bilinge para estas comunidades en la reforma a la Carta Magna en 1994 (Artculo 75, Inciso 17) (Hisse 2009:12)
En 1999 se dara otro paso fundamental en la configuracin de la legislacin nacional
sobre la EIB, la resolucin N107/99 del consejo Federal de Cultura y Educacin y especficamente el Anexo I define respecto a la EIB en Argentina:
La Argentina es un pas multicultural, pluritnico y multilinge, debido
tanto a la presencia de poblacin aborigen como a migrantes hablantes de
diversas lenguas y de orgenes culturales distintos () La educacin intercultural y bilinge se constituye como estrategia de equidad educativa
porque estriba en el postulado de la plena participacin de las lenguas y de
las culturas indgenas al proceso de enseanza y aprendizaje y reconoce la
diversidad sociocultural como atributo positivo de una sociedad, promoviendo el desarrollo de tradiciones culturales ricas y variadas. (Ministerio de Educacin 2004:527-528).
En el ao 2004, desde el ministerio nacional, se creara el Programa Nacional de Educacin Intercultural Bilinge (Resolucin 549/04) que retomara y complementara los distintos avances fragmentarios sobre la temtica tratando de generar perspectivas ms cohesionadas.
La nueva Ley Nacional de Educacin de 2006 (Ley N 26.206) defini el lugar de la EIB
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en los niveles inicial, primario y secundario del sistema educativo nacional (Art. N52). A
partir de entonces, el Estado debe garantizar, entre otros puntos, la participacin de las
comunidades en los rganos responsables de definir estrategias de EIB, impulsar investigaciones sobre la realidad socio-cultural y lingstica de los contextos educativos que permitan desarrollar propuestas curriculares, pedaggicas y didcticas efectivas, promover la
articulacin instituciones-comunidades y garantizar la formacin docente especfica, inicial
y contina (Hisse 2009:12-13).
Migrantes bolivianos e instituciones educativas en Ro
Cuarto. Dos casos de estudio: Las escuelas Bernardino Rivadavia y Leopoldo Lugones
La legislacin sobre EIB en la Argentina, abre una amplia gama de posibilidades para
el trabajo en los distintos niveles del sistema educativo. Desde luego, todas ellas deben ser
analizadas a la luz de las condiciones que se presentan en cada caso, es decir, es preciso
pensar en cada institucin, en su comunidad educativa y en el contexto social, cultural y
econmico que las envuelve y de dnde provienen la mayora de sus integrantes (especialmente los estudiantes).
Por lo tanto, el presente trabajo focaliza en dos instituciones educativas situadas en
reas perifricas de Ro Cuarto: la escuela Bernardino Rivadavia, en el denominado Barrio
Las Quintas al noroeste de la ciudad; y la escuela Leopoldo Lugones, en el barrio Las
Delicias al este. Ambos establecimientos tienen como particularidad su localizacin en
reas de pobreza y marginalidad social, que se reflejan en las condiciones edilicias y la infraestructura de su contexto poblacional, en la precariedad de los servicios pblicos y asistenciales y en las dificultades de acceso en transporte pblico, entre otras circunstancias. La
otra caracterstica comn, que motiv el presente trabajo y el resto de las investigaciones de
campo, es la significativa presencia de nios bolivianos en la matrcula de las dos escuelas
y por supuesto de familias enteras procedentes del vecino pas, en los barrios circundantes.
Las distintas etapas de relevamiento de informacin en los barrios permiten considerar que la mayora de estas familias bolivianas se encuentran en condiciones de pobreza
integrada (Rocchietti 2000). Generalmente las comunidades migrantes bolivianas se estructuran de acuerdo a ciertas pautas de organizacin que traen desde sus pueblos de origen
-cabe destacar la gran presencia de inmigrantes que provienen de regiones campesinas de
Bolivia- que de una u otra forma se reformulan de acuerdo a las nuevas condiciones socioeconmicas que los receptan. Las actividades laborales en las que se concentra la mano
de obra boliviana parecen ser fundamentalmente tres: produccin hortcola, produccin
ladrillera y construccin albailera-. Se registran tambin otras variantes como el trabajo
de areneros con carros tirados por caballos y el desarrollo de comercios de ropa tanto en el
rol de propietarios como el de vendedores-.
Las estructuras laborales comunitarias existentes en la ciudad, reciben a los recin llegados y los insertan en su esquema de funcionamiento mediante vnculos sociales extendidos
y redes de parentesco. A la cabeza de ellas, se encuentran los patrones. Generalmente los
patrones son tambin inmigrantes, que lograron posicionarse en el mercado local y se encargan de garantizar la incorporacin a sus rdenes, en lo ms bajo de la escala productiva,
a los nuevos. La falta de capacitacin tcnica, el desarraigo y el apego a las estructuras
culturales y lingsticas de origen, ligan fuertemente a los inmigrantes a esta situacin de
dependencia econmica, dnde existen las posibilidades de progreso econmico, pero en
profundas condiciones de desigualdad. A decir de Garca Linera (2009:349):
29
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expectativas a futuro.
El caso de la Escuela Leopoldo Lugones, del barrio Las Delicias, es diferente. All, segn
su directora Mara Ins Pedretti, el incremento en la matrcula de nios bolivianos aconteci
de forma ms intensa en el ltimo lustro. De esta manera el cuerpo docente se encontr casi
de un da para otro, con la repentina presencia de nuevos rostros, nuevas culturas, nuevas
lenguas.
Ante esta situacin, los docentes se encuentran an hoy intentando dar respuesta sobre todo a las circunstancias conflictivas que se originan en la diversidad: discriminacin,
segregacin, diferencias conductuales, distintas formas de expresin, etc. Recientemente,
integrantes del Laboratorio de Arqueologa y Etnohistoria de la UNRC participaron en distintas actividades de intercambio de experiencias y en una asamblea con los docentes donde se expusieron y debatieron distintas problemticas derivadas de esta nueva realidad
intercultural, procurando impulsar desde el seno mismo de la institucin, estrategias para
resolver las problemticas ms acuciantes, con miras a desarrollar un planeamiento institucional que contemple de manera integral estas circunstancias.
Perspectivas para la elaboracin de diseos curriculares
desde la EIB
A partir del recorrido por las caractersticas ideolgicas de las polticas educativas en
Amrica Latina y particularmente en nuestro pas desde la conquista evidenciando la hegemona del pensamiento racional occidental en los espacios educativos estatales, hasta la
lenta penetracin de nuevos influjos tericos desde la teora de la interculturalidad y de
la exposicin de los dos casos en la ciudad de Ro Cuarto - dnde es posible ver los alcances
de estos impulsos tericos e institucionales se proyectan una serie de propuestas y lineamientos para la elaboracin de un diseo curricular para la formacin de profesionales que
sean capaces de actuar con la mayor eficacia posible ante estas situaciones de encuentroconflicto con la diversidad, desde la perspectiva de la EIB. Dicho diseo constituye una
propuesta de modalidad orientativa para las carreras de profesorado de todos los niveles,
de las instituciones educativas de nivel universitario, superior y terciario. De esta manera
de acuerdo a lo sealado en el documento sobre EIB aprobado por el Consejo Federal de
Educacin (2010:10):
()Se enfatiza la necesidad de trascender el plano de las declaraciones y
buenos deseos para pasar a la operativizacin pedaggica del concepto de
Interculturalidad a fin de impregnar el quehacer cotidiano de las escuelas y
sus relaciones sociales, para entonces proyectarse a mbitos ms amplios y
llegar a la sociedad en su conjunto.
La modalidad propone generar perspectivas educativas orientadas al reconocimiento
y comprensin de la diversidad, situacin que requiere de docentes capaces de desarrollar
procesos de enseanza-aprendizaje en los distintos mbitos en los que deben desempearse, dentro y fuera de la institucin educativa. Para esto, la propuesta tiene en cuenta las
caractersticas con las que el docente debe contar al momento de insertarse en la prctica
institucional, procurando dotarlo de una serie de recursos conceptuales y metodolgicos,
sobre todo en lo que respecta al reconocimiento de la diversidad y al valor identitario y
social de las distintas lenguas que convergen en el aula o el contexto educativo general. De
esta manera, es esperable la aparicin de nuevas direccionalidades en el sistema educativo
argentino, que apunten a lograr una mayor conciencia de la compleja composicin cultural, tnica y lingstica de sus habitantes, facilitando as el desarrollo de herramientas de
31
32
33
Consideraciones finales
A lo largo de este pequeo trabajo subyace la idea de pensar en una educacin liberadora, en una perspectiva intercultural que permita avanzar hacia la descolonizacin del
pensamiento latinoamericano y que logre erigirse como alternativa a las directivas imperialistas del mercado global y la cultura de masas.
Como es evidente, transformar los lineamientos propuestos en un diseo curricular
real, requiere una elaboracin mucho ms minuciosa y reflexiva, as como tambin de la
participacin de especialistas en distintas reas cientficas y educativas capaces de elaborar
propuestas factibles de ser aplicadas desde las instituciones correspondientes en una perspectiva interdisciplinaria. No obstante, el trabajo permiti obtener un panorama de referencia para la cuestin de la EIB en Ro Cuarto, en base a la legislacin vigente, la teora y las
experiencias de caso. Desde all, surgieron las propuestas expuestas para un diseo curricular provisorio que puede aportar una base orientativa a una futura labor ms exhaustiva
y de aplicacin prctica en el contexto local.
Notas
Trabajos de campo realizados en el marco del Seminario en Ciencias Sociales del Profesorado y
Licenciatura en Historia, Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad
Nacional de Ro Cuarto.
1
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34
Introduccin
Esta propuesta responde a los objetivos de una cultura abierta, se apoya en el logro de
la identidad cultural a travs del protagonismo, atendiendo al pluralismo y a la diversidad,
en pos de alcanzar la libertad de pensamiento, de expresin y difusin de las ideas, garantizando la construccin del Bien Comn.
Toda cultura es bsicamente pluri y multicultural. Es decir, se ha ido formando y transformando, a partir de los contactos entre distintas comunidades de vidas que aportan sus
modos de pensar, sentir y actuar. Una cultura evoluciona a travs del contacto con otras
culturas. Estos pueden tener caractersticas y efectos muy diversos: mestizaje, hibridacin,
aculturacin
En la actualidad se apuesta por la interculturalidad que supone una relacin respetuosa
entre culturas, porque esta implica, por definicin, interaccin.
Aceptando que no hay una jerarqua entre las culturas estaremos postulando el principio tico que considera que todas las culturas son igualmente dignas y merecedoras de
respeto. Esto significa, tambin, que la nica forma de comprender correctamente a las
culturas es interpretar sus manifestaciones de acuerdo con sus propios criterios culturales.
El informe de la UNESCO presenta los cuatro pilares de la educacin para el siglo XXI:
Aprender a conocer, Aprender a hacer, Aprender a vivir juntos, Aprender a ser.
Estos cuatro pilares constituyen un todo, pero tomando los dos ltimos podemos traducirlos y afirmar que se refieren a la educacin intercultural, eje pedaggico de la Escuela
de Saberes Ancestrales. Lugar de rescate y recupero de saberes revitalizando las culturas
preexistentes
Concibiendo al aprendizaje como activo, situado, social, cooperativo, significativo, holstico, constructivo, y al multiligismo como una ventaja pedaggica por el desafo intelectual y cognitivo que representa el abordaje de ms de una lengua.
Construir la Educacin Intercultural como un nuevo enfoque educativo basado en el
respeto y valoracin de la diversidad cultural, exige la afirmacin de la propia cultura en
relacin con las otras culturas, lo que supone hacer posible la igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades entre los seres humanos que conviven en una sociedad determinada
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Referencia
El esquema anterior representa lo cclico de la vida y los cuatro peldaos, segn los pueblos andinos, coincidentemente los aoniken en nuestra Patagonia, dividen la vida humana
en cuatro estaciones: niez, adolescencia, adultez y ancianidad, y le daban a cada etapa un
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Actividades programadas
Conferencias
Disertaciones
Foros
Parlamentos
Capacitacin virtual
Seminarios
Espectculos Integrales
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nato, requiere ser transmitido y enseado a cada individuo.Para poder auto perpetuarse
y perpetuar la alta complejidad antroposocial (Edgar Morn 2006)
Rescatar. Recuperar Hacen referencia a lo que ha sido dejado de lado por imposicin
cultural2 de quienes dominaron a los pueblos en cuestin.
Rescatar es sacar del olvido, hace referencia a lo que se recobra o recupera.
Educacin. Etimolgicamente Sacar de adentro, extraer, para obtener riqueza de saberes y no acumulacin de conocimientos. Es la bisagra que abre las puertas de la sabidura
y que nos permite transitar por el camino de la evolucin como especie.
Multilingismo El multilingismo debe ser considerado una ventaja pedaggica por el
desafo intelectual y cognitivo que representa el abordaje de ms de una lengua.
Pluriculturalidad Multiculturalidad
*Pluricultural: Varias culturas. A veces se utiliza para indicar que en una actividad participan personas de distintas extracciones sociales.
*Multiculturalidad: designar la coexistencia de diferentes culturas en el seno de una
misma entidad poltica territorial. Lo que busca es que la gente se entienda e interacte
aceptando su diversidad y no buscando la similitud, a la vez que respetando las preferencias de los individuos, sea cual sea su cultura.
Interculturalidad es una accin en las relaciones humanas de trato de igualdad.
*Suticha (QUECHUA) Adjudicar nombre de una persona o cosa. * Sutichaspa el que ha
recibido el nombre.
*Sukullu interaccin del tiempo-espacio, de la materialidad y la espiritualidad y la convivencia eco-bitica natural. Se cultiva, se cuida lo privado lo comunitario, sin sobreponer
intereses del uno ni del otro. Armonizar lo abstracto/simblico con lo real. Lo visible con lo
invisible.
*SU Esencia de un SER ABSOLUTO INMUTABLE
*Jaqicha Jaqi persona social, unidad social y colectiva. Identidad social e individual.
(El matrimonio como jaqicha otorga identidad, sexo reconocido.)
*Jaqi Hombre adulto
Conclusin
Nuevos rboles para nuevos bosques. Los nios poseen la inteligencia moral, cientfica y csmica de la creacin humana, pero el creador les ha dejado a los adultos la hermosa
tarea de identificarla y a travs de la educacin alcanzar la sabidura.
Debemos pensar la educacin intercultural desde lo cultural y no tanto desde lo educativo. La categora cultura es mucho ms importante, es cosmovisin.
El racionalismo es cierto nos ha aportado desarrollos cientficos y tecnolgicos de mucho valor que sirven para mejorar substancialmente la accin educativa, pero como contrapartida nos ha alejado de los saberes primitivos, tenemos que volver la mirada hacia atrs,
y buscar en las actuales culturas milenarias las pesas necesarias para equilibrar la balanza
y educar integralmente. Pluridimensional y multidisciplinariamente
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Ciencia material, ciencia espiritual y ciencia csmica, juntas, forman la ciencia humana.
Los pueblos indgenas. Son nuestra reserva de cultura, de cul abya yala (denominacin indgena, al referirse a amerindia o a amrica latina, significa tierra madura o en
crecimiento) no se queda atrs y nadie se puede quedar afuera. los pueblos indgenas son
escuderos de la diversidad biolgica de la tierra y sus diferentes culturas y lenguas son los
pilares de diversidad cultural de la de la humanidad (montreal, 9 de agosto de 2006) y
esto ltimo est ms que claro, son los herederos ms grandes de la cultura que antao les
dejaron sus antepasados y que ellos mismos heredarn a sus generaciones futuras.
Los invitamos a ser cndor y guila: razn con corazn.
Notas
1.
2.
tnicos en
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LEY NACIONAL DE EDUCACIN
LEY PROVINCIAL DE EDUCACIN
40
Introduccin
Quien comparte aqu sus opiniones es miembro de El Maln Vive, una organizacin
de estudiantes y profesionales indgenas universitarios residentes, en su mayora, en Crdoba. Somos una organizacin autnoma y trabajamos juntos desde el ao 2009 con el objetivo de contribuir a recuperar o fortalecer las identidades indgenas de quienes ingresamos
en la Universidad Nacional de Crdoba enfrentndonos a la exclusin y la colonialidad del
saber.
Nuestra organizacin toma su nombre de un hecho histrico invisibilizado por la historia oficial argentina: El Maln De La Paz1, caminata en la que 174 kollas de las comunidades
de la puna jujea y Salta parten el 15 de mayo del ao 1946 con destino a Buenos Aires para
reclamar al entonces presidente Pern, la devolucin de los territorios que injustamente les
haban sido usurpados por terceros.
Hoy, los descendientes de estos maloneros reivindicamos la lucha y resistencia de
nuestros abuelos. Somos hijos y nietos de peones, zafreros, mineros despojados de sus tierras y obligados a integrarse en la economa de mercado2, condicionados por los histricos
procesos de eliminacin cultural. Por ello, asumimos que nuestra llegada a las universidades es fruto de las estrategias de resistencia que ellos nos han legado frente al terrible
avasallamiento.
Como indgenas, coincidimos en las mltiples dimensiones y problemas que nos afectan como Pueblos. Sin embargo, nuestra condicin de estudiantes y profesionales universitarios nos alent a plantearnos y plantear el desafo de impulsar en nuestra universidad
acciones que aportaran a la tarea de descolonizacin del pensamiento y el sentir. Para ello
consideramos vital el fortalecimiento de nuestras identidades indias y la promocin de
espacios e instituciones intrauniversitarios que contribuyan a la formacin de profesionales
conocedores y respetuosos de la diversidad cultural.
El objetivo de este escrito es el de acercar algunas de las experiencias, posicionamientos
y necesidades surgidos desde nuestra experiencia colectiva-comunitaria como estudiantes
indgenas en una universidad monocultural a fin de reflexionar y aportar, desde nuestra
perspectiva, a un verdadero proceso de crecimiento institucional de las universidades pblicas en relacin al estudiantado indgena. Para ello, ser necesario aclarar primero algunos posicionamientos respecto de nuestra propia autoidentificacin como indios-indgenas.
En segunda instancia, compartiremos nuestra mirada sobre la realidad del estudiantado
indgena en Crdoba y el pas, a la luz de algunas experiencias que hemos tenido como
organizacin de estudiantes indgenas.
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43
44
Este documento contiene de fuentes directas aportes valiosos que invitan e interpelan a
ser creados e implementados en las universidades a corto, mediano y largo plazo. En l, por
ejemplo, se evidencia la necesidad de crear espacios autnomos en las universidades capaces de promover canales de participacin de los estudiantes indgenas. Al mismo tiempo
que se insiste en la implementacin de sistemas de becas que favorezcan tanto el ingreso,
continuidad y egreso de los estudiantes indgenas, como la especializacin en temticas indgenas en cursos superiores, de extensin y de posgrado. Se seala la importancia de generar convenios con universidades indgenas para intercambio cultural y acadmico. Asimismo, se propone la creacin de proyectos, programas e institutos dirigidos por estudiantes
y acadmicos indgenas abocados a investigacin de temtica indgena. Esto, en afinidad
con la idea de promover la produccin y difusin de bibliografa de autores (indgenas y
no indgenas) sobre las historias, conocimientos, lenguas y pensamientos de cada pueblo.
Todo lo cual apunta, en ltima instancia a la adecuacin de las currculas universitarias a
la diversidad cultural de los estudiantes. En este sentido, una de las mociones ms importantes exige el derecho a ser educado en la propia lengua, puesto que en las universidades
se asume la lengua materna como segunda lengua. En el caso de los sistemas de tutoras
se plante la necesidad de su implementacin all donde no existen y la promocin de la
participacin de tutores indgenas (pues, por lo general, los tutores son no indgenas). Finalmente, tambin se solicit la realizacin de relevamientos estadsticos de la poblacin
indgena en las universidades del pas con consulta a los estudiantes indgenas para su
diseo e implementacin.
Hemos mencionado la propuesta de relevamiento en ltimo trmino, pues meses ms
tarde entre marzo y mayo del 2013- fue implementado el Primer Relevamiento de Estudiantes Universitarios de Pueblos Originarios.13 Por obvias razones de espacio no podemos detallar aqu el cuestionario. Nos limitaremos, por ello, a brindar muy brevemente
nuestro parecer sobre algunos aspectos generales del mismo.14 En primer lugar, manifestamos nuestra conviccin de que los estudiantes y profesionales indgenas deberan haber
participado en su redaccin. Aunque comprendemos las dificultades (mejor dicho, desafos) que esto representa (convocatorias, puesta en discusin, evaluacin, consenso), creemos imprescindible la consulta a los interesados directos. En segundo lugar, consideramos
que su implementacin constituye una herramienta importante, aunque no la nica, para
el desarrollo a largo plazo de polticas universitarias para los estudiantes indgenas. En
tercer lugar, somos crticos de los criterios tenidos en cuenta en la redaccin de la encuesta
y la pobreza de contenido en general. Observamos, por ejemplo, que algunos de los temas
tratados, como las preguntas sobre dominio de la lengua espaola y lengua materna o las
referidas a los sistemas de tutoras, responden a puntos planteados en el 1 Encuentro de
Estudiantes Universitarios de Pueblos Originarios, pero creemos que no hay claridad en
la formulacin de las preguntas o en las opciones de respuesta que se brindan y que esto
arrojar resultados ambiguos.
Finalmente, sealaremos que recientemente nuestra organizacin ha presentado a la
Subsecretara de Inclusin Social de la Secretara de Asuntos Estudiantiles de la UNC, un
documento con el ttulo Propuesta de Encuesta Complementaria del 1 Relevamiento de Estudiantes Universitarios de Pueblos Originarios, documento en el que se sugieren modificaciones, reformulaciones y aadido de preguntas que a nuestra consideracin resultan relevantes. Estas propuestas han sido incluidas en su mayor parte por la mencionada Subsecretara
en una Encuesta Complementaria realizada a fines de 2013, destinada a las y los estudiantes
partcipes del primer relevamiento.
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Consideraciones finales: Una conciencia crtica es impotente ante una sensibilidad colonizada 15
A lo largo de estos cuatro aos de trabajo hemos insistido en la importancia de la participacin autnoma de nuestra organizacin en el diseo e implementacin de polticas universitarias descolonizadoras. Entendemos que, si bien la presencia indgena es un hecho,
no podemos atribuir identidades indgenas all donde no las hay. Pero s podemos alentar
estos procesos y promoverlos a travs de la reconstruccin histrica y la memoria colectiva.
En este sentido, creemos que los procesos de construccin y re-construccin de las identidades indias en la actualidad no se dirimen simplemente en la quita o atribucin de pertenencias culturales mediatizadas por las polticas de Estado o por reconocimientos jurdicos
nacionales o internacionales, sino fundamentalmente por instancias de identificacin que
tienen anclaje en la larga historia de afirmacin y reafirmacin, lucha y resistencia de los
pueblos indios. Identificaciones que son colectivas por el entramado cultural-histrico del
que brotan pero no uniformes ni lineales ni sincrnicas ni exclusivas de la ruralidad o de los
portadores de un color de piel.
En esto es central el acompaamiento respetuoso del Estado, la Universidad y sus respectivas instituciones, pues en su rol pretendidamente descolonizador deberan ser garantes
de estos procesos de afirmacin. Tenemos el convencimiento de que no es suficiente generar
teoras presuntamente armoniosas sobre el reconocimiento de las diversidades culturales
o teoras interculturales si stas no van acompaadas de ejercicios y prcticas efectivamente interculturales, y no meramente inclusivas de lo que el disciplinamiento hegemnico
ensea a mirar y sentir como diversidades culturales frente a una autoconsagrada mismidad. En este sentido, observamos que el real desafo de las universidades de este tiempo
no es tanto el ser capaces de promover una educacin con contenidos interculturales sino
ms bien el de contribuir a la construccin de espacios en s mismos interculturales, que
posibiliten no slo el acceso a ctedras con temtica indgena sino que tambin permitan
brindar herramientas para comprender y convivir entre culturas diferentes.
Las experiencias referidas a lo largo del texto evidencian, en algunos casos, la inexistencia de polticas universitarias para estudiantes indgenas y, en otros, los desafos a los que
se enfrentan las polticas inclusionistas implementadas. Dentro de una concepcin democrtica, la perspectiva de la inclusin tiende a la igualacin de derechos. En este sentido,
su implementacin puede ser entendida, en general, como indicio de una mejora en las
condiciones de ciudadana. Para muchos esto puede ser indicio de que las cosas van mejorando. Y si bien nuestro problema no es el optimismo, prestamos constante atencin a los
fundamentos y consecuencias de lo que estas polticas reproducen. Mientras se proceda a
integrar o asimilar a los Pueblos indios desde una lgica paternalista, sin consulta ni respeto de nuestros intereses y temporalidades, slo se estar incurriendo en nuevas formas de
imposicin, ms sutiles quizs, pero no por ello menos violentas. Quizs, un criterio vlido
para dirimir en estos casos sobre la pertinencia de estas polticas sea el de evaluar si contribuyen a reproducir autonoma poltica, y en qu grado y en qu plazos podran lograrlo, de
acuerdo a su esfera de incidencia. Para ello es imprescindible considerar al indio no como
objeto sino como sujeto, en todas sus dimensiones.
Notas
1.
2.
46
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
regiones de los valles y las yungas. En la puna se inicia el auge de la explotacin minera. Con
ello se profundiza la usurpacin de tierras indgenas y la explotacin indgena puesto que la
expropiacin es funcional a los a la introduccin forzada de la mano de obra india en el sistema
capitalista. Cfr. LONGO, R. 2010.
Este ciclo de cine ha sido co-organizado con el Cine Club Universitario de la Secretara de
Extensin de la UNC. Nuestra propuesta consiste en la proyeccin de pelculas y posterior puesta
en prctica del ejercicio de circulacin de la palabra, con opiniones de todas/os las/los presentes,
a fin de evitar el monopolio de la palabra. Esta prctica apunta a reproducir otra lgica de
conversacin y de construccin epistmica en la que no hay preguntas y respuestas a resolver en
lo inmediato, sino que se brinda como posibilidad de conocer diversidad de opiniones que van
conversando unas con otras a medida que se expresan las y los participantes.
Sobre nuestros conceptos de raza, racismo y racializacin ver: REINAGA, F. 2012 (1970); RIVERA
S. 2010; CRUZ, G. 2009.
SEGATO, R. 2010.
Este proyecto no ha sido publicado. Forma parte de nuestro archivo de organizacin.
Aclaramos aqu que si bien podemos participar de concursos y aludir estratgicamente a
convenios y declaraciones internacionales que promueven nuestros derechos, somos tambin
crticos de las polticas y procesos de reconocimiento que circunscriben los derechos reconocidos
exclusivamente a estas instituciones puesto que en sus convenios y declaraciones se restringe la
autonoma y la autodeterminacin de los pueblos indgenas siempre que los estados nacionales
consideren amenazados sus intereses territoriales, econmicos y soberanos. Cfr. Declaracin de
Derechos de los Pueblos Indgenas y Tribales. UNESCO. 2007. A modo de ejemplo ver Articulo 4 y
posteriormente Art. 46.
A partir del ao 2013, desde la SAE se ha articulado un espacio de trabajo informal para
complementar los datos de los estudiantes indgenas registrados en la UNC durante el primer
relevamiento de estudiantes universitarios de pueblos indgenas.
CASTRO-GMEZ, S. 2000..
El trmino empiricidad es entendido por el filsofo argentino Arturo Roig como la capacidad
de experiencia de los sujetos innegablemente mediada por la cultura y su particular sistema
axiolgico. En este sentido, la produccin de conocimientos no es ajena a determinadas y
particulares formas de vivir, sentir y experimentar el mundo. Cfr. ROIG, A. 1981.
Del evento participaron alrededor de 120 personas provenientes de 17 universidades nacionales
(Misiones ,Cuyo, Santiago del Estero, Rosario, Salta, Jujuy, San Juan, Comahue, Formosa,
Chilecito, Crdoba, Villa Mara, Nordeste, Catamarca, Tucumn y Chaco Austral) y representantes
de la Universidad Popular y Originaria de Mendoza. Se observ escasa presencia de autoridades
universitarias. Respecto de los pueblos representados hubo mayora numrica Kolla, aunque
esto no invisibiliz la presencia de los pueblos Qom, Mapuche, Wichi, Pilag, Diaguita, Mbya,
Tulan, Quechua y Comechingn. Cfr. CRUZ, G. 2012.
El mismo fue firmado por los representantes designados de cada universidad participante y
entregado en mano al asesor de la Subsecretaria de Gestin y Coordinacin de Polticas Universitarias,
Nicols Carivenc, quien acus recibo del mismo.
En la pgina web de la UNC, se lee que la implementacin del mismo obedece a que fue solicitado
en el Primer Encuentro de Estudiantes Universitarios de Pueblos Originarios. Disponible en: http://
www.unc.edu.ar/seccion/agenda/academica/2013/primer-relevamiento-de-estudiantes-depueblos-originarios. [Consulta 20-05-2013].
Sealamos que no se han publicado aun los resultados oficiales de este relevamiento a nivel
nacional. Los resultados correspondientes a la UNC sern publicados una vez que se implemente
la encuesta complementaria del relevamiento en cuestin.
CRUZ, G. 2009. p 20.
Referencias bibliogrficas
CASTRO-GMEZ, S. 2000. Ciencias sociales, violencia epistmica y el problema de la invencin
del otro. En LANDER, E. (comp). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales.
Perspectivas latinoamericanas. CLACSO. Buenos Aires.
CAYO, H. 2012. El Maln de la Paz por las rutas de la Patria. Museo de Arte Popular Jos Hernndez.
Buenos Aires. Buenos Aires. [Libro en lnea] Disponible en: <http://museohernandez.org.ar<.
[Consulta 20-05-2013].
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Introduccin
Vivimos en un mundo en donde los fenmenos sociales, cada vez ms cambiantes y
complejos, plantean nuevos retos a los que las sociedades deben ofrecer respuestas rpidas y eficaces. En el siglo XXI la mayor frecuencia de movimientos migratorios, de intercambios culturales entre diversos pases y, principalmente, los contactos interculturales a
travs de las nuevas tecnologas de la comunicacin ha situado en un mismo espacio fsico
o virtual a personas de muy diferentes orgenes culturales poniendo en evidencia a una
sociedad culturalmente diversa pero mundialmente interconectada. Esta creciente realidad
requiere de cambios, comprometiendo a todos los componentes de esta sociedad multicultural a aunar esfuerzos para construir una sociedad intercultural en la que se formen
ciudadanos respetuosos y tolerantes del otro, con una verdadera conciencia social que
los conduzca a reconocer las diferencias con otras culturas y a construir puentes a partir de
actitudes de comprensin, aceptacin y valoracin de lo diferente.
Diversos autores (Muoz Sedano, 2001;Sercu, 2005; Bartolom y Cabrera; 2007, plantean
que la educacin cumple un papel fundamental en la preparacin de un ciudadano intercultural del siglo XXI. La educacin intercultural es, entonces, la que sita a la cultura en
el foco principal de la escena educativa y propone en palabras de Aguado (1996: 54):
Un enfoque basado en el respeto y valoracin de la diversidad cultural,
dirigido a todos y cada uno de los miembros de la sociedad en su conjunto.
Es un modelo de intervencin, formal e informal, holstico, integrado, configurador de todas las dimensiones del proceso educativo en pos de lograr
la igualdad de oportunidades y resultados, la superacin del racismo en
sus diversas manifestaciones, la comunicacin y la competencia interculturales.
El valor del enfoque intercultural en el contexto mundial actual radica fundamentalmente en el hecho de que intenta reducir las distancias entre las diferentes culturas y hacer
del entorno social un proyecto de sensibilidad colectiva a travs de la aceptacin y el reconocimiento de las diferencias. Como afirma Candau (2006: 27):
La perspectiva intercultural quiere promover una educacin para el reconocimiento del otro, para el dilogo entre los diferentes grupos sociales
y culturales. Una educacin para la negociacin cultural, capaz de favorecerla construccin de un proyecto comn que ayude a una integracin
dialctica de las diferencias. La perspectiva intercultural est dirigida a la
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-En lo que respecta a la categora lectura crtica, slo 3 de los 13 participantes, el 23%,
reflej en la segunda toma haber identificado la relacin causa-efecto, las analogas y el
simbolismo presente en los textos, indicando que la mejora no fue tan significativa como
la esperada.
-En relacin a la categora pensamiento crtico en la escritura, se identific hubo un incremento del 98% en la segunda toma en relacin a la estrategia elaboracin de conjeturas e
hiptesis.
- En cuanto a la tercera categora (conciencia intercultural), tan solo 1 de los 13 participantes logr el resultado ptimo esperado. De los restantes, el 92% se mantuvo dentro de
los estndares baja (20 a 40%) y media (60 a 80%), mientras que slo el 8% alcanz el nivel
nfimo en esta categora.
En general, los resultados alcanzados por los participantes despus del tratamiento parecen no haber sido tan positivos como se esperaba (excepto por la mejora en la expresin
del pensamiento crtico por escrito). Esto puede haberse debido a la corta duracin del tratamiento (2 semanas) y a que las instancias de prctica con los materiales visuales y textos
seleccionados fueron reducidas a tres actividades de lecto-escritura. De all que se infiere
que, con una mayor exposicin y entrenamiento, los alumnos podran alcanzar un mayor
nivel de desarrollo de las dimensiones cognitivas y afectivas de la CCI.
2 Propuesta: El uso del cine como herramienta pedaggica
para el desarrollo de estrategias interculturales de los
estudiantes de las carreras de ingls de la UNRC
Como ya se ha expresado en la enseanza-aprendizaje de una lengua extranjera es imposible poner una lnea divisoria entre la lengua y la cultura puesto que la lengua expresa
cultura y, por medio de ella, adquirimos la cultura. Segn Carmen Guilln (2004) la interculturalidad abarca una relacin entre culturas e implica una actitud ante la vida. Asimismo John Corbett (2003:212) profundiza en esta misma idea al explicar que la educacin
intercultural de la lengua puede convertir a los individuos en sujetos ms generosos, tolerantes y abiertos.
En relacin con el desarrollo de la competencia intercultural a partir del cine, son varios
especialistas (Amens, 1996; Iglesia, 2000; Ortz Teruel et al, 2011) quienes consideran que a
travs de este arte, se puede mejorar la competencia intercultural de los estudiantes de LE
ya que permite desarrollar tanto la competencia comunicativa como las subcompetencias
que la componen: la lingstica, la sociolingstica y la pragmtica. De hecho, las imgenes
del cine facilitan la comprensin de los mensajes lingsticos, y por otra parte, a partir del
acceso a un uso autntico del idioma el cual se presenta en un contexto natural de comunicacin, favoreciendo el desarrollo de la competencia sociolingstica y sociocultural.
Adems, el cine facilita el conocimiento de las costumbres de la cultura material que
aparece reflejada en la trama de la pelcula, ya que en ella se muestran aspectos cotidianos
de la vida diaria, desde los objetos caractersticos, la ropa, la vivienda, hasta las costumbres, los hbitos, los rituales y creencias de una sociedad, siendo todos estos componentes de la cultura con c minscula particularmente retratados en la pelcula histrica. La
explotacin didctica del largometraje permite el conocimiento del cine como producto
artstico propio de una cultura. Es decir, el cine posibilita el desarrollo de la competencia comunicativa intercultural ya que permite realizar una anlisis a partir de las semejanzas y las
diferencias entre la cultura propia y la cultura representada en el film (Ontoria Pea, 2007).
53
El uso del cine y el video en la enseanza de una lengua se ha revelado eficaz en la difusin
de contenidos y tiene una fuerte incidencia en la emotividad y la sensibilidad; Otro aspecto
importante de la imagen a nivel cognitivo es su influencia en la retencin mnemnica, un
factor imprescindible a la hora de aprender contenidos de la disciplina historia.
En las carreras de ingls de la UNRC, los alumnos que cursan la asignatura Historia
Social de los Estados Unidos deben acceder a un gran caudal de contenidos para estudiar
la cultura y la historia de la sociedad norteamericana. En este curso los alumnos no slo
se enfrentan a material de lectura de diversas fuentes sino que, con la incorporacin de las
nuevas tecnologas de la comunicacin a la clase de ingls como lengua extranjera, el uso
de videos, documentales y pelculas de cine se ha hecho cada vez ms frecuente y sistemtico. En las clases de historia, los largometrajes han sido utilizados para explotar diversos
aspectos socio-histricos relacionados con los contenidos del programa de la asignatura.
Por tanto, en esta propuesta didctica, se plantea ampliar la utilizacin del cine para desarrollar estrategias relacionadas con la dimensin cognitiva de la CCI, tales como la identificacin de posicionamientos e ideologas y con la dimensin afectiva, como la formacin
de actitudes de respeto, tolerancia y empata hacia otra cultura. Asimismo, se intenta lograr
una aproximacin al cine como producto artstico-cultural de una poca histrica. Se presupone que la explotacin didctica de pelculas histricas con temticas que plantean conflictos sociales y culturales, o problemticas de grupos minoritarios ayudar a promover el
desarrollo del pensamiento crtico y reflexivo as como la empata hacia lo culturalmente
diferente. De acuerdo a esta hiptesis planteada se han delineado los siguientes objetivos
generales del proyecto: a) promover el desarrollo de estrategias interculturales a travs de
la explotacin didctica de pelculas en la clase de historia y b) estudiar el rol del cine en el
desarrollo de las dimensiones cognitiva y afectiva de la Competencia Comunicativa Intercultural (CCI) de los estudiantes de las carreras de ingls en la UNRC.
La metodologa utilizada para este proyecto comprender: la seleccin de pelculas que
permitan desarrollar el pensamiento crtico-reflexivo y la empata hacia otras culturas. En
esta fase se confeccionar un listado con la sinopsis de cada una de ellas, y adems, se las
categorizar segn su temtica socio-histrica y se identificarn las dimensiones cognitivas
y afectivas de la CCI que puedan ser promovidas a partir del anlisis de cada pelcula. Para
finalizar, se elaborar una gua de actividades para la interpretacin y reflexin de las temticas de este tipo de pelculas.
Para concluir, desde las postrimeras del siglo XX, el vivir en una aldea global nos ha
permitido conocer otras culturas y estilos de vida diferentes que debemos respetar, apreciar
y relacionar con la nuestra propia. La educacin intercultural abre la puerta para que podamos adquirir nuevos conocimientos, habilidades y percepciones mltiples de la realidad,
los cuales son necesarios, como dice Yeats, no slo para llenar la cubeta sino para encender
el fuego.
Referencias bibliogrficas
Aguado Odina, M.T. 1996.Educacin multicultural. Su teora y su prctica. Cuadernos de la
UNED. Madrid: UNED
Amens, J. 1996. Cine, lengua y cultura. Frecuencia E/LE 3: 50-52
Asensio, F., Gmez, M.L. y Lpez, I.2003. Pensamiento crtico en historia. bero Didctica de
las Ciencias Sociales, Geografa e Historia, 37, pp. 111-125.
Bartolom, M. y Cabrera , F. 2007.Construccin de una Ciudadana intercultural y responsable:
Gua para el profesorado de secundaria. Ministerio deEducacin y Ciencia, Ediciones Narcea
S.A, Madrid, Espaa.
54
55
El presente proyecto establece el vnculo literatura-historia en un marco interdisciplinario que promueve la concepcin de unidad cultural discursiva, dialgica e indivisible.
El estudio se asienta sobre las transgresiones a los lmites ya en crisis entre las disciplinas
literatura e historia y supone, adems la desnaturalizacin de los centros ideolgicos de
poder-sentido, privilegiados como verdad cientfica entre los siglos XVIII y XX.
Comprendida como un producto ideolgico, la cultura es para el terico ruso Mijal
Bajtn el resultado de luchas de relaciones econmicas, sociales y polticas entre distintas
clases. Es en el acto cultural en la que los individuos adquieren la autora de una agencia
que responde en acto humano, es decir, mediante el ejercicio de su responsabilidad creativa. De este modo, la produccin simblica permite la apropiacin de la realidad. Dicha
produccin de significacin sgnica, la cual construye ideologa, se transforma en el modo
de comunicacin por excelencia pues, como sostiene el Crculo de Bajtn, el signo llega a ser
la arena de la lucha de clases. A la luz del terico ruso este trabajo analiza la novela inglesa
Wuthering Heights, de Emily Bront, como producto ideolgico del siglo XIX. Signo que
encierra experiencias profundas, esta novela es parte de una arquitectnica en la que la
complejidad creativa responde a la complejidad poltico-social contextual. Nuestro objetivo es estudiar a travs del anlisis del personaje clave de la novela, Heathcliff, aquellas
resignificaciones de sentidos que definen relaciones de poder de la poca. Cultura, signo y
recepcin son las categoras que enmarcan la organizacin de este anlisis.
Enmarcado en el Proyecto de investigacin Relacin Discursiva Literatura-Historia y su Relevancia para la Enseanza de Lenguas Extranjeras en el Contexto de la Universidad1, este trabajo comunica parte del proceso de estudio de las relaciones entre la literatura y la historia. Desde una perspectiva filosfica se aborda la cultura como el espacio
donde ambas disciplinas transgreden sus lmites y se convierten en partes de un mismo
todo de naturaleza ideolgica y de esencia cultural. Para comprender este todo es necesario
estudiar la cultura segn la concepcin que de la misma elabora el terico ruso Mijal Bajtn
(18951975). Nuestro objetivo es comprender formas de vnculo entre la literatura y la historia y, por ende, destacar su potencial para generar pedagogas noveles. Para ello proponemos estudiar, a travs del anlisis de Heathcliff, protagonista de obra Wuthering Heights
[Cumbres Borrascosas]2 de la escritora inglesa Emily Bront, aquellas resignificaciones de
sentidos que en distintos momentos histricos definen las relaciones de poder del siglo XIX.
La comprensin de la recepcin de la obra de Bront se torna fundamental para el anlisis
de las resignificaciones del signo en dependencia de la cultura.
Para el filsofo, crtico literario y socilogo Mijal Bajtn la cultura es el producto ideolgico por excelencia, resultado de las condiciones materiales de produccin y de la lucha de clases
(Arn, 2006:75). Como tal, la cultura no es esttica ni cerrada; por el contrario, sta se
presenta dinmica y compleja en oposicin a un homogneo intemporal o a una espacialidad
compartimentada (Arn, 2006:76). Por esta razn, la comprensin de la cultura supone el
conocimiento de la(s) ideologa(s) que se pone(n) de manifiesto tanto en los discursos originados en cierta cultura como en los discursos que dialogan con estos. La cultura, mani-
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fiesta en cada acto cultural que se convierte en mnada, refleja la(s) realidad(es) y a la vez
se refleja en la(s) misma(s). Valentn Voloshinov, miembro del Crculo de Bajtn, manifiesta
asimismo que la cultura refleja y refracta otra realidad, la que est ms all de su materialidad
(Voloshinov, 1992:30). Por lo tanto, la participacin activa y responsable del ser humano
en esa accin que Bajtn denomina acto tico resulta sumamente relevante si se considera el
poder de la cultura. En otras palabras, el acto cultural deviene resultado de dicho acto tico.
Debido a su complejidad, la cultura no encuentra otra forma de realizacin sino el signo
mismo, realidad plurisignificativa plena de significados y de sentidos. El signo es, segn
Voloshinov, una vasta zona de creatividad ideolgica. Cabe destacar en este concepto la presencia de dos aspectos relevantes: en primer lugar, la originalidad y, por ende, la diversidad
que la creatividad implica; en segundo lugar, la conflictividad que diferentes ideologas
provocan. Es por ello que Voloshinov define al signo como la arena de la lucha de clases
(1992:49), arena en la que el proceso de significacin y el de resignificacin estn impregnados de ideologa y adquieren una fuerza nica. De este modo, producto ideolgico, signo
e ideologa se desarrollan en un vnculo vital. Los miembros del Crculo de Bajtn afirman
que todo lo ideolgico posee una significacin sgnica y, en otras palabras, que el carcter sgnico
es la determinacin general de todos los fenmenos ideolgicos (Voloshinov, 1992:33). Queda
manifiesto, as, que todo signo es ideolgico.
La importancia del signo en s reside asimismo en el hecho de que, como realidad plurisignificativa de segundo grado, ste logra las relaciones entre las distintas esferas culturales. Cabe recordar que Bajtn destaca tres grandes esferas que conforman la cultura: la
esfera tica, la artstica y la cientfica. En el presente trabajo es la esfera artstica la que se
encuentra en discusin, particularmente la literatura, arte que segn Bajtn constituye la
forma privilegiada de expresin. Cada una de estas esferas de la cultura es independiente
a causa de sus singularidades y especificidades. Sin embargo, tambin segn el filsofo
ruso, es la literatura la que se nutre de las otras esferas para constituirse finalmente como
discurso que se relaciona tanto con otros discursos artsticos como con los no artsticos. La
Profesora Pampa Arn agrega, en relacin a la idea bajtiniana, que el arte se nutre de todos los
contenidos de la realidad (circundante) envueltos en las valoraciones sociales, polticas, morales: materia de su arquitectnica, donde el mismo tejido de la vida se representa como algo nuevo, bajo otra
perspectiva (Arn, 2006:77). De este modo, el signo creado en esta esfera, particularmente el
signo literario, emerge singular por cuanto posee una cierta ideologa y una forma material
especfica. Por ello, y por su capacidad discursiva, la literatura, la cual se transforma en
una unidad indisoluble con la cultura, es un modo complejo de apropiacin reevaluadora
de la realidad.
Finalmente, y en consideracin del signo como forma expresiva de la cultura por excelencia, es relevante abordar la cuestin de la recepcin. En relacin con el acto cultural o
produccin sgnica, este trabajo destaca la relevancia de los procesos de significacin y resignificacin. Dichos procesos se ponen de manifiesto no slo en la creacin de signos, sino
tambin en la interpretacin de los mismos; se trata de una interpretacin que re-crea y se
apropia de la(s) realidad(es) en discusin. La recepcin de un acto cultural conlleva a una
(re)significacin crtica del signo. Segn Arn, es all donde reside el aporte del anlisis
semitico de Bajtn. Los fenmenos culturales son parte de un sistema significativo material de
grandes proporciones y de larga historia, cuyo sentido es reinterpretado a la luz de las transformaciones en el cuerpo social. Al considerar no slo la recepcin en el mismo contexto de produccin de la obra literaria, el proceso de interpretacin se abre a otros contextos espaciales y
temporales. El texto como signo es interpretado a la luz de otras ideologas y as entra en
dilogo con otros textos. Los procesos de (re)significacin superan toda frontera espacial y
temporal y de esta forma el signo convive con otros signos.
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Wuthering Heights es la nica novela de Emily Bront. Fue publicada por primera vez
bajo el pseudnimo de Ellis Bell en 1947, casi un ao antes de morir su autora. Su recepcin
inicial fue tibia en el mejor de los casos ya que, a pesar de haberse reconocido su originalidad y estructura innovadora, la extraa trama desconcert a algunos crticos, quienes la
desecharon por burda, desagradable y alarmante. Ambientada en los sombros y desolados
pramos del paisaje yermo de Yorkshire, en el extremo norte de Inglaterra, la historia rompa por completo los cnones del decoro que la Inglaterra victoriana exiga a toda novela,
tanto en el tema escogido como en la descripcin de sus personajes. Precisamente, Wuthering Heights es la narracin de una historia dramtica y trgica. Comienza con la llegada del
nio Heathcliff al hogar de los Earnshaw, el cual es trado por el padre de la familia desde
Liverpool. Ignoramos de dnde ha salido esta criatura que pronto trastornar por completo
la tranquila vida de su familia adoptiva como as tambin la de sus vecinos, los Linton. Es
una historia de amor y venganza, de odio y locura, de vida y de muerte. Catherine Earnshaw y Heathcliff desarrollan una relacin de dependencia mutua a lo largo de su vida,
desde la infancia hasta ms all de la muerte. La libertad y naturaleza salvaje de Heathcliff
no son lo ms idneo para una mujer que pretende ser respetable, y Catherine terminar
casndose con el hijo de los Linton, Edgar, terrateniente y magistrado de la regin. ste
le dar un hogar, Thrushcross Grange, estabilidad emocional y ascenso social. A lo largo
de dos generaciones, cuyos nexos comunes sern Heathcliff y la observadora y narradora,
Nelly Dean, descubrimos el pasado y el presente de los personajes, en versiones distintas
de s mismos. En resumen, Wuthering Heights es una novela arrebatadora y romntica, una
venganza que se prolonga hasta el final y un amor que va ms lejos todava.
Wuthering Heights y sus protagonistas han sido objeto de todo tipo de interpretaciones
y relecturas que, sin embargo, coinciden en situar a esta novela entre las ms brillantes de
todos los tiempos. La poderosa, y hosca figura del protagonista masculino domina Wuthering Heights. De hecho, Heathcliff ha pasado a la historia de la literatura como uno de los
grandes personajes romnticos atormentados por sus circunstancias. Esta novela es la obra
de una mujer joven que extrajo la inspiracin nicamente de s misma. Emily Bront naci
en Thornton en 1818 y creci y muri en Haworth, Yorkshire, en 1848. Era la tercera hija de
un prroco anglicano de origen irlands. Excntrico y cerrado, Patrick Bront fue nombrado
rector de Haworth, un pueblo situado en los pramos de Yorkshire al que desde entonces
qued ligada la familia. En su corta y solitaria vida, el genio de Emily Bront se nutri de
la enorme biblioteca de la parroquia de su padre y la salvaje y desolada vegetacin del
lugar. El espritu de la pequea Emily comenz a descubrir en el silencio y en las voces
de aquella naturaleza, msticas y sobrenaturales correspondencias; a percibir en los grises
acontecimientos de sus das, vibraciones metafsicas y demonacas y a experimentar, en el
verdadero corazn de la soledad y la melancola, muchos xtasis de alegra silvestre.
A pesar de su aparente aislamiento geogrfico, segn el crtico britnico Matthew Beaumont, Emily Bront era consciente de la contradiccin estructural de la modernidad capitalista. Inmersa en un contexto poltico-econmico social imperialista, la escritora observ
que el progreso se lograba slo a costa de una cierta regresin para la mayor parte de la gente trabajadora. Las industrias minera y del algodn todava transformaban a Yorkshire en
un campo convulsionado durante la dcada de 1840. En 1842 los manifestantes de la Huelga General [The General Strike] marchaban por las calles de Haworth para dar prueba de
la prctica de explotacin del capitalismo. Anteriormente, en 1837 y 1838, mientras Emily
se desempaaba como maestra en Law Hill, Halifax, haba habido disturbios populares en
los que se manifestaba la disconformidad de la clase trabajadora con la Ley de los Pobres,
conocida en ingls como Poor Law. Winifred Grin, conocida estudiosa de la vida de la
familia Bront, expresa que la vista desde la escuela donde Emily trabajaba, en parte alta de
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la ciudad, gener una reaccin singular en ella. La escritora visualiz una imagen blakeana
(Blake-like) del conflicto entre el Cielo y el Infierno en el contraste producido entre la oscura
masa agitada de abajo y la serena belleza de las colinas que la circundaban (Grin, 1978:73).
La novela de Bront es signo de la complejidad econmica, poltica y social de la poca.
El conflicto es entre la cultura agraria del pequeo propietario o campesino quien cultiva
su propia tierra y la cultura agraria capitalista del terrateniente, dueo de vastas extensiones de las tierras ms frtiles de Inglaterra. ste es el conflicto central que estructura las
relaciones sociales en la novela y que se pone de manifiesto en la oposicin y confrontacin entre Wuthering Heights, hogar de la familia Earnshaw, y Thrushcross Grange, hogar
de los Linton. Para Matthew Beaumont, Heathcliff es quien provee un foco para ste y
otros conflictos puesto que su otredad resulta clave para comprender la manifestacin de
los conflictos de la poca. As, develar la verdadera identidad de Heathcliff ha sido una
tarea principal para los crticos literarios o los escritores que no slo han perseguido fines
artsticos, sino tambin polticos y sociales. En la diversidad de interpretaciones se asocia a
Heathcliff con varias vctimas del colonialismo britnico, desde los esclavos africanos descartados a
los trabajadores irlandeses itinerantes3. Merced a los contextos de interpretacin Heathcliff ha
adquirido significados que responden la comprensin de la novela del siglo XIX, y especialmente el entramado econmico, poltico y social que construyen, a su vez, el entramado de
la poca. La recepcin de Cumbres Borrascosas no permanece ajena a la apropiacin que se
hace del mundo, mirada que se hace desde el presente.
Desde el comienzo de la novela, Heathcliff es tratado como una mercanca humana, un
artculo de propiedad. Es el Sr. Earnshaw quien en la novela describe cmo haba encontrado al chiquito hambriento y sin hogar ni familia en las calles de Liverpool, por lo que haba
decidido recogerlo y traerlo a casa (Bront, 1995:36-7). Se estima que en 1772 haba quince
mil esclavos negros en Inglaterra (Shyllon, 1974:121). La posesin de estos esclavos no fue
proscripta oficialmente hasta 1834, cuando el Parlamento legisl en contra de la esclavitud
en las colonias inglesas. Segn Matthew Beaumont, existe una objetivacin de Heathcliff
que subraya el indicio de que l puede ser algn subproducto del comercio de esclavos
britnico, el que no fue abolido hasta 1808, varios aos despus de los acontecimientos ms
recientes a narrarse en la novela. El estatus de mercanca que tiene Heathcliff es reforzado
en el captulo siguiente, cuando el viejo Sr. Linton lo identifica como esa extraa adquisicin
que su difunto vecino hizo durante su viaje a Liverpool (Bront, 1995:50). Inclusive, despus de
la muerte del Sr. Earnshaw, su hijo Hindley trata a Heathcliff como un esclavo, ubicndolo
junto a los criados y ordenndole que se dedicase a las mismas tareas que de cultivo que efectuaban
los otros servidores de la finca (Bront, 1995:46). l puede estar obligado a trabajar tanto como
cualquier otro criado de la finca, pero no lo hace por el pago. Hindley castiga a Heathcliff
por su estatus de hombre libre, ms bien como un miembro adoptivo de la familia que un
simple trabajador, sometindolo secretamente a las condiciones de la esclavitud.
En Discurso Ocasional sobre el Problema del Negro (1849) el filsofo ingls Thomas
Carlyle expresa su oposicin a la descolonizacin tras la emancipacin de las Indias Occidentales convirtindolas en una Irlanda Negra, una colonia an ms objetable que nuestra
propia Irlanda blanca o cetrina, muriendo de hambre meretriciamente de poca en poca a causa de
su libertad por Acto de Parlamento (Carlyle, 2005:83-4). Con su crptica y aparentemente
compuesta composicin racial, Heathcliff, quien por supuesto podra estar genticamente
relacionado con los refugiados procedentes de la otra margen del Mar de Irlanda en la dcada de 1840, bien puede leerse como lo interpreta Matthew Beaumont: el representante
premonitorio de esta Irlanda Negra.
Apropindose del misterio sobre el origen del controvertido protagonista de Wuthe-
60
ring Heights, Terry Eagleton lo lee como claramente irlands. Heathcliff es un fragmento de
la Hambruna, asevera, y va en una suerte de huelga de hambre hacia el fin de su vida, como de
hecho lo hace Catherine Earnshaw (Eagleton, 1995:11). Expone, asimismo, que en agosto de
1845, Branwell Bront, hermano de Emily, hizo un viaje de Haworth a Liverpool. Fue en
la vspera misma de la Gran Hambruna, y la ciudad pronto estuvo atestada de vctimas
hambrientas. Hacia junio de 1847, aproximadamente trescientos mil irlandeses indigentes
haban arribado al puerto. La bigrafa de Emily Bont comenta que la imagen de esos irlandeses, especialmente la de los nios, fueron inolvidablemente descriptas en el London News
Ilustrado como espantapjaros famlicos vestidos con unos pocos harapos y un crecimiento animal
de sus cabellos negros que casi les tapaba las facciones (Grin, 1971:225-6). Sin duda, muchos
de estos nios eran hablantes de irlands. Unos pocos meses despus de la visita de Branwell a Liverpool, Emily comenz a escribir Wuthering Heights, cuyo protagonista masculino,
Heathcliff, es recogido famlico de las calles de Liverpool por el viejo Sr. Earnshaw. Ya de
regreso en su casa, el seor Earnshaw abre su abrigo para descubrir ante su familia un nio
sucio, harapiento, de cabello negro que produce una especie de balbuceo, y quien ms tarde
ser rotulado de diversas formas: bestia, salvaje, luntico y demonio. Este pequeo Calibn,
observa Eagleton en su relectura de Heathcliff, posee una naturaleza a la cual nunca se adherir
la educacin; y eso es simplemente una forma inglesa de decir que es muy probable que l sea irlands
(Eagleton, 1995:3).
El origen supuestamente salvaje de Heathcliff sirve para desnudar, por comparacin, la
brutalidad de su nuevo entorno civilizado. De hecho, Wuthering Heights devela la profunda
hipocresa y la inherente brutalidad de la civilizacin burguesa. Segn Beaumont, Emily
Bront demuestra que lo brutal, lo no civilizado, es una proyeccin fantstica estructural
a la auto-identificacin de la cultura civilizada y que, como tal, en ltima instancia es una
reflexin de la propia identidad fracturada y problematizada de esta cultura. Esto puede
observarse en la escena en la que Heathcliff describe cmo, cuando eran nios, l y Catherine son descubiertos espiando lo que ocurre en la lujosa sala de Thrushcross Grange, propiedad del terrateniente Edward Linton. Al ser atrapado, el nio es inmediatamente tratado
como un criminal; slo su aspecto fsico es suficiente para ser tildado de ladrn. El magistrado se pregunta asimismo si la sociedad no se vera librada de un verdadero pillo si lo ahorcaran
antes de que volviese a pensar en delinquir (Bront, 1995:48).
El aspecto extrao del intruso an da para ms. Segn concuerda toda la familia Linton,
una vez que han inspeccionado a Heathcliff bajo la luz de la araa, el nio debe ser un gitano. Se parece mucho al hijo de la gitana que rob mi faisancito domesticado. Verdad, Edgar?, dice
Isabel a los dems (Bront, 1995:50). Acto seguido, el personaje es arrastrado con violencia
hasta el jardn, mientras que Catherine Earnshaw es tratada como una dama. En relacin
a este hecho, la crtica inglesa Susan Meyer ha observado que escudriado con anteojos y declarado un espcimen de alguna rara especie animal, Heathcliff es sometido a la potente mirada de
la arrogancia racial que deriva del imperialismo britnico (Meyer, 1996:97). Cuando Catherine
regresa a Cumbres Borrascosas, Nelly Dean cuenta que, sus dedos lucan admirablemente
blancos y delicados; se notaba que no haba hecho ninguna tarea ni haba salido de la casa. Catherine, por su parte, observando a Heathcliff le recrimina Uy, qu negro ests y qu cara de malo
tienes! [] ests tan sucio..!. Examin los dedos negros que tena entre los suyos, agrega Nelly, y
luego se mir el vestido, temiendo que ese contacto lo hubiese manchado (Bront, 1995:57-8). Esta
es la huella digital incontrovertible que identifica su estatus de pen, por una parte, y de extranjero no-europeo, por la otra dos roles que son representados en la imagen del esclavo
que ronda la biografa inicial del personaje.
Otro elemento clave en la interpretacin de la identidad de Heathcliff es su lenguaje,
violentamente vital y creativo, especialmente en su referencia a Hindley Earnshaw, herma-
61
Notas
1.
2.
3.
Referencias Bibliogrficas
ARN, P. (comp) 2006 Nuevo Diccionario de la teora de Mijal Bajtn. Ferreyra Editor, Crdoba.
BEAUMONT, M. 2004 Heathcliffs Great Hunger: The Cannibal Other in Wuthering Heights. Jour-
62
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SHYLLON, F. 1974 Black Slaves in Britain. Oxford University Press, Oxford.
VOLOSHINOV, V. 1992 El marxismo y la filosofa del lenguaje. Alianza Editorial, Madrid.
63
Introduccin
El presente trabajo hace parte de la preocupacin establecida alrededor del conflicto
acaecido en la zona alta del reguardo de Purac, Cauca, Colombia. La intencin se estructura alrededor de la defensa de los derechos indgenas, pero tambin de su rol en la divisin
social del trabajo, y cmo sta ha condicionado la forma de producir, y por ende tambin,
el imaginario que se apoya en este sustento material. La intencin es brindar argumentos
para el re-direccionamiento de las crticas del Estado (no hacia la comunidad), sino contra
el modo nacional de produccin capitalista.
Contexto intercultural de anlisis
La intencin noble de dar un lugar al Otro, no se puede ubicar en el anlisis extasiado
del grupo, sino en la comprensin de su configuracin. Esto es, muchas veces se puede
cometer el error de realizar una focalizacin excesiva sobre las caractersticas especficas permitiendo cierto exotismo as como episodios de culturalismo, a travs de una sobre valoracin de
las diferencias culturales (Abdallah, s/f p3). De lo que se trata, en realidad, es de comprender
las culturas [que] son cada vez ms cambiantes, lbiles, atigradas y alveolares (Ibd., p. 5) a partir
del desenvolvimiento de su propias caractersticas.
El enfoque intercultural permite ello, pues en l se representa a la cultura como acto y no
() como objeto (Ibd., p. 8). Esto nos permite, integrar al anlisis de la cultura, tambin el
de la diversidad, universalidad y prctica. El primer elemento, hace referencia al aprender
a ver, escuchar, estar atento al otro, a su reconocimiento y experiencia de existencia, una
experiencia que se adquiere y trabaja. La universalidad, es el desmonte del instrumentalismo, el cual haba reducido la realidad a un conglomerado de unidades, con el objetivo de
hacer prescindir de una filosofa. Finalmente, la prctica hace parte de un anlisis que pone
menos acento sobre la forma y la cultura, para dar ms importancia al sujeto que acta e
interacta. Es por esto, que el anlisis se estructura alrededor de estos tres ejes de la interculturalidad.
En primera instancia, no se puede comprender al Otro fuera de la comunicacin y de un intercambio (Ibd., p. 4). Es decir, como los mbitos de interaccin entre culturas, se dan en
el desenvolvimiento de su propio intercambio, es slo estableciendo lazos como comienza
analizndose la situacin intercultural.
65
66
mento natural implica tambin el del imaginario que reposa sobre ellos. Pareciera fcil por
tanto, establecer un eje que incluya la colaboracin de la comunidad en la proteccin de sus
propios lugares tradicionales. Sin embargo, la conservacin no establece elemento alguno
al desenvolvimiento histrico, pero s en cambio elabora un lastre por sobre las relaciones
sociales que protege.
Hay que partir aqu del hecho, que la relacin entre el ser humano y los objetos es siempre cambiante: como la apropiacin de la realidad humana, la manera de comportarse
ante el objeto, es [a la vez], la manifestacin de la realidad humana (Ibd., p. 77). As, los
cambios sobre esta expresin, estn dados por las variaciones del objeto, o de su relacin
e apropiacin. Como ninguno de estos elementos causales puede darse como fijo, es claro,
que la manifestacin de la realidad humana no puede ser nunca esttica, sea esta tradicin o elemento ancestral.
Es por esto, que la institucin al no basarse en el conocimiento del fenmeno ancestral,
sino en su intervencin, es incapaz de comprender la naturaleza cambiante de ste. Y tal hecho, viene dado por las caractersticas de su intrusin contenidas en la misin que le define:
Conservar la diversidad biolgica y eco-sistmica, proveer y mantener bienes y servicios
ambientales, proteger el patrimonio cultural, y el hbitat natural donde se desarrollan las
culturas tradicionales como parte del Patrimonio Nacional y aportar al desarrollo humano
sostenible4. El mvil de la institucin, es en esencia proteger lo que se ha ido destruyendo
por la forma econmica nacional de producir. Parques nace as de la necesidad de dar un
lugar a ese Otro que est siendo golpeado in situ.
Si comprendemos, la intervencin institucional de esta manera, podremos comprender
su carcter intercultural. Esto es, como la organizacin social y el Estado brotan constantemente
del proceso de vida de determinados individuos; pero de estos individuos, no como puedan presentarse ante la imaginacin propia o ajena, sino tal y como realmente son () tal y como desarrollan
sus actividades bajo determinados lmites, premisas y condiciones materiales, independientes de su
voluntad(Marx, C. y F. Engels. 1974:75).Por eso, el Estado slo puede actuar bajo las limitantes del sistema de vida que le ha creado. Y como, el modo de produccin est dado por
relaciones capitalistas de explotacin slo en tal mbito pueden expresarse. Resumiendo,
el argumento establecido es el siguiente: la intervencin en favor de ese Otro que est siendo daado por el sistema econmico, se establece (por parte de Parques), como forma de
mantener la situacin de relaciones sociales nocivas del medio socio-natural, y adems de ello
al objeto afectado. Un control de daos, que se realiza sin atender el carcter dinmico de los
fenmenos culturales protegidos.
Ahora bien, es menester ya vistas las caractersticas de la intervencin estatal a travs
del fomento de su propio sistema econmico, comprender los mbitos del trabajo de la comunidad que sustenta sus prcticas ancestrales. Observemos la idea sobre los imaginarios,
explicada por Marx refirindose al arte griego:
La concepcin de la naturaleza y de las relaciones sociales que hay en el
fondo de la imaginacin griega y, en consecuencia, del (arte) griego, es
compatible con los oficios automticos, los ferrocarriles, las vas frreas y
el telgrafo elctrico? Qu son Vulcano ante Roberts y Ca., Jpiter ante
el pararrayos, y Hermes ante el crdito mobiliario? Toda mitologa somete,
domina y moldea las fuerzas de la naturaleza en la imaginacin y por la
imaginacin: pero desaparece en cuanto se llega a dominarlas realmente
(Marx, C. 1989: 153).
De esta primera aproximacin, podemos rescatar una idea central en la referencia: el
arte est ligado a ciertas formas del desarrollo social(Ibd., p. 153).No es posible enton-
67
ces observar los imaginarios por fuera de estas fases de crecimiento. Sin embargo, es una
pequea aproximacin, Marx dir que el desarrollo del arte puede seguir fascinando por
muchas eras ms, o an ms, que es capaz de tener grandes saltos cualitativos aun cuando
la sociedad sea un entramado de explotacin. As, entonces, cmo observar el carcter de
cosmovisin de la comunidad indgena? Su anlisis incluye una compleja red de elementos
materiales y prcticas ancestrales que dependen de los tiempos de trabajo. Pero antes de
pasar de lleno a analizar tal realidad, primero es menester citar su riqueza cualitativa:
Los Coconucos organizan su pensamiento con base en el sistema de concepcin segn el cual todas las manifestaciones sociales y naturales tienen
a mantener e intercambiar un grado de fuerza llamada calor o espritu
() los animales domsticos, creados por Dios y los animales silvestres
creados por el diablo. Para la caza de los animales silvestres hay restricciones y cuidados que de no cumplirse se produce la enfermedad conocida
como mal viento () tambin hay plantas sin propiedades [que] tienen
mayor uso en la vida cotidiana, sirviendo como comestibles, forrajeras, maderables y para lea. Las plantas con propiedades son utilizadas en rituales y medicina tradicional ()
En el territorio se diferencian las reas socializadas de las silvestres. Las
primeras son las de mayor presencia y actividad humana como la vivienda,
la huerta, los potreros y el pueblo. Estos lugares son considerados amansados; es decir, que dada la continua presencia del hombre, han perdido su
carcter espiritual () Las reas silvestres son consideradas fras, sin la
presencia de sal, con el carcter de bravas y relacionadas con seres espirituales de poder ambiguo y causantes de
enfermedades tales como el susto y el mal viento. El carcter bravo
est asociado principalmente con las partes altas de Los Andes: pramos,
volcanes y lagunas. Hace referencia a su capacidad de cubrirse de nubes
y provocar tormentas o paramear (lluvia menuda) cuando a su entorno
entran personas desconocidas o que hacen ruido.
En Coconuco la morada del duende est conformada por las peas y montaas, el sitio de jucas o capataz (simbolizado como el diablo catlico) en
el pramo; la pantasma negra es asociada con una nube negra y baja que
aparece en los das claros () En Purac se dice que el diablo habita en
el volcn Purac y a ambos se les atribuyen las mismas caractersticas: el
diablo es negro y de ojos rojos, el volcn es negro por fuera y con fuego por
dentro () la madre agua tambin conocida como andulvio, aparece en
las lagunas como una mujer bonita o como una culebra de ojos bonitos;
es considerada la protectora de los peces y puede otorgar suerte, pero si se
enoja este espritu, la persona puede quedar encantada all para siempre.
La madremonte o soledad de monte es considerada la duea de la flora no
domesticada y en tal condicin puede otorgar o no, a los hombres las plantas medicinales silvestres; al arco iris pertenecen los musgos y las llamas de
agua (Garces, et. Al. 2010:15).
De toda esta visin acerca del entorno, podemos establecer la base de la mitologa, es
decir, la naturaleza y las formas sociales moldeadas ya de una manera inconscientemente
artstica por la fantasa popular (Marx, C. 1989:153). El punto es que la forma especfica del
imaginario, est dada por las formas concretas de interaccin con el entorno, mientras el
mbito abstracto de la cosmovisin se interrelaciona con las dinmicas materiales. As, en-
68
tonces, concretamente para el caso estudiado, podemos dar un lugar al espacio abstracto de
la cosmovisin indgena en el modo de produccin en el cual se encuentra viviendo.
Parecera a primera vista, lejano el concepto de cosmovisin y de sistema econmico,
pero si no se considera la produccin material misma bajo su forma histrica especfica, es
imposible captar las caractersticas de la produccin intelectual que le corresponde, ni sus
reacciones recprocas (Ibd., p. 24). Una primera mirada rpida a los patrones del imaginario, nos permite analizar un reflejo humano de sentimientos en los elementos naturales.
Hay espritus en los volcanes, las peas, lagunas, en la flora no domesticada, vientos, lluvia.
El medio agroecolgico, con conciencia de accin, e impartidor de bonanzas y castigos.
Implica el reconocimiento de un Otro natural, que a pesar no ser explcito, la tradicin
comunal cuenta que existe y que vive entre nosotros, dndonos la vida, potencindola o
corrigindola. Es un espacio que se conserva en la tradicin, y pervive en la curiosidad y
la intriga, de un medio natural hermoso, magnificente, que lo cubre todo, proporciona un
equilibrio, y a la vez ofrece el atractivo del misterio. Es el alma indgena fascinada por la
belleza del mundo natural.
Las ms bellas relaciones con el medio natural, no implican, sin embargo, ningn sentido para quienes expresan una distinta compresin de la naturaleza: la concepcin del
mundo no es objeto para l [la persona ajena], porque mi objeto no puede ser ms que la
manifestacin de una de las fuerzas de mi ser (Marx, C. s.f./1844:79). Las fuerzas del ser,
a su vez son disposiciones subjetivas para s, esto es, desarrollo de un sentido humano correspondiente, que permita la sensacin comprensiva, el carcter humano de los sentidos
(Ibd., p. 79.). As, frente a ciertos elementos naturales se ha desarrollado la esencia misma
de su comprensin respectiva, y slo entonces el sentido prctico de la cosmovisin se hace
autnticamente social.
Dinmicas del conflicto intercultural
Cuando Parques Naturales establece la necesidad de conservacin ambiental y cultural,
las personas de hecho ya cuidan sus propios elementos culturales por medio de sus tiempos de trabajo. Esto es, tanto la fascinacin y el respeto al medio natural segn patrones
ancestrales del indgena, son contrarios al impulso instrumental del capitalismo, y por ello,
necesitan de un espacio de vida alejado de las dinmicas del trabajo. Dinmicas a las cuales
Marx llam tiempo libre, un elemento de crecimiento personal, que incluye tanto tiempo de
trabajo intelectual como trabajo del productor para s mismo y su comunidad, es decir, espacios de vida por fuera de los cultivos agrcolas comerciales. Este espacio de vida es:
() el tiempo para el pleno desarrollo de la persona, que a su vez, reacciona de nuevo en la fuerza productiva del trabajo como su ms grande
poder productivo () El tiempo libre -que es tanto tiempo de inactividad,
y tiempo para una actividad superior- ha transformado naturalmente a
su poseedor en sujetos diferentes, y l entonces entra al proceso directo de
produccin como un sujeto diferente. Su proceso es, entonces, tanto disciplina, en lo que respecta al ser humano en el proceso de llegar a ser; y, al
mismo tiempo, prctica, la ciencia experimental, materialmente creativa y
cientficamente objetivante, en cuanto ser humano que se ha transformado,
en cuya cabeza existe el conocimiento acumulado de la sociedad(Marx, C.
2006a/1857-1858:236)
Esta conservacin popular del medio ambiente y la cultura ancestral, los indgenas lo
han realizado a travs de la lucha que mantienen con los embates capitalistas por conser-
69
var lo propio. Sin embargo, lo que s hay que reconocer, es que lo autctono no es siempre
sinnimo de relaciones positivas con su medio. As, por ejemplo, ciertas prcticas si bien
pueden establecerse como elementos a rescatar, tambin pueden hacerlo como acciones que
amenazan a toda una especie natural, observemos la siguiente tabla que denota el carcter
destructivo de algunas acciones dadas por las prcticas tradicionales:
Podemos observar funciones tanto de ndole econmico como cultural. El primero hace
parte de la mercantilizacin acaecida sobre animales y rboles, y representa una expresin
directa del carcter de instrumentalizacin de la naturaleza dada por las relaciones capitalistas de produccin. El mbito que nos interesa de lleno es el segundo: el rol cultural de los
objetos de conservacin.
Si ciertas prcticas daan el medio natural, es claro que ellas deben abolirse. En tal
hecho, es que la institucin estatal ha actuado, quedando en el lugar de la prctica que
daa, un espacio a re-significar. Es aqu donde se observan los primeros elementos del
choque intercultural: lo que ya est establecido, se cambia, tanto en su prctica como en su
concepcin, para dar un nuevo concepto, no desde el miedo, la divinidad o los demonios,
sino alrededor de un nico elemento, que es el de la razn. Aqu la razn asesina la tradicin que ha luchado por vivir.
As, cuando se argumenta acerca de las especies a proteger, se pone en el lugar de la
prctica equivocada, una restriccin directa dada desde el exterior de la comunidad. La
enseanza que brinda Parques Naturales no se basa en un fin de transformacin de la base
material en la que se ubica la cultura, sino en la cancelacin simple de los aspectos que afectan al entorno natural, sin observar su significacin. As, la institucin se equivoca porque
70
restringe, segn lo que considera correcto desde la idea de desarrollo sostenible capitalista,
cuando en realidad las prcticas son buenas o malas, no por el modo de produccin nacional y sus problemas, sino segn los argumentos de la realidad comunal.
Con nimo de ser un poco ms claros, pongamos el siguiente ejemplo: talar rboles en
va de extincin es una mala prctica, no porque al hacerlo se atente contra el concepto cientfico del desarrollo capitalista en armona con la naturaleza (argumento de Parques), sino
porque en la relacin de vida que tiene la comunidad con los ciclos naturales, tal prctica es
un punto negativo en cuanto proyecto comunal de existencia. Esto es lo vemos fcilmente,
cuando los indgenas establecen pautas de conservacin de cuidado del entorno y recursos,
rechazando as la presencia de Parques Naturales, pero incluyendo sus imperativos de conservacin consciente.
Hagamos algunas notaciones interesantes a este respecto. La comunidad misma, en este
caso especfico, expresa el principio intercultural: la influencia de esta cultura exterior, predispone como queriendo ensear, las limitantes de la produccin capitalista con sus propios argumentos, es decir, segn las teoras que surgen de su propio seno problemtico (y
no de acuerdo a la realidad comunal del indgena). No se est diciendo, que los conceptos
surgidos del seno de la investigacin cientfica, sean incorrectos, sino que son inadecuados.
Al imponer los conceptos a una cultura, no est enseando el alcance de todo el concepto
principal, sino que en cambio, se incorporan sus pautas generales los cuales la cultura integra a su sentido prctico.
Es por esto, que desde la comunidad, para poder comprender y enfrentar los conceptos ajenos, es necesario, conocer el propio modo de producir. La comunidad indgena al
conocer sus propios condicionamientos, y la divisin de los tiempos de su trabajo logra
comprender las dinmicas de su tradicin. As, por ejemplo, el concepto de propiedad del
ganado bovino, acompaado de las plantas utilizadas igualmente por tal concepto, hacen
parte de las consideraciones culturales de trofeo, carpintera, caza o mascota de las especies
silvestres. Es el impulso de hacer mo y de significar tal operacin, el cual encuentra su
sustento por la categora social de la propiedad del capitalismo.
Si bien no podemos establecer, que tales prcticas culturales nacen con el modo de produccin capitalista, s podemos establecer el nexo de supervivencia de las primeras a partir
del segundo. Luego, su relacin actual permite plantear como principio, que la comprensin econmica dominante de la naturaleza y todo su entorno, influencia a su vez, la reproduccin de ciertas prcticas, a la vez que otras las elimina. Y es en este punto, en donde
encontramos finalmente el punto de re-direccionamiento de las crticas hechas a la comunidad, para hallar como responsable al propio sistema dominante.
Todo el esquema, finalmente queda as: la realidad capitalista condiciona tanto la existencia de la institucin de conservacin, como las prcticas ecolgicas o no de la comunidad.
En la primera, es el impulso econmico daando los recursos del pas, lo que promueve su
proteccin; en la segunda, es la transformacin de las prcticas ancestrales en elementos
de escape a travs del tiempo libre, adicional, a criterios sobre qu prcticas sobreviven y
cules no, lo que establece su condicionamiento.
Conclusiones
Ha sido la perspectiva intercultural, la cual nos ha permitido comprender las bases materiales del conflicto entre Parques y la comunidad indgena. En cuanto a la diversidad,
se ha podido establecer el carcter ambiguo de la institucin de conservacin, y el de la
71
comunidad. El uno, posee un argumento slido acerca del efecto en el medio natural de
ciertas actividades antrpicas, pero no as, los argumentos reales de la comunidad para influenciarla; por su parte, la gente establece a travs de su forma de producir, los tiempos de
trabajo, donde algunas de las prcticas defendidas pueden ser anti-ecolgicas. El carcter
universal juega, un rol fundamental en la comprensin de este conflicto: no se trata de dos
agentes en un espacio vaco, sino de dos elementos sociales, enfrentados por la lgica de su
relacionamiento con las categoras econmicas dominantes.
Finalmente, la prctica es parte inherente del anlisis marxista, y es en este punto donde
se puede colocar una primera aproximacin como propuesta de cambio de la realidad intercultural. Es claro, que mediante ciertas restricciones dadas por Parques Naturales, o la misma autoridad del resguardo, se pueden cambiar las acciones antiecolgicas. No obstante, el
asunto de la interaccin adecuada con el medio ambiente, va ms all de las prohibiciones,
incluye cambios de la causa de tal manifestacin. Esto es as, porque la norma slo exhibe
una orden poltica, ms no as, un sustento para tal mandato. Por ello, integrar el concepto
segn propios argumentos de la comunidad, es la primera parte, la segunda, es hacer que
tal argumento se transforme a s mismo, en una nueva praxis productiva.
Comprendemos, por tanto, que al transformar la forma como concebimos los tiempos
de trabajo, y la reduccin de la prioridad del tiempo directo de produccin comercial, podemos por ejemplo, empezar a estructurar nuevas categoras de relaciones solidarias con
el medio, que nos ayuden a comprender que lo que hagamos en los territorios mansos (o
cultivables) es equivalente a lo que se haga en los salvajes. Esto es, la comprensin que no
hay diferenciacin explcita, slo un medio natural que no puede ser concebido ni tanto en
el exterior ni como prctica cotidiana, con un carcter instrumental.
Notas
1.
2.
3.
4.
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Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. Recuperado el da 15 de mayo del 2013
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III CONGRESO INTERNO DEL RESGUARDO INDGENA DE PURAC. 2012. Mandato del III con-
72
73
SUJETOS NMADES
PROYECTO DE INVESTIGACIN A PARTIR DE LA
HISTORIA DE VIDA DE UNA MIGRANTE BOLIVIANA
EN RO CUARTO
Romina Nez Ozan
Laboratorio de Arqueologa y Etnohistoria, Departamento de Historia,
Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Ro Cuarto
rominaozan@yahoo.com.ar
Introduccin
Las migraciones internacionales no son fenmenos autnomos, con una lgica propia
e independiente, sino que estn ntimamente conectadas con procesos histricos, econmicos, sociales y polticos de alcance global.
En este sentido, en la Argentina y en Ro Cuarto, la afluencia de migrantes bolivianos
en las ltimas dcadas ha sido una muestra de estas instancias de movimientos poblacionales que se insertan al mercado laboral, fundamentalmente ocupando espacios productivos
que la oferta de mano de obra local no logra satisfacer por distintas causas.
Las expectativas que se presentan antes de migrar, como las implicaciones despus del
desplazamiento, estn profundamente marcadas por el gnero:no es lo mismo cambiar de
lugar y llegar a un nuevo pas siendo mujer que siendo hombre,y esta variacin se observa
en mltiples aspectos; desde expectativas y obligaciones ante la familia, pasando por el
tratamiento en el mundo laboral y las opciones reales de trabajo. En este sentido los datos
censales sobre migraciones internacionales de los ltimos aos arrojan dos resultados de
importancia: por un lado la concentracin en grandes urbes y por otro la feminizacin. A
partir de lo antes dicho se advierte una preocupacin cada vez mayor por el estudio de los
procesos migratorios en clave de gnero
La reconstruccin de los itinerarios o trayectorias migratorias y de los roles sociales que
las migrantes bolivianas elaboran sobre s mismas y sobre el papel que cada miembro de
la familia desempea en el proceso migratorio contemporneo hacia nuestro pas, ofrece
elementos para reflexionar acerca del papel de las mujeres en tal proceso.
El objetivo del trabajo es presentar el proyecto de investigacin de Trabajo final de
Licenciatura en Historia, que se origina a partir del trabajo de campo etnogrfico en el
desempeo de una ayudanta en la ctedra Antropologa Social, sobre la temtica general
de las migraciones andinas en las ciudades mediterrneas argentinas y especficamente el
abordaje de las problemticas de la migracin boliviana en la ciudad de Ro Cuarto.
Relatos biogrficos e investigacin social.
En las ltimas dcadas ha tenido lugar una creciente valorizacin en las ciencias sociales de los procedimientos biogrficos, esta revitalizacin puede incluirse en un contexto
ms amplio que privilegia la metodologa cualitativa. En este marco paralelamente se desarrollan trabajos acerca de la vida cotidiana y privada, de las experiencias de minoras y
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El nmade no representa la falta de un hogar ni el desplazamiento compulsivo; es ms bien una figuracin del tipo de sujeto que ha renunciado a
toda idea, deseo o nostalgia de lo establecido. Esta figuracin expresa el deseo de una identidad hecha de transiciones, de desplazamientos sucesivos,
de cambios coordinados, sin una unidad esencial (Braidotti, 2010: 58)
En tanto:
Aunque la imgen de los sujetos nmades est inspirada en la experiencia de personas o culturas que son literalmente nmades, aqu el nomadismo en cuestin se refiere al tipo de conciencia crtica que se resiste
a establecerse en los modos socialmente codificados de pensamiento y conducta. No todos los nmades son viajeros del mundo; algunos de los viajes
ms importantes pueden ocurrir sin que uno se aparte fsicamente su hbitat. Lo que define el estado nmade es la subversin de las convenciones
establecidas, no el acto literal de viajar (Braidotti, 2010:31)
Cynthia Pizarro, especialista en procesos migratorios e identidades, define las marcaciones de etnicidad como procesos que intentan fijar las fronteras de la identidad, esencializando
las caractersticas culturales o raciales de los grupos tnicos. (Pizarro, 2013: 334). Pero es en
el devenir de las trayectorias de la migracin que comienza un proceso de desmarcacin
de la etnicidad a partir de la concurrencia de conductas individualistas consecuencia de las
nuevas subjetividades emprendidas por el sujeto nmade. El caso que nos ocupa advierte
sobre la desmarcacin identitaria producida en el devenir de su historia de vida. Es pertinente, en este tipo de etnografas particulares, la definicin que aporta sobre identidad
Garca Linera, que la expresa como una afirmacin categrica del ser en el mundo, en este sentido contempla la posibilidad de que el sujeto pueda identificarse en contextos diferentes
de maneras diversas, esto implicara cambios identitarios.
Toda identidad es una pertenencia que hereda el devenir histrico de su
correspondiente referencia social; y en ese sentido es una caracterizacin, es
la lealtad a un contenido definido. Pero a la vez la identidad es un contenido, una referencia o fidelidad que es diferente a otros contenidos, ubicaciones sociales o herencias, frente a las cuales la identidad elegida u obtenida
diverge y busca diferenciarse () Cada persona-y no otras distinta a ellaes la que, dependiendo del contexto, hace salir y destacar un tipo especfico
de identidad ; en ese sentido decimos que las identidades son situacionales
y tienen un alto margen de contingencia porque dependen del entorno en el
que los sujetos se desenvuelven(Garca Linera 2014: 10-11)
Es as que el ser humano construye de manera permanente identidades y diferencias
constitutivas de su ser. Baridotti sostiene que:
la identidad es una nocin retrospectiva () la identidad del nmade
es un mapa de los lugares en los cuales l/ella ha estado; siempre puede
reconstruirlos a posteriori, como una serie de pasos de un itinerario. Pero
no hay un triunfante cogito supervisando la contingencia del yo; el nmade
representa la diversidad movible; la identidad del nmade es un inventario
de huellas (Braidotti, 2010: 45)
Siguiendo las conceptualizaciones de Rosi Braidotti, puede concebirse la conciencia nmade como una forma de resistirse a la asimilacin u homologacin con las formas dominantes de representacin del yo.
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Proyecto de Investigacin
El propsito del trabajo final es interpretar los procesos de subjetivacin que lleva a
cabo una mujer real para poder sujetarse a un nuevo mundo, al cual decide insertarse. En
estos procesos es el sujeto el que construye subjetivaciones: de gnero, econmicas, laborales, en el sistema de creencias etc. y esto implica nuevas identificaciones en el devenir
de la migrante.
La pregunta inicial de la cual se parte y que define el problema de investigacin puede
enunciarse de la siguiente forma: Hasta qu punto en el anlisis de una historia de vida se
pueden reconocer los procesos de subjetivacin que se construyen en un contexto de concurrencia de culturas? Los procesos de subjetivacin en dichos contextos producen nuevas
afirmaciones del sujeto en el mundo?
Esta pregunta deriv en la formulacin de la hiptesis siguiente:
El anlisis de la historia de vida de Adelfa, migrante boliviana en Ro Cuarto, permite
interpretar los diversos procesos de subjetivacin que se construyen en el contexto de la
migracin y que implican cambios identitarios.
Objetivo general:
Interpretar los procesos de subjetivacin y de redefinicin identitaria llevados a
cabo por una migrante boliviana, a partir del anlisis del relato de su historia de
vida.
Objetivos especficos:
Identificar los procesos de subjetivacin y el cambio identitario a partir del anlisis
de la historia de vida.
Demostrar que en algunos procesos migratorios lejos de primar la exaltacin de la
etnicidad se produce una des-marcacin de la misma.
En cuanto a los pasos de investigacin que se proceder se pueden enumerar en:Se proceder los siguientes pasos de investigacin
1) Registrar una biografa de una mujer boliviana en el contexto barrial.
2) Analizar ese testimonio en sus distintas instancias dramticas.
3) Interpretar esa historia personal a partir de conceptos de conciencia nmade.
4) Historizar este proceso frecuente en el mundo global.
Conclusiones
El estudio de los procesos migratorios se ha convertido en un tema de relevancia en las
ltimas dcadas, este es abordado desde diversas disciplinas en este caso particular desde
la historia oral y la antropologa, es as que una de las posibilidades de interpretar dichos
procesos pueda concretarse partir de los relatos orales, de las historias de vida.
Las expectativas antes de migrar como las implicaciones despus del desplazamiento
son profundamente marcadas por el gnero. Por tal razn en los ltimos aos se advierte
una preocupacin cada vez mayor por el estudio de los procesos migratorios en clave de
gnero.
Por ltimo, se pretendi mostrar a partir del proyecto de investigacin, que las entrevistas en profundidad y los relatos de vida de migrante ilustran los procesos de subjeti-
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vacin y cambio cultural y en este contexto los conceptos nomdicos permiten interpretar
aquellos relatos singulares, alejados de los parmetros convencionales.
Referencias Bibliogrficas
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nacional de Ro Cuarto. Ro Cuarto.
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HISTORIA DE DESARRAIGO:
LA VISION FEMENINA DE LA MIGRACION
BOLIVIANA
Dbora De La Torre y Agostina Marinconz Peruchin
Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Ro Cuarto
Introduccin
Los flujos inmigratorios a la Argentina siempre se piensan como una migracin de ultramar; esta idea nace durante el primer cuarto del siglo XX. A partir de 1930 el movimiento
poblacional de los pases limtrofes hacia Argentina aumentar, como bien explica Garca
Vzquez, el noroeste argentino fue el primer escenario de estas migraciones, recibiendo a paraguayos, el sur a chilenos y el noroeste a bolivianos(Garca Vzquez 2005: 30 a)
Las migraciones no aparecen de un momento a otro, sino que son largos procesos histricos. En el siguiente trabajo, nos centraremos en las migraciones desde Bolivia hacia la Argentina, la cual se remonta hacia los aos 20 cuando los ingenios de Salta y Jujuy empiezan
a buscar mano de obra extranjera. Estos flujos migratorios comienzan a cobrar importancia
entre las dcadas del 40 y del 70, en un principio, los migrantes venan a ocupar el lugar
que dejaban los provincianos, los gringos que se trasladaban a las grandes ciudades pampeanas. Estos ltimos daban paso a los paraguas, chilotes y bolitas, los cuales no se
instalaban, sino que iban y venan, en el marco de trabajos temporales.
La segunda etapa que se inaugura a partir de los 70 va a ser una migracin de bajada,
que va a empezar a instalarse en las ciudades buscando trabajo, ascenso social y consolidacin de su comunidad en los nuevos lugares de residencia.
Por qu migrantes? Esta pregunta desemboca en la expulsin de pobladores por parte
del Estado Plurinacional de Bolivia, al respecto es Garca Vzquez, plantea que no podemos
desengancharnos de hilo conductor de la historia de Bolivia para explicar los factores de expulsin de
su poblacin durante el siglo XX(Garca Vzquez 2005:41 b).
Bolivia se encuentra dentro del grupo de pases latinoamericanos ms pobres y es el mejor ejemplo representativo de que la riqueza del suelo tuvo como consecuencia el hambre y
la explotacin de su poblacin. Tras su independencia Bolivia no creo una nacin que respetara la diversidad tnica, esta independencia fue para un grupo social y racial limitado,
ya que la mayor parte de su poblacin continuaba con su condicin de servidumbre. La
clase dominante boliviana llevo adelante la expropiacin y la venta de tierras de las comunidades, favoreciendo la propiedad privada frente a la tierra comunitaria.
La principal causa de la incapacidad del Estado boliviano para alcanzar un desarrollo
econmico y una estabilidad demogrfica fue su dependencia hacia el sector minero.
La revolucin de la dcada del 50 marc un antes y un despus en el vecino pas limtrofe. La reforma agraria de 1953 plante el dilema: propiedad privada versus propiedad
colectiva. Paralelamente a esta reforma agraria se da una crisis en el sector minero; la crisis
social, econmica y poltica genero conflictos y tensiones internas.
Como bien lo expresa Garca Vzquez
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Referencias bibliogrficas
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la Mujer. Madrid.
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Introduccin
El presente trabajo tiene como objetivo el registro de una historia de vida de un migrante boliviano radicado en la ciudad de Rio Cuarto, a partir de la realizacin de una entrevista
en profundidad.
Para llevar adelante nuestro trabajo de campo se parti de categoras analticas (migracin, historia oral, cultura, identidad) que nos permitieran observar desde donde emerge
nuestro sujeto entrevistado, para realizar un anlisis de las perspectivas que nos aport
acerca de su vida, su cultura, sus experiencias.
La Historia oral y sus aportes en la construccin de historias de vida: subjetividad, memoria colectiva e identidad
La historia oral constituye una herramienta historiogrfica para reconstruir algunas cuestiones
complejas de la historia contempornea a partir de registros orales producidos por medio de entrevistas, cuyos contenidos se transforman en fuentes (Barela et al., 2012:5).
Hacer historia sobre la marcha de los acontecimientos o sobre temas contemporneos
al historiador, sin duda sometido a las subjetividades propias de su tiempo, tiene la virtud
de registrar una historia donde lo humano est presente en toda su complejidad. Contiene
la sensibilidad del momento, una conciencia particular que se perdera si la historia se escribiese un
siglo despus (Barelaet al., 2012:6).
Reconocer que el saber histrico est permanentemente motivado e inspirado desde el
hoy ha permitido escribir la historia ms reciente con una disposicin democrtica, es decir,
ha permitido que sean los mismos pueblos los que dejen seal de su visin del presente y
el pasado, y en funcin de l, definir su identidad. De este modo la historia oral recupera
un espacio para la historia no oficial y tiene un alcance mucho mayor que lo estrictamente
relacionado con hechos y personas destacadas con la escena poltica y militar; involucra
tambin lo cotidiano y lo cultural, lo particular enmarcado en lo social.
Para Barela, Miguez y Garca Conde, la subjetividad, la memoria y la particularidad de
la fuente son caractersticas que definen a la historia oral.
Los informantes que cuentan el relato de sus vidas, lo hacen en su doble calidad de individuos singulares y de sujetos colectivos. Cada uno de ellos es nico, pero en el proceso
de construccin de su subjetividad han sufrido la influencia familiar, barrial, social, socioeconmica, cultural del medio en que han vivido o viven. En este sentido, las fuentes de
la memoria son consideradas como percepciones sociales de los hechos que estn inmersos en procesos
y contextos sociales ms amplios (Barela et al., 2012:18).
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Pero si bien las memorias personales son nicas e irrepetibles, uno nunca recuerda solo,
siempre est inmerso en un orden colectivo que lo contiene y, como sostiene Maurice Halbwachs, las memorias estn siempre enmarcadas socialmente.
En el campo de la historia oral, la entrevista aparece como un dispositivo de obtencin
de informacin, por un lado, irreductible a la interaccin personal entre entrevistador y
entrevistado y, por el otro, habilitante de la produccin de discursos que entraan la emergencia de lo no conjeturado previamente por el investigador. Es una tcnica cualitativa de
intervencin en la realidad y obtencin de informacin relevante para la construccin de un
objeto de investigacin (Cf. Messina y Varela 2011:126).
Factores de expulsin de la poblacin boliviana. Argentina como centro de atraccin
En Argentina las migraciones estuvieron habitualmente relacionadas a las de ultramar.
Hacia fines del siglo XIX, Argentina se configur como un pas agroexportador, con la conviccin de que a partir de este modelo se llegara a la civilizacin mediante la incorporacin
de migracin europea; una de las medidas para lograr esto fue una poltica migratoria
destinada a atraer esta poblacin, bajo el lema Gobernar es poblar (Cf. Garca Vzquez
2005:27).
La migracin limtrofe siempre estuvo presente pero, a partir de 1930 se intensifica,
producto del desarrollo de la industrializacin y la urbanizacin que conlleva la demanda
de mano de obra con la finalidad de disminuir los costos de produccin. Este proceso aumentar a lo largo del siglo veinte sobre todo a partir de 1950 y 1960.
El desplazamiento de bolivianos hacia Argentina fue un proceso paulatino, por etapas,
desde el noroeste hasta los principales centro urbanos del pas. Segn la autora Cristina
B. Garca Vzquez, el primer periodo, comprendido entre 1914-1947, se tratara de una
migracin rural rural de carcter estacional. Este semi-proletariado rural dejaba a la familia en su comunidad de origen para luego volver con el dinero ganado como bracero en
los ingenios azucareros de Salta y Jujuy. Se trataba de un ciclo estacional que complementaba el ingreso familiar. Durante la ltima dcada de este primer periodo surgen nuevas
alternativas laborales, por ejemplo el desarrollo tabacalero en Salta y, en menor medida, la
horticultura en Jujuy.
El segundo periodo en el proceso del flujo migratorio boliviano hacia Argentina, se inicia en la dcada de 1950, se caracteriza por un aumento considerable de bolivianos asentados en territorio argentino, se modifica el carcter de inmigracin golondrina con lo que se
incrementa la permanencia de estos en el pas receptor y en las nuevas zonas de atraccin
como Capital Federal, el Gran Buenos Aires y Mendoza. Esta nueva migracin busca la posibilidad de ascenso social a travs de la educacin gratuita y el ahorro.
De esta manera se asiste a una migracin que pasa de la itinerancia a un proceso de bajada y asentamiento en comunidades desde el Noroeste hasta Crdoba, Mendoza y Buenos
Aires.
A la hora de comprender las migraciones bolivianas, no podemos desengancharnos del hilo
conductor de la historia de Bolivia para explicar los factores de expulsin de su poblacin durante el
siglo xx (Garca Vzquez 2005: 41).
Bolivia es uno de los pases ms pobres de Amrica Latina y uno de los ejemplos ms
representativos de que la riqueza de sus suelos fue la causa del hambre y de la explotacin
de la mayor parte de su poblacin. Un pas que ha contribuido al desarrollo de los pases
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industrializados, por ser fuente de las materias primas ms demandadas por estos, primero
con la extraccin de plata, ms tarde, a finales del siglo XIX y durante el siglo XX, con la
de caucho, petrleo y principalmente del estao. Estas explotaciones no hicieron ms que
favorecer a los capitales extranjeros (ingleses y estadounidenses) y a su aliada oligarqua
local. As, la dependencia de la economa boliviana del sector minero ha sido la principal causa para
encontrarnos con una Bolivia de mediados del siglo XX incapaz de alcanzar un desarrollo econmico,
tecnolgico y demogrfico equilibrado (Garca Vzquez 2005: 44).
La crisis inflacionaria, el ajuste de salarios, la falta de trabajo, una poblacin mayoritariamente campesina en un hbitat saturado por la agricultura de subsistencia, un bajo porcentaje de su poblacin absorbido por la minera y un pas con su poblacin en movimiento
en busca de nuevas expectativas de vida, son los factores que crean las condiciones necesarias para que una poblacin opte por una salida migratoria externa o interna, temporaria
o permanente. Y Argentina, en este caso, era una alternativa posible (Cf. Garca Vzquez
2005: 44).
Los principales departamentos expulsores de poblacin boliviana son: Potos, Chuquisaca, Cochabamba, Oruro y Tarija; todos ellos geogrficamente cerca del noroeste argentino
y cultural e histricamente relacionados con nuestro pas.
El migrante boliviano entrevistado naci el tres de febrero de 1977 en Betanzos, perteneciente al departamento de Potos, uno de los mayores expulsores de mano de obra de
Bolivia, y segn nos comentaba, all la poblacin se dedicaba al comercio y la agricultura.
Luego de haber cursado sus estudios primarios y secundarios, ingres a la Universidad
Autnoma Gabriel Rene Moreno, en Santa Cruz de la Sierra a estudiar ingeniera forestal
medioambiente, pero, por problemas econmicos, tuvo que abandonar en el ao 2000, a los
21 aos de edad, aproximadamente.
En busca de una fuente laboral, lleg a la Argentina en el ao 2001, momento en que el
pas atravesaba una profunda crisis econmica que termin por afectar todas las esferas de
la sociedad.
Esta crisis financiera y poltica que sacudi a Argentina durante el 2001 contribuy a
modificar las representaciones que los migrantes bolivianos tenan acerca de nuestro pas,
tanto en aquellos que se disponan a migrar desde su lugar de origen como en los que se
encontraban establecidos en territorio argentino. Apareci la imagen de un pas inseguro
en lo relativo a la vida cotidiana y a lo laboral, haciendo resurgir la aoranza de volver a su
lugar de origen que para aquel momento se presentaba con rasgos positivos, asociados a la
tranquilidad y la paz. Sin embargo, el pas sigui ofreciendo, entre otras cosas, la posibilidad de trabajar, de educarse y hacer usufructo de bienes y servicios en un grado dismil,
superior si se puede-, al alcanzable en Bolivia (Cf. Ami et al., 2005). A pesar de los cambios
polticos y socioeconmicos que afectaron a la Argentina, la imagen de pas prspero y de
amplias posibilidades para la ascensin social haba quedado plasmada desde la llegada de
los migrantes europeos.
Esta imagen de la Argentina como una nacin insegura pero de oportunidades, en referencia con Bolivia, en donde pueden obtenerse bienes y servicios, y que posibilita el progreso y la ascensin social, fue la que llev a nuestro entrevistado a emprender su camino
de migracin, como puede observarse en su propia declaracin:
no es que esta ideologa de que en Bolivia, que tenemos muchos de que
en Bolivia no hay trabajo no es que en Bolivia no hay trabajo, si hay
pero que pasa cuando uno sale de su pas siempre con la idea de que vas a
ganar ms afuera no es porque all no hay trabajo, si hay trabajo capaz
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pueblo puede poner bajo su control cultural en un momento dado. En el mbito de la cultura enajenada, los recursos culturales forman parte de la cultura del grupo; pero ste ha sido
privado de su capacidad para decidir sobre ellos (Cf. Bonfil Batalla 1991: 108-109).
Pero, como sostienen Gerlero y Cardinaux, as como hay crecimiento o innovacin e
incorporacin desde otras culturas (transculturacin), hay tambin degradacin, desintegracin y prdida de elementos culturales. Por lo tanto la cultura es dinmica, ya que se
halla sometida a los cambios variables en intensidad, magnitud y profundidad (Cf. Gerlero
y Cardinaux 2003: 111).
En nuestro caso, la persona entrevistada niega la cultura propia de su pas de origen, y
de la que l participaba mientras resida all, no est de acuerdo con el sistema de significaciones que sta conlleva, con las prcticas, como puede observarse en sus propias palabras:
y mira all hay cada cosa que, sea festejan en diferentes fechas, que la
pachamama, que espaol seria la santa tierra, que eso lo hacen en cualquier
lado, una de las peores costumbres que tiene Bolivia es esa festejar la pachamama, cualquier lugar donde toman posicin tienen que adorar, es una
adoracin, esa es la peor costumbre que tiene Bolivia, ah se juntan dan de
comer, tiran comida, tiran bebida, tiran coca, tiran cigarros, tiran alcohol,
dan hasta sus cosas, ofrendando. Lo veo como un desperdicio, pero lo haca,
me prenda en todo, pero no de tal modo como la gente mayor, yo estaba
casi adolescente pero igual fui participe.
A continuacin tambin sostiene:
el da de los muertos, esa es otra de las peores costumbres que tiene Bolivia, la fiesta de todos los santos, aparte de llorar en las tumbas hacen de
todo.
As nuestro entrevistado estara dentro de aquellos individuos en donde su cultura se
ve degradada, desintegrada, y sus valores originarios sufren una alteracin por lo cual sus
estructuras cognitivas, que implican dimensiones evaluativas y conductuales, son desplazadas por otras que le permiten interpretar la realidad desde significaciones diferentes a las
de su formacin.
Los individuos son portadores de diversas identidades. As sucede porque cada sujeto
tiene relaciones con determinados grupos, con una clase social, una cultura en general. A
esto puede sumarse una religin, y en cada caso se pueden documentar cambiantes grados
de intensidad relacional. Pero, en una situacin de ruptura, pone a los sujetos ante una carencia que se concreta en la imposibilidad de reiterar ciertos rasgos que garantizaban hasta
el momento una interaccin exitosa con el entorno social general (Cf. Garreta 2001:129).
As, cuando se le pregunto al migrante si una vez instalado en la ciudad de Rio Cuarto,
mantena contacto con otros migrantes bolivianos, l afirm:
Al principio pero despus me di cuenta de que todo lo que ellos hacan
estaba mal, iba en contra de los principios y valores de dios, despus me
aleje.
Los exilios, las migraciones, los desarraigos, generan y son una muestra en negativo de
la percepcin de la identidad. Adquieren particular relevancia las reacciones de resistencia
ante esta sensacin, o situacin concreta de deprivacin, o despojo de la mismidad que produce una aculturacin manifestada en el surgimiento de mecanismos de defensa de uno
o un conjunto de rasgos que a partir de la asuncin de la ruptura o perdida, comienzan a
adquirir renovada importancia y conforman un nuevo sistema de afirmacin y posiciona-
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Referencias bibliogrficas
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CANCLINI, N. (Ed.) Polticas culturales en Amrica Latina. Editorial Grijalbo. Mxico.
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Introduccin
El presente trabajo se enmarca dentro de los aportes que brinda al conocimiento de
la realidad social la Antropologa Social, ms especficamente lo que ofrece a partir de la
metodologa de la Historia Oral, campo de conocimiento de confluencia conceptual y metodolgica de diversas perspectivas de anlisis social, as como mbito donde convergen
prcticas cientficas de distintas disciplinas de las ciencias sociales1. A partir de las historias
de vida las nuevas reflexiones sobre la sociedad centran sus preocupaciones en los procesos
sociales y la vida de la gente comn. Es aqu donde se plasma la alteridad, porque se
tiende a privilegiar a las clases subalternas en lugar de las dominantes, poniendo las bases
de una historia de la no-oficialidad (Benadiba et al: 2005).
En este entramado confluyen dos problemticas que se plantean en dos mbitos diferentes pero que tienen en comn el hecho de presentarse ambas como crticas a lo establecido:
por un lado, las discusiones epistemolgicas referidas a la veracidad y la contrastacin de
las ciencias sociales, planteo que no es nuevo pero que se reaviva con los nuevos trabajos
surgidos tras el embate posmoderno, y por otro lado, la especificidad del conocimiento de
una realidad social a partir de una historia de vida cuyo caso no aparece como una reafirmacin de la generalidad, sino contrastando con los supuestos que se tienen sobre la cuestin
de las migraciones, en especial de las migraciones de bolivianos hacia la Argentina desde
fines de la dcada del 80 a la actualidad. Utilizo la metodologa de Barth cuando analiza a
los grupos tnicos, es decir, un mtodo que combina lo terico con lo prctico (Barth: 1976).
En la prctica general, cuando se habla de migraciones, la mirada suele estar puesta en
el colectivo masculino, que es el que, generalmente, toma la iniciativa de migrar en busca
de mejores condiciones laborales y de vida y, por ello, la participacin de mujeres y nios
surgen como complementarias de este tema central. La propuesta que aqu se exhibe es la
de mirar con nuevos ojos, razn por la cual la entrevista se realiz a una mujer boliviana
que migra hacia la Argentina, evitando la minimizacin que suele hacerse de su participacin en los procesos sociales. La mujer se constituye en otro que es preciso conocer y esta
comprensin nos la puede facilitar la antropologa.
Por otro lado, la transcripcin de la entrevista en forma completa pretende privilegiar
la postura del entrevistado, permitiendo que surja su voz sin la intermediacin de la visin
de la sociedad envolvente que el investigador social personifica.
La antropologa y el inters por las sociedades actuales
La antropologa desde sus primeras pocas y hasta nuestros das ha intentado dar cuen-
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ta de la otredad2. Sin dudas, esta ha sido su especificidad frente al resto de las Ciencias
Sociales y a su vez, permite delimitar su campo de accin.
Sin embargo, el arribo de la posmodernidad en las ciencias sociales ha generado discusiones que hacen que se ponga en duda que ese deba ser su mayor aporte y la posibilidad
de validez cientfica del conocimiento obtenido del trabajo de campo. Los cuestionamientos
de Clifford Geertz advierten de la dificultad que se presenta frente a la eventualidad de
afirmar la validez del conocimiento etnogrfico dado que no existe la posibilidad de contrastacin, pues una determinada sociedad estudiada en un tiempo y lugar determinados
nunca volver a ser la misma, aunque est muy aislada de la sociedad globalizada. Adems,
argumenta que el escrito etnogrfico se encuentra ms cercano a la literatura que a la ciencia. Clifford Geertz sostiene que:
el orden de un sinnmero de detalles culturalmente muy especficos ha
sido la principal manera por la cual la apariencia de verdad la verosimilitud- es buscada en los textos. La capacidad de los antroplogos de hacernos
tomar por serio lo que dicen tiene menos que ver con una apariencia factual, o de un aire de inteligencia conceptual, que con su capacidad de convencernos de que lo que ellos dicen resulta de haber penetrado realmente en
otra forma de vida, todo esto se debe a la naturaleza altamente situacional
de la escritura etnogrfica.3
Christian Ghasarian, por su parte, nos instruye respecto a la cuestin. Para el autor:
Los antroplogos reivindican cada vez ms la vaguedad artstica que caracteriza su trabajo de investigacin. Si bien se
acuerda que el campo es de rigor no se engendra siempre un
acuerdo sobre lo que podran ser notas de campo estndar.
No hay ni consenso metodolgico ni etnografa ideal. La investigacin no puede ser dominada. Puede ser mejorada con un nico precepto fundamental: el respeto por las personas estudiadas
(Ghasarian, C.:1994).
De la misma manera aparecen frente a nuestros ojos las limitaciones de este pensamiento. El cientfico social no puede sentirse desanimado en su prctica pensando la posibilidad
de invalidez de los conocimientos que produce. Tiene frente a s las dificultades por las que
atraviesan las comunidades a las que estudia a los que el antroplogo debe representar,
ser voz de aquellos que han sido desprovistos de voz, dar visibilidad a sus problemticas.
Sin embargo, el antroplogo se presenta en el campo con un bagaje de conocimientos, con
su propia cultura que es la de la sociedad envolvente y las relaciones que establece con sus
objetos de estudio son asimtricas, ejerce sobre los otros su posicin dominante.
Aun as, el antroplogo de las ltimas dcadas ha reflexionado sobre estas cuestiones
y las mismas no le son ajenas, de manera tal que intenta en todo momento neutralizar esta
asimetra haciendo que los resultados de su investigacin sirvan para lograr una mayor calidad de vida de sus sujetos de estudio. Este reconocimiento de esta bsqueda de compensacin, esta toma de posicin, no implica de ninguna manera aceptar que hoy se sea menos
objetivo que los antroplogos que aqu y all sirvieron a los fines de la sociedad envolvente.
Los antroplogos del pasado tras sus aspectos de neutralidad y objetividad caan en una
forma de estudio planteada desde el poder que trascenda en racismo, exclusin, discriminacin y refuerzo de las desigualdades. Estas problemticas se convierten hoy en el fin que
tienen los antroplogos y justifican el estudio de otros individuos, la intervencin en una
comunidad con la intencin clara de reducir las asimetras impuestas. Esta posibilidad est
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abierta en Argentina desde que se instituyera en la UBA la carrera de Ciencias Antropolgicas, pues sus precursores fueron una muestra viviente de unin entre teora y prctica, de
compromiso con los sujetos estudiados4.Como lo plantean Visacovski y Guber:
Surge la responsabilidad y lealtad hacia los pobladores que el investigador visita diariamente durante largos meses. Si el trabajo de campo se da
en una realidad donde hay miseria, enfermedades, desnutricin, falta de
elemento esenciales para la vida, el problema de la responsabilidad se hace
urgente se deben solucionar los problemas inmediatos? Se debe actuar
directamente sobre el pueblo estudiado brindando elementos que tiendan a
aumentar su grado de conciencia sobre su situacin de marginalidad y los
medios para superarla? La nocin de que todo lo que se necesita es conocimiento ignora el ncleo del problema que enfrenta el socilogo: nuestro
conocimiento debe ser usado para producir cambios humanos positivos,
comunicando a las autoridades y grupos clave la existencia de realidades
desconocidas por muchos(Visacovski et al: 1999).
Debe actuar como el intelectual orgnico que esboza Antonio Gramsci, dejando atrs
la tpica actitud de los intelectuales tradicionales (Gramsci, A.:1967). Como reflexiona Victoria Bertullo:
Dar lugar al Otro, o a los diversos Otros y sus diversas visiones, en la
escritura a travs de citas extensas que no recorten su palabra segn nuestras expectativas sino que el Otro aparezca en tanto alteridad, escrituras en
coautora, la incorporacin de la imagen, darnos un lugar en el texto a nosotros como autores (explicitar quin habla) cuestionando nuestros propios
anclajes y supuestos dando cuenta del carcter dialgico de la actividad
etnogrfica (Bertullo, 2012)
Sera una alternativa viable a estos cuestionamientos que corren el riesgo de aportar una
indefinicin que conduzca en la praxis a la justificacin de las diferentes modalidades de
dominacin, exclusin y racismo, pues si no hay verdad en las producciones etnogrficas
de la misma manera tampoco es necesario actuar frente a esas realidades, dado que la accin partira de una interpretacin falaz.
Ya sea que nos planteemos una cosa u otra, es fundamental que entendamos la necesidad y centralidad de la Etnografa. sta, entendida como mtodo, presenta como prctica
principal el trabajo de campo. Como se argumentaba anteriormente, se establece entre el
investigador (nosotros), y el sujeto investigado (los otros), relaciones de asimetra.
El tema que aqu se debate es el del antroplogo del mundo subdesarrollado que estudia su propia sociedad. Las posiciones son tres: una es que el ser antroplogo en su propia
sociedad es una gran ventaja; la segunda que es una gran desventaja y que el mejor aporte
de un antroplogo subdesarrollado es el que este puede hacer abandonando su posicin
profesional y presentando una interpretacin desde adentro de la realidad como nativo;
la tercera posicin es: en qu medida un cientfico social puede entender su propia sociedad? Es la que encierra el problema ms crtico5.
Historia de vida de una mujer migrante
En las instancias previas de la entrevista el investigador se encuentra con un bagaje de
conocimientos que debe explicitar y hacer conscientes a manera de reflexin sobre su propia prctica. Debe decirse que se presenta al trabajo de campo imbuido de conceptos que
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develar estas permanencias implcitas en nuestras sociedades y que permiten sustentar parmetros patriarcales.
Anexo
101
cosa de otro mundo, me quera morir. El primer ao sufr un montn porque sala en Chajar a la ruta, me quera venir pero no saba para cual lado era el rumbo que tena que tomar
as que otra vez me volva a la casa con mi marido, por ah peleaba porque l me cont otra
historia l a m, nunca me habl l de trabajar y a m tampoco se me paso por la cabeza de
preguntarle, qu bamos a hacer, era muy joven termin el secundario y al otro ao me cas.
A esa edad por ms que te dicen, todo es malo lo que te dicen tus paps, al contrario, ellos
por ah lo que te dicen uno piensa que por envidioso nada ms. Porque mi pap cuando
me fueron a pedir la mano mi pap muchas veces me dijo Miriam ests segura de lo que
ests haciendo? Te quers casar? No quers ir a estudiar, ir a la universidad, terminar una
carrera? A qu provincia quieres ir? Yo quera ir a Cochabamba. Pero el problema era que
mi pap y mi mam peleaban mucho no s qu problema habrn tenido ellos, porque yo
cuando tenan que tomar una prueba me costaba un montn meterme en la cabeza era todo
lo que vea en la casa, incluso a la maestra tena que pedirle que me tomara la prueba otro
da, as que yo quera salir de mi casa s o s, por ah uno dice tens plata tens todo pero yo
siempre dije no es tener plata, yo ahora veo en mis hijos, lo ms importante no es la plata,
no lo importante es el amor, eso era lo que me faltaba en casa porque mis paps siempre
se sentan ocupados, mi mam no tena tiempo para compartir conmigo no cada uno a su
trabajo y vos queds con la chica que te atiende .Para mi comunin mi mam me compr
zapatos lindos, vestido, lindo, todo lindo pero me dej que fuera sola, porque no como
me voy a perder la venta ella viva solamente para la plata, ni ahora ella cambi, cuando
voy a una fiesta de fin de ao yo voy de ac para all, hoy no me preocupo de ir para all
porque yo cuando voy siempre estn ocupados, llega la navidad o la Nochebuena y ellos
van a todas partes y al final tengo que pasarla sola.
Es decir que en tu caso no viniste por problemas econmicos ni a travs de la ayuda de un
familiar?
En el caso de mi marido si, l a los once aos perdi a su pap y a su mam que se murieron despus tena un hermano en Crdoba que lo fue a buscar a l para ayudar a criarle,
a los once aos es un nio todava, ya estaba trabajando, tuvo que dejar la escuela, y as se
cri l.
Cmo se conocieron?
Ah donde yo vivo tiene un hermano l y dice que por muchos aos no lo vio a su hermano y bueno un enero fue para all y ah nos conocimos y yo tendra catorce aos, y l
iba y vena y me escriba, pero para m era una relacin pasajera, no pensaba en formar una
familia, en cambio l lo tomaba en serio, y cuando termin el ltimo ao fue para all y me
fue a pedir la mano y a m me sorprendi, all se acostumbra as no es como ac y ms si
sos la nica hija sals casada sino no, me lo dijo mi pap mi hija sale bien casada o sino no y
siempre me dice mi pap nadie se separ en la familia y no vas a ser vos la primera vos elegiste
ese marido si te golpea es t problema porque vos lo elegiste.
Cuando voy para all algunos no me conocen ms, por ah le preguntan a mi mam
quien es esa chica, no si es mi hija.
Despus nos casamos con mi esposo y despus nos fuimos a Chajar, A ese lugar fuimos
porque l siempre estuvo pegado del hermano, donde iba el hermano l iba y despus se
trasladaron a Corrientes. Era un pueblo pero vivamos en el campo en una casa de madera
en situacin bien precaria, en malas condiciones. Pero por la forma de trabajo y sin documentos no pods ir a ninguna parte los salarios eran bajos pero la plata alcanzaba para
vivir. En ese tema de la plata nosotros cuidbamos mucho. Siempre trabajamos en quintas,
en Corrientes trabajbamos el tomate, en un campo de un italiano que era muy bueno, all
estuvimos dos aos, en este lugar era un poco mejor pero se sufre cuando vens y no tens
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a quien recurrir pero all en Corrientes la gente era muy buena, gente sencilla, buena, no
como la gente de plata que siempre te trata menos, en cambio la gente pobre lo poquito que
tienen lo comparten con los dems. Yo as me senta feliz, porque eso no lo haba tenido
en mi casa, a mi nene le doy todo porque yo lo tuve y no tengo porqu hacerlo pasar por
faltas, pero yo le demuestro amor, yo me siento feliz, pero no con mis paps, en cambio ac
es distinto, por eso no tengo ganas de volver, nunca lo pens, por ms que tenga todo all,
algn da que no estn mis padres vender lo que tienen. Mi hermano hizo administracin
de empresas y trabaja en la municipalidad all. Tiene un buen trabajo.
Si no hubiera conocido mi marido jams me hubiera venido, cuando peleo con mi marido le digo que me voy pero tengo mis hijos, mi pap me invita para las vacaciones y me
paga todo, no tengo problemas.
Despus de Corrientes nos fuimos a Buenos Aires, l se fue para all de vacaciones
cuando fui a Bolivia y su hermana le dijo que all se ganaba un poco ms y entonces nos
fuimos. Yo no quera tener hijos en ese momento porque no estaba preparada pero mi marido si quera, fuimos a La Plata un pueblo Olmos, donde est la crcel de Olmos, ah se
trabajaba la verduras, en quintas, luego fuimos a Bavio con los animales, all tuve a mi hijo
en el 2001, luego nos fuimos a la quinta de nuevo pero ah no ganbamos nada, nunca nos
fue bien, despus nos vinimos a Adelia Mara y conseguimos trabajo ac porque mi marido
tena unos primos por San Basilio. Yo me quedo con el nene y l me dice que va a ver si
consigue un trabajo por ac, no tenamos nada ahorrado, cuando estbamos en Corrientes
si tenamos heladera, y eso pero tuvimos que vender todo para ir a Buenos Aires porque el
viaje era largo. Cuando llegamos a Adelia Mara trabajamos en campos de Sobrero, en tambos, no sabamos nada de ese trabajo, ac me gust la tranquilidad que tena el pueblo, en
Buenos Aires no dorma tranquila porque uno escuchaba que haban violado a una chica.
Cuando mi marido dijo que vamos a Crdoba quise venirme enseguida. Primero trabajamos en San Basilio, luego nos vinimos a un tambo en Adelia Mara de Alione, ah trabajamos diez aos, juntamos plata y nos compramos un sitio y empezamos a hacer construir
la casa despus nos cansamos, mi marido comenz a trabajar en La Pureza, no se ganaba
tan bien como en el campo y nos fuimos a Huanchilla a otro tambo, ah nos compramos un
auto, nos complicaba porque la escuela quedaba muy lejos, para llevar al chico, y adems
computacin, ingls, en el campo no lo dan, tecnologa, tampoco. El primer grado lo hizo
en el campo y luego volvimos a Adelia Mara, a un tambo, en el campo pods hacer quinta
y ahorrar unos pesos, en cambio en el pueblo tens que comprar todo. Las otras familias no
s como vienen los de la esquina son de Oruro ms frio en cambio nosotros somos del valle,
ms calor, yo soy de Tarija aunque nac en Sucre, la actividad principal la verdura, la fruta,
las flores, todo el tiempo es verde, flores.
Luego naci mi hija ac, Tarija es como Ro Cuarto un pueblo grande. Me gusta la tranquilidad del pueblo, ya no me acostumbro ms a estar all en Bolivia. No tengo vinculacin
con los dems migrantes de Bolivia en Adelia Mara. La mayor parte de los que vienen son
del Norte, por ejemplo yo de todos los lugares donde estuve no encuentro ninguno que sea
de Tarija.
Hoy trabajs con tu esposo?
Si, y me gusta, me encanta el campo, porque yo siempre viv en la ciudad, ahora que
vine al campo me gusta ms ac incluso cuando voy a visitar a mi mam y a mi pap ya no
me acostumbro ms, estoy unos das y me quiero venir para ac.
Tens vinculacin con los dems migrantes de Adelia Mara?
Ninguna porque son de distintas provincias, yo tendra que tener vinculacin si fueran
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la plata de vuelta, mi mam me quiere dar plata para hacer estudiar al nene.
Si mands dinero ellos reciben dlares y luego ese dinero va una caja de ahorro. Cuando sea abuelita me voy a morir all. Ahora ellos (sus padres) no pueden venir porque sus
padres viven y tienen que cuidarlos.
Conclusiones
En el marco de las migraciones que se producen en todo el mundo y producto del complejo y controvertido proceso que solemos llamar globalizacin se producen los procesos
migratorios de todo el mundo.
La historia de vida aqu presentada plantea, la posibilidad de reducir las asimetras existentes dando voz a los que estn desprovistos de ella: la superposicin de subyugacin que
implica ser migrante y mujer se traduce en un silencio que reafirma la desigualdad de clase,
de gnero y de origen que los cientficos sociales deben combatir desde sus producciones
acadmicas.
La mirada sobre esta temtica, intenta no ser ingenua o superficial en cuanto a las desigualdades que se presentan en la relacin entre entrevistado y entrevistador, pero tampoco
lo es sobre los riesgos que se corren si no se interviene en la realidad estudiada de manera
positiva, es decir, intentando generar las posibilidades de cambios que terminen con situaciones de dominacin.
Agradecimientos
Fue fundamental el incentivo proveniente por parte de la ctedra de Antropologa Social
y, en especial, de la profesora Ana Mara Rocchietti, dando espacio para que los alumnos se
interioricen en estas problemticas, pongamos en cuestin nuestros supuestos y nos acerquemos a las problemticas sociales de los latinoamericanos.
Notas
1
3
4
5
6
Referencias bibliogrficas
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del proyecto Capes-UdelaR. Anuario de Antropologa Social y Cultural en Uruguay, Vol. 10:
106
107
Introduccin
El eje del trabajo de campo estuvo orientado hacia la interculturalidad, teniendo en
cuenta los intercambios de poblacin de los pases limtrofes de Amrica Latina y la interaccin que se produjo entre los diversos grupos identitarios; prestando especial atencin en la
ciudad de Ro Cuarto y el cambio de su entramado social producto de dichas migraciones;
sobre todo, provenientes de Bolivia.
Al entrar en contacto y observar a los distintos grupos, se tienen en cuenta los que se
denominan smbolos diacrticos que son parte de la identidad y muchas veces se van disolviendo al llegar al nuevo medio.
Para el abordaje de dicho trabajo, se realiz una entrevista abierta ya que permite al
entrevistado armar lo que va a contar y el orden en que lo contar, tambin llamadas comnmente historias de vida (Barela; Garca Conde; Miguez 2012: 30).
El testimonio vivo como fuente histrica tiene un alcance mucho mayor que lo estrictamente relacionado con hechos y personas destacadas de la escena poltica o militar; involucra tambin lo cotidiano y lo cultural, lo particular enmarcado en lo social. Los informantes
que cuentan el relato de sus vidas, lo hacen en su doble calidad de individuos singulares y
de sujetos colectivos. Cada uno de ellos es nico, pero en el proceso de construccin de su
subjetividad han sufrido la influencia familiar, barrial, social, socioeconmica, cultural del
medio en que han vivido o viven. En este sentido, las fuentes de la memoria son consideradas como percepciones sociales de los hechos que estn inmersos en procesos y contextos
sociales ms amplios (Barela; Garca Conde; Miguez 2012: 15).
Las migraciones de Bolivia a Argentina a lo largo del
tiempo y el contexto poltico-econmico de fines del siglo
XX
Hacia finales del siglo XIX, la Repblica Argentina se configur como un pas agroexportador, creyendo que era uno de los caminos posibles para atraer a la tan anhelada civilizacin y sepultar el pasado hispano-indgena. Este modelo de pas fue posible gracias a un
conjunto de medidas complementarias de todo orden, entre ellas: una poltica migratoria,
confeccionada para recibir el exceso de poblacin europea, y un plan de expansin territorial para apropiarse de las tierras que pertenecan a poblaciones indgenas no sometidas
an por el Estado argentino. Bajo el lema Gobernar es poblar, se neg al indgena, al
mestizo, al negro, y al criollo; quienes pasaron a convertirse en los marginados del nuevo
Estado nacional. (Garca Vzquez, 2005: 27).
As, en Argentina la migracin siempre ha estado asociada a las de ultramar, europeas
principalmente; pero a lo largo de los aos tambin se han producido migraciones terres-
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110
111
de una cultura menor y, que los pobres estaban atrapados en una configuracin de costumbres e instituciones que los inmovilizaba histricamente, haciendo muy difcil la tarea del
desarrollo de la comunidad en direccin al progreso social. (Rocchietti, 2000: 107).
Existen movimientos tnicos dentro de pases donde son minoritarios numricamente,
pero hay otros casos, en donde estos grupos son la mayora de la poblacin; estos ltimos
arrastran ya siglos de relaciones coloniales y neocoloniales con el Estado y entonces sus
movilizaciones pueden tener ms referentes que toque al conjunto del pas, es este el caso
de Bolivia.
Calvet, insiste en que todo comienza al asignar nombres. El desprecio por el otro (es decir,
el desconocimiento o la incomprensin del otro desprovistos de cuidado y esfuerzo por conocerlo o
comprenderlo) se manifiesta desde los primeros contactos precoloniales en la empresa taxonmica
(Calvet, 2005: 72). Ese derecho de dar nombre es la vertiente lingstica del derecho a tomar
posesin.
El Estado monotnico excluy desde 1825 hasta 1952 a toda persona que no pudiere
expresarse por escrito en espaol. En 1954 Bolivia se reconoci como una nacin culturalmente homognea en su lengua y su cultura, pero no fue hasta 1994 que se reconocieron oficialmente la pluriculturalidad y la multietnicidad mediante una poltica lingstica
que abarc tambin a las lenguas indgenas. Sin embargo, no consiguieron ser reconocidas
como lenguas oficiales hasta 2006 cuando se aprob el proyecto de Ley que confiri el estatus de idioma oficial a muchos idiomas indgenas hablados en diversas regiones del pas
incluyendo al quechua, el aymar y el guaran hablados extensamente (Cancino, 2008).
En la divisin internacional del trabajo el desarrollo de los pases industriales se debe al
dominio que ejercen sobre pases que se encuentran en desventaja por ser productores de
materias primas, alimentos y mano de obra barata. Los principales productos que aquellos
demandan pueden ser localizados en una regin dada, que en determinada coyuntura histrica se convierte en central y en un polo de atraccin para las poblaciones de las regiones
perifricas (Garca Vzquez, 2005: 49).
Existen casos de algunos pases perifricos con una incipiente industria profundicen su
proceso de industrializacin y se inicie el despegue econmico de sus regiones ms postergadas para responder al mercado interno. En consecuencia, estas ltimas se convierten
en centros de atraccin para aquellos pases perifricos con desequilibrios estructurales de
larga data.
Anlisis: Historia de Vida
A lo largo del relato y anlisis no se utilizar el verdadero nombre del entrevistado, con
la finalidad de preservar su identidad; el pseudnimo escogido es Juan Tejada y Rosa de
Tejada.
Dicha entrevista fue realizada el sbado 9 de noviembre de 2013 entre las 14:00 y las
16:00 hs en el domicilio de los entrevistados, Barrio San Antonio de Padua, ciudad de Ro
Cuarto. Previamente se haba obtenido el nmero telefnico de Juan Tejada mediante el
contacto realizado por los miembros del equipo que conforman la ctedra con los integrantes de la Comisin Directiva de la Comunidad Boliviana de Ro Cuarto, de la cual l forma
parte.
Juan Tejada naci en La Paz, Bolivia en 1972, miembro de una familia ensamblada ya
que fue hurfano de madre desde nio y su padre formo una nueva pareja con la cual tambin tuvo hijos; por lo que Juan conviva con su madrastra, su padre su hermano de sangre
112
y sus hermanastros; su padre trabajaba en el sector agropecuario, en las quintas. Juan antes
de migrar trabajaba en una empresa, en la que era sereno y encargado del depsito; previamente haba realizado parte de los estudios secundarios, los cuales no termin porque le
era muy difcil trabajar y estudiar conjuntamente.
A fines de 1990 Juan renuncia a su trabajo en busca de uno mejor, adems su mujer
(Rosa) para ese entonces trabajaba como empleada domstica pero no pudo seguir realizando esta actividad porque tena a su hija (Marina) que le demandaba su atencin al ser
pequea. Un da Juan se encuentra con un amigo con quien se reuna a jugar al futbol, y este
le sugiri migrar a la Argentina, ya que tena un hermano viviendo en dicho pas y segn
su testimonio se encontraba en una buena situacin.
Juan se decidi a migrar por lo que sac el pasaporte y realiz los dems trmites correspondientes; en un primer momento decide viajar solo con su amigo para encontrar un
trabajo y establecerse y luego mandar dinero para que su familia se trasladara hacia Argentina. Pero su amigo, no sac pasaporte, le dijo que iban a pasar caminando y Juan se confi.
Primeramente se dirigieron a Santa Cruz, porque desde all se podan conseguir pasajes
directos hasta Buenos Aires y Mar del Plata. Compraron el boleto de la empresa Flecha Bus
y llegaron en colectivo hasta la frontera, pero all las cosas no ocurrieron como estaba previsto, ya que en la oficina de Flecha Bus de Yaquiba les dijeron que sus boletos no servan,
por los mismo, haban pagado $ 400 y en total Juan haba juntado alrededor de $ 600. En
la frontera el grupo que intentaba pasar a Argentina se encuentra con un hombre que le
solicit el pago de $200 para ayudarlos a cruzar; l los traslad hasta Pocitos (Argentina),
este recorrido lo tuvieron que realizar caminando hasta que llegaron a un hospedaje donde
tuvieron que pagar $ 20 para pasar la noche. All se present otro hombre que seleccion a
los ancianos y embarazadas para que se trasladen con l y poder cruzar la frontera vestidos
de empleados ferroviarios. El resto tuvo que caminar por el monte y la arena durante 6
horas para evitar ser vistos por Gendarmera, llegaron a un pueblo de la provincia de Jujuy
alrededor de las 20:00 hs y luego fueron a una casa, donde les dijeron estas mismas personas que los trasladaron que estuviesen listos para las 2:00 de la madrugada porque deban
continuar el viaje. Llego una camioneta con la cual deba de ingresar definitivamente a la
Argentina, el traslado lo debieron realizar todos escondidos para no ser avistados por la
polica. Pero el viaje se torn largo y no llegaban a ningn destino, en un momento la camioneta se detiene, les piden que se escondan y les dicen que ya volvan, esto no ocurri as
y fueron encontrados por un polica quien los envi a un cuartel de Gendarmera y de all
nuevamente a Tarija (Bolivia).
Juan y su amigo debieron conseguir dinero para cubrir las necesidades bsicas, y adems poder hacer los reclamos correspondientes, pero stos fueron en vano. Desde Santa
Cruz se comunicaron con sus esposas para avisarles que se encontraban en la Argentina,
lo cual no era cierto, adems se hallaban sin dinero por lo que vendieron sus pertenencias,
parecan resignados a trabajar en esa ciudad.
Luego averiguaron si poda cruzar a Argentina por Paraguay, el amigo de Juan se sac
el pasaporte y viaj solo; no tuvo inconvenientes para ingresar al pas, los llam a Juan para
comunicarle que no haba problema para ingresar por esta va. Fue por esta razn, que Juan
decide comunicarse con su familia, decirles la verdad, y luego trasladarse con ellos.
Rosa lleva a cabo los trmites pertinentes para adquirir el pasaporte, al igual que su hija.
Una vez ingresados a la Argentina se instalan en Mendoza, a fines del ao 2000 en el que
permanecieron por 7 aos. El comienzo de su vida en Argentina fue mucho ms duro de
lo que esperaban ya que era una situacin muy complicado del pas y la propia poblacin
mendocina les deca que haban llegado en un mal momento. Juan consigui trabajo en
113
las quintas dedicadas a la produccin hortcola, la cual se encontraba muy alejada de San
Carlos. Fue un momento difcil para la familia, por lo que tuvieron que vivir en una casa
de barro y beber agua de las acequias, la cual no era potable; adems de que Juan no estaba
acostumbrado a un trabajo tan arduo como este.
Como consecuencia de esta situacin, Juan quera regresar a su pas, pero su mujer le
dijo que no lo haran y que ella trabajara junto a l, porque adems haban conseguido un
prstamo de $1000 y deban devolverlo. Para ese entonces el matrimonio ya tena dos hijas
ms (que actualmente tienen 9 y 7 aos).
En este entonces su hija estaba terminando los estudios primarios, por lo que queran
mejorar su situacin para que continuara con sus estudios ya que en Mendoza el colegio
estaba muy alejado y no tenan vehculo para trasladarse. Rosa tena su hermanas y hermano viviendo en Ro Cuarto, quienes los visitaban peridicamente y vieron que su forma
de vida era precaria, por lo que decidieron ayudarlos para que se trasladar a Ro Cuarto en
busca de un mejor empleo y para que su hija pudiera continuar con sus estudios. Por medio
de sus cuados Juan consigui trabajo como yesero y Rosa como empleada domstica. Su
vida en Ro Cuarto comenz a estabilizarse, y empezaron a concretar sus objetivos, ya que
desde su llegada a la ciudad hace alrededor de 6 aos, ambos siempre tuvieron empleo,
su hija termino los estudios secundarios e ingresa a la universidad para estudiar abogaca.
Conclusin
Una vez desarrollada la entrevista, es posible analizar las perspectivas que confrontan.
El migrante estudiado lleg a la Argentina en una busca de una mejor oferta laboral como
se ha sugerido desde el posicionamiento terico, aunque se presentan otros aspectos en los
que se difiere como por ejemplo, el no haberse instalado en un ncleo industrial como el
Gran Buenos Aires, Crdoba o Rosario sino que su primer destino laboral fue en Mendoza
dedicndose a la produccin hortcola, donde debi afrontar situaciones de pobreza vulnerable debido a su precario modo de vida y los frgiles lazos sociales.
Durkheim establece una diferenciacin entre compartir y participar de la cultura; lo
primero, tiene que ver con conocer las normas sociales que forman parte del estilo de vida,
es conocer los cdigos. Mientras que participar de la cultura, es asumir un rol dentro de la
misma y esto, alguien debe permitirlo. El individuo entrevistado se encuentra participando
de la cultura, ya que segn se sus palabras se siente como un Argentino ms, se relaciona
con la poblacin y est abierto a entablar vnculos. Pero esto ha significado que deje de lado
muchas de las costumbres de su pas, como es el caso del idioma el que solo habla cuando
se comunica con su hermano y su padre.
El momento en que Juan decide migrar las legislaciones de nuestro pas se mostraban
desfavorables para los migrantes de pases limtrofes; por lo que su paso a la Argentina
puede ser considerado conflictivo por todas las peripecias que debi atravesar.
En cuanto a su lengua, el individuo ha sufrido en cierta manera un colonialismo lingstico, ya que en primera instancia haba adquirido el idioma aymara, el cual utiliza solo
dentro del mbito familiar y dicha lengua es reconocida recientemente en Bolivia como
oficial por parte del estado. Por lo tanto en su proceso de socializacin prevalece el idioma
castellano.
Los migrantes adems de por su nacionalidad pueden ser clasificados de acuerdo a otro
criterio que encierra las siguientes categoras:
Individuos singulares: tienen la capacidad de ver hacia atrs su vida, reflexionar y
114
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Mxico D.F
TAYLOR, C. La ciencia de la Cultura. En: Kahn, J. S. (Comp.). El concepto de cultura. Barcelona:
Anagrama. 1975.
115
Introduccin
El presente trabajo se inscribe en el marco de un proyecto de investigacin del plan
de becas de la SECyT, UNRC, titulado: Control social y relaciones intertnicas en la frontera
sur Cordobesa. Una aproximacin a partir de los juicios a pobladores del Ro Cuarto, 1860-1869.
Procura estudiar la problemtica del ejercicio del control social por el gobierno provincial
sobre la poblacin que habitaba en la regin del Ro Cuarto en la segunda mitad del siglo
XIX, teniendo en cuenta las relaciones que estos pobladores establecan con los grupos indgenas del otro lado de la frontera. La hiptesis que se sostiene es que en la dcada de 1860
la justicia que se aplic en la Frontera Sur cordobesa procur el control y disciplinamiento
poltico, social y econmico de los pobladores del Ro Cuarto reacios al orden estatal. Sus
vnculos con los indgenas de la pampa central fueron una de las causas principales por las
que se los penaliz. Para ello el gobierno utiliz como mecanismo de poder y control a la
justicia, que condenaba a estos pobladores por relacionarse con los grupos indgenas segn
criterios propios.
En esta investigacin se analizar particularmente un juicio sustanciado contra Donato Rosales, un habitante de la campaa, acusado de robo de ganado (abigeato) en 1860 en
Ro Cuarto, quin aos despus termina siendo condenado a muerte por su vinculacin con
las montoneras provinciales. Se trata de un documento de carcter jurdico conservado en
el Archivo Histrico Municipal de Ro Cuarto (AHMRC). El objetivo general es establecer
y explicar los mecanismos de aplicacin de la justicia. Se examinarn, especficamente, los
criterios de prueba que este juicio aporta los cuales permiten observar procedimientos que
todava se ajustaban a una justicia de Antiguo Rgimen. Tambin se tendr en cuenta la
prctica del abigeato: su conceptualizacin como delito y las razones por las que las autoridades judiciales lo condenaban duramente.
El control social en la Frontera de Ro Cuarto: polticas
de poblamiento y construccin de estereotipos
Desde su fundacin en 1786 la villa de la Concepcin del Ro Cuarto desempe el rol de
poblacin fronteriza durante casi nueve dcadas. Su estratgica ubicacin geogrfica, en lo
que era por entonces un corredor terrestre desde Buenos Aires a Cuyo, favoreci a las elites
vinculadas con la actividad comercial y ganadera. Sin embargo, la cercana de la frontera
represent un factor limitante para el desarrollo de ambos rubros. Hacia la segunda mitad
del siglo XIX, los sectores sociales ms representativos demandaron polticas de contencin
a fin de garantizar la normal circulacin de bienes y mercancas. Estos mismos hacendados
117
y comerciantes tenan a su cargo la estructura institucional local y regional, ejerciendo funciones pblicas y militares en la villa y en el departamento fronterizo. Mientras los juzgados, la polica y la comandancia eran desempeados por productores ganaderos, los cargos
de concejiles eran ocupados en su mayora por comerciantes (Basconzuelo 2011:562).
Los acontecimientos que ocurrieron en la regin del ro Cuarto a comienzos de la dcada de 1860 -vinculados con el estallido de las montoneras en varias provincias argentinaspermiten comprender el accionar de la justicia. Por una parte, la represin de los levantamientos, requiri que las fuerzas militares apostadas en el ro Quinto, se replegaran hasta
el ro Cuarto, dejando as desguarnecida la frontera con los ranqueles. Simultneamente, el
Estado comenz a ejercer un control social ms marcado, persiguiendo a travs de la polica
y los jueces de paz a los diferentes sujetos reacios al orden que se procuraba imponer (Prez
Zavala y Tamagnini 2012). De manera paralela, se observa una reactivacin de la antigua
preocupacin de poblar la Frontera Sur. La combinacin de ambos intereses hizo que, a manera de castigo e igual que haba ocurrido a fines de la colonia, las autoridades trasladaran
en forma compulsiva a los autores de determinados delitos (Punta 2011:195), haciendo as
un uso poltico de la justicia. Por eso, autores como Rustn establecen una vinculacin entre
las polticas de poblamiento y la judicializacin. Los funcionarios necesitaban categorizar
como reos a algunos pobladores rurales para justificar su traslado y llevar adelante dichas
polticas de poblamiento fronterizo (Rstan 2005: 82).
Como en pocas anteriores, las autoridades apelaron a la estrategia de construir estereotipos de sujetos a los que se atribuyeron determinadas acciones consideradas delictivas, de manera de poder luego justificar su traslado a la frontera (Cf. Punta 2011; Rustn
2005). En ese marco, se trazaron criterios de demarcacin social definitorios de los atributos
y los perfiles de inclusin y exclusin (Barral et al 2007:129) siendo las figuras ms comunes
las de perjudiciales, vagos y malentretenidos.
A lo largo del siglo XIX, su connotacin fue cambiando, aplicndose a nuevos sujetos
y prcticas sociales. En este punto, vale la pena remarcar que la figura delictiva y la construccin de estereotipos sociales fueron previas a la difusin efectiva del delito y que el
rigor de las penas no se relacionaba necesariamente con la gravedad de la infraccin. De
este modo, se elabor una suerte de molde donde se fueron introduciendo las conductas
condenables. Esta operacin fue central porque permiti construir un ideal definido donde
los indeseables eran los expulsados de la ciudad o de la jurisdiccin, que vivan en lugares
despoblados (incivilizados, con indios). Por ello, la pena que se le aplic al vago que fue
visto como un germen ajeno a la ciudad a la que pona en peligro- fue el confinamiento al
margen de la comunidad civilizada (Barral et al 2007:102).
Juicio a Donato Rosales: Procedimientos judiciales en la
segunda mitad del siglo XIX
A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, la prctica de abigeato (robo de ganado)
constituy una de las mayores preocupaciones a resolver por la justicia. El crecimiento de la
demanda por parte del mercado internacional de artculos ganaderos llev a los productores a plantear sus quejas ante las autoridades por las apropiaciones de ganado (Yangilevich
2008:125). El juicio contra Donato Rosales permite observar las caractersticas de esta prctica en la regin del Ro Cuarto y cmo se la judicializaba. El sujeto en cuestin fue imputado
de robo de ganado y venta ilegal de otros animales, mulas y yeguas, junto a su hijo Rosario.
Puntualmente se lo acus del robo de una vaca perteneciente a Livorio Gmez hacendado y
vecino de la Villa del Ro Cuarto. Para dar claridad al hecho y sentenciar al acusado, se llam
118
a varios vecinos y conocidos de los involucrados que se presentaron como testigos (catorce
en total) y dieron sus declaraciones ante el Sub Intendente de la Polica y su escribiente.
Claramente se trata de una prctica de abigeato.
La primera observacin que se puede hacer es que los procedimientos judiciales que se
aplicaron en la dcada de 1860 siguen siendo los heredados del perodo colonial. Si bien el
proceso revolucionario implic una renovacin institucional, en el mbito de la legislacin
criminal los cambios no se dieron de manera acelerada. Por el contrario, la normativa elaborada durante la dcada de 1820 retom muchas de las disposiciones vertidas en la legislacin castellana sobre la materia (Yangilevich 2008:126). En ese marco, el texto penal bsico
denominado Sptima Partida de Alfonso el Sabio sigui teniendo una marcada influencia
en la legislacin del incipiente Estado argentino. Las ideas del derecho penal ilustrado se
difundieron ms tardamente que en otras regiones de Amrica y la justicia, la polica y las
autoridades ejecutivas basaron sus decisiones cotidianas en esas nociones fragmentadas
(Barral et al 2007:136). La aplicacin de la justicia se determinaba haciendo referencia tanto
a las costumbres como a la moral cristiana. En lo que respecta a la criminalidad, se va desarrollando una nueva visin, en la cual la persecucin se diriga cada vez menos a los crmenes y cada vez ms los criminales y delincuentes (Barral et al 2007:135). Es decir, si bien
los procedimientos judiciales seguan teniendo caractersticas heredadas de una justicia de
Antiguo Rgimen, vemos en cambio que se empieza en crear ciertos sujetos perjudiciales
a quienes asignarles delitos que preocupaban en esta poca de manera de legitimizar el
control social y justificar los destierros por medio de polticas de poblamiento.
Una de las prcticas que evidencia la continuidad de algunas estructuras jurdicas coloniales es la utilizacin de criterios de prueba siendo el peritaje, la confesin y los testimonios de los testigos considerados plena prueba. A sta se le sumaba en calidad de
semiprueba la fama del imputado en un proceso de tipo inquisitivo, donde el reo era culpable hasta que se demostrara lo contrario. De esta manera, los testimonios de los testigos
quedaban atravesados por la fama del acusado (Barral et al 2007:145). Dicho en otros trminos: los testimonios que pudieran aportar los testigos sobre el acusado y el conocimiento
del mismo, tenan tanto peso en el proceso de juzgamiento del reo que podan determinar
su inocencia o no. Lo que se pretenda era crear un delincuente a partir de la pblica voz
y fama. Por ello, es comn encontrar en los interrogatorios la expresin: si sabe o ha odo
decir que
Para Rustn (2005:104) la mala fama representaba una presuncin de culpabilidad
que frecuentemente se iniciaba con rumores. Por s misma, ella constitua una prueba suficiente para sumar culpabilidad al acusado. Por eso, ste deba valerse de testigos que de
alguna manera dieran cuenta de su buena procedencia.
En el Juicio analizado se detecta este proceder de la bsqueda de la prueba y de la semiprueba en el interrogatorio a catorce testigos masculinos que prestaron su testimonio
ante el escribiente de la Polica de Ro Cuarto. Todos ellos eran hombres en la mediana de
edad vinculados mayoritariamente con las actividades rurales, segn puede observarse en
la siguiente tabla:
Tabla 1: Testigos del juicio a Donato Rosales1.
NOMBRE
EDAD OCUPACION
PARENTESCO
(Con D. Rosales)
1- Liborio Gmez
35-40
Hacendado
Ninguno
2- Gavino Zevilla
45
Campesino
119
3- Mariano Sosa
34
Campesino
Ninguno
4- Bernab Zevilla
40
Campesino
Cuado
5- Epifanio Lucero
28
Campesino
Ninguno
6- Manuel Lucero
30
Campesino
Ninguno
7- Carmen Fernndez
28
Campesino
Ninguno
8- Juan Lucero
22
Campesino
Ninguno
9-Francisco Cabrera
70
Labrador
Ninguno
22
Campesino
Ninguno
40
19
Sin ejercicio.
Hijo
35
Estanciero
Ninguno
36
Estanciero
Ninguno
Una de las primeras preguntas del interrogatorio giraba en torno a la relacin del testigo
con el acusado, tratando de establecer lazos de parentesco: Si algunos de los testigos tienen
algn parentesco con Donato Rosales. Los lazos familiares eran importantes a la hora de presentarse como testigo, ya que el acusado poda recurrir a ellos (si haba buena relacin) para
que dieran fe de su buena procedencia y esta referencia sumaba en la defensa del acusado
en la causa:
Preguntado por el conocimiento de Donato Rosales hijo de este Rosario
Rosales, noticia de esta causa y demas generales de la ley, dijo: que conoca Donato Rosales hijo, que ha oido la prision de los dos, que Donato
Rosales es cuado suyo y padrino de casamiento, siendo sobrino tambien
Rosario Rosales, pero que respetando el juramento que ha prestado para
decir verdad, no le ser de inconveniente alguno la lnea de parentesco que
tiene con ellos y responde ___________.2
Preguntado por el conocimiento de Donato Rosales hijo de este Rosario
Rosales, si tiene noticia de esta sumaria y si las sigue, y por las jenerales
dela ley, dijo: conocer Rosales hijo, que ha oido de estos declaraciones
que se siguen ellos, que Rosales es cuado suyo, y sobrino carnal Rosario
Rosales, pero que est dispuesto decr la verdad que haba prometido bajo
el juramento, y responde __________.3
Otras de las preguntas que aparecen en el documento es a que distancia viva del acusado y
si lo haban visto relacionarse con los indios del otro lado de la frontera. Respecto al trfico de
ganado, se les preguntaba sobre las cantidades que tena como propiedad y si las marcas de los
mismos pertenecan a l o eran ajenas. Todos estos datos hacan un aporte importante al caso.
Eran referencias que constituan la semiprueba, y que slo se podan averiguar en funcin
de los interrogatorios realizados a los testigos. Por ejemplo, en relacin a si viva cerca del
acusado o en su misma morada:
Preguntado si adems del parentesco en que est ligado con Rosales
hijo de este Rosario Rosales, ha vivido junto con ellos en esta Villa en el
campo algun tiempo, dijo:que en esta Villa haba vivido junto con ellos en
un mismo sitio y en habitacin aparte como tres cuatro aos, y que hace
dos meses mas que h mudado de casa, y responde ____________.4
120
121
Rosales para la subsistencia, dijo: que nunca los ha visto ejercitar trabajo
alguno, y responde___________ .11
Preguntado que medios tiene de subsistencia Rosales, dijo: que tena la
manada de un padrillo tordillo como de diez yeguas, las de un padrillo
alazan como once yeguas y la de un saino como de catorce; que adems
de lo dicho puede agregar dos caballos sainos y un castao, y responde
___________. Preguntado si sabe haoido que Rosales hijo de este Rosario Rosales ejerciten algun trabajo para proporcionarse la subsistentcia,
dijo: que no sabe ni ha oido de algun trabajo, y responde ________.12
Preguntado de que interese haya dispuesto Rosales para la subsistencia
propia y familia, dijo: que adems de la mantencion de carne y maiz que le
suministraba veces su hermano Epifani Lucero ignoraba que otros medios
tuviese Rosales para la subsistencia propia y familia, y responde.13
Este tipo de interrogatorios poco tenan que ver con averiguar sobre el delito que haba
cometido. La intencin final era conocer la procedencia del sujeto implicado, su modo de
vida y fama, recurriendo a la pblica voz. La justicia, durante esta poca no vea con
buenos ojos la falta de ocupacin o trabajo, ya que significaba segn su criterio una presuncin de la prctica de la delincuencia.
En la indagatoria realizada al hijo del acusado, Rosario Rosales una de las preguntas
hace referencia a si saba o tena conocimiento sobre el trabajo o actividad que realizaba su
padre. El testigo apel a la discapacidad fsica de su progenitor para explicar por qu no
posea ningn trabajo. Muchas veces este tipo de argumentos, como la falta de capacidades
fsicas, las necesidades y la pobreza, ayudaba a justificar formas de vida:
Preguntado que ejercicio tiene constantemente en algun trabajo para la
subsistencia propia de la familia, su padre Rosales, dijo: que no ejercita
ningun trabajo su padre por impedimeento de la mano derecha cortada
la mueca, y responde ().
Preguntado que medios tiene Rosales para la subsistencia propia y familia,
dijo: que tena tres manadas de yeguas, la de un padrillo alazan como de
diez yeguas y otras dos manadas de su madre EusevaZevilla, y responde
(). 14
Otra de las preguntas que le hacen a Donato Rosales, es sobre la disposicin de testigos
para la causa, y menciona, a Asencio Correa Marcos Rodrguez, su cuado Gavino Zevilla,
y Bernabe Zevilla:
Preguntado que si tenia testigos que acreditasen la espocisicion que tiene
hecha anteriormente dijo: que si que se llamase Asencio Correa Marcos
Rodriguez y (el cuado de Rosales) gavinoZevilla y BernabeZevilla los que
han de declarar que el cuero de dicha vaca no ha sido marcado en el puesto
del declarante y que ni en esto haya tenido parte y amas espone el declarante que su marca la present la esposa de Rosales ala policia y que esto lo ha
ignorado el declarante. 15
Tanto en las causas civiles como criminales, los testigos tenan un lugar primordial. Se
recurra a ellos para mltiples propsitos y su intervencin no se reduca a atestiguar acerca
del hecho que efectivamente haban presenciado (Barral et al 2007:167). Se trataba tambin,
de movilizar lazos sociales para afirmar la condicin de buen vecino (Fradkin 2009: 170).
Por eso, muchas veces, la sentencia al acusado dependa de estos criterios de prueba,
122
donde el testimonio era una pieza fundamental para la declaracin de culpabilidad o inocencia del acusado.
El caso de Donato Rosales queda inconcluso, debido a que el documento se encuentra
incompleto, por lo tanto hasta el momento no se sabe si se lo conden o no por el delito
cometido.
Consideraciones finales
En la dcada de 1860 la administracin de la justicia en la regin de Ro Cuarto se
ajustaba todava a los procedimientos coloniales. Las preguntas indagatorias del juicio analizado muestran que las formas de aplicar la ley no haban sufrido las transformaciones que
ya se observaban en el plano econmico y social, acordes con la organizacin de un Estado
nacional liberal.
La declaracin de los testigos continuaba siendo fundamental para esclarecer los
casos y proceder a la sentencia, teniendo en cuenta la figura que se haba reconstruido sobre
el acusado. Los criterios de prueba judicial aceptados y arraigados podan diferir y hasta
contradecir la normativa vigente (Barral et al 2007:148).
Los interrogatorios poco tenan que ver con la averiguacin del delito cometido. La
intencin final era conocer la procedencia del implicado y su modo de vida. Para la justicia
local, la falta de ocupacin o trabajo significaba no slo una puerta a la delincuencia sino
tambin una amenaza al orden y la seguridad de la poblacin.
Notas.
1.
AHMRC. Caja: Departamento Ejecutivo. Ao 1860. Subintendencia de Polica. Correspondencia recibida. Seccin B.
2.
Ibidem, f. 4.
3.
Ibidem, f. 9.
4.
Ibid.
5.
Ibidem, f. 7.
6.
Ibidem, f 10.
7.
Ibdem. f. 11.
8.
Ibd.
9.
Ibidem, f 12.
10.
Ibidem, f..15.
11.
Ibdem, f. 17.
12.
Ibdem, f. 20.
13.
Ibd.
14.
Ibidem, f. 27.
15.
Ibidem, f. 36.
123
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