Intellectuales Franceses
Intellectuales Franceses
Intellectuales Franceses
La creacin de
una generacin intelectual (ttulo preliminar)
Prlogo
1 El campo intelectual en Francia
1.1 Posestructuralismo': un malentendido internacional?
Estructuralismo y posestructuralismo en la sociologa de los
intelectuales
2 Estructuralismo versus posestructuralismo:
El nacimiento de una generacin intelectual
2.1 La evolucin de la Teora:
De estructuralismo a 'posestructuralismo'
2.2 Por qu no hay posestructuralismo en Francia:
Foucault, Derrida y ca. en el campo intellectual francs
3 El auge y el declive de la generacin estructuralista
3.1 De modernidad a posmodernidad:
El campo intellectual desde la Ilustracin
3.2 El auge de las ciencias humanas en los aos 60 y 70
3.3 La formacin de la generacin estructuralista
3.4 El cambio neoliberal de los aos 80
Notas
Referencias
ndice
Introduccin: El campo intelectual en Francia
Desde hace treinta aos, los tericos franceses de los aos 60 y 70, tales como Michel Foucault y
Jacques Derrida, han sido discutidos en discursos intelectuales internacionales como representantes de
un paradigma conocido como posestructuralismo (a veces conocido como Teora Francesa, teora
posmoderna, o deconstruccin, menos frecuentemente como constructivismo o anti humanismo).
Sin embargo, en Francia, se desconoce el trmino posestructuralismo'. Es indiscutible que tericos
como Michel Foucault, Jacques Derrida, Gilles Deleuze, Jacques Lacan, Louis Althusser, Julia Kristeva y
Roland Barthes disfrutaron de una gran atencin durante las controversias marxistas y freudianas
estructuralistas de los aos 60 y 70. Pero en Francia, uno se pregunta por qu los observadores
internacionales les han colocado el particular prefijo pos a estos tericos, cuyos proyectos alcanzaron
la cima del inters pblico alrededor de 1970 y quienes de lo contrario estaban muy poco relacionados
unos con otros. Por qu se agruparon en un movimiento encabezado por figuras tan diferentes como
Foucault y Derrida (consultar Angermuller, 2007b)? Una entrevista realizada a Michel Foucault que se
public en 1983 en la revista norteamericana Telos bajo el ttulo de Estructuralismo y
Posestructuralismo documenta la falta de entendimiento por parte del supuesto lder del movimiento
intelectual. Mientras el entrevistador norteamericano insista en la posicin de Foucault con relacin al
posestructuralismo, Foulcault responda un tanto sorprendido e irritado que detrs de lo que era
conocido como estructuralismo, exista cierto problema (en trminos generales, del sujeto y de la
reformulacin del sujeto). [Sin embargo, yo] no veo qu clase de problema es comn para aquellos
referidos a las personas que nosotros llamamos "posmoderno" o "posestructuralista" (Foulcault,
1994c: 447 [448]).1, 2 Qu tragedia: El lder de un movimiento que no sabe nada sobre su movimiento!
A pesar de las protestas adicionales de los dems tericos franceses, incluido Derrida, quien denunci
la identificacin de su proyecto terico con el '"posmodernismo", el "posestructuralismo", y la crtica
de la "meta narrativas" como un 'grave error' (1999: 241-242.), la etiqueta 'posestructuralismo' se
estableci por s misma en el debate intelectual de los aos 80 y 90 en Amrica Anglosajona, en Europa
Central, Oriental y meridional, en Amrica del Sur y Amrica Central, y Asia Oriental (en todos lados, a
excepcin de Francia). Por lo tanto, Slavoj iek remarc 'el hecho crucial, pero constantemente
ignorado, de que el propio trmino "posestructuralismo", si bien est ligado a la Teora Francesa, es un
invento alemn y anglosajn. El trmino alude a la manera en la que el mundo anglosajn percibi y
ubic las teoras de Derrida, Foulcault, Deleuze, etc. En Francia, nadie utiliza el trmino
"posestructuralismo"' (iek, 1991: 142). E incluso hoy en da, las reacciones que los intelectuales
franceses tienen al escuchar a sus colegas internacionales hablar sobre el 'posestructuralismo francs'
tienden a variar desde asombro hasta irritacin. Y cuando Franois Dosse, en una representacin
verdaderamente importante de las tendencias actuales en las ciencias sociales y humanas en Francia,
vio un 'mbito intelectual posestructuralista' (Dosse, 1995: 19)3 que surgi en Francia, los lectores
internacionales deben ver para creer que las clases historiadoras intelectuales que se recogen bajo el
trmino de 'posestructuralismo', precisamente aquellos tericos polticos liberales y filsofos morales
neokantianos de los aos 80 que, al defender los derechos humanos, la democracia liberal y al
individuo autnomo y libre, tratan de poner fin de una vez por todas al 'sectarismo' poltico y a la
'irresponsabilidad' poltica de un Jean-Paul Sartre, un Michel Foucault, o un Pierre Bourdieu.
Es posible que la discusin sobre 'posestructuralismo francs' sea producto de un enorme
malentendido internacional? Que las teoras de Foucault, Derrida y ca. circulen en una gran cantidad
de contextos es una cosa. Cmo se apropian estas teoras en sus diversos contextos es otro tema; y
podemos preguntarnos 'Por qu los acadmicos literarios norteamericanos han dedicado tanta
energa en importar el conocimiento francs, siendo que los estudios literarios de ambos pases estn
intelectualmente tan fuera de sintona?' (Duell, 2000: 118). De hecho, el fenmeno del
posestructuralismo es un ejemplo elocuente del rol del contexto en el que se reciben las ideas tericas.
No se consideran estas teoras como productos de un movimiento o grupo intelectual
('posestructuralismo') en el debate internacional, mientras que en Francia son consideradas ms bien
como productos de tericos de cierto perodo (especficamente en los aos 70)?
Entonces, al examinar las condiciones socio histricas en las cuales los discursos intelectuales sobre el
estructuralismo y el posestructuralismo han surgido, este libro responde al descontento que a veces
surge de la circulacin irregular y asimtrica de ciertos textos, tanto de cuyos contextos de origen son
abstractos en el debate internacional como de la recepcin internacional en el contexto francs
(consultar Angermuller, 2004a). Un ejemplo es la reaccin de muchas tericas feministas de Amrica
del Norte que, luego de volver de Francia, manifestaron sorpresa sobre la falta de protagonismo de
tericos como Derrida y Foulcault. Claire Goldberg Moses seala que las intelectuales francesas como
Julia Kristeva, Hlne Cixous y Luce Irigaray, quienes ms representaban la minora en el movimiento
feminista francs, son consideradas en Estados Unidos representantes del incomparable 'feminismo
francs': 'Reconozcamos que el "feminismo francs" conocido en la academia estadounidense se cre
en Amrica' (Moses, 1998: 254, 257). En cambio, Naomi Schor nos recuerda la atencin crtica que la
correccin poltica y el multiculturalismo en Estados Unidos han recibido de los medios franceses. Estos
encuentros han cuestionado a veces la fascinacin por los tericos franceses en Estados Unidos, y ' lo
que una vez fue una alianza izquierdista de intelectuales estadounidenses y franceses ahora se ha roto,
al igual que el nivel nacional, las relaciones intelectuales franco-estadounidenses estn en un mnimo
histrico (crtico?)' (Schor, 1992: 32). Del mismo modo, una observadora canadiense expresa su
sorpresa al decir que 'si alguien se ha quejado desde el principio que "la crtica literaria" de aqu pareca
ms "francesa" que "norteamericana", lo contrario tambin es cierto: la "deconstruccin" comenz a
verse de muchas maneras ms norteamericana que francesa' (Comay, 1991: 47).
El gran inters en la Teora Francesa en Estados Unidos tampoco puede pasar desapercibido en Francia.
Para Jolle Bahloul la exportacin de la Teora Francesa a Estados Unidos est asociada con el cambio
en la perspectiva, durante la que 'se recuperaron los grandes pensadores franceses de acuerdo con la
tradicin intelectual angloestadounidense [] se habla ms de Foucault, Derrida y Lvi-Strauss en
Berkeley y particularmente en las universidades tejanas que en los seminarios antropolgicos en la
Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales (donde Derrida y Barthes ensearon). Por mi parte, me
sent perplejo ante este cambio posestructuralista radical de los aos 80 (1991: 49, 52). 4 Y Jean-
Philippe Mathy dictamin el 'extrao destino de la Teora Francesa' en Estados Unidos, para 'lo que era
originalmente un corpus de textos muy demandantes, arcaicos, filosficos y crticos de una cultura
extranjera que ha dado lugar sobre el curso de la ltima dcada a uno de los asuntos domsticos ms
debatidos con fervor en la reciente historia norteamericana, que habla sobre el multiculturalismo, el
estado de las universidades del pas, y el futuro propio del tejido social y moral' (Mathy, 2000: 31).
Aun si ellos tal vez no causen el mismo revuelo en Francia que han generado en todo el mundo ante la
recepcin del posestructuralismo, tericos como Foulcault, Deleuze, Lacan, Derrida y Barthes pueden
ser considerados, en las ciencias humanas de Francia (sciences humaines) y dentro de la filosofa, como
referencias estndares tericas. Los seminarios dados en el Collge international de philosophie, cuyo
cofundador fue Jaques Derrida, las 'dcadas' de Cerisy/Pontigny, los numerosos grupos de lectura
sobre el psicoanlisis de Lacan, revistas como Multitude dan testimonio de la presencia generalizada de
estos tericos, quienes se han establecido tanto en los campos de investigacin acadmicos
especializados como en discursos intelectuales ms amplios al llegar el nuevo milenio. En su
monografa Teora Francesa (conocida en ingls por el nombre French Theory), Franois Cusset realiza
su primer intento de hacer ms accesible al pblico francs el debate estadounidense sobre el
'posestructuralismo'. Para Cusset 'la traduccin que tom lugar fue importante y duradera, y no puede
reducirse a una efmera tendencia de moda' (2003: 285 [271]).5 Posteriormente, los nombres de los
tericos franceses 'se volvieron intensamente sobre codificados a medida que eran lentamente
americanizados y que sus acentos franceses desaparecan [], mientras que en Francia el alcance de
ste fenmeno nunca fue apreciado en verdad' (2003: 12 [2]).6 Por lo tanto, el debate internacional
sobre el 'posestructuralismo francs' est teniendo ms y ms repercusin en la agenda intelectual en
Francia. Esto se aplica para algunos filsofos polticos en particular, quienes han vuelto a abrir el
captulo intelectual que pareci finalizar con el giro neoliberal de los aos 80, como Antonio Negri,
quien se hizo famoso junto con Michael Hardt por la teora poltica de la globalizacin (Hardt y Negri,
2004, 2000), Jacques Rancire (uno de los coautores de Reading Capital (Althusser et lii, 1965) en
1965, y hoy en da uno de los crticos ms productivos de la exclusin poltica y social (consultar
Rancire, 1995) y Alain Badiou. Actualmente, los seminarios de estos tericos se han vuelto lugares
donde el movimiento intelectual del perodo de posguerra est presenciando un resurgimiento. Los
logros tericos de esta poca, por lo tanto, continan teniendo un efecto ms amplio, que, en palabras
de Badiou, 'toute proportion garde, se compara con los ejemplos de la Grecia clsica y la Ilustracin en
Alemania' (Badiou, 2005: 67).
Ya no es un tema de debates controvertidos que Foulcault, Derrida y ca. se hayan vuelto hoy en da
parmetros de referencia en el discurso terico de arte y humanidades, ni en Estados Unidos, donde
ellos mismos se han establecido como representantes de los estudios culturales, ni en Alemania, donde
las invectivas contra el 'nihilismo' y el 'conservadurismo joven' han afectado el barniz sensacionalista
de los aos 80. Las ideas de estos tericos han introducido una variedad de terrenos disciplinarios. Sin
embargo, cmo se puede tener en cuenta la configuracin especfica del campo intelectual en Francia
alrededor de 1970 cuando una moda rpidamente sucedi a otra? La literatura acadmica actual da
muy poca informacin sobre los contextos histricos concretos de produccin en los que la
efervescencia intelectual del estructuralismo tom lugar en los aos 60 y 70. De este modo, un extrao
desequilibrio entre el debate sobre la Teora por un lado y la historia intelectual por el otro parece
haber prevenido hasta ahora un examen exhaustivo del contexto histrico de este fenmeno
intelectual.
Respecto a la Teora, el debate se ha transformado en un campo (al menos en las artes
norteamericanas) con una propia divisin subdisciplinaria de trabajo. Se han creado innumerables
ttulos en el estilo de ' Derrida, Foucault, Deleuze' y en/para ' la identidad, los problemas, y los
estudios poscoloniales, cientficos, bblicos, relacionados con la orientacin sexual' (consultar Lamont
y Witten, 1988). El catlogo de la biblioteca de la Universidad de Harvard (a partir de febrero de 2006)
ha establecido el asombroso xito que estos tericos han presenciado en diferentes idiomas.
En la mayora de los casos, el ingls predomina en la fuente secundaria existente sobre estos tericos
franceses, a travs del cual Baudrillard e Irigaray representan casi exclusivamente un fenmeno
angloestadounidense. Adems, en los casos de Foucault, Derrida, Lyotard y Kristeva, la fuente
secundaria internacional de Francia raramente supera el 15%. Los autores con mayor porcentaje en la
fuente secundaria francesa son Lacan (40%) y Barthes (33%). La repercusin internacional de los
tericos franceses puede compararse fcilmente con los tericos alemanes ms importantes.
'Habermas', por ejemplo, aparece en 509 ttulos (de estos, 45% estn en ingls, 37% en alemn, 6% en
italiano, 4% en francs y 3% en espaol), mientras que 'Luhmann' aparece en 117 ttulos (de los que
69% estn en alemn). Curiosamente, una bsqueda sobre el sintagma 'posestructuralismo' da como
resultado 234 ttulos, de los cuales 82% son en ingls. Y ninguno proviene de Francia!
No hay escasez de resmenes e introducciones a las ideas tericas del posestructuralismo. Entre la
gran cantidad de documentos detallados, existen algunos ejemplos destacados: en Estados Unidos,
Jameson (1972), Lentricchia (1980), Kurzweil (1996), Culler (1982), Leitch (1983), Berman (1988) y Jay
(1994); en Reino Unido, Eagleton (1983), Norris (1982), Easthope (1988) y Sarup (1988); en el mundo
germanoparlante, Frank (1983), Schiwy (1985), Zima (1994), Welsch (1987), Mnker/Roesler (2000),
Bossinade (2000) and Stheli (2000a) y en Italia, Ferraris (1984) and Tarizzo (2003).7
Sin embargo, la variedad de investigaciones sobre los contextos histricos y sociales de estos tericos
es menos extensiva. En el debate terico posestructuralista, prcticamente no se intenta ubicar a estos
tericos en sus contextos socio histricos (consultar Turkle 1992; Starr 1995). Adems, se debe tener
en cuenta el amplio reflejo anti histrico y anti emprico que se ha vuelto un distintivo del debate
posestructuralista (consultar por una historiografa textualista de Teora: francesa, 1995). Sin embargo,
respecto a la historia del pensamiento y a la sociologa de los intelectuales, el posestructuralismo
representa una gran pgina en blanco en la mayora de los casos. Los historiadores a menudo prefieren
los captulos 'cerrados' de la historia intelectual francesa (Charle, 1990; Karady, 1986; Ringer, 1992;
Sirinelli, 1988). Por otro lado, ellos pueden destacar la dimensin poltica (en el sentido estricto) de la
prctica intelectual, que explica cierta preferencia por intelectuales 'comprometidos', desde Dreyfus
hasta Sartre (Bering, 1982; Chebel dAppolonia, 1991; Collini, 2006: 248 en adelante; Darke, 1997;
Dufay and Dufort, 1993; Ory y Sirinelli, 1992; Sirinelli, 1995; Sirinelli, 2005; Winock, 1999), as como
tambin por la relacin de los intelectuales con el Partido Comunista Francs (PCF) y el maosmo
(Bowd, 1999; Christofferson, 2004; Hazareesingh, 1991; Judt, 1986; Khilnani, 1993; Matonti, 2005;
Verds- Leroux, 1983; Wolin, 2010) o por los eventos de mayo de 1968 y despus de eso (Brillant,
2003; Combes, 1984; Long, 2013; Hamon y Rotman, 1987; Reader, 1993; Ross, 2002).8 Por lo tanto, la
sociologa clsica de los intelectuales parece mantener a veces una debilidad por 'la figura intelectual
heroica' (Leymarie, 2001: 3)9 que toma una postura en los grandes debates nacionales sobre las
preguntas existenciales y los valores mximos que le permita con frecuencia a las refracciones y
repercusiones impredecibles habituales en el mbito menos transparente de la esfera pblica
transnacional retroceder en segundo plano.10 Aun as, el modelo clsico del intelectual comprometido,
que privilegia la dimensin poltica de la prctica intelectual en un mbito pblico nacional, apenas
puede justificar la generacin intelectual formada durante los aos 60 y 70 en la controversia sobre el
estructuralismo. Por un lado, los tericos de esta generacin intelectual, se auto reconocen como
simples intelectuales polticos. Tambin se distinguen por sus posturas sobre cuestiones tericas y
estticas (para la bsqueda de perspectivas que tambin incluyen problemas estticos consultar
Mongin, 1998; Ross, 2002; Kauppi, 2010). Por otro lado, el debate que generan supera rpidamente las
fronteras nacionales y adopta esas dimensiones discursivas, difcilmente localizables, que se asocian
hoy en da con el trmino posestructuralismo.
Algunas biografas intelectuales (Jacques Lacan: Roudinesco, 1993; Michel Foucault: Eribon, 1994;
Pestaa, 2006; Louis Althusser: Boutang, 2002; Jacques Derrida: Peeters, 2010; Baring, 2011; Mikics,
2009; Lvi-Strauss: Wilcken, 2010; Pierre Bourdieu: Lescourret, 2008; Roland Barthes: Calvet, 1990;
Michel de Certeau: Dosse, 2002; Jean-Paul Sartre: Cohen-Solal, 1989; Raymond Aron: Baverez, 1993)
ofrecen un buen acceso al contexto intelectual de esa poca. Asimismo un nmero de monografas que
tratan de los grupos intelectuales en torno a ciertas revistas intelectuales demostraron ser tiles
(Hourmant, 1997; Poel, 1992; Tel Quel: Kauppi, 1990; Forest, 1995; Esprit: Boudic, 2005; Critique:
Patron, 2000; Nouvelle Critique: Matonti, 2005; Les Temps modernes: Boschetti, 1984; Socialisme ou
Barbarie: Gottraux, 1997; Annales: Dosse, 1987; Raphael, 1994). Aun as, tan informativo como estas
obras demuestran ser con respecto a los contextos intelectuales de las personalidades histricas nicas
o de un grupo intelectual particular, apenas son capaces de explicar la disposicin intelectual general
de la poca.
Entre la documentacin que se busca ubicar dentro de un contexto intelectual ms amplio las
numerosas tendencias intelectuales y los proyectos tericos de los aos 60 y 70, podemos citar Historia
del Estructuralismo (1992) de Franois Dosse que brinda un panorama sustancial de las tendencias
intelectuales de la poca. Desafortunadamente, esta obra a veces carece de precisin analtica
suficiente para justificar su reclamo de ser una obra de referencia (consultar la Critica de Eribon, 1994:
95-7). Por el contrario, Rmy Rieffel en La Tribu des Clercs (1993), trata rigurosamente de los lugares y
las instituciones de la vida intelectual en Francia. Sin embargo, no le presta la debida atencin a la
dimensin simblica de la prctica intelectual. Finalmente, se debe mencionar la monografa
Aristocracia Intelectual Francesa (1996) de Niilo Kauppi tanto por ser informativa como por
comprender una base terica sustancial. Kauppi se inspira en un terico quien no solo considera a la
reflexin sobre las condiciones socio histricas de la prctica intelectual como el ncleo de su proyecto
terico, si no quien tambin se ha convertido en una figura paradigmtica del discurso intelectual en
Francia desde mediados de los 80: Pierre Bourdieu.
No todos consideraran a Bourdieu como uno de los representantes de la generacin intelectual de los
aos 60 y 70. Sin embargo, se pueden dar al menos dos razones para considerarlo dentro de dicha
clasificacin que abarca distintos observadores como Dosse (1992), Ferry (1988b: 22 [xviii]) y Kauppi
(1996: 136).11 En primer lugar, Bourdieu es uno de los pioneros que particip del auge de las ciencias
sociales y humanas en los aos 60 e instal una de las escuelas ms importantes en las ciencias sociales
francesas despus de la guerra (junto con Raymond Aron, Michel Crozier, Raymond Boudon y Alain
Touraine). En segundo lugar, la sociologa de Bourdieu est influenciada por el dominio de la teora
lingstica y semitica de la poca. El hecho de que Bourdieu rindiera homenaje a la construccin de
una teora cultural que fue creada tomando como modelo la lengua de Saussure (Bourdieu, 1986:
41)12 se ve reflejado en sus primeros proyectos antropolgicos (consultar los tres estudios de
Bourdieu, 1972), los cuales claramente estn inspirados en Lvi-Strauss. Aunque Bourdieu, al introducir
el habitus, hace referencia al desempeo prctico del orador, en lugar de la normativa abstracta de
las estructuras sociales y simblicas (consultar Bourdieu, 1972: 174 en adelante), no cuestiona el
principio saussureano en el cual el espacio social es visto como un universo donde existir significa ser
diferente (Bourdieu, 1992: 223 [157]; consultar Bourdieu, 1979).13
No obstante, debe destacarse la distancia que existe entre Bourdieu y la mayora de los otros
representantes de la generacin estructuralista. Con un rotundo llamado para una investigacin social
emprica, Bourdieu se distancia de la filosofa marxista y visionaria de Althusser, del estilo reflexivo de
escritura de Derrida, de las metforas experimentales de Deleuze y de la actitud apodctica de Lacan.
Ciertamente hay una variedad de afinidades, en particular con Foucault, quien apoy el nombramiento
de su ex compaero de clase de la cole Normal Suprieure (ENS) a la Collge de France y comparti
los intereses de Bourdieu relacionados al poder, el cuerpo y el lenguaje. Pero ms que en Foucault,
Bourdieu confa tanto en una estrategia que supone un firme afianzamiento en instituciones
acadmicas como en proyectos tericos que sirven para necesidades de investigacin del campo
acadmico. Otra caracterstica distintiva es el hecho de que la importancia que Bourdieu le daba a los
discursos polticos generales e intelectuales haba alcanzado su pico mximo en los aos 90 durante la
huelga general de 1995 y la fundacin de la red anti globalizacin Attac. Por lo tanto, quizs como el
ltimo gran maestro intelectual de su generacin, la tica acadmica y cientfica de Bourdieu est en
contraste con el estilo proftico visionario que caracteriza a los proyectos intelectuales de 1970.
De este modo, una sociologa de intelectuales franceses pertenecientes al periodo posguerra deben
considerar a Bourdieu no slo como un objeto sociolgico, pero sino tambin como el creador de un
enfoque de investigacin que se ha establecido ampliamente en la sociologa intelectual: la teora de
campo de produccin simblica.14 Bourdieu resaltaba las limitaciones sociales que afectaban a los
productores simblicos en su campo, como por ejemplo, en los campos de arte vanguardista (consultar
Las Reglas del Arte, 1992), de educacin elitista (State nobility, 1989), de filosofa (Pascalian
Meditations, 1997b; The Poltical Ontology of Martin Heidegger, 1988) o de ciencias (naturales)
(1997a). Otros campos son discutidos en varios artculos (1966, 1971, 1973, 1976, 1981, 1984b, 1987,
1990, 1991, 1996, 1999; Bourdieu y Boltanski, 1975; Bourdieu y De Saint Martin, 1987).
Mientras Bourdieu no ofrece ninguna definicin estndar del campo, se pueden sacar de sus escritos
las siguientes caractersticas. Como un microcosmo dentro de un macrocosmo (el espacio social), el
campo constituye un terreno estructurado donde los productores simblicos compiten por las mejores
ganancias (tales como reconocimiento simblico e institucional). Al plantear sus desafos y productos
simblicos en el mercado simblico del campo, los productores simblicos apuntan a expandir el
volumen de su capital, que consiste en varios recursos ms o menos convertibles de, por ejemplo,
capital cultural (educacin) o capital econmico (como un salario estable). La batalla entre distincin y
reconocimiento no es una disputa entre iguales. Equipados con una determinada cantidad de recursos
y bienes, los productores simblicos entran al campo y colocan los desafos simblicos (textos,
proyectos, declaraciones) en el mercado de bienes simblico para aumentar el capital invertido y
dominar a los competidores. Un campo se distingue por su autonoma relativa, es decir, por reglas que
son definidas en el campo y por las cuales pueden ser evaluadas la ilegitimidad de los productos
simblicos y el xito de los productores simblicos. A lo largo del tiempo, las diferencias y las reglas
que organizaban el campo se penetraban en el habitus de los productores. Como un sistema de
predisposiciones interiorizado, relativamente estable y ms o menos involuntario, el habitus garantiza
la homogeneidad en el mbito de las posiciones socio econmicas y en el mbito del estilo de vida
cultura, gustos y formas simblicas de expresin. El habitus estructura las percepciones y las acciones
de los productores al sincronizarlos con las oposiciones constitutivas del campo. Como un mecanismo
de mediacin entre la estructura del campo y la praxis de los productores, el habitus permite a los
productores descifrar el sentido de las prcticas culturas y de los productos simblicos de otros
productores simblicos y as poder producir reacciones espontneas y soluciones apropiadas para
nuevas situaciones.
El campo se destaca no solo por su jerarqua vertical, establecida por el volumen desigual del capital de
los productores, sino tambin por las diferencias horizontales que resultan de la composicin especifica
de su capital. Mientras que el capital cultural (como la educacin) predomina entre los productores en
las regiones del campo generalmente identificadas por Bourdieu como izquierda, el capital econmico
o el poder institucional dominan la derecha del campo. La diferencia entre izquierda y derecha
puede resultar en una fraccin espiritual (cultural) y una temporal (econmica e institucional) de la
clase dominante. Esta oposicin tiende a estar acompaada de diferentes estrategias y preferencias
normativas de los productores. Mientras se defiende la autonoma del campo contra la invasin desde
afuera, los productores de la fraccin espiritual siguen las reglas adecuadas del campo, reglas que
organizan la produccin del poder intelectual, cientfico y artstico. Por lo tanto, los productores
espirituales tienden hacia las estrategias que apuntan a la dominancia pura y simblica, por ejemplo,
proyectos simblicos con un reclamo vanguardista, que es tpico para la mayora de los miembros de la
generacin estructuralista. Por el contrario, sus contrapartes en el polo temporal, quienes poseen los
medios institucionales y econmicos para decidir por la trayectoria de los otros, tienden a estar
comprometidos a valores culturales ms conservativos. Al carecer de legitimidad cultural adecuada,
tienden a estrategias heternomas para aprovechar los recursos energticos externos al campo. Las
preferencias normativas de Bourdieu se tornaron ms claras cuando l prefiri las estrategias de
produccin autnomas antes que las heternomas y cuando entendi la defensa de condiciones
autnomas como la misin principal de los intelectuales.
Junto con la teora de la mediacin de estructura y prctica, Bourdieu pide una sociologa de
productores simblicos que se enfoquen en la distribucin desigual del capital, a costa de una
sociologa de productos simblicos. Al rechazar la lectura interna de productos simblicos que se
resumen del contexto social de su produccin, Bourdieu seala las limitaciones y relaciones sociales de
poder que afectan a los productores simblicos, sin importar si ellos siguen estrategias de produccin
'autnomas' o 'heternomas'. in embargo, de acuerdo a Bourdieu, una 'lectura externa' tampoco
representa una solucin convincente al rastrear el significado de los productos simblicos hasta su
contexto social de origen, dado que esto hace del texto una mera funcin de su contexto. Como
alternativa, Bourdieu sugiere un procedimiento que, a travs de un constante ir y venir entre lecturas
internas y externas, reconstruye las estructuras del campo y de ese modo busca vencer la divisin entre
el contexto social y el texto simblico (Bourdieu, 1992: 288 [205]).
Por consiguiente, mientras que la produccin simblica de intelectuales est sujeta a fuerzas sociales e
institucionales, sus posiciones no estn predeterminadas por la estructura del campo. En cambio, el
campo debe ser comprendido como una estructura cuya objetividad es limitada y que continuamente
demanda una reorganizacin tanto institucional como simblica. En la medida en que la produccin
simblica de intelectuales resulta en un excelente ejemplo de innovacin forzosa, originalidad y
singularidad en un terreno institucional bastante estable de relaciones sociales, el marco terico de
Bourdieu resulta til. Y ante las condiciones especficas de la prctica intelectual en Francia, el enfoque
de Bourdieu puede ser completamente inevitable.
Como mnimo pueden citarse tres puntos que hacen a la teora de campo de Bourdieu una herramienta
especialmente pertinente para analizar la situacin de los intelectuales en Francia. En primer lugar, la
rivalidad entre el centro opositor y la periferia es muy fuerte en Francia. De hecho, es tan fuerte que la
vida intelectual en Pars a veces se utiliza como sinnimo de la vida intelectual en Francia,
especialmente si pensamos en tendencias intelectuales como el existencialismo y el estructuralismo.
La profunda centralizacin de la produccin simblica deja marcas en el habitus de los productores,
quienes estn dispuestos a buscar sus modelos a seguir ms importantes, sus competidores y sus
aliados en zonas geogrficas bastantes limitadas: zona de 26 kilmetros cuadrados delimitada por
Porte de Clignancourt al norte, Porte d'Orlans al sur, Bois de Vincennes al este y Bois de Boulogne al
oeste. De hecho, pocos lugares son habitados por tantos acadmicos, artistas y eruditos
independientes como la aglomeracin que hay en Paris (le-de-France, tambin conocida como Isla de
Francia). Hay aproximadamente 600.000 estudiantes (Ministre ducation Nationale, 2007), alrededor
de 80.000 investigadores en sectores pblicos y privados (cerca del 40% de los investigadores en
Francia, vea Ministre ducation Nationale, 2005: 326), 60.000 profesores de secundaria, 16.000
docentes universitarios e investigadores ( Que ni siquiera incluye otras numerosas instituciones de
educacin superior! Ver Prfecture Ile-de-France, 2006), al menos el mismo nmero de docentes e
investigadores que viven en la capital pero que trabajan en las 'provincias', as como tambin un amplio
y desconocido nmero de artistas, periodistas y eruditos independientes. Sorprende que la
comunicacin cientfica se d ms rpido ac que en cualquier otro lugar? Sorprende que las
relaciones personales entre intelectuales abarquen enteramente la gama emocional desde amigos
cercanos hasta una antipata profundamente cultivada? Si a veces el capital se asemeja a un universo
intelectual altamente concentrado y en cierto modo autosuficiente, Sorprende que tendencias fuera
de Pars (ya sea de pases donde no se habla francs, o de otro lugar dentro de Francia, o del mundo
francfono) tarden en ocasiones dcadas en adquirir un punto de apoyo?
En segundo lugar, los intelectuales en Francia pueden ser bastantes peculiares con respecto a sus
niveles relativamente altos de disposicin para organizarse a nivel nacional, en grupos en cierto modo
consolidados institucionalmente, con membreca ms o menos exclusivas. En estos clanes, los
productores no solo existen en el escenario, sino que tambin operan entre bastidores. Un individuo
puede acceder a posiciones, recursos e informaciones necesarias slo despus de convertirse en
miembro de un grupo. Un individuo tiene la chance de ganar influencia simblica e institucional a nivel
nacional slo como portavoz pblico de un grupo.
En tercer lugar, hay un mercado desarrollado para bienes simblicos (libros, revistas y obras de arte),
que puede conseguir gran visibilidad pblica para ciertos productores. Debido a leyes de proteccion de
libros y del comercio de libros, debido a un sistema diferenciado de libreras independientes y no
menos importante debido a la falta de libreras decentes de investigacin, las cifras de venta de las
publicaciones acadmicas a menudo opacan aquellas de otros pases. Incluso en las ciencias sociales y
humanidades, la produccin de libros puede demostrar ser un negocio lucrativo ya que el lector no
est siempre limitado a un crculo acadmico en especial.
Estas tres caractersticas (centralizacin y concentracin, el rol de los grupos y las redes, y un mercado
desarrollado para bienes simblicos) demuestran las condiciones nicas de la vida intelectual en
Francia. Sin embargo, no mencion estos puntos para apoyar la tesis de una exception franaise o el
mito de 'los intelectuales franceses'. En cambio, quiero evocar las fuerzas sociales especificas que
afectan a los productores simblicos, la presencia de otros productores simblicos que no puedan ser
evitados por el individuo que quiere estar activo como un intelectual. En el contexto francs,
aparentemente las lneas de diferenciacin (arriba/abajo, adentro/afuera) son comparativamente
efectivas, estables y palpables. Esta es la razn por la que tal vez resulta especialmente difcil para el
individuo no desarrollar la impresin de que se est enfrentando al campo como un todo. El campo
est ah, cada da y en situaciones diferentes, sin importar la posicin que el productor ocupe. Como
expres un observador norteamericano, 'en Francia uno esta forzado, no importa su posicin, a hablar
del campo como una totalidad' (Lemert, 1981: 651).
Cmo podemos justificar al campo que dio paso a la Teora? Sin tomar en cuenta los contenidos
tericos, este libro prefiere indagar como se asocian los textos tericos con sus contextos y como son
ledos. De este modo, lo que sigue a continuacin no es la historia de la Teora, pero, en cierta forma, la
'prehistoria', que comenz en Francia en los aos 60 y 70 bajo el eslogan 'estructuralismo' y despus
fue recibida internacionalmente bajo el nombre de 'posestructuralismo'.
Este libro presenta un cuadro histrico del campo intelectual en Francia despus de la guerra al seguir
el auge y declive de la generacin estructuralista. Despus de leer la recepcin internacional del
'posestructuralismo' (seccin 2.1), en el captulo 2 se desarrollarn las lneas institucionales del
conflicto que hacen difcil de considerar a los tericos 'posestructuralistas' como un grupo con un
programa en comn en el contexto francs (seccin 2.2). En el captulo 3 se dar un informe histrico
de la evolucin institucional del campo intelectual en Francia, constituido por tres papeles importantes
de produccin simblica: artes y ciencias, medios de comunicacin y esttica. Despus de presentar un
modelo sociocultural de cambio (seccin 3.1), se explicar el auge y declive de la Teora en Francia
(secciones 3.2 a 3.4). En el captulo 4, se discutir como la Teora en Francia se ha convertido en 'Teora
francesa' en las humanidades norteamericanas. Los captulos del 1 al 4 se basarn en la teora de
campo de Bourdieu para abordar la creacin de la Teora de Francia y en el extranjero, y en el captulo
5 se reflejarn las perspectivas posclsicas que la Teora puede ayudar a abrirse en el pensamiento
social.
2
Los aos 60 y 70 fueron pocas de cambios de tendencias y modas que constantemente forzaban a los
productores simblicos a crear nuevas distinciones, alianzas y rupturas. Los productores simblicos que
a travs de sus proyectos tericos ejercieron la creciente demanda de orientacin intelectual
mejoraron su imagen considerablemente. Despus del 'pontificado' sartreano de los aos 40 y 50
(Boschetti, 1984), la coyuntura terica de los aos 60 se present en el desarrollo del modelo
lingstico de Saussure. Quines eran los tericos y cules eran las ideas agrupadas bajo el nombre de
'estructuralismo'? En 'Cmo reconocer el estructuralismo' del ao 1967, Gilles Deleuze observa lo
siguiente:
El filsofo entonces destaca siete criterios que le permite a uno reconocer el 'estructuralismo': la
focalizacin en la dimensin simblica, la posicin dentro del sistema, la distincin entre lo diferencial y
lo singular, el problema del diferenciado (diffrenciant) y la diferenciacin (diffrenciation), la
organizacin de la serie, y, finalmente, el espacio vaco (case vide).
Mientras los lingistas y semilogos (como mile Benveniste, A.J. Greimas o Roman Jakobson) eran
usualmente recibidos solo a travs de intermediarios intelectuales, lo productores de las ciencias
sociales y humanas utilizaron teoras lingsticamente informadas para oponerse a la filosofa y a las
humanidades tradicionales con una ciencia rigurosa de vida cultural y social. Su proximidad a otras
corrientes intelectuales de la poca result ser decisiva para la hegemona de la teora estructuralista
de los signos, particularmente su proximidad al psicoanlisis, establecida por Lacan a raz de Freud, as
como tambin al marxismo, que gan respetabilidad acadmica gracias a Jean-Paul Sartre y Louis
Althusser, entre otros. Todas estas corrientes fueron transversales a las disciplinas tradicionales y
alcanzaron las regiones no acadmicas del campo intelectual provocando como consecuencia que
Boudon hablara de un 'movimiento freudiano marxista estructuralista' (FMS por sus siglas en ingls),
(1980).3
1966 fue el ao en que se public la mayora de las obras consideradas como las principales
declaraciones programticas del estructuralismo. Luego de Mythologies (Mitologas) de Roland Barthes
(1957), Anthropologie Structurale (Antropologa esstructural) de Claude Lvi-Strauss (1958), Essais de
Linguistique Gnrale (Ensayos de lingstica general) de Roman Jakobson (1963) y Lire Le Capital (Para
leer el capital) del crculo de Althusser (Althusser, Balibar, Establet, Macherey y Rancire, 1965),
aparecieron crits de Jacques Lacan (1966) y Les Mots et les choses (Las palabras y las cosas) de Michel
Foucault (1966), las cuales vendieron ms de 100.000 copias cada una; el primer volumen de
Problmes de linguistique gnrale (Problemas de lingstica general) de mile Benveniste (1966),
Smantique structurale (Semntica estructural) de A.J. Greimas (1966), Pour une thorie de la
production littraire (Para Una Teora De La Produccin Literaria) de Pierre Macherey (1966) y, a
intervalos cortos, Grammatologie (De la gramatologa) de Jacques Derrida (1967a), Quest-ce que le
structuralisme? (Qu es estructuralismo?) de Ducrot y et al. (1968), el comentario crtico sobre el
estructuralismo de Gilles Deleuze, Diffrence et rptition (Diferencia y repeticin), 1968,
(Desire in Language: A Semiotic Approach to Literature and Art en ingls, no existe traduccin oficial en
espaol) de Julia Kristeva (1969), el volumen de artculos seleccionados de Tel Quel, Thorie dEnsemble
(1968), Pour une critique de lconomie politique du signe (Crtica de la economa poltica del signo) de
Jean Baudrillard (1972), Esquisse dune thorie de la pratique (Bosquejo de una teora de la prctica) de
Pierre Bourdieu (1972) y Freud, Marx: conomie et symbolique (Symbolic Economies: After Marx and
Freud en ingls, no existe traduccin oficial en espaol) de Jean-Joseph Goux (1973).
Como el 'otro' imaginario de estas teoras, el lector contemporneo de estos textos posiblemente
reconoci filosofas del sujeto y la conciencia, es decir, 'humanismo', que incluye por un lado la filosofa
institucional conservativa y la beca humanista de la vieja escuela (con Paul Ricur como quiz el
cabecilla ms eminente, ver Ricur, 1961; y tambin con figuras menos prominentes como Dufrenne,
1968; Gusdorf, 1988), o, por otro lado, antiguos filsofos de vanguardia como Jean-Paul Sartre (1960) y
Merleau-Ponty, quienes desempearon una funcin intermediaria entre el existencialismo y el
estructuralismo en las carreras tempranas de Foucault y Bourdieu. Los intelectuales humanistas se
basaron ampliamente en el idealismo alemn del siglo XIX y del comienzo del siglo XX, cuyos textos en su
mayora no se haban traducido al francs hasta despus de la guerra. Tambin lo hicieron muchos
tericos del estilo estructuralista para quienes ciertos filsofos alemanes jugaron un papel importante:
junto a Nietzsche, las tres 'H' en particular: Hegel, Husserl y Heidegger. Aun as, a pesar de la presencia
de ciertos filsofos (como Derrida, Deleuze y Althusser), el debate sobre el estructuralismo traicion la
posicin defensiva de la filosofa como una disciplina (Pinto, 2007). De este modo, los estructuralistas,
a diferencia del trabajo puramente conceptual de la filosofa humanista, tendieron a defender la
investigacin empricamente orientada. Se refleja la burocratizacin y el crecimiento tecnolgico
masivo despus de la guerra, como Crozier lo sugiere (1963), en los ataques de los estructuralistas a las
especulaciones filosficas de un Sartre o un Ricur? O acaso la coyuntura del estructuralismo marc
ms bien la transicin de los educadores humanistas a los trabajadores de equipo orientados a la
investigacin, como sugiere Bourdieu (1989: 482 y ss. [336 y ss.])?
Sin embargo, no se deben pasar por alto las diferencias entre aquellos que mantuvieron una lealtad
duradera hacia la teora estructuralista de la diferencia (Lvi-Strauss, Derrida, Bourdieu, Lacan) y
aquellos quienes slo apoyaron al estructuralismo de vez en cuando (Foucault, Barthes, Kristeva and
Baudrillard). Tampoco se deben ignorar los diferentes enfoques de lo simblico. Las teoras clsicas
(saussureanas) de la diferencia (Lvi-Strauss, Derrida) coexisti con la teora semntica inspirada por
razonamientos (Greimas), y quiz tambin por la semitica (Lacan) de Peirce o la pragmtica inicial de
Austin (Foucault, 1969). Finalmente, se deben mencionar a los filsofos que, como Deleuze, Lyotard y
Certeau, compartieron la crtica estructuralista del humanismo a pesar de que ellos nunca se adhirieron
al modelo estructuralista. En retrospectiva, el observador intelectual fechar el punto culminante de la
fase cientfica del estructuralismo en el corto perodo de 1966, que termin con los eventos de
mayo/junio de 1968 (Morin, 1986: 75). Aun as, el efecto intelectual del estructuralismo, por ejemplo,
las filosofas del deseo (Lacan, Lyotard y Deleuze), se sigui sintiendo hasta los comienzos de los aos
80, cuando la esfera pblica presenci una transicin en las nuevas reglas del juego intelectual,
sealizado con ms claridad por los nuevos filsofos y la ofensiva de la teora poltica neoliberal (cf.
Seccin 3.4).
Entonces, incluso una observacin superficial al discurso de la poca expone que el estructuralismo no
es un movimiento que se form en torno a un programa terico homogneo. Ms bien, fue un evento
definido por una generacin de tericos de diferentes orientaciones. A pesar de que se acept la
etiqueta 'estructuralismo' en muy pocas ocasiones (quiz por Althusser) y se lo mantuvo a lo sumo
'fuera de alcance',4 el rechazo de parte de los protagonistas principales no afect negativamente su
eficacia simblica (cf. Auzias, 1967; Benoist, 1980; Crmant, 1969; Furet, 1967; Wahl, 1973).5,6 En
consecuencia, los siguientes ejes de conflicto, oposicin y controversia, caractersticos del discurso
intelectual en Francia de los aos 60 y 70, no se pueden medir nicamente de los textos. Es la conexin
discursiva de los textos con ciertos contextos de produccin la que establece la eficacia especfica en el
discurso intelectual.
A pesar de apenas tematizarse en los textos tericos, la 'persona' del mbito intelectual juega un rol
importante en el discurso intelectual. Los productores se relacionan con otros productores mediante
redes de comunicacin, escuelas u otras asociaciones (Trebitsch, 1992). Estas redes, que pueden
extenderse ms all de las limitaciones disciplinarias con pilares fuera de Pars, se caracterizan a
menudo por una membreca relativamente exclusiva y una jerarqua entre el lder del clan y los
seguidores. En las universidades, las redes de comunicacin relativamente duraderas pueden formarse
y a veces convertirse en escuelas tericamente integradas (las reglas burocrticas, jerarquas
institucionales y relaciones pedaggicas entre profesores y estudiantes pueden asegurar condiciones
institucionales estables para la reproduccin de productores simblicos dentro de la red). Sin embargo,
el espacio intelectual ms difuso donde circulan muchos productores de la rama estructuralista tiende
a ofrecer condiciones menos favorables para la creacin de escuelas reconocidas. Como se demostrar
en la seccin 2.2.6, estos productores tendieron a mantener cierta distancia del centro institucional, de
las universidades tradicionales de Pars que controlan la entrega de diplomas y la reproduccin de
productores acadmicos. En la coyuntura intelectual especfica de alrededor de 1970, sin embargo, la
debilidad institucional de estos productores result ser una fuerza considerable, mientras las nuevas
tendencias intelectuales se sucedan casi anualmente. Sin la carga de las dependencias institucionales y
las lealtades, ellos podan desarrollar una identidad sin compromisos en el discurso intelectual.
Entre los intelectuales acadmicos de la generacin estructuralista, dominaba la figura del solitario
(solitaire), que contrastaba con los 'mandarines' (patrons) de las universidades y sus subordinados
(Clark, 1971; Cohen, 1978: 702). Sin embargo, algunos representantes de la generacin estructuralista
tuvieron xito estableciendo escuelas. La cole Freudienne de Lacan, fundada en 1964 despus de ser
excluido de la Asociacin Psicoanaltica Internacional (A.P.I.), se volvi el centro para un gran nmero
de desarrollos tericos. En la cole Freudienne de Lacan, se combin la transparencia de un
movimiento anti-institucional con el dogmatismo de una doctrina practicada en seminarios de tipo
masivo (Roudinesco, 1993). Louis Althusser encabez otra escuela; l, como caman ('mentor' y ms
tarde, matre de conferences o 'profesor'), estuvo a cargo de estudiantes de lite en la cole Normale
Suprieure (ENS). En el ambiente protegido y exclusivo de la ENS, Althusser reuni a jvenes filsofos
como Pierre Macherey, Roger Establet, Etienne Balibar, Rgis Debray, Jacques Rancire, Jacques-Alain
Miller, Jean-Claude Milner y Robert Linhart (Rieffel, 1993: 432), algunos de los cuales (por ejemplo,
Michel Pcheux) establecieron sus propias escuelas en las universidades.
Al contrario de Lacan y Althusser, Foucault y Levi-Strauss, como profesores de Collge de France,
siguieron siendo figuras ms solitarias, con gran presencia meditica y buenos contactos en los
sectores institucionales del sistema acadmico francs. Sin embargo, no construyeron sus propios
grupos de estudiantes. Una razn importante es que Collge de France no conceda diplomas o
doctorados y el tema del seminario deba cambiarse cada ao. Por el contrario, una escuela
institucionalmente consolidada cole de Paris se form alrededor A. J. Greimas. No obstante, debido
a su carcter tcnico, la semitica de Greimas disfrut de poca atencin en un mbito intelectual ms
amplio. En la cole des Hautes tudes en Sciences Sociales (EHESS), Roland Barthes cre un grupo
independiente de eruditos literarios, expertos en medios de comunicacin y semiticos que
pertenecan a los crculos ms reducidos (por ejemplo, Todorov, Genette, Greimas, Metz, Burgelin,
Brmond) y amplios (Sollers, Kristeva, Wahl, Faye, cf. Rieffel, 1993: 430 y ss.) de Barthes. El grupo
formado alrededor de la revista Tel Quel de Philippe Sollers, al contrario, adopt el carcter de una
unidad de combate bien operada 'con papismo, excomunin, tribunales' (Deleuze, 1977: [4]),7 cuyos
numerosos cambios de posicin causaron conmocin una y otra vez. A la vista de los incontables
cambios de actitud tericos, les result difcil a Barthes y a Sollers consolidar sus escuelas. Una escuela
intercomunicativa emergi alrededor del seminario de Derrida en la EHESS (que incluye a Jean-Joseph
Goux, Sarah Kofman, Hlne Cixous y Jean-Luc Nancy), donde se present una gran audiencia
internacional en los aos 80 y 90.
En la controversia estructuralista, dos grupos unieron fuerzas: por un lado, figuras acadmicamente
establecidas, aunque bastante solitarias, como Foucault y Lvi-Strauss, y por otro figuras
institucionalmente marginales como Lacan y Althusser, quienes comandaron un gran seguimiento
intelectual. Estas posturas 'contradictorias' dificultaron al observador tpico de la poca para percibir a
los miembros de la generacin estructuralista pertenecientes a un movimiento intelectual o a un
colectivo de pensamiento. Quiz tal observador tambin podra haber odo, a partir de un suplemento
de artes o de rumores, de diversas relaciones personales que estos tericos mantuvieron entre ellos.
Se sabe, por ejemplo, que Jacques-Alain Miller, quien public los seminarios de Lacan, estaba casado
con la hija de Lacan, Judith, cuya madre, Sylvia, a su vez haba sido la esposa de Georges Bataille. Julia
Kristeva se cas con Philippe Sollers a finales de 1965, justo despus de su llegada de Bulgaria. Sylviane
Agacinski, quien se convertira en la esposa del primer ministro socialista Lionel Jospin desde 1994 en
adelante, tuvo un hijon con Jacques Derrida. Durante un tiempo en la poca de los 60, Lacan hizo un
seminario en la ENS con el apoyo de Althusser. Foucault mantuvo un vnculo cercano y amistoso con
Barthes y con Althusser, a diferencia de Derrida, a quien tutel por un corto perodo a comienzos de los
aos 50 en la ENS, pero se alej despus de una pelea a principios de los aos 70. Por ltimo, Foucault
comenz a consumir drogas y convirti su apartamento parisino en un punto de encuentro para
encuentros homosexuales (Lindon, 2011). Este conocimiento previo tambin juega un rol en el discurso
en el que se combinan elementos textuales y no textuales.
Una vez finalizada la Guerra de Independencia de Argelia a principios de los aos 60, el gobierno
francs se comprometi a una expansin sin precedentes de enseanza superior. Las ciencias sociales y
humanas (sciences humaines et sociales), que comnmente abarca disciplinas como la antropologa y
tal vez la historia, as como tambin las ciencias sociales (sociologa, etnologa, geografa, ciencias
polticas y economa) y las llamadas ciencias del comportamiento (psicologa, psiquiatra, psicoanlisis,
cf. Pcheux, 1969), se beneficiaron particularmente de la creacin de nuevas universidades,
instituciones y carreras. Mientras este auge de enseanza superior intensificaba la tensin con las
disciplinas cannicas de las humanidades, en particular con filosofa y letras (de Francia), las ciencias
sociales y humanas atrajeron a muchos investigadores intelectualmente ambiciosos y constituyeron as
una audiencia importante para los tericos de la generacin estructuralista. Ms a menudo que las
ciencias humanas, las humanidades se vinculaban a los bachilleratos (lyces) con su orientacin ms
pedaggica (Fabiani, 1988: 9). Desde Napolen I, la filosofa ha tenido a su disposicin un lugar central
institucional para la reproduccin de sus productores, la cole Normale Suprieure (ENS, Rue dUlm). Si
bien el propsito inicial de la ENS era educar a los maestros de filosofa de bachilleratos en el curso del
siglo XIX este se convirti en un centro educativo de cuadros para nuevos reclutas universitarios en todo
el espectro de las humanidades.
En comparacin a los sistemas acadmicos occidentales, las ciencias humanas francesas estaban
bastante menos desarrolladas hasta el perodo de posguerra, con excepcin quiz de historia, que se
desarroll de forma independiente desde el principio (para el suceso de la Escuela de los Annales, ver
Raphael, 1994: 79 y ss.). En muchas facults del siglo XIX domin el terico que estudiaba
documentacin ya existente, menos inclinado a la investigacin y ms arraigado al sistema secundario
(cf. Karady, 1986: 271). No fue sino hasta finales del siglo XIX que las universidades tambin
comenzaron a distinguirse como lugares de investigacin independiente. Un conocido ejemplo es el
'ex-normalien', Emile Durkheim, quien encarn la Nouvelle Sorbonne a principios del siglo. Despus de
la muerte de su lder, la escuela de Durkheim se desintegr y la sociologa como disciplina tuvo que
volver a empezar de nuevo luego de la Segunda Guerra Mundial (Pollak, 1978; Karady, 1976). La
expansin masiva de enseanza superior en los aos 60 fue la nica que le ofreci a las ciencias
sociales y a las disciplinas de las artes la oportunidad de enfrentarse permanentemente a las
humanidades establecidas como ciencias independientes. Adems, las tendencias transdisciplinarias
como el marxismo y el psicoanlisis, introducidas en el amplio debate intelectual por Sartre, Althusser y
Lacan, podran establecerse ahora en contextos acadmicos. La diferencia entre las disciplinas
'modernas' de las ciencias humanas y las disciplinas 'cannicas' no solo es una cuestin de tradiciones
disciplinarias y formas de pensar, sino tambin de rutas de calificacin acadmica. As, en las ciencias
humanas, los exmenes estatales tales como los concours, necesarios para ingresar a la ENS, o la
agrgation, que califica a uno para el empleo en los bachilleratos y las universidades (facults), son la
excepcin. Mientras las carreras acadmicas en las ciencias sociales no dependen generalmente de la
enseanza en bachilleratos o de los exmenes estatales, los logros de investigacin, certificados por un
doctorado, son especialmente valorados.
En los aos 60, el creciente papel de la investigacin acadmica, al contrario de la enseanza en
educacin secundaria, pidi que se pusiera en cuestin un ideal ms conceptualmente orientado al
pedagogo humanista. De este modo, no fue sorpresa que, como resultado de la expansin de la
enseanza superior (que pas de largo la filosofa), las relaciones entre las ciencias humanas y la
filosofa se volviera ms tensa. An as, la filosofa, que sufri una notable prdida de prestigio a lo
largo de los aos 60, segua jugando una clase de rol 'subterrneo' en las ciencias humanas, ya que
muchos de los pioneros tericos de estas disciplinas nuevas eran normaliens que le haban dado la
espalda a la filosofa. Los antiguos filsofos como Foucault, Bourdieu, Lvi-Strauss, Oswald Ducrot y
Michel Pcheux trajeron consigo una cultura filosfica y una creatividad conceptual de la ENS que los
ayudaron a definir las lneas tericas para los nuevos campos de investigacin durante un perodo de
desestabilizacin institucional. Los normalies que, como Althusser y Derrida, se aferraron a sus viejas
disciplinas, se confrontaron a la sucia atmsfera de una disciplina en la que las trayectorias
profesionales reproductivas (como la agrgation) y las nociones ms conservativas de la cultura
filosfica prevalecan (Bourdieu, 1983). Frente a este abismo institucional, Foucault y Derrida cayeron
sobre la cuestin de la locura en la filosofa de Descartes a principios de los aos 70. En esta amarga
controversia, Foucault reaccion ante el reproche de Derrida de que no entendiera el punto de
Descartes (ver el captulo 'Cogito e historia de la locura' en Derrida, 1967b) con un ataque hacia la
'crtica escolar' (explication de texte) (ver el apndice en la segunda edicin de 1972 basado en
Foucault, de 1961). Este tenso conflicto entre las disciplinas nuevas y cannicas increment la distancia
entre filsofos (Derrida, Althusser, Deleuze y Lyotard) y antiguos filsofos (Foucault, Bourdieu y Lvi-
Strauss) y quienes no eran filsofos (Baudrillard, Barthes, Kristeva, Greimas y Benveniste).
La competencia discursiva necesaria para volverse simblicamente visible en el campo solo puede
obtenerse bajo circunstancias especiales. Los investigadores que ingresaron en el campo acadmico a
travs de, en la trminos de Bourdieu, la 'puerta pequea', es decir, via carreras universitarias
estndares (1989), raramente cubran la creciente demanda de la innovacin terica alrededor de 1970
(la excepcin aqu que confirma la regla, por ejemplo Lyotard y Baudrillard). Ambos intelectuales, los
mejores y los marginados, dominaban ahora (productores acadmicos que entraron en el campo
intelectual a travs de la 'puerta principal' de la ENS o que comenzaron como artistas creativos libres y
acadmicos independientes. Por lo tanto, las trayectorias profesionales de estos productores pueden
diferenciarse en dos tipos. El tipo 1 est dotado de una legitimidad acadmica indiscutible. Los
representantes de este tipo han dominado las reglas del discurso acadmico y los aparatos
institucionales tan bien que se pueden tomar la libertad de romper las reglas de manera controlada y
limitada, lo que les permita cambiar las reglas de la produccin simblica hasta cierto punto. El tipo 2
abarca a los hombres de letras, autodidactas, productores carentes de capital acadmico certificado
que, en una situacin de ideas y tendencias en constante cambio, marcan puntos con su forma
particular de vida, su creatividad individual y su movilidad terica. Foucault, Derrida, Deleuze,
Althusser, Bourdieu y Genette, quienes encabezaron las 'carreras-normalien', pueden clasificarse
dentro del tipo 1, junto con Lvi-Strauss, Benveniste y Greimas. Sin embargo, dentro del tipo 2,
podemos encontrar a Lacan, Barthes y Sollers, quienes no estaban provistos de ttulos acadmicos en
los campos de investigacin. Kristeva, Todorov y Greimas vinieron de afuera. Es bajo el contexto de la
creciente capacidad de las instituciones de investigacin para incluir a estos productores que ellos
podran ocupar posiciones acadmicas en Francia.
Entre los representantes del tipo 1, algunos de los filsofos y antiguos filsofos de la cole Normale
Suprieure (Rue dUlm) desempearon un rol particular. Su amplia cultura filosfica y seguridad
conceptual, su eficacia y no menos importante sus dotes de improvisacin los ayudaron a establecerse
en un discurso intelectual que rpidamente recompens proyectos tericos compuestos e innovadores
con gran publicidad. Liderado por la rama de Rue dUlm en Pars, donde la filosofa, los estudios
literarios y las ciencias naturales dominaban, el sistema educativo de la ENS reclut a sus 'estudiantes'
(lves) a travs de un certamen competitivo (concours). La admisin a la ENS se asocia por lo general
con una beca escolar y alojamientos, pero no con un programa de B.A. (Bachelor of Arts) o M.A.
(Master of Art), ya que desde el comienzo del siglo XX los normaliens tenan que obtener sus diplomas
en las universidades. Despus de cuatro aos de alojamientos compartidos, los normaliens a menudo
tejan lazos estrechos entre s que a veces eran para toda la vida. Sin embargo, durante los dos aos de
preparacin de las clases de preparacin (khgne e hypokhgne), se produjeron las marcas cruciales en
el habitus intelectual de los productores (Bourdieu, 1981). De acuerdo con Karady, estas clases de
preparacin juegan un 'rol ambivalente' (1986: 322):8 la sumisin de un ejercicio cuasi militar aspira a
la reproduccin de un canon de textos sagrados (y menos para la produccin de inversin a largo plazo
en investigaciones empricas). As, las clases de preparacin apoyan la formacin de productores
simblicos orientados a la reproduccin institucional quienes conocen bien la historia de su disciplina,
quienes dominaban las formas filolgicas de trabajar y cuya fuerza yace en la reproduccin de las ideas
de otros. Al mismo tiempo, estas clases conducen a la rpida 'mezcla de ideas' con 'cierta dosis de
eclecticismo', que ms tarde podria 'consagrada precisamente en las humanidades y ciencias sociales,
en las que ciertos trabajos tericos causaran una sensacin' (Rieffel, 1994: 219 y s.).9,10
Desde finales del siglo XIX, el predominio de los 'normalien-alumni' en el campo acadmico disminuy.11
Alrededor de 1890 los normaliens ocuparon 76 % de los puestos en Sorbona y el 63 % en la facults en
las provincias, pero para 1930 su participacin se haba reducido a 58 % en Sorbona y 41 % en las
provincias (Karady, 1986: 362). Los comienzos de la expansin de la educacin les permitieron a las
universidades capacitar a su propia generacin de productores, y colocar el sello del declive de la ENS.
Esta prdida de estatus todava no se haba manifestado, ya que an no haba escasez de puestos en
las universidades, donde, durante los aos 60, los normaliens seguan 'arreglndoselas para preservar
una hegemona autntica en los puestos ms importantes de las disciplinas' (Karady, 1986: 362).12 Aun
as, a pesar de que el nmero de puestos de las universidades claramente superaba en nmero a
aquellos de las Grandes coles, que intensificaron la exclusividad simblica de la lite acadmica, la
porcin relativa de normaliens en las posiciones acadmicas ms altas disminuy an ms. Adems, la
ENS tuvo que enfrentarse a instituciones rivales recin fundadas como la cole Nationale
dAdministration (ENA). La prdida emergente de prestigio llev a algunos normaliens una y otra vez a
'huir hacia adelante, particularmente hacia un cambio en la disciplina' (Karady, 1986: 322).13 Los
normaliens pertenecientes al tipo 1 demostraron esto, su capacidad discursiva particular a veces les
permita aprovechar reas no acadmicas del campo intelectual sin poner en peligro la legitimidad
acadmica. De este modo, como Kauppi destaca, fueron precisamente los normaliens quienes estaban
predestinados a combinar la 'reconciliacin del radicalismo intelectual con la respetabilidad acadmica'
(1996: 138).
Luego de la Segunda Guerra Mundial, las carreras de los productores del tipo 2 dieron testimonio al
traslado del centro de gravedad desde lo esttico al polo acadmico, que ahora inclua a muchos de los
hombres de letras independientes. Despus de su transformacin en el campo acadmico, los
productores del tipo 2 tendieron a seguir cambiando sus posiciones tericas con ms frecuencia, y a
menudo la transferencia entre contextos acadmicos y no acadmicos surga con ms naturalidad. A
modo de ejemplo, uno podra mencionar a Lacan, cuyo estilo de expresin estaba regularmente en
marcado contraste con las normas acadmicas. Lacan haba mantenido su independencia de las
tradiciones acadmicas establecidas, cuando se cuestion la legitimidad de estas, a la luz de los
cambios radicales en la enseanza superior. Esta independencia le permiti a Lacan hacer trabajo
conceptual sin grilletes institucionales (dependiendo del punto de vista del observador, podra decirse
tambin que, debido a su incompatibilidad con las instituciones acadmicas, los trabajos conceptuales
de Lacan son especulaciones personales de un autodidacta sumamente creativo). En cambio, se
pueden mencionar a Barthes y Sollers como ejemplos de productores cuyo poder yace menos en el
desarrollo de sus propios proyectos tericos que en la distribucin y la popularizacin de las ideas
tericas de otros productores. Actuando inicialmente como ensayistas y crticos literarios, en el
transcurso de los aos 60, se convirtieron en el eptome de los tericos de moda de Tout-Paris, sin
dejar de perseguir constantemente las nuevas tendencias para poder ponerlas a disposicin de una
audiencia intelectual ms amplia.
Los dos tipos de productores estn unidos por sus valores anti profesorales. Con un estilo de expresin
que a veces demostraba cualidades literarias (Foucault), acompaado de la originalidad de un folletn
(Barthes) o dando paso a una broma coloquial (Lacan), ellos marcaron su distancia de la masa
acadmica encarecida. Rodeados por un aura de creatividad nica, ellos mantuvieron decididamente
sus perfiles heterodoxos, en una situacin en la que era difcil lograr una repercusin ms amplia sin
una retrica de oposicin y marginalidad.
En 1530, el Rey Francisco I de Francia fund el Collge de France, que fue concebido como una
institucin rival a la tradicional Sorbona (Charle, 1986). A finales del siglo XVIII, Napolen fund la ENS,
un contra peso a las facults tradicionales y las instituciones clrigas educacionales, con el fin de
educar a los nuevos profesores del bachillerato republicano (lyce). Bajo el mandato de Duruy en 1868,
emergi la cole Pratique des Hautes tudes (cuya sexta seccin se convirti en la Ecole des Hautes
Etudes en Sciences Sociales en 1975) para ayudar a compensar la educacin percibida e investigar el
dficit del sistema francs de facult comparado con el vecino del este del Rin (Revel, 1996; Karady,
1985). Y desde 1939 el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) se form con el objetivo de
complementar una institucin de investigacin acreditada a las facults tradicionalmente ms
orientadas a la enseanza (cf. Druesne, 1975). Estas fundaciones, como indica Koppetsch, no nacieron
de ninguna estrategia de largo plazo: 'Cada vez que surga la demanda de expertos particulares, se
cumpla con la fundacin de otra escuela especializada' (2000: 94; cf. Weisz, 1983: 1829; Charle, 1994;
Moody, 1978; Musselin, 2001; Schriewer, 1972: 2095).
Por siglos estas 'instituciones perifricas', que no son de ninguna manera marginales o perifricas en el
sentido que no son universidades completas con grandes cuerpos estudiantiles, estuvieron en conflicto
abierto o latente con el 'centro acadmico' (Rieffel, 1993: 425 y ss.), las facults encabezadas por la
Universit de Paris (Sorbona), que 'asumi una posicin clave en el sistema educacional en su
conjunto y de la que dependan las carreras tanto de profesores como de estudiantes' (Baverez, 1993:
295).14 Hasta el siglo XIX, la funcin principal de las facults en las humanidades (no, sin embargo, en
las profesiones liberales de derecho y medicina) era tomar exmenes y otorgar ttulos; usualmente no
haba programa integral de enseanza acadmica. Por lo tanto, 'no exista separacin en absoluto,
tampoco quiebre, entre las carreras del bachillerato y las facultades acadmicas' (Karady, 1986: 271).15
Musselin (2001: 23 y ss. [43 y ss.]) describe el mundo acadmico entre 1897 y 1968 como una
'Facultad Repblica', que significa que 1) las carreras acadmicas estn organizadas por las
'disciplinas' (es decir, letras, ciencias, derecho, medicina con sus modos especficos de
reclutamiento tales como agrgation, concours, etc.); 2) los principales actores administrativos son
los decanos de las facults; 3) en cuanto a la relacin con las universidades, el estado francs prefiere
tratar con las facultades. Las universidades de pleno derecho que no representaron una mera
'extensin del estado' (Koppetsch, 2000: 99) solo han existido por ende desde 1968, cuando las
facults de las provincias se fusionaron finalmente con las universidades y concedieron autonoma
relativa. Por el contrario, la Sorbona parisina se dividi en una buena docena de universidades
autnomas. Por lo tanto, 1968 marc una cesura profunda dentro de la enseanza superior francesa,
durante el transcurso en el que las universidades tomaron su forma institucional moderna. Se puede
considerar a la coyuntura del estructuralismo como una expresin simblica de este momento
decisivo.
Como resultado del rpido crecimiento de las universidades, el 'centro acadmico' (las universidades
que controlaban la reproduccin de productores acadmicos a travs de la entrega de diplomas y
puestos) cay en una crisis alrededor de 1970, particularmente con relacin a su estatus de liderazgo
en el debate intelectual ms amplio. Las 'instituciones perifricas', que siempre se haban distinguido
de las universidades 'normales', como el Collge de France, la ENS y la sexta seccin (establecida en
1947) de la cole des Hautes tudes, renombrada en 1075 como cole des Hautes tudes en Sciences
Sociales, EHESS (cf. Mazon, 1988; Revel, 1996), as como tambin las universidades reformadas como
las de Vincennes y Nanterre, se beneficiaron de este vaco institucional y se convirtieron en sitios de
alto perfil para la produccin de ambiciosos proyectos tericos.16,17
La oposicin entre el 'centro acadmico' y las 'instituciones perifricas', que subliminalmente
estructura el campo acadmico en Francia hasta el da de hoy, implica menos diferencia en el volumen
de capital acadmico que composicin diferente de esta. En palabras de Bourdieu, 'Los poseedores del
poder temporal (o, ms exactamente, el control sobre los instrumentos de reproduccin), quienes a
menudo son ignorados intelectualmente, se oponen a los poseedores de un capital simblico
reconocido, quienes a menudo no tienen poder sobre las instituciones' (1989: 383 [270]).18 Los
productores del 'centro acadmico' tienden a manejar un capital temporal ms alto, ya que ejercen
influencia sobre las carreras de otros productores en el campo acadmico a travs de la asignacin de
puestos, el reclutamiento de una nueva generacin desde matrise (diploma, maestra) hasta thse
(doctorado) y thse dEtat (habilitacin), la administracin de los grupos de investigacin, el
planeamiento de programas de estudios y afiliacin a la agregacin y los comits de doctorado. Para
los productores de las 'instituciones perifricas', por el contrario, es ms fcil construir un capital
simblico. De este modo, de ninguna manera se puede considerar a las 'instituciones perifricas' como
lugares inferiores de la vida acadmica. Son grands tablissements que como regla se extienden ms
all dentro de la discusin intelectual general que de las universidades, que a menudo carecen de una
calificacin ms alta en el frente de la investigacin.
No es sorpresa que casi todos los tericos en consideracin se hayan posicionado a ellos mismos sobre
la 'periferia institucional' del campo. Podemos por lo tanto hablar de un terreno en comn entre estos
tericos despus de todo y aplicarles una etiqueta como 'posestructuralismo'? En Francia, los tericos
del perodo estructuralista ciertamente una tica iconoclasta. A menudo se consideraban como
pertenecientes a la ' Izquierda intelectual' (gauche intellectuelle, Furet, 1967: 5). Sin embargo, ms que
en Estados Unidos, donde el debate sobre el posestructuralismo comenz en universidades bien
establecidas como Yale, Berkeley o Columbia, en Francia se inform la postura de oposicin de estos
tericos por un conflicto tcito con las instituciones acadmicas, que no siempre eran los lugares ms
adecuados para la innovacin terica y la investigacin de vanguardia.19 La suposicin de las posiciones
en el margen institucional es por lo tanto una de las caractersticas que estos tericos compartieron
entre s, si bien es difcil determinar si fueron las limitaciones sociales o las decisiones libres las que
motivaron a manifestar su distancia desde el centro acadmico. Los mecanismos de exclusin de las
instituciones acadmicas (cuyo prestigio alcanz un punto bajo alrededor de 1970) ciertamente iban de
la mano con las estrategias de distincin ms o menos conscientemente elegidas por los productores.
As, 'en gran medida la ola estructuralista se debi a la rivalidad entre estas instituciones y la
universidad' (Pavel, 1993: 12).20
Foucault fue el terico de su generacin ms cercano al 'centro acadmico'. En el caso de Foucault, la
proximidad relativa a la Sorbona y los cargos ministeriales iban acompaados de una prometedora
carrera acadmica propia de otros normaliens contemporneos. A temprana edad, l calific con un
thse dEtat (1961). Despus de una serie de estancias en el extranjero (en Suecia, Alemania, Polonia y
Marruecos), pronto se volvi profesor en una universidad en las provincias (Clermont-Ferrand). A
finales de los aos 60, fund la escuela de filosofa en la experimental ' Universidad de Pars 8'
(Vincennes) Y finalmente, se convirti en profesor en la prestigiosa Collge de France, la cual le otorg
un alto perfil en el debate terico, pero no muchos estudiantes. Como Foucault, Kristeva y Greimas
tambin obtuvieron una habilitacin (HDR, Habilitation Diriger des Recherches). El compaero de
Foucault de la ENS, Bourdieu (director de investigacin en la EHESS, luego profesor del Collge de
France), al contrario, nunca obtuvo estas importantes credenciales acadmicas. Se debera considerar
esto como una especie de protesta contra el conservadurismo reproductivo de las universidades?
Como 'mentor' (caman), luego 'profesor acadmico' (matre de conferences) en la ENS, Althusser,
tambin, careci de una titulacin acadmica completa durante mucho tiempo. Por lo tanto, l reclut
a sus discpulos mediante la construccin de vnculos personales y de la amistad. Cuando Barthes,
despus de un tiempo, se volvi profesor del Collge de France sin el ttulo acadmico que se
acostumbra, algunos acadmicos 'respetables' lo consideraron como un lamentable accidente (Picard,
1965; Pinto, 1991: 70). De hecho, Barthes fue uno de los ltimos hombres de letras que, durante el
auge de los cargos acadmicos de los aos 60, tuvo xito al ocupar cargos en la enseanza superior con
no ms que un ttulo de licenciatura (licence). Otros protagonistas de la controversia estructuralista,
como Lacan y Sollers, mantuvieron un estatus independiente. Lacan era un mdico capacitado y ejerca
como psicoanalista. Sollers, por otro lado, con tan solo una licenciatura menor en negocios, es un rico
escritor y editor.
Estos ejemplos dan testimonio a la mayor permeabilidad que las instituciones 'perifricas' demostraron
en ese momento cuando se enfrentaron con productores no certificados y diversas carreras. En vez de
apuntar a la reproduccin del estilo clsico, demandado por la agrgation por ejemplo, las
instituciones como la EHESS o el Collge de France pusieron ms nfasis en las orientaciones tericas
innovadoras e investigacin avanzada y buscaron en ocasiones la proximidad21 de productores ms
heterodoxos. La relativa apertura de estas instituciones tambin se manifest en un ndice
extraordinario de cooperacin e intercambio internacional. Un nmero importante de inmigrantes
(Kristeva, Todorov y Greimas), as como tambin de eruditos franceses despus de una larga estada en
el extranjero (Certeau y Foucault), fue admitido en las 'instituciones perifricas'. Y las 'instituciones
perifricas' sirvieron como un trampoln para aquellos que iniciaron una carrera internacional en los
aos 70. Qu habra sido de la recepcin norteamericana de Foucault sin sus prolongadas estancias en
California? Se habra establecido el debate posestructuralista internacionalmente si Derrida no
hubiera sido invitado como profesor invitado en la Universidad de California, en Irvine o en la
Universidad de Columbia?
A partir de las observaciones de esta seccin, lo que destaca es la distancia simblica y / o institucional
entre estos productores simblicos. Ciertamente, todos ellos participaron en la crtica humanista, pero
no tenan ni un programa terico ni una base disciplinaria en comn. Polticamente, la extrema
'Izquierda' y la 'centroizquierda' dominaban, pero esto no se aplicaba a los otros grupos intelectuales
de la poca. Por ende, las diferentes formas y variaciones fueron suficientes para resaltar que las
diferencias fueron mayores a las similitudes. En ese contexto, sera problemtico insinuar un
movimiento unificado un paradigma terico, especialmente si tomamos en consideracin las relaciones
sociales en las que ellos estaban involucrados: ciertamente, existen muchas conexiones entre las
escuelas de Lacan y Althusser, pero qu uniran a un Foucault con un Derrida y un Baudrillard? Una
impresin de unidad puede surgir quiz de sus posiciones institucionales en el margen del campo
acadmico, incluso si profesores (como Foucault) y eruditos independientes (como Lacan) clasificaran
en una misma categora. No es una irona de su xito internacional que estos tericos sean
considerados como un movimiento (ms o menos) unificado en el debate del posestructuralismo fuera
de Francia, que generalmente deja fuera los contextos institucionales de estos tericos, mientras que
desde un punto de vista "francs" son precisamente sus lugares institucionales los que pueden sugerir
alguna similitud?
Sin embargo, este grupo de tericos se distingua por una caracterstica comn. Todos ellos defendan
la efervescencia intelectual de los aos 60 y 70, por esta razn los designar como miembros de la
generacin intelectual que surgi de la controversia estructuralista. De acuerdo con Sirinelli (1986), se
entiende por una 'generacin intelectual' un grupo de intelectuales que se ubican de diversas maneras
dentro del debate intelectual a travs de sus posiciones en determinados acontecimientos histricos.
Este concepto de generacin no debe tomarse en un sentido biolgico o demogrfico. Los intelectuales
de la misma edad (por ejemplo, Sartre y Lacan) pueden pertenecer a generaciones diferentes. As, los
miembros de una generacin intelectual son aquellos que se invierten simblicamente, a travs de una
produccin de textos, en una esfera pblica y se refieren a acontecimientos histricos particulares. En
el caso de la generacin existencialista, por ejemplo, esto abarcara tal vez la recepcin de filsofos
particulares como Husserl y Heidegger, la experiencia del fascismo, el partido comunista y la Guerra
Fra, mientras la generacin estructuralista se caracteriza ms bien por 1968, el surgimiento de la
cultura popular, el cambio de valor posmaterial as como tambin las referencias omnipresentes de
Saussure y Freud, Marx y Nietzsche.
A diferencia de la nocin de paradigma, el concepto de generacin tiene la ventaja de poder tomar la
heterogeneidad de las posiciones adoptadas en cuestin. De hecho, solo unos pocos representantes de
esta generacin pueden clasificarse inequvocamente como estructuralistas, pero para todos, la
efervescencia terica de la poca fue un acontecimiento al que ellos se refirieron de una manera u
otra. La controversia estructuralista los constituy como un grupo intelectual en medio de una serie de
cambios de etiquetas: 'tericos de sciences humaines', 'movimiento marxista freudiano estructuralista'
(Boudon, 1980) o 'antihumanistas' (Ferry y Renaut, 1988b), 'Izquierda intelectual' (Furet, 1967: 5) o
'Samurai' (Kristeva, 1990). Por esta razn los crticos fieles del estructuralismo, por ejemplo, Paul
Ricur (1961) o Raymond Boudon (1968), tambin deben considerarse como miembros de esta
generacin, al menos en la medida en que contribuyen a su formacin discursiva.
La generacin intelectual del estructuralismo no se form en mbitos universitarios cerrados, ni
siquiera en el debate lingstico que proporcion los modelos tericos para el debate intelectual sobre
el estructuralismo (Ducrot, 1968). Los intelectuales de la generacin estructuralista tienen una
preferencia clara por las tradiciones interdisciplinarias que, como el marxismo y el psicoanlisis, atraen
a los lectores semi- o incluso no acadmicos. De este modo, bajo el significante vaco de la lingstica
saussuriano, se desarroll una 'atmsfera de entente cordiale (Angenot, 1984:158) entre semiticos,
psicoanalistas y marxistas, quienes se consideraban como intelectuales 'que reclaman una orientacin
global y sistemtica' (Furet, 1967: 12).22 Por lo tanto, Foucault y ca. eran comnmente considerados
como 'modernos' (modernes) ) (Aron, 1984; Ferry y Renaut, 1988a) en la tradicin del movimiento de la
Ilustracin del siglo XVIII, o bien como 'modernistas' en el sentido de los movimientos estticos de
vanguardia del comienzo del siglo XX. A veces se los trataban como 'sucesores del movimiento
surrealista' (Boudon, 1980: 9) o una analoga a la 'agitacin de simbolistas' (Crmant, 1969: 52),23 pero
en Francia nunca se los consideraron como 'posmodernos' (en el sentido angloamericano, cf. tambin
Compagnon, 2005). Como sus predecesores intelectuales desde la Ilustracin hasta el Modernismo, la
generacin estructuralista ocup un clsico puesto del intelectual crtico, es decir un anti-place en el
terreno social, de donde se puede articular la crtica del orden dominante.
3
Los trminos `moderno y `posmoderno son en cierto modo etiquetas complejas que se refieren a varios
debates que se dieron en las ciencias sociales y en los estudios culturales. Mientras que el trmino
posmoderno le es ms familiar a los lectores de obras anglo americanas que francesas, el debate entre
moderno y posmoderno se ve afectado por una confusin terminolgica que proviene de declaraciones
competitivas del tiempo histrico en las ciencias sociales y humanidades.
Una primera periodizacin surge del debate en las ciencias sociales. En estas, lo moderno comnmente
se refiere a la diferenciacin funcional de la sociedad, un proceso al cual la sociologa clsica lo designa
con palabras como racionalizacin, divisin del trabajo, o modernizacin. Frente al modelo linear
de la teora de la modernizacin clsica, podemos aventurar la hiptesis de que el proceso de
diferenciacin social se ha ralentizado desde la mitad del siglo XX. Desde el colapso del comunismo
alternativo al capitalismo, podemos ver varias seales en distintas reas de la tendencia opuesta hacia la
desdiferenciacin y a la delimitacin de lo social (Lash, 1990). Con la llegada del perodo posmoderno,
los lmites sociales que eran constitutivos para lo moderno comenz a desintegrarse. Mientras que la
nocin Durkheimiana de una sociedad contenida modelada luego de que el estado nacional haya cado
en crisis (Latour, 1984), los lmites espaciales entre el interior y el exterior estn colapsando y una
oleada de nociones post-societarias de la sociedad han sido presentadas (Urry, 2000), como por ejemplo
sociedad mundial (Luhmann, 1998) o globalizacin (Robertson, 1992).
Al mismo tiempo, los lmites funcionales entre los mbitos diferenciados de la sociedad se estn
tornando confusos, particularmente entre los econmicos y los culturales (Jameson, 1991; Baudrillard,
1972; Harvey, 1989).
El campo intelectual en Francia surgi en el siglo XVIII en un contexto de diferenciacin social. Al
reafirmar su autonoma en contra de los poderes heternomos tales como la nobleza y la iglesia, se
desarroll un espacio pblico burgus que dio origen a la Ilustracin (Habermas, 1990). En el siglo XIV,
el campo estaba dividido entre dos polos opuestos. Por un lado se encontraban aquellos que producan
para mercados restringidos de un pblico especializado de colegas acadmicos (artes y ciencias), y por el
otro lado (medios de difusin y cultura), periodistas y hombres de letras que se dirigan a un diverso
pblico en los peridicos y en las novelas. Durante el ltimo tercio del siglo XIV, la estructura bipolar
cambi a una estructura tripolar con tres subcategoras de capital intelectual: acadmica, literaria y
periodstica (Kauppi, 1996: 14). No es de extraar que, especialmente en Francia, una clara divisin
pudiera separar la cultura popular de la cultura de lite; los artistas autnomos, hombres de letras y
escribas no acadmicos se concentraron ms en Pars que en otros lugares. En esta situacin, un nmero
de productores especializados para un mercado de productos simblicos cuyos consumidores eran
simblicos tambin. A diferencia de Alemania, donde las universidades Humboldtianas crearon una
clase permanente de acadmicos cultos en la primer mitad del siglo XIX, las tradicionales facults en
Francia generalmente no aportaban para las posiciones de un creciente nmero de productores culturales,
as como tampoco conceda el prestigio simblico necesario para que los productores adoptaran una
postura respecto al discurso pblico.
A principio de los aos 60, terminada la Guerra de Independencia de Argelia, la situacin comenz a
cambiar. Las universidades de pronto comenzaron a ser una institucin dominante y los acadmicos
prevalecieron sobre los escritores (Ory y Sirinelli, 1992: 205). Por esta razn, la tensin estructural
(fue exacerbada) entre una cultura literaria decreciente consagrada por el hombre o la mujer de letras que
representa un campo de la actividad social relativamente poco codificado, la literatura, y uno ms
complejamente codificado la ciencia y la cultura cientfica creciente (Kauppi, 1996: 27). En 1968, las
facultades se haban fusionado en universidades ampliamente capacitadas absorbiendo varios de los
anteriores grupos grandes de hombres de letras y acadmicos privados. De este modo, la diferenciacin
laica del campo intelectual en tres subcampos relativamente autnomos (ciencia, medios y arte)
culminaron en el ao 1970, antes de que los primeros sntomas de una de diferenciacin del campo
empezaran a manifestarse durante los aos 70. Con el regreso de una estructura bipolar de ciencia
normal contra medios de comunicacin audiovisuales, los aos 80 marcaron el fin del corto siglo de oro
de los intelectuales franceses.
Una segunda periodizacin alternativa extrae estudios culturales, arquitectura y teora de las artes de los
debates culturales y estticos de la crtica literaria (Foster, 1983; Hutcheon, 1989). Aqu los trminos
modernismo y posmodernismo son utilizados para designar una lgica cultural (Jameson, 1991),
una economa poltica del signo (Baudrillard, 1972) o un sistema de representacin (Lash, 1990).
Mientras que yo utilizo los trminos modernidad y posmodernidad para referirme a teoras de la
diferenciacin funcional en las ciencias sociales, modernismo y posmodernismo se referirn a
sistemas de representacin y produccin cultural. Por lo tanto, el arte exclusivo del modernismo surgi
en el despertar del movimiento LArt pour lart (simbolismo, parnassiens), que se han tornado en contra
de la prosa realstica de novelistas como Balzac o Flaubert (Bourdieu, 1992). Este modernista arte para
artistas ya no apunta a representar los problemas polticos o sociales de la sociedad (Brger, 1987). En
ese contexto, el compromiso poltico de Emile Zola durante el Caso Dreyfus se puede explicar
precisamente por la creciente autonoma de los productores estticos en el polo autnomo del campo
literario, forzando a autores como Zola (que escriban para un diverso pblico) a defender su valor
esttico al destacar su postura contradictoria en el debate poltico (Charle, 1990).
El modernismo alcanz su punto culminante cuando las tendencias emergentes tales como la vanguardia
histrica (cubismo, dadasmo y constructivismo) y el arte de los aos 30 (surrealismo) discutieron por un
lugar esttico fuera de lo social, por as decirlo. Del mismo modo, las teoras de un tardo modernismo,
existencialismo y estructuralismo presenciaron la llegada de la autonoma al polo cientfico-acadmico.
As como el arte por el arte a fines del siglo XIX, un campo de investigacin para investigadores en las
ciencias sociales y humanas fue constituido en los aos 60, permita que ciertas ideas modernistas
pudieran pasar por encima del campo acadmico conceptual. Epistemologas reflexivas, tales como
aquellas de la controversia estructuralista fueron la consecuencia. La formulacin terica se convirti en
la produccin de textos acerca de textos, vaciando al sujeto humanista en el proceso. Con la llegada del
posmodernismo se abri otro captulo. Debemos ser concisos aqu, pero basta decir que ahora el
conocimiento intelectual experimenta una globalizacin forzada y las tradiciones tericas, una vez
divididas, se desarrollaron entre culturas epistmicas hbridas. De este modo, un estilo internacional,
reflejado en el fenmeno del posestructuralismo y la teora, haba ganado terreno.
Tabla 3. Cambio social de acuerdo con la diferenciacin y de la desdiferenciacin del espacio social
El Caso Dreyfus marc el inicio en el corto siglo dorado de los intelectuales en Francia. De ese modo,
despus de 1898, se form una nueva categora social: los intelectuales, quienes alzaron su voz crtica
en el espacio poltico en nombre de su competencia cultural especifica (Bering, 1982; Charle, 1990).
Como portavoz de la gente, los intelectuales alegaban por derechos iguales y universales de todos los
ciudadanos en la poltica. La figura del intelectual esta ntimamente ligada a las circunstancias
especficas de la esfera pblica y del sistema educacional en Francia, donde los intelectuales juegan un
rol importante en la cultura poltica del republicanismo francs. En otros pases han dominado diferentes
categoras, por ejemplo Bildungsbrger en Alemania (Ringer, 1969), profesiones liberales o
hombres de letras en Gran Bretaa (Eagleton, 1994; Collini, 2006), o intelectualidad (Konrd y
Szelnyi, 1981) en la Unin Sovitica y en Europa oriental (cf. Charle, 1995).
Del punto de vista del estructuralismo gentico de Bourdieu, la fuerte resonancia pblica con la que
mile Zola se encontr cuando aleg por la liberacin de Dreyfus puede verse como una reflexin de un
campo intelectual en una reestructuracin completa un campo que estaba dividido entre tres polos
principales: ciencia, cultura de lite (por ejemplo, arte vanguardista) y cultura popular (por ejemplo,
periodismo). Hasta la desdiferenciacin del campo en los aos 80, ciertos productores simblicos
cruzaron, combinaron y provocaron un cortocircuito estos subcampos relativamente bien diferenciados
una y otra vez, con frecuencia de manera sensacionalista y provocativa. Como regiones divididas del
campo intelectual que estn cortocircuitadas, una coyuntura simblica se desencadena en la cual ciertos
productores simblicos pueden atraer gran atencin de parte de un pblico intelectual ms amplio.
A principio del siglo XX, la estructura tripolar del campo intelectual en Francia paviment el camino para
numerosas coyunturas simblicas que presenciaron la creciente importancia del conocimiento
acadmico. Como las conclusiones psicoanalticas migraron a las prcticas estticas (cf. surrealismo) y
como psicoanlisis se encontr influenciado por los movimientos estticos (consultar el caso de Lacan),
las estticas puras del alto modernismo dieron lugar a proyectos tericamente ms ambiciosos. A finales
de los aos 30, el grupo que se desarrollaba alrededor de Collge de sociologie (Hollier, 1995) declar
ante el creciente contacto entre movimientos de vanguardia tericos y estticos. De este modo, el
Collge de Sociologie represent un lugar de encuentro donde autores tales como Georges Bataille y
Pierre Klossowski se encontraron con eruditos como el etnlogo Michel Leiris, el filosofo Alexandre
Kojve y el cientfico cultural Roger Caillois, los cuales proporcionaron evidencia del gran impacto que
las altas estticas modernistas habran tenodo en las ltimas coyunturas modernistas de la Teora desde
los aos 50.
La coyuntura terica del existencialismo marc el apogeo de los intelectuales quienes eran cercanos a
filsofos acadmicos (como Maurice Merleau-Ponty), aunque ellos (como Jean-Paul Sartre) no estaban
todava asentados en las universidades. Por consiguiente, Sartre comenz su carrera en el bachillerato
antes de convertirse en un escritor independiente. Es un ejemplo de los vnculos estrechos forjados por la
generacin existencial con el sistema de educacin de bachillerato, as como tambin con el mercado
libre de eruditos privados y creadores culturales (cf. Pavel, 1993: 12). El proyecto intelectual de Sartre
uni dos tipos de productos: productos estticos accesibles para un amplio, pero en cierta medida difuso
pblico (como sus obras y novelas) y productos filosficos dirigidos a eruditos ms acadmicos. De
hecho, el reconocimiento acadmico de Sartre se baso en su contexto normalien y en su conocimiento
sobre un nmero de filsofos alemanes an no traducidos: Husserl, Hegel y Heidegger en particular (cf.
Boschetti 1984). De este modo, Sartre inici la era de los profetas de la Teora, cuyo impacto en el
mbito pblico result del cortocircuito simblico de antiguas regiones separadas en el campo
intelectual; este nuevo modelo intelectual combin filosofa existencial, literatura vanguardista y
literatura de estudios (Pinto, 1995: 120). Sin embargo, la unin de circuitos relativamente annimos de
produccin simblica requiere de una competencia discursiva elevada que slo unos pocos productores
en el campo poseen. Jean-Paul Sartre era particularmente habilidoso en el arte de llamar la atencin del
pblico al permanentemente estar rompiendo con las configuraciones simblicas existentes en el campo.
Despus de identificarse con el proyecto RDR de izquierda no estalinista, Sartre se aline con el partido
comunista antes de convertirse al maosmo en los aos 70.
Con la transicin al dominio intelectual de Foucault (que iba mano a mano con la transicin a la
hegemona estructuralista), el centro de gravedad de la praxis intelectual ha avanzado en el campo
acadmico, periferia en la cual la mayora de los representantes de la generacin estructuralista se
situaban. Para que la coyuntura estructuralista tuviera lugar, la expansin de la educacin superior
result ser un factor decisivo. En el curso de esta expansin, hubieron numerosas vacantes en el campo
acadmico y las instituciones acadmicas tomaron a antiguos escritores independientes (ver Bourdieu,
1989: 483 [338]). Mientras que la expansin de la educacin superior fue un desarrollo que tom lugar
en todos los pases occidentales de ese momento, las consecuencias simblicas y estructurales del campo
no se encontraban en ningn otro lado ms que en Francia. La prolongada Guerra de la Independencia de
Argelia demor la fase expansiva concluyente, pero slo para permitir que el campo creciera
espectacularmente despus de 1962.
No todas las disciplinas e instituciones aprovecharon equitativamente este proceso de convergencia.
Despus del establecimiento de la primera licencia (B.A. o Bachelor of Arts) en sociologa y economa
en 1958, las ciencias sociales experimentaron tasas de crecimiento sin precedentes. El crecimiento fue
considerablemente ms bajo en las disciplinas clsicas (artes y letras, filosofa, teologa) y en derecho y
ciencias medicas. Adems, el crecimiento fue mayor para las universidades que para las escuelas de lite
(ENS, ENA, Polytechnique, etc.). Las dislocaciones que resultaron de esta expansin desigual se
intensificaron por reformas que llevaron a la forma institucional moderna de la universidad francesa a
finales de los aos 60. Mientras que la coyuntura terica del idealismo filosfico acompaaba a la
reforma de la Universidad alemana modelada luego de las ideas educacionales de Humboldt a principio
del siglo XIX, la formacin institucional de las universidades francesas coincida con la coyuntura terica
del estructuralismo.
Una variedad de datos demuestra no solo el crecimiento absoluto del campo acadmico y por ende una
revalorizacin del polo acadmico comparado con el polo cultural del campo intelectual, sino que
tambin demuestra un crecimiento en las tensiones internas. Intelectualmente, estas tensiones dieron a
luz a varias tendencias y modas tericas, mientras que polticamente llevaron a la explosin de mayo de
1968. Con el creciente nmero de posiciones y perspectivas, tradiciones disciplinarias establecidas desde
hace mucho y jerarquas institucionales de la Facultad Repblica (Musselin) se volvi frgil. Desde
que la necesidad de los productores acadmicos por una orientacin intelectual ms amplia ha crecido,
los proyectos tericos visionarios de los mrgenes institucionales del campo pudieron encontrarse con
gran resonancia. En este contexto, Boudon apunta un efecto empuje para algunos productores
intelectuales, que, habindose comprometido con ellos mismos a una produccin estrictamente
acadmica y "de maestra", empezaron a reorientarse hacia el mercado difuso y de movimiento gil
Tout-Pars llamando la atencin ms all de las publicaciones estrictamente acadmicas (Boudon, 1980:
472).1
Expresado en nmeros, los gastos en la educacin en Francia entre 1958 y 1967 aumentaron de 1,84% a
3,4% del producto interno bruto, que corresponde a un aumento de 9,62% a 16,32% en el presupuesto
nacional (Cohen, 1978: 23). Si estudiamos el gasto total, el carcter explosivo de este desarrollo se
vuelve ms evidente. De acuerdo con Fourasti (1979: 115), los gastos ajustados a la inflacin
aumentaron de 8,26 a 80,33 mil millones de francos entre 1947 y 1971 (basndose en el franco francs
de 1938). Estas cifras opacan la ya elevada tasa de crecimiento del pasado (1872: 0,64; 1912: 2,73;
1938: 6,62 mil millones de francos). El sistema de educacin superior se benefici de este desarrollo de
finales desde los aos 50 en adelante. En ese momento, el nmero de estudiantes comenz a crecer
exponencialmente, de aproximadamente 150 000 (1956) a 361 000 (1966) y luego 674 000 (1973)
(Prost, 1981: 265). El crecimiento fue especialmente alto en el dominio de las ciencias humanas y letras,
donde la inscripcin de estudiantes aument de cerca de 40.000 (1956) a mas de 150.000 estudiantes
(1966). Las ciencias naturales tuvieron un alza significativa tambin (de 40.000 a 130.000). Por el
contrario, el derecho tuvo un incremento del doble y la medicina solamente un leve incremento (Cohen,
1978: 22). Con la creacin de varias posiciones nuevas, el peso absoluto de las universidades creci en
comparacin con las instituciones perifricas como la ENS o el Collge de France. Entre las
instituciones perifricas, la sexta seccin de la cole Pratique des Hautes tudes (EPHE) lucr mas con
este desarrollo. Esta institucin jug un rol central en el crecimiento de las ciencias humanas.
Rebautizada como cole des Hautes tudes en Sciences Sociales (EHESS) en 1975, sostuvo su
autonoma con respecto a otras secciones de la EPHE con fuertes vnculos con la Sorbona y la ENS.
Ahora el CNRS tambin podra reforzar su papel como importante complemento para las universidades
orientadas a la enseanza. Adems, se debe mencionar a las nuevas universidades como Vincennes
(Pars 8, desde 1980 ubicada en Saint Denis) y Nanterre (Pars 10). Su carcter experimental (para entrar
a la universidad Vincennes/Saint Denis no se requiere un ttulo de bachillerato) aconseja cierta
proximidad a las instituciones perifricas como EHESS.
El establecimiento de las ciencias humanas y sociales en los aos 60 tuvo consecuencias de gran alcance
para la economa poltica del discurso intelectual, es decir, para el sistema de publicaciones y
editoriales. En los aos 20 y 30, Andr Gide Nouvelle Revue Franaise fue el portavoz ms importante
para las tendencias estticas de la epoca. En los aos 40, fue reemplazado por Jean-Paul Sartre Les
Temps modernes. En los aos 60, se organiz un sistema de nuevas publicaciones que reflejaba la
variedad de tendencias intelectuales y escuelas de aquel tiempo. Tres publicaciones jugaron un rol muy
imporante para la formacin de la generacin estructuralista: Critique (publicada por Minuit), fundada
en 1946 por Georges Bataille y Pierre Prvost con la ayuda de Maurice Blanchot, Michel Leiris,
Alexandre Kojve y Alexandre Koyr (Patron, 2000);Esprit, fundada en 1932 por catlicos centro-
izquierdistas en torno a Emmanuel Mounier (Winock, 1975); y Tel Quel, que fue lanzado por Philippe
Sollers en Seuil en 1959 (Forest, 1995; Kauppi, 1990). Adems, Arguments fundada en 1956 por inter
alia Edgar Morin, Kostas Axelos, Jean Duvignaud y Roland Barthes) y Communications (fundado en
1961 por Roland Barthes, Georges Friedmann y Edgar Morin en Le Seuil) pueden considerarse como
pertenecientes a un ambiente intelectual ms amplio de la generacin estructuralista. Las numerosas
publicaciones del Partido Comunista, como La Pense, La Nouvelle Critique, Les Cahiers pour
Lanalyse y Les Lettres Franaises, jugaron un rol importante para el crculo de Althusser. La
Psychanalyse, LInconscient, Scilicet y Topique eran asociadas al crculo de Lacan. Los Actes de la
Recherche en Sciences Sociales (ARSS, fundados en 1975) constituyen el ncleo organizacional de la
escuela de Bourdieu. LHomme era dirigida por Lvi-Strauss, Pierre Gourou y Emile Benvniste.
El surgimiento de muchos rganos intelectuales y revistas acadmicas nuevos fue acompaado por un
cambio en las editoriales acadmicas. Al lado de Gallimard, la respetable editorial del establecimiento de
humanidades y de movimientos precedentes de vanguardia (Andr Gide y Jean-Paul Sartre), dos
editoriales mas llegaron para desempear un papel destacado (cf. Kauppi, 1992): Le Seuil y Minuit, las
cuales fueron fundadas ambas en los aos 40 (ver Lottman, 1982: 180 y ss.). Le Seuil, la editorial por
excelencia para las nuevas ciencias sociales, introdujo el formato de bolsillo para las publicaciones
acadmicas. Por esta razn, los libros acadmicos densos pueden ahora lograr una circulacin
significativa (Ecrits de Lacan, 1966, por ejemplo vendi ms de 100.000 ejemplares o Mythologies de
Barthes, 1957). Al copiar esta estrategia para sus colecciones de science humaines, Gallimard impuls
sus ventas tambin (Foucault Les Mots et les choses, 1966, vendi ms de 100.000 ejemplares). La
pequea editorial Minuit, por el contrario, utiliza una estrategia diferente. En lugar de apuntar a los
xitos rpidos de los bestseller, otorga mayor importancia a la repercusin a largo plazo de las obras
dirigidas a un nmero ms exclusivo de lectores con alto capital cultural. De este modo, no solo Minuit
se convirti en una editorial para la Nouveau Roman (a la cual pertenecan autores como Alain Robbe-
Grillet, Nathalie Sarraute, Claude Simon, Michel Butor, Robert Pinget y Claude Ollier, por lo tanto vea
Ricardou, 1990; Britton, 1992), tambin produjo trabajos tericos demandantes y altamente complejos,
cuya relevancia a largo trmino no siempre se mostr desde el comienzo. Dichos trabajos son, por
ejemplo, Grammatology de Derrida (1967), Distinction de Bourdieu (1979), Thousand Plateaus de
Deleuze y Guattari (1980) o Lyotards The Differend de Jean-Franois (1983).
La ENS pertenece a aquellas instituciones que no se beneficiaron de la expansin educacional. Mientras
que en 1890 los normaliens ocuparon el 76 % de las sillas en la Sorbona y 63 % en la facults de las
provincias, su parte cay a 58 % en la Sorbona y 41 % en las provincias en 1930 (Karady, 1986: 362).
La ENS alcanz su ltima cima inmediatamente despus de la Segunda Guerra Mundial. En esa epoca,
las voces futuras de la generacin estructuralista como Derrida y Bourdieu, Foucault y Deleuze fueron
admitidos en la ENS (Rue d' Ulm). Althusser, como caman en la ENS, junt un grupo de jvenes
filsofos marxistas (que consisti entre otros de tienne Balibar, Jacques Rancire, Pierre Macherey). Al
mismo tiempo, antiguos estudiantes de la ENS como Sartre y Merleau-Ponty disfrutaron la considerable
atencin que reciban como lderes intelectuales. En los aos 60, el dominio intelectual de la ENS
comenz a desaparecer. En primer lugar, las universidades empezaron a contratar ms de sus propios
graduados. Sobro todo para los nuevos sectores de rpido crecimiento de las sciences humaines, en las
cuales la cultura filosfica y literaria de los eruditos normalien estaba en menor demanda que los
conocimientos especializados en investigaciones empricas terica y metodolgicamente fundamentadas.
En segundo lugar, la ENS comenz a competir con la ENA, fundada en 1945. Mientras que la ENA
formaba tecncratas de lite para los niveles ms altos en poltica, economa y administracin, la ENS,
con su perfil mas tipo filosfico e intelectual, no poda prometer las mismas posibilidades econmicas
(Bourdieu, 1987). El ltimo lder poltico importante en graduarse de la ENS fue el difunto Presidente
francs, Georges Pompidou. En tercer lugar, desde los aos 70, se crearon nuevas oportunidades de
carreras en la industria de los medios de comunicacin, obviando la laboriosa subida desde las cursos
preparatorios de khgne y hypokhgne hasta thse dEtat, al asegurar una mayor audiencia. Sin embargo,
en el debate estructuralista, ciertos filsofos (o antiguos filsofos) de la ENS seguan jugando un rol
importante, que puede ser explicado por las nuevas estructuras de oportunidad de la poca. En la
situacin especfica del campo, algunos normaliens se convirtieron en los principales impulsores de la
fundacin terica de los campos de investigacin emergentes: El increble suceso de las ciencias
humanas y sociales en Francia desde finales de los aos 50 hasta comienzos de los aos 70 tiene que ver
con el hecho de que los filsofos de doble cultura pudieron apelar a una gran audiencia, convertirse en
hroes culturales y monopolizar las posiciones ms altas; mientras que aquellos entrenados en reas
especificas permanecieron como acadmicos secos, lentos y conservativos en sus movimientos y
pensamientos (Kauppi, 1996: 88).
Mientras que el peso estructural de las universidades en el campo intelectual creci como resultado de la
expansin de la educacin superior, al menos a largo plazo, una crisis de lealtades y jerarquas
acadmicas fue notable a corto plazo. Los contextos sociales y polticos de los eventos del 68, que
definiran una generacin poltica mas all de los confines del campo intelectual, son explorados
detenidamente en la riqueza de estudios y reportes (por ejemplo, Prost, 1981: 295 y ss.; Mouriaux et al.,
1992). No obstante, a este punto, alguno s de los motivos de la atmsfera explosiva que se extendi
entre los estudiantes durante el curso de la expansin educacional debern definirse rpidamente. En
primer lugar, se comenzaron a sentir indicios de una inflacin en ttulos acadmicos. Esto no solo llev a
un desacuerdo extendido, sino tambin a una devaluacin de los ttulos acadmicos y eventualmente, a
altas tasas de abandono en las universidades (a veces hasta ms del 75 %) (Bourdieu, 1978). En segundo
lugar, la desigualdad creci entre las escuelas de lite (Grandes coles), que controlaban la admisin a
travs de exmenes de ingreso (concours) y las universidades, que requeran solamente de un ttulo de
bachillerato (baccalaurat). De este modo, mientras que el nmero de estudiantes en letras hizo ms que
cuadruplicarse entre 1960 y 1978, la mayora de escuelas de lite (donde ya desde finales de los aos 50,
ni siquiera el 10 % de los estudiantes estaban inscriptos) experimentaron la duplicacin de inscriptos en
el mejor de los casos (es decir, un incremento de 30.000 a 46.000 entre 1958/59 y 1966/67, ver Cohen,
1978: 16). En tercer lugar, el crecimiento del sistema universitario inicialmente ocurri sin ningn ajuste
en las estructuras administrativas ya existentes. Hasta la fundacin de universidades completas en 1968,
las facultades haban sido en gran parte instituciones independientes. En general, estaban encabezadas
por un decano (doyen), ayudado por dos asistentes (assesseurs) y una secretaria bastante bien preparada.
Los decanos, que reciban rdenes del Ministro y directamente respondan ante l, no pudieron disipar la
creciente insatisfaccin entre los estudiantes y el personal universitario (Prost, 1997: 143, 149). En
cuarto lugar, las universidades se vieron afectadas por una reforma acadmica mal diseada. De este
modo, en 1966, el ministro de la educacin, Christian Fouchet, orden una revisin completa de los
programas acadmicos. La educacin superior fue dividida en tres ciclos (cycles) definidos con
precisin. Adems, se decret un estudio especializado hacia ciertas ramas, que las universidades fueron
incapaces de implementar. 2,3 Finalmente, se tiene que sealar la gran concentracin espacial de los
estudiantes franceses. En 1914, 43 % de ellos haban estudiado en Pars, comparado a alrededor de un
tercio en los aos 50 y 29 % noms en 1968/69. La mayora de los estudiantes Parsinos vivieron en
condiciones de hacinamiento juntos en el pequeo Quartier Latin (Cohen, 1978: 31; Charle, 2002:
1370ss.).
Como resultado de estas circunstancias, las tensiones explotaron en mayo y junio de 1968: la ocupacin
de la Sorbona, una huelga general nacional, el colapso del orden pblico y la huda del presidente. Otra
reforma fue rpidamente designada e implementada por Edgar Faure, que le daba a las universidades
francesas el diseo y la forma que tienen hoy en da: las facultades se fusionaron para convertirse en
universidades completas y ms o menos autnomas a imagen y semejanza del modelo alemn. El
sistema de ctedras desapareci. Los profesores perdieron a sus asistentes personales. Nuevos reclutas
tuvieron que pasar por un comit de seleccin, que descentralizaba la distribucin del poder dentro de las
universidades (ver Bessert-Nettelbeck, 1981; Musselin, 2001: 59ss. [35ss.]). Un presidente con autoridad
real y efectiva encabez una administracin reforzada de la universidad. La Sorbona, que se haba
convertido en un monstruo burocrtico, se dividi en cuatro universidades separadas (Pars 1, Pars 3,
Pars 4 and Pars 7). Otras nueve universidades con diferentes perfiles se fundaron por todo Pars y sus
suburbios. Mientras las universidades de Nanterre (Pars 10) o Vincennes (Pars 8), donde las ciencias
sociales y humanas se establecieron con fuerza, rpidamente ganaron una reputacin como universidades
de izquierda, la vieja Sorbona (Pars 4), dominada por las disciplinas clsicas (como letras, filosofa y
derecho), fue renombrada como una institucin de derecha. Por lo tanto, para Prost la crisis de 1968
signific paradjicamente el nacimiento de la real universidad francesa (Prost, 1997: 154).4, 5
El ao 1968 no solo marc el clmax de una crisis de expansin (Prost, 1997: 122) que afect a las
universidades durante el crecimiento asombroso de los aos 60. Tambin represent un cambio radical
en el debate intelectual. Ahora, los proyectos tericos tendan a ser menos estticos y ms de
pensamiento activista, atestiguado por la filosofa del deseo (dsir, ver Lacan, Lyotard and Deleuze)
as como tambin por la filosofa de Sartre, que entonces se torn quizs ms prominente que el
estructuralismo cientfico alrededor de 1966 (Nora y Gauchet, 1988; Morin, 1986). Sin embargo, para
el discurso intelectual, 1968 fue solo un cambio radical en un tiempo donde las nuevas tendencias se
sucedan ao tras ao (ver Passeron, 1986). De este modo, la fase intensa de la productividad
intelectual es delimitada por los aos 1965-66 (Les Mots et les choses de Foucault, Pour Marx y Lire le
Capital de Althusser) y 1975-76 (por la publicacin de The Gulag Archipelago de Solzhenitsyn y la
aparicin de las nouveaux philosophes).
La crisis institucional de las universidades fue a la par con un nuevo comienzo para los intelectuales en
la periferia del campo acadmico. Aqu se encontraba la base social de las tendencias tericas
novedosas: la nueva clase media educada, la generacin juvenil de acadmicos, pero tambin muchos de
los jefes recientemente promocionados de nuevas instituciones o equipos de investigacin. Fue el
cambio extendido de posiciones lo que genero una demanda generalizada para la orientacin intelectual
y que convirti los seminarios de Lacan, Barthes y Foucault en puntos de encuentro para los
intelectuales Tout-Paris. Las siguientes cifras ilustran la extensin de dichos cambios de posicin y las
dislocaciones adjuntas. Hasta la Segunda Guerra Mundial, los profesores constituan la gran mayora en
las universidades (Cohen, 1978: 71). Luego de 1945, se crearon las categoras subalternas de assistants
(asistentes) y matres-assistants (asistente en jefes). En los aos 60, estos dos grupos crecieron
dramticamente, especialmente en los dominios de las artes y letras y sciences humaines. En 1950, la
relacin entre profesores versus assistants/matres-assistants sum un total de 379 comparado con 132
(lo que significa que 74,2 % del personal de enseanza de la facultad eran profesores). En 1960, la
relacin nmerica estaba an en 603 comparada con 371 (o 61,9 %). Para 1971, cambi completamente,
con 1840 profesores comparados con 4882 assistants/matres-assistants (27,4 %) (Prost, 1997: 141).
Este desarrollo no solo increment la presin para innovar en todos los grupos, sino que tambin las
relaciones personales entre profesores y asistentes en las instituciones pas por una seria prueba de
resistencia, cuyo modelo mandarn que seguan el ejemplo de las profesiones liberales (Baverez, 1993:
295)6 ya no pudo integrar el gran nmero de profesores jvenes. Raymond Aron es un ejemplo concreto.
El recuerda sus experiencias en la Sorbona de la siguiente manera:
Tuve un solo asistente en 1955; diez aos despus, haba diez cuidando de los
estudiantes. El crecimiento en profesores y estudiantes poda verse ao tras ao.
El anfiteatro Descartes estaba lleno cuando daba mis cursos, me diriga a cientos
de estudiantes los cuales no conoca. Decid irme de la Sorbona a finales de 1967
y me convert en el director no acreditable de estudios en la sexta seccin de la
cole Pratique des Hautes tudes [la futura EHESS, J.A], porque tena el
presentimiento de que el edificio se estaba viniendo abajo, que un sistema que se
encontraba al lmite de su capacidad de aguante nos paraliz, nos esteriliz y nos
rob nuestra fuerza (Aron, 1983: 342 [234])7
Sin embargo, incluso a la altura de su visibilidad pblica, los representantes de las nuevas tendencias
tericas permanecieron siendo una pequea minora en las universidades. De este modo, Maingueneau
seala que durante un taller en Cerisy en 1966, que generalmente se lo ve como una meta en el camino a
la creacin de Nouvelle Critique y lneas estructuralista en el criticismo literario, solo dos (Grard
Genette y Jean Ricardou) de las veintiocho contribuciones promovieron el enfoque formalista
(estructuralista) (Maingueneau, 2003: 17s.). La presencia de estos tericos en el discurso intelectual y
acadmico de la poca no llev a que se consolidaran de manera segura en las universidades. Si bien el
colapso total de mtodos filolgicos mas conservativos (Angenot, 1984: 162) debilit la reputacin
acadmica de los viejos estudiosos humanistas, quienes ahora con frecuencia se retiran de los discursos
intelectuales ms amplios, el clima local en las universidades se mantuvo dominado por la vieja
generacin, quienes debieron capacitar a la mayora de los estudiantes por un largo tiempo despus. No
es sorpresa, entonces, que las estrellas tericas de aquel tiempo se hayan establecido mayormente en la
periferia institucional del campo acadmico. Aunque la periferia institucional permiti un espacio
relativamente grande de libertad para investigaciones innovativas, ofreci pocas oportunidades para que
sus ideas ingresen a los planes de estudios de las universidades, para educar a las nuevas generaciones
acadmicas o para influenciar la reproduccin de instituciones acadmicas. De este modo, la fuerte
presencia de estos visionarios tericos en el discurso intelectual del tiempo no necesariamente
transformaron las relaciones institucionalizadas del poder dentro del campo. Su presencia simblica nos
comenta un poco acerca de los nmeros concretos de productores quienes se situaban en este o ese
bando. Con sus diferentes proyectos tericos, los tericos de la generacin estructuralista cumplieron
con la creciente demanda de orientacin general intelectual para objetos actualizados de investigacin y
para mtodos de investigacin vanguardistas. Esta demanda es la que explica la gran publicidad que
estos productores disfrutaron durante los aos 60 y 70.
Ya se ha sealado que los teoristas que son reconocidos internacionalmente como posestructuralistas
representan dentro del campo francs a un grupo demasiado heterogneo para ser considerado como
representante de un paradigma terico o un movimiento intelectual. Pese a ello, aunque sea difcil
agruparlos como miembros de un movimiento o paradigma, ellos atrajeron considerablemente la
atencin, como individuos, cerca de 1970. Por esta razn, para poder designar a estos productores,
prefiero el trmino generacin intelectual. Como regla general, una generacin intelectual comprende
productores simblicos que a) se refieran a eventos histricos especficos de discursos intelectuales; b)
presenten discursos intelectuales ms amplios con diferentes proyectos y; c) como Sirinelli propone,
mantener relaciones de sociabilidad que no solo incluya simpata y amistad, si no tambin rivalidad y
enemistad (1988: 12).8
Una generacin intelectual por lo general consiste en grupos de diferentes edades y la generacin del
estructuralismo puede dividirse en tres grandes grupos diferentes. Jacques Lacan (190181) y Claude
Lvi-Strauss (nacido en 1908) pueden ubicarse en un grupo de la tercera edad. El grupo de productores
nacidos cerca de 1920 comprende a Roland Barthes (191580) y Louis Althusser (191890), y el grupo
generacional de 1930 incluye a Michel Foucault (192684), Jacques Derrida (19302004), Pierre
Bourdieu (19302002), Jean Baudrillard (19292007), Gilles Deleuze (192595), Jean-Franois Lyotard
(192498), Michel de Certeau (192586) y Grard Genette (nacido en 1930). El grupo juvenil est
compuesto por Philippe Sollers (nacido en 1936), Tzvetan Todorov (nacido en 1939) y Julia Kristeva
(nacida en 1941).
Estos grupos estaban expuestos a diferentes circunstancias histricas y polticas (ver Winock, 1985: 28 y
ss.; Sirinelli, 1990). Los miembros ms viejos experimentaron la guerra y la ocupacin, tal y como lo
hizo la generacin existencialista. Mientras que Lvi-Strauss y Althusser participaron como soldados en
la Segunda Guerra Mundial, Lacan haba estado temporalmente en contacto con los intelectuales de
derecha de la poca preguerra (como Charles Maurras, Pierre Drieu la Rochelle, Cline y Robert
Brasillach, quienes no jugaron un rol importante luego en el perodo posguerra). Los miembros del
grupo de edad nacidos alrededor de 1920, en especial, presenciaron el prestigio mtico disfrutado por el
Partido Comunista Francs inmediatamente luego de la guerra (Althusser y por un corto tiempo,
Foucault, eran miembros de este partido - ver Sirinelli 1986).
La Guerra de la Independencia de Argelia fue una experiencia colectiva importante para el grupo de
edad nacido alrededor de 1930. Bourdieu estuvo situado en Argelia desde 1955 en adelante, (Bourdieu,
1958), donde ense desde 1958 hasta 1960. Althusser y Derrida nacieron en Argelia. Lyotard estaba
involucrado en el movimiento anticolonialista (ver Rioux y Sirinelli, 1991). Sin embargo, el evento que
demostraba ser formativo para todos ellos (y menos para otras generaciones intelectuales) fue la
efervescencia terica de los aos 60 (Saussure, Freud, Marx) y las agitaciones polticas de 1968.
Estos son los puntos de referencias comunes que influenciaron a sus carreras intelectuales de muchas
maneras.
Otros productores pueden ser vistos como pertenecientes a la generacin intelectual del estructuralismo,
incluso su impacto fue limitado a audiencias ms acadmicas, ya que ellos no entraron a la arena del
debate pblico intelectual. Dichos productores fueron discpulos de Saussure en la lingstica, como
mile Benveniste (190276) y A. J. Greimas (191792), epistemlogos como Gaston Bachelard (1884
1962) y Georges Canguilhem (190495) o el historiador cultural Georges Dumzil (18981986).
Mientras que estos eruditos fueron la fuente de importantes estmulos para la generacin estructuralista
(uno tiene que pensar en la influencia de Greimas sobre Barthes, Bachelard sobre Althusser, o
Canguilhem sobre Foucault), ellos no se comportaron como intelectuales pblicos. Muchos ms
productores se formaron durante la efervescencia estructuralista sin exponer sus proyectos tericos
distintivos an. Sobre todo para los numerosos estudiantes y comentaristas de los trabajos de Lacan o
Althusser. Sin duda, se pueden nombrar varios casos pertinentes, por ejemplo. Toni Negri (nacido en
1933), Jacques Rancire (nacido en 1940) y Alain Badiou (nacido en 1937), los althusserianos Pierre
Macherey (nacido en 1938), Etienne Balibar (nacido en 1942), Michel Pcheux (193882) o los
filsofos de Derridian Jean-Joseph Goux (nacido en 1943).
En una proximidad determinada a la generacin estructuralista, otras numerosas redes, escuelas y grupos
se formaron alrededor de determinadas revistas. En el campo acadmico, historiadores como Lucien
Febvre y Marc Bloch constituyeron un crculo en torno a la publicacin Annales a principio de los aos
20. La relacin entre los historiadores y estructuralistas de Annales fue determinada por una atmsfera
constructiva y amable de discusin. Esto se puede deducir del debate sobre estructuralismo que tom
lugar en Annales a principio de los aos 60 (Delacroix, Dosse y Garcia 2005: 186 y ss.). Para Raphael
este intercambio fue algn tipo de diplomacia acadmica de parte de la oficina de la editorial de
Annales, que de esta manera continu su estrategia de dilogo entre la historia y las ciencias sociales. Al
mismo tiempo, el debate tambin cubre las reservas arraigadas de muchos historiadores contra dichas
formas de teora abstracta, modelos ahistricos e interpretaciones no empricas generalizadas (1994:
280).9 Caminos cruzados con Barthes, Derrida o Bourdieu, especficamente en la sexta seccin de la
EPHE y con la ltima EHESS, que era dirigida mayormente por historiadores del medio Annales (es
decir 194756 por Lucien Febvre, 195672 por Fernand Braudel, 197277 por Jacques Le Goff, 1977
85 por Franois Furet ver Rieffel, 1993: 430). Fue Braudel quien reclut a los intelectuales como
Barthes, Derrida o Bourdieu, quienes de este modo pueden ser considerados como emblemticos de una
afinidad electiva institucional con los historiadores de Annales.
Otro grupo es constituido por tericos y filsofos que, como Henri Lefebvre, Cornelius Castoriadis O
Andr Gorz, alegaron por un socialismo antiburocrtico y presionaron por el movimiento de autogestin
(Hirsh, 1981). Junto con Claude Lefort, Castoriadis dirigi una pequea revista llamada Socialisme ou
barbarie que crticamente reflejaba los sistemas autoritarios del socialismo con estilo Sovitico
(Gottraux, 1997). Si bien esta revista dej de existir en 1965, sus ideas tericas continuaron teniendo una
influencia subterrnea y con el crecimiento de la teora poltica liberal ellas experimentaron un
renacimiento a finales de los aos 70. Otro grupo se form en torno a Pierre Bourdieu y su revista Actes
de la Recherche en Sciences Sociales (ARSS) a principio de los aos 70. Mientras que Bourdieu era
influenciado por el estructuralismo, su grupo se convirti, durante los aos 80, en un fenmeno
intelectual por derecho propio. Las matemticas y la lgica formal tambin jugaron un cierto rol en el
discurso intelectual del tiempo, que es bastante sorprendente si tenemos en cuenta la circunstancia que
los estructuralistas privilegiados formaron sobre el contenido, mientras mantenan la distancia de las
humanidades en el nombre de una rigurosa ciencia social y la vida humana. De este modo, Lacan,
Sollers y el filosofo poslacaniano Alain Badiou se refirieron una y otra vez a la teora de conjuntos
(thorie d'ensemble) y a un colectivo annimo de matemticos conocidos bajo el nombre de Bourbaki.
Adems, A.J Greimas y Oswald Ducrot recurriendo a logistas formales como Robert Blanch. Un
nmero de tendencias tericas, internacionalmente conocidas bajo el nombre de feminismo francs, se
desarroll en las intersecciones de la filosofa y la literatura. Mientras este hilo es apenas una
representacin del feminismo general o de otras tendencias tericas de la poca (Moses, 1998; Duchen,
1986; Galster, 2004), podemos mencionar entre estos feministas a Luce Irigaray, quien formul una
teora del discurso femenino o a Hlne Cixous, quien discuti preguntas sobre el gnero en sus
numerosas novelas u obras de teatro. Para el campo esttico-cultural, se puede mencionar a varios
escritores, por ejemplo Georges Bataille y Maurice Blanchot, quienes, luego de haberse conocido en la
Collge de Sociologie (19379), fundaron la revista Critique justo despus de la guerra.
En la revista LInternationale Situationniste (Martos, 1989), unos varios artistas iconoclastas de
performance se reunieron, inspirados por las reflexiones tericas mediticas de Guy Debord (1992). La
Nouveau Roman puede considerarse como un tipo de literatura equivalente a las tendencias
estructuralistas en las ciences humaines. Como oposicin a la literatura ontolgica de Blanchot o
Bataille, autores de la Nouveau Roman eran representantes de las tendencias criture en el arte
contemporneo. Junto con el proyecto Oulipo o el grupo de soporte y superficies (el ltimo
comprende, entre otros, a Daniel Dezeuze, Bernard Pags y Claude Viallat), estas tendencias destacaron
el rol del material artstico y por ende las nociones trascendentales problematizadas de profundidad y
conciencia (sujeto, significado, realidad...). Parecido a Derrida y Deleuze, muchos representantes de
la Nouveau Roman publicaron con Minuit. Junto con Barthes, Jean Ricardou defendi la Nouveau
Roman. Ricardou actu como un lder terico para la Nouvelle Critique (1990) y trabaj para la
publicacin Tel Quel.
Ninguno de estos grupos tuvo xito en establecer un evento similar al estructuralismo o en desarrollar
una discusin coherente que abarque las diferentes regiones del campo intelectual. Son los tericos del
estructuralismo quienes cruzaron los circuitos acadmicos, estticos y polticos de produccin del campo
y de este modo jugaron un rol importante en el discurso intelectual. A diferencia de los grupos
organizados cerca de las revistas, instituciones y/o lderes intelectuales, la generacin estructuralista no
tena un centro identificable (aunque algunos lderes tericos puedan nombrarse, como los troika
intelectuales de Lacan, Althusser y Foucault, a quienes puede sumarse Lvi-Strauss). Esta distribucin
en el espacio intelectual permiti un tipo de divisin hegemnica de trabajo que vincul sus distintas
regiones. De este modo, la coyuntura terica del estructuralismo debe considerarse como resultado de la
combinacin de diversos factores que convirtieron la periferia institucional del campo acadmico en un
lugar central para la praxis intelectual hegemnica. No era por cruzar lugares simblicamente
dominantes o institucionalmente dominados que los tericos de la generacin del estructuralismo
estaban predestinados al ejercicio de una funcin crtica en el discurso pblico? Las diferentes
posiciones que ellos ocupaban en el campo probaron ser complementarias. Numerosos vnculos se
desarrollaron entre los estructuralistas y los no estructuralistas; entre sus diferentes posiciones polticas;
entre filsofos, antiguos filsofos y no filsofos; entre escuelas y redes de comunicacin a las que
pertenecan; entre acadmicos de lite y autodidactas y; entre sus varios lugares institucionales. Esta
divisin intelectual del trabajo amplific la presencia simblica de cada productor.10 Mientras que no
importe si se conocieron como adversarios o aliadas, los miembros de la generacin estructuralista se
beneficiaron de la resonancia mutua entre ellos.
La referencia explcita hacia los pares intelectuales (la citacin o el nombramiento de un colega)
aparenta expresar una jerarqua que corresponde ms o menos a la edad biolgica de los productores. De
este modo, se sita a Lacan en la cima. Rara vez ech mano a los colegas de su generacin. Foucault,
por el contrario, directamente nombraba a Lacan algunas veces (Foucault, 1994a). Despus lo siguieron
Althusser, Deleuze y Derrida, quienes a veces se referan a Lacan y Foucault (Deleuze, 1986; Althusser,
Balibar, Establet, Macherey y Rancire 1965; Althusser, 1993) o se distinguan de estos tericos
(Derrida, 1967b). La batalla de Bourdieu contra la filosofa lo lleva a trazar una clara lnea contra
Derrida (Bourdieu, 1979: 578 y ss. [494 y ss.]) y Althusser (Bourdieu, 1975). Barthes puede ser
considerado como el elemento terico de difusin de su generacin dado que l populariz otros
proyectos tericos (Greimas, Derrida). El estado inferior simblico de Sollers puede medirse de la
manera expuesta en la que su Thorie densemble (Tel Quel, 1968) es dirigida por las contribuciones de
Foucault, Derrida y Barthes. Eso es algo igualmente cierto para Jean-Joseph Goux, quien cita a Derrida
frecuentemente y para algunos estudiantes de Althusser.
Alrededor de mediados de los aos 70, el modelo intelectual del estructuralismo, que combinaba la
validez acadmica con las ambiciones estticas y polticas mostr los primeros sntomas de una crisis.
Alrededor de 1980, la hegemona estructuralista se desintegr, de la misma manera en que el humanismo
existencial y acadmico haba sido reemplazado por la generacin estructuralista en los aos 60. En la
crisis, los proyectos intelectuales de los aos 60 y 70 estaban sujetos a un proceso de rpida
obsolescencia. Ms an, cambiaron las reglas fundamentales del juego intelectual. Con la transicin a un
nuevo rgimen discursivo, a veces denominado neoliberalismo (Winock, 1985: 32), la era dorada de
los grandes intelectuales (Winock, 1985: 22)11 y la era de la profeca intelectual termin (Hourmant,
1997: 7).12 Desde ese momento, 'el intelectual agach la cabeza, volvi a la institucin, se encerr en
publicaciones de su casta, su especializacin, su nivel' (Hamon y Rotman, 1985: 207).13 Mientras que
algunos intelectuales volvieron al saber acadmico, otros se sometieron a la produccin lgica
heternoma del mercado de medios de comunicacin cada vez ms industrializados.
Los aos 60 y 70 fueron un perodo de agitacin sin precedentes en la vida intelectual francesa. Los
tericos como Lacan, Althusser, Foucault, Derrida, Barthes y Deleuze, con sus estructuras conceptuales
y sus proyectos intelectuales visionarios, llamaron la atencin de los lectores ms all del mundo
universitario. El xito de estos profetas de la Teora coron el breve siglo de los intelectuales franceses,
que comenz con el Caso Dreyfus a finales del siglo XIX y finaliz al comienzo de los aos 80 con 'el
silencio de los intelectuales', junto con la muerte de Sartre, Aron y Foucault. Artistas, hombres de letras
y otros profesionales con una competencia cultural especfica entraron entonces en el debate pblico
para tomar posicin en las cuestiones morales y polticas de la sociedad. Mientras en el primer tercio
del siglo XX la mayora de los impulsos intelectuales provena del arte y la esttica (con figuras como por
ejemplo mile Zola o Andr Gide), el ltimo cuarto del siglo, al contrario, presenci el florecimiento de
productores de medios de comunicacin, especialmente periodistas, expertos y ensayistas con acceso
a la televisin (como por ejemplo los nouveaux philosophes alrededor de Bernard-Henri Lvy). Sin
embargo, las tres dcadas que le sucedieron a la Segunda Guerra mundial fueron las ms dinmicas y
productivas. Jean-Paul Sartre, filsofo, escritor y autoridad en cuestiones poltico-morales, evadi
simblicamente diferentes circuitos de campo, o separados de otra manera, y de este modo se
convirti en la figura del 'intelectual total'. Asimismo, los protagonistas de la coyuntura
posexistencialista (encabezada por el triunvirato del 'intelectual especfico' Michel Foucault, el
psicoanalista Jacques Lacan y el filsofo marxista Louis Althusser) trataron de influir ampliamente en la
esfera pblica intelectual, no solo en cuestiones polticas y estticas, sino especialmente en el debate
terico en las sciences humaines en crecimiento. Los representantes de esta generacin intelectual
fueron principalmente productores acadmicos. El discurso intelectual tom lugar entonces bajo el
signo de Teora.
Teora es el nombre de un discurso intelectual que opera con un cuerpo de textos tericos en ciertos
contextos sociales. Si la Teora en Francia fue el producto de una coyuntura particular en el campo
intelectual francs despus de la guerra, hoy en da sus protagonistas son figuras canonizadas en las
ciencias sociales y humanidades. Ciertos cambios en las estructuras institucionales del campo
contribuyeron a este breve pero relevante estallido de la actividad terica alrededor de 1970. Por lo
tanto, uno no puede ignorar la gran cantidad de nuevos productores que llegaron a las escuelas y a las
universidades, y que a su vez se relacionaron con una crisis institucional en el campo acadmico. Esta
evolucin se manifest de una manera particularmente dramtica en el dominio de letras y las ciencias
humanas. Este aumento no solo oblig a todos los grupos a ms innovacin, sino tambin puso a
prueba las relaciones personales y las jerarquas institucionales entre un pequeo grupo de profesores
y un grupo de asistentes que creca rpidamente. Mientras toda una variedad de disciplinas nuevas,
como sociologa y estudios de medios y comunicacin, semitica y psicoanlisis, se estableci, muchos
productores nuevos tuvieron que ser asignados en un discurso donde los proyectos tericos que
delineaban las nuevas orientaciones intelectuales se encontraron con una gran demanda.
Uno tambin puede sealar una nueva economa de produccin simblica que permiti la difusin de
conocimiento terico ms all del crculo acadmico. Aparte de Gallimard, la editorial prestigiosa que
reciba a los autores ms prominentes de las ciencias humanas as como tambin a los miembros de
ciertos movimientos intelectuales de vanguardia (Andr Gide y Jean-Paul Sartre), haban otras
editoriales que desempearon un papel decisivo: Le Seuil y Les Editions Minuit. Estas transformaciones
en el dominio de las publicaciones acadmicas fue acompaada por la aparicin de numerosos rganos
intelectuales y revistas especializadas como Tel Quel, cuya direccin se encomend a un equipo
bastante joven centrado en el escritor Philippe Sollers. Gracias a tales oportunidades, la generacin de
la Teora pudo tener impacto en un pblico ms all del mbito del debate acadmico, un pblico en
busca de una orientacin intelectual en los campos de la teora, el arte y la poltica.
Ms crucialmente, la Teora surgi en el contexto del (re)nacimiento de la Universidad francesa, que
form su estructura moderna en la poca de 1968. El crecimiento espectacular de las universidades en
los aos 60 haba revelado la naturaleza arcaica de las estructuras institucionales de la educacin
superior, organizadas fundamentalmente dentro de facultades cuyas races an se remontaban a los
tiempos del ancien rgime. El crecimiento de los rangos acadmicos bajos, estudiantes y asistentes,
fueron de la mano con las cuestiones crticas del orden jerrquico caracterstico del sistema de
reproduccin institucional (de lo 'mandarines' de la 'vieja escuela'). Las 'instituciones perifricas' fueron
las que al final se beneficiaron de la crisis simblica, organismos tales como Collge de France y cole
des Hautes tudes (EHESS), que no otorgan diplomas, o aquellas universidades nuevas como
Vincennes, que no requiere de un bachillerato como base para la admisin.
Si, para muchos observadores, desde el interior del campo intelectual francs la Teora en Francia lleva
la marca inconfundible de los aos 60 y 70 con su ambiente caracterstico (optimismo social, oposicin
poltica, innovacin cultural, etc.), este barniz histrico desaparece a medida que los textos tericos de
la poca comienzan a circular fuera del campo intelectual francs y la Teora en Francia se convierte en
'Teora Francesa'. La teora hoy en da aparece cada vez ms como un discurso 'atemporal' en las
ciencias humanas y sociales internacionales. Desconectados de sus contextos institucionales, sus
autores se presentan ahora como figuras cannicas que participan en un debate sobre las cuestiones
'universales' en las ciencias humanas y sociales internacionales.
Considerando el suceso internacional que tuvo la Teora fuera de Francia desde los aos 70, podramos
recordar que, en la traduccin, los textos se recontextualizan en el contexto de condiciones
institucionales especficas. Por esta razn el pasaje de los textos de un campo a otro no es una
operacin neutral. Quin en Francia es capaz de colocar la Universidad en Irvine (donde Derrida llev
a cabo una serie de cursos en la dcada de 1980) en el tablero de ajedrez de las universidades
estadounidenses? Y qu lector estadounidense est suficientemente familiarizado con el complejo
funcionamiento de las instituciones francesas para comprender qu significa para una filosofa ensear
en el EHESS, como lo hizo Derrida a partir de 1983? Lejos de ser externo al trabajo conceptual, estas
condiciones institucionales se han movilizado en la creacin de la Teora Francesa, que sigue a la
recepcin norteamericana de tericos como Derrida y Foucault, Deleuze y Barthes (Cusset, 2008). El
contexto institucional al que los lectores se refieren tcitamente mientras la interpretacin de textos
tericos puede reforzar la impresin de tericos dispersos provenientes de campos de origen opuestos
en un campo y de representantes de un movimiento ms o menos unificado por un programa terico
en otro campo. Porque mientras que un lector del campo francs sin duda tendra problemas para
unirse en el mismo campo que una enseanza ex-normalien en el Collge de France (Foucault) y un
empresario autodidacta (Lacan), lo primero a lo que se debe apresar un lector estadounidense tpico
sera el hecho de que ambos provienen de Francia. De ah la hiptesis, esparcida entre los
observadores internacionales, de que estos tericos compartieron un proyecto intelectual (como el
'posestructuralismo') bastante diferente de otras tendencias (como el 'pragmatismo estadounidense',
la 'filosofa analtica britnica', o el 'historicismo alemn'). El efecto de la traduccin hace posible para
un corpus de textos, ledos en diferentes campos, ser percibido como referente a diferentes
paradigmas, escuelas y tendencias. Leer textos en nuevos contextos no hace que su interpretacin sea
menos verdadera. Ms bien, los textos siempre son contextualizados y recontextualizados y el ejemplo
de la recepcin norteamericana de los textos tericos de Francia nos recuerda los efectos creativos que
estas apropiaciones han tenido sobre la Teora.
Dado que los textos no se pueden leer sin instruir a los lectores sobre sus contextos, los textos tericos
tambin necesitaron ser contextualizados. Si los textos siempre necesitaban ser contextualizados para
ser entendidos, esto no significa que los lectores capaces de ubicar los textos en el contexto 'original'
(es decir, el contexto que reclaman ser el contexto de origen) pudieran acceder al significado 'real'. En
el acto de interpretacin, los textos siempre se refieren a algunos contextos y los diferentes lectores
contextualizan los textos de manera diferente. Los lectores acadmicos tienden a movilizar sus
conocimientos de fondo tcitos sobre los contextos institucionales en los que el texto se origin. Para
los lectores de otros campos, construir el contexto presenta un desafo especial. Una estrategia comn
para estos lectores es 'hacer tnicos' los textos conocidos por ser de cierta nacionalidad y por juntar en
el mismo bando o movimiento (tales como la 'Teora Francesa' contra las tradiciones 'indgenas' del
pragmatismo en Estados Unidos) autores de otro sistema acadmico. Otra estrategia comn es
proyectar el conocimiento contextual que tienen de su propio campo en los textos de otros campos
(tales como la percepcin de la 'Teora Francesa' como un fenmeno 'literario' entre los cientficos
sociales con base en Estados Unidos). En este acto de reinscribir un texto de un campo fuente a un
campo de recepcin, el 'contenido' del texto no permanece igual. De esta manera, los textos se
enmarcan, contextualizan e interpretan de maneras que sus autores puedan desconocer, como lo
atestigua la sorprendida reaccin de Michel Foucault a la etiqueta del 'posestructuralismo' (ver
introduccin). De esta forma, el 'posestructuralismo' resulta ser un efecto de conversin, que amenaza
la actividad de contextualizacin de lectores fuera del campo intelectual francs.
Se puede citar un nmero de razones por la cual estos productores pueden etiquetarse como
'posestructuralistas' en la recepcin internacional desde los aos 70, pero nunca en Francia. Por lo
tanto, uno necesita tener en cuenta el retraso con el que ciertos textos que juegan un papel para un
cierto debate en un campo se traducen en un lenguaje de otro campo. De hecho, algunos de los que
son ampliamente conocidos como lderes intelectuales del 'posestructuralismo' fuera de Francia se
haban distanciado del 'estructuralismo' antes de que los trabajos de sus perodos 'estructuralistas'
fueran traducidos. Consecuentemente, los trabajos como Las palabras y las cosas (1966) de Foucault o
Mitologas (1957) de Barthes, que los observadores franceses generalmente asociaban con el perodo
estructuralista de los aos 60, fueron recibidos por los lectores de habla inglesa y alemana solo en los
aos 70, junto con las declaraciones resueltamente antiestructuralistas posteriores de estos autores.
Por lo tanto, el orden de la aparicin de las traducciones ha cambiado la manera en la que estos
trabajos se han ledo en diferentes contextos de recepcin. Mientras se tradujo a Althusser
inmediatamente despus del renacimiento de la teora marxista a fines de los aos 60, algunos de los
escritos ms importantes de Lacan, quien haba sido el ms importante de su generacin intelectual en
Francia, se publicaron una dcada despus.
Una seal de las diferentes contextualizaciones hechas en diferentes campos fue dada por las
proyecciones paratextuales, que cambian considerablemente de un idioma a otro, especialmente
cuando se trata de las posiciones institucionales y las carreras de los productores (asuntos a los que los
lectores internacionales no necesariamente estn familiarizados). En las ediciones francesas, los
paratextos revelan a menudo si un autor (como as Foucault, Derrida y Althusser) es un normalien o
ensea en una universidad. Con ayuda de esta informacin paratextual sobre la persona, los lectores
pueden clasificar a los productores de acuerdo con productores ms acadmicos (Foucault, Derrida y
Althusser) y menos acadmicos (Lacan y Sollers), mientras que en el discurso posestructuralista fuera
de Francia, todos estos productores son considerados figuras acadmicas en diferentes grados. Existen
ms aspectos contextuales de estos textos que solo los lectores con formacin francesa tendern a
prestar atencin. Uno de estos aspectos, por ejemplo, es si los libros de las libreras se colocan en
estanteras 'tradicionales' (especialmente la filosofa, donde uno podra encontrar a Derrida) o
estanteras 'modernas' (ciencias humanas: Foucault, Sollers, psicoanlisis: Lacan, el marxismo:
Althusser).
Otra razn para la diferente recepcin internacional de estos autores, al contrario que su recepcin en
Francia, es el conjunto especfico de condiciones de publicacin en ambos contextos. En Francia, cierto
nmero de publicaciones aparecieron en las editoriales con un fuerte enfoque en sciences humaines.
Esto suceda especialmente con las entonces editoriales relativamente nuevas como Seuil (Lacan,
Sollers), Minuit (Derrida) y Maspero (Althusser) que acentuaron el carcter vanguardista de estos
textos. En contraste, Gallimard y Presses Universitaires de France (PUF), donde se publicaron algunos
libros de Foucault y Derrida, haban sido los anfitriones de los proyectos intelectuales de las
vanguardias anteriores (Gide and Sartre), por lo cual PUF especialmente publica en el campo de las
humanidades ms orientadas acadmicamente. En cambio, ninguna de las editoriales de las
traducciones inglesas tiene un perfil distinto de las sciences humaines: Seminario XI de Lacan se
distribuy por primera vez por Hogarth Press, La revolucin terica de Marx de Althusser por Allen
Lane; Las palabras y las cosas de Foucault por Tavistock; La voz y el fenmeno de Derrida por
Northwestern. Por esta razn, los autores son ms considerados como representantes de un
movimiento definido por un problema intelectual compartido en Estados Unidos y Gran Bretaa,
donde editoriales con una agenda de Estudios Culturales publicaron algunas ediciones posteriores de
estos textos (como Foucault en Routledge), que en Francia. Mientras que en Francia son ms bien las
fechas de publicacin (entre 1964 y 1967) las que pueden constituir la unidad percibida de estos
productores.
Sin embargo, uno tambin puede sealar las reconfiguraciones institucionales que pueden haber
contribuido a la creacin de la Teora Francesa en Estados Unidos. As como el surgimiento de la
generacin estructuralista estuvo acompaado por cambios institucionales en el campo francs, se
inici una importante transformacin institucional en las humanidades de los Estados Unidos cuando
entr en escena el posestructuralismo. La diferencia de la situacin en Francia no pudo ser ms
sorprendente: mientras la Teora en Francia, situada en la periferia institucional del campo, surgi
durante un perodo de expansin sin precedentes del sistema educacional francs, la Teora Francesa
en Estados Unidos, al contrario, arranc en los centros institucionales, en universidades de
investigacin lderes como Yale o Berkeley, durante la aparicin de la primera contradiccin ms
importante en las humanidades de Estados Unidos.
De este modo, uno puede preguntar: Cules son las transformaciones institucionales del campo en el
que se recibi la Teora Francesa? Cules son las lneas divisorias institucionales que caracterizan a las
humanidades en Amrica del Norte a mediados de los aos 70 y en los aos 80? Al dibujar una historia
breve, se puede ver que la Teora se estableci en dos etapas: el primer momento es el de 'Teora de
lite' de la Escuela de la Deconstruccin de Yale (Guillory, 1999). Paul de Man, junto con Jacques
Derrida, paviment el camino para las preocupaciones tericas dentro de los departamentos de
literatura en los aos alrededor de 1980. Esto fue como el movimiento terico precedente del 'New
Criticism', asociado con Ransom y Brooks, en las dcadas entre 1930 y 1960. Aunque la prctica del
'New Criticism' se asemej a la deconstruccin en ciertas formas, ya que privilegiaba el trabajo sobre la
organizacin formal del texto literario (cf. el eslogan derridiano 'Il ny a pas de hors-texte'), la
deconstruccin era ms iconoclasta en su crtica al texto literario que pronto se utiliz para una crtica
poltica e ideolgica ms general. La recepcin de Michel Foucault, que comenz en la costa occidental,
contribuy al pasaje de lo que se llam 'Teora baja' alrededor de 1990. De aqu en adelante, el texto
literario dej de ser el objeto de estudio privilegiado, cuestiones de cultura popular, de identidad y
polticas que haban tomado escenario en la escena intelectual. La historia de la Teora Francesa,
entonces, comenz en Estados Unidos en los departamentos de Ingls, se extendi en todo el campo
literario y esttico, a partes de historia, antropologa y geografa, pero en gran parte permaneci
ausente en ciencias sociales, filosofa y lingstica.
Para poder explicar esta transmisin masiva de unos pocos tericos de Francia, uno debe prestarle
atencin a las condiciones especficas del trabajo acadmico en la sociedad estadounidense, marcada
como es por una valorizacin relativamente ms dbil en los medios convencionales, que sirve para
mantener a la universidad norteamericana ms o menos confinada a la enclave del propio campus.
Pero uno debe tambin considerar el factor de la 'ecologa disciplinaria', caracterizada por una divisin
estricta dentro de las artes liberales, dominada intelectualmente por los departamentos de Ingls y las
ciencias sociales, regida por paradigmas positivistas y economicistas, especialmente desde el eclipse de
los enfoques pragmatistas ms cualitativos en sociologa desde los aos 80. El mbito de la crtica
literaria, entonces, domin el debate intelectual y opac las ciencias sociales con su creciente inters
en cuestiones contemporneas de poder y polticas.
Esta redefinicin de la crtica literaria como una disciplina intelectual va de la mano con el surgimiento
de las nuevas jerarquas de productores dominantes o dominados en el mapa simblico. Estos se
marcan por reglas nuevas que regulan la divisin de ganancias simblicas dentro del campo: en primer
lugar, un ritmo cada vez ms acelerado de nuevas tendencias pasa a primer plano, ya que una gran
cantidad de nuevos campos de estudio con entornos bastante definidos definen la luz del da
acadmico. Creadas a menudo por los editores de la antologas (cada vez menos seguido por los
autores de las monografas), estas tendencias ms o menos efmeras dan lugar a numerosas ideas y
conceptos que se unen 'en el aire' y cambian cada dos o tres aos. Teniendo en cuenta esta lgica de
nuevo y pos, traducido dentro de corrientes tales como poscolonialismo y neohistoricismo, los
productores y sus productos enfrentan constantemente los peligros de envejecimiento y
obsolescencia, que a su vez hacen que los proyectos a largo plazo descansen.
En el marco de las humanidades ms intelectualizadas, uno puede notar una aceleracin de ciclos
productivos como resultado una aceleracin de los ciclos productivos como resultado del cual las
tensiones aumentan entre los jvenes investigadores (sobre todo los que trabajan en la cultura
contempornea) y aquellos colegas que en su mayora han tenido su tiempo. Tal ir y venir jerrquico
entre eruditos jvenes y viejos no es simplemente una cuestin de prestigio simblico, ya que los
fondos para investigacin se distribuyen a menudo de acuerdo con el peso de una determinada moda
acadmica. Por lo tanto, se trata de que las relaciones entre generaciones comienzan a estar marcadas
por tensiones. Al fin y al cabo, qu terreno comn es compartido por un fillogo humanista con
tendencias conservadoras y un intelectual politizado con ms inters en Madonna y Spielberg que en
Shakespeare o Byron?
Como consecuencia, el capital simblico se redistribuy a lo largo del campo. Se expandi la brecha
entre las estrellas que monopolizaron la atencin de todos y las figuras oscuras o invisibles (la 'madera
muerta') (Moran, 1998; Wiener, 1990). A veces todava en sus treinta aos, el productor se convierte
en una estrella al redefinir los lmites de un nuevo campo. Despus de haber alcanzado el tope
alrededor de los cuarenta aos, la estrella comienza a decaer y, a los cincuenta aos, bien pudo haber
pasado al olvido. En este contexto de un nuevo sistema de estrellato acadmico vs. la madera muerta,
la recepcin de los tericos franceses tom lugar y los uvres de 'Derrida y ca.' se convirtieron en una
nueva moneda terica.
Si estas tendencias atestiguan cambios profundos en la organizacin simblica e institucional del
campo, entonces las ideas no existen de forma aislada; y el caso de la Teora puede verse como
particularmente revelador en la cuestin de los contextos institucionales en los que circulan los textos.
De este modo, el despegue simblico inspirado por la Teora acompaa y promulga equitativamente
una mutacin en las reglas de produccin y reproduccin acadmica de los productores. En esa poca,
el principio de la produccin simblica competitiva (el modelo del mercado generalizado y extendido al
dominio de la investigacin) comenz a afectar al campo acadmico estadounidense, constituyendo un
punto de partida claro del sistema educativo de Europa, donde el modelo institucional derivado del
estado-nacin solo se pondra en duda ms tarde (como lo confirm el Proceso de Bolonia, los modos
de gestin de la gobernanza acadmica, etc., en la actualidad).
La seal de cambio ms obvia que marc el campo de las ciencias humanas en Estados unidos en esa
poca es la detencin abrupta de la expansin del campo a comienzos del ao 70. Solo unos pocos
aos antes, a finales de los aos 50, la conmocin causada por el 'Sputnik' haba lanzado una gran
campaa para las ciencias humanas, concebida como un antdoto contra la barbarie comunista. En los
siguientes quince aos, el nmero de estudiantes universitarios haba incrementado cinco veces, con
un crecimiento proporcional en posiciones nuevas de investigacin y enseanza, particularmente en
Ingls. Esta tendencia alcanz la cima en 1971-1972, cuando ms de 64.000 estudiantes obtuvieron un
ttulo en Ingls. El agotamiento repentino de las posiciones disponibles de aspirantes a titularidad fue
una experiencia particularmente lastimosa para aquellos involucrados, ya que por ms de un siglo este
campo solo haba conocido un crecimiento abundante e ininterrumpido. El descenso fue tan largo
como doloroso. Para el ao 1982-3, el nmero de estudiantes que terminaron con un ttulo de Ingls
en todo el pas se redujo a 33.000; un incremento de casi la mitad en veinte aos. Solo al comienzo de
los aos 90 esta categora de estudiantes volvi a superar el umbral de 50.000. Como el nmero total
de estudiantes (en todas las categoras) permaneci ms o menos constante durante este perodo, la
proporcin de estudiantes que se inscribi en Ingls se redujo a la mitad, cayendo de 8 % a 4 % (ADE
Bulletin, 1995).
Esta contradiccin se tradujo inmediatamente en el nmero de posiciones abiertas a especialistas en la
literatura. A este punto comenz la 'crisis laboral', que durara hasta finales de los aos 90 (Aronowitz,
1994; Brub, 1998). La relacin entre oferta y demanda de los investigadores jvenes continuara
deteriorndose debido al hecho que los departamentos de Ingls no cesaron la expansin de sus
programas de doctorado por mucho tiempo despus. Se abri as un crculo vicioso; cuando estaban
obligados a reducir los gastos, los departamentos recurran a su grupo de estudiantes doctorales,
quienes provean un embalse ms rentable de enseanza presencial. La disminucin de estudiantes
doctorales entre 1971-1972 y 1983-1984 est por lo tanto menos marcado; y desde comienzos de los
aos 90 ha habido casi tantos nuevos candidatos doctorales como haba habido a principios de los aos
70 (ADE Bulletin, 1995).
Si bien la crisis laboral subrayaba la decadencia experimentada por las ciencias humanas en Amrica
durante ese perodo, esta evolucin no fue de ninguna manera especfica solo para el campo
estadounidense, ya que la misma tendencia result observable en Francia y en otros pases a
comienzos de los aos 70. En Estados Unidos, este perodo de depresin en trminos cuantitativos
tambin provoc una cada cualitativa que no tena equivalente en Europa (excepto tal vez en el campo
britnico desde comienzos de los aos 80). Lo que cambi fue la manera en la que los productores se
reprodujeron institucionalmente, es decir, las formas de reclutar (que se volvi en cierto sentido
'profesionalizado') que sigui cada vez menos los criterios 'subjetivos' que el erudito humanista. De
este modo, uno puede observar, ante todo, el estado cada vez ms privilegiado otorgado a la
investigacin y a las publicaciones en una disciplina que tradicionalmente haba sido definida por la
enseanza; adems, la disolucin de medios de comunicacin dirigidas por los mandarines, tales como
las redes de los 'viejos muchachos', quienes haban podido ubicar a sus alumnos a travs de relaciones
personales. El nuevo nfasis se situ en el imperativo de la investigacin que sostena un
rejuvenecimiento del discurso terico a pesar de que la edad promedio haba aumentado como
resultado de la escasez de nuevos puestos. Con jvenes colegas cada vez ms sujetos a la lgica de
'publicar o perecer', el mercado para bienes simblicos se transform en un mercado para obras
calificadas, es decir, un mercado por y para jvenes investigadores (Guillory, 1996). De esta forma se
impugn el privilegio de la edad: a menudo, los productores lderes a nivel institucional (tales como los
profesores titulares ms antiguos) resultaron dominados a nivel simblico. En cambio, los productores
sin una posicin titulada usualmente resultaron ser simblicamente dominantes, ya que ellos fueron
quienes contribuyeron a lo que pas por el ltimo grito en el mercado simblico.
Solo a partir de mediados de los aos 70, el campo de las humanidades comenz a absorber a los
productores que provenan de niveles sociales ms bajos, como las minoras tnicas, las mujeres y los
activistas de los aos 60. Este nuevo grupo de crticos literarios fueron quienes apoyaron el cambio
radical marcado por la Teora, posestructuralismo y posmodernismo, todo el tiempo hacia una
politizacin de las humanidades. Este cambio de clima se volvi particularmente claro durante la
presidencia de Ronald Reagan, cuando las encuestas de opinin llevadas a cabo en las universidades
estadounidenses revelaron un marcado cambio liberal. En consecuencia, si bien entre 1969 y 1984 el
porcentaje de aquellos considerados 'izquierdistas' o 'liberales' baj de 46 % a 39 %, para 1989 subi al
56 % aproximadamente. Esta tendencia fue especialmente clara en las universidades de investigacin,
donde el 67 % de los encuestados en 1989 declararon ser con la izquierda, mientras que en los colegios
ms pequeos, orientados ms a la enseanza y al objeto de estudio tradicionales, las proporciones de
las tendencias izquierdas y derechas fueron ms equilibradas (Lipset, 1993).
A diferencia de la situacin en Francia, donde la Teora alcanz su cima durante el clmax de la
expansin estatal de la educacin superior, la Teora en Estados Unidos surgi durante una larga crisis
de las humanidades acompaada por los nuevos mtodos posnacionales de gobierno acadmico. De
este modo, uno puede distinguir un cambio hacia la Universidad 'empresarial' o 'corporativa' y hacia el
' capitalismo tardo acadmico' (Rhoades and Slaughter, 1997) que cambi las reglas de produccin
acadmica. Como consecuencia, el porcentaje de instructores con posiciones precarias y temporales
creci del 22 % en 1970 al 43 % en 1991 (Rhoades and Slaughter, 1997: 20), gracias a ms y ms
estudiantes graduados que reemplazaron un nmero importante de profesores en la enseanza de
estudiantes de grado. Adems, ha habido nuevos movimientos sindicales que no solo haban surgido
del personal no acadmico, sino tambin de los instructores. La huelga de los profesores auxiliares en
la Universidad de Yale en 1992, por ejemplo, catapult la mirada pblica de la situacin social de los
estudiantes graduados (Newman, 1996). Otro aspecto de este cambio de rgimen que uno puede
presenciar, desde los aos 70, es la gran expansin de poder de las administraciones universitarias.
Mientras que en el sistema anterior los profesores disfrutaron de un alto nivel de autonoma e
independencia, esta libertad acadmica ha sido puesta en duda por el resurgimiento del poder
administrativo en las ltimas dcadas. Al intentar centralizar los poderes decisorios, los presidentes y
decanos han rebajado a los docentes e investigadores a puestos subalternos frente al poder
administrativo que opera por encima de ellos (Brisset-Sillion, 1997). Aqu, quiz, los paralelos que
pueden crearse con las relaciones laborales 'clsicas' en el sector industrial pueden verse de manera
ms sorprendente. Finalmente, como otra seal de redefinicin en marcha del trabajo acadmico, uno
debe apuntar los esfuerzos dentro de la investigacin acadmica en las ciencias humanas para llamar la
atencin consciente precisamente al problema, las dificultades, que afectan tambin al
comportamiento poltico. Por lo tanto, el grado de sindicalizacin supone haber pasado de 0 % en la
dcada de los aos 60 a alrededor de 44 % para mediados de los aos 90, con al menos un 66 % de
nuevas participaciones a sindicatos en universidades estatales (Rhoades and Slaughter, 1997: 18). En
este contexto, de hecho, el ideal humboldtiano de conocimiento como la libre bsqueda del
autodescubrimiento se volvi bastante obsoleto. A travs del medio de la Teora, se puso en marcha un
nuevo rgimen simblico, que redibuj las lneas de divisin entre viejos y jvenes productores,
estrellas y viejas estrellas, izquierda y derecha.
En este proceso, la Teora ha pasado de un campo a otro en el que las condiciones locales no pudieron
ser ms diferentes. En Francia, esta agitacin intelectual comenz cuando el campo intelectual hizo la
transicin de una estructura bipolar (la prensa versus la investigacin acadmica) a una tripolar
(acadmica, esttica y periodstica). En esta estructura tripolar del campo intelectual que ofrecera
condiciones favorables para la creatividad intelectual, como ciertas figuras con competencias probaron
ser capaces de provocar un cortocircuito en los subcampos para llamar la atencin del pblico general.
Mientras la efervescencia terica caracterstica de los debates franceses en los aos 60 y 70 tomaron
lugar en ciertas intersecciones entre los subcampos, el fenmeno de la Teora en Estados Unidos desde
los aos 70 en adelante siempre estuvo limitado al campo acadmico, mayormente a los centros ms
prestigiosos de la crtica literaria ubicado en la 'Ivy League' (como Yale) y en California (Berkeley y
Irvine).
En Francia, los tericos asociados con el estructuralismo, el psicoanlisis y el marxismo se encontraron
en su cima durante el perodo de crecimiento sin precedentes bajo el sistema universitario de
alrededor de 1970, mientras que sus colegas norteamericanos comenzaron a mostrar inters en sus
teoras durante la crisis profunda que afect el mercado laboral acadmico desde 1975 hasta finales de
los aos 90. Finalmente, con todo lo contrario al sistema universitario francs que emergi del auge
educativo nacional de los aos 60, uno puede notar un sorprendente desplazamiento en las relaciones
entre el estado-nacin y la escolaridad en el campo acadmico norteamericano. All, si uno puede
inspirarse en la teora de la 'rgulation', un rgimen 'rgido' en trminos de produccin de
conocimiento en las universidades estatales fue superado gradualmente por un rgimen 'flexible',
basado en principios empresariales y provistos con su propia lgica simblica como a principio de los
aos 70. Centro versus periferia, crisis versus auge, flexibilidad versus rigidez: estas son las distinciones
que gobiernan el terreno institucional que result ser tan susceptible a esa traduccin productiva
conocida como Teora.
La Teora, por lo tanto, surgi en la poca que el estado-nacin francs se autoabasteci con una
institucin ('la Universidad') portadora de una misin de educacin cultural, mientras que en Estados
Unidos la Teora naci de una conjuncin particular cuando las nuevas formas de producir
conocimiento acadmico atestiguaron la crisis del estado-nacin en el mbito de educacin superior
(Readings, 1996). Si, desde el ltimo tercio del siglo XX, la relacin entre estado-nacin y las ciencias
humanas y sociales ha cambiado, primero en Amrica del Norte, luego en Europa, la Teora es tal vez
uno de los sntomas de este cambio, en el curso en el que las disciplinas cannicas que haban
desempeado un papel tan clave en el desarrollo del estado-nacin (especialmente filologa, historia y
filosofa) estn bajo presin para redefinirse en un espacio acadmico globalizado.
5
Las dos dcadas alrededor a la de 1970 fueron perodos de productividad terica excepcional en la vida
intelectual francesa. Los tericos que tuvieron sus comienzos como especialistas de reas pequeas de
disciplina entraron en los debates pblicos, mientras que un nmero de escritores, hombres de letras y
periodistas desarrollaron un inters en las cuestiones tericas y epistemolgicas. Era un tiempo de
encuentros productivos entre tericos de tanto dentro como fuera de la academia, quienes articularon
cuestiones filosficas, polticas y estticas, tales como Jacques Lacan y Louis Althusser, Algirdas
Greimas y Roland Barthes, Jacques Derrida y Philippe Sollers, Gilles Deleuze y Flix Guattari. ste es
el momento de la Teora: la llegada de un discurso terico que se extiende ms all de las hornacinas
disciplinarias cmodas, participando en las luchas de la poltica contempornea y dando lugar a la
experimentacin intelectual.
La teora emerge en el espacio intelectual, el cual vio la efervescencia de la teora poltica en el siglo XVII
y el crecimiento de la teora social en el siglo XIX. Durante el siglo XX, este espacio estaba cada vez ms
dominado por los debates interdisciplinarios de las ciencias sociales y humanidades en torno al lenguaje,
la comunicacin y los discursos. Inspirada por el Marxismo y el psicoanlisis, la Teora emerge en el
ltimo tercio del siglo XX; de forma ms espectacular en Francia, donde el estructuralismo seala la
llegada de la lingstica saussureana como el modelo general de las ciencias sociales y humanitarias
emergentes. Mientras el estructuralismo apunta a un debate breve pero importante en los discursos
intelectuales de Francia alrededor de 1966-67, se han recibido a muchos de sus protagonistas desde
entonces como representantes del movimiento posestructuralista en el discurso terico internacional de
las ciencias sociales y humanidades.
Una seal inconfundible que marca el cambio lingstico que caracteriza a la teora social y cultural del
ltimo tercio del siglo XX, la Teora se origin en los debates sobre el estructuralismo y el
posestructuralismo. Aunque ambos el estructuralismo y el posestructuralismo giran en torno a los
mismos textos cannicos tericos, es difcil distinguir las caractersticas compartidas que podran
justificar la unin de tericos tan distintos como Foucault y Derrida bajo la misma denominacin. De
hecho, uno no puede hacer ms que registrar una cierta indeterminacin que rodea las ideas subyacentes
del estructuralismo y al posestructuralismo, trminos cuales son difciles de definir en trminos
puramente tericos. Plantean la pregunta de cmo se perciben las relaciones entre los protagonistas de
los discursos tericos, cmo se agrupan los tericos en ciertos grupos y movimientos, cmo se
construyen las relaciones de proximidad y distancia entre los productores, cmo se atribuye cierta
autoridad terica a ciertos personajes, o cmo se pueden leer los textos tericos entre los contextos
sociales e histricos. Por lo tanto, estas designaciones nos recuerdan del valor social y el significado que
pueden traer ciertos textos tericos al recibirse en las comunidades intelectuales.
Muchas ramas de las ciencias sociales han puntualizado los contextos sociales e histricos en donde se
producen los tipos de conocimientos, tanto en formas cotidianas como ms intelectuales. El materialismo
histrico (Marx y Engels, 1969), la sociologa interpretativa (Weber, 1921), el institucionalismo
(Durkheim, 1991; Meyer, 1980), el internacionalismo (Goffman, 1974), la fenomenologa social (Berger
y Luckmann, 1966), el Estudio de Ciencias y Tecnologas (Latour, 1987; Knorr Cetina, 1981) se
encuentran dentro de dichas ramas las cuales han problematizado viejas tradiciones filosficas que
conceptualizaban al conocimiento como un conjunto de ideas puras, conceptos abstractos y verdades
universales. Si el conocimiento es construido por la comunidad que reconoce que ciertas ideas son
relevantes, legtimas y verdaderas, la Teora tambin se involucra en las luchas sociales sobre lo que se
considera como conocimiento legtimo, en donde los participantes movilizan sus recursos no tericos,
tales como el tiempo, las relaciones o el dinero.
Tal enfoque sociolgico ante el conocimiento terico lo presenta Pierre Bourdieu a la fuerza. La teora
de la produccin simblica de Bourdieu revela las limitaciones, jerarquas y desigualdades estructurales
que limitan y orientan lo que est pensado, dicho y hecho por los intelectuales. Con un enfoque sobre las
condiciones, los intereses y el poder que sustentan un juego intelectual que con frecuencia se presenta
como una bsqueda desinteresada del conocimiento, Bourdieu describe un poderoso marco de anlisis.
Basado en conceptos tales como campo, habitus y capital, su sociologa plantea el caso para una
investigacin de las condiciones no tericas de la produccin terica del conocimiento, el cual funciona
de manera excepcional con respecto al campo intelectual en Francia; el ejemplo del cual se ha basado su
teora de campo.
Sin embargo, a pesar que Bourdieu ha dado fe de una renovacin profunda de la teora social desde los
aos 70, se deben mencionar algunos problemas; los cuales nos hacen acordar de problemas generales de
las teoras sociales clsicas y posclsicas. Al transformar la Teora de un objeto de investigacin
sociolgica a una fuente de inspiracin para la teora social, uno puede argumentar a favor de un
acercamiento entre la sociologa de Bourdieu y la Teora, cuya herencia Bourdieu nunca reconoci
completamente a pesar del rol importante de los pensadores estructuralistas como Saussure y Lvi-
Strauss en sus uvre. Al cambiar el enfoque de la sociedad como un orden constituido a lo social como
un espacio de posiciones que an no se han constituido por medio de la prctica discursiva, la Teora
pudo abrir nuevas rutas para teorizar lo social. En cambio, la teora social posclsica puede ayudar a
preparar un giro social en la Teora.
Un anlisis ms profundo a las presunciones tericas subyacentes en la sociologa de Bourdieu puede
revelar un nmero de dificultades, especialmente cuando uno deja el mbito circunscrito del campo
intelectual de Francia. Para Bourdieu, los productores simblicos o los intelectuales ampliamente
entendidos (por ejemplo, artistas, escritores, investigadores, maestros, trabajadores culturales, etc.)
generan productos simblicos (es decir, libros, pinturas, artculos, etc.) para poder mejorar sus
posiciones sociales con respecto a otros productores. Bourdieu ubica a los productores en dos niveles
sociales: al nivel del espacio social (por ejemplo, en el macrocosmos de la sociedad francesa) y al nivel
del campo (por ejemplo, en el microcosmos de los investigadores acadmicos franceses). En el mbito
social, los agentes ocupan ciertas posiciones en una estructura de tres tipos de niveles dividida en alta y
pequea burguesa, as como tambin en las clases populares. Por medio de sus recursos (por ejemplo, su
capital econmico, cultural y social, la mayora de los cuales se ha heredado de la familia) y bajo un
contexto de habitus adquiridos socialmente, participan en un juego constante de distinciones en donde
sus posiciones en la estructura social se producen y reproducen. En el campo de la produccin simblica
(tomemos al campo acadmico como ejemplo), en cambio, compiten por el reconocimiento simblico
(por ejemplo, a travs de las publicaciones ampliamente citadas) de bienes especficos (por ejemplo, la
reputacin) y por las posiciones institucionales (tales como el profesorado). Bourdieu apunta a revelar
las posiciones objetivas de los productores que usan su capital para generar productos simblicos. Al
poner sus productos en el mercado de los bienes intelectuales, los productores esperan generar ganancias
simblicas en los juegos sociales especficos de sus campos, por lo tanto, ganar el reconocimiento que
necesitan para consolidar y mejorar sus posiciones con respecto a los dems productores del campo. Sin
embargo, cmo uno puede determinar las posiciones de los representantes lderes de la Teora tales
como Foucault y Derrida en el campo?
Esta pregunta no se puede responder sin reflexionar sobre el papel que juega el observador sociolgico
en el discurso intelectual que l o ella quiere observar. Verdaderamente, la posicin de Bourdieu no es
una neutral. Al haber tenido comienzos como filsofo, Bourdieu se distancia de las disciplinas de
humanidades tales como filosofa y letras, de las cuales critica sus actitudes escolsticas. El
escolasticismo es traicionado por la demanda de buscar conocimiento puro y universal, inafectado por
las limitaciones sociales e histricas de los juegos sociales en los cuales estn involucrados. Por lo tanto,
Bourdieu ubica a los investigadores sociales (como a l mismo) en oposicin a los escolares humanistas,
quienes ponen ms nfasis en la enseanza antes que la investigacin, y quienes valoran ms a la
personalidad antes que el trabajo especializado en los equipos de investigacin. Para poder rebatir el
veredicto del escolasticismo, Bourdieu exige la reflexin social de otros tericos e intelectuales, quienes
estn inevitablemente involucrados en las dificultades sociales tcitas con otros, sobre lo que se
considera calidad acadmica alta o gusto cultural legtimo, un estilo de vida apropiado o una
prctica cultural normal. Por lo tanto, Bourdieu invita a los intelectuales a reflexionar sobre las
condiciones sociales de sus propios trabajos y a estar al tanto de la violencia simblica que pueden
imponer sobre otros. El objetivo de Bourdieu es de revelar las limitaciones sociales de los trabajos
tericos, las cuales en ocasiones se camuflan bajo ideologas de talento natural, de desinters y de una
pureza epistmica. No resulta sorprendente que se haya recibido la teora de campo de produccin
simblica de Pierre Bourdieu con reacciones tan controversiales, especialmente entre muchos
intelectuales en Francia, quienes lo han castigado por su terrorismo sociolgico (Verds-Leroux,
1998). De hecho, parece haber una asimetra fundamental incorporada en su proyecto sociolgico donde,
para poder mostrar una reflexin social, uno necesita adoptar la sociologa de Bourdieu. Sin embargo,
Bourdieu no se exime de los juegos de poder social donde se produce el conocimiento terico. Por lo
tanto, toda proclamacin de la verdad necesita tener races en la posicin social que los productores
simblicos ocupan en sus respectivos campos, incluyndose a Bourdieu y a los autores de estos pasajes.
No obstante, existen otros problemas que necesitan ser abordados. Un primer problema surge cuando
uno piensa cmo los productores se relacionan simblicamente con sus productos. Para la teora de
produccin simblica, los productores mejoran sus posiciones sociales en la medida en que sus
productos dan ganancias simblicas en el mercado de los bienes simblicos, por ejemplo, al ser citados
por otros en casos de investigacin acadmica, al definir una esttica en el mundo artstico actual, al
moldear las opiniones de los dems en el periodismo. Si los productos simblicos se generan para
incrementar las ganancias simblicas de sus productores en el campo, la suposicin subyacente es que
los productores se relacionan con sus productos de cierta manera, que uno puede ver a travs de los
productos, por as decirlo, y reconocer al productor como creador de la produccin simblica.
Sin embargo, de quines son los productos con los cuales tratamos en un campo donde muchos
productores leen y escriben productos simblicos, pero solo unos pocos son reconocidos como autores
de ideas? Seguramente, una gran cantidad de actividad simblica entre los intelectuales occidentales se
puede ver como sujeta al rgimen legal de la autora. No obstante, mientras puede que sea bueno ver a la
autora como una institucin histrica, sera problemtico ver la autora como un ideal regulativo de lo
que hacen realmente los intelectuales como participantes del discurso intelectual. De hecho, incluso si
los productos simblicos, incluyendo a esta monografa, se firmen por un autor, se entiende que la forma
en que se acreditan ciertas ideas a ciertos creadores no necesariamente siguen las mismas regulaciones
de la autora. Por lo tanto, la autora necesita verse como un producto de la dinmica discursiva en la que
muchos participan. De hecho, aquellos que entran en un discurso intelectual no pueden estar del todo
seguros que se reconocern todas sus verdaderas contribuciones al discurso. Esta es la razn por la cual
los productores a menudo se esfuerzan en asegurar que sus productos reciban una buena cantidad de
atencin y reconocimiento acadmico.
Pero en verdad, qu son ellos, dado que los autores pueden an existir en la comunidad como
nombres simblicos mientras siguen estando socialmente y biolgicamente muertos? El producto
pertenece a una figura simblica (el autor), o a un ser social (el productor simblico)? La teora brinda
ejemplos clarsimos de la brecha que separa a ambos: Derrida como un ser social, quien participa de
prcticas sociales verdaderas (por ejemplo, en comits de mejora en EHESS, escribiendo cartas de
recomendacin para amigos y colegas, viajando entre Paris y San Francisco, dando lecciones en varios
lugares alrededor del mundo), no es el mismo Derrida como nombre simblico, que ha sido citado,
mencionado y documentado como un representante de los campos intelectuales y las corrientes tericas.
Las prcticas discursivas que hacen que Derrida sea muy real para otros en la comunidad van ms all
del cometido de Derrida como un ser social. De hecho, si una posicin simblica como la de Derrida se
produce y es reproducida por muchos participantes del discurso intelectual, la posicin de Derrida no
se puede remontar a una sola posicin social del productor simblico, Derrida ocupado en el campo
intelectual, sino que se debe remontar a los mltiples participantes que escriben y hablan sobre l en la
comunidad intelectual (piensa como estos mismos pasajes ayudan a reforzar la posicin de Derrida!).
Esta es la razn por la cual los autores siguen estando una vez que los productores simblicos se retiran
del juego intelectual. Los nombres simblicos como el de Derrida pueden emerger independientemente
y hasta sin querer por parte de los productores simblicos (por ejemplo, Derrida). Seguramente,
Bourdieu est al tanto de las dinmicas supeditadas de la recepcin.1, 2 Sin embargo, sigue funcionando
la teora de produccin simblica si la divisin entre el ser social y la figura simblica no es excepcional
pero sistemtica, si la figura simblica puede ser inmortal mientras que el ser humano siempre debe
morir? Por lo tanto, si la relacin entre el productor y el producto se construye con dinmicas discursivas
supeditadas, cmo se refleja la postura de que un productor ocupa un lugar de ser social en el campo
ante los productos simblicos que l o ella introduce al mercado de los bienes simblicos? Si la autora
de sus productos es negociada de forma discursiva en las comunidades y, por lo tanto, siempre est
sujeta a la impugnacin, qu tan objetivos pueden ser las posiciones que ocupan los productores en
cuanto a sus productos? Si el vnculo entre los productores y sus productos es uno bastante frgil y
dudoso, pueden sus posiciones en el campo ser consideradas objetivas como lo asume Bourdieu?
Un segundo problema de la sociologa de Bourdieu es que la teora de la produccin simblica supone
una homologa de las posiciones simblicas y sociales que ocupan los productores. Segn Bourdieu, las
posiciones socioeconmicas altas (reflejadas en el dinero, el poder institucional de los productores, etc.)
tienden a ir de la mano con las prcticas culturales y simblicas, cuya legitimidad es ampliamente
reconocida (por ejemplo, a travs de un diploma educativo). Aunque puedan diferir los sistemas de
oposiciones entre grupos, entre los circuitos de produccin y de recepcin, entre las representaciones
mentales y la realidad social, los habitus de los productores tienden a sincronizarse con el tiempo. La
homologa de las estructuras sociales, simblicas, econmicas y cognitivas es verdaderamente
fundamental para el trabajo de Bourdieu. Postular una homologa de posiciones constituye la afirmacin
emprica que puede permanecer una brecha entre los diferentes sistemas cuando la estructura del campo
todava no se efectu del todo. Sin embargo, el principio de la homologa tambin implica un argumento
terico, en particular la idea que la habilidad de los productores de crear algo con significado depende
del grado de homologa alcanzado entre ellos, y que tambin la ausencia de homologa pueda ser la
fuente de cambios fundamentales. Por lo tanto, es en el caso de la homologa perfecta donde la
produccin simblica refleja las estructuras de la realidad social. Con respecto a la novela de Flaubert
Sentimental Education, por ejemplo, Bourdieu destaca una homologa que restituye de forma
extraordinariamente exacta la estructura del mundo social en la cual fue producida y hasta las estructuras
mentales que, moldeadas por estas mismas estructuras sociales, formaron el principio generativo del
trabajo en donde estas estructuras se revelan (Bourdieu, 1992: 58 [31 y s.]).3
Como un ideal regulador, el principio de homologa produce problemas que son similares a los que se
encuentran en el estructuralismo. Si el significado depende de la existencia de una estructura global, un
cdigo compartido, una gramtica que permanece estable a travs de distintas situaciones, las prcticas
tienden a ser repetitivas en vez de creativas. Desde un punto de vista estrictamente estructuralista, las
prcticas sociales, que no prolongan la estructura que ya se encuentra en curso, no producen ms que
ruido blanco incomprensible; una posicin que no puede explicar las numerosas situaciones nuevas en
donde emerge el significado y que Bourdieu rechaza. Sin embargo, mientras que Bourdieu restringe las
innovaciones en el campo para aquellas facciones privilegiadas que tienen los recursos para la
desviacin controlada y por lo tanto para cambiar las reglas del juego, uno se pregunta si existe una parte
creativa en todas las prcticas simblicas. No se trata ms bien de tomar la produccin simblica como
una prctica necesariamente creativa? Para Bourdieu, las prcticas sociales se encuentran
sistematicamente ubicadas en un sistema de oposicin dado para poder tener sentido. Pero, cmo puede
uno repetir una prctica sin crear una nueva posicin? La apropiacin de viejas posiciones est destinada
a llevar a nuevas posiciones, al menos en el sentido que uno no se convertir en Bourdieu al imitar a
Bourdieu, sino que ser un bourdieusiano. De hecho, las prcticas nunca tratan con situaciones que estn
totalmente definidas. La produccin simblica, en otras palabras, necesita tomarse como una prctica
discursiva que trata con situaciones donde no existe un guin de trabajo o receta, donde el desafo es la
desprolijidad antes que el orden, donde las limitaciones conflictivas e incompatibles exigen soluciones
prcticas creativas. Esta es la razn por la cual con la Teora uno no espera descubrir que las estructuras
sociales de un campo especfico o de un espacio son prolongadas, reproducidas, o representadas en el
discurso. Ms bien, uno se pregunta como la Teora, como prctica discursiva, constituye al espacio
social, antes que representarlo, donde los participantes pueden ocupar posiciones que antes no existan.
Adems, con el enfoque de Bourdieu es difcil delimitar y marcar el mbito social en donde los
intelectuales participan de la produccin simblica. Bourdieu ubica a la produccin simblica en una
estructura pequea, el campo, que forma parte de una estructura ms grande, el espacio social. Ambos se
ven como estructuras de desigualdad ms o menos confinadas, divididos en estratos jerrquicos de
productores, cuyas posiciones sociales estn objetivamente determinadas por el volumen y la
composicin de sus recursos sociales (capital). Las clases dominantes estn divididas entre una
fraccin dominante que tiene su poder basado principalmente en su capital poltico y econmico
(gerentes, polticos, etc.) y la fraccin dominada con capital cultural (profesores, artistas, trabajadores de
los medios, etc.). Sin embargo, cules son los mbitos donde se desarrolla el discurso terico, tales
como la Teora? Mientras que los productores simblicos normalmente tratan con espectadores distintos
de manera subsecuente, o hasta de forma simultnea (en los dominios polticos, estticos y acadmicos),
sus productos circulan en varios campos donde son contextualizados de distintas maneras: en el campo
francs, tienden a ser interpretados en el contexto de una coyuntura socio histrica especfica (es decir,
la revolucin de 1968, con el ascenso de las sciences humanies y la llegada de la educacin superior en
masa, etc.), donde fuera de Francia es ms probable que se perciban como figuras atemporales que
representan a una corriente terica Francesa entre otras vertientes internacionalmente establecidas
(tales como el idealismo alemn, la filosofa analtica anglosajona y el pragmatismo
norteamericano). En su recepcin, los tericos franceses no solo han sido reformulados en cuanto al
movimiento posestructuralista, sino que tambin han sido vistos con una nueva cualidad, como
representantes de un cannigo universal (Bourdieu, 1990). Como consecuencia, es difcil considerar a
pioneros de la Teora tales como Foucault y Derrida como productores simblicos de un campo
constituido; sino que, representan nuevos posiciones de sujetos tericos en un campo donde los lmites
todava no han sido constituidos, donde los horizontes cambiantes y mltiples capas espaciales testifican
los procesos dinmicos de la constitucin y reconstitucin del espacio social. Por lo tanto, si no se puede
ubicar la Teora en un mbito cerrado, no debera considerarse en trminos de una prctica discursiva
que delimitan, estructuran y reconfiguran el campo en el cual se encuentran los participantes?
El discurso de la Teora nos invita a reflexionar sobre algunos de los desafos de la teora de campo de
Bourdieu; del productor como autor, lo simblico como medios de representacin y lo social como
mbito cerrado. De hecho, Bourdieu rechaza la ingenua idea de la autora intencional y creativa.
Adems, l est bien al tanto de la opacidad de los productos simblicos y de los usos mltiples que se
les pueden dar. Finalmente, discute sobre cmo se puede realizar el cambio estructural y como se pueden
articular nuevas posiciones. Sin embargo, si acepta la crtica que se puede hacer de la autora, la
representacin y la estructura, un fenmeno intelectual como la Teora puede motivar a Bourdieu a
tomar la direccin de una crtica de discurso terico de algunas de las asunciones esenciales en la teora
social clsica, en particular la idea de un actor central como el origen de la accin y la sociedad como
una estructura constituida.
Por lo tanto, si Bourdieu trae a las tradiciones clsicas de la teora social, comenzando con Max Weber y
Emile Durkheim a un fin y quizs se extiende ms all de ellos, cmo uno puede contar con la Teora
como un discurso cuyos actores estn discursivamente construidos en un espacio que no se puede
delimitar fcilmente? Al acercarnos a los lmites de la sociologa de Bourdieu, este es el punto donde la
Teora cambia de rol. Ahora no solo es un objeto de investigacin social. La Teora misma provee
algunos de los conceptos y argumentos que se necesitan para las tendencias postclsicas de la teora
social contempornea. Por lo tanto, despus de una discusin sobre lo que se puede considerar como los
cuatro conceptos clave de la teora social clsica: el actor, la accin, la sociedad y el
conocimiento; alternativamente, se describiran nuevos conceptos postclsicos, como el sujeto
dividido, la prctica discursiva, lo social y la crtica.
Actor
Una categora central de la teora social clsica, el actor produce el orden social como consecuencia
involuntaria de sus acciones intencionales. Sin embargo, el concepto del actor es uno disputado:
mientras Weber destaca el rol activo de los actores como creadores de sentido intencionales, Durkheim
es propenso a considerarlos como ilusos que solo crean regularidades estructurales. Con el concepto de
habitus, Bourdieu ruega por un consenso: el habitus es la instancia que medita entre la praxis creativa
de los actores en una situacin especfica y las desigualdades estructurales que caracterizan a un campo
o espacio. Aunque Bourdieu prefiere la nocin que el productor es un agente de las fuerzas sociales
sobre el actor intencional de Weber y los individuos motivados por normas y valores socialmente
compartidos de Durkheim, Bourdieu tambin comparte con Weber y Durkheim la idea del actor como
originador intencional de las prcticas sociales. Inscripto en el cuerpo del productor, el habitus es el
locus donde las prcticas se perciben, se engendran y se alinean de acuerdo a la posicin que ocupa el
productor en la estructura social. El habitus es el que le da una cierta unin a las actividades prcticas
corrientes de los productores y que les permite actuar como actores estratgicos, siempre ansiosos por
mejorar su posicin social.
Accin
Si la teora social clsica pone a los actores como el centro de las prcticas que constituyen el orden, la
accin se puede ver como una correlacin conceptual del actor. La definicin de Weber de la accin
social como una actividad intencional con propsito comprende un conjunto de actividades prcticas
bajo el control de una instancia de generacin de prcticas de un autor, mientras que las tendencias ms
estructuralistas de la sociologa de Durkheim comentan sobre las limitaciones estructurales de la accin
social. Para la teora social clsica, la accin social es un comportamiento intencional que influencia las
acciones de los dems. Moldeado en las comunidades sociales, la accin social refleja las intenciones, el
propsito y las metas de aquellos involucrados en la accin. Las acciones son involuntarias al nivel que
estn incorporadas en las actividades habituales y no siempre reflejadas en el proceso de interaccin. Por
lo tanto, mientras los enfoques clsicos buscan dar raz a la accin en las intenciones de los actores,
motivando y direccionando la accin social, rara vez surgen problemas con el significado previsto de
una accin. Bourdieu rechaza las teoras de accin intencionalista, razn por la cual prefiere al agente
antes que al actor. Los agentes son las unidades ms pequeas de anlisis, quienes compiten por mejorar
sus posiciones en la sociedad.
Sociedad
Los actores producen un orden social, que a cambio produce actores. Mediante sus acciones, los actores
definen sus relaciones con los dems, y surge las configuraciones sociales como resultado, en las cuales
el actor ocupa ciertas posiciones (como alguien que mantiene un cierto estatus socioeconmico, una
categora profesional, un conjunto de roles, etc.). Si ambos Weber y Durkheim preguntan cmo las
acciones de muchos actores individuales resultan en las estructuras sociales, que a su vez limitan y
orientan los comportamientos individuales, Bourdieu pone nfasis en las jerarquas de clases que se
producen por el habitus. Por lo tanto, en el orden social de Bourdieu se tiende a conceptualizar en cuanto
a una estructura entera, una sociedad, en la que cada actor tiene su lugar determinado. Las
metaforizaciones y visualizaciones de una sociedad como pirmides y casas, como crculos congruentes
y territorios delimitados apuntan a la obsesin de la teora social clsica ante la sociedad como una
estructura ordenada. Si la sociedad propaga la imagen social de los socilogos clsicos hasta Bourdieu,
las representaciones sociales replican tcitamente el ideal histrico de una sociedad territorialmente
contenida, cultural y lingsticamente homogeneizada, y polticamente centralizada, moldeada ante un
estado-nacin.
Conocimiento
La teora social clsica ha sido resultado de una crisis en el pensamiento occidental moderno. Cuando las
aspiraciones teolgicas y filosficas ante el conocimiento absoluto decayeron entre la Reforma y la
industrializacin, los tericos sociales de Marx en adelante comenzaron a descubrir las fuerzas sociales
detrs de la apariencia abstracta e idealista del conocimiento terico. La teora social, por lo tanto, invita
a encallar al conocimiento terico en las condiciones sociales que lo hacen posible. Segn Bourdieu, el
conocimiento de las ciencias sociales se vuelve socialmente reflexivo, al recordar los recursos no
conceptuales que utilizan los tericos, las formas sutiles de camuflar las jerarquas sociales y de
legitimar las desigualdades sociales en el conocimiento terico. Al presionar la objetivacin
metodolgica de las posiciones sociales que ocupan los productores en el campo, Bourdieu alega un
quiebre epistemolgico entre el conocimiento observado y el conocimiento del observador.
En el curso del siglo XX, la teora social clsica entr en crisis. El sntoma ms importante de la crisis ha
sido el debilitamiento de la autoridad del socilogo como un experto en los asuntos sociales. La posicin
del rey sociolgico, quien afirm pasar por alto el todo social, se derrumb cuando el conocimiento
social cientfico se convirti en sentido comn en muchas reas de la vida social. Como consecuencia,
las representaciones esencializantes, homogeneizantes y totalizadoras de lo social se han complicado por
ambas las lneas de pensamiento micro y macro sociolgicas. Las figuras estructuralistas y
posestructuralistas han influenciado un nmero de desarrollos recientes en la teora social, notablemente
el movimiento feminista, los Estudios de Gnero y Orientacin Sexual, los Estudios Gubernamentales,
los Estudios de Ciencia y Tecnologa y los Estudios Culturales y Poscoloniales. Sin embargo, el impacto
potencial de la Teora an no se ha explorado. Dado que la Teora, especialmente en desarrollos mas
recientes, ha tratado extensivamente con las cuestiones sociales, polticas y culturales, la falta de
intercambios entre la teora social y la Teora puede ser explicada en parte por la forma que se ha
recibido la Teora en EE. UU., donde ha sido un fenmeno casi exclusivamente limitado de los
departamentos de humanidades.
Uno puede recordar aqu (ver captulo 2) el extensivo intercambio entre los tericos lingsticos y
sociales, culturales y polticos en los comienzos de la Teora, testimoniados por cientficos sociales tales
como Roland Barthes y Jean Baudrillard, Claude Lvi-Strauss y Pierre Bourdieu (uno tambin puede
pensar otras formas que Deleuze/Guattari ms tarde inspiraran a Actor-Network-Theory de Bruno
Latour). Con el comienzo de la recepcin americana, se ponen en segundo plano ciertas cuestiones de
teora social, al menos inicialmente, mientras el posestructuralismo americano, enfocado en la esttica y
la cultura, nunca encontr su lugar en las ciencias sociales americanas (con la excepcin de la
antropologa). Sin embargo, esto cambi durante los aos 90, cuando comenz la tercera fase de la
Teora. Una nueva generacin de tericos polticos y filsofos salieron al frente, muchos de Europa
(tales como Alain Badiou, Etienne Balibar, Jacques Rancire y Slavoj iek). Ahora la Teora
profundiza su participacin en la teora poltica, notablemente en el trabajo de Ernesto Laclau y Chantal
Mouffe (1985) y de Toni Negri y Michael Hardt (2000). Si la segunda fase de la Teora gira alrededor de
cuestiones de representacin cultural, y la tercer fase de la Teora alrededor de cuestiones de
representacin poltica, ahora es el momento de preguntarse qu rol cumplir la Teora en cuanto a la
reconceptualizacin de lo social. Quiero concluir con cuatro direcciones tericas que pueden ser
sintomticas de la cuarta fase de la Teora. Las siguientes transiciones se pueden tomar como indicativos
del giro social que podemos ver en la Teora, en gran parte concomitante con el giro discursivo en la
teora social postclsica: a) del actor unificado al sujeto dividido, b) de la accin estratgica a la prctica
discursiva, c) de la sociedad como campo confinado a lo social como campo abierto, y d) del
conocimiento a la crtica.
Las lneas posclsicas generan problemas para la nocin del actor como una fuente unitaria de accin.
De hecho, mediante el concepto de actor unitario, la teora social clsica ha colapsado a dos entidades en
una sola: al agente, quien responde a los desafos prcticos sobre situaciones nuevas, y el ocupante de
una posicin socialmente o institucionalmente reconocida. Como resultado de juntar al agente prctico y
al ocupante de posicin, el actor emerge como un origen intencional que controla las prcticas, de las
cuales se construye el orden social.
Si uno distingue a los agentes, quienes participan en la construccin de las posiciones de los sujetos, de
las posiciones de los sujetos, las cuales definen su lugar en lo social, la pregunta postclsica entonces
sera como explicar cmo considerar las reglas y los mecanismos por los cuales se construyen la
representacin, la intencin y la subjetividad en el discurso. Ante este contexto, la teora social ha sido
caracterizada por dos tendencias en los ltimos 100 aos: del ascenso del actor como experto prctico
del mundo cotidiano (notablemente en las lneas interactivas y praxiolgicas de la investigacin
cualitativa) y de la conciencia creciente de la subjetividad como lugar privilegiado del poder en el
capitalismo neoliberal contemporneo (piense en la crtica de la libertad en los enfoques crticos,
posmarxistas y constructivos). Ambas tendencias sugieren abandonar la idea del actor como origen
unitario de la accin social.
El vocabulario de la Teora puede ayudar a aclarar este movimiento terico. Si la Teora ha emergido de
la interrogacin del tema en la filosofa (Derrida, 1967a) y el autor en la teora literaria (Barthes, 1994),
no puede hacer ms que rechazar el humanismo implcito de la teora social clsica, la cual rastrea a las
acciones sociales a una instancia productora de accin, al actor. Desde el punto de vista de la Teora, ya
no se puede ver al actor como algo dado, sino que necesita ser reconstruido en sus voces subpersonales.
Ciertamente, con Lacan, uno puede dividir al sujeto en el agente prctico (le sujet de lnonciation) y en
las posiciones simblicas que ocupa (le sujet de lnonc ver Lacan, 1973: 156 [139 y s.]). Utilizando
el lenguaje, el agente opera con las voces, los hablantes y las perspectivas que son agrupadas para crear
la impresin de coherencia y unidad para los dems participantes del discurso. Por lo tanto, las
posiciones de los sujetos son lugares simblicamente construidos y establecidos, que tapan la gran
cantidad de voces, de perspectivas y de hablantes que los participantes utilizan en el discurso. Una
ilusin de unidad interna creada por las interpolaciones polifnicas de otros, el sujeto de actuacin y
discurso es una construccin social por la cual los participantes del discurso son puestos en lo social y
pueden existir como alguien. Identificados y etiquetados, categorizados y relacionados a otros, las
posiciones de los sujetos son productos simplificados de las prcticas discursivas que reprimen sus
divisiones rupturas y fisuras subyacentes en el discurso (Angermuller, 2013).
Como un ser socio-simblico, el sujeto est entrelazado en las prcticas discursivas. Mientras muchos
agentes participan en el discurso, no todos obtienen el estado reconocido de un sujeto o actor. Sin
embargo, para existir socialmente, necesita participar del discurso con otros. De hecho, no es suficiente
afirmar ser alguien (ser el padre de tu hija, ser el cuadragsimo quinto presidente de los EE. UU., ser el
fundador del posestructuralismo). Para poder ser alguien, tal afirmacin debe ser ratificada y reconocida
por otros (por tu hija, por los votantes americanos, por otros intelectuales). Los participantes entran en el
posicionamiento discursivo como seres socialmente poco definidos. Es en el discurso donde se definen
como socialmente existentes. Al movilizar las posiciones que son definidas antes que nazcamos y los
recursos que son desigualmente distribuidos entre los participantes (como lo propone Althusser, el
sujeto precedente tendr que encontrar su lugar, es decir, al convertirse en el sujeto sexual (varn
o mujer), 995: 228 [176]), 4 este juego de posicionamiento discursivo excede su control intencional, y
como resultado algunas posiciones del sujeto se vuelven ms establecidas que otras. Sin embargo, por
ms exitosos o infructuosos que los participantes sean al ocupar sus posiciones de sujetos deseados,
nunca pueden sobrepasar la divisin constitutiva entre su existencia como agentes prcticos del discursos
y las posiciones simblicas, los roles y los puntos de vista que se les atribuyen por medio de otros. Por lo
tanto, el actor unitario necesita ser reemplazado por el sujeto dividido.
De la accin intencional a la praxis discursiva.
Mientras que para la teora clsica el significado pretendido se puede leer fcilmente de la superficie de
las acciones sociales, las tendencias postclsicas destacan la opacidad, la contingencia y la autonoma de
la prctica social. Las prcticas son opacas en el sentido que no revelan la intencin de los actores de
forma directa o inmediata. Son supeditadas en cuanto a que nunca replican lo que ya est ah (una
intencin, estructura o ley), pero siempre testifican al sentido prctico de los autores. Son autnomas al
seguir sus propias lgicas, distintas de otras teoras, que producen los actores sobre lo que est pasando
en verdad. Debido a que el orden social nunca es absoluto, las prcticas siempre estn destinadas a crear
algo nuevo, por lo cual los participantes exceden fcilmente sus esfuerzos intencionales para poder
anticipar y controlar el flujo continuado de las actividades prcticas.
La mayora de estos actos involucran la produccin de declaraciones. Las declaraciones son
realizaciones lingsticas de actos de habla por medio de los cuales las actividades prcticas se codifican
y decodifican por los participantes (Angermuller, 2013). Al utilizar las declaraciones en el entorno
social, un participante de un discurso puede consolidar su posicin como alguien del aqu y ahora, a la
vista de los dems del all y entonces. Es en los discursos y procesos prcticos donde ocupan posiciones
efmeras (como alguien que entra a un supermercado y se convierte en un cliente) o posiciones
institucionales (como alguien que se design como funcionario). Por lo tanto, al nivel que el lenguaje (es
decir, a la capacidad de codificar y decodificar los actos lingsticamente) est entrelazado con las
prcticas sociales, y las prcticas sociales necesitan un lenguaje para poder desarrollarse, cada accin
social necesita ser considerada como una prctica discursiva.
Con un enfoque en el orden y la estructura, la sociologa clsica tiende a unir lo social con el orden
constituido de la sociedad. De hecho, si las representaciones clsicas de lo social tienden a replicar el
ideal del estadonacin, ellas tienden a ser ajenas a las heterogeneidades constituidas y las
contradicciones inherentes en lo social. La teora social posclsica, por lo contrario, no se detiene en el
nivel de la sociedad. Ms bien, se pregunta cmo lo social (el plasma sin forma de los vnculos, prcticas
y elementos sociales) se convirti en estructuras confinadas de la sociedad a travs de la representacin
discursiva. La teora social posclsica, como yo la llamo, apunta a traer el desorden de nuevo. Esta
explica lo impreciso y lo ambivalente, lo rebelde y lo recalcitrante, lo material y los aspectos corporales
de las prcticas discursivas que constituyen el orden social. Percibe lo social como un campo abierto con
brechas y huecos que necesitaban ser llenados a travs de las prcticas discursivas. Al contrario del
territorio limitado de la sociedad, se conceptualiza lo social como una multiplicidad de posiciones y
prcticas, como un terreno desigual e inestable donde las lgicas y las limitaciones competitivas e
incompatibles, previenen el cierre del orden social. Requiere una gran cantidad de habilidades,
conocimientos y recursos prcticos para explorar en el territorio de lo social, donde las rocas y los
precipicios, los pantanos y las junglas obstruyen el movimiento fluido de las personas, cosas e ideas
(Deleuze y Guattari, 1980). La creatividad prctica necesita ser mostrada en cada punto para crear
nuevos caminos, puentes y canales. Mientras que la 'sociedad' toma su punto de partida desde el orden
social constituido, lo 'social' implica ir hacia el camino contrario: el orden social ya no es un hecho, pero
el problema y la cuestin son como las prcticas de la representacin discursiva constituyen objetos
sociales en lugar de realidades simplemente reflejadas ya presentes.
Lo social est en continuo movimiento. Algunas regiones siguen una tendencia de territorializacin: se
coagulan los flujos de lo social, surge el tema semiestructurado y se cristalizan los terrones del orden
social en plasma de lo social. Sin embargo, otras regiones ven tendencias contrarias de des-
territorializacin: las estructuras caen en desuso al igual que el orden, y la sociedad se debilita. No puede
haber territorializacin de lo social sin la desterritorializacin de la sociedad y viceversa. Si algunas
regiones de lo social se convierten en territorios de la sociedad, estas se desterritorializarn de nuevo al
entrar en reas inactivas de lo social. La cuestin es entonces cmo se construye y descompone la
sociedad en lo social mediante las prcticas territorializadoras y desterritorializantes.
Al esquematizar la sociedad dentro de lo social, la teora social clsica envuelve la multiplicidad
heterognea de lo social en los lmites de la sociedad. Participa en las prcticas controladas que encierran
lo social dentro de la estructura cerrada de la sociedad y pone su carcter excesivo bajo el control social.
La representacin de la sociedad canaliza y domestica las prcticas recalcitrantes de lo social, la
multiplicidad de lo social se convierte en el territorio limitado y liso de la sociedad. Al contrario de la
teora social clsica, que representa a la sociedad como la imagen hegemnica y oficial de lo social, la
Teora percibe a la sociedad como una estructura dislocada en la que uno puede distinguir la
heterogeneidad de lo social a travs de sus brechas y fisuras. O en palabras de Laclau: 'lo social siempre
excede los lmites de los intentos de constituir la sociedad' (1990; 91). Si la sociedad est basada
ontolgicamente en lo social, uno no puede remontarse a lo social en la sociedad. En lugar de proyectar
la sociedad dentro de lo social, la cuestin es cmo deshacer la sociedad para recuperar lo social antes de
que se lo ponga bajo control de la sociedad a travs de las prcticas discursivas de representacin.
La Teora ha contribuido resolutivamente para deconstruir teoras de la sociedad como una estructura
cerrada, en la que cada elemento ocupa un lugar definido. A pesar de que lo social ha sido relegado a un
lugar secundario, especialmente entre comentaristas norteamericanos de la Teora, lo social no puede ser
eliminado de lo cultural y lo poltico. Esto es lo que Laclau reconoce a pesar de presuponer una
supremaca de lo poltico sobre lo social. Segn Laclau, lo poltico se conceptualiza como una prctica
contingente de articulacin y lo social como la estructura sedimentada producida por lo poltico. Sin
embargo, si lo poltico necesita los puntos intersticiales de lo social que no han sido suturados por la
prctica discursiva, lo poltico no puede ser considerado fuera de lo social aunque nunca se limita
solamente a prolongar las estructuras constituidas de lo social. Para evitar el idealismo de la teora
poltica, cultural y esttica, necesitamos no solo preguntar cmo se forma lo social a travs de las
prcticas discursivas; sino tambin como lo social forma, genera y hace posible las prcticas discursivas.
El discurso y lo social son co-constitutivos.
En cuanto a la cuestin del papel que puede desempear la teora social en la sociedad, la Teora nos
invita a una crtica radical de los efectos reales que la teora social puede generar al reflexionar sobre su
propia imbricacin en los sistemas institucionales del conocimiento-poder (Foucault, 2004). Con
respecto al conocimiento sobre la sociedad, la Teora reflexiona crticamente sobre las maneras en que la
teora social regula y produce sus propias declaraciones de la verdad. Si la teora social clsica defiende
las condiciones sociales que lo hacen posible, la teora social posclsica va un paso ms all, sealando
que la teora social nunca es un medio neutral de representacin, sino que constituye sus objetos al
representarlos discursivamente. Consciente de que est imbricada en un complejo de poder y
conocimiento, la teora social posclsica revela las reglas y los mecanismos, los procesos y los recursos
que hacen que ciertos conocimientos sean verdaderos, coherentes y legtimos. Se reconoce como
vinculado a un sistema que genera las mismas realidades que demanda la investigacin. El conocimiento
mismo se est convirtiendo en el problema, ya que las afirmaciones de la verdad de la teora social deben
ubicarse en luchas de poder en curso dentro del campo acadmico, as como en el exterior.
Con respecto al conocimiento en la sociedad, rechaza las representaciones homogeneizantes de lo social
que reprime sus fisuras y separaciones inherentes. En cambio, lo social se considera como un espacio
roto por fuerzas contradictorias e irreconciliables. Una multitud heterognea, lo social se opone a la
sociedad como una representacin hegemnica y homogeneizada de lo social. Las teoras de la sociedad,
que pasan por alto los antagonismos constitutivos y las contradicciones de lo social, inevitablemente
toman partido con la visin dominante, es decir, la sociedad que se presenta como la visin universal.
Ellas entonces se vuelven parte de un rgimen social de prcticas gubernamentales que vigilan lo social.
La teora social posclsica, al contrario, apunta a deconstruir representaciones societarias del orden
social. Rompe con la idea del orden confinado y estructurado como un ideal regulador de lo social.
Crtico de la sociedad existente, la teora posclsica revela los flujos y fluidos autnomos, los procesos y
prcticas contingentes que recuerdan los lmites de la representacin societaria.
La Teora privilegia la teora social que sigue el camino de la crtica: en vez de participar en el control, la
vigilancia y la canalizacin de lo social, la teora social despus de la Teora ayuda a revelar las brechas
y fisuras en la sociedad que nunca pueden lograr el cierre total. Mientras reflexiona crticamente sobre su
propio rol funcional en la constitucin de la sociedad, aumenta la conciencia de las jerarquas y
oposiciones mediante las cuales la sociedad se inscribe en su propia estructura conceptual y se abstiene
de vigilar lo social y de replicar las estructuras constituidas de la sociedad. Consciente de sus propios
fantasmas de control intencional, la teora social acta como un facilitador que libera representaciones
alternativas de lo social cuyos efectos pueden ir ms all de sus intenciones. Por lo tanto, en lugar de
domesticar lo social como sociedad, la teora social va ms all de la sociedad al pensar en los
potenciales crticos de lo social.
En conclusin, la Teora de hoy puede haberse convertido en un conocimiento canonizado en las
ciencias sociales y las humanidades. Sin embargo, las consecuencias de la teora para la teora social an
no se han definido. De hecho, la cuestin de cmo la Teora puede ayudar a teorizar lo social, nos lleva a
un terreno donde todava queda todo por hacer, pero quizs ya se puedan vislumbrar los primeros
contornos.
Notas
Captulo uno
1 Todas las citas estn basadas en las publicaciones del idioma original de los textos. Los nmeros de las
pginas que se dan entre corchetes se refieren a los pasajes correspondientes en las traducciones
publicadas. Las traducciones que se dan en el texto normalmente estn adaptadas por m. Las citas
originales se encuentran en las notas finales indicadas por nmeros romanos al final del libro.
2 autant je vois bien que derrire ce quon a appel le structuralisme il y avait un certain problme qui
tait en gros celui du sujet et de la refonte du sujet, autant je ne vois pas, chez ceux quon appelle les
postmodernes et les poststructuralistes, quel est le type de problmes qui leur serait commun (Foucault,
1994c: 447).
3 un espace intellectuel poststructuraliste (Dosse, 1995: 19).
4 on parle plus de Foucault, de Derrida et de Lvi-Strauss Berkeley et sur certains campus texans que
dans les sminaires ethnologiques de lcole des Hautes tudes en Sciences Sociales [] le transfert des
ides en a transform la perspective, et les grands penseurs franais ont t rappropris par la tradition
intellectuelle anglo-amricaine [] Personnellement, je restais perplexe devant le chambardement post-
structuraliste des annes quatre-vingts (Bahloul, 1991: 49, 50, 52).
5 une translation lourde, durable, qui dpasse le furtif effet de mode (Cusset, 2003: 285).
6 surcods, graduellement amricaniss, largement d-franciss ; noms devenus incontournables outre-
Atlantiques sans que le pays dont ils sont issus ait jamais pris la mesure du phnomne (Cusset, 2003:
12).
7 Mientras estos especialistas de la historia de la teora prefieren etiquetas alternativas (por ejemplo
Teora) para el trmino 'posestructuralismo', que en Estados Unidos ocasionalmente se asocia con el
deconstruccionalismo de la Escuela de Yale, la etiqueta 'posestructuralista' se encuentra a menudo en
uso en trabajos introductorios y antologas.
8 Droz cuenta con 82 ttulos de libros franceses que salieron solo en 1998 sobre los eventos del 68 (2002).
9 la figure hroque de lintellectuel (Leymarie, 2001: 3).
10 Pero ver Lamont (1987), Bourdieu (1990), Boltanski, (1975) y para una visin del siglo XIX ver Charle
(2004), Schriewer (1993), Karady (1998), Charle (1996) y Espagne (1988).
11 En este contexto, se hacen algunos intentos en las 'humanidades' norteamericanas para incluir a
Bourdieu en el canon posestructuralista de los tericos franceses (Guillory, 1993; Modern Language
Quarterly, 1997).
12 la construction dune thorie de la culture sur le modle de la thorie saussurienne de la langue
(Bourdieu, 1986: 41).
13 un univers o exister cest diffrer (Bourdieu, 1992: 223).
14 El enfoque de Bourdieu ha formado la columna vertebral terica de numerosos estudios sobre sociologa
intelectual, por ejemplo Luc Boltanski y Pascale Maldidier (1970), Anna Boschetti (1984), Patrick
Champagne (1990), Christophe Charle (1990), Jean-Louis Fabiani (1988), Philippe Gottraux (1997), Johan
Heilbron (2004), Victor Karady (1986), Niilo Kauppi (1996), Frdrique Matonti (2005), Louis Pinto
(1995), Fritz Ringer (1992), Gisle Sapiro (1999), Alain Viala (1985).
Captulo dos
Captulo tres
1 nombre de producteurs intellectuels qui staient cantonns une production austre et savante
(march de type I), sorientent vers les marchs de type II et III (voir par exemple Deleuze, Althusser)
(Boudon, 1980: 472).
2 'Cada programa (sociologa, historia, y as sucesivamente) se plane en gran detalle, hasta el nmero de
horas para cada materia y cada ao. Los exmenes se organizaron de manera francesa: las universidades
no tuvieron ningn margen de maniobra y, para cada programa, la reforma determin la naturaleza de
las diferentes pruebas, su duracin y los coeficientes de evaluacin con los que se calcularan los
resultados finales. Los programas de pregrado y posgrado se definieron as con la misma precisin que la
enseanza secundaria' (Prost, 1997: 140).
3 Chaque filire (sociologie, histoire, etc.) tait dfinie dans le plus grand dtail, avec lindication dun
nombre dheures dtermin pour chaque matire et chaque anne. Les examens taient dfinis la
franaise : les universits navaient pas le choix et la rforme leur imposait, pour chaque filire, la nature
des diffrentes preuves, leur dure, et le coefficient dont elles devaient peser dans le rsultat final. Le
premier et le second cycle de lenseignement suprieur se trouvaient ainsi dfinis avec la mme prcision
que lenseignement secondaire (Prost, 1997: 140).
4 La agitacin de 1968 afect a las universidades sobre todo. Las Grandes coles se mantuvieron
relativamente tranquilas y apenas afectadas por las reformas. Fue solo en los aos 90 que estas
instituciones previeron implementar reformas ambiciosas. Por lo tanto, se introdujeron procedimientos
de ingreso ms 'suaves' que los exmenes rgidos de admisin: el ENS introdujo un programa especial
para estudiantes internacionales, el 'Sciences Po' cooper con escuelas secundarias seleccionadas en los
suburbios y en la ENA se reestructur sistemticamente el programa de enseanza considerado.
5 les vnements de 1968 marquent paradoxalement la naissance en France de vritables universits
(Prost, 1997: 154).
6 Le modle mandarinal, obissant une logique de profession librale, connaissait alors son apoge
(Baverez, 1993: 295).
7 Un seul assistant maidait en 1955 ; une dizaine soccupaient des tudiants dix ans plus tard. Le
gonflement des effectifs, aussi bien des enseigns que denseignants, sobservait danne en anne.
Lamphithtre Descartes tait plein quand je donnais mon cours; je madressais des centaines
dauditeurs que je ne connaissais pas. Si je pris la dcision, la fin de lanne 1967, de quitter la Sorbonne
et de devenir directeur dtudes non cumulant la VIe section de lcole pratiques des Hautes tudes,
cest que javais le sentiment que le btiment craquait, que nous tions paralyss, striliss par un rgime
bout de souffle (Aron, 1983: 342).
8 La sympathie et lamiti, par exemple, et, a contrario, la rivalit et lhostilit (Sirinelli, 1988: 12).
9 ein Stck Wissenschaftsdiplomatie der Annales-Redaktion, die damit ihre Strategie des Dialogs zwischen
Geschichtswissenschaften und Sozialwissenschaften fortsetzte und zugleich auch tiefsitzende Vorbehalte
der Historikerschaft gegen solche Formen abstrakter Theorie, ahistorischer Modelle und empirieferner
Gesamtdeutung berdeckte (Raphael, 1994: 280).
10 Por lo tanto, Kauppi apunta la asociacin trascendental entre los normaliens y los extranjeros
intelectuales, 'que no fueron criados de acuerdo con el cdigo intelectual local de etiqueta y sus rituales.
Esta combinacin demostr ser explosiva, ya que los non-normaliens/nes estaban ansiosos por romper
las reglas, y los normaliens/nes estaban listos para legitimar parcialmente esta revisin (Kauppi, 1996:
74).
11 lge dor des grands intellectuels (Winock, 1985: 22).
12 le prophtisme politique (Hourmant, 1997: 7).
13 se recroqueville, se replie sur linstitution, senferme dans la revue de sa caste, de sa spcialit, de son
rang (Hamon and Rotman, 1985: 207).
14 son autonomie relative a considrablement diminu, en ce quil ne porte plus en, et ne produit plus par
lui-mme, ses instances de conscration (Debray, 1979: 120).
15 Sin embargo, sera errneo inferir un declive inherente de los estndares normativos en la
posmodernidad. El surgimiento de las humanidades tericas en EE. UU. puede servir de ejemplo, donde
este debate se produce en el contexto de la creciente autonoma de las humanidades y va acompaado
de un cambio claro hacia la izquierda.
16 En una entrevista con Nouvel Observateur, Pierre Nora explica:
'N.O.: Cul fue el pblico de tu serie de libros en 1970?
P. Nora: Una doble: una personal y una general. Ambos estn a punto de desaparecer. La base cultural de este
pblico se rompe. Disciplinas enteras han vuelto a caer en el aislamiento, como la lingstica e incluso el
psicoanlisis. Otros han colapsado, como la sociologa, a excepcin del fenmeno Bourdieu. La historia todava
resiste esta tendencia, pero una disciplina clsica como la crtica ha fracasado por completo: adems de
Starobinski, Bnichou y Fumaroli no hay sobrevivientes. Uno podra creer que el "fin de la ideologa" ha liberado
las mentes; los ha encerrado. Esto va acompaado de un claro declive de las autoridades intelectuales a expensas
de las cifras imprevistas (Nora, 1999: 1324).
17 N.O. Quel public vos collections avaient-elles, en 1970? P. Nora Double : universitaire et plus gnral.
Les deux sont en voie de disparition. Cest surtout le socle culturel sur quoi reposait la runion de ces deux
publics qui sest fractur. Des disciplines entires sont revenues leur isolement, comme la linguistique
ou mme la psychanalyse. Dautres se sont vanouies, comme la sociologie, mis part le phnomne
Bourdieu. Lhistoire rsiste, mais une discipline aussi classique en France que la critique littraire a
sombr corps et biens : hors de Starobinski, Bnichou, Fumaroli, point de salut. On aurait pu croire que la
fin des idologies aurait libr les esprits ; elle les a referms. Elle sest dailleurs accompagne dun
dclin trs net des autorits intellectuelles au profit de personnalits quon nattendait pas (Nora, 1999:
1324).
18 lindustrialisation de la distribution va permettre une vritable colonisation de ldition par les groupes
financiers. Le relais sera pris ensuite par les groupes multimdia (Bouvaist, 1986: 100).
19 Bourdieu describe los mecanismos institucionales que conducen a relaciones duraderas de dependencia
en el campo acadmico: 'En todas las situaciones donde el poder es poco o nada institucionalizado, el
establecimiento de relaciones duraderas de autoridad y dependencia se basa en la espera, es decir, en la
expectativa egosta de un objetivo futuro, que modifica permanentemente []el comportamiento de la
persona que cuenta en lo esperado; y tambin se basa en el arte de hacer esperar, en el doble sentido
de estimular, alentar o mantener la esperanza, a travs de promesas o habilidades para no decepcionar,
negar o desalentar las expectativas, al mismo tiempo que a travs de la capacidad de inhibir y restringir
impaciencia, lograr que la gente aguante y acepte la demora, la continua frustracin de las esperanzas,
las satisfacciones anticipadas intrnsecamente sugeridas detrs de las promesas o palabras alentadoras
del garante, pero pospuestas indefinidamente, diferidas, suspendidas' (1984a: 118 y ss. [89]).
20 Dans toutes les situations o le pouvoir est peu ou pas institutionnalis, linstauration de relations
dautorit et de dpendance durables repose sur lattente comme vise intresse dune chose venir qui
modifie durablement cest--dire pendant tout le temps que dure lexpectative la conduite de celui qui
compte sur la chose attendue ; et aussi sur lart de faire attendre, au double sens de susciter,
dencourager ou dentretenir lesprance, par des promesses ou par lhabilet ne pas dcevoir, dmentir
ou dsesprer les anticipations en mme temps que par la capacit de freiner et de contenir limpatience,
de faire supporter et accepter le dlai, la frustration continue des esprances, des satisfactions
anticipes, inscrites comme quasi prsentes dans les promesses ou les propos encourageants des garants,
et indfiniment recules, diffres, suspendues (1984a: 118 y ss.).
21 Bajo el pseudnimo 'Frank', un observador annimo describe el sistema acadmico francs antes de
1968 como organizado por grupos feudales: 'Las disciplinas fueron organizadas por grupos o clster, que
consistan en patrones que eran los ocupantes actuales de los puestos de prestigio en la Sorbona,
rodeados por sus discpulos y seguidores. Otros miembros del clster se ubicaron en instituciones menos
importantes, como universidades provinciales, liceos o institutos de investigacin. Estas personas
dependan del avance y, a menudo, de los medios para investigar, sobre el patrn y su influencia en el
sistema. Por lo tanto, algunos patrocinadores poderosos influyeron en asuntos no solo dentro de sus
propios departamentos, sino tambin en sus disciplinas y en la red de laboratorios, institutos de
investigacin, revistas, consejos asesores gubernamentales y comits que otorgan fondos. Como
resultado, podran controlar de manera efectiva las actividades y las oportunidades para producir
trabajos innovadores de prcticamente todos los dems miembros de sus disciplinas' (Frank, 1977: 263 y
s.).
22 Mencionemos los conflictos legendarios de Bourdieu con Touraine: "'Entre Touraine y yo, hay un abismo
infranqueable. Esta oposicin es de naturaleza cientfica. En sociologa, las personas no pueden coexistir
si los enfoques se contradicen entre s. Si estoy en lo cierto, entonces lo que hace no es sociologa. l o
yo'" (Hamon and Rotman, 1985: 45 y s.).
23 Entre Touraine et moi, il y a une division irrconciliable. Cette opposition est dordre scientifique. Ne
peuvent coexister en socio des gens qui ont une approche de la discipline absolument exclusive. Si jai
raison, ce quil fait nest pas de la socio. Cest lui ou moi. A lcole la rivalit entre Pierre Bourdieu et
Alain Touraine est devenue lgendaire (Hamon and Rotman, 1985: 45 y s.).
24 les disciples tendent se consacrer de prfrence des travaux de moindre envergure visant examiner
les hypothses implicites ou explicites des thories du matre (Clark, 1971: 31).
25 1) les diffuseurs de la pense sont dissocis des producteurs, 2) les diffuseurs dterminent non seulement
le volume mais la nature de la production (Debray, 1979: 136).
26 jeunes universitaires qui, bien que munis des ssames indispensables (lagrgation), nprouvent aucune
inclination pour le cursus rituel (la thse) (Hamon and Rotman, 1985: 233).
27 leur pense est nulle; raction fcheuse; Ils ont une nouveaut relle, ils ont introduit en France le
marketing littraire ou philosophique (Deleuze, 1977: [2 y s.]).
28 les vertus de la subjectivit [] consensus retrouv autour de la morale des droits de lhomme, ou de la
revendication croissante, mme gauche, dune autonomie de lindividu ou de la socit face ltat
(Ferry and Renaut, 1988b: 16).
29 re du soupon (Pavel, 1990: 174).
30 Un modelo a seguir para los intelectuales neoliberales, Raymond Aron fue columnista en el peridico
conservador Fgaro y fue el adversario conservador de Sartre (Manent, 1985). Aron jug un papel
importante en la institucionalizacin de la sociologa en los aos 60. Sin embargo, no desarroll un perfil
terico distintivo en los debates de la poca. Su trabajo se presenta principalmente en forma de ensayos
y bosquejos polticos (sobre sociologa en Alemania, por ejemplo), que se ensean en escuelas de lite
tecnocrticas como 'Sciences Po' o ENA, donde las ambiciones intelectuales no tienen prioridad.
31 Les libraux, eux, rpugnent en gnral aux manifestations de linstinct grgaire ; ils pratiquent une
sociabilit de type bourgeois, plus tourne vers le home personnel que rpandue dans les lieux collectifs
(Winock, 1985: 27).
Captulo cinco