Carangas Gisbert
Carangas Gisbert
Carangas Gisbert
Teresa Gisbert
con la colaboración de
Juan Carlos Jemio
Roberto Montero
Este trabajo ha sido posible grocias al interés de los responsables del "Plan Preliminar de
manejo del Parque Nacional Sajama", especialmente Jurgen Czerwenka y Elvira Salinas, quienes
tuvieron a bien invitar a la arquitecta Teresa Gisbert para evaluar el patrimonio cultural de la
zona Posterionnente este trabajo contó con la colaboración de los técnicos del INPAB 1 , arq. Juan
Carlos Jemio y Lic. Roberto Montero. El "Plan Preliminar" se inició en 1993.
Se trata del reconocimiento de un conjunto de chullpas que se encuentran en territorio
de la nación caranga. Pueden colocarse cronológicamente en úempo de los señoríos aimaras
que es cuando comenzaron a construirse, conúnuando durante la conquista inca y después de
la conquista española
Estas chullpas, cuya importancia radica en la decoración sobre sus muros, se encuentran
sobre la Cordillera Occidental en una zona que cae dentro del dominio mítico de los dos grandes
volcanes apagados: Sajama y Sabaya. Ocupan la cabecera del río Lauca frente a las lagunas
de Macaya y Sacabaya, la primera habitada por flamencos (parihuanas) y Sacabaya reputada
como importante repositorio boratero.
Este trabajo fue preparado con el apoyo de la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia, que lo consigna
en su programa de publicaciones.
Instituto Nacional de Patrimonio Artístico y Artes Visuales dependiente de la Secretaría de Cultura de
Bolivia.
Ocupan una extensión aproximada de diez kilómetros, desde Macaya hasta los últimos
chullpares decorados que se levantan cerca de la laguna de Sacabaya. Los hemos agrupado en
siete sitios, sin contar aquellos cuyas chullpas carecen de decoración.
La zona cuenta, además de los chullpares, con sectores fortificados como dos situados
al pie del nevado Sajama. Es necesario mencionar tambien "Monterani", pucara que se en-
cuentra sobre el pueblo de Curahuara de Carangas.
Nuestro principal interés radica en la arquitectura y la decoración mural de estos con-
juntos funerarios, así como los restos arquitectónicos de las denominadas pucaras, que ocupan
un territorio con pocos vestigios de la dominación hispana. Las iglesias del lugar son pequeñas
y la mayoría sólo estan decoradas con pintura mural.
Los Carangas
Carangas era uno de los sei'loríos de habla aimara, el cual ocupaba la parte occidental
del altiplano boliviano, al oeste el lago Poopó y el río Desaguadero. Según el investigador
Gilles Riviere, los carangas también eran sei'lores de una buena parte de la Cordillera Occi-
dental y de territorios ubicados en el desierto de Atacama.
Un corte transversal de su territorio incluyendo los enclaves de la costa y de los valles,
muestra para el sei'lorío Caranga una altimetría media de 3.800 mts sobre el nivel del mar en
el altiplano, 6.542 mts de altura para el punto máximo con el nevado Sajama, y alturas que
oscilan entre 600 y 2.300 mts para los asientos del valle, como Lluta en la costa del Pacífico
y Tiquipaya en Cochabamba.
Es necesario indicar que los carangas, como los otros pueblos de habla aimara, compar-
tían su territorio con los urus, pueblos preagriculturales que controlaban los lagos y los cursos
de los ríos principales. Sobre la costa del Pacífico los carangas lindaban con el territorio de
los changos o camanchacas, pueblo relacionado con los uros (Rostworowski 1993:224-226;
Wachtel 1990:598-599). Por el este lindaban originalmente con los charcas, por el norte con
los pacajes y por el sur con los quillacas.
En la división Urco y Urna del territorio Colla los carangas eran parte del Urcosuyo
(Bouysse 1987:209 y ss.). Su territorio, que formaba parte del Collasuyo, quedó sujeto al Imperio
Incaico. Antes de la llegada de los incas los carangas estaban relacionados con la Confederación
Charca fonnada por los charcas, los chuis, los carnearas y los chichas.
No es nuestra intención ocupamos de todo el territorio que controlaba el sei'lorío de los
carangas, sino tan sólo de aquellas regiones situadas sobre la Cordillera Occidental, espe-
cialmente la cabecera del río Lauca.
El entorno geográfico
(avestruz de altura) y bofedales donde pasta abundante ganado de alpacas (w vicui'las están
en plan de recuperación y los guanacos casi han desaparecido). Entre la fauna también hay
zorros y quirquinchos (estos últimos muy disminuidos) y, finalmente, los roedores denomi-
nados tepes. Sin duda el entorno del Sajama presenta aún un paisaje muy similar al que en-
contraron los incas cuando arribaron a este lugar.
De la Cordillera Occidental dice Ahlfeld:
"El sector boliviano forma solamente una parte de una cordillera neovolcánica mucho
más extensa que principia en el sur del Perú y termina con el volcán de Copiapó (272
30'). No se trata de una serranía o cordillera stricto sensu, sino de un zócalo elevado en
el límite entre la cuenca altiplánica y el geosinclinal chileno, cubierto por enormes masas
de productos volcánicos (cenizas, tobas, lavas, rocas piroclásticas), encima de w cuales
se elevan estrato-volcanes sueltos o grupos de conos volcánicos irregularmente distri-
buidos. Existen volcanes en toda fase de destrucción, desde cráteres muy bien conservados
hasta ruinas fuertemente afectadas por la erosión. No existen volcanes en actual actividad,
sin embargo son frecuentes w fumarow y solfataras... .''2.
Los conos volcánicos están alineados de norte a sur. Sin embargo existen sectores dirigi-
dos hacia el este como el grupo de los dos Payachatas (Parinacota -6.330-y el Pomarape) y el
Sajama Los Payachatas son dos volcanes gemelos uno de los cuales (el Parinocota) actualmente
echa fumarolas. El volcán Parinocota tiene entero su cono de 150 mts de profundidad, en tanto
que el Pomarape está abierto y salen de él vertientes de agua caliente (Ahlfeld 1969: 122).
En invierno, el sol visto desde el Sajama penetra en el mar en medio de los Payachatas.
Sus últimos rayos iluminan la cúspide del Sajama
Al sur está el conjunto de Quimsa-Chata, donde se sitúa el volcán Capurata; y más allá
el río Lauca penetra en territorio boliviano después de recoger w aguas de los lagos Cota-
cotani y Chungara. Entra en el altiplano cruzando en medio de dos pequei\os lagos: Macaya
y Sacabaya, que a manera de dos "ojos" crean una imagen antropomorfa que nos recuerda los
estudios de Bastien en la región Callahuaya (Bastien 1978:59). El río Lauca desemboca en el
lago Coipasa recogiendo antes las aguas de otros ríos entre los que cabe mentar el río Sajama
nacido del cerro de este nombre.
Al nor-este del Sajama se encuentra la pucara de Huaylilla, y al sudoeste, prácticamente
al pie del Sajama, se levanta la pucara de Changa- Moko, sobre el río Esquillani. Estas dos
pucaras, que son construcciones militares del tiempo de los seí\oríos aimaras, junto con la ya
mentada de Monterani en Curahuara de Carangas, muestran la intensa red defensiva del se-
í\orío de los carangas3 •
El territorio descrito que termina entre el nevado Sajama y el río Lauca es el reino mítico
de este cerro y allí comienza el dominio del volcán Sabaya( 5.385 mts); ambos Sajama y Sabaya
son dioses-montana y están considerados como los más importantes apus de la región.
2 Ahlfeld ( 1969: 125) dice: "su parte oriental fue volada por una enorme explosión, quedando el conducto
abierto".
3 Los cronistas mentan, no las pucaras de Carangas, sino las próximas de Caquiaviri y Caquingora Ver
Cobo (1956: I, 127 y 11, 82).
Sabaya es un volcán apagado que inicia el avance orográfico Cordillera Occidental hacia
el este en una cadena montañosa que pasa entre los salares de Coipasa y Uyuni, y cuyo término
está en el volcán Tunupa Cerca de él está el cerro Pumiri. Este entorno ecológico determina
la mitología del lugar.
Contexto histórico
Después del colapso del Imperio Tiahuanaco, entre los años 1000 y 1100 (Kolata
1993:284) aparecen en el altiplano varios señoríos en pugna. Se trata de grupos aimara-par-
lantes, producto del disgregado Tiahuanaco cuya lengua se presume fue el puquina, y en parte
son pueblos que irrumpen desde el sud-oeste después de una época marcada por una severa
sequía que afectó seriamente los sistemas agrarios controlados por los tihuanacotas (Kolata
1993; Gisbert 1987).
Los señoríos aimaras son: Canchis, Canas (hoy en el Pení, al sur de Cuzco); Collas en
la ribera nor occidental del lago Titicaca; Lupacas en la ribera sur oriental; Pacajes en el actual
departamento de La Paz; Soras y Quillacas en el departamento de Oruro; Carangas también
en el departamento de Oruro y en las tierras altas de Arica (Norte de Chile); al sur están los
Caracaras y los Chichas, y al sur-este Charcas y Chuis (Bouysse 1987: 209). Se supone que
los Soras son mitrnas. Podemos agregar a este conjunto los Quiruas en los yungas de La Paz,
los Yamparas en Chuquisaca y los Lípez al sur de Potosí. Estos últimos no están considerados
como señoríos propiamente dichos. Finalmente están los Callahuayas en una región donde se
conservan vestigios de la lengua puquina.
Estas etnías que ocupan principalmente el altiplano y las laderas de la cordillera com-
parten el territorio con los urus, que controlan las cuencas acuáticas y con los choquelas,
cazadores que viven en las montañas. El territorio ocupado por los aimaras tiene un espacio
dual en cuyo centro está el eje acuático o "tayipi" formado por el lago Titicaca (antes lago
Chucuito), el lago Poopó (antes lago Aullagas) y el río Desaguadero que une a ambos. Este
"taypi" divide el territorio en dos sectores: Urco, al oeste (que significa: lo alto, lo masculino,
etc.), y Urna al este (que significa lo bajo, lo húmedo, etc).
En lo arquitectónico, lo característico de la cultura aimara son las pucaras y las chullpas.
Las primeras son fortificaciones construidas en lo alto de los cerros y situadas en lugares es-
tratégicos; las torres chullpas son cámaras funerarias de planta cuadrada o circular, cubiertas
con bóveda por avance, que se encuentran en gupos formando extensas necrópolis. Estas torres
pueden ser de adobe, piedra cortada o piedra labrada. Las más antiguas datan de una fecha
promedio 900 D.C. (Parssinen 1994:18). Para las de Pacajes (Mayachullpa -Caquiaviri),
Parssinnen da una fecha radiocarbónica que oscila entre 1450-1652 D.C., lo que indicaría que
hay chullpas contemporáneas a la ocupación incaica, cosa evidente ya que algunos conjuntos,
como el de Sillustani, muestran una tecnología utilizada por los incas (Gasparini 1977:157).
La ocupación del altiplano por los señoríos aimara-parlantes puede situarse entre 1200
y 1400 aproximadamente, después de lo cual tuvo lugar la invasión incaica que comienza,
según Cieza, durante el reinado de Viracocha cuando este Inca interviene en la lucha entre
collas y lupacas. El mal/cu de los primeros tenía su asiento en Hatun Colla en tanto que Cari,
señor de los lupacas, tenía su capital en Chucuito (Cieza 1880:157).
4 Esto se testifica por los siguientes textos del Memorial de Charcas existente en el Archivo de Indias
de Sevilla. En la página 67 dice: "Estaba gobernando .... de la parte de los Quillacas Guarache, padre
de don Juan Colque difunto.y de los Carangas Chuquichambi, abuelo de don Juan Soto". En el testi-
monio de Toribio de Alcaraz del mismo documento se indica que éste conoció a los indios antiguos,
padres y abuelos, como fue Caporata y Guarache (ambos Carangas). En el testimonio de Juan Tanoche,
indio natural Yampara. se dice que conoció al padre de Juan Colque Guarache que fue cacique segunda
persona de los Carangas de los Urinsayas. En la página 129 se agrega que de la parte de los Quillacas
(estaba) Guarachi..... y de los Carangas Chuquichambi abuelo de don Juan Soto.
5 Un resumen de la posición ocupada por los Ayaviri puede verse en Gisbert, Arze y Cajías
(1986:191, 193).
Flg. 1
Esquema de las conquistas de Pachacutec Tupac Yupanqui
de acuerdo al texto de Garcilaso de la Vega.
Oceano
Pacífico
A Sajama
B Sabaya
Ruta de Pachacutec
Los seis pueblos más importantes de Carangas, producto de la reducción toledana, son:
Corquemarca, Andamarca, Orinoca, Chuquicota, Sabaya y Totora, que reúnen 147 poblados
prehispánicos, lo que da idea de la dispersión en que vivían los indígenas antes de la conquista
(Riviere 1982:58). A estos pueblos hay que añadir Huachacalla, Chuquicota y Huayllamarca,
al sur; Curahuara de Carangas, Pachama, Challacollo, y Choquechambi, al norte; más el pueblo
de Chipaya, próximo a Sabaya, que estaba poblado por urus .
Los agustinos doctrinaron este territorio en el siglo XVI. Allí estuvo Luis López de Soliz,
luego obispo de Quito. las doctrinas agustinas, que comprendían la provincia de Paria, tenían
en Challacollo un gran centro con abundante población de urus. Quedan grandes iglesias en
Andamarca (l 727), en la parroquia anexa de Copacabana de Andamarca; en Sabaya, que tiene
inleresanles pinluras murales mandadas a hacer por las comunidades indígenas hacia 1880; en
Corque, que fue cabeza del distrito; y en Curahuara de Carangas, iglesia decorada con pintura
mural que fue modelo de otras más pequei'\as como las de Tomarapi y Lagunas que son capillas
de reducidas dimensiones, su pintura mural, al igual que la de Sabaya; pertenece a la segunda
mitad del siglo XIX. A las iglesias mencionadas hay que añadir otras como la del pueblo de
Sajama y la de Macaya. Los escasos vestigios de arte barroco nos hacen suponer que la región
fue escasamente controlada por los españoles durante la colonia.
Al penetrar en territorio de los carangas pasamos por Curahuara donde pudimos apreciar
algunas chullpas de adobe. El pueblo colonial, producto de las reducciones del virrey Toledo,
ostenta una Iglesia cuyas pimuras murales más antiguas están fechadas el año de 1608 indi-
cando que la obra fue cosleada por los caciques. Una leyenda al pie de la cruz y frente al retrato
de dos indígenas dice: SE HISO ESTA YGLESINAÑO DE 1608, SIENDO/ CVRA DON
JVAN OR-TIS VITASOL. GOVER/NADOR BALTASAR CACHAGAS SEGVN
... J ...........LARAMA. Se trata del cacique Cachagas como principal y del cacique Larama como
segunda persona de la comunidad de Curahuara de Carangas.
Cabe indicar que hacia el oriente, antes de llegar a Curahuara está la quebrada de Yaraque
donde hay pintura rupestre.
El entorM mítico
a) el mito del Tata Sabaya, relacionado con Martín Capurata, con el cerro Pumiri y con
las destrucción del primer pueblo de Sabaya Esta leyenda mezcla partes prehispánicas
con otras propias de la cristianización.
b) El mito de Tunupa que relaciona el lago Titicaca con el Poopó.
c) El mito de la lucha entre los dos Apus de occidente: Sabaya y Sajama.
El primer mito relata como el volcán Sabaya engendra un hijo en una pastora de nombre
Asunta (unión de un "Apu" precolombino con la Virgen María) a raíz de lo cual nace Martín
Capurata, cuya figura es la de un jinete montado en caballo blanco (identificado con Santiago
o San Martín), el cual, por desaveniencias con el cura, provoca la destrucción del pueblo de
Sabaya (Gisbert 1980:35 y ss.).
El segundo mito se refiere a Tunupa que es el dios más importante de la mitología del
Collasuyo antes de los incas. Con el tiempo este dios queda supeditado a Viracocha, dios creador
andino de imagen cuádruple, cuyas partes complementarias, presentadas por los cronistas como
"servidores" son Tocapu Viracocha e lmaymana, más Tunupa que representa el poder nega-
tivo, es el anti-Viracocha. Según la tradición, Tunupa muere por orden de Viracocha y su cuerpo
es arrojado al lago Titicaca. La barca que lo conduce abre el río Desaguadero. Algunas versiones
indican que Tunupa llega por vía subterránea hasta el mar donde su cuerpo, empalado, re-
aparece en forma de palmera. Sobre el salar de Uyuni existe un volcán que lleva el nombre
Tunupa lo que evidencia la presencia de Tunupa en la rona Carangas. Este mito tiene variantes
recogidas por Wachtel (1990), Malina (1989) y Juanez (1991).
Tunupa originalmente es un dios relacionado con el fuego y los volcanes aunque él es
quien abre la cuenca acuática, que es el "Taypi" o "centro" de la concepción espacial de los
aimaras. Los espai'loles lo consideraron un apóstol (San Bartolomé o Santo Tomás) que predicó
el Evangelio en los Andes. Según los cronistas es un dios masculino, pero la tradición oral
conservada entre los carangas nos dice que se trata de una diosa de carácter netamente femenino.
Por otra parte, este Tunupa deja de ser el apóstol bondadoso para desdoblarse, de acuerdo a
una leyenda, en dos seres opuestos: San Miguel y el demonia6.
Otro mito muestra como los volcanes Sajama y Sabaya se disputan los favores de Tunupa
en su forma femenina. Wachtel nos recuerda que este mismo Tunupa, en su forma masculina,
recibe en el lago Titicaca los favores de dos sirenas, creaturas femeninas del dios Copacabana.
Lo que nos muestra una inversión de términos sobre el mismo triángulo (1990:547). .
El tercer mito enfatiza la lucha entre los volcanes, en este caso Sajama y Sabaya, con-
cebidos antropomórficamente. En esta lucha tanto Sabaya como Sajama resultan heridos, este
último en sus propias entrañas, de donde emergen manatiales de agua7 •
El mito que relaciona al Sajama con Sabaya tiene una variante según la cual Sajama lu-
cha con el Huayna Potosí (Cordillera oriental) por el amor de Tunupa (Juanez 1991: 1-35). Con
una honda este apu descabeza al Huayna Potosí cuyo cuerpo mutilado es el cerro Mururata.
Sajama, también herido, pide ayuda al Tata Sabaya. En la lucha participan los animales que hoy
podemos ver en la región, como suris y guanacos. La lucha entre Sajama y el Huayna Potosí,
con el Illimani como mediador, pero con exclusión de la Tunupa, es una versión popular en la
zona de La Paz que muestra los cambios a que los mitos están sujetos de acuerdo a la migración
y contactos de sus relatores.
De los cerros heridos manan riachuelos de agua. Un nií'lo que Tunupa pare en el camino
que.da convertido en cerro, la leche de su pectw> se convierte en el salar de Uyuni. Estamos
6 Según la versión recogida por Wachtel (1990:547), el demonio había violado a la Virgen María, por
lo que San Miguel lo persigue siguiendo el curso del río Desaguadero.
7 La versión recogida por Molina (1989) muestra a los cerros disputándose los favores de la pastora Tunupa,
la cual era esposa del cerro Azanaque, al que abandona huyendo hacia los salares. Allí, dos cerros,
Cora-Cora y Achacollo luchan por el amor de Tunupa. Finalmente Tunupa queda fijado a orillas del
salar de Uyuni en la forma de un volcán.
ante un proceso por el cual la naturaleza se explica a través de similitudes con los seres hu-
manos, tanto en sus pasiones como en su constitución física. Es el entorno natural personifi-
cado principalmente por los dos más grandes volcanes de la Cordillera occidental: Sajama y
Sabaya y el eje acuático Desaguadero-Poopó-Salares, lo que realmente cuenta, más el óo Lauca
que recibe las aguas del Sajama y desemboca en el salar Coipasa. La vía acuática es una red
venosa que atraviesa la carne de las montañas.
Los grandes dioses de la región son los apus Sajama y Sabaya y la ambivalente figura
de Tunupa, la cual marca el eje acuático pese a su relación con los volcanes y el fuego. El
Sajama hasta hace pocos años, y probablemente aún en la actualidad, recibe sacrificios de sangre
como lo testifica Monast a quien un indígena de Carangas le dijo: "Dan de comer al monte
Sajama .. .la sangre es vida" (1972:159). Más adelante, Monast aclara que el Sajama está con-
siderado como un devorador de hombres. En cuanto a Sabaya podemos decir que estando en
una misión del Instituto Boliviano de Cultura, pudimos ver todavía en uso una chullpa situada
al pie de Sabaya.
De acuerdo a informes proporcionados por los cronistas, sabemos que los antiguos aimaras
enterraban a sus difuntos "gentiles" en torres chullpas.
A manera de información, tomaremos las citas de los más importantes cronistas. Cieza
de León decía al respecto:
" .. .La cosa más notable de ver que hay en este Collao, a mi ver, es las sepulturas de los
muertos. Cuando yo pasé por él, me detenía a escribir lo que entendía de las cosas que
había que notar destos indios. Y verdaderamente se admiraba en pensar cómo los vivos
se daban poco por tener casas grandes y galanas, y con cuanto cuidado adornaban las
sepulturas donde debían enterrar: como si toda su felicidad no consistiera en otra cosa;
y así, por las vegas y llanos cerca de los pueblos estaban las sepulturas destos indios,
hechas como pequeñas torres de cuatro esquinas, una de piedra sola y otras de piedra
y tierra, algunas anchas y otras angostas; en fin, como tenían la posibilidad o eran las
personas que los edificaban. Los chapiteles, algunos estaban cubiertos con paja; otros,
con unas lozas grandes; y pareciendo que tenían las puertas estas sepulturas hacia la parte
del levante"(l984:275 y ss.).
Polo de Ondegardo además de describir los enterramientos, explica que las torres chullpas
seguían en uso durante la colonia. Este cronista, hacia 1571, nos dice:
"Es cosa común entre indios desenterrar secretamente los defvntos de las iglesias, o
ciminterios, para enterrarlos en las Huacas, o cerros, o pampas, o en sepulturas antiguas,
o en su casa, o en la del mesmo defvnto, para dalles de comer y bever en sus tiempos.
Y entonces beven ellos, y baylan y cantan juntando sus deudos y allegados para esto"
(1916:194).
Para evitar el enterramiento en los chullpares, en 1574 el virrey Toledo expide una
Ordenanza que dice:
"E así han tenido sepulturas en los campos, distintas y apartadas de los pueblos, y en
otras partes dentro de ellos, y en otras en sus mesmas casas ....ordeno y mando que cada
juez en su distrito haga que todas las sepulturas de torres que están en bóvedas en las
montañas, e sierras, se derruequen e haga hacer un hoyo grande donde se pongan revuel-
tos los huesos de todos los difuntos que murieron en su gentilidad" (ANB. E. C. año
1785 131).
Esta ordenanza sólo se ejecutó en parte, como consta por gran cantidad de vestigios
conservados.
Alonso Ramos Gavilán, cronista de Copacabana, escribió lo siguiente:
"Los indios collas, enterraban a sus difuntos fuera del pueblo, en los campos usando de
unas sepulturas en forma de torrecillas, donde juntamente con el difunto encerraban alguna
comida y bebida y el vestuario que tenía. Procuraban en general todos, conservar los
cuerpos de sus difuntos y para poder hacer esto, labraban unas bóvedas o sepulturas en
forma de unas casillas, donde después de haber quitado al difunto intestinos, le echaban
dentro un gran golpe de quinua o cañagua y con otras unciones le embalsamaban para
que así se conserven los cuerpos..." (1976(1621):73).
altas. Eran güecas en lo bajo de ellas, obra de un estado en alto; lo demas todo era macizo,
que, o era lleno de tierra o de piedra y canto labrado y todas muy blanqueadas. En unas
partes las hacian redondas y en otras cuadradas, muy altas y juntas unas con otras y en
el campo, algunas hacian con cerrillos, media o una legua del pueblo desviadas, que
parecían otro pueblo muy poblado y cada uno tenia una sepoltura desa abolorio y linaje...
Ponen los cuerpos asentados; las puertas de las sepolturas todas al oriente ... " (I, 653)
Para los indios aimaras, las chullpas son sus ancestros y como tales, les guardan ve-
neración. A fin de protegerlas transmiten de generación en generación la advertencia de que
a las personas que remuevan los chullpares les entrará el Chullpa-ch' aca, que hace que se
consuman lentamente. Aún así, estas torres funerarias dispersas por todo el altiplano andino
fueron ya desmanteladas de todo vestigio arqueológico, quedando solo la "caparazón" de su
contenido. Así lo comenta d'Orbigny en relación a los chullpares de Totora:
"Abrí varias tumbas cuya entrada miraba siempre al oriente y en todas encontré tres o
cuatro cadáveres secos, sentados......los cuerpos estaban hechos pedazos, lo mismo que
los tejidos de paja que los envuelven. Noté muchos vestidos, restos de vasos de terracota
y utensilios de cocina. Cuando esas tumbas están intactas, los cuerpos parecen coloca-
dos alrededor, los hombres con su indumentaria y las mujeres con sus adornos, tales como
collares de piedras agujereadas o cuentas de cobre. Por lo general, cerca de esos cuerpos
se encuentran vasos ... "(1945:IV, 1521-1522).
45 cms. más o menos. Toda la esuuctura descansaba en una plataforma cuadrada o más
bien rectangular, de piedras toscamente labradas, que se extendía alrededor de 1;2 metros
en tomo de ella en cada lado".
"La superficie estucada de la chulpa había sido pintada de blanco y rojo, como lo muestra
el grabado, cuyas partes sombreadas representan el rojo y las claras el blanco del ori-
ginal. La abertura estaba hacia el este, a nivel con la plataforma, y tenía unos 45 cms.
de ancho y alto. Pero todas las demás caras de la chulpa tenían una abertura pintada, lo
cual me llevó a pensar que la verdadera había estado alguna vez cerrada y también pintada,
a fin de que todos los frentes tuvieran un aspecto similar.... "(1974:131).
Las torres funerarias de la cabecera del óo Lauca, así como algunas de la zona de Pacajes
no están propiamente pintadas, ya que están formadas por adobes coloreados. Así lo explica
Martti Parssinen en su artículo ''Torres funerarias decoradas en Caquiaviri" al explicar:
" ...en el área de cerro Huaraca existen todavía tres chullpas, las cuales están decoradas
por composición de adobes coloreados. De lejos, ...éstas parecen pintadas, pero no lo
están. Por eso, es probable que muchas sepulturas pintadas de Mercado de Peftaloza, en
realidad, fueron sepulturas decoradas" (1994:11).
Otro dato de interés que nos da a conocer Martti Parssinen es el que se refiere a la pintura
mural fonnada por líneas y puntos rojos en el interior de ·los paramentos:
"La existencia de chullpas pintadas exterionnente es bien conocida... Sin embargo, las
torres funerarias de cerro Huaraca son las únicas conocidas, hasta donde tengo noticia,
que tienen pinturas interiores en sus cámaras" (1994: 11).
·Guamán Poma de Ayala, cuando se refiere a las chullpas del Cuntisuyo nos dice:
"Y luego para seputalle edefican unas bóbedas como horno de piedra y los blanquean
e pintan de colores y llaman ayac llaptan (pueblo de los muertos), amayan marcapa
(aymara: del muerto su pueblo)"(l980:I,270-271).
Al escribir sobre los collasuyos, que es a donde pertenecen los carangas, Guamán dice
que al difunto "le dejan estar metido en su bóveda "pucullo" y le llaman el pueblo de los defuntos
amayan marcapa..." (1980:I, 268-269). Hay similitud, tanto en el texto como en los dibujos, entre
las torres funerarias de Collasuyos y Condesuyos pues en ambos casos representa una chullpa
de piedra. En lo que difiere es que en el caso de los collasuyos los deudos liban en keros (un par),
cosa que no se ve en el entierro de los condesuyos. También se liba con keros en el entierro del
Inca, cuya torre funeraria está igualmente representada de piedra. Guamán dice: "Y, acavado
el mes, enterravan y lo llevan a la bóbeda que llaman pucullo." (1980:I, 262-263). Es posible
que el autoc nos esté mostnmdo las chullpas de la época de la dominación incaica, todas de piedra,
de las cuales hemos visto varias en Carangas como las de Jiriaque, Turco y Macaya
Evr1·i ERO 1
DfCO~L~VIO
Flg. 3 Las chullpas de los Collas
según Guamán Poma de Ayala
Ramos Gavilán en su obra impresa en Lima el ai\o de 1621, dice sobre el mismo tema:
"...solían muchas veces usar de otra ceremonia que era ahogarlos, después de haberles
dado muy bien de comer y beber, llenandoles la boca con coca molida, deteniéndoles
el resuello. Entenábanlos con ciertos visajes y ceremonias y otras veces los degollaban
y con su sangre se tei\ían el rostro y los vasos en que antes del sacrificio habían dado
de beber a los nii\os, los enterraban con ellos y esta es la causa de que en algunas se-
pulturas antiguas se suelen hallar muchos de estos vasos, que ellos llaman queros a los
que son de madera y a los de plata aquillas" (1976 [1621]:26)
Ponce Sanjinés da cuenta de vasos keros como ofrendas colocados sobre el vano del
imafronte de las torres funerarias diciendo:
"No constituían directamente el ajuar funerario dispuesto junto al inhumado, sino como
aditamento de ofrenda general empotrada en la pared principal y que se manifiesta como
una muestra de su finalidad funeraria"(l 993: 114).
8 Esta costumbre fue propia de los incas. Cobo (11:274-275) dice: " ... mataban a sus mujeres a las que
él había tenido panicular afición, y la gen re de servicio de que parecía tenía necesidad ... ".
Asimismo este investigador nos da la cronología absoluta de los gentilares en base a los
keros encontrados. Explica:
" .... fueron datadas un par de muestras extraídas de una torre tumba de Salla y otra de
Kanasa. El fechado radiocarbónico boliviano número 36 (FRB-36), correspondiente a
la muestra M-737, datada en marzo de 1%0 en el laboratorio de la Universidad de Ann
Arbor, Michigan, ... arrojó el fechado equivalente a 1550+/-150 ... vale decir que resultaría
casi contemporánea con la conquista española, efectuada en el altiplano el año 1540 OC.
Esto considerando como oficial la vida media del radiocarbono como 5568+/-30 años.
Pero si se le asigna 3730+/-40, que parece más admisible ... , resultando 1528 OC, muy
lig~ramente anterior a la intrusión hispánica... De ahí se deduciría que correspondería
casi al momento del dominio inka sobre los señoríos regionales altiplánicos. La muestra
consistía en dos trozos de madera de un vaso keru ... extraído de la fachada principal de
la torre tumba de adobe... ".
Con referencia a los chullpares hay un mapa publicado por Ryden en 1947 (:463) que
muestra las chullpas del área Lupaca, Pacaje y Caranga con 18 conjuntos de chullpas de adobe
y 15 conjuntos de piedra, estas últimas todas en tomo al lago Titicaca. Un segundo mapa fue
publicado por Ponce Sanjinés en 1972. Este mapa sólo consigna Bolivia en el área Caranga
y Pacaje; tiene 14 sitios para el área Caranga, entre los que podemos destacar: Sajama, Curahuara
de Carangas, Totora, Pumiri y Sabaya(1993:204). A los 14 sitios mencionados por Ponce se
pueden añadir, en la zona Caranga, los de Iktonami, lscara y Palea consignados por Ryden.
Ryden clasifica varios tipos de chullpas dividiéndolas en dos tipos principales, "casas-
turnbas" sobre la superficie del suelo y "casas-tumba" bajo la superficie. En el primer tipo,
que es el que interesa, las hay: !)rectangulares de piedra con múltiples enterramientos, 2)rec-
tangulares de piedra con un solo enterramiento, 3)rectangulares de piedra fonnadas por blo-
ques, 4)redondas con dos cámaras, una sobre otra, 5)rectangulares de adobe con cámara cir-
cular cubierta con bóveda. Luego Ryden describe los enterramientos en cuevas. Sin embargo,
este autor no hace una clasificación cronológica, para lo que debemos referimos al trabajo de
Hyslop (1977) .
Hyslop estudia los chullpares sobre el lago Titicaca en el área Lupaca (1977: 155). En
este trabajo se consideran dos fases: temprana y tardía, más una de transición. A la primera
la denomina "altiplano fase" y va desde el aí'\o de 1100 D.C. al 1450 D.C. A la segunda etapa
denomina Chucuito-Inca, fase que va de 1450 ~ 1550 D.C. La tipología de las chullpas se de-
sarrolla desde la chullpa de planta circular en forma de "iglú" hasta conos que en el período
de transición tienen, siempre en base a la planta circular, un perfil fálico. En la última etapa
hay chullpas tanto de planta circular como rectangular y aparecen las chullpas de adobe. No
hay que perder de vista que esta clasificación está circunscrita al área lupaca, pero es útil como
referencia pues algunas chullpas cuadrangulares de piedra de Carangas son similares a la fase
Chucuito-Inca. Son comparables a las de Tanka-tanka, Cutimbo y Calacota (1977:155, 159 y
figs. 12, 13, 20 y 34).
Hyslop enfatiza el hecho de que las chullpas remplazan las estructuras públicas y reli-
giosas de Tiahuanaco (1977: 157), insiste también en que es una estructura funeraria altiplánica
anterior a los Incas, aunque éstos, en algún momento y bajo determinadas circunstancias, pro-
bablemente las usaran. Indica también que es una estructura de gentes de habla aimara, que
remplazan a los puquinas que son los responsables de la cultura Tiahuanaco (1977:162). En
cuanto a la funcionalidad de las chullpas, Hyslop niega el que hayan servido como recintos
de almacenaje, como algunos autores lo propusieron, y nos dice que, además de su función
funeraria, sirvieron como mojones para la delimitación territorial (1977:152). Afirma que no
se trata de sepulturas de gente común, las cuales se hacían en el suelo, sino de tumbas des-
tinadas a las "elites". Finalmente las considera lugares de culto basados en los sacrificios anexos
a las chullpas, según testimonio de Cieza de León.
En medio del territorio de los carangas, entre los sectores regidos por Sajama y Sabaya
a ambas márgenes del río Lauca hemos ubicado siete conjuntos de chullpas, con decoración
exterior de color, hecho excepcional si consideramos la gran cantidad de chullpares extendidos
por todo el altiplano, carentes de color.
El río Lauca que nace en los lagos Chungara y Cota-cotani en la provincia de Tarapacá
(hoy en Chile), penetra en Bolivia cerca del hito fronterizo de Macaya, a una altura de 3.860
m. sobre el nivel del mar•donde hay un importante conjunto de chullpas. Ellas se caracterizan
por estar decoradas con figuras geométricas formadas por adobes de diversos colores: rojo,
blanco, negro y verde. El río penetra por una quebrada entre las fonnaciones cordilleranas que
sobrepasan los 4.500 mts. A ambos lados del río están las lagunas Macaya y Socabaya dis-
puestas simétricamente con respecto al Lauca como dos grandes ojos en un contexto
antropomorfo que nos recuerda la hipótesis de Bastien (1978:59) en su capítulo "Ayllu Shrines
and Anatomy of the Mountain's Body".
El primer conjunto de chullpas (sitio 1) a las que nos referiremos con el nombre de
"Chullpas de Macaya" se encuentra sobre la ladera de la montaña, con vista hacia el este y
hacia la laguna Macaya, donde pudimos observar más de 150 parihuanas. El conjunto está
fonnado por cuatro chullpas.
Antes del río Lauca tenemos el sitio 2 (Jiska Molle Pucara) con cinco tumbas y sólo una
con decoración. Pasando el río Lauca encontramos un tercer conjunto (sitio 3), lugar que hemos
denominado Jankho Vinto, con dos chullpas pintadas, una de las cuales tiene un gran triángulo
oscuro. Al frente, en Pucara Pampa, hay una chullpa más sin ninguna clase de pintura.
El sitio 4, denominado Wila Kollu, tiene 10 chullpas decoradas. Muy próximo a él está
el sitio 5 (Churi-Patilla) con 30 chullpas, la mayor parte de ellas decoradas.
Finalmente, en Jallu-Chullpa hay una torre funeraria muy similar a la de Macaya
(sitio I ). Al sud-este de la laguna Socabaya se consignan dos chullperíos más cuyas torres, con
una excepción, no tienen decoración alguna.
El recuento de los chullpares decoradas ha pennitido ubicar 62 tumbas repartidas de
la siguiente manera:
Lugar Chullpas
Total Aparentemente hay 59 chullpas de las cuales 36 tienen diseño. Decimos aparentemente pues
existen vestigios de un número mayor de chullpas que deberán ser detectadas mediante excavaciones
arqueológicas.
Otros sitios con chullpas en la misma reglón pero carentes de diseño son: Chiar Kkollu - Jhanko
Chullpa pampa - Mokosiri Loma - Burro Huyo Pampa
Las 54 chullpas situadas a ambos lados del río Lauca, varias de ellas decoradas, fonnan
uno de los conjuntos artísticos más espectaculares entre los producidos por los aimaras.
Flg. 6
Ubicación de los chullpares decorados entre las lagunas Macaya y Sacabaya.
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Nos referiremos en primer lugar al conjunto de Macaya fonnado por cuatro chullpas,
tres de adobe y una de piedra tallada, más dos estructuras que los lugareftos denominan Achachi-
chullpa y Awicha-chullpa; estas se hallan colocadas en la planicie delante del chullpar junto
a una serie de canchones de piedra.
La chullpa con estructura de piedra (S 1-1'2) corresponde, sin duda, al período de la
dominación incaica en la zona. Es de planta rectangular de 8 mts de longitud por 4.40 de
profundidad y está fonnada por sillares bien pulidos de tipo imperial; la parte superior está
derruida. La cámara mortuoria se encuentra íntegra y está fonnada por muros convergentes
de sillar, lo que pennite sostener las lajas del techo. Se ingresa al recinto por una estrecha abertura
con jambas inclinadas. Exterionnente, sobre el vano de ingreso hay cuatro orificios circulares.
Es una construcción imponente equiparable a las chullpas de Turco (Oruro) y Jiriaque, que
publica Posnansky; esta última tenía en 1937 restos de la cornisa y se veía claramente la
plataforma de base (Posnansky 1937: figs. 3, 59, 60, 61). Jiriaque se encuentra cerca de Totora
de Carangas, lugar en el que también hay una pucara que presenta bloques megalíticos de piedra.
Las chullpas de Carangas labradas en piedra como las de Turro, Jiriaque y Mocaya difieren
de las chullpas de Pirapi (Dep. de La Paz) ya que los bloques de sus muros son redondeados
y la planta es circular. Si nos atenemos a la clasificación de Hyslop, las chullpas de Pirapi
serían anteriores a las de Macaya, y en ellas no es tan evidente la influencia inca.
Queda la interrogante de si en el caso de la chullpa de piedra de Macaya se trata del
enterramiento de algún Inca o de un jefe local incanizado. Presumimos lo primero, dada la
diferencia de esta única chullpa con las otras tres adyacentes, todas ellas construidas con adobe
y parecen corresponder a la aristocracia local.
Una primera chullpa de adobe (S 1-Tl), situada al sur de la chullpa pétrea a una distancia
aproximada de 20 metros, está decorada con círculos. Las otras dos chullpas se encuentran
al norte a 2 y 17 mts de distancia aproximadamente (Sl-T3 y Sl-T4). Las cuatro chullpas
tienen el vano de ingreso orientado al este y se levantan alineadas sobre la ladera.
La chullpa situada al sur, tiene 5.10 mts de frente por 2.12 de fondo. Se decora con grandes
círculos dobles, de color rojo y blanco, a manera de ojos. Sobre el vano, encontrarnos cuatro
orificios circulares que sirvieron (según se comprobó en otras chullpas del lugar) para intro-
ducir en ellos keros de madera incrustados por su base. Los que aún quedan en el lugar pre-
sentan los bordes exteriores rotos, no sabemos si ex-profeso o por acción del tiempo. Al mirar
esta chullpa no se puede evitar el relacionarla con un rostro humano.
Las dos chullpas situadas al norte son menos interesantes. Una de ellas es de color natural
y la otra está pintada íntegramente de rojo.
No se encontraron vestigios culturales, salvo algunos trozos de cerámica con fuertes trazos
negros sobre fondo rojo, más restos de platos decorados con llamitas pertenecientes a cerámica
de tipo inca-regional. Son platos con asa en forma de ave de la que se encontró la cabeza .
Al analizar este conjunto, cabe sei\alar la similitud entre las palabras Macaya y Maraya,
esta última antiguo nombre de los chipayas (Wachtel 1990:590-592). Quiz.á de alguna manera
hay que relacionar este lugar con la cultura chipaya, ya que los chullpares están frente a un
lago poblado de parihuanas de las cuales los chipayas son expertos cazadores. Además esta-
mos en la cabecera del río Lauca, dios de los chipayas. Como no podemos suponer que los
' Macaya (Sitio 1). Chullpa decorada con círculos en rojo y blanco.
chullpares sean urus o chipayas, por no haber este tipo de edificaciones en su tenitorio, tene-
mos que pensar en un asentamiento compartido por los "tucuiricos" o supervisores incas, los
jefes carangas locales y la población chipaya9 • Macaya es el paso de los carangas a sus
asentamientos en Az.apa, el valle de Lluta1º.
Sitio 2 : Jiskha-Molle-Pucara
Se encuentra en el cantón Macaya, ubicada a la vera del camino, entre el río Lauca y
la loma Jiskha-Molle-Pucara. Está constituido por cinco chullpas separadas por la vía en dos
grupos, uno de tres y el otro de dos. Presenta en su superficie bastantes piedras de color verde.
Los vanos de entrada están ubicados hacia el este y llevan como dinteles dos tipos de mate-
riales; unos están realiz.ados con una gran pieza de laja y otros constituidos en base a callapos
pequeños de madera quei'lua. En sus fachadas ya no se observan los característicos cuencos
de madera. Los restos se encuentran desparramados.
Apreciando el interior de una de las tumbas vemos que la bóveda falsa está fonnada por
doce callapos de madera acomodados en secuencia horizontal .
Del grupo, sólo una chullpa presenta decoración exterior en forma de damero rojo y blanco
colocada en la parte superior a manera de friso.
Pasando el río l..auca, antes de los dos grandes conjuntos de Wila-Kollu y Churi-Patilla
está Janko-Vinto (sitio 3), con dos chullpas que presentan en la cara frontal diferentes diseños.
Una de ellas presenta un damero cuadrangular en diseño desde la parte media hacia arriba, en
colores rojo y blanco. Es un diseño que se grafica desde la parte superior del vano.
La otra torre funeraria (S.3-T.2} presenta cuatro rombos en división con fondos rojo el
par de abajo y blanco en los rombos superiores. Estos rombos presentan otros en su parte interior.
En la decoroción de estas chullpas hay una clara inspiración de la textilería incaica.
Camino a la laguna Sacabaya nos encontramos con el conjunto que denominamos Wila
Kkollu (Sitio 4), que consta de diez torres funerarias. Tiene dos de ellas muy completas y
espléndidamente decoradas. Se sitúan en las faldas de una loma con su puerta orientada al este;
sobre la loma, y detrás de las chullpas principales, hay una chullpa sencilla muy deteriorada.
Delante hay seis chullpas ligeramente desplazadas hacia el sur, dispuestas en fila .
9 Quizás originalmente hubo una población relacionada con los chipayas, de ahí la similitud entre los
nombres Maraya y Macaya y la tradición de que los chipayas descienden de los "chullpas".
10 Schiappacasse, Castro y Niemeyer (1988: 185) afinnan: "Además de la población local, en Lluta, Azapa
y Codpa predominaban los carangas, mientras que en los valles de Lucumba y Sama, los lupacas".
Flg. 11 Chullpa de Janko Vinto (Sitio 3) cuyo diseño (rojo y blanco) puede compararse a un
uncu incaico como el que se muestra (publicado por J. H. Rowe).
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Flg. 12 Chullpa del sitio 3 cuyo diseño (en damero solo en la parte alta) puede compararse al
uncu que lleva el capitán incaico dibujado por Guamán Poma de Ayala.
Varias de las chullpas presentan decoración mural externa. Las dos principales tienen un
friso de rombos la primera ( S4-Tl) y una cruz aspada la segunda ( S4-T-2). TI es una torre
chullpa que tiene aproximadamente 5 mts de frente por 2 de fondo, más una altura de 4 mts.
Justamente sobre los orificios de los keros, presenta un friso de aproximadamente 1.50 m de
alto. Está formado por rombos dentados de color rojo, verde, negro y blanco, sobre un fondo
rojo. Hay cuatro rombos en la pared delantera y dos en cada una de las paredes laterales. El
diseño es incaico.
Las seis chullpas delanteras muestran huellas de un diseño similar, perceptible en la
(S4-T3 ), pues las demás carecen de la parte alta donde probablemente estuvo el friso. En este
caso los rombos están divididos en 4 partes sobre un fondo también dividido, lo que produce
un juego de triángulos.
Destaca en el todo la chullpa T-2, colocada al lado de la chullpa Tl, la cual muestra
un diseño totalmente diferente a las demás: no tiene el friso con rombos sino una cruz aspada
y dentada la cual ocupa toda la cara frontal. Los colores utilizados son rojo y blanco. Es similar
a la chullpa de Palea, en la región de Tarapacá, publicada por Squier ( 1974: 131 ), la cual también
estaba pintada en rojo y blanco y se decoraba con una cruz aspada. Esta cruz, en el caso de
Palea, se repetía en las caras laterales, pero en el caso de Wila-Kkollu las caras laterales se
decoran con triángulos rojos y blancos cuyo diseño recuerda también un diagrama incaico.
Finalmente en este sector está el conjunto de Jallu Chullpas con ocho torres. Entre los
diseños de estas torres funerarias podemos destacar el ajedrezado en blanco y rojo en todo el
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Flg.13 Willa-Kollu (Sitio 4). Chullpa decorada con una cruz aspada en su frente y rombos continuos formados por ¡;;-
fñCJl triángulos en las paredes laterales.
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Artículos, Notas y D o c u m e n t o s - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Flg. 15 Esquema de las chullpas del sitio 4, decoradas con rombos a cuatro colores
rojo, negro, verde y blanco.
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N2 2, diciembre 1994 457
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cuerpo y que sobre la cuarta hilera presenta cuatro grecas rojas sobre los recuadros blancos.
También hay decoración de ajedrezado solo en la parte alta y dos chullpas con rombos en
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Sitio 7: Chiar-Khollu
La última chullpa es ajedrezada en blanco y rojo y se encuentra, como las otras, al pie de
la cordillera. Cerca de ella hay dos cerca de la laguna boratera de Sacabaya Carecen de decoración.
Cabe destacar el hecho de que las chullpas pintadas se hallan en su totalidad en conjuntos
situados a pie de la Cordillera Occidental, en su lado oriental. Se alzan entre los cerros Salla
Kollu (4.990 mts.) y Tunapa (5.388 mts). Conviene no confundir este último con el volcán
Tunupa situado sobre el salar de Uyuni. Los chullpares pintados, diseminados en siete sitios
(agrupación nuestra) se ubican a ambos lados del río Lauca con vista a las lagunas de Macaya
y Sacabaya en territorio del sefiorío Caranga. Es un sitio privilegiado desde el punto de vista
ambiental y parece responder a las necesidades de una sociedad muy amplia. Quizá tenemos
que pensar que los utilizaron todos los carangas de las diferentes parcialidades. Su extensión
y número, así como sus singulares características, nos hacen preswnir que además de necró-
polis es un lugar sagrado con límites precisos.
Cabe preguntarse qué otros sitios tienen chullpas decoradas. Está la chullpa descrita por
Squier en el siglo pasado, situada en el camino que va del Tacora a Santiago de Machaca y
que por lo tanto se encuentra en los lindes del territorio Pacaje. Son pacajes las chullpas pin-
tadas publicadas por Parssinen, las cuales se encuentran cerca de Caquiaviri.
Los chullpares del Lauca responden en líneas generales a la técnica constructiva de las
necrópolis aimaras, pero su decoración se halla muy ligada al arte incaico. Sabemos que los
carangas cayeron muy pronto bajo el dominio de los incas y que éstos tenían un centro im-
portante en Caquiaviri dentro del territorio Pacaje, cuyos caciques, los Cusicanqui, asentados
en Caquingora, se hallaban muy ligados a Tupac Inca Yupanqui. Otro asiento incaico es
Sevaruyo ( en el departamento de Oruro) que era un gran tambo del imperio.
Conviene analizar los disei'\os que presentan las diferentes chullpas:
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Flg. 19 a. Chullpa pintada según Squier. b. Abatimiento de la chullpa decorada con una cruz aspada (Sitio 4) . ¡;;-
.i,.. c. Gorro encontrado en Iscara (Departamento de Oruro, Bolivia) según Stig Ryden . e
Ol Su decoración es similar a la de las paredes laterales de la chullpa del sitio 4.
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Artículos, Notas y D o c u m e n t o s - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
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"Cuando moría alguna destas pallas o ñustas de cualquiera destas seis casas, la enterra-
ban y a cada una ponían encima de la sepultura la insignia real del inka; hacían grandes
bóvedas que cubrían de mantas y muchas joyas de oro y plata, ...."(1946:258-259).
Gómara afinna:
"Para los inkas y señores hacen grandes hoyos y bóvedas, que cubren de mantas, donde
cuelgan muchas joyas, armas y plumajes; ponen dentro vasos de plata y oro con agua y vino
y cosas de comer. Meten también algunas de sus amadas mujeres... " (1993: Cap. CXXV).
11 Escobari 1983: 163 y ss. El Inca Viracocha también tiene un uneu ajedrezado blanco y rojo. Puede verse
en la obra de Martín de Murúa. Agradezco a los directivos del Getty Museum de Santa Mónica, que
me permitieron consultar este manuscrito.
En todo caso sabemos que sobre las tumbas reales se pone la insignia real del Inca. En
el Collao los representantes de los incas y los caciques l.al vez usaron sus propias insignias
además de las incaicas que recibirían del monarca. Así se explica la presencia en los chullpares
de Carangas del ajedrezado rojo y blanco que figura en la túnica de Tupac Inca Yupanqui,
conquistador del Collao -y de los Carangas-, diseño que podemos ver en el expediente del
cacique Cusicanqui .
El ajedrezado rojo y blanco tiene tres variantes: a) greca en la parte media (S5-Tl3);
b) diseño a manera de ojos (S5-T8); d) líneas dobles (SS- T6).
El segundo patrón estandariz.ado en las túnicas incaicas, según Rowe, es una banda
formada por rombos (o diamantes). J. H. Rowe ha publicado tres túnicas de este estilo ( 1973 :252,
figs. 10, 11 y 25), a las que Ann Pollard Rowe aí'iade varios ejemplos (1978:8-10). Correspon-
de a este tipo de diseño una chullpa del sitio 4 que tiene un friso de rombos dentados sobre
fondo rojo. Cada unidad tiene un rombo rojo circundado por dientes verdes, sobre un rombo
negro circundado por dientes blancos. El diseño es similar al del wrcu del Textile Museum de
Washington con alguna diferencia en los colores y considerando que el rombo interior está
triangulado. El friso de rombos escalonados (diseño 10) puede verse en el wrcu de la Co-
lección Glasell publicado por A. P. Rowe (1978: fig. 5).
Los rombos triangulados continuos (diseños 8 y 9) responden a motivos textiles incaicos,
concretamente al diseño de la faja numeralmente descrita por Murúa e interpretada por Sophie
Desrosiers (1985). También tiene este diseño un gorro publicado por Ryden, el cual fue ha-
llado en una chullpa de lscara en la provincia Carangas de Oruro (1947:414). No se conocen
los colores. Cabe indicar que en lo que respecta a las chullpas decoradas con rombos triangulados
continuos, en un caso de trata de un friso en tres colores y en el otro cubre las paredes laterales
de la chullpa aspada en su tol.alidad (S4-T2). Otro gorro hallado en Iscara muestra un diseño
igual a las chullpas decoradas con rombos continuos enrejados (S5-Tl5).
Por lo analizado, vemos que los diseños recogidos en los chullpares de Carangas y
clasificados del 1 al 1O, con excepción del 7 (cruz aspada) responden a diseños de wrcus incaicos.
Los otros motivos con que se decoran las chullpas hay que buscarlos en los tocapus, que son
pequeños cuadrados con dibujos diversos que se colocan en los keros de madera y en la
vestimenta incaica. Entre estos diseños está la cruz aspada de la cual hay tres ejemplos: una
publicada por nosotros (S4-T2) que es una cruz roja dentada sobre brazos blancos, y el todo
sobre fondo rojo. La segunda cruz es la que publica Squier (Palea), cuyos brazos tienen una
especie de tumis imbricados rojo y blanco, y el todo sobre fondo divido en cuatro cuarteles,
cada uno formado por dos triángulos. Finalmente, hay una tercera cruz aspada publicada por
Parsinnen (Huaraca) que es escalonada. Este motivo lo encontramos en un wrcu del período
inca existente en el Museo de San Miguel de Azapa de la Universidad de Tarapacá. Cruces
aspadas, escalonadas y dentadas son frecuentes en los tocapus incaicos.
Finalmente, tenemos la decoración en base a círculos (chullpa T 1 del sitio 1 y chullpa
del sitio 6). Este tipo de decoración tiene su antecedente en las culturas Tiahuanaco y Huari,
donde aparece tanto en textiles como en cerámica. Puede verse también en la cerámica "Genlilar"
del norte chileno y muy ocasionalmente en la cerámica inca.
Creemos que los diseños de las chullpas decoradas de Carangas son identificatorios
de los señores aimaras que están allí enterrados. Por la forma de los diseños se puede suponer
que estos señores estuvieron ligados al Inca y que en su gobierno tuvieron que aceptar su-
pervisores cuzqueños, tal parece indicar la única chullpa de piedra. La relación de los mallcus
locales con el Inca es evidente, y se da por medio del intercambio de textiles, pues así lo
testimonia el expediente de José Femandez Guarachi en el siglo XVI, quien dice que el "Inca
Maita Capac por el amor que tuvo.. ... a Apo Guarache...dio ... una camiseta de su vestir de
color morado con labores de varios colores...". Esta túnica o uncu relacionaba a Guarachi
y a sus descendientes con el Inca (Aguirre 1978: 133). Cabe decir que José Femández Guarachi
en el siglo XVI era la segunda persona de Soto, cacique de los Carangas, por lo que podemos
suponer que la situación de ambos era similar, como lo era la de todos los caciques incor-
porados al Tahuantinsuyo.
TIERRA ROJA: De coloración rojo sanguino a simple vista, áspera al tacto, presenta
un 30% de paja como material de carga, en su confonnación mineral y aglutinantes está com-
puesta de:
Minerales:
OLIGISTO (HEMATITA) óxido de hierro (Fe203) 50%
KERMISITA óxisulfuro de antimonio (S2Sb2 O) 30%
CALCOPIRITA sulfuro de hierro-cobre (Cu Fe S2 ) 20%
Aglutinantes:
ORIGEN VEGETAL presencia de glúcidos 70%
ORIGEN ANIMAL presencia de estearina (sebo) 30%
Minerales:
ESPINELA aluminato de magnesio (Al204Mg) 40%
EPSONITA sulfato de magnesio (S04Mg) 30%
FELDESPATO CALCO SODICO silicato de aluminio-potasio (Si03)2 AlK 20%
KERMESIT A oligisto 10%
Aglutinantes:
ORIGEN VEGETAL presencia de glúcidos 10%
ORIGEN ANIMAL presencia de lípidos 30%
TIERRA NEGRA: De coloración negra a simple vista, áspera al tacto, presenta un 60%
de paja como material de carga, lo restante tiene un 60% de mineral y un 40% de vegetal, el
cual necesita una temperatura media de 6ºC a 8ºC para la descomposición del vegetal median-
te un organismo llamado Bacillus Amylobacter. En su confonnación presenta:
Minerales:
TURBA Sphagnum 40%
ALUNITA tierra volcánica (S04)3K. Al3(0H)6 30%
PIROLUSITA dióxido de manganeso (Mn02) 20%
OLIGISTO óxido de hierro (Fe203) 10%
Aglutinantes:
ORIGEN VEGETAL 40%
ORIGEN ANIMAL grasa animal 60%
Minerales:
CALCOPIRITA (S2FeCu) 70%
MALAQUITA (C03Cu) 10%
EPSONITA (S04Mg) 20%
Aglutinante:
GRASA ANIMAL palmitina 10%
Según el mapa publicado por ERTS-GEOBOL 1979 mostrando las fajas mineralizadas
de los Andes Bolivianos, al oeste de la región estudiada (entre el Sajama y Sabaya) hay una
amplia zona cuprífera que se extiende hasta los Lípez donde hay varios yacimientos de este
metal especialmente alrededor de Todos Santos. De acuerdo a Bemabé Cobo,
"Los indios del Perú llaman coravari a una piedra verde que los indios de la provincia
de los Lípez traen de sus minas antiguas de cobre a vender a Potosí y a otras panes, la
cual según parece no es otra cosa que la que Dioscórides llama crisolita. Demás de servir
la coravari a los pintores por su gracioso verde, aprovecha para muchas cosas ... "(1956:1,
127).
Esto explicaría la procedencia de los minerales con que se obtuvo el color verde para
los chullpares de Carangas, mas teniendo en cuenta que Cobo dice de los indios de Lípez "traen
de sus minas antiguas de cobre ..", indica que se trata de yacimientos prehispánicos.
En cuanto al hierro, no es un mineral que pueda explotarse hoy día comercialmente en
la región, pero sí se conocía mineral de hierro en cantidades limitadas durante la colonia y,
por supuesto, con anterioridad. Cobo dice:
''Tacu llaman los indios del Perú, en la lengua aimara, a la tierra que propiamente es
Bolo Arrnénico...a la cual podemos llamar con propiedad Bolo Indico. Hállase el tacu
en el cerro rico de Potosí y en otras minas de metales, en especial de hierro, en tres
diferencias: la primera es una tierra colorada como sangre, de que usan los
pintores ... "(1956:1,116).
Cerámica
En lo referente a las formas, pudimos diferenciar objetos globulares del úpo ollas o vasijas,
piezas de cuello angosto y plaúllos ceremoniales.
Fig. 21 Troros de cerámica producto de una recolección superficial en Macaya (Sitio 1).
la) diseños formados por triángulos alineados (negro sobre rojo y negro sobre crema).
lb) diseños formados por rombos alineados (negro sobre rojo).
le) cabeza de pato perteneciente a un platillo tipo cuzqueílo.
ld) triángulos en formato mayor (negro sobre rojo).
le) líneas entrecruzadas.
2a) Camélidos estilizados (negro sobre rojo).
3a) Líneas ondulantes(negro sobre rojo)
3b) Espirales. Figs.
Al parecer, los tiposla,lb,lc pertenecen a cerámica tipo Inca Imperial. El tipo 2a co-
rrespondería a "Inca Regional" y el tipo 3b parece corresponder a una cerámica local, propia
de la región de Carangas. Una olla procedente de los chullpares de Sabaya muestra la la misma
decoración.
Las pucaras
En la región del Sajama pudimos detectar varias pucaras desde el pueblo de Curahuara
de Carangas hasta el pie del nevado. Así tenemos Monterani, la cual se levanta el pueblo de
Curahuara. Al pie del Sajama hay dos pucaras más: Huaylilla y Changa Moko.
Flg. 22 Cerámica procedente del chullpar de Sabaya (Oruro) decorada con espirales y
fragmento con la misma decoración recogido en Macaya.
Dentro de la cultura aimara, caracterizada por sus necrópolis y por sus fortificaciones
militares, las pucaras son un complemento indispensable para comprender el contexto histó-
rico de esta cultura. Por testimonio de Cobo sabemos que al final de la conquista incaica los
aimaras se replegaron en Oroncota donde se dio la batalla final. Allí también estuvieron los
Carangas. Esta fue la última de una serie de fortalezas con las cuales se resistió la invasión
de los cuzqueños:
"Algunos de los pueblos referidos ...tuvieron muchos reencuentros con el Inca antes de
sujetársele; porque a no pocos se les puso apretado cerco y ellos hicieron fortalezas en
que defenderse, como son las de Caquingora y la que vemos en un alto cerro del pueblo
de Juli, que es de cinco murallas de piedra seca unas dentro de otras ...."(1956:11, 82).
Estas pucaras eran "cerros hechos a mano", siguiendo una vieja tradición tihuanacota.
En realidad se utilizaban colinas y elevaciones naturales que eran modificadas por la obra del
hombre y provistas de murallas en los posibles accesos y diversas construcciones en su cima.
Los testimonios sobre este hecho son varios. Así, en el memorial de Charcas, los chichas, chuis,
charcas y caracaras dicen:
"hemos sido soldados desde el tiempo de los ingas llamados Inga Yupanqui y Topa Inga
Yupangue y Guaynacapa y Guasear Inga ..reservados de... servicios personales que se
entiende... de ser canteros, tejedores de la ropa de curnbe y abasca y de ser chacareros,
albañiles y canteros gente que tenía por costumbre trasponer un cerro a otra parte a puras
manos" (Espinoza 1969:140).
Por el texto se entiende que los que trasladaban los cerros eran aquellos que no estaban
entre estas cuatro naciones, por lo que podemos colegir que tal labor hacían pacajes y carangas.
A su vez, los incas también fortificaron el territorio, aunque dirigieron su atención a la
frontera con chiriguanos y guaraníes. Sin embargo, construyen fortalezas dentro del territorio
conquistado a fin de controlarlo. Esto ocurre en Huancané. Es posible que para ello utilizaran
pucaras ya existentes.
En el caso de las pucaras propias de los seftoríos aimaras conviene decir que éstas a su
vez eran objeto de culto y que, en cierto modo, venían a ser apus artificiales. Un texto de
Garcilaso parece así indicarlo:
"Passando pues el Inca en su conquista, llegó a un pueblo llamado Cac-yaviri, que tenía
muchas caserías en su comarca .. y en cada una de ellas había seftoretes que governaban
y mandavan ... Todos éstos, sabiendo que el inca iva a conquistarlos, se conformaron y
reduxeron en un cerro que hay en aquella comarca como hecho a mano, alto menos que
un cuarto de legua y redondo como un pilón de ar;úcar, con ser allí toda la tierra llana
A este cerro, por ser solo y por su hermosura, tenían aquellos indios por cosa sagrada,
y le adoravan y ofrecían sus sacrificios. Fuéronse a socorrer a él, para que, como su dios,
los amparasse y librasse de sus enemigos"(Garcilaso 1985:97).
Una pucara que tiene las características anotadas por Garcilaso es la de Curahuara de
Carangas, que parece hecha a mano, tal es la perfección de su forma. Este cerro, al pie del cual
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N Fig. 26 El siúo de Otuzco ,muestra de arquitectura rupestre (necrópolis) al norte del Perú.sitio próximo a Cajamarca.
- - - - - - - Gisbert: El señorío de los Carangas y los chullpares del Río Lauca
facade measures ca. 7m in height by 8 m. in width. Toe doorway has a T-shape reminiscent
of a Tiwanaku sculptural motif. Toe surface ceramics at Altarani suggest that the site's
main occupation was during the Altiplano phase, the probable date of the carving, altlx>ugh
the occupation continued into the Chucuito Inca phase"(l977:161).
Teresa Gisbert
Casilla S.M. 12266
La Paz
Bolivia
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