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Arbotantes Craneales

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Revista Argentina de Anatomía Online 2010 (Abril – Mayo – Junio), Vol. 1, Nº 2, pp. 33 – 80.

ISSN impresa 1853-256X / ISSN online 1852-9348

Neuroanatomía

ARBOTANTES CRANEALES:
IMPLICANCIA ANATÓMICA EN FRACTURAS.
Craneal Buttress: Anatomical Implication in Fractures.

DR. GONZALO BONILLA*1, SRA. MARÍA BERNARDOU*2,


Dr. Gonzalo Bonilla
SR. FABIÁN CASTRO BARROS*2, SRA. MARÍA PADAY FORMENTI*2,
SRA. JULIETA RODRIGUEZ*2 & SRA. PAULA ZAMBORANO*2.
III CÁTEDRA DE ANATOMÍA, FACULTAD DE MEDICINA, UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES,
CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA.

E-Mail de Contacto: gonzab@yahoo.com


Recibido: 04 – 02 – 2010
Aceptado: 15 – 03 – 2010
Revista Argentina de Anatomía Online 2010, Vol. 1, Nº 2, pp. 55 – 63.

Resumen Abstract
At the present time cranial traumatisms, and therefore fractures of greater complexity exist
En la actualidad existen cada vez más traumatismos encefalocraneales, y por lo tanto more and more as a consequence of the technology advance.
fracturas de mayor complejidad producto del avance de la tecnología. El objetivo de este
trabajo es instaurar una clasificación regional de fracturas en relación a los arbotantes y The objective of this work is to establish a regional classification of fractures in relation to
analizar el comportamiento de cada tipo de fractura a fin de aportar herramientas para el the buttresses and to analyze the behaviour of each type of fracture in order to contribute
manejo del trauma craneal tools concerning the handling of the cranial trauma.

Se analizaron 12 cráneos humanos sometidos a máxima presión a fin de evaluar el Twelve human skulls submitted to maximum pressure were analyzed in order to regionally
comportamiento de los trazos fracturarios en relación a sus zonas fuertes y débiles evaluate the behaviour of the fracturary outlines in relation to their strong and weak zones
clasificándose regionalmente a las fracturas de cráneo según sus áreas débiles o regiones classifying the skull fractures according to their weaker areas or regions in: class I, class II,
en: clase I, clase II, y clase III, realizándose luego su comparación con 82 pacientes and class III, making its comparison with 82 patients who were admitted with diagnosis of
ingresados con diagnostico de traumatismo de cráneo y fractura de cráneo asociada. traumatism and associated fracture of skull.

Existe una mayor incidencia de hombres (82,5%), y una edad media de 33,21 años, A greater incidence of male (82.5%) was analyzed, and one average age of 33.21 years,
relacionándose con etiología, trauma abierto, aparición de fistulas, fracturas del macizo being related to etiology, open trauma, appearance of fistulas, fractures of the face bulk,
facial, Glasgow coma scale, pacientes operados (21,2%) y Glasgow outcome scale. Glasgow coma scale, operated patients (21.2%) and Glasgow outcome scale.

El esqueleto craneal, recubierto exteriormente por un periostio delgado esta tapizado en su Cranial skull is covered outside by periosteum and is upholster inside by dura. These bones
cara interna por la duramadre. Estos huesos están constituidos por dos láminas de tejido are made out of two sheets of compact tissue, the internal tablet and the external one.
compacto, la lámina o tabla interna y la lámina o tabla externa, entre las cuales se Between the sheets there is a spongy tissue layer called diploe which influences directly on
interpone una capa más o menos gruesa de tejido esponjoso llamado diploe que influye the fracture index.
directamente sobre su índice de fractura.
We consider that the anatomical knowledge of the cranial region and its buttresses, as well
Consideramos que el conocimiento anatómico de la región craneal y de sus arbotantes, así as a regional classification of its weaker areas, is an anatomical tool that allows to infer the
como una clasificación regional de sus áreas débiles, es una herramienta anatómica que behavior of the fractures, its correlation with encephalic injuries and therefore the prognosis
permite inferir el comportamiento de las fracturas, su correlación con lesiones encefálicas y of the patient, as well as in the bioengineering for the conformation of security elements
por consiguiente el pronóstico del paciente, así como también en la bioingeniería para la before the cranial trauma.
conformación de elementos de seguridad ante el trauma craneal.

PALABRAS CLAVE: arbotantes craneales; cráneo; fracturas; trauma craneal; glasgow coma KEY WORDS: craneal buttress; skull; fractures; head trauma; glasgow coma scale
scale.

* Autor: *1-6 Jefe de Trabajos Prácticos, Tercera Cátedra de Anatomía, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires. *2Auxiliares Docentes, Tercera Cátedra de Anatomía,
Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires.

INTRODUCCIÓN. contundente, desde el área de impacto oscilará una onda de


“stress” en forma lateral, como una roca golpeando la superficie
En la actualidad existen cada vez más traumatismos de una fuente y generando ondas expansivas. Si la presión
encefalocraneales (TEC), y por lo tanto fracturas de mayor ejercida sobre el cráneo es mayor que su resistencia, éste se
complejidad producto del avance de la tecnología y la industria fracturará (Adams et al., 1988). En este mecanismo los
automotriz, que sumados a la imprudencia de la población general arbotantes, definidos arquitectónicamente como un elemento
generan accidentes automovilísticos a altas velocidades cada vez estructural exterior con forma de medio arco que recoge la presión
más complejos (Mathers y Weiss, 1998). en el extremo superior de la bóveda craneal y la transmite a un
Fisiopatológicamente, si el cráneo es golpeado por un objeto contrafuerte, juegan un papel crucial.

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El espesor de los huesos que conforman el cráneo se haya Hay que tener en cuenta, además, que los sostenes mismos
repartido desigualmente, pero no sin orden; ya que al lado de presentan puntos débiles, precisamente por ellos es por donde las
porciones gruesas y sólidas se encuentran segmentos delgados y irradiaciones de las fracturas pasan de un área débil a otra o, si se
poco resistentes. Teniendo en cuenta la situación recíproca de prefiere, de uno de los compartimientos al inmediato. El punto
estos <puntos fuertes> y de estos <puntos débiles>, puede decirse débil del sostén frontoetmoidal esta a nivel de la lamina cribosa del
esquemáticamente que el cráneo está construido por el estilo de etmoides; el del sostén occipital está situado por detrás de cada
un barco, con una armazón solida (parte reforzada o arbotantes) y, cóndilo occipital. En cuanto a los puntos débiles de los sostenes
en los intervalos, por piezas más débiles (Zins y Whitaker, 1983). laterales, ocupan, para el sostén orbitoesfenoidal, el punto de
En base a esta comparación, en un barco los puntos de resistencia implantación de las alas del esfenoides (agujero óptico, hendidura
(puntos fuertes) son: una pieza anteroposterior, la carena, piezas esfenoidal, agujero redondo mayor y oval, etc.), y para el sostén
laterales o varengas y el puente (figura 1). petromastoideo, la porción del peñasco donde están excavadas la
cavidades del oído. Finalmente otro de los puntos débiles es el
punto de unión de los sostenes con la pieza basilar.

Si bien la descripción de los arbotantes de cráneo es conocida por


anatomistas, no existe una interpretación completa de su
comportamiento ante el trauma, a diferencia de los arbotantes del
macizo facial que se encuentran claramente definidos y
clasificados (fracturas de Le Fort). Es por ello que el objetivo de
este trabajo es instaurar una clasificación regional de fracturas en
relación a los arbotantes y analizar el comportamiento de cada tipo
de fractura a fin de aportar herramientas para el manejo del
trauma craneal.

MATERIALES Y MÉTODO.
Fig. 1. Estructuras que componen el armazón de un barco en
similitud con las estructuras de soporte craneal. Se analizaron 12 cráneos humanos sometidos a máxima presión a
fin de evaluar el comportamiento de los trazos fracturarios en
En el cráneo, la pieza basilar extendida del agujero occipital a la relación a sus zonas fuertes y débiles, realizándose luego su
silla turca corresponde a la carena, mientras que la pieza sincipital comparación con 82 pacientes ingresados al Hospital Militar
corresponde al puente. En cuanto a las varengas, están Central y Hospital Luciano de la Vega entre enero del 2005 y
representadas por seis zonas espesas, de las cuales una es enero de 2009 con diagnostico de traumatismo de cráneo y
anterior y la otra posterior, y las otras cuatro laterales, son fractura de cráneo asociada, mediante un análisis retrospectivo de
simétricas de dos en dos. las historias clínicas y tomografías de cerebro, excluyéndose
aquellos que tenían compromiso de otra cavidad politraumatismo).
Estas seis piezas de refuerzo que no son otras que los arbotantes Definimos a los arbotantes en medial anterior, medial posterior,
de cráneo descriptos por Felizet, se encuentran conformadas por lateral anterior y lateral posterior (figura 2).
un arbotante anterior ubicado en la región frontoetmoidal y que
une la pieza la pieza sincipital a la pieza basilar; uno posterior,
representado por la pieza occipital que va del sincipucio a la pieza
basilar, después de haber rodeado el agujero occipital; dos
anterolaterales, conformados por las piezas orbitoesfenoidales,
uniéndose con la base por el ala menor del esfenoides, y por
último; dos posterolaterales, representados por las piezas
petromastoideas extendidas del sincipucio a la mastoides y de
ésta, por el peñasco, hasta la apófisis basilar (Testut y Latarjet,
1984). Entre los puntos reforzados o arbotantes, el tejido óseo es
delgado o frágil para formar las áreas intermedias a los sostenes
(puntos débiles). Estas superficies son en número de tres.
Primero, el área frontoesfenoidal, que corresponde al
compartimiento anterior de la base. Segundo, el área
esfenopetrosa, que constituye el compartimiento medio y tercero, Fig. 2. Vista basal craneal (A), superior (B), inferior (C) y
el área occipitopetrosa, que forma el compartimiento posterior. lateral (D); los arbotantes (verde ) medial anterior (MA), medial
posterior (MP), lateral anterior (LA) y lateral posterior (LP),
así como la pieza basilar (PB) y la pieza sincipital (PS) (rojo).

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En base a esta definición, se clasificó regionalmente a las fracturas Así por ejemplo en una fractura clase II el sitio de impacto se sitúa
de cráneo según sus áreas débiles o regiones en: clase I, situadas entre los arbotantes laterales anterior y posterior (figura 4); o bien
entre el arbotante medial anterior y lateral anterior; posterior; y una fractura clase II-II (figura 5) donde el sitio de impacto se ubica
clase III entre el lateral posterior y medial posterior (figura 3). entre los arbotantes laterales anterior y posterior (clase II),
continuándose hacia el lado opuesto, atravesando la pieza basilar,
continuando hacia la región entre los arbotantes laterales anterior
y posterior contralaterales (clase II).

Fig. 5. TAC con ventana ósea evidenciándose una fractura


Fig. 3. Vista superior (A) y medial (B) de hemibase de cráneo (círculos rojos) clase II-II. Nótese que el trayecto (flechas
donde se evidencian las áreas débiles clasificadas en I, II y III, blancas) fracturario atravesó la pieza basilar (circulo verde).
situadas entre arbotantes (verde y rojo).
Las variables analizadas fueron: edad; sexo; causa del trauma;
En aquellas fracturas que transcurrían entre varias regiones, se abierto o cerrado; Glasgow coma scale (GCS) (tabla 2); aparición
tomo como primero el sitio del impacto continuándose luego por de fistulas; fractura de macizo facial asociado (tabla 1); si fue
las regiones que recorrían el trazo fracturario. sometido o no a cirugía y Glasgow Outcome Scale (GOS) (tabla
3).

RESULTADOS.

Se analizaron 82 pacientes con una mayor incidencia de hombres


(82,5%), y una edad media de 33,21 años.

Con respecto a la causa del trauma la más frecuente fue accidente


automovilístico (41,3%) seguido por caída de menos de 3 metros
(17,5%) (figura 6)

Relación entre clases de fracturas y etiología del trauma.

Se observa una relación significativa entre la cantidad de


regiones involucradas (clases) y la causa del trauma (Asociación
lineal por lineal χ2(1) = 5,205; p < 0,05). De acuerdo con este
análisis el compromiso de solo una región se relaciona más
fuertemente con una causa del trauma ligada a accidentes
automovilísticos (37,5% de los casos con una región), con una
Fig. 4. (A) y (B) Tomografías axiales computada (TAC) con caída inferior a los 3 metros (27,5%), y con un trauma con un
ventana ósea donde se evidencia una fractura (círculos) clase II. elemento contundente (22,5%). La presencia de dos regiones
(C) Hematoma extradural subyacente a la fractura (asterisco comprometidas también se relaciona más fuertemente con una
negro). (D) Radiografía de cráneo objetivando trazo fracturario causa de trauma ligada a accidentes automovilísticos (57,9% de
(círculo rojo) de la misma (fractura clase II). los casos con dos regiones), seguido por trauma provocado por

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accidente de moto sin casco (36,8%). Por otro lado la presencia de que cuando hay dos regiones involucradas, este porcentaje se
tres regiones comprometidas está ligada fuertemente a una caída incremente significativamente (30,9%), siendo del 100% cuando
superior a los 3 metros (100% de los casos de sujetos con tres hay tres regiones comprometidos (figura 9).
regiones involucradas) (figura 7). No se observó que una relación
significativa entre clases de fracturas particulares y causa del
trauma Asociación lineal por lineal χ2(1) =,035; p = 0,85.

Fig. 8. Cuadro donde se muestra la relación entre cantidad de


regiones comprometidas ante el trauma y la existencia de trauma
Fig. 6. Cuadro en donde se muestra la frecuencia en lo que abierto o cerrado.
respecta a la etiología del trauma.

Fig. 7. Cuadro donde se evidencia el porcentaje de distribución de Fig. 9. Cuadro donde se evidencia la relación entre cantidad de
las diferentes etiologías del trauma con respecto a la cantidad de regiones comprometidas y la existencia o no de fístula de liquido
regiones comprometidas. cefalorraquídeo.

Relación entre clases de fracturas y Trauma Abierto. A su vez encontramos una relación significativa entre clases de
Se observa una relación significativa entre la cantidad de regiones fracturas y aparición de Fístulas (Asociación lineal por lineal χ2 =
comprometidas y trauma abierto o cerrado. Asociación lineal por 17,266; p < 0,001). Teniendo en cuenta que la ausencia de fístulas
lineal χ2(1) = 5,322; p < 0,05. De acuerdo con este análisis en es lo más frecuente (81,2%), se observó que su aparición está
general hay una mayor frecuencia hacia un trauma abierto más fuertemente relacionada con las clases II-I-III y II-III-III (100%
(59,3%), mientras que particularmente la frecuencia con una para cada una), y por aquellas que impliquen las fracturas clase I
región comprometida tiende a ser similar en el trauma abierto y (100%) (figura 10).
cerrado. En cambio cuando la cantidad de regiones es superior a
dos, la frecuencia parece inclinarse al trauma abierto (69,6% de Fig. 10. Cuadro
los casos con dos regiones comprometidas, y 100% de los casos donde se
con tres regiones comprometidas) (figura 8). evidencia la
relación entre las
Relación entre clases de fracturas y Aparición de Fístulas de diferentes clases
líquido cefalorraquideo. de fracturas y la
Se observa una relación significativa entre la cantidad de regiones existencia de
comprometidas y la aparición de Fístulas (Asociación lineal por fístula de liquido
lineal χ2(1)= 18,221; p < 0,001). Cuando hay una región cefalorraquídeo.
comprometida, la aparición de fístulas es escasa (7,2%), mientras

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Relación entre clases de fracturas y fracturas del macizo facial (Le es poco significativa la presencia de cirugía (2,5% de los casos),
Fort). pero cuando la cantidad de regiones asciende a dos y tres la
Se observa una relación significativa entre las regiones frecuencia de cirugía tiende a ser del 50% de los casos (figura 14).
comprometidas y las fracturas del macizo facial o fracturas de Le
Fort (tabla 1) (Asociación lineal por lineal χ2(1) = 4,225; p <0,05.)
De acuerdo con este estudio, si bien la mayor frecuencia está
dada por ausencia de fracturas de macizo facial (85,7%), cuando
existe fracturas clase I evidenciamos una clara preponderancia de
fracturas de macizo facial (98,2%) (figura 11), existiendo, a su vez,
una relación significativa en fracturas Le Fort III (100%) con
fractura que incluyan clase I (p<0.05).

Fig. 12. Cuadro donde se objetiva la relación porcentual entre


cantidad de regiones comprometidas y GCS. (*) Según
clasificación de severidad del trauma craneal.

Fig. 11. Gráfico mostrando la relación entre clase de fractura y


fracturas del macizo facial (Le Fort).

Relación entre clases de fracturas y Glasgow coma scale


(GSC).
Para determinar la relación entre la cantidad de regiones
comprometidas y los puntajes en la escala GSC (tabla 2) se realizó
un Análisis de Varianza (ANOVA) de un factor intersujetos. El
análisis de varianza muestra que hay diferencias significativas Fig. 13. Distribución de pacientes según fueron sometidos o no a
entre la cantidad de regiones y la escala GSC (F(2, 60) = 73,493; intervención quirúrgica.
MSE = 4,142; p < 0,001). De acuerdo con este análisis los sujetos
(figura 12) que presentaron una región comprometida obtienen el
puntaje promedio más alto en esta escala (media = 14,2) con el
100% para TEC mínimo y leve, y se diferencia significativamente
de los sujetos con dos regiones comprometidas (Bonferroni
Contrast p < 0,001) y con los de tres regiones (p < 0,001).

De igual manera los sujetos con dos regiones implicadas


presentan con mayor frecuencia en TEC grave (91,7%), un puntaje
promedio (media = 8,98) que se diferencia significativamente (p <
0,001) de los que presentan tres regiones (media = 4) (100% en
TEC crítico).

Relación entre clases de fracturas y Cirugía.


Fueron sometidos a cirugía el 21,2% de los pacientes (figura 13),
observándose una relación significativa entre la cantidad de Fig. 14. Cuadro donde se objetiva la relación entre cantidad de
regiones involucradas y pacientes operados (Asociación lineal por regiones comprometidas y si fueron o no intervenidos
lineal χ2(1) = 4,228; p < 0,05). Ante el compromiso de una región, quirúrgicamente.

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Relación entre clases de fracturas y Glasgow outcome scale


(GOS).
Se observa que hay una relación significativa entre la cantidad de
regiones involucradas y el GOS (Asociación lineal por lineal χ2(1)
= 29,207; p < 0,001). La frecuencia de casos con una región
comprometida se relaciona más con GOS 5 (91,1% de los casos),
pero cuando la cantidad de regiones comprometidas asciende a
dos se incrementa el porcentaje de GOS 2 y GOS 3. Si bien los
valores de GOS 1 se encuentran repartidos en 50% para 2 y 3
regiones comprometidas respectivamente, el 100% de los que
poseían 3 regiones obtuvieron valores de GOS 1, no
encontrándose relaciones significativas en relación de cada clase
en particular (figura 15).

Fig. 16. Comportamiento de la tabla externa (TE) e interna (TI)


ante el trauma (flecha celeste). Primero deprimiéndose (A) para
luego, una vez cedida la resistencia ósea, fracturarse la tabla
interna (B) hasta que finalmente la totalidad ósea es comprometida
(C).

En la base craneal la situación es parecida, al lado de partes


gruesas se encuentran segmentos óseos constituidos únicamente
por una laminilla ósea de tejido compacto muy fino, hasta
papiráceo (lamina cribosa del etmoides, silla turca, peñasco,
Fig. 15. Cuadro donde se muestra la relación entre cantidad de etc.). Este espesor, que aumenta en ciertos puntos la solidez de la
regiones comprometidas y GOS. caja craneal, no está repartido sin orden, sino que, por el
contrario, presenta una disposición determinada y regular que
DISCUSIÓN. permite comprender el modo de propagación de las fisuras en las
fracturas del cráneo (Tuli et al., 1997). La caja craneal encierra al
El esqueleto craneal, recubierto exteriormente por un periostio encéfalo y sus anexos protegiéndolos contra diversos traumas.
delgado esta tapizado en su cara interna por la duramadre, que
desempeña a su vez el papel de un verdadero periostio (Netter, Este papel de protección lo debe a su elasticidad y una resistencia
1989). Estos huesos están constituidos por dos láminas de tejido especial relacionada con la disposición arquitectónica de las
compacto, la lámina o tabla interna y la lámina o tabla externa, diferentes piezas esqueléticas que constituyen el cráneo
entre las cuales se interpone una capa más o menos gruesa de particularmente en sus sitios de unión: las suturas (Tiedemann,
tejido esponjoso llamado diploe. La lamina interna, que se designa 1997). Es así que el cráneo no está constituido por una sola pieza
también con el nombre de lámina vítrea, ha sido considerada como ósea, sino por ocho huesos unidos unos a otros por medio de
desprovista de toda elasticidad, atribuyéndose su fragilidad suturas. Esta multiplicidad de piezas constitutivas de la caja
especial a la falta de esta última. La lámina externa e interna craneal no disminuye en nada su resistencia, al contrario, la
tienen, con mínimas diferencias, las mismas propiedades físicas. aumenta, dando a sus paredes una gran elasticidad en
La tabla interna se fractura algunas veces aisladamente y siempre dependencia a su disposición.
más que la tabla externa, este fenómeno no es por defecto
absoluto de elasticidad, sino porque perteneciendo a una curva de En efecto, mientras que el frontal, los parietales y el occipital se
un radio más pequeño que la de la tabla externa, está sometido a unen por medio de dentellones que se engranan entre sí, estos
mayor incurvación ante un traumatismo. El mecanismo es el mismos huesos están unidos a la escama del temporal y al ala
mismo que si tomamos un bastón por sus dos extremos, lo mayor del esfenoides por bordes cortados a bisel y dispuestos de
apoyamos sobre la rodilla y lo incurvamos hasta llegar a romperlo: manera que el borde esfenoidal o temporal recubre enteramente
la ruptura comienza por las fibras leñosas que están sometidas a los otros bordes (figura 17).
mayor incurvación, es decir, por las fibras externas (Cooper, 1987)
(figura 16). El responsable principal del espesor óseo es el diploe, que muy
rico en vasos, es más o menos abundante, según las regiones;
Al igual que en el ejemplo anterior, el espesor de hueso influye hasta faltar prácticamente en ciertos puntos como por ejemplo, en
directamente sobre su índice de fractura, es decir a mayor grosor la porción escamosa del hueso temporal.
mayor resistencia.

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Este borde no se moverá porque los dentellones de la sutura


sagital se oponen y porque, por otra parte, el movimiento no puede
producirse a no ser que el borde inferior de estos mismos huesos
se inclinasen hacia fuera, y precisamente esta separación hacia
fuera del borde inferior de los parietales es imposible por la
disposición del hueso temporal, cuyo borde recubre el del parietal,
resultando para este hueso un verdadero sostén (Testut y Jacob,
1932). La suturas quedaran pues intactas y solo el esqueleto se
romperá si la intensidad del trauma es demasiado grande.

Las suturas aumentan la elasticidad del cráneo, es por ello que si


se deja caer un cráneo de adulto desde cierta altura, rebota como
una pelota elástica, aplanándose y hasta deprimiéndose para
recobrar en seguida su forma primitiva. De todos los diámetros
Fig. 17. Imágenes donde se pueden objetivar las características craneales el diámetro transversal es el más elástico, pudiendo
de las suturas a nivel de los huesos frontal (A), occipital (B), reducirse hasta 1cm (Felizet, 1873). Esta propiedad es notable
temporal (C) de bordes biselados. Si retiramos el hueso temporal teniendo en cuenta que la elasticidad del tejido óseo es de las
(D) podemos evidenciar las particularidades de las uniones más exiguas. Esta gran elasticidad del cráneo es debida a la
lindantes con los huesos occipital y esfenoides. manera como están unidos los huesos entre si y por consiguiente
a la disposición de las suturas. Esto es muy notable en el niño y en
Esta desigual repartición del diploe nos explica en parte el espesor el adulto joven, en los que las suturas existen, mientras que la
variable de las diversas regiones de la bóveda craneal. De una elasticidad del cráneo desaparece en el paciente añoso, en el cual,
manera general, puede decirse que el espesor de la bóveda va como es sabido, las suturas se osifican; comportándose como si
creciendo del frontal al inion. Por término medio mide 5 mm al nivel estuviese conformado de una sola pieza ósea con consecuente
de la protuberancia occipital. Es mucho más delgado sobre las mayor fragilidad.
partes laterales y, en particular, en la fosa temporal, donde
únicamente mide de 2 a 3 mm. Cuando sobre la bóveda del cráneo tiene lugar un trauma, en el
momento en que son traspasados los límites de su resistencia, es
De esto resulta que cualquiera que sea el punto de bóveda sobre decir, los límites de su elasticidad, se produce una fractura. La
el cual actúe un traumatismo, el hundimiento o separación de los ruptura comienza en el punto donde es aplicado el traumatismo,
huesos es casi imposible. Por ejemplo ante un trauma craneal pero no queda allí localizada, sino que casi siempre se irradia
violento, aplicado sobre el vértice del cráneo y obrando sobre el hacia la base, tanto más lejos cuanto mayor haya sido la
borde superior de los parietales, tiende a hundir este borde hacia intensidad del trauma. La dirección y el trayecto de las fisuras
la cavidad del cráneo (Figura 18). dependen de la arquitectura del cráneo (Janfaza, 2001).

Antiguamente autores como Saucerotte y de Sabouraut,


comparaban el cráneo a una esfera y deducían que cuando un
traumatismo alcanzaba al cráneo, las vibraciones producidas se
propagaban uniformemente a todos los puntos del esferoide y
determinaban una ruptura en su parte menos resistente, es decir
en la base. Según esta teoría, las fracturas de la base del cráneo
eran siempre fracturas por contragolpe, es decir, fracturas aisladas
e independientes de las de la bóveda. Sin embargo, la
experimentación y la clínica demuestran que en la inmensa
mayoría de casos las fracturas de la base no son sino irradiación
de las fracturas de la bóveda (Le Count , 1920).

Con respecto al mecanismo de fractura de cráneo ante el trauma,


se observa primeramente en el punto de contacto una zona
Fig. 18. Esquema destinado a demostrar, sobre un corte coronal deprimida que se encuentra limitada por los sostenes vecinos y
del cráneo, el modo de resistencia de las suturas cuando son que puede alcanzar, sin fractura, hasta 1cm de profundidad.
sometidas al trauma. El hueso parietal (HP), sobre el que actúa la Cuando se traspasa el límite de elasticidad, la pared craneal se
fuerza (flecha roja) y por transmisión de la misma (flecha blanca), rompe; primeramente cede la tabla interna, después la externa
tiende a rechazar hacia fuera el hueso temporal (HT) que resiste (figura 19).
debido a su disposición de bisel oponiéndose a dicha fuerza
(flecha verde).

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esfenoidal, los agujeros redondo mayor, oval, etc., hasta la punta


del peñasco, que también puede estar comprometida (fractura de
la punta del peñasco).

Fig. 19. (A) TAC de cerebro (ventana ósea) corte axial,


objetivándose el compromiso de la tabla interna con indemnidad
de la tabla externa (círculo rojo). (B) Cuando la resistencia ósea es
superada se produce la concomitante fractura de la tabla externa
(círculo rojo).

Si el traumatismo es bastante intenso, desde esta fractura de la


bóveda parten fisuras que se dirigen hacia la base, caminando por
el espacio comprendido entre los sostenes, es decir, por las zonas
o superficies débiles. Generalmente quedan circunscriptas a la Fig. 21. (A) y (B) TAC de cerebro (ventana ósea) corte axial,
zona de impacto (figura 20) pero, ante una mayor intensidad del objetivándose fractura (círculos rojos) clase I-I con compromiso de
trauma, pasan de una zona débil a la vecina, franqueando, por macizo facial (fractura de Le Fort). (C) Radiografía de fractura
consiguiente, una de las vigas del cráneo, aunque en semejante clase I-I. (D) Base de cráneo en donde se muestra el trayecto
caso siempre siguen una vía anatómica bien definida, el punto fracturario (flecha negra) en una fractura clase I-I.
débil del sostén.
Después de un choque sobre la región temporal, la fisura
desciende hacia el compartimiento medio de la base, pasando por
el agujero rasgado anterior y siguiendo el canal petroso (lesión
posible del nervio) (Menku et al., 2004), fracturando así el peñasco
paralelamente a su eje mayor (fractura paralela o longitudinal del
peñasco). De aquí puede propagarse al otro lado pasando por la
silla turca (figura 22); produciendo una lesión del seno esfenoidal o
por la sutura occipitobasilar; o en forma infrecuente penetrar en el
compartimiento posterior fracturando el peñasco
perpendicularmente a su eje y abriendo las cavidades del oído
medio (fractura perpendicular del peñasco).

Después de un traumatismo de la región occipital, el trazo de


fractura recorre la fosa cerebelosa (figura 23) y puede limitarse a
Fig. 20. (A) TAC de cerebro donde se objetiva una fractura ella; pudiendo, si la intensidad del trauma es considerable, invadir
hundimiento frontal una vez vencida la resistencia ósea sobre un al lado opuesto rodeando el agujero occipital, o bien propagarse a
punto débil (clase I). (B) Paciente con lesión de piel producto de la los compartimientos medio y anterior, siguiendo la sutura
fractura. (C) Imagen intraquirúrgica de la fractura. (D) Reflejo del petrobasilar, la silla turca y la lámina cribosa del etmoides; por
comportamiento de la fractura en el preparado anatómico (flechas último, puede dirigirse hacia el compartimiento medio fracturando
negras). el peñasco generalmente en forma perpendicular y cerca de su
punta, o bien oblicuamente al nivel de su base siguiendo el canal
Así por ejemplo, después de un traumatismo de la región frontal, del seno lateral, el cual es comúnmente respetado (fractura oblicua
puede el trazo fracturario descender hacia la base, pasar del peñasco).
generalmente por la escotadura supraorbitaria, recorrer el techo de
la órbita y detenerse en las alas menores del esfenoides (Cantore CONCLUSIONES.
et al., 1979).
El trayecto recorrido por estas fracturas esta en relación estrecha
Si el choque ha sido violento, la fisura se extiende más lejos, con la disposición arquitectónica del cráneo, es por ello que el
propagándose bien a otra mitad del compartimiento anterior número de arbotantes comprometidos respecto a la etiología del
pasando por la lamina cribosa del etmoides (figura 21), o bien al trauma depende de su intensidad, o dicho de otra manera de la
compartimiento medio atravesando el canal óptico, la hendidura energía cinética impactante sobre el cráneo.

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Revista Argentina de Anatomía Online 2010 (Abril – Mayo – Junio), Vol. 1, Nº 2, pp. 33 – 80.
ISSN impresa 1853-256X / ISSN online 1852-9348

Con respecto a fistulas de liquido cefalorraquídeo, cuanto más


áreas débiles se hayan comprometidas, mayor es la incidencia de
aparición de fistulas debido a la mayor extensión de la fractura; y
aumentando en los casos que a su vez incluyan fracturas clase I
con compromiso facial (fracturas de Le Fort).

Consideramos que el conocimiento anatómico de la región craneal


y de sus arbotantes, así como una clasificación regional de sus
áreas débiles, es una herramienta anatómica que no solo facilita la
tarea diaria mediante la posibilidad de inferir el comportamiento de
las fracturas, su correlación con lesiones encefálicas y por
consiguiente con el pronóstico del paciente, sino que también en la
bioingeniería para la conformación de elementos de seguridad
ante el trauma craneal.

Fig. 22. (A) y (B) Preparado anatómico donde se observa la BIBLIOGRAFÍA.


fractura de la silla turca y pieza basilar (flecha). (C) TAC de
cerebro (ventana ósea) evidenciando trazo fracturario (círculo Adams JH et al. An introduction to neuropathology. Edinburgh, Churchill
rojo). (D) Base de cráneo donde se muestra el trayecto fracturario Livingstone. p.45-49, 1988.
(flecha negra).
Cantore GP, Delfini R, Gambacorta D, et al: Cranioorbitofacial injuries:
technical suggestions. J Trauma 1979, 19:370–375.

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fractures du crane. Par As: A. De La Haye 1873, p167.

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Williams & Wilkins; 481-505, 2001.

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cranial bones and concomitant brain injuries; 74: p.501-511, 1920.

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emergency department visits. Acad Emerg Med 1998, 5: 1064–1070.

Menku A, Koc RK, Tucer B, et al. Clivus fractures: clinical presentations


Fig. 23. (A; B y C) TAC de cerebro (ventana ósea) corte axial, and courses. Neurosurg Rev 2004, 27(3):194-8.
objetivándose fractura (círculos rojos) clase III izquierda, (D) base
de cráneo objetivando trazo fracturario (flecha negra) en fractura Netter FH. Atlas of Human Anatomy, p32-34, 1989.
clase III.
Testut L., Jacob O., Tratado de Anatomía topográfica. Vol. 1, p.18-29,
1932.
Así una caída de más de 3 metros de altura produce mayor
regiones débiles comprometidas. Testut L, Latarjet A., Anatomía humana. Vol. 1, p.190-215, 1984.

Los casos con compromiso de dos o más regiones agravan Tiedemann K. Gross sectional anatomy. In: Ja-necka IP. Skull Base
francamente el estado del paciente y por consiguiente su Surgery: Anatomy, Biology, and Technology. Philadelphia, Pa: Lippincott-
pronóstico, evidenciado por mayor incidencia de trauma abierto Raven; 75-149, 1997.
conllevando mayor probabilidad de infección aumentando la
morbimortalidad; menores valores de GCS de ingreso y por Tuli S, Tator CH, Fehlings MG, Mackay M. Occipital condyle fractures.
Neurosurgery 1997, 41(2): p. 368-376.
consiguiente mayor incidencia de cirugías. A su vez, a mayor
número de regiones involucradas, menor es el GOS estableciendo Zins JE, Whitaker LA: Membranous versus endochondral bone:
una relación inversamente proporcional, siendo considerablemente Implications for craniofacial reconstruction. Plast Reconstr Surg 1983,
peor el pronóstico ante el compromiso de dos o más de estas 72:778-785.
regiones.

63
Bonilla, G.; Bernardou, M.; Castro Barros, F.; Paday Formenti, M.; Rodriguez, J.; Zamborano, P.
Arbotantes Craneales: Implicancia Anatómica en Fracturas. Rev. Arg. Anat. Onl. 2010; 1(2): 55-63.

Comentario sobre el trabajo de Revisión:


Arbotantes craneales:
Implicancia anatómica en fracturas

DR. ALVARO CAMPERO (foto)*1


& PROF. DR. ABRAHAM CAMPERO*2
*1 Integrante del Consejo Científico del Comité editorial de la
Revista Argentina. de Anatomía Online ISSN 1852 – 9348;
Departamento de Anatomía, Facultad de Medicina,
Universidad Nacional de Tucumán, Argentina.
*2 Departamento de Anatomía, Facultad de Medicina,
Universidad Nacional de Tucumán, Argentina.

Revista Argentina de Anatomía Online 2010,


Vol. 1, Nº 2, pp. 64.

Arbotante es un arco, o parte del mismo, que se encuentra en


posición externa y aplicada a una estructura que se debe reforzar.
En arquitectura contribuye, con la formación vertical sobresaliente
de una pared llamado contrafuerte, a la mayor solidez de la
misma. El concepto es útil cuando se estudian las fracturas de
cráneo; pareciera que el primero que lo nombró fue el cirujano
francés Felizet en 1873. También es empleado en antropología.

En el presente artículo se asocia la presencia de puntos fuertes o


de piezas de refuerzo craneanos en la nomenclatura de los
autores, con la producción de fracturas; esta asociación entre
osteología normal y neurotraumatología es una buena idea, y el
sustento del trabajo en especímenes, casos clínicos y
relevamiento estadístico es adecuado. Los resultados buscando
una clasificación regional de fracturas en relación a los arbotantes
están bien ordenados; las siete relaciones establecidas sobre la
base de clases de fracturas comprenden siete situaciones clínicas:
trauma abierto, fístula traumática de LCR, etiología, fracturas de
Le Fort, GCS, GOS y neurocirugías. Asimismo, se vinculan las
clases de fracturas con la morbilidad y mortalidad de los casos.
Cada ítem lleva su componente estadístico, y la discusión de los
resultados es sólida, con los detalles estructurales de diámetros y
de difusión de los vectores de fuerza bien expresados. Todo esto
hace al mecanismo de producción y desarrollo, en cada fractura
craneana, fenómenos biológicos que se deben también a la
impedancia ósea y al propio módulo de Young que posee el hueso
humano.

Es un artículo cuya lectura es recomendable e inspiradora de otros


estudios; será de beneficio para el residente y el especialista.

Dr. Alvaro Campero


Prof. Dr. Abraham Campero

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