0% encontró este documento útil (0 votos)
30 vistas3 páginas

Somos de Cristo

Descargar como docx, pdf o txt
Descargar como docx, pdf o txt
Descargar como docx, pdf o txt
Está en la página 1/ 3

SOMOS DE CRISTO

JUAN 17.6

1. LOS QUE SON DE CRISTO

El Padre Eterno, tomó de una humanidad pecadora, un grupo de hombres perdidos,


muertos en sus delitos y pecados y por lo tanto destituidos de la Gloria de Dios,
condenados a una eternidad en el infierno y se los dio al Señor Jesucristo, para fueran
los primeros en experimentar la Gracia salvadora y santificadora que solo se puede
encontrar en el Hijo de Dios. (Hechos 4.12)

No los llamó porque fueran mejores que otros; tampoco los llamó porque el Señor
sabía que iban a creer; los llamó porque el Señor es soberano, y aunque llamó a 12,
los doce no fueron salvos; Dios llama, pero existe una responsabilidad humana de venir
a Él y rendirse. (Hechos 16.19-20  rebelde)

A quienes se está refiriendo estos versículos del 6 al 8 es a los apóstoles, estos


hombres serían la luz del mundo y la sal de la tierra y a quienes usaría el Señor para
establecer el fundamento de la Iglesia de Cristo. (Efesios 4.11  apóstoles; Efesios
2.20fundamento)

Estos apóstoles, junto a Pablo, son un regalo de Dios para la edificación del Cuerpo de
Cristo, y en ellos se manifiesta un modelo de trabajo de parte de Cristo mismo para que
las buenas nuevas alcancen al mundo entero, y quienes no sean rebelde al llamado
tengan Vida Eterna.

La humanidad, quiéralo o no le pertenece a Dios, le pertenece por derecho de creación;


por derecho de redención ya que el Padre proporcionó el pago y le pertenecen por
soberanía.

A todos los que como los apóstoles crean en la salvación que Dios da a través de Su
Hijo serán salvos, y le pertenecerán automáticamente a Cristo, y estarán bajo la
responsabilidad de Él.

2. CONFESANDO AL PADRE

El ministerio terrenal del Señor Jesús tiene dos etapas, en la primera tenemos tres
años de predicación a multitudes a través de palabra y milagros; además de confrontar
la hipocresía de los lideres espirituales; y la segunda es la muerte, resurrección y
ascensión del Señor.                        
Con la primera parte del ministerio el Señor Jesús preparó el camino para el servicio de
los apóstoles y así el inicio de la Iglesia.
El Señor fue a Samaria y le predicó a una mujer y a otros más por el testimonio de ella,
y en el Libro de Hechos el Espíritu Santo envía a Felipe a Samaria y se convierten
multitudes, porque ya el camino estaba preparado.
En la relación con los apóstoles, el ministerio del Señor fue revelarles al Padre, lo hizo
de dos formas, la primera personal: Los apóstoles se preguntaban quién es este que
aún el viento y el mar le obedecen; ellos eran testigo de como el poder de Dios se
manifestaba a través de la persona de Cristo (Juan 1.18  a Dios nadie lo vio;  Colosenses
1.15  imagen de Dios;  ) es por esta razón que cuando Felipe en Juan 14.8  al Señor Jesús
que les muestre al Padre y les basta, el Señor le afirma que el que le ha visto a Él ha
visto al Padre.

La segunda forma de revelarles al Padre a los apóstoles fue instructiva, toda palabra
que salió de la boca del Señor Jesús, había sido expresada por el Padre, y esta
palabra fue la interpretación de Ley, corrigiendo toda mala enseñanza de los falsos
maestros de Dios que tanto daño le habían hecho a la nación.

En Mateo 5 el Señor usa la frase: oísteis que fue dicho, y a continuación hace una
corrección de la enseñanza tóxica que el pueblo había escuchado.

Los hombres amadores de sí mismos, no tienen lugar en su corazón para amar a Dios
y menos al prójimo, supuestamente sirven a Dios en tanto su servicio esté llenos de
gloria terrena, de ellos habla II Timoteo 3; y como son soberbios, no están dispuestos
ha humillarse ante el Señor, por eso al escuchar la Palabra de Dios, como Faraón
endurecen el corazón. (Juan 8.47  no sois de Dios)

3. GUARDANDO LA PALABRA

Lo que diferencia a los apóstoles de los demás, simple pero maravillosamente es que
no habían rechazado la Palabra, la habían escuchado y la habían guardado.

La Biblia y solo la Biblia es la única autoridad de fe y conducta de la Iglesia, los


supervisores de la Iglesia no pueden dirigirla antojadizamente, no pueden
establecer normas en donde el Señor no las estableció, y tampoco quitar las que
estamos como creyentes llamados a obedecer. La iglesia tiene la libertad de vivir
conforme a la Palabra de Dios, aunque esto no sea del agrado de algunos.

La Palabra es quien abre la puerta de la Vida Eterna al pecador. (Romanos


10.17  y el oír por la Palabra). Esto es importante, sobre todo, cuando en el evangelio
anatema quieren sobornar a los hombres a que reciban a Cristo ofreciéndoles
prosperidad.

Solo por la Palabra puede el creyente alcanzar santidad (Juan 17.17); la Palabra


de Dios es el pan del creyente, y atesorarla nos aleja del pecado (Salmo 119.9-
11) y es la Palabra la que restaura al caído (Hebreos 4.12; II Timoteo 3.16-17)
El creyente está en la obligación de examinar con lupa bíblica las enseñanzas de
los maestros de las Escrituras; y rechazar todo aquello que viene del corazón de
los hombres y no de Dios. (Mateo 15.9)

También podría gustarte