Somos de Cristo
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Somos de Cristo
JUAN 17.6
No los llamó porque fueran mejores que otros; tampoco los llamó porque el Señor
sabía que iban a creer; los llamó porque el Señor es soberano, y aunque llamó a 12,
los doce no fueron salvos; Dios llama, pero existe una responsabilidad humana de venir
a Él y rendirse. (Hechos 16.19-20 rebelde)
Estos apóstoles, junto a Pablo, son un regalo de Dios para la edificación del Cuerpo de
Cristo, y en ellos se manifiesta un modelo de trabajo de parte de Cristo mismo para que
las buenas nuevas alcancen al mundo entero, y quienes no sean rebelde al llamado
tengan Vida Eterna.
A todos los que como los apóstoles crean en la salvación que Dios da a través de Su
Hijo serán salvos, y le pertenecerán automáticamente a Cristo, y estarán bajo la
responsabilidad de Él.
2. CONFESANDO AL PADRE
El ministerio terrenal del Señor Jesús tiene dos etapas, en la primera tenemos tres
años de predicación a multitudes a través de palabra y milagros; además de confrontar
la hipocresía de los lideres espirituales; y la segunda es la muerte, resurrección y
ascensión del Señor.
Con la primera parte del ministerio el Señor Jesús preparó el camino para el servicio de
los apóstoles y así el inicio de la Iglesia.
El Señor fue a Samaria y le predicó a una mujer y a otros más por el testimonio de ella,
y en el Libro de Hechos el Espíritu Santo envía a Felipe a Samaria y se convierten
multitudes, porque ya el camino estaba preparado.
En la relación con los apóstoles, el ministerio del Señor fue revelarles al Padre, lo hizo
de dos formas, la primera personal: Los apóstoles se preguntaban quién es este que
aún el viento y el mar le obedecen; ellos eran testigo de como el poder de Dios se
manifestaba a través de la persona de Cristo (Juan 1.18 a Dios nadie lo vio; Colosenses
1.15 imagen de Dios; ) es por esta razón que cuando Felipe en Juan 14.8 al Señor Jesús
que les muestre al Padre y les basta, el Señor le afirma que el que le ha visto a Él ha
visto al Padre.
La segunda forma de revelarles al Padre a los apóstoles fue instructiva, toda palabra
que salió de la boca del Señor Jesús, había sido expresada por el Padre, y esta
palabra fue la interpretación de Ley, corrigiendo toda mala enseñanza de los falsos
maestros de Dios que tanto daño le habían hecho a la nación.
En Mateo 5 el Señor usa la frase: oísteis que fue dicho, y a continuación hace una
corrección de la enseñanza tóxica que el pueblo había escuchado.
Los hombres amadores de sí mismos, no tienen lugar en su corazón para amar a Dios
y menos al prójimo, supuestamente sirven a Dios en tanto su servicio esté llenos de
gloria terrena, de ellos habla II Timoteo 3; y como son soberbios, no están dispuestos
ha humillarse ante el Señor, por eso al escuchar la Palabra de Dios, como Faraón
endurecen el corazón. (Juan 8.47 no sois de Dios)
3. GUARDANDO LA PALABRA
Lo que diferencia a los apóstoles de los demás, simple pero maravillosamente es que
no habían rechazado la Palabra, la habían escuchado y la habían guardado.