Enseñanzas Apostolicas
Enseñanzas Apostolicas
Enseñanzas Apostolicas
18 de Octubre de 2003
No es una onda no es un mover, es regresar al modelo original. Una pregunta clara para saber
acerca de que fue lo que levanto a uno como Profeta seria ¿Me podrías decir cuál fue la
palabra profética que activo tu ministerio Apostólico, Profético, etc.? Eso es llamado.
Jesús hace una declaración explosiva. Jesús dijo que “sobre esta roca edificare mi Iglesia”
estaba refiriéndose a la declaración que hizo Pedro y si Jesús constituyo Apóstoles, Profetas, etc.
Lo que Jesús constituyo nunca debía haber sido desconstituido. Cuando uno obedece, Dios
bendice pero la palabra desechada se vuelve en juicio.
* Efesios 3:9-11. Los propósitos de Dios son eternos y la Iglesia tiene una participación ineludible.
• EL MISTERIO ¿Cuál es? Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo. (v. 6;
aquí ya se introduce la Iglesia).
• ¿CUÁL ES EL MEDIO DE UNIÓN? “Por medio del evangelio” (v. 6), que es… “el evangelio de
las inescrutables riquezas de Cristo” (v.8).
• ¿QUIÉN ES EL AGENTE? La Iglesia “…dada a conocer por medio de la Iglesia” (vs. 9-11).
Efesios 4:10-16 Dios tiene un plan, una estructura y una estrategia para que el cuerpo de Cristo, la
Iglesia funcione, se edifique, crezca con sentido de destino y cumpla el plan en la tierra, a través
de: Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.
JESÚS: El primer apóstol (Hebreos 3:1); el primer profeta (Lucas 24:19; Mateo 21:11); el
primer evangelista (Mateo 9:35-36); el primer pastor; (Juan 10:11; 1ª Pedro 5:4); el primer
maestro (Marcos 4:38; Juan 13:13-14).
Jesús asciende al cielo el allá arriba es abogado, el dice las 5 unciones que yo tengo no son para
el cielo son para la tierra. Todo esto se desprende del manto de Cristo, No son dones
espirituales, son ministerios, oficios que desarrolla directamente del manto de Cristo puesto en
personas. EL los puso. Jesucristo se desprendió de estas 5 unciones para que la Iglesia de él
fuera gobernada Teocráticamente.
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EL MINISTERIO PROFÉTICO: La palabra profética llama al pueblo al arrepentimiento, a la
confesión, a arreglar las cuentas con Dios, a que el pueblo viva en santidad. La palabra profética
activa y libera el plan y los propósitos de Dios, para una persona o una Iglesia. La palabra
profética es creativa. La profecía no sólo nos informa de lo que Dios está haciendo, sino que
impulsa el movimiento. La profecía hace algo más que confirmar: LIBERA.
Cada iglesia local debe tener la unción de los 5 ministerios ¿Pero entonces en cada iglesia local
debe haber los 5 ministerios? Siempre el pastor de la iglesia local debe estar ahí, los otros 4
pueden estar en una iglesia local pero pueden no estar en una iglesia local porque están dados
al cuerpo de Cristo universalmente trabajan con el cuerpo de Cristo. Claro que tienen que
partir de una iglesia.
Las banderas denominacionales deben ser quemadas porque para llegar a la unidad de la FE el
único que debe de establecer la doctrina es el Espíritu Santo, y la doctrina es APOSTOLICA como
la primera Iglesia, volver al original. Los apóstoles y profetas toman de la doctrina de Jesucristo, el
fundamento es Jesucristo pero todo lo que tiene que ver con la enseñanza revelada es trabajo
de Apóstoles y Profetas. Los apóstoles y profetas NO ESTAN DE acuerdo para trabajar en
equipo, los apóstoles y profetas están EN acuerdo esto significa un mismo espíritu mismo sentir.
Hay preguntas que surgen diciendo que los apóstoles existieron hasta Juan y ya no existen más
Apóstoles, ellos eran junto con los 12 Apóstoles del cordero, pero los Apóstoles de hoy en día
son los APOSTOLES DEL FUNDAMENTO. Si bien es cierto los apóstoles murieron, no “murió”
el ministerio u oficio; de igual manera que el presidente de un país puede morir, pero por eso no
“muere” la función o el cargo.
¿Cómo funcionan los 5 ministerios cuando trabajan en equipo? Apóstoles y Profetas ponen el
fundamento, el modelo de evangelista que llena los estadios NO es Bíblico, el modelo del
evangelista metido dentro de los 5 ministerios es el que equipa a los santos para que los
santos hagan la obra del servicio, el evangelista cuando entrena al cuerpo de Cristo el efecto
multiplicador del cuerpo de Cristo trabajando es mayor al que predica en un estadio.
El evangelista que trabaja en equipo 1º. Va estar sujeto 2º. Va esperar que Dios lo levante va
estar reconocido dentro del cuerpo y va a entrenar al cuerpo. El Pastor dentro de los 5 ministerios
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trabaja bajo cobertura, algo importante ninguna Iglesia puede cubrir a otra Iglesia, ninguna Iglesia
tiene la unción espiritual y la dimensión apostólica para cubrir a otra, un pastor puede darle
consejos a otro pastor, la cobertura es Apostólica y Profetica el Pastor es un administrador dentro
de los 5 ministerios el pastor consulta, la iglesia no esta facultada para cubrir a nadie solo los
ministerios apostolico y profetico.
El pastor al trabajar con los otro 4 ministerios primero le alivian la tarea, segundo el pastor no hace
lo que quiere trabaja en equipo, el pastor de los 5 ministerios equipa a los santos para que los
santos hagan la obra del servicio, el pastor no visita gente eso lo tiene que hacer los hermanos, El
Maestro no es el maestro de escuela dominical, el maestro de los 5 ministerios esta constituido
por Jesucristo, es una persona que toma de la constitución que Dios le dio y con revelación
traslada la palabra que los otro 4 ministerios pudieron haber estado impartiendo. Hemos tenido
muchos maestros bueno pero solo de información y no de revelación porque no te formo a
Cristo.
* SIGLO I: Jesús, luego de resucitar y antes de ascender al cielo, reúne a los apóstoles y les da
instrucciones de no moverse de Jerusalén, hasta recibir la “promesa del Padre”, el bautismo con el
Espíritu Santo, del cual Él mismo les había hablado (Lucas 24:49). Este bautismo tenía como
objetivo “equiparlos con poder para ser testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta
lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
El Señor asciende al cielo. El grupo de apóstoles y fieles, se reúne en el Aposento Alto para orar;
era un número de ciento veinte. Días más tarde, en la celebración de la fiesta de Pentecostés, el
Espíritu Santo descendió sobre los que estaban reunidos. A partir de ese día la Iglesia comenzó a
tomar forma. El apóstol Pedro predica un poderoso mensaje de arrepentimiento y tres mil
personas creyeron y fueron bautizadas (Hechos 2:41).
La Iglesia nace con apóstoles y crece, aún en medio de gran persecución. Los miembros de la
Iglesia en Jerusalén fueron esparcidos por toda Judea, Samaria y lo que hacían era llevar
adelante la misión: Predicar a Jesucristo.
Además de soportar la persecución, la Iglesia tuvo que luchar con herejías como el gnosticismo.
Este movimiento insistía en la salvación mediante una sabiduría secreta o “gnosis”
(conocimiento). Proclamaban el conocimiento superior basado especialmente en principios
filosóficos, misterios de iniciación y elementos de magia. Los gnósticos estaban descontentos con
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lo que consideraban “la simplicidad del cristianismo” y querían convertirlo en una filosofía, para
alinearlo con otras filosofías que dominaban en ese tiempo.
Los gnósticos sostenían que la materia es enteramente mala y el espíritu totalmente bueno.
Surgía entonces una contradicción: Cómo un Dios bueno podía haber creado un mundo malo. La
conclusión era que Dios no fue el agente de la creación. Los gnósticos también negaban la plena
divinidad y plena humanidad de Jesucristo. Decían que Jesús podía haber sido una de las tantas
emanaciones de Dios. Aún en medio de tantas ideas confusas y heréticas, la Iglesia se mantenía
firme, predicando el poderoso mensaje de salvación.
Los apóstoles fueron muriendo y el último que muere es Juan al final del Siglo I. Los hombres que,
discipulados por los apóstoles, los sucedieron, fueron llamados LOS PADRES APOSTÓLICOS
(Clemente, Ignacio, Papías, Policarpo). El nombre de “padres” era una designación popular, dada
la ternura paternal que reflejaban. La tarea de estos padres culmina en el siglo II.
* SIGLO II: A comienzos de este siglo el cristianismo estaba bien establecido, especialmente en
Asia Menor. Las comunidades cristianas se encontraban bien organizadas e iban madurando
rápidamente, mientras el mensaje de Cristo se esparcía notablemente no sólo dentro del Imperio
Romano, sino más allá de sus fronteras. Los creyentes desbordaban de entusiasmo, confesaban
su fe acompañados de señales, prodigios y maravillas obradas por el Espíritu Santo. Había
sensibilidad a las operaciones del Espíritu, la gente continuaba siendo bautizada con el Espíritu
Santo y los dones fluían con libertad.
La conducta de los cristianos llamaba la atención del Imperio Romano que veía en los cristianos
una secta que seguía algo extravagante y que además despreciaba a las religiones conocidas.
Comienza entonces una presión notable por parte del Imperio hacia los cristianos. Las herejías
continuaban y de adentro se levantaban voces disidentes que ponían en peligro la fe tal como la
habían enseñado los apóstoles.
El Canon (regla de medir) del Nuevo Testamento comienza a establecerse en este siglo. La
Iglesia debe definir cuál es su confesión de fe, cómo definiría sus ministerios, qué actitud asumiría
frente al Estado con las persecuciones de las que era objeto y otras cuestiones importantes.
Mientras tanto se mantenía firme la doctrina apostólica y no dejaba de experimentar poderosas
manifestaciones del Espíritu Santo.
En el último tercio del Siglo II, aparece la idea de universalidad y comienza a denominarse a la
Iglesia como IGLESIA CATÓLICA (no romana). Ireneo, uno de los más grandes teólogos de este
siglo y obispo de Lyon, enseñó la unidad de la Iglesia. Una unidad espiritual y no orgánica.
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* SIGLO III: Este siglo fue un tiempo de grandes oportunidades para el testimonio de la Iglesia,
pero al mismo tiempo de enormes dificultades. La Iglesia continuaba creciendo en especial en
Asia Menor, pero hacia mediados del siglo, fuertes persecuciones pusieron en serio peligro su
supervivencia en varias regiones. Esto creó muchos problemas internos entre los cristianos.
A lo largo de este siglo, la Iglesia, a pesar de todo, continuó con el mensaje, expandió sus
fronteras geográficas y sociales a un ritmo asombroso. Poco a poco, se fue transformando en un
imperio dentro del Imperio.
A mitad del Siglo III, Cipriano, obispo de Cartago, enseñó que la Iglesia Universal (fuera de la cual
no había salvación), debía ser gobernada por los obispos sucesores de los apóstoles. Él sostuvo
que la autoridad apostólica había sido dada primero a Pedro. Así fue como la Iglesia de Roma se
hizo predominante, porque se creía que él la había fundado.
* SIGLO IV: Con la supuesta conversión de Constantino (entre 312 y 325 D. C.) la suerte del
cristianismo en el ámbito del Imperio Romano, comenzó a cambiar. De religión perseguida pasa a
ser favorecida por el Imperio. En el año 379, el cristianismo se transformó en la religión oficial del
Estado, a través del emperador Teodosio. Con todos los privilegios y condiciones favorables, la
Iglesia relaja sus convicciones. No hay ética, ni preocupación evangelística y misionera; se pierde
el compromiso con el estilo de vida del Reino.
En este estado de debilidad espiritual surgen controversias teológicas muy fuertes. Había
problemas para resolver la relación entre las tres personas de la Trinidad y a pesar de que se
declara la divinidad del Espíritu Santo, en el Concilio de Constantinopla en el año 381,
paradójicamente el Espíritu comienza a ser reemplazado por la devoción a la virgen María. En
este contexto, el sacerdocio universal de los creyentes, dio lugar al surgimiento de un clero
(conjunto de sacerdotes o eclesiásticos, clase sacerdotal), y este clero se transformó en el
símbolo de lo sagrado.
Los dones espirituales que el pueblo ejercía, pasaron al ejercicio exclusivo del clero. Se pensaba
que el pueblo era ignorante espiritualmente, y que la clase sacerdotal era la única capaz de
ministrar la Palabra, a enfermos y afligidos; tener a su cargo la adoración, administrar el bautismo,
el matrimonio y la muerte. Eran los únicos que podían hablar en lenguas, los únicos que podían
echar fuera demonios, etc.
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De este modo, es a partir de este período y bajo estas circunstancias, que comienza a robársele al
pueblo cristiano el derecho de ejercer los dones bajo la guía del Espíritu y el privilegio de servir
como agentes del poder recibido por la presencia y operación del Espíritu Santo. Los obispos
fueron ampliando su radio de acción y estaban por todo el Imperio para suplir las necesidades
administrativas de la Iglesia.
Una conclusión lamentable de este siglo es que en este proceso de institucionalización, el modelo
de la “ekklesia” (la asamblea de los llamados afuera), pasó a ser la congregación de los
“llamados adentro”. La Iglesia, el mundo y el Imperio eran una sola cosa. Ser ciudadanos del
Imperio, era ser cristiano y viceversa. Ciudadanía imperial y condición cristiana, llegaron a ser
sinónimos. El poder del sistema y de la carne, comenzó a imponerse sobre el poder del Espíritu.
¿Podría haber gobierno apostólico allí? Imposible.
* SIGLO V: Por este siglo, Roma pretende tener supremacía sobre los otros obispos
argumentando
que esa Iglesia había sido fundada por Pedro. Se intensifica la idea de sucesión apostólica, o
secuencia de nombramiento de obispos. Finalmente, Roma sale airosa en su debate y el papa, el
obispo de Roma, llegó a ser reconocido como el obispo superior a todos. De ahí el nombre de
Iglesia Católica Romana.
La Iglesia ingresa al período conocido como "EDAD MEDIA" que va del siglo V al siglo XV,
durante el cual la Iglesia institucional gana un inmenso poder político y social lo cual produce
oscurantismo espiritual. De esta forma se alejó de la verdadera enseñanza y práctica apostólica.
Más tarde, la REFORMA PROTESTANTE del siglo XVI empezó a sacar a la Iglesia de las
tinieblas espirituales que había cegado su mente por varios siglos. Esto, gracias a Martín Lutero.
La teoría del cesacionismo ha hecho mucho daño a la Iglesia. Este concepto de que hay cosas
que cesaron sostiene que los dones espirituales y las manifestaciones del Espíritu Santo,
desaparecieron de la Iglesia a finales del primer siglo. Lo mismo se dice del ministerio apostólico
(que incluye al profético); los cesacionistas afirman la terminación del ministerio apostólico con la
muerte del último de los apóstoles. Con ello entonces se está negando tácitamente el carácter
apostólico de la Iglesia.
Es de suma importancia tomar en cuenta que si bien es cierto los apóstoles murieron, no “murió”
el ministerio u oficio; de igual manera que el presidente de un país puede morir, pero por eso no
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“muere” la función o el cargo. Por otra parte, y esto es superlativo: ¿En que pasaje bíblico, en que
libro o carta del Nuevo Testamento, se afirma que éste ministerio cesó? En ninguno, ya que el plan de
Dios es desde el principio para la Iglesia.
2. Tiempos de Restauración
Es clave analizar lo dicho por el apóstol Pedro en Hechos 3:18-21 “…a quien de cierto es
necesario que el cielo reciba hasta los TIEMPOS DE LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS
COSAS, DE QUE HABLÓ DIOS POR BOCA DE SUS SANTOS PROFETAS, que han sido
desde tiempo antiguo” (ver Amós 3:7).
Hay que orar que Cristo venga pero nunca dejar de cesar que venga el Reino, no es Reino para el
mundo es reino para nosotros. De todas maneras, en la Palabra cuando algo es restaurado se
multiplica de forma que la condición de aquello que es restaurado, supera su estado original (Joel
2:21-26).
En el Nuevo Testamento se usa sólo una vez la palabra griega “apokathistemi” (restaurar) en
Hechos 3:21. Literalmente significa regresar algo otra vez a su lugar, en su orden original. De
todas maneras, en la Palabra cuando algo es restaurado se multiplica de forma que la condición
de aquello que es restaurado, supera su estado original (Joel 2:21-26).
Si en la ley de Moisés una persona robaba un buey o una oveja, además de restaurar el animal
que había robado, tenía que pagar por el equivalente de cinco bueyes o cuatro ovejas (Éxodo
22:1). Otro ejemplo claro es que cuando Job, luego de sus terribles pruebas fue restaurado, “su
postrer estado vino a ser mejor que el primero” (Job 42:10-12); todo le fue restaurado al doble.
También Jesús les dijo a sus discípulos que todo aquel que dejara algo por seguirle “recibiría aquí
cien veces más” (Marcos 10:29-30).
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4. Los profetas hablaron de Restauración
El versículo de Hechos 3:21, señala que las cosas que serán restauradas habrán de ser “LAS
QUE HABLÓ DIOS POR BOCA DE SUS SANTOS PROFETAS”.
Es decir que no todo será restaurado en este tiempo, pero sí se verá la restauración de “las cosas
que hablaron los profetas desde tiempo antiguo”.
1) El libro de Génesis declara el propósito de Dios para el ser humano (Génesis 1:26-31). La
caída en pecado corrompe la imagen y semejanza de Dios en el hombre; pierde el derecho al
árbol de la vida, es expulsado del huerto, se corta la estrecha comunión con Dios, pero también se
vislumbra la redención. Todo lo que tiene su principio en Génesis, tiene su terminación el
Apocalipsis. En Apocalipsis se ve el estado de redención completo; el hombre restaurado con
derecho al árbol de la vida (Apocalipsis 21 y 22), con cielos y tierra nuevos. La restauración
abarca de Génesis a Apocalipsis.
2) Los profetas hablaron al pueblo de Israel sobre la idolatría, apostasía y el juicio de Dios
sobre ellos. Posteriormente anunciaron su restauración, liberación de la cautividad y mediante
el arrepentimiento, el restablecimiento de la justicia y la comunión con Dios (Jeremías 29:14-30;
30:3; 33:7-11, 26; Joel 3:1; Amós 9:14-15; Sofonías 3:20).
La Iglesia debe ser expuesta a LA VERDAD. No hay varias verdades. Las interpretaciones
“privadas” o “denominacionales” de “la verdad”, se apoyan sobre deducciones y puntos de
vista humanos y sin revelación, acomodadas a un contexto propio y de conveniencia doctrinal o
eclesiástica. Jesús dijo: Yo soy EL CAMINO, y LA VERDAD, y LA VIDA (Juan 14:6, énfasis
añadido). Él dijo que el Espíritu Santo es un Espíritu de VERDAD (Juan 14:17; 15:26) y Él, nos
guiaría a TODA LA VERDAD (Juan 16:13).
5) La Iglesia comienza a ser testigo de la restauración del Tabernáculo de David (Amós 9:11;
Hechos 15:16-18). Este tabernáculo se estableció al tiempo de ser David rey, en lugar de Saúl. El
arca del pacto, representación de la presencia y el poder de Dios, había sido tomada por los
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filisteos. Fue devuelta y David la hizo retornar a Jerusalén, colocándola en una tienda sobre el
Monte de Sion (1° Samuel 4 a 7:1; 2° Samuel 6; 1° Crónicas 13 al 16).
El arca había estado en el tabernáculo de Moisés. Su ubicación era el Lugar Santísimo. Sólo el
sumo sacerdote tenía acceso a ella una vez al año, salpicando sangre de animal sobre su cubierta
(Hebreos 9:1-7). El pueblo se acercaba sólo al atrio exterior del tabernáculo para ofrecer
sacrificios y adorar a Dios. El tabernáculo de David, produce un cambio importante, ya que la
separación del pueblo, de Dios y Su presencia, se cambia a una relación de intimidad.
La restauración del tabernáculo de David para la Iglesia hoy, es una restauración de la verdadera
adoración en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24). Esta es la expresión de un pueblo que ha sido
restaurado, conoce la verdad y tiene un espíritu integrado al Espíritu de Dios, vive en la presencia
de Dios, camina en la luz, en plenitud de gozo (Jeremías 31:12; Salmo 16:11) y ofrece sacrificios
de alabanza (Hebreos 13:15). Es la restauración de la presencia del Señor en la casa de Dios.
Esto produce una alabanza con acción de gracias, libertad y alegría.
La restauración del tabernáculo de David hoy, deja de lado rigidez, formalismo, tradición,
legalismo y costumbrismo. Son “tiempos de refrigerio” viviendo en la presencia del Señor (Hechos
3:19; Jeremías 31:12-13).
La Iglesia de la Edad Media, perdió su comunión personal con el Espíritu cuando sus líderes
taparon sus oídos. Pero Cristo viene una segunda vez a la Iglesia y se oye “el espíritu de la
profecía” (Apocalipsis 19:10). Una vez que la Iglesia oye “la voz del desposado”, se proyecta como
la “voz de la desposada”; la Iglesia como portavoz al mundo. La Iglesia profetiza al mundo,
gobierna, decreta; la ley está saliendo de Sion (Isaías 2:3).
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ordenados por la misma congregación; prima la democracia).
Los gobiernos elegidos y puestos según el criterio humano, desaparecerán. Dios está restaurando
los cinco ministerios: Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, para equipar y
perfeccionar a la Iglesia a fin de que haga la obra del servicio, “hasta que todos lleguemos a la
unidad de la fe” (Efesios 4:11-16; ver Jeremías 33:12-13; Isaías 30:20-21), sin sectarismos, sin
divisiones y con una doctrina unificada.
La Iglesia no puede ser equipada ni perfeccionada sin el trabajo conjunto de los cinco ministerios
que son un regalo de Jesucristo para Su cuerpo y significa llevar a ese cuerpo a la madurez,
implementando el gobierno teocrático. Si Dios va a restaurar LA VERDAD en la Iglesia, lo hará a
través del trabajo de los cinco ministerios, y de Su gobierno.
9) La Iglesia será restaurada en amor y poder. La premisa de Dios desde siempre fue: “Y
amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”
(Deuteronomio 6:5). La Iglesia va a practicar el mismo tipo de amor que Jesús manifestó
mientras estuvo en el mundo. Él mismo les dijo a sus discípulos que serían conocidos por su amor
(Juan 13:34-35).
La restauración incluye también la manifestación del poder ilimitado de Dios por medio de la
Iglesia. Cuando a través del pueblo de Dios fluyan los dones del Espíritu y se desarrollen sin
restricciones en la vida de las personas, poder y amor harán una conjunción perfecta. La gente
será atraída por el amor y el poder que evidencie la Iglesia.
10) La restauración del concepto “Reino de Dios”. Jesús oró: “Venga tu Reino, que se haga tu
voluntad en la tierra, así como se hace en el cielo”. Siempre estuvo esta idea en el corazón del
Padre.
El pueblo de Israel a través de sus líderes y profetas oyó una y otra vez que tenía que escuchar a
Dios y hacer su Voluntad. Con la restauración del gobierno teocrático, la Iglesia está preparada
para restaurar el gobierno de Dios en su vida y en la nación.
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Jesús enseñó los principios para vivir en el Reino de Dios en Mateo capítulos cinco al siete.
Cuando la Iglesia los aplique verá cambios profundos en la sociedad, “porque el Reino de Dios no
es comida ni bebida sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17).
Notamos que hay “tiempos de restauración”. Estos son tiempos cuando el Señor dará a la Iglesia
lo que perdió. Hechos 3:21, no dice que todas las cosas serán restauradas, pero debemos
inferir que “todas las cosas” incluye solamente las cosas que fueron habladas por los
profetas.
Cristo no puede regresar hasta que sea cumplido todo lo que los profetas hablaron. Él podría venir
en cualquier momento, pero no vendrá por la Iglesia, hasta que todo sea cumplido. De hecho, es
necesario que el cielo lo “reciba” (reserve, retenga), hasta aquel tiempo, porque cuando Él retorne,
vendrá por una Iglesia restaurada, una Iglesia gloriosa (brillante, llena de honor, esplendor y belleza,
irradiando la hermosura de su Cabeza), sin mancha (sin impurezas que desfiguran), ni arruga (con
la lozanía de una novia preparada, sin señales de deterioro), ni cosa semejante (deformación,
contaminación) (Efesios 5:27).
Jesucristo quiere presentarse a sí mismo una Iglesia santa y sin mancha. ¿Está la Iglesia actual
en esas condiciones? NO. Por lo mismo hay que trabajar en la vida de santidad de la Iglesia,
hermoseándola para el Amado.
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6. Posición o Función del Ministerio Apostólico
1ª Corintios 12:28… Primero Apóstoles. Primero (gr. Protón). Primero en tiempo, lugar, orden
e importancia. Antes, al principio, principalmente, ante todo.
Cuando uno respeta el orden, desde el orden fluye la Unción, cuando no hay orden es una mezcla
rara, cuando una Iglesia respeta ese orden y viene bajo cobertura empiezan a fluir los dones
porque se esta respetando el principio que Dios dio.
"Apóstol" es "uno enviado como representante de otro con el poder y autoridad del representante
procediendo del que lo envía”. NO es lo mismo ser un discípulo que tener una mentalidad
apostólica, los cursos las células tienen mentalidad discipular, la iglesia tiene que pasar de una
mentalidad discipular a una mentalidad apostólica. Nosotros haciendo discípulos solo vamos
hacer seguidores y la Iglesia Apostólica es gente con autoridad delegada que pisa y posee,
decreta y pasa.
Apóstol NO Es lo mismo que misionero, un apóstol tiene autoridad espiritual por eso es un
enviado, corrige lo deficiente, establece etc. lo que no puede hacer un misionero. Es mas ¿quien
envía a un misionero? una Iglesia local hay una mala noticia en esto porque LOS ENVIADOS
SON EVIADOS APOSTOLICOS y las manos para que salgan a la obra la pone un equipo, un
presbiterio apostólico y profético.
Estamos incompletos los misioneros se mueren de hambre mandan cartas a cada rato porque los
hemos enviado mal, los hemos enviados desde el alma PERO SIN OBEDIENCIA A LA PALABRA,
la iglesia se tiene que poner bajo cobertura apostólica y profética entonces los enviamos pero con
un envió diferente con una Unción apostólica y profética. Hay envíos por ignorancia o desacato a
la palabra. Son enviados apostólicos no son misioneros eso es un invento Hay muchas cosas
que hay que cambiar en la Iglesia.
Cuando una Iglesia infringe este principio, está violando el principio de las cosas primeras.
Muchas iglesias locales sufren porque no han reconocido este principio de Dios. Una iglesia fuera
de orden no experimentará la plenitud de la unción. La unción fluye a través del orden. La Iglesia
primitiva empezó con apóstoles.
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en la verdad y orden del Reino, especialmente mediante la fundación y supervisión de Iglesias
locales”. Es interesante observar tanto en Mateo 10:1-5 y Lucas 6:12-16 cómo Jesús cambia el
rango y la posición de sus discípulos, llamándolos apóstoles.
3) EL APÓSTOL TIENE UN ESPÍRITU REFORMADOR. (2ª Corintios 11:1-4; Gálatas 1:6-9; 3:1-3;
5:1; 2ª Tesalonicenses 2:15). Cada una de las tareas apostólicas es elevar a la Iglesia a su forma
apropiada. Los apóstoles tienen la preocupación de ajustarse al orden bíblico. Los grandes
enemigos de una reforma son los sistemas religiosos, legalistas, tradicionales, denominacionales,
que han estado asentados por años. Los sistemas religiosos que necesitan ser reformados están
al servicio de los intereses del liderazgo de ese sistema y comúnmente, ellos se oponen a la
reforma.
En los días de Jesús como en los días de los apóstoles, los líderes religiosos fueron los fariseos y
saduceos. Durante la Reforma, ellos tuvieron mucho que perder, su posición, su poder y control
sobre el pueblo.
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5) EL APÓSTOL PLANTA IGLESIAS (Hechos 14:19-23; 1ª Corintios 3:6-10). Es tarea apostólica
y profética el plantar iglesias, muchas iglesias han sido plantas por pastores o evangelistas y la
gracia de Dios permite que funcione porque el evangelio el maravilloso pero eso no hace que
tenga un buen fundamento. La iglesia apostólica es la que ha sido fundamentada con
fundamentos apostólicos y proféticos.
6) CONFIRMA Y ESTABLECE (Hechos 15:41; 16:5; 18:23; Tito 1:5). Confirmar: hacer apoyar
sobre, hacer firme, establecer, fortalecer y dar un respaldo adicional. Establecer: llegar a estar
sobre una base firme y permanente.
7) EL APÓSTOL PONE ORDEN (1ª Corintios 11:34; 14:40; Colosenses 2:5). Poner orden en la
doctrina
9) PROVEE COBERTURA APOSTÓLICA (Pablo a Timoteo y Tito) (1ª Timoteo 1:3-4; 2ª Timoteo
4:11-12; 3:14-15; Tito 1:5, 2:15, 3:8-10). La paternidad apostólica trae cobertura apostólica, la
cobertura es para la familia pastoral y para la congregación, la paternidad tiene que ver con esa
cercanía con ese afecto fraternal y la cobertura tiene que ver con la espiritual. La cobertura o te
achica o te amplia cuando la gente obedece a cobertura mejoran condiciones familiares, cambia
el espíritu de la iglesia, mejoran las finanzas de la iglesia.
11) ESTÁ PROVISTO DE UNA GRACIA APOSTÓLICA (Romanos 1:5; 12:3; 1ª Corintios 3:10;
Gálatas 2:9). La gracia es una capacidad singular dada por Dios de hacer lo que ordinariamente
no se puede hacer. La gracia es para que puedas hacer lo que ordinaria mente no puedes
hacer. Hay que leer la biblia apostólicamente
La Iglesia de Jesucristo es, debe ser, una Iglesia apostólica. La Iglesia es una Iglesia “enviada,
comisionada por Jesucristo con autoridad apostólica” La Iglesia apostólica tiene unción y
carácter apostólico, tiene una identidad definida. Una Iglesia apostólica es una Iglesia que
tiene una fuerte dimensión apostólica (longitud, ancho y espesor) es por lo tanto la medida de
la unción apostólica que fluye a través de un creyente como también de una congregación
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El nacimiento de la Iglesia y su fundamento es apostólico. Así nació y comenzó a desarrollarse la
primera Iglesia. Dado que el término “apóstol” significa “enviado”, se deduce que la Iglesia es una
Iglesia “enviada, comisionada por Jesucristo con autoridad apostólica”; es decir, una Iglesia
apostólica.
Una Iglesia apostólica es una Iglesia que tiene una fuerte dimensión apostólica. Una dimensión es
definida como la medida en longitud, ancho y espesor. Esto es: proporción, extensión, rango,
alcance o peso de una cosa. La dimensión apostólica es por lo tanto la medida de la unción
apostólica que fluye a través de un creyente como también de una congregación. No todos los
creyentes serán apóstoles, pero sí todos, la iglesia misma, tendrán UNCIÓN Y VISIÓN
APOSTÓLICA. Cuando una Iglesia llega a ser apostólica, romperá todo lo que antes no fue
posible. Adquirirá una capacidad para hacer lo que antes no podía.
Esto sucede por causa de la GRACIA APOSTÓLICA que es derramada y recibida a través del
ministerio apostólico. La gracia nos da una capacidad para realizar lo que hemos sido llamados y
enviados a hacer. La unción apostólica libera gracia a la Iglesia. Una Iglesia que no tiene
dimensión apostólica, con los cinco ministerios trabajando en equipo reflejará la tendencia de su
líder o pastor. Si la tendencia del pastor es el evangelismo, toda la Iglesia se volcará al
evangelismo; si la unción del pastor es de maestro, toda la Iglesia tendrá gran conocimiento de la
Palabra; si se orienta hacia lo profético, su inclinación será hacia la profecía.
Las Iglesias por lo general, reflejarán la fuerza de sus pastores, porque ellas reciben las
dimensiones que tienen sus líderes. La diferencia entre el ministerio apostólico y el del pastor,
reside en que un pastor piensa en términos de seguridad, protección y preservación; en cambio el
pensamiento de un apóstol está basado en términos de progresión y expansión.
Los creyentes necesitan ser orientados y enseñados a través de los cinco ministerios, recibiendo
de cada uno de ellos su unción, ya que ningún don por sí solo puede perfeccionar a la Iglesia.
1
2) NO PIENSA EN TÉRMINOS DE SUS NECESIDADES, SINO EN LAS NECESIDADES DE
SUS HERMANOS Y DE LOS DE AFUERA (Hechos 2:43-47; 3:1-6; 20:35; Efesios 4:28; Tito 3:8-
14). Mentalidad de libertad financiera, el espíritu generoso busca donde estar invirtiendo
12) LA IGLESIA APOSTÓLICA TOMA CIUDADES, PORQUE SERÁ UNA IGLESIA SOBRE
UNA CIUDAD O REGIÓN (Salmo 2:8; Hechos 13:42-44; Romanos 15:17-20; 1ª Pedro 2:9).
1
EL PROFETA Y LA PROFECÍA HOY
Para mantener el estado espiritual al cual Dios me ha llevado, hay una palabra clave la
obediencia, pero no es una obediencia ajustada a la escritura, el Espíritu Santo es una persona, el
Espíritu Santo vive dentro de nosotros como persona, y si es una persona el puede en su
soberanía pedirle cosas que no necesariamente estén en la biblia, (Hechos 4:34) ejemplo los
primeros cristianos vendían sus casas, eso no estaba escrito en el antiguo testamento, el espíritu
santo le puede dar una orden que no necesariamente tenga que ver con la biblia, pero si usted lo
obedece o desobedece caemos de la espiritualidad que decimos tener.
Dios levanta profetas porque estamos en el final de los tiempos, porque Dios se digna a revelar a
sus siervos lo que siempre ha estado atrás de la cortina, no es una nueva revelación siempre
estuvo ahí pero no se veía, la obediencia corre el velo. La revelación no llega porque uno hace tal
cosa en ese caso la gloria seria mía, si uno obedece a Dios en la intimo de su amor Dios se le
va revelar, en la revelación el principio fundamental es la obediencia, si algo me pide Dios no hay
que demorarse, en la vida cristiana detenerse es retroceder porque el Espíritu Santo va de gloria
en gloria al no ser obediente uno retrocede.
Lucas 3:25 en el templo nunca pasaba nada, solo sacrificios, se leía la tora, no tenían nada los
religiosos, no había vida pero el Espíritu Santo estaba sobre Simeón, el detalle aquí es que el
Espíritu Santo aun no había venido y solo venia a profetas y reyes, también estuvo en Enoc
cuando profetizo Judas 1:14. Queremos encerrar a Dios dentro de nuestras teologías y
entendimientos, decimos Dios solo tiene este camino para hacer esto ¡quien dijo! Dios mañana
abre un camino donde no hay camino una puerta donde no hay puerta.
1
La voz profética es el ministerio más antiguo registrado en las Escrituras a través del cual Dios ha
comunicado Su Palabra y Voluntad al ser humano. Con el propósito de comprender la
importantísima función del ministerio profético en la actualidad, es imprescindible comenzar
observando dicho ministerio desde el Antiguo Testamento, tomando como base algunos ejemplos
que describan las características de los Profetas antiguos. De este modo, y sobre un firme
fundamento, podemos adentrarnos en el conocimiento del funcionamiento de los Profetas en el
Nuevo testamento y en nuestros días.
Comenzaré definiendo los términos que se utilizan en el original hebreo para referirse a los
Profetas. Las características de este ministerio; la importancia de diferenciar el Logos de Dios del
Rhema de Dios; cómo saber reconocer a los falsos profetas; cómo entender el término
"infalibilidad» de los Profetas en el contexto adecuado, y profundizar en algunos ejemplos bíblicos.
Por último, al analizar el ministerio de Juan el Bautista tendremos una clara revelación del
funcionamiento, la responsabilidad, y la tarea encomendada por el Señor a los Profetas del día de
hoy, quienes han sido levantados por Él para estos últimos tiempos, "los tiempos del fin». Todo lo
anterior nos conducirá y servirá de base para saber cómo entender la profecía y el correcto
desenvolvimiento del ministerio profético en el presente.
* Profetas
Hay tres términos hebreos de importancia para designar a los profetas; el más importante es
"Nabhi» que se traduce "Profeta», este término deriva de una raíz que significa "anunciar», Éxodo
7:1. Los otros dos términos mucho menos usados son "Ro'eh» 2º Sam 15:27 y "Hozeh» 2º Cr
16:7, que significan "ver» y se traducen como "Vidente».
También encontramos un cuarto término, menos usado que es "Varón de Dios» (Ish Elhoim), que
significa que el Profeta es escogido y enviado por Dios. 1º Samuel 9:9, cambio de nombre: "Vidente»
por "Profeta». La tarea de los Profetas en el Antiguo Testamento es resumida básicamente en una
doble función:
La Biblia nos muestra la existencia de cuatro tipos diferentes de profetas, los cuáles coloco en
orden de importancia:
• Recibir y oír la revelación del mensaje (1º Sam 9:15, Ez 2:1-3, 8).
• Comunicar las Palabras de Dios (Ezequiel 2:4-7).
1
• Dejarlas escritas para testimonio (Isaías 30:8). Lo que hoy conocemos como Antiguo
Testamento, es la revelación divina dada a los Profetas, a la cual no se le puede quitar ni
añadir.
Los Profetas son individuos por medio de los cuales Dios se puede comunicar y hablar a su
pueblo; son canales de comunicación de Dios. El ministerio del Profeta no debe añadir ni sustraer
nada de la Palabra de Dios. Sin embargo, tiene la responsabilidad de traer iluminación e
instrucción específica sobre lo que ha sido escrito en la Palabra, a lo cual se le denomina
"Revelación».
Cristo viene por un Iglesia: santa, pura y sin mancha ¿Cómo va hacer esto Dios? Dios se las va
arreglar con los profetas, no son gente común y claro que son raros porque toda persona que
entra en una mayor profundidad (comunión) con Jesucristo comienza ser espiritual, así como Juan
el Bautista el profeta prepara un corazón y disponer a un pueblo.
El ministerio del Profeta fue establecido por Dios desde el Antiguo Testamento como el primer
método de comunicación de Dios con la humanidad. Así como Juan el Bautista, que rompe con
las estructuras el tenía que haber sido sacerdote pero fue profeta, (Lucas 3:4) es mencionado
como el encargado de preparar el camino para la manifestación del Mesías, Jesucristo; del mismo
modo, Dios está levantando en la actualidad una compañía de Profetas que prepararán el camino
para la venida de Jesucristo, como Rey de Reyes y Señor de Señores.
Los Profetas y el Presbiterio (Hechos 13:1-2), tienen el don divino de activar los dones y talentos
de los santos y ministerios por la imposición de manos (1ª Timoteo 1:18; 4:14), y profecías, como
también revelar y confirmar a aquellos que tienen un llamamiento a uno de los cinco dones
ministeriales. Cristo ha dado a los Profetas la habilidad de reconocer los dones y llamados que
Dios ha depositado en la vida de alguna persona. Cuando el Profeta impone sus manos (imparte
1
bendición) y profetiza a una persona dones y llamados, sus palabras tienen el poder creativo
impartido por Cristo para hacer y activar ese ministerio en un miembro. El poder de la palabra
profética es “Llamar a lo que no es como si fuese.”
El presbiterio es los que están llamados a liderar la iglesia que son los cinco ministerios, el
apóstol, el profeta, el evangelista y el maestro están dados al cuerpo universal de Cristo, los
pastores son locales. El apóstol es el hombre estructura, funda iglesias, el profeta trae la visión y
por negar esto la iglesia estuvo ciega, porque la visión Dios se la da al profeta, porque es el que
dice lo que Dios dice, el evangelista es el hombre salvación, el maestro es el hombre instrucción
porque si uno no se basa en una palabra solida de Dios uno va ser llevado para cualquier lado, el
pastor es el hombre administrador. Esto funciona mediante la sujeción de los unos a los otros en
el temor del Señor.
* Son proclamadores de la Palabra de Dios, llenos del Espíritu Santo, llamados por Dios para
advertir, animar, fortalecer y consolar: "Pero el que profetiza habla a los hombres para
edificación, exhortación y consolación" (1ª Corintios 14:3). Exhortar en el original es
Parakaleo – Lejis: Llamar a una persona al lado. Instar a alguien a seguir una conducta.
* En ocasiones son videntes que predicen el futuro. (Hechos 11:28) "Y levantándose uno de
ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda
la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio" (Hechos 21:10-11).
* Tienen la misión de poner al descubierto el pecado, proclamar la justicia, advertir del juicio
venidero y combatir la mundanalidad y tibieza en el pueblo de Dios (Lucas 1:14-17).
Los mensajes de los Profetas no se han de considerar infalibles. Sus mensajes se sujetan a la
evaluación de la Iglesia, a otros Profetas y a la Palabra de Dios. Se requiere que la congregación
discierna y pruebe si lo que contiene es de Dios: (1ª Juan 4:1) (esto no significa sospechas)
Queremos aclarar que el Profeta es uno de los cinco dones ministeriales que se desprenden del
Manto de Cristo, y que fueron instituidos por Él. Los Profetas poseen el don de profecía, como así
también otros dones espirituales que son señal de su llamado ministerial. Sin embargo, es muy
importante señalar que no todo aquel en el que opere el don espiritual de profecía es Profeta.
Esta confusión es habitual dentro del pueblo del Señor y ocurre a consecuencia de colocar al
mismo nivel el don de profecía y el oficio del Profeta. La profecía es una de las manifestaciones
del Espíritu Santo. El Profeta es uno de los cinco dones ministeriales que se desprenden del
Manto de Cristo, y que fueron instituidos por Él. El oficio de profeta no es una manifestación del
Espíritu Santo sino un don dado por Cristo, entonces cuando el profeta empieza a orar por la
2
gente empieza a profetizar porque es un manto que tiene como señal de que es llamado a ese
ministerio. Si tienes el llamado tienes la señal. Además el profeta trae revelación de la palabra.
La profecía es una de las manifestaciones del Espíritu en la vida de cualquier creyente lleno del
Espíritu Santo "según Él desee usarlo» en momentos determinados. En cambio, el oficio del
Profeta no es una manifestación del Espíritu, sino un don ministerial dado directamente por Cristo.
No es un don esporádico sino un "oficio permanente» de una persona llamada por el Señor para
desarrollar junto con el Apóstol la trascendente misión de establecer la doctrina de fundamento.
Lo anterior se hace muy claro en Efesios 2:20. Cuando ese pasaje hace referencia al fundamento
que por supuesto es Cristo, lo relaciona con la labor de los Apóstoles y Profetas. Si analizamos
ese versículo desde el original griego, evitaremos cometer un error muy común. Este error resulta
de la lectura de la porción del versículo que dice:
El entendimiento más habitual de esta frase bíblica, es afirmar que “los Apóstoles y Profetas SON
EL FUNDAMENTO”. Si fuera así habría una severa contradicción con lo que el mismo apóstol
Pablo escribió cundo dijo que: (1ª Corintios 3:11). El texto del original griego comentado por W.
E. Vine, permite deducir que la preposición clave que facilita la correcta interpretación de Efesios
2:20, es la palabra "de». Este término "de», no afecta al sujeto conformado por los "apóstoles y
profetas», sino que afecta al objeto, que es el "fundamento». La acción de edificar que menciona
el versículo, no puede ser ejercida por el objeto (fundamento), sino por el sujeto (Apóstoles y
Profetas). Para visualizar con claridad el texto en cuestión, nos ayudará una versión facilitada del
mismo:
Esta importante aclaración, nos deja ver que los Apóstoles y Profetas son aquellos delegados con
autoridad de Dios, para establecer el fundamento de Cristo y su doctrina. De este modo, la
voluntad de Dios es regresar a la Iglesia al principio en donde todos
Una verdadera profecía es aquella en la cual el Espíritu Santo inspira a alguien a comunicar las
palabras puras y exactas de Dios para un individuo o grupo al cual el Señor quiere hablar. Es
entregada por la persona que profetiza "sin añadir ni sustraer». Para su efectividad máxima es
necesario que se cumplan condiciones precisas:
2
* En el tiempo de Dios. (Esto es muy importante)
* Con la actitud y el espíritu adecuado. La profecía por lo general es dada vocalmente, pero
puede hacerse también por escrito o por medio de símbolos:
* El Profeta Jeremías al tomar y quebrar una vasija de barro (Jeremías 19:1,10-11).
* El Profeta Agabo al tomar el cinto de Pablo y atarse pies y manos (Hechos 21:10-11).
Ante lo que venimos expresando, el interrogante es: ¿Por qué necesitamos la profecía en el
tiempo presente? Para la correcta respuesta a esta pregunta, debemos comprender el significado
de dos palabras importantes del griego bíblico del Nuevo Testamento: "Logos», y "Rhema».
Logos y Rhema son términos traducidos al castellano como "Palabra». La utilización de cada uno
de estos términos se ha escogido para expresar diferentes significados.
* Logos
Es utilizada al referirse a la "Palabra de Verdad", la Biblia (2ª Timoteo 2: 15). En Juan 1:1 y 14
habla de Jesucristo como el "Verbo hecho carne", el Logos de Dios. Cristo es el mismo ayer, hoy y
por los siglos; el cielo y la tierra pasarán mas su Palabra nunca pasará.
El Logos de Dios es: creativo, verdadero, poderoso, infalible, completo, eterno, da vida. El Logos
es la "norma eterna" de Dios; toda expresión, revelación, doctrina, predicación o profecía, debe
ser medida y sujetada a ese Logos Eterno. No hay nada en el universo, ni en el cielo, ni en la
tierra, ni debajo de la tierra, que puedan impedir que el Logos llegue a ser todo lo que proclama.
Podemos entonces definir el logos como: "Todo el Consejo de Dios señalado en la Santa
Biblia, las Escrituras en su totalidad".
* Rhema
Se le puede definir como: "Una palabra de la Palabra". El Diccionario Expositivo de palabras del
Nuevo Testamento de W. Vine, lo define de la siguiente manera:
2
Por todo lo expresado, el Rhema, proviene del Logos y es una Palabra específica y puntual
inspirada por el Espíritu Santo como respuesta o guía para una situación definida. "...La fe viene
por el oír, y el oír, por la Palabra (Rhema) de Dios" (Romanos 10:17).
Para que el Rhema pueda cumplir su misión, es imprescindible que sea recibida con fe por el
oyente. El Rhema es una Palabra específica del Señor que se aplica a nosotros como individuos
en forma personal. "El Rhema siempre depende del Logos". Si comparamos el Logos con el
cuerpo humano y el Rhema con un miembro específico del cuerpo, podemos decir con certeza
que el cuerpo "Logos" puede sobrevivir sin algunos miembros (Rhema), pero ningún miembro
(Rhema) puede sobrevivir sin el cuerpo (Logos).
Hoy en día tenemos el privilegio de contar con "la Biblia", la verdad eterna de Dios que es "el
Logos"; pero Dios en su amor nos ha provisto también del "Rhema" que nos provee la Palabra
necesaria para una situación específica. El cristiano debe vivir basado firmemente en el Logos
de Dios; a la vez que debe ejercitar una relación íntima con el Espíritu Santo para recibir el
Rhema de Dios que se adecua a cada necesidad o decisión específica. El Espíritu Santo es
ese manantial que produce que el logos de Dios sea vivo para nosotros. Cuando Jesús estuvo en
la tierra él era el logos pero cuando actuaba él era el rhema.
* Despejando Dudas
Profecía del Logos: El Logos de Dios nunca cambia. Las profecías escritas en la Palabra de
Dios, se han cumplido, se cumplen y se cumplirán; nada impedirá que los propósitos eternos de
Dios y sus planes para con la humanidad y el universo, se cumplan (Apocalipsis 9:14-15).
Profecía del Rhema: En la Biblia, podemos encontrar a individuos, que recibieron un Rhema de
Dios que no llegó a cumplirse. En todos estos casos, no fue el Rhema de Dios el que falló, sino
que las personas fueron las que no obedecieron, ni respondieron, ni creyeron, ni actuaron, ni
esperaron, en conformidad con esa Palabra (1ª Samuel 9:17; 10:1; capítulos 13 y 14; Hebreos
3:12-19).
Rhema - Revelación Interna: Un Rhema es una comunicación directa de Dios, por su Santo
Espíritu a nuestro espíritu. Puede venir a nosotros en diferentes maneras: Al leer la Biblia, de
2
pronto, el Espíritu Santo da nueva vida a un versículo o palabra con un poder sobrenatural en
nuestro espíritu para que la tomemos para nuestra vida. Este Rhema, puede tener diversos
objetivos, tales como: enseñarnos, dirigirnos, consolarnos, ubicarnos en una función o un
ministerio específico, etc.
Profecías y Rhemas Bíblicos, que no deben ser aplicadas personalmente el día de hoy:
1. Noé, cuando Dios le habló para que construyera el arca (Génesis 6).
2. Abraham, cuando por mandato de Dios debía entregar a Isaac en sacrificio (Génesis 22).
Estas ilustraciones bíblicas específicas, ocurridas a estos varones de Dios, nos proveen de
enseñanzas y verdades eternas para nuestras vidas. De este modo, podemos ver palabras
personales que Dios habló a sus Profetas, como así también actos específicos que realizaron, los
cuales fueron para ellos, o para el pueblo de Dios una orden concreta, en un determinado
momento.
Hay cosas que son Bíblicas pero no son para el día de hoy, no basta con decir es bíblico
además de ser bíblico debe ser del Espíritu Santo para el día de hoy.
Para que una cosa sea bíblica tiene un espíritu que es el Espíritu de Dios, la biblia cuando la usa
el diablo tiene el espíritu del diablo, aunque sea la biblia. Cuando Cristo fue tentado el diablo uso
la biblia. No adoremos la biblia, adoremos al Dios de la Biblia. La biblia tiene un espíritu hay que
saber porque espíritu viene “el diablo uso la biblia” para que la biblia sea la palabra de Dios, tiene
que venir inspirada por el Espíritu Santo.
Por eso la gente está cansada de los sermones, porque los sermones traen cosas coherentes que
unen versículos, pero no tiene espíritu, entonces la gente necesita palabra de Dios venida de
labios y personas ungidas para que el Espíritu Santo le de vida en el corazón del que lo escucha,
no solo escuchar un sermón.
Escuchar un mensaje no significa que sea palabra de Dios, aunque el mensaje sea acertado y
correcto, tiene que venir inspirada. ¡Pero la biblia dice que la palabra de Dios es inspirada por
2
Dios! Eso es correcto pero está inspirada en el tiempo que fue escrita ahí. Pero Jesús la
predico lleno del Espíritu Santo al momento que predico.
Porque hasta los fariseos tenían la palabra y no ocurría nada, para que una palabra haga efecto
debe ser predicada lleno con el Espíritu Santo entonces es palabra de Dios, no podemos separar
la palabra del espíritu cuando lo hacemos estamos en la religión y eso no alimenta a nadie.
Otro de los puntos importantes acerca de este ministerio, es aprender a reconocer aquellos que son
falsos. En Mateo 7:15-20, encontramos lo que Jesús enseña acerca de los falsos Profetas.
Características: Aparentan ser corderos, pero son lobos, el problema es por dentro. Dicen,
enseñan, predican, pero no viven lo que predican, no son verdaderos siervos de Dios. Su
profesión es aparentar lo que no son, para engañar.
¿Cómo reconocerlos? Por sus frutos. El buen árbol da buen fruto, así como el mal árbol da
malos frutos. Se debe observar los frutos de la vida del Profeta. Para evaluarlo correctamente, es
necesario
detenernos en algunos puntos trascendentes, como ser: su vida a nivel personal, matrimonial,
ministerial, su madurez, su motivación, su mensaje, su moralidad, y administración del dinero.
Estos aspectos son claves, para evaluar bíblicamente a un Profeta.
En el Antiguo Testamento el falso Profeta se indica con toda claridad. En Deuteronomio 13:1-5
encontramos Profeta que se levanta en medio del pueblo, y sueña o profetiza señal o prodigio; en
este pasaje vemos algunas pautas que arrojan luz sobre el tema.
2
"Tal Profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra
Jehová vuestro Dios..." (v.5).
Esta Palabra nos enseña que a pesar de cumplirse la señal o prodigio, el Profeta era considerado
falso porque conducía al pueblo a la idolatría, y por tal motivo, debía morir. En Deuteronomio
18:15, Dios levanta Profeta a quien el pueblo debe escuchar. Los versículos 18 y 19 nos hacen
saber, que es Dios quien pone las palabras en el Profeta, para que las hable. Aquel que no le
oyere, Dios le pedirá cuentas.
Si algún Profeta habla con "presunción" en nombre de Dios, sin que Él le haya enviado, o si habla
en nombre de dioses ajenos, ese Profeta morirá (v. 20). En el caso de que hable en nombre de
Jehová y no se cumpliere lo que dijo, es presunción del Profeta; Dios dice: "...No tengas temor de
él..." (v.22).
Estos pasajes nos muestran una diferencia en la enseñanza sobre los Profetas en el Antiguo
Testamento. El Profeta que anuncia algo como de Dios, "y que aún se cumpla", pero que su
palabra lleve a la "rebelión" contra Dios, debe morir. Así también aquel que hable con presunción,
llevando el corazón del pueblo a la adoración a otros dioses. Sin embargo, el que habla de su
propio corazón, sin que se cumpla, ni acontezca lo que diga, habló presumidamente, por lo tanto,
el pueblo no debía tenerle temor.
Con el propósito de no errar, es imprescindible tener muy en cuenta que el sólo cumplimiento de
una profecía no determina la veracidad o falsedad del Profeta. Para ello, se deben analizar una
serie de factores de gran importancia, que ejemplificaremos para una exacta comprensión.
* Ejemplos Bíblicos
En Jeremías 27:10; 14-16 y 18, Jeremías dice de parte de Dios, que los Profetas hablaban
mentira, y profetizaban en nombre de Jehová falsamente, sin embargo, estaban vivos en medio
del pueblo y no les daban muerte. Esto muestra claramente que no por cualquier palabra se daba
muerte a un Profeta, sino solamente en el caso de profetizar "rebelión contra Dios", e incitar a la
"adoración de otros dioses".
En el mismo libro, en el capítulo 28 encontramos un relato que nos brinda una gran enseñanza:
En los primeros versículos vemos al Profeta Hananías, profetizando que el yugo de Babilonia se
había roto y que en dos años volverían los utensilios de la Casa de Jehová; también volvería el
rey, Jeconías, y todo el pueblo transportado de Judá (v. 1-4). Cuando un Profeta hablaba paz a su
pueblo, sería conocido como Profeta de Dios cuando su palabra, se cumpliera (v.9).
Más adelante Hananías rompe el yugo del cuello de Jeremías, y dice: "...Así ha dicho Jehová: de
esta manera romperé el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, del cuello de todas las
naciones dentro de dos años..." (v.11). Jeremías responde que el yugo de Nabucodonosor sobre
2
las naciones, ahora sería de hierro: "...Yugos de madera quebraste, mas en vez de ellos harás
yugos de hierro" (v.13).
En el contexto arriba citado, vemos que al Profeta Hananías no le mata el pueblo, lo hace Dios
mismo en la sentencia profetizada por Jeremías. En el caso de Hananías, aunque habló
presumidamente de su propio corazón, y su palabra no se cumplió, no era posible que quedara sin
castigo debido a que la gravedad de su pecado, consistió en hacer creer al pueblo que estaban bien
ante Dios, cuando en realidad estaban sufriendo el justo juicio de Dios a causa de su pecado.
Hananías no sólo habló rebelión, sino que por su palabra el pueblo se conformaba con una actitud
rebelde que los conducía a seguir viviendo indiferentes al llamado de arrepentimiento de su maldad.
Esta situación era muy peligrosa para el pueblo, debido a que aparentemente las palabras de
Hananías no llevaban abiertamente a la idolatría, o a la rebelión contra Dios, pero en una forma muy
sutil (que es de las más peligrosas), les profetizaba una paz ficticia, que no era nacida de la perfecta
comunión del pueblo con Dios.
Sin embargo los que conocían a Dios sabían quien hablaba de parte de Dios, porque el que
conoce a Dios sabe lo que Dios está haciendo en una nación, con la iglesia, sabe porque conoce
a Dios íntimamente y no se deja seducir o acaramelar con palabras bonitas. Sabe que Dios es
amoroso pero que también es justo, que Dios es misericordioso pero también es severo.
Esto nos deja ver cómo Dios se encargaba de los profetas que hablaban rebelión contra Él, con
presunción. En cambio, en aquellos profetas que sólo auguraban acontecimientos que no se
cumplían, pero que no llevaban a la rebelión contra Dios, ni a la adoración de dioses ajenos, se
aplicaba la palabra de Deuteronomio 18:22 donde dice: "...Es presunción del Profeta, no tengas
temor de él".
En este contexto la enseñanza de Jesús en Mateo 7:21-23, afirma una gran verdad, hacia todos
aquellos que digan "hacer sin ser": "...Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu
nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?" (v.22). ¡Pero
cómo es posible esto! ¿Como Dios le permitió hacer un milagro si era un falso? Porque el nombre
de Jesús, es el nombre de Jesús y tiene todo poder y el responde a su palabra, Dios respalda su
nombre, no significa que apruebe a la gente. Dios siempre respalda su nombre aunque no esté
aprobando a la persona que lo esta usando.
Estos obreros no tienen buenos frutos, son árboles malos, son desarraigados, porque no son
plantas plantadas por el Padre Dios (Mateo 15:13). No tienen experiencia con Dios, ni comunión
íntima que produzca el buen fruto, por lo tanto son: "...hacedores de maldad" (v.23).
Los versículos 24 al 29, nos hacen saber quién es verdadero. El que oye, lo cual significa "poner
por obra la Palabra", ése es verdadero. Cuando la casa del prudente es embestida, no cae. La
casa del insensato, al ser embestida, es la que cae. ¿Cuál es el motivo? El que es de Dios, tiene
2
fruto bueno y se manifiesta en su vida, por lo tanto, la vida de Dios le sostiene. El obrador de
maldad, no tiene vida de Dios, ni sostén.
Cuando Jesús predicaba la gente quedaba admirada de su doctrina, "...Porque les enseñaba
como quien tiene autoridad, y no como los escribas" (v.29). Jesús poseía una autoridad, que era
su sostén, pues Él vivía y hablaba lo que el Padre le daba. En cambio, los religiosos de su época,
no vivían la Palabra; su enseñanza era para condenar a otros. "Si vivimos en Dios, tendremos
autoridad de Dios". La autoridad de una persona viene de Dios y viene en respuesta a la vida de
esa persona delante de Dios, los hombres pueden dar cargos pero no la autoridad, la iglesia
reconoce a alguien levantado por Dios mas no levanta.
Con el propósito de ser objetivos, juzgamos una profecía considerando el contenido de las
palabras para determinar si es falsa o verdadera. Del mismo modo, juzgamos a un Profeta por su
calidad de vida, a fin de determinar si es falso o verdadero. Un ejemplo claro, es el Profeta
Balaam. Este Profeta comenzó su ministerio como un Profeta verdadero de Dios. Dio profecías
verdaderas inspiradas por el Espíritu del Señor, y más aún, la única profecía mesiánica en el libro
de Números fue dada por él (Números 24:15-24). (2ª Pedro 2:14-16)
Balaam, era un hombre injusto en sus motivos de vida y curiosamente fue él mismo quien definió
lo que ocurrió con su persona cuando profetizó: "Dijo el varón que oyó los dichos de Jehová, y el
que sabe la ciencia del Altísimo, el que vio la visión del Omnipotente; CAÍDO PERO ABIERTO
LOS OJOS" (v.16).
Su condición de falso Profeta no tuvo nada que ver con lo que profetizaba, ya que su profecía fue
completamente verdadera. Lo que hizo que llegara a la condición de "falso", fue que su corazón
se desvió del amor a Dios y del propósito para lo cual el Señor le había levantado como Profeta.
La Palabra de Dios condena su actitud diciendo: "...El cual amó el premio de la maldad" (2ª Pedro
2:15-16).
2
creyendo que éste iba a ser el ungido de Dios como rey. En ese instante, Dios habla a Samuel:
"Yo no miro como lo hace el hombre, viendo su aspecto y apariencia; yo miro el corazón".
¿Pero porque Dios no le dijo desde un principio a quien ungir para que no se hubiese equivocado,
no era mas fácil? Dios nunca hace las cosas fáciles porque si son fáciles uno no depende de Dios
porque es fácil, Dios quiere dependencia. El profeta tiene que oír no ver por la apariencia.
El contexto de este relato, nos deja ver que el diálogo entre Dios y Samuel no fue externo, ni oído
por los presentes; fue un diálogo y un trato directo de Dios al corazón de Samuel. Aún en un
Profeta tan importante de Israel como Samuel, "Dios trata con el hombre para que no sea
engañado por su propio corazón y entendimiento". Si Samuel no hubiera sido sensible a la voz de
Dios, habría permanecido en su error. Lo referido es de gran importancia, ya que estamos
hablando de un Profeta del cual la misma Palabra dice: "Y Samuel creció, y Jehová estaba con él,
Y NO DEJÓ CAER A TIERRA NINGUNA DE SUS PALABRAS" (1° Samuel 3:19).
En 2° Samuel 7:1-17 tenemos otro ejemplo: En esta ocasión entre David y el Profeta Natán. En los
versículos 2 y 3, David le expresa a Natán su deseo de construir un templo al Señor.
La respuesta del Profeta es: "...Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está
contigo" (v.3). Al juzgar por esta palabra, deberíamos decir que Dios está aprobando la
construcción del templo por mano de David, pero el versículo 4, nos hace saber, que en aquella
noche vino Palabra de Jehová a Natán para David. En este pasaje, encontramos que Dios le dice
a David por el Profeta Natán, que él no edificaría la casa de Dios, sino un descendiente suyo, que
por la Palabra sabemos, que sería su hijo Salomón (vs. 12-14).
La construcción del templo por Salomón se certifica en el primer libro de Reyes, capítulos 5 y 6.
Una vez más podemos observar como el corazón humano puede ser llevado por los sentimientos,
y así errar en cuanto a la perfecta voluntad de Dios. Estos grandes hombres de Dios, fueron
librados del error, por ser "sensibles" en todo tiempo a la voz de Dios.
Veamos un último ejemplo, pero esta vez, del Nuevo Testamento: En Hechos 21:10-11, el Profeta
Agabo, da una profecía con respecto a lo que le ocurriría a Pablo, diciendo: "... Esto dice el
Espíritu Santo: Así ATARÁN LOS JUDÍOS en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le
entregarán en manos de los gentiles" (v.11).
Al leer los versículos siguientes, encontramos "el total y absoluto" cumplimiento de esta profecía
sobre la vida de Pablo. Al ver con detalle el versículo 33 del mismo capítulo, se observa una
"diferencia" entre lo que profetizó Agabo "estrictamente hablando", y lo que en verdad ocurrió.
"Entonces, llegando el tribuno, le prendió, y le MANDO ATAR con dos cadenas, y preguntó quién
era y qué había hecho".
Agabo dijo en el versículo 11 "así atarán los judíos", y en el verso 33 leemos que fue el "tribuno
romano" quien le prendió y le mandó atar con cadenas. Este incidente nos hace saber, que los
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judíos echaron mano de Pablo, pero no fueron ellos quienes por así decir, "literalmente lo ataron",
sino que fueron en verdad los romanos. Esta mínima diferencia en cuanto a lo profetizado por
Agabo, no autoriza a nadie bajo ningún punto de vista a desacreditar a Agabo como Profeta del
Altísimo, sin duda Agabo habló Palabra verdadera de Dios.
Esto tres profetas Samuel, Natan y Agabo se equivocaron, no quiere decir que eran falsos
profetas, porque es mínima la diferencia entre lo que profetizaron y lo que paso, no podemos decir
que la profecía y el profeta eran falsos, nosotros estamos cada día aprendiendo a escuchar a
Dios.
* Infalibilidad
La enseñanza que venimos analizando, nos muestra que no podemos adelantarnos en juzgar a
alguien como "falso Profeta" simplemente porque algo de lo que dijo no fuera absolutamente
exacto. Podemos decir que dio una palabra inadecuada o incorrecta, pero no podemos hablar de
la persona como falsa en sí misma, pues este tipo de juicio la descalificaría como siervo de Dios.
Todos los siervos de Dios por ser mortales, son falibles. Jesús es el único hombre que fue y será
por siempre infalible. Sin importar el ministerio o los años de experiencia, "ninguno" puede
alcanzar la posición de "infalible".
Yo tomo como falso a alguien si es falso en si mismo, no porque algo de lo que dijo estaba
herrado. Cuando nosotros empezamos a escuchar el consejo de Dios, puede ser que un profeta
tenga mas celo de Dios que experiencia, o más celo de Dios que saber escuchar mas
profundamente la voz de Dios.
Es necesario notar que no sólo los profetas pueden errar mal interpretando lo que Dios dice. Todo
siervo de Dios en cualquier ministerio puede fallar en alguna oportunidad al ministrar, sea en la
predicación, en la enseñanza, en un consejo, o al profetizar. El Espíritu Santo nos va dando
revelación progresiva de la Mente de Cristo, y en algunas ocasiones al intentar ministrar el puro
consejo de Su mente, podemos fallar en su interpretación y aplicación. Es por ello que todos los
ministros, sean o no profetas, deben estar dispuestos a admitir que son falibles.
Un Profeta puede equivocarse por ser inmaduro en oír la voz de Dios, o usar de mucho celo con
poca sabiduría y unción, pero esto no prueba que el Profeta es falso. Si vamos a establecer el
juicio de un Profeta como verdadero o falso sólo por lo acertado de sus palabras, entonces el
mismo Profeta en un mismo culto, podría pasar muchas veces de verdadero a falso, y esto
dependería de lo acertado de sus profecías. Si profetiza en forma adecuada a uno, sería
verdadero; si lo hace inadecuadamente con el siguiente, sería falso.
Todo esto nos enseña a ser muy cuidadosos con nuestras palabras y juicios, como así también
comprender cabalmente a diferenciar entre una "profecía falsa" y un "Profeta falso". Es hora de
tener muy en alto el consejo de Dios al hablar de sus Profetas, cuando dice: "No toquéis, dijo, a
3
mis ungidos, ni hagáis mal a mis Profetas" (1° Crónicas 16:22). La lengua debe ser el primer
dominio que el Espíritu Santo tome de nosotros. No es sencillo porque ahí depende de nuestro
carácter
Dios, en su infinito conocimiento posee los detalles paso a paso de nuestra vida. La profecía
personal sólo nos dejará conocer aquello que sea necesario para que andemos en su perfecta
voluntad, encaminados hacia su cumplimiento. Esto se asemeja a que Dios tuviera en sus manos
el libro de nuestra vida, y a través de la profecía sólo nos dejara leer algunas páginas; es por ello
que la Escritura dice: "...En parte conocemos, y en parte profetizamos".
Las diferentes profecías que recibamos en el transcurso de nuestra vida, nos darán algo más del
conocimiento que nos sea necesario para el buen desarrollo del plan de Dios. Esto nos permite
ver que Dios siempre nos habla en forma "progresiva" y "parcial". Nuestra obediencia y fe a la
Palabra Rhema recibida, hará que la misma se cumpla o no; por lo tanto, es "condicional". Dios
espera que uno este preparado, cuando Dios ve que esta preparado le dice algo mas, porque
sabe que usted va tomar la decisión correcta. Por eso en parte Dios nos dice las cosas
* En Parte...
Sabiendo que la profecía es "en parte", debemos cuidarnos de creer que el silencio de Dios en
algún punto particular de nuestra vida signifique "aprobación". El esconder ataduras,
desobediencia, o pecado, aunque no sean mencionados en las profecías, no presupone que Dios
aprueba nuestro pecado. Cuando Dios nos profetiza a través de un siervo, Dios conoce toda la
vida no es que solo ve lo bueno de nosotros pero no lo malo, el ve todo. Pero Dios como padre
bueno en Cristo Jesús nos mira en Cristo y entonces también nos profetiza en Cristo, eso no
significa que Dios está aprobando todos los actos de mi vida.
Uno puede pensar –“sé que estoy mal pero el profeta me dijo algo bueno”- claro que sí, porque
Dios está queriendo que veas lo que quiere hacer contigo y que eso bueno que Dios quiere hacer
contigo, te lleve por la acción del Espíritu Santo a tragarse lo malo que tienes en ti. Dios no ataca
lo malo sino con lo bueno.
Ejemplo, Dios ve una mala área de nuestra vida, pero no necesariamente ataca esa área mala, el
lo que hace es mostrarme el tremendo plan que tiene conmigo, para que yo a través del tremendo
plan que él tiene, me dé cuenta que estoy haciendo tonterías y le diga al Espíritu Santo, señor
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gracias por ser tan bueno, señor santifícame, purifícame, límpiame, cambia mi corazón. Dios no
necesita decirnos que no debemos pecar, no necesita decirnos donde estamos mal o donde
estamos bien ¡eso lo sabemos! y Dios no tiene la mala costumbre de repetirnos las cosas.
Hay un ejemplo contundente de lo que venimos expresando, y es Moisés. Este patriarca recibió de
Dios palabras personales acerca de su llamado de liderar a Israel para sacarlos de Egipto, e
introducirlos en Canaán. Cuando Moisés realiza su viaje de regreso a Egipto con el fin de iniciar
su misión, leemos que: "...Jehová le salió al encuentro, y quiso matarlo" (Éxodo 4:24-26).
Si Dios le había llamado, equipado, y él estaba obedeciendo al llamado, ¿por qué motivo Jehová
deseaba matarlo? El motivo era la desobediencia en un punto específico, falló en no circuncidar a
su hijo de acuerdo al Pacto de Dios con Abraham. Al invalidar el Pacto, el incircunciso quedaba
excluido del pueblo de Dios (Génesis 17:14). Al ser el hijo de Moisés un bebé, era inocente de
invalidar el Pacto, por lo tanto, el juicio de Dios venía sobre su padre, Moisés. Al leer la extensa
Palabra de Dios a Moisés en Éxodo 4, el Señor no le hace a Moisés ninguna mención acerca de
este pecado. Este relato pone de manifiesto que: el silencio de Dios respecto al pecado no
significaba aprobación.
Muchos cristianos en diferentes ministerios caen en el error de pensar que debido a que Dios en
su profecía no habló acerca del área de pecado, o porque su ministerio se desarrolla
exitosamente, eso significa que Dios les está aprobando (porque entonces empiezan a descuidar
su vida empieza el orgullo, etc.). No comprenden que Dios en su misericordia obra con paciencia,
para su arrepentimiento. No podemos olvidar lo que Jesús enseña
No hay que confundir dos palabras, el respaldo de Dios, siempre Dios va respaldar la autoridad,
ejemplo: Caifás el sumo sacerdote profetizo por el Espíritu Santo (Juan 11:45) Dios hablo por
Caifas y el hombre era terrible eso no significa aprobación, nosotros cuando vemos a Dios obrar
podemos correr el peligro de perder la sencilla humildad de Jesucristo que hace que nuestra vida
sea analizada bajo la lupa de Cristo, para saber qué cosas hay que cambiar, que cosas no están
bien, que cosas quieren atacar mi vida, y no creer que porque yo veo todo eso (ministerio exitoso),
como Dios está conmigo yo estoy aprobado en todo. Si uno va tener un ministerio hay que
tener más atención en lo que Dios dijo que cuidara.
* Progresiva...
La vida de Abraham es un muy buen ejemplo de la realidad progresiva de la Palabra de Dios, sea
ésta venida como un Rhema a nuestro espíritu por el Espíritu Santo, o que el Señor utilice a
alguna persona para darnos una Palabra profética. Dios le da su primer palabra, cercano ya a los
cincuenta años: "...Y llegaron a Harán".
La segunda, ocurrió aproximadamente a sus setenta y cinco años; la misma fue más explícita,
hacía referencia a que dejara Harán y siguiera moviéndose, Dios agregó: "Y haré de ti una nación
grande..." (Génesis 12:1-5).
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La tercera, se encuentra en Génesis 12:7 "Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu
descendencia daré esta tierra..."
Una cuarta palabra le hace saber que la nación sería muy numerosa: "Y haré tu descendencia
como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu
descendencia será contada" (v.16). En esta misma oportunidad, le hace saber que deberá recorrer
la tierra a lo largo y a lo ancho (Génesis 13:14-17).
La quinta, cuando Abram tendría unos ochenta y tres años. Dios le mostró su propósito y plan en
forma más clara. Le hizo conocer que Eliezer su siervo, no sería su heredero, sino que le prometió
que su descendencia sería multiplicada como las estrellas; le habló acerca de Israel y su exilio,
como así también que un hijo suyo le heredaría (Génesis 15:1-21).
La sexta, cuando tenía noventa y nueve años (Génesis 17:1-21). Dios le indicó nuevos requisitos:
"...Sé perfecto" (v.1). Cambio de nombre: "Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu
nombre Abraham..." (v.5). De ser padre de una gran nación a muchas naciones: "...Y haré
naciones de ti, y reyes saldrán de ti" (v.6). Un nuevo pacto: "...Será circuncidado todo varón de
entre vosotros" (v.10). Por primera vez Dios le dice que Sara le dará hijo, que será madre de
naciones: "...Y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones;..."
(v.16).
La séptima palabra se encuentra en Génesis 18. Dios le habla de Isaac, y su plan para Sodoma y
Gomorra. A los cien años (Génesis 21), nace Isaac. Dios vuelve a hablar con Abraham, para que
echara a Agar y a Ismael (vs.12-13). ¿Por qué Abraham hecha a Ismael? Porque el error fue de
ellos e Ismael no era el hijo del la promesa, era el hijo de la esclava, siempre la religión
organizada siempre es el hijo de la esclava, el hijo de la libre son los nacido del espíritu que no
tienen nada que ver con la religión organizada. El hijo de la esclava siempre persigue al hijo de la
libre, ejemplo Esteban
No obstante, la religión se vuelve hija de la esclava porque quieren, este es el problema que
podemos tener, sin querer volvernos hijo de la esclava, habiendo nacido hijos de la libre, por eso
dice Pablo “estad firmes en la liberta con la que Cristo los hizo libre y no se sujeten otra vez al
yugo de esclavitud” ¿Por qué? Porque si nacimos por el espíritu andemos por el espíritu, cuando
dejamos de andar y vivir por el espíritu empezamos andar como el hijo de la esclava y nos
transformamos en el hijo de la esclava, entonces nos manejamos por la organización, la
denominación, o la teología de la denominación, esta es la gravedad de la iglesia evangélica
desde su nacimiento.
Por último, cuando tenía ciento veinticinco años. En Génesis 22:1-14, Dios le ordenó que
sacrificara a Isaac. Dios transformó su "Profecía personal condicional", a un "Juramento
incondicional": "...Por MÍ MISMO HE JURADO, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto,..."
(Génesis 22:16).
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¿Por qué le iba explicando? Porque Abraham caminaba en fidelidad con Dios, si uno es fiel nunca
tenga miedo, Dios lo va guiar y si algo no es de Dios se le va detener ahí adelante punto, porque
su corazón es fiel, aunque usted no entienda.
Abraham atravesó todas las pruebas de fe y obediencia, y por primera vez en su vida a causa de
su caminar en perfección en pos del Señor, recibe como bendición que la palabra condicional, le
sea transformada en un juramento incondicional. La obediencia de Abraham durante toda su vida,
fue la prueba más grande con relación a su fe en lo que Dios le había prometido. Abraham es un
gran ejemplo para tener cuenta, pues su vida demuestra como las profecías personales a través
de los años, son usadas por Dios para revelar su plan hacia una persona.
Todas las profecías de Abraham fueron condicionales, ¿A qué? A como el anduviera, todas las
profecías que uno recibe son condicionales, hay gente que dice “-Dios lo dijo en la profecía, Dios
lo va hacer-” eso es mentira Dios no va responder caprichos ni pecados de nadie, Abraham se
condujo fielmente y en obediencia y lo probo al máximo, cuando Dios nos prueba en lo máximo
que nos podría probar eso es bueno cuando no reprobamos.
La profecía incondicional está relacionada con los decretos divinos irrevocables. Este tipo de
decretos se cumplirán irremisiblemente; nada puede interferir, ni en el cielo, ni en la tierra, para
que el propósito universal de Dios sobre la raza humana se lleve a cabo. No depende de la
respuesta del ser humano, sino del poder de Dios. En este tipo de decretos se encuentran: El
Arrebatamiento, La Venida de Cristo, los tiempos del fin, el anticristo, los enemigos de Cristo bajo
sus pies, etc.
Cuando una nación en forma individual o colectiva se arrepiente, puede posponer el que se
cumpla sobre sí una profecía, pero no puede cancelarla. Jonás es un claro ejemplo de ello.
Profetizó la destrucción de Nínive en cuarenta días, pero toda la ciudad, a una, se arrepintió. El
efecto que produjo este arrepentimiento por la misericordia de Dios, fue que el Señor pospuso la
destrucción de Nínive.
Más adelante, encontramos que Nínive volvió a su maldad, y Dios reactivó la profecía de Jonás
por medio del Profeta Nahúm, quien profetizó el juicio que ocurrió "cien años" más tarde. Dios en
su misericordia, puede posponer el tiempo del cumplimiento de una "profecía incondicional" de
acuerdo a la actitud del corazón humano; pero es necesario conocer que esas profecías, no
pueden ser canceladas bajo ninguna circunstancia.
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Al referirnos a las "profecías condicionales", estamos hablando de las declaraciones de Dios a
individuos, que pueden ser: Canceladas, alteradas, o disminuidas. Ej: 2º R 13:14-19, Joás no
recibió lo profetizado por su mala actitud. Mateo 19:27-28, Jesús profetiza 12 tronos, pero Judas
perdió el suyo a causa de su traición. En este caso la actitud de quien recibe la profecía, su fe,
obediencia, comportamiento, cooperación, serán la causa del cumplimiento o no, de la profecía
personal.
Todas las profecías personales son condicionales, aunque no se expresen en ellas condiciones
explícitas. El pueblo de Israel es un gran ejemplo de esta verdad; de toda una generación, sólo
entraron a la tierra Josué y Caleb, ellos fueron los únicos que poseyeron un espíritu diferente.
Cuando Dios entrega una palabra profética, evalúa al hombre con una expresión clave: "POR
CUANTO". "...POR CUANTO no me rehusaste tu hijo, tu único..." (Génesis 22:12). "...POR
CUANTO has hecho esto..." (v.16). Por su fe y obediencia Abraham recibió una profecía
incondicional; realizó acciones que demostraron su fe en hechos y verdad. En cambio el rey Saúl,
falló en escuchar y obedecer a Dios, y, por tal motivo, fue quitado de su reino.
Lo antes mencionado nos muestra con absoluta claridad, que las profecías personales requieren
fe en su cumplimiento, lo que significa camino de obediencia para poder ser recibidas. La única
base para esperar el cumplimiento de lo que se nos ha profetizado, es andar en los pasos
correctos para con el Señor. Es nuestra responsabilidad responder adecuadamente a la palabra
profética personal.
Dios no ha cambiado, el no hace ningún tipo de acepción de personas desea bendecir a su pueblo
con las más grandes y variadas bendiciones, sus planes para con nosotros son grandes y de gran
estima, el Señor espera de cada uno la respuesta correcta de fe y obediencia a lo que nos da a
conocer por su espíritu. El arrebatar o no depende enteramente de nosotros.
Lo más fácil que ocurre en este tiempo cuando una profecía es entregada y no se cumple a un
siervo es culpar al profeta, porque en general no se analiza como anduvo el siervo o la sierva, lo
que se analiza es la palabra, pero en realidad lo que pasa es que la persona no actuó, ni espero,
ni hizo conforme a lo que Dios dice. La biblia dice algo tremendo “sobre todas las cosas
guardadas, guarda tu corazón porque de el mana la vida” porque me doy cuenta pasando el
tiempo, que no hay nada más importante delante de Dios que guardar el corazón, integridad,
transparencia, sencillez, humildad.
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Porque eso nos libra del engaño, veamos el pasaje (Ezequiel 14:1-5) hay un refrán que dice que
hay que tomar el tora por las astas, Dios sabe como toma a su pueblo, por el corazón, cuando lo
guardamos Dios me va hablar de tal manera que lo que me hable sea verdad y bendición, cuando
no lo guardo, Dios le habla a la persona de acuerdo a los ídolos que tiene adentro, esto quiere
decir que Dios lo va engañar, con la medida con la que me este midiendo dice Dios lo voy a medir,
me mide en pureza, pureza para él, me mide en idolatría y me viene a consultar, quieres en tu
corazón estar torcido y quieres profecía ¡ahí te va! ¿Por qué Dios engaña al profeta? Porque el
profeta se dispuso a profetizarle algo a un hombre que tiene sus ídolos en su corazón.
Ezequiel no le profetizo ¿Qué dijo Ezequiel? Conviértanse, no le profetizo nada bueno ¿Por qué
Ezequiel no fue engañado? Porque no se dejo llevar por decir estos son los ancianos de Israel,
(es un pastor importante, es un gobernante) la biblia dice que así como tiene el hombre sus ídolos
el mismo mal va llevar el profeta y Dios engaño a los dos al profeta y al hombre ¿Por qué? Ídolos
en el corazón. Hay mucha gente que quiere recibir profecía, pero nunca trata con los ídolos, saben
¿para quién son las profecías? Para el que quiere hacer la voluntad de Dios, para el que se
entrego en sacrificio, para todo lo que quiera el Señor.
No son ídolos grandotes o abominables, son cosas muy sencillas pero que se transforman en un
ídolo, esto le he pedido a Dios en estos días ¿quiere tener el carácter de Jesús? En el carácter de
Jesús no está el simplemente el hecho de que él jamás peco, hay un hecho más profundo en
Jesús, para tener el carácter de Jesús, el odiaba el pecado una cosa es no pecar y otra cosa es
odiar el pecado no es igual, usted puede no pecar porque sabe las consecuencias, usted puede
no pecar porque sabe que desagrada a Dios, pero eso no me está diciendo que usted odio el
pecado.
Si usted quiere el corazón de Jesús tiene que ser sabio para pedir esto, yo solo no quiero esto, no
solo no quiero caer en tentación, no solo no quiero tal cosa, yo quiero odiar lo que tu odias y amar
lo que tu amas, odiar el pecado profundamente en mi corazón, cuando usted empieza a sentir ese
odio por el pecado entonces el carácter de Jesús se está formando en usted. Nadie cae de un dio
para el otro, no lo detuve, no le dije a Dios quiero odio sobre esto y entonces un día me caigo. No
le dije a Dios quiero el carácter de Jesús (Hebreos 1:8-9) sabe como viene el oleo de alegría
amando la justicia y aborrecido el pecado.
Después de haber considerado varios temas muy importantes con relación al funcionamiento del
ministerio profético, como así también del correcto desenvolvimiento de la profecía, es necesario
relacionar el ministerio de Juan el Bautista con el oficio del Profeta el día de hoy. Así como el
Profeta Juan preparó el camino del Señor en su primera venida como el Hijo del hombre, ahora la
compañía de Profetas de la actualidad, tienen la responsabilidad de preparar el camino del Señor,
en su gloriosa Segunda Venida, ya sin relación con el pecado.
Siendo que la tarea de los Profetas es tan trascendente el día de hoy para la Iglesia y el mundo,
mostraré sus funciones y la impostergable responsabilidad que ellos poseen ante Dios.
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* La Llegada de los Profetas y el Fin de la Esterilidad:
En Lucas 1:6-7,13, se muestra a Elisabet y Zacarías como siervos justos e irreprensibles ante
Dios, pero Elisabet era estéril. Eran avanzados en años y habían orado por muchos años para que
el Señor les concediera un hijo.
1. Ministros activos del Señor: Zacarías y Elisabet eran de familia sacerdotal; aún Zacarías
ministraba como sacerdote en el altar de Dios.
2. Irreprensibles ante Dios: Su entrega, dedicación, servicio y obediencia al Señor eran de todo
su corazón.
3. Sin hijos debido a la esterilidad de Elisabet: Aunque eran dedicados, fieles al Señor y a su
servicio, oraban y confiaban en Dios, NO HABÍA FRUTO SINO SÓLO ESTERILIDAD.
4. Edad avanzada: Personas que honraron y esperaron en Dios. Años largos y continuos de
servicios, sin poder ver la gran manifestación de Dios para sus vidas. A pesar de toda su
confianza y espera, no habían obtenido aún lo que esperaban en Dios: UN HIJO.
El matrimonio de Zacarías y Elisabet es como una señal profética que apunta y representa a LA
IGLESIA DE JESUSRISTO. Zacarías representa los LÍDERES del pueblo; Elisabet las OVEJAS, o
sea, los demás MIEMBROS del Cuerpo de Cristo. La unión de éstos dos: líderes y ovejas en su
totalidad forman LA IGLESIA. ¿Por qué decimos esto?, debido a la función de cada uno. Zacarías
era sacerdote, se desempeñaba como ministro activo y responsable del pueblo de Dios, por lo
tanto representa al liderazgo de la Iglesia el día de hoy.
Por otra parte, Elisabet, tenía la función de madre, o sea la que procrea hijos, pero no podía
realizar su función debido a la esterilidad. Esta procreación de hijos, representa la función normal
de los miembros del Cuerpo de Cristo: las ovejas, que tienen la responsabilidad de procrear hijos
espirituales fuertes, maduros, entregados al Señor.
La realidad de la unión de líderes y ovejas con el objetivo único de procrear hijos espirituales en
las naciones, no ha estado resultando en toda su potencia de acuerdo al plan de Dios, debido a
que hay esterilidad espiritual. En el relato bíblico encontramos una manifestación gloriosa de Dios,
en RESPUESTA, a la ORACIÓN de Zacarías y Elisabet. El ángel Gabriel les anuncia la llegada de
un HIJO, Este hijo no sería común, sino que Dios le enviaba a Su Pueblo como PROFETA.
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El resultado de tantos años de entrega, oración y servicio sin ver fruto, sin ver la manifestación del
poderoso brazo del Señor, hace que aflore la incredulidad de Zacarías y NO CREA al anuncio del
Ángel (vs.18-20). Por lo tanto la sentencia de Dios a través del ángel es: "...Y ahora QUEDARÁS
MUDO y no podrás hablar, HASTA EL DÍA EN QUE ESTO SE HAGA, por cuanto NO CREÍSTE
MIS PALABRAS, las cuales SE CUMPLIRÁN A SU TIEMPO" (V.20).
Del mismo modo que le sucedió a Zacarías, muchos líderes de la Iglesia han orado, trabajado, y
confiado en ser testigos de un avivamiento para multiplicación, pero la respuesta aparentemente
nunca ha llegado. Esto trae como resultado que ante la inusitada respuesta de Dios, mucho más
allá de lo imaginable, esos líderes NO CREAN, cuando Dios habla.
La sentencia del Señor es la misma, QUEDARÁS MUDO, es por ello que gran parte del liderazgo
de la Iglesia ha quedado sin Palabra, sin visión, sin revelación. En todos los trabajos, servicios, y
sermones aparece todo como en orden, pero no fluye la frescura, la vida, la revelación y fresca
unción del Espíritu en sus palabras.
Así como la mudez de Zacarías permaneció hasta el advenimiento de Juan a Israel, de igual modo
la falta de revelación espiritual en muchos líderes de la Iglesia ha permanecido en ellos hasta el
tiempo de la llegada del ministerio profético a la Iglesia.
Cuando Zacarías recibió con gozo la llegada de su hijo: el profeta, fue desatada su lengua, y lleno
del Espíritu Santo: Fue entonces que comenzó a bendecir a Dios y a profetizar (Lucas1:67-79).
Desde ese momento SE QUEBRÓ LA ESTERILIDAD, e inicio un nuevo tiempo espiritual para
Zacarías; la unción y frescura del Espíritu se apoderaron de sus labios y de todo su ser, haciendo
que sus palabras fueran ungidas y poderosas.
Así sucede con los líderes de la Iglesia, cuando reciben al ministerio profético como la respuesta
de Dios a sus oraciones; no sólo son renovados en el Espíritu, sino que reciben la invalorable
bendición de que la ESTERILIDAD ES QUEBRADA en muchos aspectos del desarrollo de sus
ministerio.
* La relación del nacimiento de Juan con la llegada del Ministerio Profético en la actualidad
es:
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fruto, donde todo es estéril. Una palabra ungida, con autoridad y poder que produce el rechinar de
dientes y rechazo de parte de los líderes de la religión organizada y hueca.
3. Grande delante de Dios: (v.15). Los Profetas son grandes y amados delante de Dios. No
necesariamente son considerados grandes por la gente, o por los líderes religiosos. Son grandes
para Dios debido a que están dispuestos a hablar todo Consejo y Palabra de Dios, sin
ambigüedades, ni componendas de ninguna clase.
4. Lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre: (v.15). Los Profetas nacen del seno
de la Iglesia, son personas llenas del Espíritu Santo, que no concuerdan dentro del sistema
religioso de la Iglesia tibia. Es muy difícil entender lo que sienten, y no parecen encajar porque no
viven sus vidas como los demás creyentes. Así como Juan se ven ermitaños, porque han comido
de la Palabra de Dios que es fuego en sus entrañas, con el fin de llevar al pueblo al
arrepentimiento y entrega absoluta al Señor como rey (Ezequiel 3:1-3, Apocalipsis 10:9-11,
Jeremías 15:16).
5. El instrumento de Dios para que los HIJOS DE ISRAEL, se conviertan al Señor: (v.16). El
texto no habla de la conversión de los paganos, sino de que los Profetas son enviados por Dios
para la conversión de sus HIJOS, LA IGLESIA. El resultado de una Iglesia entregada a Dios,
produce como consecuencia natural que los paganos vuelvan sus ojos al Señor. Por ello es que
todo comienza y depende del estado real de la Iglesia.
6. El instrumento de Dios para que descienda el espíritu y el poder de Elías: (v.17). Elías hizo
muchos milagros y portentos en nombre del Señor, pero ¿dónde están los milagros hechos por
Juan el Bautista? Ni un solo milagro hecho por Juan relata la Escritura. ¿En dónde se ve ese
poder?, en producir por la Palabra ungida de Dios a su Iglesia, un arrepentimiento de corazón a fin
de que al convertirse la Iglesia, los demás sean salvos por la Palabra de una Iglesia santa,
gloriosa y triunfante. Para hacer volver el corazón de los creyentes al Señor, es
IMPRESCINDIBLE EL MINISTERIO PROFÉTICO, QUE RESTAURA A LA IGLESIA EL ESPÍRITU
Y EL PODER DE ELÍAS. No es posible la llegada genuina de un avivamiento sin que antes sea
restablecido en la Iglesia el ministerio profético, que es el encargado de preparar al Cuerpo de
Cristo para la manifestación gloriosa del Señor en las naciones. Para la gran cosecha final.
7. El instrumento para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, y de los rebeldes a
la prudencia de los justos. (v.17). Los Profetas son enviados a hacer que lo torcido del pueblo
se enderece, de tal modo que las relaciones de familia espiritual que es la Iglesia estén sanas,
curadas de toda herida, agresión, división, desamor, deslealtad y carnalidad entre las partes. Esto
produce sanidad de toda rebelión contra Dios, para volver a la prudencia del Señor.
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bien dispuesto". Para poder realizar dicha labor, es necesario un ministerio profético fuerte en la
faz de la tierra, que posea el espíritu y el poder de Elías
Zacarías y Elisabet pidieron a Dios un hijo, no un Profeta. Dice la Escritura que Dios responde
más allá de lo que pedimos o pensamos, y que nuestros pensamientos y caminos no son los de
Él. (Efesios 3:20; Isaías 55:8). Zacarías y Elisabet seguramente fueron muy felices con la llegada
de este hijo, pero Dios en sus designios estableció que este hijo fuera más que la alegría de la
respuesta a la oración de unos "viejos padres estériles".
Este hijo venía con la misión de transformar toda la vida religiosa del pueblo de Israel. Dios les dio
un hijo que sería odiado y rechazado por muchos "amigos religiosos" de Zacarías y Elisabet, que
al igual que ellos eran de familia sacerdotal. Sin duda muchas veces sus corazones habrán estado
dolidos al ver como muchos de esos líderes "amigos" rechazaban a su hijo, aunque en verdad
rechazaban al "Profeta" que Dios había levantado, y que denunciaba el pecado de esos religiosos
en su propia cara.
De igual modo la Iglesia ha estado orando, ayunando, sirviendo, y esperando ver el fruto de su
esfuerzo y trabajo. Dios está respondiendo a la oración de Su Iglesia, como Él quiere y no, como
la Iglesia espera. El Señor dice: "...Para que haya fruto visible debo enviar profetas...". A mucho
sector de líderes de la Iglesia no le agrada "la función espiritual de este hijo que recibió de Dios,
como respuesta a su oración".
Estos Profetas siguen realizando la misma tarea que el profeta Jeremías: "...Para arrancar y para
destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar" (Jeremías 1:10). El Profeta
enviado por Dios, no puede edificar y plantar, hasta que haya realizado cuatro acciones que
destruyan todo lo que no ha sido edificado por la voz de Dios en su pueblo.
Juan el Bautista, realizó esta obra de destrucción de toda la apariencia e hipocresía, religiosidad
vacía, y piedad falsa, que existía en los líderes religiosos de su tiempo. Así también la compañía
de profetas que Dios está levantando en este tiempo, realiza la obra de desenmascarar toda
falsedad, hipocresía y religiosidad vacía de los líderes de este tiempo.
Muchos de estos líderes no comprenden que la llegada de los Profetas, son nada más ni nada
menos que la respuesta a sus propias oraciones de ver fruto en la obra. Les está sucediendo al
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igual que Zacarías que no creyó al anuncio del ángel, y quedó mudo. Estos hombres han quedado
como "mudos espirituales", sin revelación, sin palabra ungida de Dios, sin visión venida de lo alto.
Sólo trabajan y se esfuerzan por mantener la estructura, a fin de que no caiga para no perder su
posición de liderazgo.
* El Profeta y el Ungido
La llegada de Juan el Bautista, el Profeta, trajo como resultado la aparición del ungido de Dios,
Jesucristo. Fue Juan, quien enviado por Dios trabajo como el precursor, y aquel responsable de
preparar el camino para la llegada del ungido, el Mesías, Cristo. (Lucas 1:76-79, 3:3-9).
El día de hoy, la llegada y el levantamiento del ministerio profético prepara el camino del Señor, a
fin de que la Iglesia esté lista y radiante para Él en el día del arrebatamiento. En el tiempo
presente el ministerio profético es precursor de la llegada del "varón perfecto", o sea la
preparación de un pueblo bien dispuesto para recibir al Señor. Es imperioso que la Iglesia llegue a
ser "un varón perfecto" (Efesios 4:13), "El Cuerpo de Cristo", "El Ungido".
La unción no puede venir a la Iglesia sin que antes se levanten los Profetas para preparar la
misma como "un pueblo bien dispuesto", a fin de que sea una vasija sana para poder recibir,
contener y derramar esa unción, sobre la faz de la tierra.
Luego de que la Iglesia recibe "con gozo" la llegada del ministerio profético, viene como
consecuencia lo mismo que le sucedió a Zacarías con el nacimiento de Juan: "...Y Zacarías su
padre fue LLENO DEL ESPÍRITU SANTO Y PROFETIZÓ, diciendo..." (Lucas 1:67). La Iglesia es
llena del Espíritu Santo y habla la ungida Palabra de Dios.
Esto mismo sucedió con nuestro Señor. Cristo es "El Ungido", "El Mesías", "El Varón Perfecto", "El
Mayor", "Emanuel", "La Cabeza del Cuerpo que es la Iglesia", etc. Aunque todo esto y mucho más es
cierto acerca de Él, la Escritura nos hace saber que Cristo como "el Mayor", se SOMETIÓ a Juan "el
Menor".
En Mateo 3:13-17, vemos a Jesús que se acerca a Juan para ser bautizado por él. Juan teniendo
plena comprensión del "principio espiritual", que la Palabra establece al decir: "y sin discusión
alguna, el menor es bendecido por el mayor" (Hebreos 7:7), se le opone sabiendo que era
necesario que él como "el Menor", fuera bautizado por Jesús "el Mayor", con el bautismo que
sólo Él podía dar: "el Espíritu Santo".
Ante la insistencia de Jesús a fin de identificarse con el hombre pecador, y que de ese modo se
cumpliera toda justicia, es que Juan accede. Hasta ese momento Jesús no había hecho ninguna
señal ni milagro. Sólo después de ser bautizado por Juan, sometiéndose voluntariamente al
menor, es que recibe la unción del Espíritu Santo sobre Él.
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En ese instante, se abrieron los cielos, descendió el Espíritu sobre Jesús, y se oyó la voz del
Padre como respuesta a la complacencia en Su Hijo. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, el Ungido.
Cristo es "el Varón Perfecto", que siendo el mayor se sometió al menor. La Iglesia, al ser el
"Cuerpo de Cristo", tiene la responsabilidad de poder llegar a la estatura del "varón perfecto", para
ello es imprescindible que realice los mismos pasos de "su cabeza, Jesucristo".
Debe someterse con gozo "al menor" o sea, al ministerio profético que Dios está levantando, de
tal manera que esté habilitada por Dios a recibir la unción para la conquista del mundo que está a
su alrededor. Si la Iglesia, y sobre todo los líderes que son los responsables de las decisiones de
la misma, no se someten "al menor", al ministerio profético, se estará privando de la unción que el
Señor tiene preparada para ella en estos últimos tiempos.
Dios desea darle lo mismo que le dio a Su Hijo Jesús: Cielos abiertos, el Espíritu Santo
descendiendo con poder sobre ella para permanecer, y la clara voz del Padre en toda obra a
fin de que sea triunfante y victoriosa como Jesucristo. (Mateo 3:16-17; Juan 1:33).
Éste es el tiempo y la hora del Espíritu, por lo tanto, es necesario que andemos diligentemente
detrás del Señor, a fin de no rechazar la dulce y quieta voz de Su Espíritu. Estos últimos tiempos
de la Gracia, nos inspiran a caminar bajo una sola voz y dirección, la que nos llega por medio del
Espíritu Santo. Dios ha determinado para su pueblo tiempos de gloria; la fuerza y potencia de esa
gloria, dependerá enteramente del corazón y la actitud de cada uno de aquellos que conformamos
el Cuerpo de Cristo, la Iglesia. (Proverbios 29:18)
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EL ACCIONAR PROFETICO
18 de Octubre de 2003
Cuando las cosas se tardan no es a veces la culpa de Dios, ejemplo cuando uno dice “tengo que
seguir esperando hasta que el Señor me muestre……” pero en ese esperar estoy perdiendo los
años de mi propósito. No es una cuestión de tiempo, Dios tiene que hacernos cambiar la
manera de pensar y mostrar el camino que ya tiene trazado para mí, no es un asunto de pararse
en los sentimientos sino en la revelación de Dios. A veces la unción de profeta no es nada fácil
porque es una unción que nos hace ver más allá de las palabras y nos hace ver lo que hay
escondido en el corazón.
El terreno Profético en la Iglesia. El área profética tiene que ver con toda la iglesia de Jesucristo
donde vemos 3 áreas dentro del terreno profético en la Iglesia.
Cuando los miembros del cuerpo de Cristo están juntos, congregados en Su nombre, alabándole y
adorándole entonces el REY, literalmente viene a establecer su trono cuando el viene como rey
el gobierna y dice como van hacer las cosas en medio de su pueblo a través del espíritu. La
verdadera esencia del espíritu de la profecía es dar testimonio de Jesús, la manifestación
de la persona de Cristo y Su Señorío.
Nosotros sabemos que Jesús esta reinando y establece su trono, pero quien ha dejado para que
nos hable y nos ministre es el Espíritu Santo, cuando el Espíritu Santo realmente tiene libertad y
esta gobernando nunca va ser una locura ni va hacer algo que a ninguno de nosotros pueda
parecerle extraño, su única intención es darle toda la gloria. Cuando el Espíritu de Dios inspira una
palabra profética, entonces la atención de todos se centra en Jesús.
El Espíritu Santo va hacer dos cosas primero dar testimonio de Jesús va estar hablando aquello
que viene del corazón de Jesús a nuestras vidas lo segundo le da la gloria a Jesucristo. Cuando
el verdadero espíritu de la profecía se está manifestando en medio del pueblo de Dios siempre va
dar testimonio de Jesús y darle la gloria.
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mueve en fe para hablar Su Palabra sobrenaturalmente. La mentalidad apostólica
empieza en el Antiguo Testamento
b) El Espíritu Santo es un espíritu profético (Hechos 2:14-18). Al derramarse, su influencia se
deja ver en una abundancia de profecía en todos los sentidos. Es de hacer notar que en
este mismo pasaje se reafirma la intención divina de que “todos” profeticen, al hablar de los
niños ("vuestros hijos y vuestras hijas"), de los jóvenes, de los ancianos o adultos y de
los líderes ("mis siervos y mis siervas"). Si no se manifiestan los dones en el cuerpo las
personas son miembros de un cuerpo, pero no saben ni que miembro son, ni que tienen
que hacer o que función cumplen es como si mi mano se sepa que es mano y no sepa que
hacer. Si quieres saber que miembro eres tienes que saber primero que dones se
está manifestando en su vida.
Ésta es una de las nueve manifestaciones o “regalos” del Espíritu Santo. El don no es dado de
acuerdo a la madurez cristiana, sino que es una gracia inmerecida para bendecir a la
Iglesia. Ahora bien el regalo lo puedo usar o lo puedo dejar. Este don da una cierta fuerza al
creyente que lo posee para hablar la palabra específica de Dios. Según 1ª Corintios 14:3, el don
de profecía es para:
a) Edificación
Este don es una extensión del ministerio del Espíritu Santo y una función del cuerpo de
Cristo. El que esta ministrando cuando operan los dones es el Espíritu Santo. Ninguna de las dos
áreas mencionadas, hacen a una persona un profeta.
El oficio del profeta es una extensión del ministerio de Cristo y una función de la cabeza del
cuerpo. Jesucristo es el que habilita el oficio de profeta, con el don de Profecía ministra el Espíritu
Santo y funcionaba el cuerpo de Cristo, a través del Profeta Cristo se manifiesta. El profeta opera
en un poder y una autoridad mayores que quienes lo hacen en las otras dos áreas (don de
profecía). Por lo tanto, el profeta tiene la gracia de ir más allá de la edificación, exhortación y
consolación. Su ministerio trae entre otras cosas revelación, dirección, corrección, confirmación,
impartición, activación, etc.
El oficio se requiere en la Iglesia pueden o no estar en la Iglesia, cuando hay un profeta, el profeta
habla de parte de Dios y en un instante en un momento todas las cosas quedan claras lo que
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antes no se veía, lo que antes no se entendía en un instante todo queda claro de parte de Dios.
Porque el profeta está funcionando.
Si los 5 ministerios no están completos tenemos una cabeza (Cristo) incompleta, la cabeza tiene
que estar completa para dirigir, para gobernar para decir lo que tiene que decir para que el cuerpo
tenga que funcionar correctamente.
1) NABÍ (1 Samuel 3:20) Es el término más importante. Se traduce profeta y es uno que
proclama o declara un mensaje recibido, un vocero, heraldo, o anunciador. Es alguien que
anuncia un mensaje por mandamiento de otro (usualmente Dios).
2) RO’HE (1 Samuel 9:9) Un vidente, un visionario, uno que ve visiones. Esta palabra hebrea se
deriva del verbo RA’HA que significa “ver” y contiene significados como: percibir, aparecer,
discernir y mirar. El profeta dentro de sus funciones tiene la cualidad de ver como si fuera una
película todo de principio a fin. Como visionario puede ver lo que paso y lo que va a pasar. El
profeta ve las cosas como Dios las ve, lo que pasa es que a nosotros nos cuesta ver las cosas
como Dios las ve, porque estamos muy clavados con nuestro presente (circunstancias).
Y si Dios da una palabra eso se va cumplir, no importa que lo sepa o no lo sepa, solo depende de
uno si le cerramos la puerta al Señor, el Señor no va poder hace nada porque no va violentar tu
voluntad, lo que pasa con el hecho de nuestra voluntad tiene que ver con una vida de Cristo no
desarrollada por entero, porque cuando la vida de Cristo está desarrollada por entero ya no hay mi
voluntad, solamente hay la voluntad de Dios y yo estoy muerto.
3) HOZHE (2 Samuel 24:11) Contemplador en visión. Está muy unido en su significado al término
anterior. Es como una persona que se sienta a ver como un cuadro y lo empieza a observar y
empieza ver las cualidades de ese cuadro, en esta faceta Dios le muestra todo el cuadro al profeta
y cuando termina de contemplarlo es cuando habla lo que vio de parte de Dios.
4) ISH ELHOIM (1 Reyes 13:1) Se traduce como “varón de Dios” y significa que el profeta es
escogido y enviado por Dios (mentalidad apostólica). Es el término menos usado.
1) Los Profetas del Antiguo Testamento: Estos profetas tuvieron la responsabilidad de cumplir
una función triple.
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a) Primeramente Oír a Dios para recibir el mensaje mediante revelación.
b) Declarar al pueblo el mensaje, comunicando las Palabras de Dios.
c) Dejar escrito el Mensaje para testimonio.
Esta triple función debía ser ejercida con una exacta y estricta fidelidad a la revelación recibida. Lo
que hoy se conoce como Antiguo Testamento es la revelación divina dada a los profetas, a la cual
no se le puede quitar o añadir (Deuteronomio 4:2)
Son aquellos que funcionaron después de la obra completa de Jesús (muerte, resurrección y
ascensión) e incluye a los profetas de la actualidad.
Los profetas junto con los apóstoles son los encargados de poner el fundamento correcto, el cual
es Cristo. Ellos “NO SON” el fundamento, sino que “colocan” el fundamento, trayendo a los
creyentes la verdadera comprensión de la persona de Cristo y saber en donde están parados. Ese
es el problema de la Iglesia, porque no ha sabido quien es su fundamento y no lo conoce
claramente. No se trata de hablar mensajes, el fundamento no se trata de llenar de información y
conocimiento a las personas porque eso hemos tenido y las Iglesias no han cambiado.
Se trata de que ese fundamento que es Cristo mismo es revelado a la vida de la Iglesia,
cuando un profeta o apóstol hablan de Cristo hay algo que ocurre internamente en la vida de los
hijos de Dios, algo les es revelado y empiezan a entender el potencial que tienen en Cristo y
empiezan entender que son como cuerpo de Cristo y empiezan a descubrir que toda la plenitud de
la vida de Cristo ya está depositada en ellos por lo tanto empiezan a conocer a ese Jesucristo
sobre el cual están parados y en una roca firme nunca te vas a caer. Hemos perdido mucho el
tiempo en dejar de implantar el reino de los cielos en las tierra, porque estamos viendo
pequeñeces y cosas que no hacen a la verdadera vida de la iglesia. Si yo veo a la iglesia de los
Hechos yo no veo a la iglesia perdiendo el tiempo en cosas que son tontas y cuando alguna vez
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ocurrió el problema los apóstoles rápidamente decidieron lo que había que hacer pusieron
diáconos, se repartieron mejor las cosas y nadie mas dijo nada.
Porque no se puede perder el tiempo en esas cosas que no sirven para nada porque la iglesia
tiene otro propósito, la iglesia tiene el propósito de establecer el reino de Dios, de tener favor con
todos y de tener un fuego adentro que la lleve a conquistar los lugares donde pisa, por eso para la
iglesia ser perseguida no un problema o un motivo de lloro o de lamento, por eso la iglesia no
tiene problemas. Por eso hay que entender lo que Dios está haciendo en este tiempo es matar a
sus hijos para llevarte al propósito de tu vida. Porque mientras uno siga con su manera de pensar,
forma de ser Cristo no puede pensar a través tuyo.
Es por la autoridad recibida del manto de Cristo, que los profetas han sido llamados a poner el
fundamento adecuado de la iglesia. Entre sus funciones no puede haber una más importante que
ésta, ya que una iglesia basada en la verdad de la Palabra revelada por el Espíritu, es una iglesia
que alcanza una mayor dimensión y autoridad sobre la faz de la tierra.
Esta es la obra integral que el ministerio profético realiza con los otros cuatro ministerios.
“Perfeccionar” tiene que ver con: Adecuar, preparar, entrenar, calificar plenamente para el
servicio. La idea original de la palabra tiene dos acepciones:
a) Recuperar la integridad, como ocurre con un hueso fracturado que se vuelve a soldar por la
colocación de un yeso. Cuando los 5 ministerios están trabajando para perfeccionar a los santos
toman a una persona semidestruida o destruida que no conoce al Señor, por ese yeso recupera
su integridad y reconoce quien es delante de Dios. Esa persona empieza entender propósito.
b) Hallar la función de un miembro como tal. Que un miembro pueda decir ahora ya se para que
estoy acá.
El ministerio profético ha sido dotado por Dios de una autoridad especial que abarca la tierra
(naciones) y las esferas celestiales (reinos). Muchas veces la guerra es contra las cosas de la
carne que luchan contra el Espíritu; pero otras, debe ser contra espíritus demoníacos que
gobiernan en las regiones celestes. Si yo no puedo entender la autoridad hacia arriba tampoco
voy a poder experimentar la autoridad hacia abajo, si no la puedo entender tampoco la puedo
practicar.
Las primeras cuatro acciones mencionadas en el versículo tienen que ver con aquello que está
errado, torcido, contrario a la voluntad y Señorío de Cristo. Sin ejercer estas primeras cuatro
acciones no se podrían ejercer las últimas dos, que tienen que ver con todo aquello proveniente
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del Espíritu Santo y que está basado en la persona de Jesucristo. Las primeras cuatro son
destructivas las últimas dos son constructivas. Siempre el ministerio profético antes que otra cosa
va deshacer todo lo que está establecido por el hombre y lucha contra el Espíritu, porque el
profeta por la unción y la autoridad recibida puede percibir eso y primeramente va luchar contra
eso, porque sabe si no quita, no arranca todo lo que esta equivocado en la mente, en el corazón,
en las intensiones no puede edificar nada.
Esta faceta del ministerio profético, en ocasiones no es bien recibida por el cuerpo de Cristo
debido a que todas las estructuras religiosas y deterioradas de la iglesia se ven afectadas. Hay
formas y métodos dentro de la iglesia que posiblemente alguna vez fueron útiles, pero que hoy se
han transformado en tradiciones y legalismos que impiden el fluir del Espíritu Santo.
La Biblia dice en Hebreos 8 versículo 13: “…y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a
desaparecer”. No es posible mantener tradiciones y estructuras que son contrarias al Espíritu de
Dios. Es necesario vivir en “novedad de vida” permanente, como lo dice 2ª Corintios 5:17: “De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son
hechas nuevas”.
Primer paso “Si alguno esta en Cristo” es decir no podemos conocer a Cristo en una relación
lejana o de acuerdo a mi manera de pensar, debemos estar en el con toda nuestra vida arraigada
a Cristo, porque el que vive así todos los días entonces “es una nueva criatura”
La palabra “nuevas” en su original griego, tiene que ver con: no usado, fresco, novedoso. La
palabra designa lo nuevo en cuanto a la forma o calidad, más bien que nuevo en relación con el
tiempo. Nosotros no decimos que esto es un mover pero esto es nuevo para nuestra vida, porque
empezamos a entender que es lo que siempre quiso Dios para nosotros como iglesia por eso es
nuevo, pero no puede ser nuevo en cuanto tiempo, tiene que ser nuevo en cuanto a forma y
calidad, nuestra actitud debe ser “Señor yo entiendo que lo apostólico y profético es nuevo para
mí, pero no nuevo en tiempo porque asi nació tu iglesia.”
Es nuevo en cuanto a forma porque va ser una nueva forma de gobierno sobre mi vida y sobre la
iglesia y en cuanto a calidad porque yo voy a ser dimensionado a una calidad de vida superior
porque voy a entender la calidad de vida que tengo adentro, por eso necesito vivir en novedad de
vida permanente, por eso decimos tan fuertemente que las denominaciones van a morir
simplemente porque hay una convicción en el espíritu que esas cosas fueron necesarias un
tiempo.
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Ejemplo lo de cruzada estudiantil para Cristo van a meterse en los jóvenes que tienen que
meterse en las universidades a predicar, pero no le van a decir a los jóvenes que se sujeten a los
pastores, que sean miembros del cuerpo como deben ser, que busquen su lugar su función eso
no se los van a decir, esto quiere decir que las cosas están mal. Cuando nace esto en la iglesia
bajo autoridad apostólica y profética vas a tener en la iglesia personas que amen a los otros
jóvenes y se metan a las universidades, pero van a la iglesia aman el cuerpo, se preparan en el
cuerpo, ejercen su función en el cuerpo, son dos cosas diferentes
Es por esto que el profeta ha recibido de Dios la autoridad de arrancar, destruir, arruinar y derribar
todo lo que en la iglesia está luchando contra la acción del Espíritu, aquello que está viejo y
necesita desaparecer. Esas cosas son las que se han transformado en la base errónea de
sustentación de la iglesia. Todo esto el profeta lo tiene que destruir y derribar es una autoridad
profética que deshace todo lo que ha sido originado en la carne, en el pensamiento, en las
estructuras humanas
Sólo cuando todo esto es deshecho por la autoridad profética, es posible establecer el único
fundamento que nunca debió haberse quitado: Cristo. A partir de allí es que la iglesia puede “estar
en Cristo” para disfrutar de la novedad de vida que trae el Espíritu Santo y Su gobierno.
4) Traer revelación
(Amós 3:7; Efesios 3:5):
Es tal el agrado que el Señor tiene de sus siervos los profetas, que la Biblia declara que Él no
hace nada sin revelárselo primeramente a ellos. La revelación tiene dos aspectos:
a) Dar a conocer los planes y propósitos de Dios para una persona, familia, congregación, pueblo
o nación.
Ambos aspectos están interrelacionados y el uno sin el otro no puede subsistir. A los creyentes
muchas veces les gusta saber los planes y propósitos que Dios tiene con ellos, pero por no haber
una clara comprensión de las Escrituras se toman caminos errados para que esa voluntad de Dios
se cumpla. El Señor nunca cumple una palabra profética específica a través de procedimientos
contrarios a las Escrituras.
Por eso un verdadero profeta no se preocupa tanto porque palabra profética te da personalmente,
su mayor preocupación es que te sea revelada la palabra, porque si conoces la palabra, toda
palabra profética que recibas la vas a poder recibir y la vas a saber activar vas a militar como
Pablo le dijo a Timoteo en la palabra profética recibida, porque hay conocimiento de la palabra.
Por eso no tiene sentido recibir tanta palabra profética si la primera que te dieron no se ha
cumplido en tu vida, primero vamos a conocer al Dios de la palabra íntimamente que esta palabra
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nos sea revelada entonces después vamos a entender cómo es que Dios quiere llevar a cabo lo
que el tiene en su corazón para mi vida.
El don de profecía está implícito en el ministerio profético, por lo cual a través de un profeta hay
edificación, exhortación y consolación. Pero también es habitual ver otros dones espirituales a
través del ministerio profético como: palabra de sabiduría, palabra de ciencia, don de fe, dones de
sanidades, etc. pero hay que aclarar que no todo profeta es igual, por ejemplo cuando Dios me dio
la palabra al ministerio profético hizo un agregado que parecía insignificante pero para mí era lo
más importante de lo que Dios me estaba diciendo, fui llamado como profeta al arrepentimiento,
que quiere decir esto, que hay un énfasis particular en mi ministerio profético para hacer que el
pueblo de Dios vuelva sus ojos y su corazón al Señor.
Es el sentido del ministerio profético que Dios me ha dado, por eso tampoco puedo encerrar a
todos los profetas en una bolsa, porque cada uno es particular, con una inclinación en particular
que nos podemos mover dentro de un parámetro ¡si es verdad! pero en el ministerio profético
puede haber diferentes facetas que Dios remarca sobre un profeta para que tenga que ministrar y
dirigir al pueblo hacia esa faceta.
6) Confirmación Profética
(Hechos 15:32):
Confirmar significa: Hacer apoyar sobre, fortalecer, establecer. Cuando un profeta ministra, los
creyentes se sentirán firmes, constantes, creciendo en la obra del Señor (1ª Corintios 15:58). Uno
de los resultados de la confirmación es que los creyentes son establecidos en la fe, en su creencia
firme en el Señor y su doctrina.
Por otro lado, la confirmación despeja las dudas, el doble ánimo, la incertidumbre, etc. y empieza
a ver lo que tiene en Cristo. Por último, la confirmación tiene que ver con el establecimiento de
más de un testimonio del Señor acerca de sus planes y propósitos. Por lo tanto es bueno que
quieras recibir confirmación profética, pero tener cuidado que habiendo recibido ya la confirmación
sigas dando vuelta para que el Señor te siga dando más confirmación, porque llegara un momento
que Dios no pueda darte más confirmaciones porque está viendo que hay detrás de tu deseo de
confirmación, hay una profunda incredulidad por lo que no te estás moviendo en lo que Dios ya te
hablo.
7) Predecir el futuro
(Hechos 11:28; 21:10-11, 33):
Ésta es la faceta de “vidente” (RO'EH) del profeta, ya que puede “ver” el futuro de algo o alguien
por revelación del Espíritu Santo.
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8) Preparar un pueblo bien dispuesto para el Señor
(Lucas 1:13-17):
El ministerio profético prepara a la Iglesia para su encuentro con el Señor, denunciando el pecado,
proclamando la justicia, trayendo restauración y verdadera conversión. Así como Juan el Bautista
preparó el camino para la venida de Jesús, Dios está levantando una compañía de profetas para
preparar el camino de la segunda venida del Rey de Reyes y Señor de Señores.
Por eso los profetas de hoy denuncian el pecado, proclaman la justicia, producen restauración por
el Espíritu Santo, porque a veces creemos que estamos bien, pero tenemos grandes deudas
delante de Dios espiritualmente hablando no estamos tan bien como pensamos y cuando el
profeta percibe esto no deja esperar un segunda mas, el profeta no puede permitir eso tiene que
intervenir para que denunciar lo que esta mal, para poner el dedo en la llaga, pero para que las
cosas sean sanadas delante de Dios y preparar un pueblo dispuesto para el Señor.
9) Impartición Profética
(1ª Timoteo 1:18; 4:14; Romanos 1:11):
La palabra impartir está referida a “dar, compartir, conceder”. El ministerio profético, por la unción
recibida, tiene la capacidad de impartir dones y unciones al pueblo de Dios para confirmar a los
santos en su tarea y función dentro del cuerpo. Esta impartición es hecha a través de la
imposición de manos y las profecías.
Cuando Pablo le estaba hablando a Timoteo, Pablo tenía una base solida para hablarle a Timoteo,
no era lo que Timoteo creía o pensaba acerca de si mismo era lo que Timoteo había recibido.
Entonces Pablo le dice “tú tienes que militar de acuerdo a las palabras proféticas que se hicieron
en cuanto a ti para que caminaras por esa palabra profética.” Entonces el profeta tiene esta
autoridad de Dios para impartir lo que está en Dios hacia el pueblo.
El profeta tiene la unción de ministrar el soplo sobrenatural del Espíritu Santo a los dones y
ministerios de los creyentes, como así también vida del Espíritu a todo el cuerpo de Cristo. Por el
ministerio profético, la Iglesia toma su verdadero lugar y su correcta posición para implantar el
Reino de los cielos en la tierra.
Por otra parte, el ministerio profético activa los dones ministeriales en el cuerpo de Cristo y los
envía a realizar su labor. En importante destacar que la imposición de manos es hecha por un
Presbiterio, esto es, un cuerpo de ancianos, de hombres maduros, cuyas características son la
dignidad, sabiduría y madurez.
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La presencia de profetas en la iglesia local, no implica que ellos puedan hacer lo que quieran y
como lo quieran. La Palabra establece un orden en la ministración de los profetas dentro de la
iglesia local, de acuerdo a 1ª Corintios 14:29-33a:
• v. 29: Deben hablar dos o tres profetas y los demás juzgar. Los profetas que están
escuchando a aquellos que están profetizando, tienen la capacidad de juzgar en el espíritu
las profecías. ¿Por qué? Porque algunas veces algo que empezó en el espíritu puede ir
terminando en la carne y cuando la carne influye se empieza a desviar por el lado de
nuestros sentimientos y de nuestros pensamientos.
• v. 30: Cuando la revelación está fluyendo, todos los profetas pueden recibirla y entonces
deben hablar lo que el Espíritu Santo les está dando.
• v. 31: Deben profetizar “uno por uno”, así todos aprenden y todos son exhortados (no
solamente los profetas, sino todos los creyentes). No controlar sino administrar y poner en
orden para que el espíritu se manifieste.
• v. 32: No es verdad que un profeta no puede contenerse o detenerse; el espíritu siempre
está sujeto al profeta. Él puede esperar, hablar o detenerse en el momento que sea
necesario. De no hacerlo así, entonces se genera el desorden.
• v. 33a: Este comportamiento por parte de los profetas, muestra al Dios de paz que
tenemos y no de confusión. Porque cuando las cosas se hacen de manera humana,
almática, carnal lo que se trae no es solamente desorden, el desorden es el resultado de
una profunda confusión y la confusión llega a tal grado que hay desorden y nadie sale
bendecido.
Este tema es muy discutido dentro del cuerpo de Cristo, porque la mayoría de las veces se utilizan
parámetros equivocados para juzgar si los profetas son verdaderos o falsos. Por ese mismo error,
hay muchos creyentes confundidos que aún ni quieren hablar de los profetas. Sin embargo, la
Biblia da una enseñanza precisa y contundente con respecto a los falsos profetas. Comenzaremos
con la enseñanza de Jesús, quien habló de ellos y de cómo reconocerlos.
En el pasaje de Mateo 7:15-20, se pueden ver en primer lugar ciertas características de los falsos
profetas, como ser:
* Se visten de ovejas, esto es, tienen una apariencia externa de piedad y bondad.
* Por dentro son lobos rapaces, o sea, en su interior están buscando a quien devorar con su
falsedad y engaño.
Jesús nunca dijo de qué tipo de palabra da ese profeta, Jesús está hablando de la intención, de la
intimidad, del sentir, del deseo original en el corazón de ese profeta para reconocer si es falso o
verdadero. Si estas son sus características, entonces ¿cuál es la manera de reconocerlos? La
respuesta es categórica: Por sus “frutos”.
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Esta palabra en su original griego, significa “la expresión visible del poder que obra interna e
invisiblemente, siendo el carácter del fruto evidencia del carácter del poder que lo
produce” (Diccionario expositivo de palabras del Nuevo Testamento, W. E. Vine). Lo que da a
entender este significado es que si el poder que mueve a un profeta es malo en esencia, entonces
su fruto también lo será; esto lo convierte en un falso profeta.
Lo que se debe evaluar en el profeta es su vida en diferentes aspectos, como por ejemplo:
personal, matrimonial, familiar, ministerial. Es necesario observar su madurez, su mensaje, su
motivación, su objetivo, su interdependencia, su moralidad, su administración del dinero. Estas
son las cosas que muestran qué clase de profeta es el que está ministrando.
Otro pasaje muy revelador y que concuerda con la enseñanza de Jesús, es Deuteronomio 13:1-5.
Aquí se nos muestra que puede levantarse un profeta, tener palabra o sueño y anunciar señal o
prodigios, los cuales se pueden cumplir. Dada tal situación, podríamos juzgar que se trata de un
verdadero profeta. Pero la evaluación no debe estar hecha por el cumplimiento o no de una
palabra, sino por lo que produce la ministración del profeta en la vida del pueblo. En este caso, el
profeta está inclinando el corazón del pueblo hacia dioses ajenos, cuando su verdadero propósito
siempre debiera ser exaltar a Jesucristo y darle toda la gloria a Dios. (Lo falso del profeta no
estaba en sus palabras, estaba en su intención)
Es muy importante observar que Dios permite la intervención del falso profeta, porque tiene un
objetivo: “Probar a su pueblo”. Es incorrecta la inclinación del corazón del ser humano, en cuanto
a saber exclusivamente acerca de su futuro. Más bien, debe estar dispuesto a recibir toda la
ministración de un profeta, porque el Señor siempre quiere bendecir a sus hijos.
Muchas veces el Señor permita que eso ocurra en medio de nosotros, no para que seamos
confundidos, sino porque necesitamos ser probados, porque abran escuchado que hay un profeta
en un lugar y todo el mundo corre para escuchar al profeta, pero corren porque quieren recibir
algunas palabra, pero no porque están buscando a Dios, porque están buscando al profeta que
tenga la palabra, si tu amor esta en el beneficio personal que te den una palabra o si tu amor
genuino esta en el Señor, en lo que él tiene para tu vida, en lo que él quiere de tu vida.
Para cerrar este tema tan crucial, es oportuno analizar 1ª Juan 4:1 que dice: “Amados, no creáis a
todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido
por el mundo”. Se necesita una actitud madura del pueblo de Dios para poder probar los espíritus
5
que impulsan a los profetas, ya sea verdaderos o falsos, a actuar. La palabra probar tiene que ver
con: Saber distinguir, someter a prueba, comprobar, examinar.
Por lo tanto, los creyentes llenos del Espíritu Santo pueden distinguir qué clase de espíritu es el
que dirige a un profeta. La finalidad de toda esta enseñanza es que podamos evaluar a un profeta
como verdadero o falso, no por lo que “habla” sino por lo que “es”.
En Zacarías 4:1-9 vemos al profeta recibiendo una revelación del Señor para la vida de Zorobabel.
Como profeta, Zacarías debió animar a Zorobabel, mostrándole los planes y propósitos que el
Señor tenía para su vida: Reconstruir la casa de Dios. Zorobabel debería comenzar echando los
cimientos, lo cual representa una clara tarea apostólica. Al igual que resulta para los apóstoles de
la actualidad, la tarea no podría ser hecha con el esfuerzo o capacidad personal, sino con el
Espíritu de Dios.
Los ministerios apostólicos y proféticos son los iniciadores de profundos cambios en la vida de la
iglesia, haciendo que ella tenga bases sólidas, a la vez que pueda reconocer su posición delante
del Señor. Un verdadero profeta se pone al lado del apóstol y trabajan juntos.
Aquello que estaba en el corazón de Dios cuando la iglesia iniciaba, el Espíritu Santo lo está
restaurando en estos últimos tiempos. No hay mayor bendición para la iglesia que entender el
gobierno teocrático y sujetarse a él. De esta manera, la unión de apóstoles y profetas lleva a la
iglesia a una mayor dimensión permitiéndole ser la que, en su conjunto, represente al Señor sobre
la tierra.
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La tarea de poner el fundamento referida en Efesios 2:20, conlleva la idea de tener que luchar con
el sistema de creencias y pensamientos de los creyentes. Los apóstoles y profetas siempre tienen
que desafiar lo previamente establecido por la sociedad, la cultura, la educación, la familia, la
religiosidad, la mediocridad, etc. Con esta autoridad delegada de Dios, los apóstoles y profetas
pueden desafiar a todos los cimientos erróneos establecidos por el hombre y las fuerzas
demoníacas que los sustentan, para deshacer lo humano y establecer lo divino.
Cuando lo humano está establecido, detrás de esa estructura humana se viene a plantar un
espíritu demoniaco que sustenta esa estructura humana, porque la humano no puede ser
acomodado a lo espiritual, por eso Pablo decía “acomodando lo espiritual a lo espiritual” lo que
nace en el espíritu tiene que terminar en el espíritu, pero lo que nació en la carne no solamente
termina en la carne termina en lo diabólico.
Debido a que son ministerios de fundamento, los apóstoles y profetas necesitan de una unción
especial para llevar a la iglesia a un mayor nivel espiritual.
Efesios 3:5 dice: “…misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los
hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu…” Es notable
ver cómo los apóstoles y los profetas en perfecta unidad traen a la Iglesia una revelación
sobrenatural del Espíritu, la cual da a conocer los misterios de Dios con un entendimiento claro a
los creyentes de los planes y propósitos del Señor.
Sin esta revelación, la visión de los creyentes sería muy corta y sin la posibilidad de alcanzar la
plenitud a la cual el Espíritu desea llevarlos. Éste es el bendito tiempo, en el cual la iglesia se verá
siendo desafiada por el Señor a romper con todas las tradiciones de hombres y remontar las alas
para volar sobre nuevas alturas espirituales y así ser “la plenitud de Aquel que todo lo llena en
todo” (Efesios 1:23).
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ESTABLECIENDO ANCIANOS
5 de Julio de 2008
Ustedes van a recibir una enseñanza de cada uno de nosotros, que tiene que ver con aquellos
que son llamados por el Señor para un ministerio determinado, apóstoles, profetas evangelistas
pastores y maestros. Dones ministeriales, funciones que cumplen, y constituidos por el mismo
Señor Jesucristo, el ascendido. Ahora, muchas veces los llamados dicen: ¡Bueno, vamos a
desarrollar la labor! Pero vamos a ver por la Palabra, cuáles son aquellas condiciones, cuáles las
características que deben desarrollar en su vida para poder responder a este llamado.
a) Votación
Por ejemplo, se reunía la congregación y a mano levantada votaban por un candidato.
Generalmente era el marido, la esposa era un poquito relegada porque el hombre era el pastor;
ella acompañaba. Entonces, a mano levantada se votaba y se elegía ese pastor. Clásico ejemplo
de democracia.
Ésta, creo que es una de las más usadas, fue una de las más usadas, de las más tradicionales. A
este respecto, tenemos que aclarar que en muchos casos, hubo personas que fueron a un
Instituto Bíblico y a un Seminario, pero no con un llamado del Espíritu Santo; fueron porque les
gustaba; fueron porque, —bueno Señor, tú me salvaste y yo debo agradecerte de alguna
manera... Entonces yo te voy a servir toda mi vida—. ¡Ahí es donde fracasa el ministerio! Porque
un Seminario Bíblico no puede suplantar un llamado de parte del Señor.
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d) Habilidades de Liderazgo
Otra forma que se utilizó: En una congregación local, un hombre resulta que tiene un ministerio y
está presidiendo diez, quince o veinte personas, y por sus habilidades este hombre es escuchado,
es atendido, es obedecido... Mucho de esto tiene que ver a veces con células. Cuando este
hombre ve todo eso dice: ¡Y por qué no iniciar una iglesia! ¡Tengo un sentir de parte de Dios:
Vamos a iniciar una iglesia! Entonces, o se llevaba un grupo de gente de la congregación... O no,
se iba y empezaba con otra gente, empezaba evangelizando y constituía una iglesia.
Estos son algunos ejemplos, hay más pero no los vamos a hacer. Y estamos hablando en pasado
porque llegó la hora de la verdad, llegó la hora de establecer lo que dice la Palabra de Dios, y
aunque esto todavía está sucediendo declaramos que es pasado, porque la Iglesia toda viene al
modelo de Dios y a eso nos vamos a ajustar. ¡Amén!
Déjeme decir así: Que los anteojos adecuados solamente los tiene el Espíritu Santo. Cuando yo
miro la Palabra a través de cualquier cosa que me enseñaron, que tiene algún formato heredado
de algo, que me dijeron que era así pero no es así conforme al Espíritu y la Palabra, ya no estoy
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estableciendo la Palabra. ¿Qué establece la Palabra? Lo primero que establece la Palabra, en
Efesios 4:8 y 11 es:
Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los
hombres...Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas;
a otros, pastores y maestros.
Lo que establece la Palabra, lo que expresa la Palabra, que el mismo Jesucristo constituyó, son
cinco ministerios para que esos ministerios trabajen —como denominamos— como Gobierno
Teocrático. Es decir, el Gobierno de Dios para presidir a la Iglesia bajo la guía y dirección del
Espíritu Santo, no bajo las ideas personales ni de las ideas de los hombres.
Ahora bien, para entender estos cinco ministerios, hay una palabra muy importante, dice que: dio
dones a los hombres. E inmediatamente describe cuáles fueron los dones en el verso 11, cuando
habla de los cinco ministerios está hablando de los dones que dio a los hombres, pero el punto
aquí es que tenemos que ser fieles al contexto y a los términos utilizados aquí. Si yo por ejemplo
leo el mismo pasaje de Efesios 4 pero leo solamente un poquito más adelante, el apóstol Pablo
por el Espíritu dice:
Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que
andan en la vanidad de su mente...En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del
viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu
de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad
de la verdad.
Queremos decirles una noticia a todas las hermanas: esto es para los varones... ¿Qué me diría
usted? No, no como que estoy equivocado. ¿No? ¿Por qué no es para los varones? Porque Pablo
por el Espíritu está diciendo: ¡Esto es para todos los hijos de Dios! Dice: despójense del viejo
hombre y vístanse del nuevo hombre.
La palabra "hombre", es una palabra griega antropo". La misma palabra griega es la que se usa
en Efesios 4:8 donde dice: dio dones a los hombres. Quiere decir que el término "antropos" u
hombres, está usado para hablar de género humano sin distinción de sexo. Si yo digo que Efesios
4: 22 y 24 es para toda la Iglesia, pero Efesios 4:11 es solamente para los varones, ¿qué estoy
haciendo? Violentando, torciendo el contexto, los términos griegos y el Espíritu de la Escritura.
Lo que está diciendo el Señor es que, Él estableció a personas, sean varones o mujeres, para
ejercer cualquiera de los cinco oficios ministeriales que aparecen en las Escrituras. Por eso dije,
necesitamos ver la Palabra por el Espíritu, quitándonos a un lado todas las cosas que nos
estorban y los prejuicios que nos impuso la cultura. Así que cuando hablamos que Jesucristo
estableció: Estableció hombres, varones y mujeres para desarrollar cualquiera de estos
cinco oficios, apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.
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Ahora, dentro de este equipo, que obviamente es un equipo conformado por Jesucristo, porque
así lo dice la Palabra, también la Palabra establece un orden y es muy importante entender el
orden para lo que vamos a explicar a continuación. Y a unos puso Dios en la iglesia,
primeramente apóstoles, luego profetas...1 Corintios 12
Cuando la Palabra dice estas cosas, está estableciendo un orden aún dentro del equipo de los
cinco ministerios. Alguien se puede preguntar, ¿pero este orden cómo se interpreta? Porque este
orden posiblemente a alguno le pueda sonar a nivel jerárquico... Diríamos, estos dos son los
"manda más".
Lo que ellos dicen, los demás lo tienen que respetar y cerrar la boquita, nadie puede decir otra
cosa. No es eso lo que la Palabra está estableciendo; cuando la Palabra dice que apóstoles y
profetas son primeros y segundos, está hablando de una cuestión de función y desarrollo de
autoridad espiritual dentro de la Iglesia de Jesucristo.
Esto significa que el peso de autoridad que Jesucristo puso sobre apóstoles y profetas, es mayor
que el que puso en maestros, pastores y evangelistas. Pero esto es por una cuestión de función
no es por una cuestión de darle un codazo al pastor y decirle: ¡aquí te callas, porque yo soy el
apóstol y solo yo puedo hablar! La realidad es que Jesucristo establece un orden para que haya
en la Iglesia también un orden.
Ahora, cuando entendemos el orden de Dios, vamos a poder entender que por la autoridad
recibida, apóstoles y profetas, son los que pueden designar a los pastores o ancianos y
establecerlos en las iglesias locales. Ellos son quienes pueden hacerlo, por la autoridad recibida,
no por otra cosa. Pero si yo solamente se lo digo, usted puede decir: Claro es lo que usted
piensa... es su opinión. Pero nosotros vamos a hacer entre los tres como una reseña, donde
vamos a ver desde el principio, cómo Jesús, Él que caminó sobre la tierra, estableció este orden
para que usted pueda comprender esta verdad.
Lo primero que queremos decir es que cuando Jesús estuvo en el mundo Él tenía muchos
discípulos, pero cuando nosotros llegamos a Lucas 6:13 dice que esos discípulos, Jesús los
constituyó "apóstoles". De todos los discípulos que Jesús tenía, tomó a doce y los constituyó en
apóstoles. Un poco más adelante Jesús delega la dirección de la Iglesia a sus apóstoles.
Esto es muy importante tenerlo en cuenta, si ustedes leen Hechos 2, se van a dar cuenta de la
labor que los apóstoles están ejerciendo. Pedro predica después que viene el Espíritu en
Pentecostés, se convierten tres mil y se agregan a la Iglesia, y dice en Hechos 2: Al oír esto, se
compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles...
¿A quién? A Pedro, apóstol y a los otros apóstoles. ¿Qué le dijeron? Varones hermanos, ¿qué
haremos? La participación de los apóstoles en la Iglesia es importantísima. Pero luego dice que
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entre otras cosas en Hechos 2:42: Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles... ¿Por qué?
Porque la Iglesia en esencia es apostólica. Así que vemos que desde el inicio están los apóstoles
colocados.
Teniendo completa relación con lo que Daniel acaba de decir, podemos entonces también
entender, por así llamarlo o definirlo, el alcance pastoral de un apóstol. Porque para Jesús
hubiera sido sencillo, si lo hubiese querido hacer de otra manera, elegir de entre sus discípulos y
decir: ¡Ahora ustedes se llaman pastores! ¡Ahora ustedes se llaman maestros! ¡Ahora ustedes se
llaman evangelistas!
¿Qué quiere decir? Esto no lo ideó el hombre, lo estableció Jesucristo. Lo estableció cuando
caminó, lo estableció cuando ascendió y después de ascendido dijo, las cosas son así, porque el
que "manda más" en la Iglesia es: ¡Jesucristo! Hay uno que tiene toda autoridad para ordenar.
Toda autoridad para mandar. Toda autoridad para decir en "mi" Iglesia las cosas son así. Y a los
hombres, ministerios, organizaciones o instituciones, les guste o no, es un problema de ellos, pero
tarde o temprano tendrán que sujetarse a lo que Yo establecí... Porque saben una cosa, dice
Jesús: ¡Yo pagué por esa amada, no ellos. Es mía y me pertenece! Alguien puede estar en
acuerdo o en desacuerdo, pero lo que estamos diciendo está en las Escrituras.
Por eso quiero hablar acerca del alcance pastoral de un apóstol. Vamos a usar el caso de Pedro;
Pedro nos sirve mucho, es como nosotros... Pedro, usted sabe, llegó al Señor, se equivocó, todo
lo que usted sabe. Pero el Señor lo restauró y cuando lo restauró tuvo ese pescado que se le
atravesó una espinita, porque empezó a decirle: —Pedro me amas—. Pero ese día el desayuno
no caía muy bien, tres veces —Pedro me amas—; pero las tres veces le dice: —Apacienta y
pastorea a mis ovejas—.
¿Usted cree que le está hablando de unas diez ovejitas, cincuenta ovejitas? Cuando está
hablando de sus ovejas está hablando de Su Iglesia. Por un lado le está diciendo, —Pedro, como
apóstol, tu alcance pastoral de cuidado será a todas mis ovejas, a Mi Iglesia—. Pero por otra
parte, le está estableciendo otra faceta de su alcance pastoral. Y esa faceta del alcance pastoral
se la ve en la primera carta de Pedro, porque en Hechos puede ver a Pedro en su alcance
pastoral hacia toda la Iglesia. Pero en Pedro lo ve hacia los pastores y hacia los ministros, por eso
dice en 1ra. Pedro 5:
Ruego a los ancianos que están entre vosotros...Cuando Pedro le escribe a los expatriados y a
todos los demás...yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo,
que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que
está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza...
¿A quién le está dando este consejo? ¿A las ovejitas? No. Quiere decir que la autoridad de Pedro
como apóstol era sobre esos ancianos. Y nadie puede negar esto, porque tiene que borrar la
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Biblia y no la puede borrar, porque el que quita de ella, también será quitado...sino
voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo
señorío...
Aquí se aplica lo que Hernán comenzó a explicar, nunca en la Iglesia de Jesucristo está habilitado
para ejercer su función teniendo señorío, porque hay un solo Señor; todos los demás servimos
bajo la dirección del Rey, y cuando nos equivocamos por hacer algo por las nuestras, tenemos
que tener la humildad de pedir perdón, rectificar lo realizado y decir que esto fue mío y no del
Espíritu de Dios. Así que ahora vamos a enmendarnos y vamos hacer conforme al Espíritu de
Dios. Eso es tener autoridad de Dios, lo otro es arrogancia y señorío.
Por eso dice, no señorío de los que están cuidado ustedes en la congregación, sino siendo
ejemplos de la grey... sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la
grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona
incorruptible de gloria. Vimos el doble alcance, a todas las ovejas y a los ancianos en cada
iglesia local.
Lo que necesitamos explicarles es que los cinco ministerios establecidos por Jesucristo cumplen
una función particular; pero antes dije, representan a Jesucristo para la Iglesia. ¿Por qué digo esto
antes de continuar? Porque muchas veces confundimos y ponemos a los cinco ministerios dentro
del paquete de dones que el Cuerpo recibe. Pero los dones espirituales, ¿quiénes los reparte? El
Espíritu Santo. ¿Pero quién constituye a cualquiera de los cinco ministerios? Como Jesucristo
constituye a los cinco ministerios, los cinco ministerios le representan en la Iglesia, son la
representación de autoridad para la Iglesia.
Ahora bien, dentro de las labores de los cinco ministerios, hay una labor que es específicamente
para apóstoles y profetas, los cinco representan a Cristo, pero apóstoles y profetas tienen algunas
labores específicas, entre ellas, plantar, fundamentar Iglesias, confirmarlas, poner el fundamento
de Jesucristo y su doctrina; y establecer ancianos en cada ciudad y región: Hechos 14:23 y
también Hechos 15:32 y Hechos 15:40-41.
Obviamente hay otros pasajes, usted conoce Efesios 2:20 que habla que justamente el
fundamento es puesto por apóstoles y profetas...Usted recuerda el consejo de Pablo a Tito que lo
había dejado en Creta para que corrigiera lo deficiente y estableciera ancianos en ese
lugar...Quiere decir que estas tareas de plantar, de fundamentar Iglesias, de poner el fundamento
de Cristo, de confirmar a las iglesias, si usted recorre la Escritura, se va a dar cuenta que siempre
fue una tarea realizada por apóstoles y profetas.
Tenemos que dejar asentado algo más y es muy importante: Todos los hijos de Dios, todos,
estamos en la tierra para predicar, extender y establecer el Reino de Dios. Eso lo dice la Escritura,
y aún desde el comienzo de la Iglesia desde Pentecostés, podemos ver la realidad de la Iglesia
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predicando. Es más, hay dos sucesos que ocurren a causa de la persecución que hubo en la
Iglesia primitiva por la muerte de Esteban.
Una vez que Esteban es apedreado, la Iglesia es esparcida y dice la Escritura que comienzan a
predicar, y cuando comienzan a predicar ocurren dos cosas: Por un lado comienzan a predicar;
evidentemente en Samaria, luego de que la Iglesia está predicando aparece la tarea de un
evangelista llamado Felipe; y Felipe comienza a predicar y los samaritanos comienzan a
entregarse al Señor y empieza a haber señales y milagros.
¿Qué ocurrió? Dice la Escritura que cuando los apóstoles y la Iglesia se enteraron, ¿qué
hicieron? Dijeron: ¡Ah, que inicie la Iglesia, que continúen! No, no, no. Dice: Enviando a Pedro y a
Juan... Enviaron a Pedro y a Juan, el evangelista se hizo a un costado y dijo: ¡Ésta es la función
de ustedes y la tarea de ustedes! Es más, usted mira todo el relato en Hechos 8, y se va a dar
cuenta que:
1) Que viene bautismo con el Espíritu Santo cuando los apóstoles ponen las manos sobre ellos,
cosa que aunque había habido milagros con el evangelista, eso no había ocurrido.
2) Un hombre que medio se había convertido, que era un mago, resulta que Pedro lo confronta
claramente, cosa que el evangelista no había hecho.
¿Se está dando cuenta? Hay unas cuestiones de funciones y de autoridad establecidas. Por esas
mismas persecuciones otra gente predicó en otros lugares, entró a Fenicia, entró a Chipre y
algunos se animaron a predicarle a unos griegos; fueron los primeros que se animaron a
predicarle a otros que no eran judíos... Eso está en Hechos 11. Cuando eso ocurrió y la Iglesia se
enteró, ¿qué hizo de nuevo la Iglesia? Dijo a Bernabé: ¡Tú, apóstol, ve a ver qué está pasando
allá! No fue una Organización, no, no. ¡Tú, apóstol, ve a ver!
Y cuando vio esto dijo: ¡Esto está tremendo... Qué regocijo... Por favor permanezcan fieles al
Señor, pero seguidamente Bernabé hizo algo: lo fue a llamar a Saulo que ya estaba convertido al
Señor, y dice, vinieron a Antioquía y estuvieron un año entero los apóstoles enseñando a la Iglesia
que está en Antioquía. ¿Lo está viendo que está en la Biblia? Luego lea Hechos 8 y luego Hechos
11 completos, para darse cuenta que esto está establecido en la Palabra de Dios y no es una idea
humana, así está establecido y así usted lo puede ver con toda claridad.
Me gustaría hacer solamente una aclaración más, porque quiero traer esto al presente: A veces
podemos mal interpretar lo que estamos ensenando en este sentido, decir: esa obra nació, pero
ahí no estuvieron ni apóstoles ni profetas, entonces ésa no puede ser una obra de Dios. ¡No! ¡Ésa
es una obra de Dios! ¿Qué necesita esa obra? Que vengan apóstoles y profetas, pongan el
fundamento, la planten como es debido, la confirmen y esos hermanos puedan crecer
abundantemente por la gracia del Señor y seguir estableciendo el Reino.
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Quiere decir que de hecho, algunas de las cosas que hoy van a ocurrir aquí, están representando
esta misma figura. Obras comenzadas por hermanos de Iglesias que predican el poderoso
evangelio de Jesucristo, que tiene poder y que hombres y mujeres se arrepienten, pero luego
apóstoles y profetas llegan para poner el fundamento y para establecer esas obras y que se
transformen en una Iglesia u obra de iglesia local en un lugar específico.
Quiero complementar lo que Hernán está diciendo en este sentido, nos ha pasado desde el inicio
del Ministerio, cuando nosotros imponemos nuestras manos sobre los pastores, algunos de estos
pastores ha venido de organizaciones y de denominaciones enviados de una manera
determinada... Por lo que estamos viendo por la Palabra, ¿quiénes establecen a los ancianos? Es
un presbiterio apostólico y profético.
Pero yo se los quiero comentar en la práctica. Cuando nosotros imponemos nuestras manos
sobre esos pastores, como esa habilitación viene de Dios, a partir de ahí se dispara el ministerio
pastoral de una manera como nunca antes había sido efectivo. Y esto lo hemos comprobado cada
vez que un pastor solicitó estar bajo nuestra autoridad, hemos impuesto las manos y se disparó, y
no solamente eso, hasta las finanzas de la Iglesia se dispararon. Hermanos, es una unción, esto
no depende ni de un estudio que nosotros hayamos realizado, ni de una investigación, esto sale
de la Palabra y como es una unción de Jesucristo, Jesucristo la delegó, simplemente se pone en
práctica y funciona. Es fácil... y los hombres lo hemos complicado.
Quiero entrar en otra área: Es muy honroso para cualquier persona recibir un llamado de parte de
Jesucristo, estamos hablando en este caso de apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y
maestros. Entonces cuando se recibe el llamado, obviamente la persona está feliz porque dijo, yo
jamás me imaginé que esto me iba a ocurrir... No depende de la persona, ni de lo que estudió, ni
de la habilidad, ni de nada, depende de que el Señor dijo: ¡quiero que seas tú! Amén. ¡Ése es el
llamado!
Ahora, lo que hemos visto es que a veces, se ha hecho un énfasis tan grande en el llamado; ésa
o ésas personas han hecho un énfasis tan grande en su llamado, que trabajan por y para el
llamado. Pero hoy lo que queremos ver, es establecer un punto de equilibrio.
Porque si bien es cierto que hay un llamado, hay algo muy importante en la Palabra que tiene que
ver con las condiciones, que tiene que ver con las cualidades que esa persona debe desarrollar.
O sea, tengo un llamado, pero tengo que labrar mi vida de acuerdo a la Palabra y si yo no
desarrollo esas cualidades estoy en falta. Porque tengo el llamado pero no me dediqué a trabajar
mi vida con base en la descripción que hace la Palabra de Dios para que entonces ese hombre,
esa mujer de Dios, estén integrados y puedan ser efectivos.
Lo que vamos a ver ahora para introducir esto que vamos a explicar es, los pasajes "no
predicables": 1 Timoteo 3 y luego Tito 1... Esto es muy importante, lo voy a leer en la RV y luego
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en NVI: Hay un pasaje paralelo en Tito 1: 5-9 (NVI). Pablo le escribe a Tito ¿Quién tenía que
establecer a los ancianos? Tito, era un delegado apostólico. Lo que Hernán nos acaba de señalar.
Luego dice: Tito 1:6 9 Con base en estos pasajes, ahora vamos a hacer un desarrollo que esto
que la Palabra está mostrando.
La primera palabra que ahí aparece es "Obispos", que viene de una palabra griega que es
episcopos (epi: sobre, copos: vigilar o cuidar). Es decir, que está hablando de cualquier persona
llamada a velar o a vigilar o a tener autoridad de parte del Señor, sobre la Iglesia del Señor.
Quiere decir que, si bien en este pasaje lo podemos como mirar más enfocado hacia una labor
pastoral o de anciano, es evidente que esa palabra está incluyendo a cualquiera de los cinco
ministerios, porque esas condiciones deben estar en cualquier hombre o mujer que esté
desarrollando estos cinco ministerios.
Cualquiera de ellos tiene que tener estas cualidades y condiciones, tiene que tener el llamado,
pero el llamado no está por encima de las cualidades; las cualidades certifican el llamado y
certifican que en verdad están caminando conforme al llamado que recibió, así que se trata de
alguien que tiene la capacidad, uno llamaría, de "supervisar". Es más, en 1 Pedro 2:25, dice algo
lindo la Escritura:
... vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo
de vuestras almas. Hablando del Señor Jesucristo, el Señor Jesucristo es llamado obispo y es
llamado literalmente, esa palabra es: Guardián. Así que, alguien que desarrolla alguno de los
cinco ministerios es como un "perro guardián" que si le entran a la casa extraños, muerde.
¡Cuidado con el perro! Esta figura es sencilla pero entendemos, está velando, está guardando,
está velando para que las cosas del Señor, sean en el Señor y esté guardando la vida de los
santos.
Por eso es que en la Iglesia, a diferencia que en el mundo, hay santidad. No dice simplemente,
¡Ah, yo se lo dije, yo le prediqué! No, no, va hacia los santos en medio de las ovejas y si hay que
quitar pulgas, se quita pulgas.
Somos un instrumento que confirma y envía a los que el Espíritu Santo llamó, levantó y confirmó y
eso es lo que estamos haciendo, sencillamente, poner nuestras manos sobre lo que Espíritu
Santo ha establecido, ha confirmado, y entonces nosotros tenemos autoridad por la unción y
función apostólica y profética de poder realizarlo. Por eso, Pablo le dijo a Tito: ¡Mira, tú como
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delegado apostólico tienes que hacer las cosas como deben ser hechas, Porque te estamos
enviando con autoridad para poder hacer esta tarea!
Quiere decir hermanos, que nunca se podrá reemplazar la autoridad espiritual, por autoridad
institucional, cualquiera sea esta autoridad. Las autoridades institucionales son de origen humano
y las autoridades espirituales son de origen divino. ¡Si esto no nos queda claro, no sabremos
nunca por qué no funciona la Iglesia! Y mezclaremos todo y diremos que las autoridades humanas
son iguales que las divinas; aunque los dos sean hombres, los dos tengan ojos azules y los dos
sean gemelos, no son iguales. Uno es institucional y humano; y lo otro, es espiritual y divino.
¿Estamos entendiendo este término muy importante? Velar sobre la Iglesia, cualidades que
vamos a empezar a ver y condiciones que tienen que empezar a estar sobre cualquier persona
que esté llamado a cualquiera de los cinco oficios ministeriales.
Quiero complementar algo: cuando dice, el que anhela obispado buena obra desea...A veces se
ha pensado, ¡qué ambición! ¿Y podrá llegar ahí? Mire en el tiempo que esto fue escrito, una de las
cosas terribles que un hombre así tenía que enfrentar era la persecución. Entonces, lo que Pablo
dice es: El que quiera ser anciano en este contexto, buena obra desea. ¿Se entiende? Es otra
cosa que la que hemos pensado. Imagínense a Pablo y a su equipo, imponiendo las manos sobre
obispos, aunque Jesucristo los estableció, el Espíritu Santo habló, ¿qué harían Pablo y su equipo?
Corroborar que esta gente tuviera las cualidades que el Señor le había mostrado a Pablo que
debían tener.
Por eso hoy estamos hablando de las cualidades, porque las cualidades manifiestan
prácticamente que el llamado está en la persona, pero que esa persona, como antes dijo Daniel,
estuvo trabajando sobre lo que Dios le habló. Por eso, vamos a seguir estas cualidades en el
orden que expresa la carta a Timoteo, pero usando ambas Palabras, ya sea en Reina Valera y en
Nueva Versión Internacional. Lo primero que dice es: Irreprensible o intachable
Los pastores presentes podrán decir: ¡Permítanme, me paso a retirar! No. Le voy a explicar lo que
significa: Irreprensible o intachable, es una persona que no ha dejado asuntos pendientes sin
arreglar; no puede ser por eso mismo, acusado de nada, nadie puede llamarlo para decirle, ven
acá, tú dejaste este asunto pendiente, nunca más hablaste del tema pero éste está sin arreglar...
Tú tienes un problema conmigo y nunca más te hiciste cargo del asunto... Tienes una deuda
conmigo y jamás me la pagaste... Nos peleamos hace cinco años y nunca más viniste a hablar
conmigo y ahora de pronto me entero que eres obispo de Jesucristo...
Lo que significa la palabra, es que esa persona no tiene asuntos pendientes sin arreglar. Quiere
decir también y se entiende por esto, que si cualquiera de nosotros tiene un asunto, en lo cual
incurrió que no es de acuerdo a la voluntad de Dios, lo que tiene que hacer inmediatamente es,
resolver ese problema, para saber que delante de Dios ha hecho las cosas prontamente y nadie
podrá llamarlo porque no es acusado de nadie.
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Luego lo que leímos dice: Marido o esposo de una sola mujer... Obviamente, este principio alude a
un hombre ejemplar, que tiene sus afectos y sus sentimientos ordenados; o sea, es una persona
estable emocionalmente.
Ahora bien, ustedes saben que los judíos se divorciaban por cualquier cosa, inclusive en Corinto
había situaciones de inmoralidad muy delicadas. Entonces Pablo dice, el que va a ser obispo,
pastor, que va a cuidar la Iglesia de Dios, tiene que ser un hombre que tenga sus afectos y sus
sentimientos ordenados.
Digamos, esto es la regla; ésta es la regla: esposo de una sola mujer. Claro, entonces vienen las
preguntas, ¿y un soltero? Bueno, la regla sigue siendo la regla, pero Tito y Timoteo, hasta donde
nosotros sabemos eran solteros, por lo menos un tiempo. Queremos hablar con mucho cuidado,
porque no podemos decir nada que no esté en la Palabra. Entonces, hay cosas que vamos a ser
absolutamente cuidadosos y equilibrados.
Quiero decir, que por lo menos durante el tiempo que estuvo en Éfeso, lo que muestra la Palabra
que Timoteo, durante un tiempo, no sabemos cuánto era soltero, quiero decir, aunque hubiese
estado una semana como soltero ejerciendo su función, era soltero. Si después se casó, no
sabemos, pero durante un tiempo él ejerció como soltero.
Inclusive hay solteros que recibieron un llamado del Señor y se quedan solteros por causa del
llamado, esto existe también. Pero qué pasa con un viudo, no estamos diciendo no se puede
volver a casar. La regla sigue siendo la misma, pero actuará de acuerdo a lo que el Señor
muestre.
Pero también tenemos el caso de un divorciado. ¿Qué hacemos con un divorciado? Y desde
aquella fecha hasta hoy, tenemos muchos casos en la Iglesia de personas divorciadas que están
sirviendo al Señor. Y éste es el punto donde nosotros no vamos a ser categóricos.
Lo que entendemos por el Espíritu Santo es: Cada caso debe ser tratado de manera particular,
porque no podemos levantar el dedo y condenar y crucificar a una persona a nunca más servir al
Señor en un llamado determinado, porque estamos siendo legalistas y aplicando un criterio
determinado. Hasta el día de hoy repetimos, la luz que nosotros tenemos, no vamos a ser
categóricos, cada caso de divorciado tendrá que ser tratado de manera particular. Obviamente, a
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futuro más casos de estos podrán entrar a la Iglesia de Jesucristo, pero esto es lo que nosotros
hoy queremos comentar.
Queremos agregar algo y que es muy importante, nosotros nunca tenemos que olvidarnos que la
Palabra de Dios que fue inspirada por el Espíritu, cada vez que es enseñada, predicada o
impartida, debe ser hecho por el Espíritu. Si fue inspirada por el Espíritu en aquella época, por
eso yo digo, pero es inspirada... Y armo un sermón... No va a pasar nada, es letra. Sí, fue
inspirada por el Espíritu allá hace tiempo y a lo lejos, pero hoy tiene que volver a ser impartida por
el Espíritu.
¿Qué queremos decir? El Espíritu está vivo, el Espíritu habla y en cada caso en particular el Señor
nos va a llevar a obedecer la Palabra en el Espíritu. Recuerden, que una de las cosas por las que
el Señor Jesucristo fue acusado en la tierra, andando por la tierra, era que muchos querían que el
cumpliera la letra de la Ley y Él no cumplió nunca la letra de la Ley, siempre cumplió el Espíritu de
la Ley y por eso mucha gente no le entendía y hasta lo condenaba y acusaba de muchas cosas
porque no lo estaban comprendiendo.
En esto queremos decir entonces, que cada caso como estas excepciones a la regla, necesitamos
oír al Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo nos llevará a la Palabra y nos llevará al Espíritu que
está en la ley del Espíritu y en la ley de la Palabra de Dios. Esto es muy importante antes de
avanzar.
La otra cualidad de la que habla es: Sobrio o moderado. Una persona sobria, es una persona
templada, equilibrada, una persona que tiene la mente sana, la idea que da y me gustó mucho la
idea, la idea de la palabra es, una persona que siempre está vigilante; contrario al borracho. El
borracho no puede estar sobrio; no le hables que no está sobrio, dice alguno.
No puede estar vigilante porque el alcohol no le permite estar vigilante. Lo que dice la Palabra,
acerca de un anciano, es que tiene que estar sobrio porque en todo tiempo necesita ver por el
Espíritu qué debe hacerse en cada ocasión. Por eso la tarea es espiritual, porque en cada ocasión
va a tener que saber por el Espíritu y la Palabra, qué hay que hacer ahora aquí en esto, y si no
está sobrio, si no es templado, si no está equilibrado, si no tiene una mente sana, no lo podrá
lograr.
Por eso el sobrio tiene que ver con dos cosas importantes, una persona moderada imparcial que
manifiesta su sobriedad de dos maneras. Primero, porque ejerce el dominio propio en todas las
áreas de su vida. Todas, sin dejar ninguna afuera.
Segundo, como es una persona madura espiritualmente hablando, vive conformada a la mente de
Cristo, no a su cultura, no a sus pensamientos, ni a sus ideas, vive conformada a la mente de
Cristo, entonces es una persona sobria, templada, equitativa y moderada.
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La siguiente cualidad dice la Palabra que debe ser prudente o sensato. Una persona prudente o
sensata, es aquella que tiene buen juicio, que es discreta y cabal y que tiene dominio propio.
¿Qué es importante aquí? Una persona de buen juicio, es una persona que no se deja llevar por la
primera impresión. Es una persona que como está bien conectada con el Espíritu Santo, está
atenta a lo que el Espíritu Santo le diga.
Imagínese usted un obispo que no sea prudente en estos términos, que no sea juicioso, que no
sea cabal, que no tenga dominio propio, y frente a aquellos a los que está ministrando y
conduciendo en el Señor, hable por hablar... Se imagina la consecuencia que eso trae. Va a
acostumbrar a personas que en vez de escuchar al Señor para hablar y para opinar, hablen lo que
primero se les ocurre.
Además entendemos que estas cualidades van agarraditas de la mano unas con otras, porque
tiene que ver con lo Dany acaba de explicar. Cuando es alguien maduro y que está bien
conectado con el Espíritu Santo, entonces es una persona que tiene buen juicio y cuando va a
hablar es porque está seguro de lo que viene de Dios, y eso que vendrá de Dios tiene una
particularidad, siempre estará de acuerdo y conforme a la Palabra. Entonces, aplicará buen juicio
en todos los asuntos que deba tratar.
La siguiente cualidad que se pide de un obispo es que sea decoroso. En la NVI dice:
Respetable. En el original esta palabra significa: ordenado, da la idea de alguien que es decente,
que es modesto y que es honesto. O sea, si una persona es decorosa en su conducta exterior, es
porque parte de su decoro en su ser interior, está integrado.
Dice luego la Escritura que tiene que ser hospedador u hospitalario. Cuando hablamos de
hospedador u hospitalario, hay que entender en primer lugar algo importante que tiene que ver
con una cualidad que brota de un corazón transformado por Jesucristo, es un corazón de amor.
Pero también, si miramos un poquito el contexto histórico, la Iglesia primitiva como la Iglesia actual
tiene ministros itinerantes.
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Estoy hablando del contexto histórico, aunque esto no quita ni la cualidad, ni la condición. Es más,
en Hebreos, no sólo le dice esta condición a los que quieren ser obispos, lo dice a la Iglesia.
Hermanos, dice en Hebreos 13: No se olviden del amor fraternal y no se olviden de la
hospitalidad, porque por ella algunos, hospedaron ángeles.
Pero me llamó la atención esto: inmediatamente una de las cosas que ese versículo liga
directamente es a la experiencia que tuvo Abraham. A veces cuando uno lee la Biblia tiene la
tendencia a pensar que la persona sabía lo que iba a ocurrir. Por ejemplo, cuando uno piensa en
Génesis 18 y 19, uno tiene la tendencia a pensar que cuando dice: Y Jehová le apareció a
Abraham, era que Abraham sabía que Jehová le iba a aparecer.
No señores, Abraham estaba en la puerta de la carpita y ve venir tres personas y no sabe que es
el Señor y no sabe que son dos ángeles; él no lo sabe. Lea bien su Biblia, no es que lo sabe; no,
no lo sabe. Pero inmediatamente se para y les dice: Si ustedes pasaron por aquí, por la tienda de
Abraham, no se pueden ir como entraron. Dice: ¡Vieja vamos hacer aquí un poquito de comida!
¡Lávense los pies, quédense...! O sea, empieza con una hospitalidad, se deshace Abraham.
Luego que se deshace por las atenciones, lea bien su Biblia, recién ahí el Señor dice: "le voy a
poder encubrir a Abraham..."
No crea que Abraham sabía, ese es un error muy común cuando leemos, que no observamos con
cuidado lo que dice. No, Abraham no sabía, Abraham hospedó al Señor y dos ángeles, sin
saberlo, por el don de la hospitalidad. Y quiero decirle que es el Señor y dos ángeles, porque
usted en el capítulo 18 de Génesis, verso 13 y 17 dice: que hospedó al Señor... y luego los
versículos 22 del capítulo 18 y el Capítulo 19:1 habla que eran dos ángeles... Porque cuando los
ángeles se fueron a Sodoma y Gomorra, el Señor todavía se quedó con Abraham, que fue cuando
Abraham luchó... y si quedan diez... y si quedan estos... y si quedan aquellos...Por eso esta
cualidad tan importante que es la hospitalidad.
La siguiente cualidad dice apto para enseñar o capaz de enseñar. Muchas veces decimos esta
persona es muy didáctica. Cuando decimos eso nos estamos refiriendo a la capacidad que tiene
una persona para enseñar algo a otros. Ahora, cuando la Palabra está estableciendo esta
cualidad, no se está refiriendo al don ministerial de maestro, eso es un don ministerial dado por
Jesucristo a la persona que Él elige para desarrollar ese don y desempeñar esa función. Pero lo
que está diciendo la Palabra sí es, que todo obispo tiene que ser apto para enseñar. ¿Para
enseñar a quién? A una persona o a un grupo y enseñar de manera práctica.
Ahora sí me quiero referir un poquito a los pastores y les voy a explicar por qué: Porque
justamente nosotros solemos decirles a los pastores, que su mayor esfuerzo nunca debe estar en
preparar un buen mensaje para el día domingo, porque ésa no es la clave de tener una iglesia
sana y una iglesia que está aprendiendo. La clave está en que el obispo, en las cosas prácticas de
la vida pueda enseñar.
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Y el obispo se sienta con la persona y le dice: ¿Cómo está tu casa? ¿Y tú esposa? Y a medida
que va hablando, ese obispo con madurez y sabiduría de Dios, puede sacar de las propias
palabras de la otra persona una enseñanza de la Escritura y sembrar un principio espiritual que va
a transformar la vida de esa otra persona.
Y ésta es la verdadera tarea pastoral "apto para enseñar las cosas de la vida conforme lo
establece la Escritura". Así que, se lo volvemos a recordar a los pastores que ya están bajo
nuestra autoridad y además se lo volvemos a decir para que se tranquilicen los nuevos pastores:
Ésta es la verdadera tarea del Espíritu donde Dios los ha llamado a servirle.
Luego dice también: no pendenciero. Es una palabra un poquito difícil, en el castellano común se
escucha mucho, simplemente significa: una persona que no sea golpeadora, que esté todo el
tiempo en litigios, una persona que esté luchando, que tiene una actitud de ira... Nosotros
decimos, esta persona es iracunda, siempre esa actitud iracunda, nunca habla tranquilamente, ni
suavemente, siempre con una actitud de enojo que sale de dentro de él...
No puede tener esa actitud si realmente va a ser un obispo de Jesucristo. Quiere decir que una
persona no pendenciera, no lucha, no busca luchar ni pelear, sea verbalmente, físicamente,
andando en pleitos, andando en disputas o andando en conflictos. No anda con eso, no tiene esa
actitud dentro de él porque esa actitud no viene del Espíritu de Cristo.
Luego dice: no codicioso de ganancias deshonestas o que no sea amigo del dinero. A una
persona codiciosa de ganancias deshonestas no le importan los medios que utilice para recibir
dinero. El que es codicioso no le importa de dónde venga ni cómo venga, no importa a quién tuvo
que matar o si otro mató a alguien para que él pueda recibir lo que quiera recibir... Por ende, y en
contraposición, una persona que no busca ganancias deshonestas tiene un corazón recto y todos
sus ingresos son legítimos.
Ahora, ¿por qué la NVI dice: no amigo del dinero...? Porque ¿sabe de dónde surge eso?
Justamente como la misma Palabra lo dice: el amor al dinero. Alguien se pervierte de pronto, de
un día a otro, porque en su corazón guardó esa ambición de dinero y de querer tener más,
entonces hasta un punto de su vida las ganancias siempre fueron honestas, por medios legítimos,
pero lo que estaba ilegítimo era la intención de su corazón. Esa intención ilegítima de su corazón
lo lleva a que en un momento, el menos pensado, esa persona se dé vuelta y se pervierta y ya no
le importe cómo va a recibir ganancias con tal de recibirlas.
Pero un obispo del Señor no está poniendo sus ojos en las ganancias y sabe que todo lo que
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recibe, lo recibe de manera honesta. No estamos queriendo decir que el obispo tiene que tener
poco o vivir con poco o vivir pobremente. Quiero hacer esta aclaración, porque en ningún
momento por decir que no sea amigo del dinero, está diciendo la Palabra que viva como pobre.
Por el contrario, sabemos que el Señor quiere enriquecer a todos, y qué mejor que un obispo que
está representando a Jesucristo ante la Iglesia, pueda ser un ejemplo también de esta verdad.
Hay dos cualidades que están muy ligadas: amable y apacible. Un amable es el que se distingue
por tener un carácter equitativo, razonable, justo, considerado; es una persona que tiene
capacidad para determinar. Por ejemplo: aquí está el derecho, punto 1, 2, 3, 4... aquí está la ley...
pero esta persona sabe aplicar el Espíritu de la ley, o sea, lo que está debajo de la letra. Ésta es
una persona que desarrolla esta cualidad, obviamente con la dirección del Espíritu Santo.
Entonces, cuando esta persona actúa, el punto de equilibrio establece que, si bien conoce la letra
de ley siempre va aplicar el Espíritu de la ley. Y está ligado al apacible porque el apacible
conjuntamente con el amable es la persona pacificadora. O sea, es la persona que busca la paz
en todo momento, contrario a lo que Dany dijo, el litigioso, el buscapleitos, el peleador... ¡El punto
de equilibrio!
(A mí aparentemente me tocaron todos los que tienen que ver con dinero) Siguiente dice: no
avaro. Un avaro, nunca está contento con lo que tiene y siempre procura tener más,
generalmente, codicia lo de otros, es amante del dinero, sea que él lo posea o no lo posea, es
mezquino y tacaño, por eso tiene como prioridad guardar y acumular. La Palabra dice: No avaro...
Que no tenga ninguna de estas cosas que acabo de decir.
Ahora bien, justamente uno tiene que ver estas cosas delante de Dios, porque a veces estas
cosas nos fueron enseñadas aún culturalmente. Mi abuelo siempre decía ¡Hay que guardar. Si tú
tienes guarda, no lo desaproveches! Y Neus dice que sí, porque los que vienen de España tienen
esta mentalidad. Mi abuelo, me estoy refiriendo al materno, era español, siempre esta mentalidad:
¡guarda! De guerra, ¡guarda! Como venían de la escasez absoluta, entonces siempre, ¡guarda!
Pero esto llevado al terreno del Reino de los Cielos, esto ya no pertenece, porque en el Reino el
primero en darlo todo fue Dios. Jesucristo dio todo lo que tenía y lo más grande que tenía por
beneficio de la humanidad. Quiere decir que el ser no avaro, es no solamente que no está
buscando más y más, y más y más, sino que practica la generosidad, es generoso de corazón y
siempre está dispuesto a dar.
Importante decir que esto no está contradiciendo la importancia de ahorrar, lo que está diciendo
es que cuando empezamos a guardar bajo un espíritu equivocado, entonces no nos está
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gobernando ni el Señor, ni el Espíritu Santo y nos está gobernando la tacañería o nos está
gobernando a veces una cuenta abultada; entonces cuando el Señor quiera hablar y pedir algo...
¡Imagínate! ¡Te va a doler pero hasta el alma! Lloras cinco días después que te pidió cien pesos...
Porque es un espíritu equivocado. El Espíritu de Reino es de generosidad, esto es bien
importante.
Quiero agregar algo a eso: Cuando una persona ahorra también Dios le va a dar la oportunidad de
invertir. Hay un principio antes que el hombre cayera en el pecado, Dios le dijo a Adán y Eva:
fructifiquen y multipliquen. Uno no ahorra para los tiempos en que no va a haber; uno ahorra
con mentalidad de Reino; invierte, no para tener más, para multiplicar. Es una mentalidad
absolutamente diferente, pero tiene que ver con el Reino.
Y agrego que Pablo dice: Para que sean multiplicados y para que puedan seguir dando más
abundantemente... Quiere decir que somos multiplicados para dar más. ¡Ése es el corazón de la
gente del Reino de Dios!
Luego dice, empiezo con la parte sólo de Timoteo, porque esta cualidad está en Timoteo y
ampliada en Tito, dice: Que gobierne bien su casa y tenga a sus hijos en sujeción con toda
honestidad. Es decir, es una persona que debe gobernar, debe dirigir, debe presidir, debe ir
delante de su casa... Porque la muestra de una buena dirección y de un buen gobierno en su
casa, de tener hijos educados en la Palabra del Señor, instruidos en el consejo del Señor, hijos
que están en el Señor, me está mostrando que esa persona va a tener la capacidad, obviamente,
de dirigir la Iglesia del Señor, porque me lo está mostrando primero en el terreno menor que es en
el terreno de su familia, su esposa y sus hijos.
Pero Tito agrega algo: Que tenga hijos creyentes que no estén acusados de libertinaje o
disolución, está en la Reina Valera y de rebeldía. Me paré en algo; alguno diría, bueno ahí lo que
está diciendo y agregando es que no puede tener hijos libertinos, desenfrenados, ni rebeldes...
No, está diciendo algo más alto que eso, ¿Cómo? Sí, si lee bien, que no estén acusados, ni
siquiera pueden ser sospechosos de ser libertinos o de ser rebeldes.
Ahora bien, qué ocurre si alguien me dice tengo un llamado, pero esto no está funcionando y sus
hijos sí son libertinos y sus hijos sí son rebeldes... ¿Qué tenemos que hacer? ¿Debe continuar en
su llamado? No mi amigo, debe sentarse. Debe buscar la restauración de su vida y de su casa,
debe buscar ser ministrado, restaurado y con humildad hasta que esas cosas estén en orden, y
cuando esa restauración esté confirmada, podrá volver a ejercer el ministerio. ¿Por qué? Porque
el ministerio no es un trabajo que realizamos para mantenernos económicamente.
En la actualidad, el ministerio está tomado como un lugar donde voy a un Seminario y dice, ¡pero
no puede ser! ¡Yo lo único que sé hacer es ser pastor! ¡Hace veinticinco años que lo único que sé
es ser pastor, hace cincuenta años y ahora tengo este problema y me quitaron el pastorado!
¡Imagínese lo que me hicieron! ¿Lo que me hicieron? O sea, que tú tomaste el pastorado como
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una fuente para vivir. No, perdóname, estos cinco ministerios no te fueron dados para vivir de
ellos.
Está bien que él que predica la Palabra, vive de la Palabra, pero no es un trabajo en el que tú
presentas el currículum y te toman y te dan un empleo y te dicen que ganas tanto. Si tú tomas el
ministerio así, ese ministerio no lo estableció Jesucristo, Jesucristo nunca lo estableció para que
los ministros vivieran del ministerio. Por consiguiente cuando eres un buen ministro de Jesucristo,
el Señor va a permitir que los que trabajan en el evangelio, vivan y reciban del evangelio. Pero eso
es en otro espíritu, no es un trabajo que se realiza.
Le voy a explicar por qué. Porque es una vida que se imparte, porque dice Tito 1:6: porque ellos
son dispensadores de Dios. O sea, no es un trabajo, no es que "ya hice el trabajo de pastor" "ya
prediqué este domingo". Fue tremendo, administradores, también dice, dice: Tú eres un
dispensador. Es un administrador de Dios. O sea, Dios pasa a través de ti para dispensarle algo a
la gente que estás cuidando. ¿Qué tiene que ver esto con un trabajo que hago? En un trabajo
puedo ser homosexual, travesti, puedo ser lo que quiero, pero si hago bien mi trabajo nadie me
echa... O sí me echan.
Pues aquí sí te echan, aquí sí te echan, quiero ser muy enfático en esto, porque éste es un
problema que estamos teniendo ahora y que vendrá más grave en los próximos años. Será más
grave y dirán: ¡No tiene misericordia! No, no es misericordia, es al revés. ¡Tú no quieres ser
restaurado! Tú lo único que quieres es seguir siendo un asalariado que cobra un salario de pastor;
y no importa si tu casa está mal, si tus hijos están en rebelión, si están en desenfreno, a ti lo único
que te importa es guardar tu lugar de pastor. Entonces no estás amando a Cristo
debidamente...Perdón que me tome un tiempo, pero soy enfático, creo que esto es muy
importante de tomar en cuenta.
Quiero agregar esto, porque dice que no estén acusados de libertinaje ni de rebeldía, pero la
frase comienza así: que tenga hijos creyentes. O sea, si vas a ser pastor de una iglesia y vas a
predicar el evangelio pero tus hijos no son creyentes, es el principio mínimo elemental que tienes
que tener, porque si no le supiste impartir a tu hijo, a tus hijos, la Palabra del Reino para que sean
cristianos, eso no te habilita para dirigir una iglesia. ¡Ve que simple que es! Pero nosotros le
buscamos vueltas, y decimos, no. Pero no, la Palabra está ahí.
Sigue y dice: no un neófito, o un recién convertido. Vimos que ésta es una persona recién
convertida, recién entregada a Cristo, que por su inexperiencia no puede dirigir una iglesia. Si esta
persona que va a dirigir una iglesia va administrar los misterios de Dios, es un neófito, un recién
plantado, corre el riesgo de volverse presuntuoso y va a caer en la misma condenación del diablo.
Dice Isaías 14:14 hablando de Lucifer:
Subiré a las alturas...sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Ése
es el desafío que él le hace a Dios y en Ezequiel 28:17 Dios dice: Se enalteció tu corazón... y yo
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te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti... te puse en ceniza
sobre la tierra. La condenación del diablo. Así que un recién plantado no puede estar dirigiendo
una iglesia.
Luego dice: Que tenga buen testimonio de los de afuera o que hablen bien de él los que no
pertenecen a la iglesia. Quiere decir que es una persona que tiene un testimonio cristiano sólido
que los no creyentes reconocen, la conducta ante los demás respalda su llamado. Quien pretende
ejercer una función ministerial sin tener un buen testimonio, cae en descrédito y en la trampa del
diablo.
A veces estamos tan metidos en los asuntos de Dios, permítanme decirlo así, que nos olvidamos
que hay un mundo afuera. Dentro de este ámbito, todos nos portamos muy bien, todos somos
muy lindos nos abrazamos, nos sonreímos, Dios te ama y yo también. Todo está muy bien, pero
cuando salimos, hay un mundo afuera que también nos conoce, hay un mundo afuera que
también nos ve, que nos está mirando, que escucha cómo hablamos esposo y esposa, que nos
miran como padres cómo actuamos con nuestros hijos, esos tienen que reconocer que yo soy lo
que soy en Cristo.
Y usted puede decir, ¿cómo van a reconocer si ellos ni el Espíritu Santo tienen, no nacieron de
nuevo, qué autoridad tienen? No, no es que tengan una autoridad, tienen que dar testimonio de
que lo que tú dices que eres, ellos realmente comprueban que lo eres. Porque si no, dice la
Palabra, caen en descrédito.
¿Qué significa caer en descrédito? Que es poco creíble. Dirá todo muy lindo, predicará
tremendamente, pero nada de lo que diga será creíble, porque ni siquiera el Espíritu Santo estará
avalando esas palabras que salen de su boca. Pero luego dice: Y en la trampa del diablo... ¿Por
qué? Porque el diablo lo que quiere es hacerte creer. ¡Tú no te preocupes mientras hagas bien tu
ministerio, los de afuera lo que digan "no hay problema"! ¡Y si te equivocaste "Dios te perdona"!
Pero tú sé un buen ministro dentro de la iglesia. Ésa es la trampa que el diablo te tendió para
agarrarte, cuando ya más o menos te enredaste los pies, jala y te vas al piso, de boca. Entonces,
lo que necesitamos entender es que para Dios es importante cómo nos ven los de afuera.
En la última cualidad hay algo importante, dice: Retenedor de la palabra fiel tal como le ha sido
enseñada. La NVI dice: apegado a la palabra fiel según la enseñanza que recibió. Este
apegado, me gusta, da la idea de adicto. Dice: usted tiene que ser adicto. ¿Es fuerte no? Adicto a
lo que recibió.
Ahora bien, quiero ser un poco contextual en esto. Porque en la actualidad dicen: ¡No hermano,
hay que mantenerse en la sana doctrina! Pero yo pregunto. ¿De quién? Claro, porque lo que hoy
llamamos sana doctrina, de sano no tiene nada. Porque generalmente vino con los cortes y
hachazos que le han dado las instituciones cristianas, porque si tal enseñanza no me entraba
dentro del canon de los estatutos de tal organización, ponle el hacha a ese asunto porque no nos
conviene. Entonces ya no estás adicto a lo que recibió.
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Cuando le está diciendo a Timoteo, "mira, tiene que ser retenedor fiel de lo que recibió" está
hablando de la doctrina apostólica original. Así que, antes de ser adicto a la Palabra, tienes que
regresar a la doctrina apostólica original como dice Hechos 2:42: no solo estaban todos juntos y
en armonía sino que: Perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Y en eso los apóstoles
fueron serios, en que se mantuviera la pureza doctrinal de la Palabra. Por eso digo, que cuando
estamos hablando de apegarse, de que un ministro se apegue, el ministro no está inventando ni
recibiendo revelaciones extras... No, está sujeto y la revelación que recibe está sujeta a lo que
recibió, y si recibió algo lo comparte con sus autoridades espirituales.
Ese ministro va decir, ¡miren lo que recibí! Y entonces va estar en el encuadre correcto. Porque
Dios se revela y esto es muy importante comprenderlo, porque no estamos hablando de lo que en
la actualidad se llama sana doctrina. Para hablar de sana doctrina, regresemos al original y luego
que regresemos al original que es la doctrina apostólica, entonces apeguémonos.
¿Qué estamos haciendo nosotros todos estos años? Tratando en el Espíritu de discernir la
doctrina original en todos los temas. Y nos vamos acomodando y acomodando y acomodando...
hasta que encontramos la verdad de Dios.
Nunca nos vamos a parar en algo dicho y si está equivocado, se echa a la basura. Pero vaya a
decirle usted a una institución cristiana, tira a la basura estos cien años que pusiste, porque no
son de Dios. ¿Cómo? Se me cae abajo la organización... Pues que se caiga abajo, pero honra a
Jesucristo. Si estuvo equivocado, ten la humildad de decir "nos equivocamos" ¿o hay algún
problema con eso?
Ahora, hermano ¿Cuál es el objetivo de todo esto esta tarde, en el Espíritu? No solo aquí están
los ministros y están los pastores, aquí está la Iglesia. ¿Por qué queremos que usted escuche
esto? Para que no se chupe los cinco dedos de la mano y los otros cinco de la otra mano...
Cuando alguien dice que, yo tengo un llamado y parece que "ya está como pastor", usted tiene
que ver que esto que estamos diciendo funciona en esa persona, si no funciona, no acepte las
cosas que no funcionan.
Pero en la Iglesia, nos callamos mucho la boca y aceptamos que ocurra... ¡Bueno hermano, es
que hay que tener amor! ...Ah, entonces el amor de Dios está por encima de la Palabra. ¿Está
raro eso, no? NO. El amor de Dios es sujeción a la Palabra, no está por encima de la Palabra.
Por eso es importante lo que vamos a hacer. Porque vamos a hacer una oración, porque lo que
acabamos de recibir, lo estamos recibiendo no para tener un conocimiento mental de estas
verdades, sino un conocimiento espiritual que esté dentro de la Iglesia y la Iglesia acepte lo que
verdaderamente es de Dios, con todo su llamado y con todas sus cualidades. Entonces le
daremos un golpe al diablo, porque cada vez que acuse a los hermanos podremos decir: ¡Es
mentira! Pero qué feo es cuando acusa y tiene razón, no sé cómo defenderme porque tiene razón.
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Pero cuando acusa y no tiene razón está perdido. Vamos a pedir por esta clase de ministros en la
Iglesia de Jesucristo. Por esta clase de cinco ministerios funcionando en la Iglesia de Jesucristo.
No sólo a pedir, lo vamos a declarar y estamos trabajando para que esto sea así, primeramente
en nosotros y luego impartiéndolo en los demás. ¿Amén? Vamos a orar juntos.
No son una carga, no nos son gravosos porque el Espíritu Santo que está dentro nuestro
que está formando a Cristo en nosotros le da la bienvenida a estas cualidades, que son de
Cristo, no nuestras. Son del nuevo hombre creado según Dios, no son del viejo hombre. De
aquél nos despojamos cada día y del nuevo hombre cada día nos vestimos aún más.
Por eso Señor; declaramos que en tu Iglesia, a pesar de la maldad del mundo, en tu Iglesia
se mantendrá la santidad. En tu Iglesia Señor, los ministros que serán llamados y serán
enviados y colocados por el Espíritu en este lugar para servir a la Iglesia, serán conforme a
las cualidades establecidas en la Palabra.
Gracias, porque esto no es algo pasajero. Dentro de veinte años podremos decir lo que
hemos dicho, sí y amén por el Espíritu de Dios. Porque no es de hombre ni por hombre,
sino recibido por lo que Jesucristo ha establecido en su Palabra. Gracias por la bendición
de los cinco ministerios.
Gracias Señor, porque Tú los has dado para nuestro bien, para equiparnos, para
perfeccionarnos, para multiplicarnos, para extendernos en la tierra y que tu Reino venga
con poder y sea establecido en la Tierra. ¡En el Nombre de Jesús! ¡Lo declaramos hecho
en el cielo y en la Tierra!¡Amén! ¡Amén! ¡Amén! ¡Señor Jesús! ¡Aleluya!
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¿QUÉ HACER CUANDO TODO TIEMBLA?
18 de Junio de 2010
Este título es descriptivo de una realidad; pero no se circunscribe exclusivamente a una realidad
externa relacionada con los hechos que suceden y que podemos ver, sino también a una realidad
interna, el estado interior de las personas, cuando hay “temblor” dentro de cada una de ellas. A
partir del 12 de enero de 2010, Haití ha sido el centro de atención mundial debido al saldo de
destrucción y muerte que dejó el terremoto ocurrido en ese país.
En la palabra profética AÑO 2009 SEÑAL DE LOS TIEMPOS, el Señor habló acerca del cambio
de la naturaleza de los tiempos. Al observar que desde inicios del año 2010 se está confirmando
este cambio con fríos extremos, nevadas destructoras en diferentes partes del mundo, la
catástrofe acontecida en Haití, y sucesos semejantes a éstos, podemos afirmar que el mundo
entero seguirá experimentando muchos sucesos extraordinarios como el Señor lo anticipó. No
obstante, el hecho más relevante para nosotros como Iglesia del Señor no es detenernos en
lo que vendrá, sino conocer cómo Dios quiere que actuemos a favor de la humanidad.
Puede existir un debate en nuestra mente para tratar de establecer si las catástrofes y desastres
ocurridos y los que seguirán ocurriendo, responden a juicios de Dios o no. Es habitual asociar
juicio con la ejecución de un castigo. A fin de corregir esta asociación errónea es necesario definir
lo que es un juicio. Para hacerlo, es preciso aclarar que utilizamos el término juicio de manera
amplia e inclusiva, para referirnos a todo el procedimiento legal que se lleva a cabo con una causa
y que incluye tanto el PROCESO en sí mismo, como la SENTENCIA dictada por el juez. Con base
en esta afirmación, definimos juicio de la siguiente manera: Proceso por el cual un juez evalúa
una causa y analiza las pruebas que le han sido presentadas, con el fin de pronunciar la
sentencia, fallo o veredicto que corresponde; este dictamen puede ser favorable o
desfavorable para el acusado.
Aunque parezca que esta idea de juicio es exclusiva de la justicia practicada en tribunales
humanos, es el mismo procedimiento que utiliza Dios al analizar las acciones de los hombres,
evaluarlas, y pronunciar una sentencia.
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a) NOÉ – Génesis 6:5-7, 11-12 (NVI):
Estos pasajes describen con claridad que Dios estableció un juicio sobre la humanidad. No
obstante su juicio no fue algo arbitrario y sin fundamento, sino la consecuencia de la maldad y
perversión del hombre de manera continua.
El v. 3 muestra que en un instante “Dios cambió la naturaleza de los tiempos del hombre”,
acortando su existencia en la tierra a un máximo de 120 años.
Una vez concluido el diluvio, cuando Noé salió del arca y ofreció ofrenda al Señor, se observa que
Dios tomó una decisión soberana en su corazón acerca del futuro de la humanidad, al decir:
“…Aunque las intenciones del ser humano son perversas desde su juventud, nunca más
volveré a maldecir la tierra por culpa suya. Tampoco volveré a destruir a todos los seres
vivientes, como acabo de hacerlo”(Génesis 8:21, NVI).
La sola mención de esta declaración divina nos permite establecer que independientemente que
Dios es soberano para determinar juicios, Él asume el compromiso de no volver a maldecir la
tierra por causa de la maldad del hombre, ni tampoco a destruir por completo a todo los seres
vivientes.
En el caso de Nínive, se muestra nuevamente que cuando Dios establece un juicio lo hace con
fundamento, ya que toda la ciudad se había entregado a la maldad. Es notable observar que
cuando Jonás fue a Nínive a declarar la Palabra que el Señor le ordenó (3:3-4), el rey reconoció la
maldad del pueblo y no se atrevió a demandar atrevidamente que Dios “debía perdonarlos” (3:9),
sino que en actitud humilde esperó la decisión del Señor sin importar cuál fuera. El resultado fue
que al arrepentirse de corazón e implorar misericordia de Dios, recibieron su perdón y el
levantamiento del juicio (3:10).
c) LA JUSTICIA DE DIOS:
Tomando como base lo expresado anteriormente, es evidente que el corazón de Dios busca el
bienestar y la salvación del ser humano, lo cual certifica el Espíritu por boca del profeta Ezequiel al
decir: “¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado? ¿No quiero más bien que
abandone su mala conducta y que viva? Yo, el Señor, lo afirmo. Si recapacita y se aparta de
todas sus maldades, no morirá sino que vivirá”(Ezequiel 18:23, 28, NVI).
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La respuesta es un CONTUNDENTE NO. Dios es amor; ahora bien, cuando Él ama no puede
ignorar o hacer a un lado su justicia. Por esta causa desde antes de la fundación del mundo, Dios
mismo ideó un plan a fin de satisfacer su justicia con respecto al pecado. Ese plan fue enviar a
Jesucristo a la Tierra para castigarlo como si Él mismo fuera pecado, a fin de condenar al pecado
en su cuerpo, llevando en sí mismo el pecado del mundo entero (ver Isaías 53:5-6, Romanos 8:3,
2ª Corintios 5:21).
Sobre esta base, la Palabra afirma que Jesucristo tiene autoridad para juzgar tanto a los vivos
como a los muertos (ver Hechos 10:42; 17:31; 2ª Timoteo 4:1; 1ª Pedro 4:5-6, NVI). Resulta
evidente que el sacrificio de Jesús fue realizado a favor del mundo entero y de todas las edades.
Es por esta majestuosa y trascendente obra de amor inimaginable que la justicia de Dios fue
satisfecha, y por la cual el ser humano no es destruido por el Señor.
Juan 3:16-19, 36 (RVR60): Aunque parezca redundante, es importante notar que la justicia de
Dios, es “justa”. Dios puso todo de su parte para que el hombre fuera salvo; sin embargo, quien
rechaza a Jesucristo y la manifestación del amor de Dios a través de su obra, está eligiendo
condenarse a sí mismo, quedando bajo la ira de Dios. De este modo se certifica que DIOS ES
AMOR, y todo acto de juicio que el Señor establece proviene de su justicia pura, y es LA
CONSECUENCIA POSTERIOR a la decisión deliberada del ser humano de entregarse a la
maldad y despreciar lo que Dios le ofrece.
d) PRINCIPIO IRREFUTABLE:
Romanos 1:18-23, 25; 2:14-16 (NVI): Cuando Dios creó al ser humano puso en él sus principios,
equipándolo convenientemente y otorgándole un “instinto espiritual” (conciencia), para evitar que
cayera en prácticas idolátricas que lo desviaran del Dios verdadero, y perdiera por esa causa la
comunión con Él.
Estos pasajes bíblicos ratifican que “…lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente
para ellos, PUES ÉL MISMO SE LO HA REVELADO” (v.19, énfasis añadido), de manera que
“…nadie tiene excusa” (v. 20).
Este irrefutable principio de Dios evidencia que, es inaceptable que el ser humano pretenda
excusarse diciendo que no encontró al Dios verdadero porque no le fue predicado el Evangelio, o
porque es “víctima” de las tradiciones espirituales y religiosas que sus antepasados le enseñaron
a practicar y honrar, o bien por afirmar que es ateo. Un ejemplo patente de que Dios se ha dado a
conocer al ser humano es Abraham, que siendo originario de Ur de los Caldeos en donde se
practicaba el politeísmo, supo desechar “otros dioses” y encontrar al Dios verdadero SIN
NECESIDAD DE QUE NADIE LE PREDICARA ACERCA DE ÉL.
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e) Por todo lo expuesto
No dudamos que Dios establece juicios para determinar una sentencia hacia las acciones del ser
humano. Ahora bien, más allá de que el Señor decida establecer un juicio particular, el ser
humano siempre sufrirá LAS CONSECUENCIAS de sus decisiones. Aunque una situación
determinada no ocurriera a causa de un juicio de Dios, de todos modos las acciones humanas
siempre tendrán sus consecuencias. Es posible que al mismo tiempo que el ser humano esté
sufriendo por el pago de sus acciones, sea objeto de un juicio de Dios recibiendo una sentencia
desfavorable, pero es necesario entender que ambas cosas son la CONSECUENCIA de su
maldad.
Cuando una sociedad rechaza al Señor, la misma queda a expensas de su elección y de las
consecuencias que vendrán sobre ella, porque esa decisión la conduce a abrazar como “su dios”
al mismo diablo. ¿Qué podemos concluir? Que sin importar si las personas se alejan de Dios
consciente o inconscientemente, acarrearán las consecuencias de haberse entregado al
destructivo gobierno del diablo. Satanás es muy mal pagador; Jesús lo expresó claramente
cuando se refirió a él y a su obra destructiva, diciendo: “El ladrón no viene sino para matar,
hurtar y destruir” (Juan 10:10a, RVR60).
Isaías 24:20-21 (NVI): Está determinado por Dios que la tierra va camino a una destrucción cada
vez mayor y el peso de su pecado la alcanzará, ya que aún el ejército de Satanás y los orgullosos
reyes de la tierra serán juzgados por el Señor.
Lo que estamos observando actualmente son señales, muestras de lo que sufrirá el mundo de
aquí en adelante. Ante todo lo que está sucediendo y sucederá podemos caer en un peligroso
juego, procurando desarrollar una sabiduría intelectual improductiva y necia, que trata de
interpretar el por qué de todas las cosas, aun los más profundos designios divinos.
1ª Corintios 13:2, afirma que aunque el Señor nos diera el privilegio de recibir una revelación que
nos facultara para determinar si lo ocurrido en cualquier nación es un juicio de Dios o no, lo
importante para nosotros no radica en procurar tener ese conocimiento, sino en saber
expresar el amor del Señor de manera evidente en la Tierra, como hijos de Dios.
4. EL ESPÍRITU CORRECTO:
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Una de las reflexiones más sobresalientes que pudiéramos hacer es: ¿Cuál es nuestro papel
como hijos de Dios, ante el sufrimiento de las naciones como consecuencia de su rechazo al
Señor? ¿Debemos ayudarlas? Si lo hacemos, ¿no estaremos interfiriendo en los planes del
Señor?
Hay un relato que describe una experiencia de Jesús con dos de sus discípulos, cuando Él no fue
recibido en Samaria, el cual expresa: “Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron:
Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los
consuma? Entonces volviéndose Él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué
espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los
hombres, sino para salvarlas” (Lucas 9:54-56, RVR60).
Erróneamente, Jacobo y Juan concluyeron que por la actitud de no recibir a Jesús, los
samaritanos eran merecedores de una manifestación de la ira de Dios, por la cual debían ser
aniquilados. Lo que Jesús confronta en sus discípulos no es su forma de actuar, sino “el espíritu
que los impulsaba a obrar así”, porque no reflejaba el amor de Dios y la demostración del Reino
de los Cielos en la tierra. Por tal razón, el mismo Jesús finaliza su reprensión enseñándoles que Él
no había venido a perder las almas de los seres humanos sino a salvarlas. Aún siendo discípulos
y apóstoles, Jacobo y Juan ignoraban a qué espíritu pertenecían y por ello no podían manifestar a
Dios correctamente. Debemos ser conscientes de que hay un inmenso dolor en el corazón del
Señor por toda clase de sufrimiento humano.
Jonás 4:9-11 (RVR60): Este relato nos permite ver un cuadro de lo que significa no saber “de
qué espíritu somos”.
Hay al menos dos aspectos en Jonás que son trascendentes. El primero, era su condición de
ENVIADO (APÓSTOL), y el segundo su condición de PROFETA, porque fue a Nínive enviado por
Dios con una palabra profética de juicio contundente y determinante. Sin embargo, su condición
de apóstol y profeta no lo libró de estar equivocado en su espíritu, mente y actitud. Aunque el éxito
de Jonás al predicarle a Nínive fue tan rotundo que toda la ciudad se arrepintió, Jonás no
capitalizó ese poderoso hecho para permitir que su espíritu, mente y actitud fueran transformados
por el Señor a fin de ser la expresión de su corazón. Era el triste reflejo de un apóstol y profeta
que estaba inhabilitado para reflejar correctamente a Dios. Fue el mismo Señor quien debió
enseñarle a Jonás cómo es el Espíritu de Dios y cuán grande es su misericordia.
Cuando Jesús impartió lo que podríamos denominar “el primer seminario de Reino”, allí estaban
presentes la multitud y los discípulos (ver Mateo 5:1, RVR60). Todos oyeron al Señor cuando
comenzó diciendo: “Bienaventurados…”(Mateo 5:3). Precisamente, esa “primera palabra”
expresada por el Maestro, describe el estado permanente que podrían experimentar y disfrutar
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todos aquellos que se ajustaran a las condiciones que Jesús estaba estableciendo, y no
solamente se conformaran con oír sus palabras.
En ese tiempo como en el presente, cualquiera que anhela ser “bienaventurado” tiene que
conocer que para llegar a serlo, el Señor dispuso parámetros insustituibles y lo hizo en un orden
específico. De manera que la primera condición no puede ser ignorada o pasada por alto; por el
contrario, es la “puerta” irreemplazable y fundamental para entrar al Reino de Dios. Esta condición
es ser “pobres en espíritu”.
Un pobre en espíritu es aquel que se reconoce pecador y admite su necesidad profunda de Dios,
ya que no puede valerse por sí mismo y clama por el perdón divino. Ese perdón aplicado a su vida
lo constituye en un hijo de Dios y le permite ingresar al Reino de los Cielos. De esta manera, se
convierte en un discípulo de Cristo, y como tal es un verdadero “bienaventurado”, porque está
completamente facultado para practicar cada una de las enseñanzas del Señor.
En el ejemplo de Jonás antes analizado, se hace evidente que en él estuvo ausente el espíritu de
misericordia que debió impulsarlo. En contraposición a la experiencia de Jonás, Jesús enfatiza la
importancia de la misericordia al decir: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos
alcanzarán misericordia” (Mateo 5:7, RVR60).
Es como si el Maestro buscara rescatar el espíritu que debiera haber estado presente en Jonás, y
que debe caracterizar a todo hijo del Reino. Al definir misericordia de manera práctica, podemos
afirmar que es un sentimiento de amor y bondad hacia aquellos que sufren y que se hace
patente en actos bondadosos. Witness Lee lo resume así: “Ser justo es dar a alguien lo que
merece, mientras que ser misericordioso es dar a alguien más de lo que merece”.
Cualquier persona puede realizar actos de misericordia, pero la verdadera misericordia sólo la
pueden ejercer los hijos del Reino, porque ellos han experimentado la misericordia de Dios hacia
sus vidas, y por esa causa pueden ser misericordiosos con otros.
Mateo 9:9-13 (RVR60): Los fariseos se sentían molestos por la convivencia de Jesús con los
publicanos. Ellos estaban ciegos para poder ver que el acto de Jesús hacia los cobradores de
impuestos, era en verdad un acto de misericordia. ¿En qué radicaba la ceguera de los fariseos?
En que ellos se consideraban “tan justos y sanos”, que no podían comprender que su prójimo
(cada publicano y pecador) necesitaba un acto de misericordia que lo sanara y no un acto de juicio
que lo condenara.
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7. JUSTICIAS OPUESTAS:
Mateo 5:20 (RVR60): Jesús establece una relación estrecha entre la justicia y el Reino de Dios. Él
destaca rotundamente que: “…si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y
fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”. Quiere decir entonces que la entrada al Reino
de Dios tiene una “puerta” llamada justicia, y que sin la práctica consciente de esa justicia que el
Señor demanda de sus hijos, no existe “puerta” para entrar al Reino.
Es importante hacer notar que para la sociedad judía de ese tiempo, la justicia practicada por los
fariseos era el más alto modelo a seguir. Sin embargo, Jesús les enseña a sus discípulos que
debían aspirar a una justicia mayor, porque la de los fariseos no era el parámetro adecuado. Esta
afirmación de Jesús era impactante, porque echaba por tierra lo que la gente consideraba como el
más alto nivel de justicia.
Es por esta realidad que Jesús contrasta la justicia practicada por los fariseos, con la justicia que
deben practicar sus discípulos. Los fariseos cumplían rígidamente con la ley de Dios, por ende la
justicia que ellos practicaban consistía en actos justos y rectos de acuerdo a su criterio, los cuales
mostraban públicamente. Al ajustarse “al texto de la ley”, ellos aparentaban ejecutar los preceptos
divinos, haciendo lo correcto pero no desde un corazón correcto. Para los fariseos, hacer justicia
era un fin en sí mismo. Jesús es categórico en afirmar que quien practica esta justicia, NO
ENTRARÁ al Reino de los Cielos.
Por el contrario, la justicia que practican los hijos del Reino es MAYOR, porque es la evidencia de
que la naturaleza de Dios vive en ellos, y que sus actos de justicia provienen de su amor a la
justicia y de procurar el bienestar de su prójimo. Esta clase de justicia no se satisface con el sólo
cumplimiento de acciones justas, sino que SOBREABUNDA en la demostración palpable del amor
del Padre a través de sus hijos y además los muestra como merecedores del Reino de Dios.
El nivel de justicia que entendían y practicaban los fariseos era algo “meramente externo”,
producto de una interpretación humana de la ley divina, por la cual limitaban el verdadero
significado de hacer justicia a la “realización de acciones justas”. En cambio, la justicia del Reino
de Dios es totalmente diferente, ya que lleva implícito que quien realice acciones de bondad, en lo
íntimo ame la bondad; quien realice acciones santas, ame la santidad; quien obre a favor del
prójimo, ame al prójimo.
Hebreos 1:8-9 (NVI), confirma que “el Hijo” amó la justicia y odió la maldad. Por ende, “los hijos”
manifiestan ser tales porque aquello que poseen en la profundidad de su interior se refleja en lo
exterior, ya que sus obras provienen de amar la justicia y aborrecer la maldad, demostrando así
que poseen la misma esencia de la naturaleza del Hijo.
Siempre hemos enfatizado la trascendencia de nacer de nuevo del Espíritu porque es vital para
entrar al Reino de Dios. Pero sumado a esto, el entendimiento espiritual se expande al vislumbrar
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que la puerta de entrada al Reino se abre por medio del nuevo nacimiento y la práctica
sobreabundante de la clase de justicia que demuestra nuestra calidad de hijos de Dios.
Lucas 6:27-28, 36 (RVR60): Es parte de la amplia enseñanza del Reino que Jesús estaba
impartiendo, y de la cual podemos extractar algunos principios fundamentales para aquellos que
tenemos el privilegio de ser hijos de Dios:
Amar, hacer bien, bendecir, orar y ser misericordiosos, son principios fundamentales del
Reino cuya trascendencia es tal, que aún deben ser aplicados a favor del enemigo más acérrimo.
La práctica constante de estos principios no se debe a una conducta aprendida, sino que por ser
hijos semejantes al Padre, fluye naturalmente.
¿Cómo actúa el Padre celestial para con todos los hombres, aun para con los malos e injustos?
La respuesta es sencilla y a la vez poderosa: “…hace salir su sol sobre buenos y malos, y
hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45). Esta manera de obrar de Dios, para la mente
humana es imperfecta porque parece injusta, pero para Dios es perfecta porque manifiesta su
naturaleza. Por esta razón, Jesús exige a sus discípulos que sean perfectos como su Padre
celestial (ver Mateo 5:48).
Los hijos no son “perfectos” debido a un esfuerzo humano por practicar estos principios sino por la
semejanza con el Padre, a través de la cual proyectan su vida y sus obras. Es importante notar
que Jesús considera hijos sólo a aquellos que son y actúan como el Padre celestial, porque al
actuar así demuestran que la naturaleza que los habita y por la cual viven y obran es PERFECTA.
Siendo conscientes de que Efesios 2:8-9 expresa: “…por gracia sois salvos por medio de la
fe… NO POR OBRAS, para que nadie se gloríe” (RVR60, énfasis añadido), entonces pareciera
haber una contradicción con la expresión de Jesús: “…para que seáis hijos de vuestro Padre”
(Mateo 5:45, RVR60), referida a la necesidad de hacer obras. Sin embargo, en estas dos
verdades no existe nada contradictorio.
Es cierto que la condición de hijos de Dios se recibe por gracia por medio de la fe en Jesucristo,
pero igual de cierto es que se demuestra a través de las obras. Si la práctica de estos cinco
principios está ausente en la vida de alguien que se considera un hijo de Dios, está engañado y su
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condición de hijo es “teológica” pero no experimental, por lo tanto no es genuina. Lo expresado
por Jesús no permite atajos o atenuantes ya que NO HAY OTRA MANERA de manifestar la
filiación divina.
No existe mejor resumen que el expresado por el mismo Señor, al decir: “Hagan brillar su luz
delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre
que está en el cielo” (Mateo 5:16).
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COMO ME ENVIÓ EL PADRE
2 de Julio de 2010
“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo
os envío” (Juan 20:21).
Al hablar de envío se está hablando implícitamente de propósito, porque cada envío tiene un
propósito específico en particular. Por tal razón ENVÍO Y PROPÓSITO son inseparables, porque
un envío sin un propósito no tendría razón de ser y carecería de valor.
A fin de introducirnos al tema que nos convoca analizaremos diferentes tipos de envíos:
UN PAÍS que envía una delegación de personas a otro país que sufrió un desastre natural
(terremoto, tsunami, inundación), con el propósito de ayudar en todas las necesidades de
los afectados (médicos, medicinas, comida y agua).
UN PERIODISTA enviado por su empresa a cubrir una nota en un determinado lugar con el
propósito de dar información precisa sobre algún evento en particular.
UN EQUIPO DE FÚTBOL que es enviado a representar a su país compitiendo con otros
equipos, como el caso actual de Argentina en Sudáfrica 2010.
EL GOBIERNO DE UN PAÍS que envía un embajador a otro país con el propósito de que
cumpla con su función diplomática y represente al país que lo envió.
Lo que analizamos anteriormente tiene algo en común, TODOS SON ENVÍOS. Sin embargo
dichos envíos son diferentes tanto en PROPÓSITO como en TAREAS A DESARROLLAR y
AUTORIDAD. A su vez todos ellos se producen en el ámbito humano, ligados al mundo en el que
habitamos.
Cuando Jesús estuvo en la Tierra hizo una declaración trascendente que incluye a los discípulos
de todos los tiempos:
“Ustedes no me eligieron a mí, sino que yo los elegí a ustedes, y los he designado para que
ustedes ciertamente vayan y lleven fruto, y que su fruto permanezca para que todo lo que
pidan a mi Padre en mi Nombre, Él se los conceda” (Juan 15:16, Biblia Peshitta).
1. Él es quien elige o llama a las personas. En este contexto, elegido y llamado son
sinónimos.
2. Él las designa (Designar: Señalar o destinar a alguien para determinado fin). La
designación es en sí misma la asignación del propósito del Señor para esa persona.
3. Él las envía.
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Los resultados producidos por seguir este orden divino:
1. Llevan fruto.
2. El fruto permanece.
3. En este contexto y orden, se les concede a los enviados todo lo que pidan al Padre.
Jueces 6:11-14 (NVI)…Yo los elegí a ustedes…: El v. 12 muestra la soberanía de Dios al elegir a
Gedeón, lo cual se demuestra cuando envía a Su ángel y le dice a Gedeón que el Señor estaba con
él.
Y los he designado…: Si comparamos esta frase del versículo de Juan con Jueces 6:14,
encontraremos perfecta similitud. El v. 14, dice: “EL SEÑOR LO ENCARÓ Y LE DIJO: VE
CON LA FUERZA QUE TIENES, Y SALVARÁS A ISRAEL DEL PODER DE MADIÁN. YO SOY
QUIÉN TE ENVÍA”.
Aquí se confirma que el Señor tenía un fin determinado para con Gedeón y para ello lo estaba
escogiendo. Es necesario resaltar que el propósito o “fin determinado” que Gedeón debería cumplir
fue una decisión soberana y unilateral del Señor, sin participación de los deseos, la voluntad, los
pensamientos, ideas o sentimientos de Gedeón.
Para continuar necesitamos identificar a este Ángel del Señor. Notemos algo importante: En
Jueces 6:11, dice: ”EL ANGEL DEL SEÑOR VINO Y SE SENTÓ BAJO LA ENCINA…
¿Quién es este Ángel del Señor? Es lo que se da en llamar TEOFANÍA, una aparición física del
mismo Señor; esto ocurría en determinadas ocasiones en la antigüedad; es la aparición de Cristo
mismo.
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¡Ah! Ahora se especifica QUIÉN ES EL ÁNGEL. Es el Señor mismo Esto es evidente ya que el
único con autoridad de enviar es el mismo Señor y no un ángel sin importar el rango que tenga).
Por eso le dice: YO SOY QUIÉN TE ENVÍA.
Continúa el versículo de Juan 15:16 y Jesús dice,…lleven fruto y que su fruto permanezca…:
El versículo 16, muestra que el envío de Gedeón daría como resultado un fruto específico: la
derrota del enemigo. Al decir que los derrotaría como si fueran “un solo hombre” habla de una
victoria concluyente, total y permanente.
En Juan 15:16, se refiere,…para que todo lo que pidan…, Él se los conceda…: En Jueces 6:17
y 18 se muestra que el enviado de Dios, cuenta con el favor de Dios y todo lo que pide le es
concedido porque todas sus peticiones están relacionadas con la encomienda que el Señor
le dio.
Gedeón le pide al Señor que no se vaya hasta que él regrese con su ofrenda, y la respuesta del
Señor es que lo esperaría hasta que volviera. Cabe una pregunta de trascendencia espiritual:
¿Por qué razón Gedeón desea entregarle una ofrenda al Señor?
En primer lugar, porque todo verdadero enviado tiene en su espíritu la convicción de dar al Señor
en reconocimiento a su Persona. Cuando el ángel del Señor se presenta ante Gedeón, éste se
reconoce como parte del pueblo de Dios y por ende reconoce al Señor como su Dios. Sin
embargo, tiene muchas dudas acerca de la acción de Dios hacia su pueblo, lo cual muestra la
habitual y estrecha mentalidad de aquellos que creen que Dios se manifiesta sólo cuando
RECIBEN.
Pero a partir de este encuentro hay un cambio sustancial; ahora Gedeón despierta a una realidad
superior, al entender que Dios tenía un plan de acción pero lo estaba eligiendo a él para enviarlo a
cumplir con ese plan. Es decir, que de sólo reconocerse parte del pueblo de Dios que espera
recibir, ahora Gedeón se sabe ELEGIDO (llamado) y ENVIADO, por lo cual se dispone a DAR.
En segundo lugar y con base en lo anterior, según muestran los vs. 20-21 cuando el Señor quema
la ofrenda, le hizo ver a Gedeón que a partir de ese momento ÉL MISMO ERA UNA OFRENDA
AL SEÑOR. En el v. 24, queda demostrado que Gedeón entendió plenamente que él mismo se
había convertido en una ofrenda porque en ese lugar levanta un altar para Dios. Agregado a esto,
el nombre que Gedeón le da al altar es significativo: EL SEÑOR ES LA PAZ (SHALOM). Esta
palabra (Salom o Shalom) abarca: integridad, seguridad, bienestar, paz y compañerismo. Con
esta declaración Gedeón se muestra plenamente confiado en la provisión absoluta de Dios hacia
su vida en el lugar y la tarea a la que es enviado. Es por esta convicción que siendo él mismo una
ofrenda, lo primero que hace es dar una ofrenda en honor del Señor.
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enviado de Dios”, sin que opere efectivamente el espíritu de enviado en él, es como si esa
persona nunca hubiera sido enviada.
Luego, vemos en Jueces 6: 36-40, que dice: “GEDEÓN LE DIJO A DIOS: SI HAS DE SALVAR A
ISARAEL POR MI CONDUCTO, COMO HAS PROMETIDO, MIRA, TENDERÉ UN VELLÓN DE
LANA EN LA ERA, SOBRE EL SUELO. SI EL ROCÍO CAE SÓLO SOBRE EL VELLÓN Y TODO
EL SUELO ALREDEDOR QUEDA SECO, ENTONCES SABRÉ QUE SALVARÁS A ISRAEL
POR MI CONDUCTO, COMO PROMETISTE.
Aquí se muestra un nuevo pedido de Gedeón acerca de otras 2 señales relacionadas con el
propósito del Señor con su vida, y el cumplimiento del mismo. Gedeón le dijo al Señor: “Si has de
salvar a Israel por mi conducto, como has prometido…”, lo cual certifica que el único interés
de Gedeón en que el Señor le concediera sus peticiones, era la realización exitosa del propósito o
fin que el Señor había determinado para con su vida. Las palabras de Gedeón al Señor nada
tenían que ver con falta de fe o tentar a Dios, sino con un anhelo sincero de una confirmación
anticipada de su victoria como enviado de Dios.
¡Qué notable es observar que el mismo hombre que anteriormente estaba preocupado “por
su provisión”, cuidando que el enemigo no le robara el poco sustento que tenía, ahora
olvidara por completo sus propios intereses y tuviera todo su interés en cumplir el
propósito y la encomienda del Señor!
Todas las concesiones del Señor a las peticiones de Gedeón, se constituyen en señales proféticas
previas que le permitían a Gedeón estar SEGURO POR ANTICIPADO de su éxito, a fin de actuar
con convicción de fe teniendo la certeza de que el mismo Señor lo había elegido, lo había
enviado, y le había asignado de manera específica la tarea que debía realizar.
En la introducción hemos mencionado que existen diferentes tipos de envíos. En este momento
nos referiremos específicamente al llamado y envío hecho por el Señor a personas que ejercerán
algunos de los cinco dones ministeriales descritos en Efesios 4:11.
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1. Hechos 9:15, Romanos 1:1: Pablo es elegido o llamado para ser apóstol.
Saulo de Tarso aún sin saberlo, y trabajando en oposición al mismo Dios y persiguiendo a
la Iglesia, “tenía adentro” un apóstol del Señor, por causa de la elección soberana del
Señor. Sin embargo Dios mismo permitió que pasaran varios años hasta tanto el mismo
Jesús se reveló a su vida y le hizo saber que había sido llamado por Él para cumplir un
propósito específico y predeterminado.
2. Hechos 22:14-15: Lo primero que hace el Señor una vez que Saulo se convierte, es
enviarle profecía a través de Ananías en la cual se describe la encomienda que el Señor
tenía reservada para él.
3. Es importante destacar que entre la elección o llamado y el envío, media la Palabra del
Señor, como en este caso la profecía de Ananías, en la cual se describe parte del
propósito que Pablo iba a desarrollar.
4. Hechos 13:1-3: Se observa que se hace efectivo el envío a través de la palabra profética
y la imposición de manos de un presbiterio.
Si bien es cierto Pablo comenzó a predicar a Cristo inmediatamente después de su
conversión, no fue hasta que el presbiterio le impuso las manos que es enviado a ejercer
el oficio ministerial de apóstol, como se registra desde Hechos 13 en adelante. Se hace
evidente que fue sólo a través del ENVÍO que Pablo recibió la habilitación y la autoridad
para ejercer el ministerio encomendado.
LA LEGALIZACIÓN DE UN LLAMADO
Acabamos de comprobar que existe una diferencia fundamental entre ser LLAMADO O ELEGIDO
y ser ENVIADO. En muchas oportunidades hay personas que piensan que el haber sido elegido o
llamado es suficiente y que por ello poseen la “legalización oficial divina” para comenzar a realizar
la tarea de manera inmediata. Esto ocurre porque suelen desconocer que es el envío lo que
faculta al llamado o elegido a comenzar a desarrollar la labor encomendada por el Señor.
Hechos 6:1-6, muestra que la Iglesia primitiva tenía un claro entendimiento espiritual de la
importancia fundamental del ENVÍO, ya que aún en tareas que pudiéramos llamar sólo “prácticas
y domésticas”, los hermanos que fueron seleccionados antes de poder realizar la tarea debieron
ser puestos en funciones, es decir enviados a realizarlas, a través de la imposición de manos de
los apóstoles.
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Al hacer una recorrido panorámico de .las Escrituras y observar algunas personas que Dios eligió
y posteriormente envió, vemos que transcurrió un tiempo en el que sucedieron eventos
importantes que contribuyeron a su formación:
“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo
os envío” (Juan 20:21).
Teniendo como base los ejemplos de envíos que abordamos al comienzo de la enseñanza, el
posterior análisis de ser LLAMADO y ENVIADO, y habiendo leído el versículo que contiene las
palabras expresadas por Jesús cabe preguntarnos ¿Cómo envió el Padre a Jesús, y cuál es la
razón por la qué debemos ser enviados al mundo de igual manera que Él?
“Ustedes son de aquí abajo – continuó Jesús -; yo soy de allá arriba…” (Juan 8:23a, NVI)
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Jesús era del Cielo.
“…ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo” (Juan 8:23b, NVI)
“Jesús les dijo: “Si Dios fuera su Padre, Me amarían, porque Yo salí de Dios y vine de Él,
pues no he venido por Mi propia iniciativa, sino que Él Me envió” (Juan 8:42, NBLH)
Jesús no vino al mundo por iniciativa propia sino enviado por el Padre.
“Alguien avisó a Jesús: Tu madre y tus hermanos están ahí afuera, y quieren hablar
contigo. Pero él contestó… ¿quién es mi madre, y quienes son mis hermanos? Entonces,
señalando a sus discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera
que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi
madre” (Mateo 12:47-50, DHH). Jesús califica como “su familia” a los que hacen la voluntad de su
Padre.
Cuando Jesús habla de que nos envió al mundo como Él fue enviado, no se está refiriendo a lo
humano y natural. Es decir, que no está hablando de que seríamos nacidos de una mujer virgen
como sucedió con Él. Lo que Jesús afirma es que la misma naturaleza divina que estaba en Él
habitaría en nosotros por ser hechos hijos de Dios.
“Jesús le dijo: Te aseguro que si una persona no nace de nuevo no podrá ver el reino de
Dios” (Juan 3:3, BLA).
El nuevo nacimiento es la obra sobrenatural del Espíritu por la cual el espíritu humano que estaba
muerto para con Dios, recibe la vida divina. Debido a que la naturaleza humana que recibimos
cayó en pecado y recibió una naturaleza ajena que es la naturaleza satánica, era imprescindible
que Cristo nos librara de esa naturaleza caída y nos hiciera partícipes de Su naturaleza divina.
Esta expresión de Jesús nos muestra que al nacer de nuevo del Espíritu ocurre una
transformación que cambia nuestra naturaleza y propósito de vida.
“Porque nuestra ciudadanía (patria) está en los cielos, de donde también ansiosamente
esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo (Filipenses 3:20, NBLH).
El nuevo nacimiento es el “certificado de nacimiento celestial” que nos convierte en hijos de Dios y
ciudadanos del cielo y por ello Jesús dijo que para ver el Reino de Dios era necesario nacer de
nuevo. El cristiano comprende en su espíritu que su nuevo lugar de origen es el cielo, y ahora su
verdadera patria es la celestial, por lo cual todo su servicio y propósito en el Señor es realizado
desde la naturaleza divina que ha recibido.
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“Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones
celestiales” (Efesios 2:6, NVI).
Cada miembro del Cuerpo de Cristo, no sólo ha recibido la naturaleza divina y la ciudadanía
celestial, sino que además ha sido sentado en lugares celestiales en Cristo, desde donde ejerce la
autoridad y el poder para vivir y actuar en el mundo llevando a buen término la voluntad de Dios
en la Tierra.
Por todo lo analizado podemos afirmar con seguridad que la Iglesia, al igual que Jesús es
del cielo.
“Si fueran del mundo, el mundo los querría como a los suyos. Pero ustedes no son del
mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece”
(Juan 15:19, NVI).
“Así como yo no soy del mundo, ellos tampoco son del mundo” (Juan 17:16 DHH).
“El que ama al padre o a la madre más que a Mí, no es digno de Mí; y el que ama al hijo o a
la hija más que a Mí, no es digno de Mí” (Mateo 10:37, NBLH).
“Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos
y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:19, NVI).
Debido a que los hijos de Dios comparten la misma naturaleza divina de Jesús, están llamados a
que todas sus relaciones y afectos estén bajo el orden divino, priorizando los lazos provenientes
de “la sangre de Cristo” por las que han sido hechos “Familia de Dios”, por sobre las relaciones y
afectos provenientes de los lazos de sangre de la “familia terrenal”.
“…porque fuiste sacrificado; y derramando tu sangre compraste para Dios gentes de toda
raza, lengua, pueblo y nación. De ellos hiciste un reino, hiciste sacerdotes para nuestro
Dios… (Apocalipsis 5:9b-10ª, DHH).
Estos versículos muestran la totalidad del propósito del sacrificio de Jesús al redimirnos con su
sangre. REDENCIÓN significa pagar un precio de rescate a fin de VOLVER A COMPRARNOS
PARA DIOS y libertarnos de la potestad de las tinieblas trasladándonos al Reino de Dios.
Habitualmente el término redención se aplica únicamente al perdón de pecados. Pero este
concepto básico minimiza la totalidad y el alcance del sacrificio de Cristo a nuestro favor.
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Ser comprados de todo linaje, porque Dios ya no toma en cuenta de que familia terrenal
provenimos, sino que Él mismo se transformó en nuestro progenitor a fin de poder
convertirnos en miembros de Su Familia.
Ser comprados de todo pueblo, porque Dios ya no toma en cuenta el lugar de nacimiento
que hace que las personas vivan reguladas por el modo de vida propio de su lugar de
origen, sino que los libera de todos los lazos de cultura, costumbres, tradiciones, formas de
vida, que lo atan a un lugar determinado.
Ser comprados de toda lengua, porque Dios no toma en cuenta la afinidad que los seres
humanos sienten cuando hablan el mismo idioma, sino que hizo de Cristo la fuente de
nuestra afinidad e identificación, que quebranta toda otra clase de conexión basada en lo
humano y terrenal.
Ser comprados de toda nación, porque Dios no toma en cuenta los límites territoriales que
definen la ciudadanía y la patria de una persona, sino que establece los cielos como el
lugar de pertenencia de todos y cada uno de sus hijos. Cuando los creyentes tienen
revelado que el cielo es su patria anhelan llegar a ella, y aunque vivan en su país de
nacimiento, ya no actúan guiados por el nacionalismo humano y terrenal sino por los
principios que rigen su patria celestial.
“Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para
posesión de Dios,…” (1ª Pedro 2:9a, NBLH).
Este pasaje describe todo lo anterior como imprescindible, porque es la única manera en que la
Iglesia experimente el desarraigo de todo lo que la ata a la Tierra para poder cumplir el objetivo
que Dios le ha encomendado. A través de sus palabras, el apóstol confirma la sustitución de lo
TERRENAL por lo CELESTIAL a fin de que la Iglesia se vea, actúe y obre como lo que es: linaje
(pero ahora) escogido, nación (pero ahora) santa, pueblo (pero ahora) adquirido para
posesión de Dios.
En resumen, en Cristo Jesús gentes de todo linaje, pueblo, lengua y nación han sido
SELECCIONADOS, APARTADOS Y COMPRADOS.
“…a fin de que anuncien las virtudes de Aquél que los llamó de las tinieblas a Su luz
admirable” (1ª Pedro 2:9b).
Ahora bien, toda la grandeza de la obra de Cristo a favor de la humanidad no puede quedar
circunscrita a un disfrute personal de los beneficios de la salvación que Dios nos da. El mismo
Señor produjo toda esta transformación en sus hijos para tener una Iglesia calificada y preparada
para manifestar, implantar y extender el Reino de Dios.
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Anteriormente pudimos analizar cómo envió el Padre a Jesús, con características particulares que
le eran propias como enviado de Dios. Luego observamos que las mismas características son
aplicables a la Iglesia para que ella sea la enviada de Jesucristo. Quiere decir entonces que el
plan de Dios desde el principio ha sido el mismo:
INICIO DEL PLAN DE ENVÍO: Dios mandó a Jesucristo como SU ENVIADO desde el cielo a la
Tierra; es decir, desde fuera de este mundo terrenal, porque sólo lo celestial puede afectar
lo terrenal.
CONTINUACIÓN DEL PLAN DE ENVÍO: Al morir en la cruz, Jesús redimió y compró a millones
de seres humanos, a quienes constituyó como SU IGLESIA, para lo cual les dio su naturaleza
divina, y los redimió o “sacó de este mundo” (linaje, lengua, pueblo, y nación), para “volverlos a
reinsertar en el mundo, pero desde su patria celestial”. Las características particulares de
Jesucristo transferidas a Su Iglesia, son la legalización oficial divina que la habilita para ser la
ÚNICA ENVIADA CON PODER Y AUTORIDAD PARA REPRESENTARLO A ÉL EN EL MUNDO.
Desde el punto de vista legal, a la Iglesia le han sido conferidas todas las características
particulares que pertenecen a Jesucristo, lo cual era indispensable para que estuviera habilitada
con Su autoridad y poder para hacer las mismas y mayores obras que las que Él hizo mientras
vivió en esta Tierra (Juan 14:12).
Las “mayores obras” a las que Jesucristo hace referencia, no se circunscriben a la realización de
milagros o proezas, sino que va mucho más allá de estos hechos. Fue por esta razón que antes
de ascender a los cielos Jesús reunió a los suyos y les dijo: Porque toda potestad me es dada en
el cielo y en la Tierra por tanto VAYAN Y HAGAN DISCÍPULOS.
El hacer discípulos está ligado principalmente a la más grande proeza que pueda realizarse:
TRANSFORMAR RADICALMENTE LAS VIDAS DE LAS PERSONAS AL CONVERTIRSE EN
DISÍPULOS DE JESUCRISTO.
¿Por qué razones intercedo con mayor énfasis ante el Señor, por los conflictos en mi país o
por la situación de los inmigrantes ilegales en los Estados Unidos?
9
¿Oramos con la misma intensidad e interés por nuestra nación, ciudad, familia, Iglesia que
por otras naciones, ciudades, y familias?
Si Cristo nos “sacó del mundo para reinsertarnos nuevamente en él”, desde una patria celestial y
una nueva naturaleza, es evidente que lo hizo con el propósito de que el ENVÍO encomendado no
fuera afectado, ni estorbado por ningún lazo terrenal y humano de linaje, pueblo, lengua y nación.
Cuando la Iglesia reconoce y vive su condición de redimida, puede obrar en el mundo con la
autoridad y el poder que Cristo le confirió, que es una autoridad que está por encima de toda
autoridad humana y que tiene el poder de transformarlo todo.
9
LO QUE DIOS PLANEÓ - PRIMERA PARTE
14 de Septiembre de 2014
Jesús dijo: “… lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”(Mateo 19:6, NVI),
refiriéndose al plan de Dios para el matrimonio. Aplicando este principio a todo aquello que Dios
ha planeado, se puede afirmar: “lo que Dios planeó, no lo modifique el hombre”. Cuando el
ser humano pretende modificar los planes de Dios sufrirá las consecuencias. Lo que Dios planeó
jamás puede ser quebrantado. Por esa razón, cuando el ser humano trata de modificar lo
planeado por Dios, no daña el plan, sino que se daña a sí mismo.
Esta serie de enseñanzas lleva por título: Lo que Dios planeó, porque tiene el objetivo de poner
algunos fundamentos para todo discípulo de Jesucristo, sea que tenga poco tiempo de haberse
entregado al Señor y estar integrado a una iglesia local, o que lleve años en ella.
¿Qué busca toda persona cuando se entrega a Cristo? Ser salva de manera personal.
Precisamente, la Palabra afirma en 1ª Timoteo 2:4: “… pues él (Dios) quiere que todos sean
salvos y lleguen a conocer la verdad” (NVI, texto añadido). La voluntad de Dios es
que todos los hombres, es decir, cada persona que habita este planeta sea salva. Ahora bien, la
salvación es para todos, pero es personal. El plan de Dios para la salvación fue enviar a su Hijo
Jesucristo a este mundo para que seamos salvos a través de Él. Es por esta razón, que Jesús
enseñó que la decisión de ser salvo o no serlo no depende de Dios, sino de la respuesta de cada
persona hacia Jesús. El Señor lo afirmó al decir que:
“17Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio
de él. 18 El que crea en el Hijo de Dios no será condenado. Pero el que no cree ya ha sido
condenado por no haber creído en el Hijo único de Dios” (Juan 3:17-18, PDT).
La perspectiva que las personas tienen de la salvación suele apoyarse en la necesidad personal.
Por un lado, el individuo se ve a sí mismo pecador, perdido, condenado y camino al infierno y
entiende que necesita recibir la salvación eterna. Por el otro, ve sus problemas cotidianos, sean
personales, matrimoniales, familiares o laborales y sabe que sólo Dios puede librarlo. Por esta
razón, lo que busca al entregarse a Cristo es doble: la bendición terrenal y la celestial. Poder
recibir aquí y ahora prosperidad, salud y todo aquello que le permita disfrutar de la bendición de
Dios en todas las áreas de su vida. En el más allá, tener la seguridad de la vida eterna y de un
lugar en el cielo (ver Juan 14:1-4, NVI).
Evidentemente esta perspectiva es netamente individualista. Es obvio que todos los individuos
somos importantes para Dios. El Señor no salva a la gente por grupos o familias, sino de manera
individual. Pero el propósito que Dios tiene con sus hijos no es solamente su salvación
individual.
Si para nosotros como hijos es más que suficiente el poder disfrutar de los beneficios terrenales y
celestiales de la salvación, ¿por qué para el Señor no lo es? Porque su propósito es hacer de
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todos ellos uno solo, al insertarlos en el cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Solamente a través de
la Iglesia, Dios lleva a cabo sus planes en la Tierra.
¿Cuáles son algunos resultados de que los hijos de Dios sean insertados en el cuerpo de Cristo?
Para comprender esta acción de Dios, es necesario primeramente marcar la diferencia entre
individualidad e individualismo. La individualidad se define como: Cualidad particular de alguien,
por la cual se da a conocer (Diccionario RAE). A través de esta definición se comprende que la
individualidad se caracteriza por los rasgos distintivos de cada persona que la hacen distinta a las
demás. En cambio, el individualismo es: Tendencia a pensar y obrar con independencia de los
demás, o sin sujetarse a normas generales (Diccionario RAE). Comparando ambos
significados, se llega a la conclusión de que no hay nada en común entre individualidad e
individualismo. Tomando en cuenta que el individualismo tiene su base en la idea de ser
independiente de los demás, es indispensable que Dios rompa con él, porque es la única forma de
transformar a cada hijo suyo en un miembro que forme parte del cuerpo de Cristo y, a su vez,
lograr que la unidad entre los miembros sea una realidad. Si un creyente considera que es normal
ser una persona individualista, lo cual significa, propenso al individualismo (Diccionario RAE),
es porque no percibe el profundo daño que le está haciendo al cuerpo de Cristo.
En realidad, el individualismo es lo primero que el Señor ataca desde sus raíces en cualquiera que
sea aspirante a discípulo. Después que Jesús dijo “—Si alguien quiere ser mi discípulo”, el
primer requisito que expresó fue “… que se niegue a sí mismo…”(ver Lucas 9:23, NVI). ¿Y por
qué fue el primero? Porque este requisito es el que tiene el poder de romper con el espíritu del
individualismo, el cual describe muy bien la segunda definición del Diccionario RAE: Tendencia
filosófica que defiende la autonomía y supremacía de los derechos del individuo frente a
los de la sociedad y el Estado. Mientras el individualismo exalta la supremacía de los derechos
del individuo por sobre todo, Jesús le dice a todo aspirante a discípulo que para ser apto de
seguirlo y pertenecer a Dios como hijo, debe renunciar voluntariamente a sus derechos, lo cual
sólo se logra por la acción de negarse a sí mismo.
En el ámbito de la vida natural decimos: “Yo pertenezco a la familia tal…”, ¿por qué decimos esto?
Porque queremos sentirnos parte de…, tenemos la necesidad de pertenecer, es natural.
• Mientras que el individualismo nos aísla, el sentido de pertenencia nos hace experimentar lo
que significa vivir integrados al cuerpo de Cristo.
• El sentido de pertenencia nos afirma en la identidad que tenemos de Cristo.
• Cuando vivimos unidos e integrados al cuerpo, compartimos la vida del cuerpo, que es la vida
de Cristo.
• La integración produce confianza, seguridad, protección.
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3. Ser efectivos para el cuerpo.
Efesios 4:15-16 (NVI) dice: “15 Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser
en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo. 16 Por su acción todo el cuerpo
crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos, según la
actividad propia de cada miembro”.
Esta Palabra demuestra que Dios ve a sus hijos integrados al cuerpo de Cristo, cada uno como un
miembro unido a los otros y no aislado. Dios colocó cada miembro donde Él quiso, para
desarrollar una actividad propia y particular que Él mismo le asignó (ver 1ª Corintios 12:18, NVI).
Ésta es la única manera de que el cuerpo se desarrolle armoniosamente, crezca y se edifique,
funcionando en plenitud.
Jesús dijo: “… edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán
contra ella” (Mateo 16:18b, NVI). La victoria sobre el diablo y la muerte fueron un hecho
consumado por la obra de Cristo en la cruz. Quien venció al diablo fue Jesucristo y no nosotros.
Esa victoria de Cristo fue transferida a la Iglesia y no a individuos salvados y aislados entre sí. El
creyente experimenta la victoria de Cristo sobre la muerte sólo porque es parte de la Iglesia.
Cuando el diablo ve al cuerpo de Cristo sabe que le es imposible vencerlo, porque la Iglesia es la
extensión de Cristo mismo en la Tierra.
1. Dios puso a la Iglesia sobre la Tierra para transmitir vida y no un sistema de credos religiosos.
Por eso la Iglesia es el cuerpo de Cristo, la representación misma del Señor, y no una
organización o institución religiosa. Por esta razón la Biblia dice: “… así como Cristo es cabeza
y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo” (Efesios 5:23b, NVI). Dios no puso un “director
general de una empresa llamada Iglesia”, sino una cabeza que transmita y comparta con su
cuerpo la misma clase de vida.
2. Cuando existe una cabeza y un cuerpo, la sujeción de los miembros a la cabeza es algo natural
y no algo impuesto. Jamás los miembros del cuerpo harían algo que la cabeza no haya ordenado.
La Palabra afirma esta realidad diciendo: “Así como la iglesia se somete a Cristo…” (Efesios
5:24a, NVI).
3. Lo antedicho tiene total armonía con lo que Jesús hizo desde el inicio de su ministerio en el
mundo, al llamar a la gente que formaría parte de su Iglesia a ser sus discípulos. La
característica primordial de cualquier discípulo es que hace lo que se le ordena y no lo que quiere
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o le parece. Cuando Jesús llamó a la gente a que le siguiera, dijo palabras que ningún maestro
pudo decir:
“Si alguno quiere ser mi discípulo, tiene que olvidarse de hacer lo que quiera. Tiene que
estar siempre dispuesto a morir y hacer lo que yo mando”(Lucas 9:23, TLA).
Estos requisitos de Jesús son tan determinantes, porque sólo a estas personas Jesús les prometió
que les transmitiría su misma clase de vida. ¿Por qué? Porque todos ellos serían miembros de su
cuerpo y estarían unidos a Él que es la cabeza.
Nada de todo lo anterior tiene que ver con el plan de Dios para su Iglesia. Lo que Dios planeó es
que la Iglesia sea la transmisora natural de la vida de Cristo depositada en ella. En definitiva, la
Iglesia está para dar de lo que tiene, porque lo ha recibido de Dios. Ésta es la representación que
hace que el mundo conozca a Cristo a través de la Iglesia.
5. La Palabra muestra que los discípulos de Cristo tienen una característica sobresaliente y es el
amor por la Iglesia. “Todos los que habían creído eran de un mismo sentir y de un mismo
pensar. Ninguno reclamaba como suyo nada de lo que poseía, sino que todas las cosas las
tenían en común” (Hechos 4:32, RVC). Esta práctica es la máxima expresión de la ausencia de
egoísmo y de que el individualismo no tiene lugar en la Iglesia, tal como Jesucristo la concibe.
Reflexiones
El individualismo forma parte vital del espíritu que gobierna a este mundo; los hijos de Dios hemos
sido librados del individualismo al ser unidos a Cristo y a su cuerpo, de tal modo que somos uno
con el Señor (ver 1ª Corintios 6:17, NVI).
Los discípulos viven entregados a Cristo y a sus propósitos en esta Tierra, y no entregan sus
vidas en la concreción de propósitos personales terrenales y temporales (ver Romanos 14:8, NVI).
1
Los discípulos son conscientes que son el cuerpo de Cristo y que el Señor los ha colocado en una
iglesia local a la cual aman con amor genuino (ver 1ª Pedro 1:22, NVI).
Cuando Dios nos eligió para ser parte de la Iglesia, no lo hizo basado en nuestras características
o habilidades humanas.
En la primera parte de la enseñanza dijimos que Dios no puso un “director general de una
empresa llamada Iglesia”, sino una cabeza (Jesucristo) que transmita y comparta con su
cuerpo la misma clase de vida. Cuando una empresa necesita contratar directivos suele seguir
ciertos lineamientos, como ser:
1. Los candidatos deben pasar por una serie de entrevistas con varios ejecutivos de la empresa, y
sólo aquellos que cubran las expectativas serán contratados.
2. Que tengan el perfil acorde a la posición que debe ser cubierta, para lo cual se toma en cuenta
la preparación académica, las habilidades naturales, la experiencia y que, además, tengan la meta
de desarrollarse personalmente y crecer profesionalmente.
3. Deben ser personas capaces de elaborar planes para conducir a la empresa al éxito.
4. A partir de que la empresa los contrata para ocupar un cargo, la autoridad que ellos ejercen se
basa en la posición que han recibido. Por tal razón, cuanto más alto sea el cargo, mayor es la
autoridad para tomar decisiones.
Contrario a lo que se acaba de describir, los lineamientos del Señor para la Iglesia no tienen nada
en común con los que una empresa practica:
1
1. Dios decidió que en la Iglesia haya dirigentes. Sin embargo, en el cuerpo de Cristo no hay
aspirantes que esperan pasar por una serie de entrevistas con el anhelo de ser seleccionados
para ocupar una posición. La selección la hace exclusivamente Jesucristo, sin entrevistas, para
designar a quienes Él quiere, pero no para darles una posición, sino para delegarles una función.
La Biblia muestra cuáles son las funciones de estos dirigentes.
“Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros,
pastores y maestros…” (Efesios 4:11, NVI).
“Ésta es la confianza que delante de Dios tenemos por medio de Cristo. No es que nos
consideremos competentes en nosotros mismos. Nuestra capacidad viene de Dios. Él nos
ha capacitado para ser servidores de un nuevo pacto, no el de la letra sino el del Espíritu;
porque la letra mata, pero el Espíritu da vida” (2ª Corintios 3:4-6, NVI).
3. Jesucristo no está esperando que los dirigentes elaboren excelentes planes para llevar a la
Iglesia al éxito. La cabeza de la Iglesia es Cristo, y Él es el único autorizado a elaborar los planes
que se implementen en la Iglesia. Por lo tanto, los dirigentes están puestos para recibir e
implementar los planes que Cristo tiene para su cuerpo.
4. Debido a que los cinco ministerios no son cargos o posiciones, la autoridad que ellos ejercen no
proviene de un puesto jerárquico, sino de Cristo mismo. De esto se deduce que para ejercer
adecuadamente la autoridad recibida, estos cinco ministerios necesitan depender absolutamente
de la cabeza que es Cristo. Nunca deben pretender usar esa autoridad como si les perteneciera,
basándose en que el Señor los escogió para uno de los cinco ministerios.
Todo lo expresado anteriormente tiene un fundamento. Estos ministerios son inherentes a Cristo,
es decir, parte de sí mismo. Mientras Él estuvo en el mundo, desarrolló plenamente los cinco
ministerios:
“Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las
buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia” (Mateo 9:35, NVI).
1
“Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas” (Juan 10:11, NVI).
“Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy” (Juan 13.13, NVI).
A partir de que Jesucristo ascendió a los cielos, constituyó estos ministerios y los delega a
personas que Él mismo escoge a fin de capacitar al pueblo de Dios (ver Efesios 4:12).
¿Por qué las personas que el Señor designa en estos cinco ministerios son dirigentes en la
Iglesia? Porque Cristo, quien es la cabeza y la autoridad suprema de la Iglesia, les transfirió su
misma unción para ejercer estas funciones. Los cinco ministerios representan a Cristo en su
función de cabeza, por lo tanto, ellos ejecutan todo lo que el Señor piensa y planea para su
Iglesia.
“37 Si alguno se cree profeta o espiritual, reconozca que esto que les escribo es mandato
del Señor. 38 Si no lo reconoce, tampoco él será reconocido” (1ª Corintios 14:37-38, NVI).
Cada uno de los cinco ministerios posee características únicas, particulares e irremplazables,
propias de sus oficios, y es importante reconocer que se complementan entre sí. Dentro de este
esquema, la Palabra demuestra que hay un orden de autoridad en el desempeño de las funciones
ejercidas por los cinco ministerios. A continuación se detallan algunos aspectos fundamentales:
1. Los apóstoles y profetas son designados por Dios como primeros y segundos en el ejercicio
de la autoridad que el Señor les concedió dentro de la Iglesia. “En la iglesia Dios ha puesto, en
primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas…” (1ª Corintios 12:28a, NVI).
2. Este mismo orden ministerial es reafirmado por el Espíritu Santo en Efesios 4:11 cuando se
hace mención de los cinco ministerios.
3. Jesucristo mismo planeó que los ministerios apostólicos y proféticos formen una unidad
ministerial indivisible, porque al referirse a ellos siempre los mencionó de manera conjunta. Una
de estas menciones se encuentra en Lucas 11:49:
“Por eso dijo Dios en su sabiduría: LES ENVIARÉ PROFETAS Y APÓSTOLES, de los cuales
matarán a unos y perseguirán a otros” (NVI, énfasis añadido).
El contexto en que Jesús dijo estas palabras, alude a un hecho histórico y al juicio sobre Jerusalén
ocurrido algunos años más tarde (ver 2º Crónicas 24:19-22, Mateo 23:34-37, NVI). Pero lo más
destacable es que Jesús haya utilizado el término apóstoles, ya que éstos, en el Antiguo
Testamento, no estaban establecidos como oficio ministerial, pero sin duda, todos ellos fueron
1
enviados de Dios. Es posible observar entonces que Jesús profetizó lo que Dios habló en su
sabiduría, para referirse a la función y a la autoridad que los apóstoles y profetas que Él mismo
constituiría ejercerían en la Iglesia.
4. “Ese misterio, que en otras generaciones no se les dio a conocer a los seres humanos,
ahora se les ha revelado por el Espíritu a los santos apóstoles y profetas de Dios; es decir,
que los gentiles son, junto con Israel, beneficiarios de la misma herencia, miembros de un
mismo cuerpo…” (Efesios 3:5-6a, NVI).
Pablo afirmó que el misterio de Cristo es la Iglesia, porque ella está formada por la unión de
judíos y gentiles nacidos de nuevo del Espíritu, quienes integran el mismo cuerpo, el de Cristo (ver
Efesios 2:14-19, NVI). El uso de la palabra ahora en este pasaje, determina que esta verdad no
fue revelada en tiempos antiguos, sino que le fue revelada a Pablo junto con los apóstoles y
profetas contemporáneos a él. Esta escritura contiene un principio espiritual, y es que el Señor les
concede a los ministerios apostólicos y proféticos una revelación clara acerca de la Iglesia. Hay
que destacar que los profetas y apóstoles antiguos pusieron por escrito lo que Dios les reveló, y
que se conoce como la Biblia. Ahora bien, mientras la Iglesia permanezca en la Tierra, necesita
recibir una fresca revelación de la verdad contenida en la doctrina de los apóstoles, y a los
apóstoles y profetas actuales el Señor les da la unción para realizar esta tarea.
5. Gracias a esa unción es que los apóstoles y profetas han recibido la encomienda de poner el
fundamento en la Iglesia.
“… edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús
mismo la piedra angular” (Efesios 2:20, NVI).
6. La identidad siempre debe ser la base de todo lo que se realiza. Si una persona sabe quién es,
se sentirá segura para desarrollarse en lo que hace. Por lo tanto, Dios planeó que la Iglesia esté
firme en su identidad, para ser efectiva en lo que Él la envía a hacer. Por esta razón, aquello que
la Iglesia es, sustenta todo lo que ella hace. La función de los apóstoles y profetas es afirmar a
la Iglesia en su identidad, mientras que los evangelistas, pastores y maestros, la capacitan para la
misión.
1
De regreso a lo que Dios planeó
El Señor estableció que los cinco ministerios sirvieran en la función de equipar y dirigir a su
Iglesia. Al transcurrir el tiempo, en la Iglesia se han aceptado sólo algunos de estos ministerios,
mientras que a otros, se los ha ignorado o rechazado.
1. La historia de la Iglesia es muy amplia y demuestra que ella ha atravesado por muchas
circunstancias particulares que explican, en gran parte, su estado actual. No vamos a profundizar
en los detalles de esa historia, pero sí vamos a referirnos a algunas de las consecuencias que hoy
son notorias.
3. Este esquema trajo como consecuencia que la Iglesia se alejara de la doctrina de los apóstoles,
ya que cada sector cristiano sostiene su doctrina particular y su propia interpretación, aceptando
algunas verdades de la Palabra mientras rechaza otras. Estas interpretaciones doctrinales
también afectaron la enseñanza acerca los cinco ministerios, de modo que en algunos sectores se
cree y predica que los ministerios de apóstoles y profetas han cesado, y sólo están en vigencia los
ministerios de pastores, evangelistas y maestros.
4. Sin embargo, hace ya unas décadas comenzó la restauración de los ministerios apostólicos y
proféticos, quienes están retomando el encargo hecho por Jesucristo mismo cuando los
constituyó: “… capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo
de Cristo”(Efesios 4:12, NVI).
6. Quienes forman parte de las iglesias locales bajo la autoridad de este ministerio, deben reflejar
la humildad de Cristo en sus vidas, para que de múltiples formas sean instrumentos del Señor
para que otros creyentes vean cuál es el modelo establecido por el Señor para su Iglesia.
1
“No hagan nada por contienda o por vanagloria. Al contrario, háganlo con humildad y
considerando cada uno a los demás como superiores a sí mismo” (Filipenses 2:3, RVC).
Esta tercera parte de la serie de enseñanzas titulada Lo que Dios Planeó, está dirigida a todas
las iglesias locales bajo la autoridad de este Ministerio apostólico-profético. La Biblia muestra
algunas características generales de los equipos apostólicos y su labor en el Señor. A
continuación haremos referencia a esas características, para describir algunas de las tareas que
realizamos. Como todas ellas se fundamentan en la Palabra, no son el resultado de que hayamos
escogido un estilo de trabajo acorde a nuestros criterios o personalidades.
1. Paternidad espiritual:
Es la unción que el Señor concede para ejercer la función de un padre espiritual responsable que
busca el crecimiento y el desarrollo pleno de un hijo. Por esta razón, los padres espirituales están
habilitados para engendrar hijos espirituales, siendo su mayor anhelo ver a Cristo formado en ellos
(ver Gálatas 2:20).
Vamos a hacer algunas aclaraciones importantes para evitar una mala interpretación del
verdadero significado de la paternidad espiritual a la cual la Palabra hace referencia. Jesús dijo:
“No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes” (Juan 14:18, NVI).
En el contexto de estas palabras, Jesús estaba hablando del Espíritu Santo que recibirían quienes
creyeran en Él. Por lo tanto ningún hijo de Dios es un huérfano, ya que Cristo habita en él por el
Espíritu Santo. Jesús también dijo:
“Y no llamen “padre” a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, y él está en
el cielo” (Mateo 23:9, NVI).
Estas palabras de Jesús son concluyentes, porque todos los hijos de Dios tienen un Padre
celestial. Por lo tanto, la paternidad espiritual a la que nos estamos refiriendo, es una función que
1
el Señor delega, y no anula ni reemplaza la paternidad de Dios. Jesús habló en términos
espirituales y fue enfático en afirmar que ningún creyente debe llamar padre a nadie en esta tierra
(esto no se aplica de los hijos hacia sus padres carnales). Siendo así, ningún verdadero padre
espiritual estará buscando que lo llamen padre, porque su único objetivo es ver que Cristo sea
formado en cada creyente.
Otra aclaración importante. Es común creer que un cristiano que le predica el evangelio a alguien
que se entrega a Cristo, es el padre espiritual de ese nuevo creyente, pero esto es un error.
Predicar el evangelio es tarea de todo creyente, y eso no significa ser padre espiritual.
La paternidad espiritual es fundamental en un equipo apostólico, por la cual ese equipo puede
desarrollar otras funciones que el Señor le delega. La Palabra muestra que la paternidad espiritual
se ejerce en dos vías: hacia los ministros y hacia las iglesias locales.
“… Yo, Pablo… te suplico por mi hijo Onésimo, quien llegó a ser hijo mío mientras yo
estaba preso” (Filemón 9b-10, NVI).
“La iglesia que está en Babilonia, y que fue elegida juntamente con ustedes, les manda
saludos, lo mismo que mi hijo Marcos” (1ª Pedro 5:13, RVC).
“14 No les escribo esto para avergonzarlos sino para amonestarlos, como a hijos míos
amados. 15 De hecho, aunque tuvieran ustedes miles de tutores en Cristo, padres sí que no
tienen muchos, porque mediante el evangelio yo fui el padre que los engendró en Cristo
Jesús” (1ª Corintios 4:14-15, NVI).
“Saben también que a cada uno de ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus
propios hijos” (1ª Tesalonicenses 2:11, NVI).
“Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1ª Juan 3:18,
RVC).
La mente humana suele clasificar e identificar a las personas en una sola función. Sin embargo,
una persona puede recibir del Señor más de un oficio ministerial. Esta realidad se ve reflejada en
apóstoles como Pedro y Jacobo (el hermano carnal del Señor Jesús), que también eran ancianos
o pastores (ver 1ª Pedro 5:1, Hechos 21:18, NVI); en Juan, que también era anciano y profeta (ver
2ª Juan 1, 3ª Juan 1, Apocalipsis 1:1-2, NVI) y en Pablo, que también era maestro y profeta (ver 2ª
Timoteo 1:11, 1ª Corintios 15:51-52, NVI).
1
Por supuesto, es obvio que también existen los casos de quienes son constituidos en una sola
función ministerial. En la segunda parte de esta enseñanza, nos referimos a la unidad ministerial
indivisible de apóstoles y profetas, pero esa unidad no significa que todo apóstol sea también
profeta o que todo profeta sea también apóstol. La unidad espiritual entre ambos ministerios es
imprescindible para que la Iglesia reciba revelación sobre su fundamento, que es Jesucristo, pero
no se puede aplicar al tema de la paternidad. ¿Por qué? Porque la paternidad espiritual está
relacionada exclusivamente con el ministerio apostólico. Por esta razón, todos los pasajes bíblicos
que leímos anteriormente fueron escritos por apóstoles, porque sólo a ellos les fue otorgada la
unción de paternidad espiritual.
Alguien puede pensar que si el ministerio apostólico ha recibido del Señor el ejercicio de la
paternidad espiritual, entonces el alcance de los otros cuatro ministerios es menor, pero esto no
es así. Es interesante notar que ninguno de los cinco oficios ministeriales reemplaza al otro, sino
que se complementan y potencian al trabajar en equipo, aportando cada uno de la unción recibida
para la edificación de la Iglesia. Ahora bien, cuando una iglesia está bajo autoridad apostólica, la
unción de paternidad espiritual abraza a toda la iglesia y fluye en todo el cuerpo. Es sumamente
importante tener este criterio espiritual adecuado, para valorar la unción particular e
irreemplazable de cada ministerio, y evitar que se sobredimensione inapropiadamente al ministerio
apostólico.
Refiriéndonos ahora exclusivamente al Ministerio que el Señor nos encomendó, es habitual que
algunas personas dividan la función apostólica de la profética y piensen que este equipo está
conformado por un matrimonio de apóstoles y dos matrimonios de profetas. Pero este
pensamiento está equivocado. ¿Por qué? Porque no podríamos ejercer la paternidad espiritual si
todas las personas que conforman el equipo no fueran apóstoles. En síntesis, si bien se pueden
identificar distintas funciones ministeriales en la labor que realizamos, éste es un equipo de
apóstoles, pero también con una unción profética que resulta indispensable para la tarea que el
Señor nos encomendó.
Es uno de los resultados concretos y beneficiosos producidos por el fluir de la paternidad espiritual
en la Iglesia. Un mismo espíritu es la evidencia de la unidad del Espíritu Santo en los hijos de Dios
para que estén en acuerdo (ver Efesios 4:3, NVI), lo cual da como resultado tener una misma
manera de pensar, sentir y hablar.
“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos
una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente
unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1ª Corintios 1:10, RVR60).
¿Por qué Pablo, por el Espíritu Santo, le ordenó a la iglesia en Corinto que viva en un mismo
espíritu? Porque necesitaba atacar la división que se estaba infiltrando en esa iglesia local. Toda
división debilita a la Iglesia y daña la conciencia de los miembros, para que no perciban el sentido
1
de unidad espiritual que existe entre ellos. En cambio, tener una misma manera de pensar, opinar
y sentir, demuestra que todos los miembros del cuerpo están permitiendo que Cristo, como
cabeza de la Iglesia, los gobierne. Así que vivir en un mismo espíritu es la única manera de que
no existan divisiones en el cuerpo de Cristo.
La paternidad espiritual transmite la genética divina, es decir, todas las características de Dios
aplicadas a la vida de sus hijos. Gracias a esa genética, el Espíritu Santo trabaja en todos los hijos
de Dios para que estén unidos en una misma mente, la de Cristo, y así, puedan pensar y sentir lo
mismo. Los pastores y los miembros de una iglesia local sienten y piensan igual que su autoridad
apostólica, cuando reciben la genética de esa paternidad espiritual con espíritu dócil y dispuesto.
Como los pastores trabajan de manera continua en la iglesia local, tienen una participación
trascendente para que la genética de la paternidad espiritual se transmita eficazmente de la
autoridad apostólica a los miembros del cuerpo.
3. Cuidado y protección:
“Y como si fuera poco, cada día pesa sobre mí la preocupación por todas las iglesias” (2ª
Corintios 11:28, NVI).
“14 Miren que por tercera vez estoy listo para visitarlos, y no les seré una carga, pues no
me interesa lo que ustedes tienen sino lo que ustedes son. Después de todo, no son los
hijos los que deben ahorrar para los padres, sino los padres para los hijos. 15 Así que de
buena gana gastaré todo lo que tengo, y hasta yo mismo me desgastaré del todo por
ustedes. Si los amo hasta el extremo, ¿me amarán menos?” (2ª Corintios12:14-15 NVI).
“19 Queridos hijos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea
formado en ustedes…” (Gálatas 4:19, NVI).
“7 Aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido ser exigentes con ustedes, los
tratamos con delicadeza. Como una madre que amamanta y cuida a sus hijos, 8 así
nosotros, por el cariño que les tenemos, nos deleitamos en compartir con ustedes no sólo
el evangelio de Dios sino también nuestra vida. ¡Tanto llegamos a quererlos!” (1ª
Tesalonicenses 2:7-8, NVI).
En cuanto a este tema, la tarea que realizamos abarca a los ministros y sus familias, y a las
iglesias que pastorean. Un objetivo primordial en todos nuestros viajes es invertir tiempo para
ministrar a los pastores a nivel personal, matrimonial y familiar en todas las áreas de sus vidas, de
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modo que estén viviendo como Dios quiere, y el Espíritu Santo fluya con libertad en ellos. Esto es
vital y fundamental para la salud y dirección de la congregación que pastorean.
También los pastores nos informan de todo lo relacionado con la iglesia local, como ser: la vida de
los hermanos en todas las áreas, el desarrollo de los distintos ministerios, y las actividades que la
iglesia realiza. Tratamos cada uno de los aspectos de la iglesia a profundidad y, si es necesario,
intervenimos cuando surge una situación particular con algún miembro. Además, tenemos
reuniones con las personas en las que se identifica un llamado ministerial del Señor, para guiar
sus vidas. Aconsejamos a los pastores a que aprovechen bien el tiempo, para no invertirlo casi
exclusivamente en atender problemas que presenten los hermanos, sino utilizándolo
principalmente en guiar a la iglesia para vivir y mostrar el Reino de Dios. Siempre hacemos
énfasis en que los hermanos estén involucrados en la tarea de hablarles a otras personas de
Cristo. En nuestras conversaciones con los pastores, los instamos a estar atentos a lo que el
Señor les muestre acerca de las variadas formas en que la iglesia local puede llevar a cabo su
misión de compartir el evangelio.
4. Doctrina apostólica:
“Así que, hermanos, sigan firmes y manténganse fieles a las enseñanzas que, oralmente o
por carta, les hemos transmitido” (2ª Tesalonicenses 2:15, NVI).
“7 Es que han salido por el mundo muchos engañadores que no reconocen que Jesucristo
ha venido en cuerpo humano. El que así actúa es el engañador y el anticristo. 8 Cuídense
de no echar a perder el fruto de nuestro trabajo; procuren más bien recibir la recompensa
completa. 9 Todo el que se descarría y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a
Dios; el que permanece en la enseñanza sí tiene al Padre y al Hijo. 10 Si alguien los visita y
no lleva esta enseñanza, no lo reciban en casa ni le den la bienvenida…” (2ª Juan 7-10, NVI).
Por nuestra función apostólica, nos ocupamos de que la Iglesia reciba una enseñanza que esté
acorde con la doctrina apostólica revelada en las Escrituras. Si por algún medio la iglesia recibiera
una enseñanza errada, corregimos cualquier error doctrinal.
5. Dirección y Orden:
Son dos aspectos fundamentales de la labor apostólica en las iglesias, registrados en la Palabra.
“Ahora bien, hermanos, en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra
reunión con él, les pedimos que 2 no pierdan la cabeza ni se alarmen por ciertas profecías,
ni por mensajes orales o escritos supuestamente nuestros, que digan: «¡Ya llegó el día del
Señor!» 3 No se dejen engañar de ninguna manera…” (2ª Tesalonicenses 2:1-3a, NVI).
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“Si alguno tiene hambre, que coma en su casa, para que sus reuniones no se hagan
acreedoras al castigo. Lo demás lo pondré en orden cuando vaya a verlos” (1ª Corintios
11:34, RVC).
Las cosas no se pueden hacer de cualquier manera en las iglesias, sino que se requiere de una
dirección espiritual concreta y un orden proveniente del Señor. Ésta es la tarea que realizamos en
cada iglesia local, siguiendo la guía del Espíritu Santo.
Es una autoridad espiritual de doble alcance. Por un lado es ejercida sobre los ministros llamados
a desempeñar alguno de los cinco ministerios, desde el momento en que son establecidos en sus
funciones. Por el otro, es ejercida sobre las iglesias locales.
“En cada iglesia (Pablo y Bernabé) nombraron ancianos y, con oración y ayuno, los
encomendaron al Señor, en quien habían creído” (Hechos 14:23, NVI, texto añadido).
“17 Desde Mileto, Pablo mandó llamar a los ancianos de la iglesia de Éfeso. 18 Cuando
llegaron, les dijo: «Ustedes saben cómo me porté todo el tiempo que estuve con ustedes…
20 Ustedes saben que no he vacilado en predicarles nada que les fuera de provecho, sino
que les he enseñado públicamente y en las casas… 27 porque sin vacilar les he
proclamado todo el propósito de Dios. 28 Tengan cuidado de sí mismos y de todo el rebaño
sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos para pastorear la iglesia de
Dios, que él adquirió con su propia sangre… 31 Así que estén alerta. Recuerden que día y
noche, durante tres años, no he dejado de amonestar con lágrimas a cada uno en
particular” (Hechos 20:17-18a, 20, 27-28, 31, NVI).
“Por eso les escribo todo esto en mi ausencia, para que cuando vaya no tenga que ser
severo en el uso de mi autoridad, la cual el Señor me ha dado para edificación y no para
destrucción” (2ª Corintios 13:10, NVI).
Los pasajes leídos exponen pautas espirituales que aplicamos en nuestra labor. Por lo tanto,
estamos facultados para establecer ministros en sus oficios ministeriales, y para que esos
ministros y las iglesias locales a su cargo estén amparados por la autoridad espiritual que el Señor
nos concedió. La relación que establecemos tiene el sello distintivo de un pacto, porque no se
comienza un día para terminarlo al día siguiente, sino que es permanente.
Cuando un ministro decide romper el pacto por cualquier razón, y ya no seguir bajo la autoridad
espiritual del Ministerio, no puede pretender que la iglesia se una a su decisión y deje de estar
bajo la autoridad del Ministerio, porque la iglesia local no le pertenece al ministro. Cuando se da
este caso, nosotros nos reunimos con ese ministro para hacerlo reflexionar en el Señor acerca de
su decisión. También nos reunimos con la iglesia local, para que todos los hechos y argumentos
sean expuestos, de manera que la iglesia misma discierna espiritualmente todo lo planteado.
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Llegado a este punto, los miembros del cuerpo deben decidir bajo qué autoridad permanecen, lo
cual implica que ellos busquen la dirección del Espíritu Santo para tal decisión.
La Palabra muestra que no había apóstoles y profetas en cada iglesia local, sino que ellos,
aunque estaban asentados en cierta ciudad, tenían autoridad sobre iglesias locales y viajaban
para ministrarlas en tiempos específicos (ver 1ª Corintios 5:3, Colosenses 2:5, NVI). Lo que sí es
evidente por la Palabra, es que los pastores permanecen en una iglesia local específica para
hacer su labor. Ahora bien, en la actualidad es común ver que un solo matrimonio pastoral está a
cargo de una iglesia, o que hay más de un pastor, pero a uno de ellos se lo denomina “pastor
principal”, y los demás son “pastores asociados”. Éste modelo no está reflejado en la Biblia de
ninguna manera, más bien, se puede observar que las iglesias locales eran conducidas por un
equipo de pastores (también llamados ancianos) que tenían la misma autoridad, y que estaban
bajo autoridad apostólica (ver Tito 1:5, Santiago 5:14, 1ª Pedro 5:1, 5, NVI).
Así como fue explicado nosotros vivimos en cierta ciudad, pero la autoridad espiritual que el Señor
nos ha dado la ejercemos sobre iglesias en diferentes países. En cuanto a los pastores, nuestro
objetivo en el Señor es que todas las iglesias locales bajo nuestra autoridad se ajusten al modelo
bíblico, y cuenten con equipos de pastores.
La función principal de los pastores es que: “… cuiden como pastores el rebaño de Dios que
está a su cargo, no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como
Dios quiere. No sean tiranos con los que están a su cuidado, sino sean ejemplos para el
rebaño” (1ª Pedro 5:2-3, NVI).
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Cualquier hermano que no permita el trabajo pastoral sobre su vida, está negando la función que
el Señor le encargó a los pastores, que es cuidar su vida y guiarla, como ya fue mencionado. Un
creyente que actúa de esta manera, demuestra seguir viviendo en el individualismo y no ajustarse
al modelo de Cristo para su Iglesia. Al impedirle a los pastores realizar su tarea, el hermano se
inhabilita a sí mismo para ser considerarlo un miembro de la iglesia local. En estos casos, los
pastores no tendrán ninguna responsabilidad sobre su vida.
Entendiendo que todos los miembros de las iglesias locales bajo la autoridad del Ministerio
reciben enseñanza que forma parte de la doctrina apostólica, se espera de ellos que estén
dispuestos a vivir a la altura de la revelación que recibieron.
“15 Así que, ¡escuchen los perfectos! Todos debemos tener este modo de pensar. Y si en
algo piensan de forma diferente, Dios les hará ver esto también. 16 En todo caso, vivamos
de acuerdo con lo que ya hemos alcanzado” (Filipenses 3:15-16, NVI).
Según toda la enseñanza que estamos compartiendo, los hermanos debieran entender que no
son parte de una congregación local, sólo para asistir a reuniones sin que haya cambios
producidos por el Señor en sus vidas. Por lo tanto, estarán siempre dispuestos a ser ministrados
por sus pastores, siendo dóciles a la acción del Espíritu Santo, para que se produzcan cambios
radicales en todas las áreas de sus vidas. Para esto es necesario comprender que el Espíritu
Santo siempre obra, pero los resultados dependen de la disposición del corazón humano.
“Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, pues cuidan de ustedes como quienes
tienen que rendir cuentas…” (Hebreos 13:17a, NVI).
En cada miembro de una iglesia local, debe existir una disposición natural a servir al Señor en
todo lo que pueda. Ahora bien, el principio que establece la Palabra es que al servicio le antecede
la fidelidad, porque es su fundamento.
¿Soy fiel en mi relación de amor con mis hermanos o hablo de ellos a sus espaldas?
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“Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes
dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros” (2ª Timoteo 2:2,
NVI).
Todos los creyentes son idóneos y capaces para llevar a cabo alguna tarea de servicio, pero si no
demuestran ser dignos de confianza, su servicio no tiene validez para el Señor. Por esta razón,
todo miembro debe responder algunas preguntas reflexivas:
Las respuestas sinceras a estas preguntas evidencian que tener el deseo de servir no es
suficiente, sino que el Señor espera que el espíritu de fidelidad que habita en Él, sea una cualidad
fundamental de nuestras vidas.
Si algún hermano ve que algo no está funcionando como corresponde en la iglesia local, u oye
comentarios inapropiados sobre sus pastores o los hermanos, por amor al Señor y al cuerpo local,
debe hablar con sus autoridades espirituales para comunicarles lo que está sucediendo. No lo
hará con un espíritu de juicio, sino con un anhelo genuino de que el Señor ponga orden y restaure
aquello que está dañando al cuerpo. Ésta es la acción espiritual que corresponde a un miembro
responsable delante del Señor. Lamentablemente, en algunas oportunidades, hay hermanos que
en lugar de proceder de esta manera, se contaminan porque prestan oídos a los comentarios
inadecuados, o prefieren no hablar para “no meterse en problemas”, o deciden irse de la iglesia,
sea porque tienen un problema personal con los ministros o con los hermanos, o porque ven
tantos problemas, que en lugar de colaborar para una solución, eligen desaparecer. Por este tipo
de actitudes hay hermanos que se transforman en “turistas eclesiásticos”, que siguiendo sus
propios criterios, cambian de iglesia por cualquier causa, tantas veces como ellos consideren que
deben hacerlo.
“Digo esto, hermanos míos, porque algunos de la familia de Cloé me han informado que
hay rivalidades entre ustedes” (1ª Corintios 1:11, NVI).
Las acciones de la familia de Cloé sirven de ejemplo para mostrar a creyentes que aman al cuerpo
local y exponen a sus autoridades cualquier situación inadecuada, para que a través de ellos el
Señor ordene, corrija y sane a la iglesia. Son entendidos en lo que Dios planeó para su Iglesia.
Quienes valoran la paternidad espiritual recibida y entienden que el Señor los colocó en la iglesia
local de la que forman parte, saldrán de allí, sólo cuando sean enviados de acuerdo al orden del
Señor.
Las autoridades de la iglesia local deben estar atentas al Señor para desarrollar todo plan que Él
les muestre para la extensión del Reino de Dios. Sin embargo, muchos creyentes esperan esos
proyectos para involucrarse y tener algo concreto que hacer en servicio al Señor. Y si no existe
ningún plan, sólo asisten a los cultos y no tienen ninguna iniciativa para ocupar la mayor parte de
su tiempo y fuerzas en compartir el evangelio a otros. Por otra parte, existen creyentes que se
muestran inconformes porque sus autoridades “no les dan nada para hacer”. Esta forma de
pensar y actuar es característica del espíritu religioso.
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Predicar a Cristo en todo tiempo y lugar para que las personas se conviertan en discípulos suyos,
es la misión que el Señor le ha delegado a todos sus hijos, y ellos la llevan a cabo por amor a Él y
a las personas que no lo conocen.
La Palabra es específica en cuanto a algunas funciones que tienen los miembros del cuerpo de
Cristo:
“Por su acción (la de Cristo) todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y
ajustado por todos los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro” (Efesios
4:16, NVI, texto añadido).
El hecho de que Cristo es quien edifica su cuerpo en amor, no significa que los miembros no
tengan nada que hacer. Por el contrario, para que la obra de Cristo se perfeccione en la Iglesia, es
indispensable que cada miembro realice la actividad propia que le fue asignada.
Existe una idea generalizada de lo que significa “tener un ministerio” en la iglesia local, que suele
entenderse como desarrollar un trabajo determinado que alguien nos encargó. Es habitual
escuchar: “Yo sirvo al Señor en tal ministerio”, y pensar que eso significa que está desarrollando la
actividad propia que el Señor le asignó como miembro del cuerpo de Cristo. Ante esta afirmación
surgen algunas preguntas: ¿Tener un “ministerio” es lo que hace que un creyente desarrolle la
actividad propia que el Señor le asignó? ¿Y si no tuviera un “ministerio”, no tendría actividad
propia para realizar? Es evidente que cuando el Señor planeó la Iglesia, le asignó a cada miembro
una función particular de por vida, para que la realice en todo lugar y en todo tiempo, y no que
dependa de “tener un ministerio” para poder realizarla.
Lo que el Señor denomina la actividad propia de cada miembro, se puede ver reflejado en el
cuerpo humano, en donde cada miembro colabora con el otro porque están ligados entre sí.
Aplicando esta figura al cuerpo de Cristo, la actividad propia consiste en que cada miembro se
preocupe por el otro (ver 1ª Corintios 12:25b, NVI), se interese por su vida, y con palabras y
acciones colabore para que cada día su hermano juntamente con él, crezcan en la vida de Cristo
que comparten. Esto no tiene nada que ver con “tener un ministerio”. De lo expresado surge una
pregunta, ¿en qué estoy ayudando a mi hermano a crecer?
Lo que Dios planeó es perfecto y cuando la Iglesia vive en el Espíritu ajustándose al plan del
Señor, lo representa dignamente, y se muestra como la plenitud de Cristo. Vive con la expectativa
de que el Señor viene pronto y, por esa razón, vive enfocada en hacer todo aquello que manifieste
el Reino de Dios en el mundo.
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CÓMO VIVIR EN TIEMPOS PELIGROSOS
08 de Noviembre de 2015
Qué gusto volver a vernos, amén. Pero mayor gusto es saber que quién nos convoca es
Jesucristo, porque si nos convocáramos entre nosotros mismos esto sería un asunto social,
interesante, pero no dejaría de ser social; pero cuando estamos convocados por el Señor de la
Iglesia, por aquél que entregó su vida por nosotros, la reunión tiene otro sentido, y somos
privilegiados por ser llamados hijos de Dios.
Por eso, en este día, saludamos a todos aquellos que nos están viendo en diferentes ciudades,
en diferentes países, y estamos próximos a terminar el año, prácticamente el año 2015 se está
yendo y viene el 2016. Muchos piensan, ¿qué va a pasar en el año 2016? Nosotros como
cristianos sabemos que 2016 y en adelante, ya está todo dicho. Nosotros sabemos en quién
hemos creído.
Ahora bien, éste es el último video del año 2015 que como Ministerio estamos presentando a las
congregaciones, pero el Señor nos entregó una Palabra muy importante, y el título de lo que
vamos a compartir es: "Cómo vivir en tiempos peligrosos".
Y es importante saber cómo vivir en los tiempos que estamos viviendo. Esto ya está dicho,
porque cuando vamos a la Palabra de Dios, sabemos cómo vivir en tiempos peligrosos. Pero
para comenzar y en esta introducción, yo quiero leer una parte nomás, de lo que el apóstol
Pablo le está diciendo a Timoteo, muy importante, relacionado con los tiempos peligrosos. 2a
Timoteo 3:1 dice así:
"También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos." 2da.
Timoteo 3:1 RVR 1960
El apóstol Pablo le está diciendo, quiero advertirte, que en los últimos días vendrán tiempos
peligrosos, ¿saben qué significa la palabra peligrosos? Ásperos, difíciles, dolorosos, duros y
salvajes. Pregunto, ¿no se identifica esto con los tiempos que estamos viviendo? Pero no es
para asustarse. Ahora les agrego algo más, cuando uno va al original griego, ¿sabe lo que
significa en sí la palabra? Describe a una sociedad desprovista de virtud, pero que abunda en
vicios.
Repito, ¿no describe esto la sociedad que estamos viviendo? Por eso es importante saber,
¿cómo vivir en tiempos peligrosos? Y nosotros, por la Palabra hoy y en el desarrollo de lo que
vamos a compartir, sabremos cómo hacer.
Vamos a tener un tiempo de oración, vamos a tener un tiempo de alabanza, realmente vamos a
vivir un tiempo de privilegio, todo aquello que nosotros diremos ustedes lo van a ver aparecer,
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tanto el tiempo de oración, como las alabanzas, así que ustedes podrán ir siguiendo, sobre todo
los pasajes bíblicos que están en diferentes versiones. Así que sigan atentamente todo aquello
que el Señor nos dio para compartir en este día. ¿Amén? Gloria al Señor.
Ahora bien, hay algunas cosas muy importante que la Palabra dice con respecto a estos tiempos
peligrosos, y vamos a leer un pasaje en 2da. Timoteo, el capítulo 3, relacionado con lo que
Daniel acaba de leer, pero vamos a leer específicamente los versículos 5 y los versículos 12 al
14, dice así:
"Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder y la piedad. ¡Con esa
gente ni te metas!"
"...Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán
persecución; más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando
y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo
de quién has aprendido." 2da. Timoteo 3:5 (NVI), 12-14 (RVR 1960)
Ahora, por lo general, cuando uno piensa en tiempos peligrosos y se imagina que como Iglesia,
estamos atravesando esos tiempos peligrosos, uno piensa que el peligro siempre está afuera,
¿sí o no? Es lo mismo que cuando uno está en casa y va a salir a la calle, estando en casa uno
se siente seguro, pero el peligro uno siempre se lo imagina en la calle, porque en la calle uno
tiene que manejar, hay gente que no sabe manejar, se me puede cruzar alguien en el camino,
puede aparecer un loco por ahí que se enoje conmigo cuando estoy haciendo una compra,
tenga guardada una pistola, un puñal... Pero lo que la Palabra está diciendo, es que algunos
estarán dentro y serán más peligrosos que los de afuera, ¿por qué? Porque dice: aparentarán
ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad.
Quiere decir, ellos tendrán una apariencia como de amor al Señor, como de estar obedeciendo
al Señor, siguiendo su voluntad, pero la conducta hablará más fuerte que la apariencia que
tengan, porque la conducta va a desmentir de que ellos están siendo impulsados por el poder
interno de la piedad que viene, obviamente, por la naturaleza de Cristo que está en los
verdaderos creyentes.
Ahora, lo que dice después es demasiado importante, porque dice, ¡Con esa gente ni te metas!
En el original griego, ¿sabe cómo dice? Apártate de esa clase de personas. Amados, algo que
se ha hecho muy normal y aún dentro de la Iglesia de Cristo, ¿sabe qué? Que estamos
dispuestos siempre a tolerar, hay un falso espíritu de tolerancia, de admitir y aceptar al otro
como es, con tal de mostrarle el amor de Dios, pero hay que tener mucho cuidado con eso.
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Por supuesto, cuando viene entre nosotros alguien que no conoce a Cristo, es obvio que su vida
va a estar totalmente fuera del orden de Dios, y con esas personas vamos a aplicar una
tolerancia que viene de Dios, en el sentido de reconocer cuál es su condición, pero mostrarle el
poder de Dios, porque sabemos que en el poder de Dios sale de esa condición. ¿Dónde está el
problema? Cuando hay algunos que se dicen ser y realmente no son, pero nosotros creemos
que debemos tolerar, cuando la Palabra dice, ¡con esa gente ni te metas!, apártate de esa clase
de personas.
Quiere decir, que nosotros no podemos como Iglesia de Cristo, estar de acuerdo con ese falso
espíritu de tolerancia que en el Nombre del Señor o por amor, acepta cualquier cosa que se
presente... Sí, éste es hermano en Cristo, pero veo que su vida es un desastre, pero no importa,
vamos a tolerarlo, vamos a tener paciencia... No amados, hay que tener cuidado con esa clase
de gente, porque esa clase de gente no está pretendiendo mostrar el poder de Dios, ni mucho
menos quiere cambiar; esa gente está mostrando una apariencia pero la conducta manifiesta lo
que realmente tiene adentro.
¿Cuál es el consejo que por el Espíritu, Pablo entonces le da a Timoteo? Dice, pero persiste tú
en lo que has aprendido y te persuadiste sabiendo de quién has aprendido. ¿Qué significa esto
para nosotros? Que nosotros debemos permanecer y persistir en todo lo que el Espíritu Santo
nos está enseñando como Iglesia, reconociendo de quién lo recibimos, sabiendo que viene del
Espíritu de Dios, ¿pero cuál es nuestra acción como Iglesia? Estar firmes en la verdad de Dios.
Muchas veces, amados, escuchamos algo, que cuando lo pasamos por la procesadora de
nuestra mente, no nos parece que sea tan así; escuchamos algo en un mensaje, en la Palabra,
lo leemos en la Biblia, pero decimos no, esto es demasiado fuerte, en estos tiempos que vivimos
tenemos que bajar un poquito la presión, ¿está bien? Vamos a tamizar esto de alguna manera...
El problema con eso, es que yo esté equivocado y está mal, y en realidad viene del diablo, se
empieza a calar entre nosotros, ¿por qué? porque la Palabra no dice, tú acéptalo y convive con
ello, no, la Palabra dice, apártate de esa gente y tú persiste en la verdad que has recibido.
¿Cuál es nuestra tarea como Iglesia? Mantenernos firmes en todo lo que el Señor nos enseña,
una y otra vez el Espíritu nos volverá a su verdad, porque ésa es tarea del Espíritu Santo,
recordamos todo lo que el Señor nos ha dicho, para que nosotros nos mantengamos firmes en
eso que hemos recibido.
Como podemos ver, en esto que estamos pudiendo compartir como introducción a lo que el Señor
nos mostró, los estándares de Dios están escritos, ya están escritos, los estándares de Dios, no
permiten las acciones de la cultura, los estándares de Dios, podremos querernos, culturalmente,
mover hacia la derecha o hacia la izquierda, pero ellos no se van a mover, porque Dios los ha
establecido.
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Quiere decir, entonces, que cuando entendemos que Dios ha colocado un estándar en su
Iglesia, eso es porque Dios cuida a su Iglesia, porque Dios la ama de tal manera que no quiere
que nada la contamine, ni nada le haga perder el propósito por el cual nosotros estamos como
Iglesia y cuerpo de Cristo sobre la Tierra.
Vamos a ir un pasaje más en línea con lo que estamos viendo de parte del Señor, vamos a leer
2da. de Pedro capítulo 3, vamos a leer de los versos 1 al 4; y luego de los versos 8 al 14, en la
Biblia Reina Valera Contemporánea, que dice así:
"Amados hermanos, ésta es la segunda carta que les escribo, y en ambas los he animado
a tener presentes, con su mente pura, las palabras que antes pronunciaron los santos
profetas, así como el mandamiento que el Señor y Salvador nos ha dado por medio de
los apóstoles. Recuérdenlo. Pero antes deben saber que en los días finales vendrá gente
blasfema, que andará según sus propios malos deseos y que dirá: "¿Qué pasó con la
promesa de su venida? desde el día en que nuestros padres murieron, todas las cosas
siguen tal y como eran desde el principio de la creación."
"... Pero no olviden, amados hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil
años como un día. El Señor no se tarda para cumplir su promesa, como algunos piensan,
sino que nos tiene paciencia y no quiere que ninguno se pierda, sino que todos se
vuelvan a él. Pero el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Ese día los cielos
desaparecerán en medio de un gran estruendo, y los elementos arderán y serán reducidos
a cenizas, y la tierra y todo lo que en ella se ha hecho será quemado. Puesto que todo
será deshecho, ustedes deben vivir una vida santa y dedicada a Dios, y esperar con
ansias la venida del día de Dios. Ese día los cielos serán deshechos por el fuego, y los
elementos se difundirán por el calor de las llamas. Pero, según sus promesas, nosotros
esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, donde reinará la justicia. Por eso, amados
hermanos, mientras esperan que esto suceda, hagan todo lo posible para que Dios los
encuentre en paz, intachables e irreprensibles." 2da. Pedro 3:1-4, 8-14, RVC
Fíjese como lo que Pedro está escribiendo aquí, concuerda con Pablo, porque está hablando de
la gente de los días del fin; y dice que una de las características, además de blasfemar, es decir,
¿bueno a ver qué pasó? Porque Jesucristo hace mucho que prometió que iba a venir, y hasta el
momento no viene, ¿no? Entonces aquí hay dos cosas que son claves. Primero, entender esto,
todo lo que Dios dice se cumple, todo lo que Dios dice se cumple; sin importar si parece que ese
cumplimiento es rápido, es mediano o es largo, pero todo lo que Dios dice se cumple.
Así que tenemos la seguridad, que como todas las Palabras que Jesucristo fue hablando, las
podemos ver en la historia y en la Biblia, se han ido cumpliendo en los tiempos, también se van
a cumplir las otras Palabras que ha dado en el tiempo adecuado. Y qué bueno que uno pueda
decir, en el tiempo adecuado, porque cuando la Palabra dice que para Dios un día es como mil
años y mil años es como un día, y une esa realidad a decir, el punto no es que Dios se retarda,
el punto es que Dios tiene paciencia, fíjense, o sea que si Jesús no vino antes, es por paciencia,
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por paciencia, ¿a quién, a los que se pierden? No, a todos, aquí dice, nos tiene paciencia; no
dice, les tiene paciencia a los que están afuera, dice: nos tiene paciencia a todos, a todos.
Quiere decir, entonces, que nosotros tenemos que tener esto en claro, la vida y el estándar que
la Palabra coloca para nosotros, es una vida apartada para Dios, una vida dedicada a Él, una
vida donde todo nuestro ser ansía con profundidad, con amor, con fuego, la venida del día del
Señor, y entonces, nos damos cuenta que nuestra vida responde a la manera en que vivimos,
es decir, nosotros somos aquello que vivimos en Cristo Jesús.
A veces, podemos confundirnos, que estamos bien con Dios porque Dios responde nuestras
oraciones, y claro que Dios responde las oraciones, siempre la responde, pero ése no es el nivel
que mide quiénes somos en Dios, el nivel que mide quiénes somos, es Dios, es lo que nosotros
vivimos en Cristo Jesús, cada uno de nuestros días.
Esto sirve como introducción a los tres temas que hoy vamos a tocar juntos delante del Señor,
por los cuales antes Daniel nos dijo que vamos a alabar juntos en el Espíritu, en esta misma
línea vamos a adorarlo con nuestras voces, y vamos a tener tiempos de oración, donde vamos a
estar orando por cada uno de los temas que iremos desarrollando conforme el Señor no mostró.
Así que, ahora vamos a tomar un tiempo donde vamos a adorar y alabar juntos al Señor.
¿Amén? Amen.
La verdad que trae libertad, Cristo tiene poder no hay otro como Él, y eso la Iglesia lo puede declarar.
¿Cómo vivir en tiempos peligrosos? Ése es el tema. Dijimos al principio, que la Palabra de Dios
nos dice cómo vivir en tiempos peligrosos, mire, usted no necesita ningún libro de autoayuda,
usted no necesita ir a ningún seminario para levantarle el ánimo, ni ver el valor del pensamiento
positivo, eso fracasa, porque es esfuerzo humano para tratar de vivir como Dios no nos dijo que
viéramos.
¿Cómo vivir en tiempos peligrosos? Está en la Palabra de Dios, quiere decir que si los hijos de
Dios vamos a la Palabra, sabremos cómo vivir en estos tiempos que la Palabra ha descripto y
que lo hemos visto la instrucción.
Una de las primeras cosas que con Estela, vamos a considerar, de cómo vivir en tiempos
peligrosos, es la firmeza. Claro y alguno puede decir, claro si eso me lo han dicho, que yo me
tengo que parar firme, sea lo que sea yo tengo que estar firme, no estamos hablando de esa
firmeza, eso es humano y fracasa porque una circunstancia puede cambiar para bien, pero a los
dos meses, otra vez volvemos a lo mismo y dónde estuvo tu ánimo, dónde estuvo tu firmeza.
Miren lo que dice la Palabra de Dios hablando de firmeza, leo Colosenses, el capítulo 4, el
versículo 12 en la Versión Nueva Biblia de los Hispanos:
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2
"Epafras, que es uno de ustedes, siervo de Jesucristo, les envía saludos, siempre
esforzándose intensamente a favor de ustedes en sus oraciones, para que estén firmes,
perfectos y completamente seguros de en toda la voluntad de Dios." Colosenses 4:12,
NBLH
Aquí tenemos una Escritura muy definida, quiero decirles un poquito el ambiente de Colosas
para que entendamos por qué se dice esto, ahí en la Iglesia, escuche bien, había gnosticismo, la
gente que creía que la iluminación del conocimiento le hacía tener y poseer la verdad, había
ocultismo pagano, había un judaísmo que querían llevar a la gente a las prácticas judaicas y
todo eso estaba mezclado con el cristianismo. Entonces, era observen ritos, es más, cuidado
con los días de fiestas, que las lunas, hay que cuidar todo este tipo, es más, adoren ángeles;
todo este tipo de cosas que pasaban en el siglo I, siglo II, sigue pasando hoy en día.
Ése es el contexto en el cual Pablo escribe a la Iglesia en Colosas y le habla Epafras, y dice que
como Epafras sabe eso, está orando intensamente, está fervorosamente insistiendo ante el
trono de Dios para que ellos estén firmes, orando para que estén firmes. Pero era específico
Epafras en lo que decía, dice: firmes, perfectos y completamente seguros, en toda la voluntad
de Dios.
O sea, que la firmeza tenía un basamento, la firmeza tenía un fundamento, ustedes tienen que
estar completos y maduros. Por eso Pedro dice, crezcan en la gracia de nuestro Señor
Jesucristo, ¿cómo podemos estar completos y maduros? Conociendo al Señor Jesucristo. Y uno
puede pararse en su firmeza porque sabe que Él es la roca donde uno está parado, pero luego
dice que estén perfectamente entendidos en cuál sea la voluntad de Dios. Hay una versión que
dice de esta manera, que estén con pleno conocimiento y convencimiento de todo lo que Dios
quiere.
Querida Iglesia, nosotros podemos estar firmes cuando estamos convencidos de que la voluntad
de Dios es lo mejor para nosotros, cuando nosotros estamos convencidos de eso, entonces nos
paramos firmes, entonces nos manifestamos completos y maduros, porque sabemos en quién
hemos creído y sabemos que la voluntad de Dios, es lo mejor para nuestras vidas, así podemos
estar firmes.
Y vamos a leer juntos también, otro versículo que habla de lo mismo en Filipenses 1: 27 y 28 y
dice así:
"Solamente compórtense de una manera digna del evangelio de Cristo, de modo que ya
sea que vaya a verlos, o que permanezca ausente, pueda oír que ustedes están firmes en
un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del evangelio. De ninguna manera estén
atemorizados por sus adversarios, lo cual es señal de perdición para ellos, pero de
salvación para ustedes, y esto, de Dios." Filipenses 1:27-28, NBLH
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Fíjense que vamos a hacer hincapié en el segundo párrafo que dice, ustedes están firmes en un
mismo espíritu luchando unánimes por la fe del evangelio.
Y estar firmes significa estar de pié, ¿sí? Estar firmes, significa permanecer, porque uno puede
decir, bueno estoy en el Señor, sí ¿pero permanezco, me sostengo, persevero en lo mismo que
confiado desde el principio, y hoy sigo perseverando y creyendo de la misma manera? Es tan
fuerte esto, pero dice algo interesante, en un mismo espíritu, significa, con un mismo propósito.
Y a veces hablamos mucho del propósito, pero acá nos habla del propósito como cuerpo de
Cristo, como Iglesia del Señor, y no dice que el propósito mío, el propósito de lo otro y... Acá nos
habla como Iglesia de Cristo, estar en un mismo espíritu en un mismo propósito, ¿haciendo qué
cosa? luchando unánimes por la fe del evangelio.
No puedo decir cómo, porque cada uno pelea sus batallas, peleamos nuestras batallas como
Iglesia, las peleamos, pero el Señor nos va mostrando día a día cuál es la lucha, entonces un
día puede ser una cosa, un día va a ser otra, pero el tema es, y lo sabemos bien, que los que
estamos en Cristo, que realmente nos mantenemos en Él, estamos todos los días luchando
peleas y batallas fuertes, pero hermanos, como cuerpo de Cristo.
Yo no sé cómo expresarlo, porque a veces es complicando este tema, yo sé que cada uno como
personas somos individuos, somos personas, y hay algo especial que Dios ha pedido a nuestras
vidas, pero el Señor, cada vez más nos dice, olvídense de lo personal y véanse como Yo los
veo, como un Cuerpo, porque cuando vemos así, ahí sí podemos hacer lo que nos dice el
apóstol Pablo, pelear juntos, luchar juntos, unánimes en un mismo espíritu, ¿por qué? Por lo
mismo, no estoy yo en mi propia pelea y tú en la tuya, juntos. Las circunstancias son distintas en
la vida nuestra todos los días, pero, ¿cuál es el propósito de todos nosotros? Expandir y luchar
por el evangelio de Cristo, ésa es nuestra pelea, nuestra lucha, ésa es nuestra meta. Porque
aún estamos en el trabajo, ¿para qué? para dar testimonio del Señor, vivimos en un barrio,
¿para qué? para dar testimonio del Señor, vamos a cualquier lado, ¿qué estamos haciendo? dar
testimonio del Señor y transmitiendo a Cristo. Entonces, ahí se cumple de una manera
maravillosa esto.
Pero por otro lado, no tengan miedo de los adversarios, porque el que pelea por nosotros es el
Señor, ¿y saben lo máximo que nos puede pasar? Que nos quiten la vida, ¿y cuál es el
problema? Para nosotros los que estamos en Cristo, ninguno. Porque nos quitan la vida física y
estamos con el Señor. O sea, que para el creyente, realmente pelear por el Señor, estar a favor
del Señor y sufrir persecución, no significa el fin de la vida, no significa que se acaban todas las
cosas, al contrario, es un privilegio, pero realmente no perdemos nada porque ganamos todo y
ponemos nuestros ojos donde debemos ponerlos.
Como vemos, es una firmeza activa y esta firmeza activa, se activa por el poder del Señor y del
Espíritu Santo. Por eso, podemos combatir unánimes por la fe del evangelio. Otro pasaje muy
interesante para hablar de firmeza, está en Hebreos 3: 6 y luego de los versículos 12 al 14, esto
es de la Nueva Versión Internacional, dice así:
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"Cristo, en cambio, es fiel como Hijo al frente de la casa de Dios. Y esa casa somos
nosotros, con tal que mantengamos nuestra confianza y la esperanza que nos
enorgullece."
¡Amén! Yo no sé cómo voy a hacer para resumir esto, porque tiene demasiado, cuando
comienza está hablando de que Cristo fue fiel y es fiel como Hijo frente a la casa de Dios. ¿Qué
significa esto? El versículo anterior está haciendo alusión a Moisés, y dice que Moisés fue fiel en
toda la casa de Dios, esto se refiere al pueblo de Israel, es decir, Moisés actuó con fidelidad
como administrador de los asuntos de Dios frente al pueblo de Israel.
Pero dice el autor de Hebreos, si bien Moisés como siervo hizo una tarea importante, Cristo fue
fiel como Hijo, como Hijo y al frente de la casa de Dios, Él es el Señor de la Iglesia, por eso,
dice, que esa casa somos nosotros. Querida Iglesia, nosotros somos la casa del Dios vivo.
¡Cómo no pararnos firmes si sabemos que somos en la casa del Dios vivo y el Hijo está al frente
de la casa! Porque Él es el Señor de la Iglesia, es un privilegio ser parte de la casa de Dios, de
la Iglesia de Jesucristo.
Ahora bien, luego dice, cuídense, hermanos, de que ninguno de ustedes tenga un corazón
pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del Dios vivo. ¿Sabe a qué se está refiriendo? A
la incredulidad del pueblo de Israel cuando Dios le tenía preparada una tierra de reposo, la tierra
de Canaán, una tierra abundante y rica; y ellos fueron incrédulos en su corazón, y pecaron en su
corazón porque añoraron volver a Egipto, cuando la promesa de Dios es, hay algo mejor para
ustedes. Pero luego dice, cuidado porque se pueden apartar. Quiero que escuchen
perfectamente bien lo que voy a decir, cuidado, porque ustedes se pueden apartar.
¿Sabe cuál es la palabra ahí? Apostatar, y ¿saben qué es la palabra apostatar? Renunciar al
Señor, apartarse del Señor, significa negar al Señor que un día me rescató, eso es lo que
significa la palabra apartarse. Entonces cuando nosotros somos incrédulos en nuestro corazón,
nosotros comenzamos a apartarnos de Dios porque empezamos a buscar otras cosas, nuestro
corazón empieza a pecar por incredulidad, y ¿qué dijo Dios? Ellos, aquella generación, no van a
entrar en mi reposo; y no entraron. Por eso, dice, cuídense ustedes, porque ustedes tienen que
retener y mantener lo que se les ha dado, ésta es la confianza del principio, por eso, retengan
esto.
A ver, lo quiero ver de otra manera, ¿por qué yo renunciaría a esto si no encuentro nada mejor?
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Dígame hermano, ¿dónde encuentra usted, algo mejor que Jesucristo? Si hasta ahora lo ha
buscado y ha ido tambaleante, ¿qué encontró? Nada; porque fuera de Jesucristo no hay nada.
Acabamos de leer y Dany lo leyó, las cosas en este mundo van a arder y se van a quemar, todo
lo que tenemos va a arder y se va a quemar, el dinero se va a quemar, las casas se van a
quemar, los coches se van a quemar, todo se va a quemar, todo se va quemar, ¿por qué,
entonces, poner nuestra confianza en las cosas pasajeras cuando hay cosas eternas que no
perecen, que son eternas y son de valor? Por eso, el autor de Hebreos dice, cuidado,
mantengan, retengan la confianza del principio, porque no hay nada superior a esto.
Iglesia, yo hoy te quiero invitar a permanecer firme, todas las cosas que el mundo está logrando
se van a quemar, y van a desaparecer. Hay gente que está buscando en personas, va a
desaparecer, en bienes, van a desaparecer. Por eso, cuidado de no apartarnos, porque
podemos seguir sentándonos en la silla de las congregaciones pero el corazón esta apartado
¿Cuál es la invitación? Retengan, mantengan la confianza que depositaron en Él desde el
principio, y eso es lo que declaramos para la Iglesia hoy, ¿amén? Amén.
Ahora vamos a tener un tiempo de oración, el primer tiempo de oración, y vamos a ir leyendo los
motivos por lo cual vamos a orar en este primer tiempo de oración.
TIEMPO DE ORACIÓN
* Que por el poder del Señor nos comportemos de una manera digna del evangelio, y
continuemos firmes viviendo como hijo maduros que caminan en un mismo espíritu.
* Que experimentemos perfecta unidad en nuestra lucha por la fe del evangelio, con la
seguridad de vivir en la voluntad de Dios que quita todo temor humano.
* Que como Iglesia seamos conscientes de que somos la casa de Cristo, a fin de
mantener la misma confianza que tuvimos al principio cuando nos entregamos a Él.
* Que por el poder del Espíritu permanezcamos en Cristo, guardando nuestro corazón de
la incredulidad y del engaño del pecado que nos endurece.
Estos cuatro puntos, los vamos a estar orando de la siguiente manera, tanto aquí, como en
todas las congregaciones que están en este momento participando de este tiempo, vamos a
juntarnos de a dos personas y vamos a orar por estos cuatro puntos, clamando al Señor, y
cuando clamamos al Señor, hacer esto que es importante decirlo, no pongamos los ojos en
nosotros como individuos, vamos a orar los unos por los otros como Iglesia del Señor. Porque
acá estamos clamando por la Iglesia del Señor en todo lugar, no solamente por los hermanos
que conocemos, no solamente por los que son familia, por toda iglesia en todo lugar de la Tierra,
para que realmente los que somos de Cristo, podamos por el poder del Señor, mantenernos
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firmes. Y recordar esto hermanos, no nos mantenemos firmes por fuerza de voluntad, nos
mantenemos firmes por la gracia del Señor.
Miren no hay otra cosa, la gracia del Señor no es algo, es Dios mismo impartido a nuestras
vidas, es Cristo mismo dado a nosotros, es el Espíritu Santo dado a nosotros. Entonces, si
hemos permanecido firmes hasta ahora, yo creo que todos somos conscientes de algo, es por la
gracia del Señor, porque no hay fuerza humana, no hay poder humano, porque ya pasaron
demasiadas cosas en la vida y en el mundo, para haber estado apartados, ¿sí o no? La mayoría
podríamos decir que sí, pero si nos mantenemos firmes hasta el día de hoy, es porque el Señor
nos habita, y porque el poder del Espíritu nos habita y porque la gracia del Señor está sobre
nuestras vidas, así que con esta confianza, vamos a orar al Señor, de a dos a partir de este
momento.
Quiero agregar algo, que los niños también por favor, en cada congregación, incluyan a los
niños, sabemos que han tenido cuidado de eso, pero enfatizo esto, los niños son parte de la
Iglesia, los niños necesitan recibir este espíritu, no de temor sino de firmeza en Él, por eso,
incluyan a los niños cuando se juntan de a dos para orar, vamos a proceder a hacerlo
prácticamente.
Honramos y agradecemos al Señor, porque por su gracia y por su favor, podemos mantenernos
firmes, firmes en su verdad, firmes en Él. Cuando orábamos, recordaba lo que el mismo Jesús
dijo, todo aquel que construye su casa sobre la roca, vendrán tempestades, soplarán los vientos,
¿pero cómo va a quedar la casa? En pie, ¿por qué? Porque está sobre la roca. Quiere decir,
que cuando estamos en Cristo y vivimos en Él, la casa jamás puede caer, por eso
permanecemos firmes, porque estamos en Cristo.
Ahora, con Lety vamos a entrar al segundo tema que vamos a compartir, obviamente,
basándonos en la Palabra, para luego poder juntos orar como Iglesia del Señor, y este tema
tiene que ver con la esperanza.
Cuántas veces y de cuántas maneras las personas tenemos esperanza, ¿eh? Y por lo general,
toda la gente espera algo, por eso la gente va y se compra su billetito de la lotería, porque tiene
esperanza de que se lo va a ganar, pero lo más terrible es tener una esperanza de la cual no
hay posibilidades de que se cumpla. Claro, una esperanza donde yo no tengo una promesa
firme, si yo fuera a comprar el boletito de la lotería y a mí me aseguran que ese boleto va a ser
el ganador, pero por supuesto, pago más por el boleto, porque si me dijeran que ése es el único
que existe y va a salir ganador yo estoy seguro de que lo voy a ganar. Pero entre millones y
millones y millones de posibilidades, lo más probable, es que no me lo gane. Como eso, la vida
del ser humano está llena de esperanzas, esto no me funcionó y ahora voy a esperar aquello
otro, eso otro tampoco me funcionó, y ahora voy a poner mis ojos con esperanza en esto nuevo
porque alguna de estas cosas se va a cumplir algún día, es lo que pienso.
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Vamos a ver, para los hijos de Dios, ¿cuál es nuestra verdadera esperanza? Miren yo voy a leer,
Romanos 5, versículo 2 de la Nueva Versión Internacional; y los versículos 3 al 5 de la Palabra
de Dios para Todos; y dice así:
"También por medio de él (Cristo), y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la
cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la
gloria de Dios."
"... Pero hay más, podemos sentirnos felices aun cuando tenemos sufrimientos porque
los sufrimientos nos enseñan a ser pacientes. Si tenemos paciencia, nuestro carácter se
fortalece con un carácter así, nuestra esperanza aumenta. Esa esperanza no nos va a
fallar porque Dios nos dio el Espíritu Santo, quien ha derramado el amor de Dios en
nosotros." Romanos 5:2 (NVI), 3-5 (PDT, texto añadido)
Miren, dice por medio de Cristo y mediante la fe tenemos, permanente, acceso a la gracia de
Dios en la que nos mantenemos firmes, sólo de esta manera es posible que los hijos de Dios
vivan conforme a Cristo sobre la Tierra, gracias a esto nos regocijamos por la seguridad en la
esperanza de que alcanzaremos la gloria de Dios. Además, para los hijos de Dios, también es
un gozo tener sufrimientos, pero no es cualquier clase de sufrimiento, sino el que está de
acuerdo a la voluntad de Dios, es decir, sufrir por Cristo y todo lo relacionado con su Reino.
Permítame repetírselo, para los hijos de Dios, también es un gozo tener sufrimientos, pero no es
cualquier clase de sufrimientos. Usted medite, ¿por qué está sufriendo? ¿Por entremeterse en lo
que no? o ¿por angustias de esta vida? De este sistema y de este mundo, ¿de dónde provienen
sus sufrimientos? Porque si su sufrimiento proviene por hacer la voluntad de Dios, por creer en
Cristo y establecer el Reino, entonces quiero decirles que ese sufrimiento, es de acuerdo a Dios.
Entonces, no tenemos que estar cabeza agachada, tristes, quejándonos, porque entonces no
hemos entendido que está escrito por el Señor, que nosotros padezcamos esta clase de
sufrimiento.
A veces, el evangelio nos lo han pintado de tal manera que dicen, ¿eres hijo de Dios? No te
ocurrirá jamás nada porque tienes un Padre bueno, y entonces te hace como un cerco de
seguridad, y es verdad, Dios es bueno y eso no cambia, el gran error que se ha vivido desde
todos los tiempos y sobre todo en este tiempo donde se ha levantado el amor a sí mismo, es
pensar que por ser hijos de Dios no debemos sufrir, estamos tan engañados, que cuando
empezamos a sufrir, empezamos a quejarnos, y empezamos a sentirnos como víctimas, como si
fuera extraño, impropio para los hijos de Dios, cuando nos encontramos en la Palabra y en
varios versículos de la Palabra... sólo estamos leyendo uno, pero hay bastantes más que
establecen lo que pasarán y padecerán los hijos de Dios por causa de su Nombre.
Entonces, aquí dice, ¿qué produce sufrimiento? Pero el sufrimiento del que estamos hablando,
por Cristo y por todo lo relacionado al Reino, ¿qué produce? Paciencia, ¿pero sabe qué?
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Paciencia, es la capacidad de soportar sufrimiento sin revelarse, sin quejarse, sin agobio, hasta
el desánimo. Entonces, yo estoy sufriendo por causa de Cristo y el Reino, y esto me va a
producir paciencia, y la paciencia da como resultado, carácter fortalecido, es decir, un carácter
que fue siendo transformado y formado en Él, gracias al cual nuestra esperanza aumenta.
Nosotros pensamos que la esperanza simplemente llegaba por inercia. No, si nosotros no
estamos dispuestos a sufrir por causa de Cristo y este Reino, no veremos que la esperanza
aumente, y no esperaremos con esa esperanza de Él y en Él, sino nos desanimaremos y
empezaremos a quejarnos, y después nos perderemos en el camino; pero si queremos
permanecer firmes con esta claridad de la esperanza en Él, entonces tenemos que estar
preparados también para sufrir.
Con esta seguridad sabremos que esta esperanza no nos falla, es decir, no nos decepciona,
porque Dios nos dio el Espíritu Santo que derramó el amor de Dios en nosotros, y alabamos a
Dios por la grandeza de sus planes.
Ahora fíjese, con esta base, usted va a poder entender realmente qué es lo que estamos
esperando, yo quiero leer, un versículo, primero en Colosenses, y luego seguido un pasaje, dos
versículos en 1ra. Tesalonicenses, comienzo con Colosenses 1:27 en la Nueva Versión
Internacional, que dice así:
"A éstos (refiriéndose a los santos) Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa
riqueza de este misterio entre las naciones, es que Cristo en ustedes, la esperanza de
gloria..." Colosenses 1:27, NVI, texto añadido
"Luego lo estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos
en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para
siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras." 1ra. Tesalonicenses
4:17-18, NVI
Amados, ¿saben cuál es la esperanza que tenemos? Que viviremos en la gloria de Dios
eternamente y para siempre. A ver, ¿qué mayor esperanza podemos tener que ésa? Cualquier
otra cosa, es para la Tierra, es más, los creyentes tenemos demasiada esperanza de que
ocurran cosas de parte del Señor, pero para la Tierra, que me dé un mejor trabajo, y estoy
orando porque espero que el Señor me dará un mejor trabajo, y yo digo amén y oro por ti para
eso ocurra, pero eso tiene que estar relacionado con el propósito del Señor. ¿Sabes por qué?
Porque estamos puestos en esta Tierra para mostrar a Cristo y para mostrar el Reino, para que
el poder del Señor fluya a través de nosotros, tocando e impactando otras vidas, ¿cómo vivimos
así? Porque tenemos una esperanza, porque nuestro futuro eterno está con el Señor.
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Por eso, fíjese dice en Colosenses, que la esperanza de gloria es Cristo en nosotros. Por eso,
esta esperanza es segura, por eso no podemos desfallecer mientras esperamos, no es la clase
de esperanza que nos debilita, que cuando va pasando el tiempo y no vemos, entonces
decimos, y bueno, como ya no ocurrió, yo creo que esto ya no va a pasar. N
o, como la esperanza es Cristo en nosotros, Cristo es el que nos hacen mirar siempre a un
futuro que es extraordinario, porque no hay nada mejor que vivir eternamente con Él y en su
gloria.
Ahora, dice después en Tesalonicenses, que los que estemos vivos, seremos arrebatados junto
con ellos en las nubes, ¿quiénes son ellos? Todos aquellos que murieron habiendo creído en
Cristo. Ellos habrán muerto físicamente, pero tienen el mismo futuro y murieron con la misma
esperanza, quiere decir que nos juntaremos con aquellos que ya murieron físicamente, y juntos
nos encontraremos con el Señor en el aire, y la mejor noticia es, estaremos con el Señor para
siempre.
¡Qué mejor que eso! Amados miren, ¿usted quiere tener palabra de aliento para su hermano el
día de hoy y mañana y la próxima semana y el próximo mes y cada día de nuestra vida? Dice el
Espíritu Santo por medio de Pablo, por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras... No
hay mejor palabra de aliento que mirar a tu hermano o a tu hermana a los ojos, y decirle, amado
o amada estaremos con el Señor para siempre, estaremos con el Señor para siempre... y nadie
nos puede robar esa gloriosa esperanza, no hay nada mejor, no hay nada más extraordinario
que tener la seguridad que viviremos con Él eternamente. Esta es la esperanza que el Señor
nos ha dejado, porque es Él mismo nosotros.
Así que conforme a esto, voy a dejar que Lety nos lea aquellos puntos que juntos nos vamos a
unir en oración por el Espíritu. La verdad es hermoso, y de acuerdo a eso, vamos a volver a
juntarnos en dos, les pido de favor que cambien de persona para que puedan, ustedes, estar
orando con otros hermanos.
TIEMPO DE ORACIÓN
* Dar gracias porque somos felices en medio de los sufrimientos, porque ellos nos
enseñan a ser pacientes, y esa paciencia fortalece nuestro carácter y aumenta nuestra
esperanza.
Hermanos oremos porque esto solamente lo podemos recibir por revelación, no hay por… no
viene por conocimiento, es una revelación clara y la necesitamos los hijos de Dios, porque sino
no alcanzaremos a comprender esto de que estamos hablando…y no lo que podamos recibir en
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Él.
* Que vivamos a diario con la confianza y la expectativa de que el Señor a buscarnos para
que estemos siempre con Él.
Vamos a declarar juntos que, el centro de nuestra vida es el Señor, ¿amén? Jesús es el centro,
¿amén? De todo, absolutamente de todo, absolutamente todo, Él es el centro. El tercer y último
tema que vamos a compartir el día de hoy, tiene que ver con la manifestación del Reino de Dios.
Cuando Jesús comenzó su Ministerio en la Tierra, son importantes las primeras palabras que Él
dijo, bien importantes, porque cuando Él comenzó a ministrar a la gente dijo, arrepiéntanse, y
agregó, porque el Reino de los cielos se ha acercado. Me llama la atención que no dijo,
arrepiéntanse porque Yo el Mesías llegué; no dijo eso, y en realidad, sabemos que el evangelio,
una de las cosas vitales del evangelio, es creer en Jesús como el Mesías, el enviado de Dios.
Sin embargo cuando Él empezó como Rey de ese Reino, Él quiso mostrarle a la gente la
importancia del Reino de Dios, porque en el destino eterno que Dios tenía preparado, los
hombres tenemos que entrar a ese Reino; y Jesús dijo, lo primero que voy a hacer no es hablar
de mí como Rey del Reino, voy a manifestarles el Reino que Yo vengo a traer, para que ustedes
se den cuenta lo que es vivir dentro de este Reino que Yo estoy trayendo.
La Iglesia pierde todo objetivo de ser, todo objetivo de ser, si no puede traer el Reino, la Iglesia
no está para traer la Teología correcta, la Iglesia no está para creer el mensaje de salvación
correcto, todo eso lo hacemos, la Iglesia está para mostrarle a la gente que el Reino de Dios es
real, y lo pueda palpar como lo palpó con Jesús y con sus discípulos.
Por eso, vamos a comenzar a leer algunos pasajes bíblicos que nos van a centrar en esto
que estamos hablando. Bueno, vamos a leer en Lucas 9: 1, Nueva Versión Internacional,
también, en Mateo 10: 5, 7, 8, Reina Valera Contemporánea; y también Lucas 10: 1-9, Reina
Valera Contemporánea, dice así:
"Habiendo reunido a los doce, Jesús vivió poder y autoridad para expulsar a todo los
demonios y para sanar enfermedades..." Lucas 9:1, NVI
... Vayan y prediquen: ´El reino de los cielos se ha acercado´. Sanen enfermos, limpien
leprosos, resuciten muertos y expulsen demonios. Den gratuitamente lo que
gratuitamente recibieron..." Mateo 10:5, 7-8, RVC
"Después de esto, el Señor eligió a otros setenta y dos, y de dos en dos los envió delante
de él a todas las ciudades y lugares adonde él tenía que ir.
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... Sanen a los enfermos que allí haya, y díganles: ´El reino de Dios se a acercado a
ustedes´." Lucas 10:1, 9, RVC
Una de las cosas que quiero rescatar de... o sea, todo lo que dice acá es tremendo, y realmente
lo necesitamos imperiosamente porque eso es lo que realmente va a cambiar la vida en la
personas cuando nosotros digamos, el Reino de Dios se ha acercado a ustedes, porque Reino
de Dios se manifiesta, pero una de las palabras que me quedó más marcada es, den un
gratuitamente lo que gratuitamente recibieron.
Quiere decir que el Señor nos dio gratuitamente este precioso evangelio que cambia vidas, que
transforma, que echa fuera demonios, que sana, que resucita muertos; y lo recibimos nosotros
gratuitamente, y por lo tanto, también lo vamos a dar gratuitamente.
Seguimos con otro pasaje más de la Palabra, y es en Mateo 12:28, en la Dios Habla Hoy; y
también, Lucas 9:11, la parte B de la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy; bueno yo lo estoy
diciendo en la de las versiones de la Biblia, pero ustedes seguramente lo van a tener en el
proyector, o sea, van a mirar todo esto, ¿no?
"Jesús dijo: Porque si yo expulso a los demonios por medio del Espíritu de Dios, eso
significa que el reino de los cielos ya ha llegado a ustedes..." Mateo 12:28, DHH, texto
añadido
"… y Jesús, recibiéndolos, les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que tenían
necesidad de ser curados." Lucas 9:11b, NBLH
Aquí estamos viendo, cómo Jesús comenzando con los doce, comenzando Él, siguiendo con los
doce, siguiendo con los setenta y dos, nos muestra una misma línea desde el principio hasta el
final, lo que Él tenía como Rey del Reino no fue algo exclusivo, Él no se lo quedó como
exclusivo, que sería la forma normal en que actuamos los seres humanos, Él no dijo, esto es
exclusivo mío, no, lo primero que Él hizo, fue darles autoridad para que ellos hicieran lo mismo
Él hacía. Es más, a veces, como dice, los enviaba a ciudades antes, para que fueran antes que
Él llegara al lugar a hablar del Reino, a manifestar el Reino de Dios.
Pero esta misma línea sigue después que el Espíritu Santo viene a la Iglesia, porque después
que Jesús asciende y cumple la promesa que dijo, cuando Yo me vaya les enviaré el Espíritu
Santo, se ve en la Biblia reflejado que esto continúa. ¿Qué queremos decir con esto? Que esto
es algo que debe continuar, no es para Jesús solamente, no es para los doce solamente, no es
para los setenta solamente, no es para los apóstoles que escribieron las cartas, es para la
Iglesia de Jesucristo en todo tiempo, si no lo hacemos en todo tiempo no estamos manifestando
Reino, si no estamos manifestando Reino, no tiene sentido la vida en Cristo, ningún sentido. El
Reino de Dios es mucho más grande que la salvación del alma, el Reino de Dios incluye al ser
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humano integralmente, porque Dios tuvo en cuenta el ser humano integralmente, porque Él nos
hizo con cuerpo, alma y espíritu; esto no fue una idea del hombre, fue una idea de Dios.
Fíjense lo que dice en Hechos, vamos a leer Hechos 8:4 al 8, primero en la Nueva Versión
Internacional, que dice:
"Los que se habían dispersado predicaban la palabra por dondequiera que iban. Felipe
bajó a una ciudad de Samaria y les anunciaba el Mesías. Al oír a Felipe y ver las señales
milagrosas que realizaban, mucha gente se reunía y todo prestaban atención a su
mensaje. De muchos endemoniados los espíritus malignos salían dando alaridos, y un
gran número de paralíticos y cojos quedaban sanos. Y aquella ciudad se llenó de alegría."
Hechos 8:4-8, NVI
Uno de aquellos hombres que se levantó, como Esteban y como otros, que no eran de los
apóstoles pero eran gente llena de fe y del Espíritu Santo que hacían estas señales y
manifestaban el Reino. Vamos ahora a Hechos capítulo 28, versos 7 al 10, también en la Nueva
Versión Internacional, que dice:
Está hablando de un momento donde tuvo problemas la nave donde iba Pablo y todos quedaron
en esa región y en esa isla llamada Malta, y ahí estaba este hombre Plubio, que era un hombre
principal, y dice:
"Cerca de allí había una finca que pertenecía Plubio, el funcionario principal de la Isla.
Éste nos recibió en su casa con amabilidad y nos hospedó durante tres días. El padre de
Plubio estaba en cama, enfermo con fiebre y disentería. Pablo entró a verlo y, después de
orar, le impuso las manos y lo sanó. Como consecuencia de esto, los demás enfermos de
la isla también acudían y eran sanados. Nos colmaron de muchas atenciones y nos
proveyeron de todo lo necesario para el viaje." Hechos 28:7-10, NVI
Fíjese lo que ocurrió, fue Pablo, de lo que Dios le había dado gratuitamente, ¿qué no dio
gratuitamente, Dios? Ese poder, tú tienes el poder de sanar los enfermos, de libertar a la gente
endemoniada y de resucitar muertos, está dentro tuyo lo recibiste gratis, no digas yo no soy
apóstol, no tiene nada que ver, está dentro tuyo, está dentro tuyo, el problema es creer que está
dentro tuyo, está dentro, por eso el Señor dice, no tengas un corazón malo, ¿de qué? de
incredulidad. No seas un incrédulo eso está adentro tuyo, sal con eso a la calle a hacer lo que
hay que hacer, y miren qué pasó, todos los de la isla vinieron a ser sanados.
Por eso, es interesante cuando Santiago habla de los enfermos dentro del cuerpo de Cristo, y
dice, vayan a los ancianos y oren y únjanlos con aceite, si hubiera cometido pecados le van a
ser perdonados y el enfermo será, ¿qué? sanado. No dice, tal vez será sanado, no dice, según
la gravedad de la enfermedad, según si fue una contaminación de estas modernas que tenemos
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ahora, ¿dice algo de eso? No, y el enfermo será sanado. Esto es para nosotros, esto es para ti,
esto es hoy, ¿amén? Continuamos leyendo la Palabra de Dios en Romanos 14: 17, en Reina
Valera 1960 y dice:
"… porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu
Santo." Romanos 14:17, RVR1960
Miren, esto me llamó mucho la atención, porque éste es el tiempo de las comidas, en todo lugar
donde uno va, ¿qué va a ver usted? Comida, comida, comida... Y el Reino de Dios no consiste
en eso, dice que no consiste para nada en la... sino al contrario, justicia, paz y gozo... pero no
en cualquier cosa, en el Espíritu Santo, porque a veces tenemos nuestra propia justicia, nuestra
propia alegría, y nuestra propia paz, pero acá está hablando de, esto viene por el Espíritu Santo,
y eso es lo que va a permanecer, no solamente en nuestras vidas, sino en todos aquellos que
estamos creyéndole a Jesucristo.
Y otra vez la Palabra me venía, como la que escuchamos el domingo pasado, ¿Marta, crees
esto? Si creen hermanos esto, veremos la gloria de Dios, pero tenemos que creer, ése es el
punto nuestro, ahí es donde viene el espíritu de incredulidad, esa incredulidad que nos toca y
que nos hace dudar, y en la duda no puede operar el Espíritu Santo de Dios.
Entonces, vamos a leer el otro pasaje que está en 1ra. Corintios 4:20, Reina Valera, también del
1960, dice:
"Porque el reino de Dios no consiste en palabras sino en poder." 1ra. Corintios 4:20,
RVR1960
Gracias Señor, porque es así, y yo quiero decirles que cada hermano tiene este poder, porque
nos lo ha dado el Espíritu de Dios gratuitamente, no hicimos nada para merecerlo, no es que por
merecimiento, ni porque yo soy hija de fulano de tal, no, esto viene porque el Señor así lo
decidió y nos dio a todos, gratuitamente, de lo que es ese poder precioso, porque Él no se lo
quedó para Él.
Miren, Él se lo podía haber quedado para Él, porque Él es Dios, pero decidió entregárnoslo a
nosotros, hay personas que dicen, ¿pero y éste a dónde va a ir? Con Cristo, vamos a muchos
lugares, con Cristo podemos derribar murallas, con Cristo se van esas fortalezas que a veces
ponemos los seres humanos, pero en Cristo Jesús y con Cristo, podemos mucho más, y
estamos bien agradecidos por esto.
Vamos a ir ahora, al último tiempo de oración. Y es tremendo, porque el Señor cómo nos vino
hablando en todos estos... Muchas veces cuando uno ora se da cuenta cómo el Señor se
encarga, cuando uno da recibe, ¿verdad? y es la Palabra, porque cuando uno se pone a orar
por otros, el Señor se encarga de nosotros. Y es verdad, nos tenemos que descentralizar, pero
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la oración es un punto importante donde realmente si oramos por otros, nos descentralizamos, y
ya no estamos mirándonos tanto lo que no falta o qué nos deja de faltar, sino que Él es el
centro, como bien cantábamos de nuestra vida, entonces todo lo demás cae a los costados.
TIEMPO DE ORACIÓN
* Que se nos revele que hemos sido equipados con el poder para manifestar el Reino de
Dios.
* Que cada uno de nosotros nos veamos como el Señor nos ve: Instrumentos suyos
puestos en el mundo para liberar, sanar, hacer milagros, señales y maravillas.
¿Amén? Así que ahora, otra vez de a dos como hicimos en los otros tiempos de oración,
cambiando también de persona, para que todos podamos orar juntos. ¿Amén?
Ésta es la hora para manifestar el Reino, creo que es importante que nosotros, en un resumen
de lo que estamos hablando, veamos cosas muy importantes de cómo vivir en tiempos
peligrosos. Vivir en la firmeza del poder que tenemos en Él, vivir con la esperanza y la
expectativa de que Él viene, y estaremos para siempre con Él, mientras tanto, hasta que Él
venga, manifestando el Reino.
Iglesia, ¿cómo vivir en tiempos peligrosos? Hoy hemos visto tres aspectos, vaya a la Palabra
diariamente, porque diariamente vamos a saber, ¿cómo vivir en tiempos peligrosos? Siéntese
un momentito por favor, pero quiero decirles algo más, quiero finalizar con un versículo que está
en el Libro de Hebreos, el capítulo 12 y el versículo 28, dice así:
"Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella
sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia…" Hebreos 12:28, RVR1960
Iglesia, nosotros hemos recibido un Reino inconmovible, pueden venir inundaciones, pueden
venir terremotos, pueden venir de plagas, pestilencias; nosotros estamos en un Reino
inconmovible, somos ciudadanos de ese Reino, porque somos hijos de Dios. Nosotros estamos
en ese Reino. Por eso dice el autor de Hebreos, tengan gratitud, nadie puede reconocer que
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vive en el Reino si no tiene gratitud. En las Repúblicas en las cuales nosotros vivimos, ¿cuál es
el idioma de la gente? La queja, se queja del gobierno, se queja de la economía, se queja de los
sistemas sociales, se queja, se queja, se queja...
Hay un Reino inconmovible y perfecto, es el Reino de Dios manifestado, somos ciudadanos de
ese Reino, vivimos en ese Reino, por eso desarrollemos gratitud cada día, ¿cómo nos
levantamos cada día? ¿Con la queja o con agradecimiento?
Por eso, mediante la gratitud dice, sirvamos a Dios, sirvamos a Dios, si no hay gratitud el
servicio es nulo; si no hay gratitud las obras que hacemos para Dios no son aceptadas, porque
es una secuencia de lo que está dentro, estamos en el Reino; y dice, que lo tenemos que hacer
con temor y reverencia.
Ése es el Dios en el cual creemos, el temor a Dios y el temor de Dios, es una cubierta para cada
una de nuestra vidas, cuando vivimos bajo el temor de Dios y la reverencia a Dios, estamos
cubiertos; y la Iglesia está cubierta, afuera pueden pasar muchas cosas, inclusive nosotros
vamos a pasar por situaciones, pero estamos en Cristo, y el que está en Cristo está seguro. Por
eso, dice Pablo, que no descuidemos una salvación tan grande, ¿cómo vamos a descuidar este
tesoro de la salvación tan grande?
Quiero contarles algo que leí, lo voy a resumir, hablando de salvación. Un señor iba caminando
por una calle y de repente ve agua, y un niño que estaba manoteando en el agua y se estaba
ahogando, entonces, no había nadie, y el hombre dice, yo tengo que salvar a ese niño, el
hombre se mete, el niño ya estaba casi morado porque el agua le había entrado, lo saca, hasta
le hace respiración artificial y lo salva, el niño estaba prácticamente muerto, cuando termina esta
escena, el niño le dice, señor gracias usted me salvó la vida, usted no sabe lo que yo sufría, la
desesperación que tenía estando dentro del agua y ahogándome, y el señor le dice, sí niño, y la
verdad me dio mucho gusto haber pasado por aquí y salvarte, pero te quiero decir algo, a partir
de ahora vive de tal manera que haya valido la pena salvar tu vida.
¿Entendió el mensaje hermano? ¿Sabe qué dijo el niño? Esas palabras quedaron ahí por
muchos años, porque ese niño era yo, ese niño, un siervo de Dios, ese niño escribió libros
porque valoró su vida y supo, ¿para qué y porqué había sido salvo?
Iglesia, ¿para qué y por qué nos salvó el Señor? Que vivamos cada día valorando la salvación
que tenemos en Cristo. Esto nos permitirá estar firmes y con los ojos abiertos, sabiendo que el
Señor viene, ¿quién pondría los ojos en cosas que van a desaparecer? Y eso es lo que está
pasando en la sociedad de nuestros días, están poniendo los ojos en las cosas que van a
desaparecer, pero nosotros tenemos un Reino inconmovible, vivimos en ese Reino, y
esperamos al Rey de ese Reino, para estar un día con Él para siempre jamás.
Por eso, se acerca el final del 2015, viene el 2016, ¿cuáles son las frases habituales que dice la
gente? ¿Qué nos deparará el año que viene? ¿Qué habrá el año que viene? Los esperanzados
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piensan que si hay cambio de la política o de la economía, todo va a cambiar, los que viven
desilusionados dicen, ah, es todo lo mismo y siempre va ser igual. Mire, cuando llegue este fin
de año, ¿cómo va a saludar usted? ¿Feliz año nuevo, y que se cumplan todos tus deseos? O va
a decir, estamos viviendo en los tiempos que Dios eligió que viviésemos, y por eso, somos
privilegiados.
Pero además, no es que Dios va a cumplir mis deseos, yo estoy aquí para cumplir los deseos de
Dios, ése va a ser un año próspero y bendecido, estos son los años que la Iglesia tiene que
empezar a vivir, mirando con ojos de expectativa, el fin se acerca, ¡Cómo vivir en tiempos
peligrosos! Tomados de su mano, en fe y en victoria, sabiendo, ¿en quién hemos creído?
Damos gloria al Señor por este precioso tiempo. Vamos a orar. Ahora sí los invito a ponerse de
pie, y juntos, juntos, vamos a orar Señor y juntos, juntos, en un mismo Espíritu vamos a
agradecerle por lo que somos y por lo que tenemos en Cristo Jesús.
Señor te damos gracias, porque Tú nos enseñas cómo vivir en todo tiempo, alabamos tu
Nombre, porque no hay nombre fuera de Ti en quien podamos ser salvos, pero Tú
sostienes nuestra vida, y el Espíritu Santo está para recordarnos las cosas que Jesús
enseñó.
Padre, en el Nombre de Jesús, esta Palabra libera, libera espíritus, libera cuerpos, y en
este momento hay sanidad en los lugares donde estamos proyectados, y en este
momento hay liberación de aquellos que están oprimidos por Satanás, y en el Nombre de
Jesús, enviamos esta Palabra, porque el diablo no tiene el poder para cancelar el poder
tuyo, porque Cristo lo venció en la cruz del Calvario.
Por eso, Señor, en este día, como Iglesia, nos levantamos y declaramos, tuya es la gloria,
tuyo es el poder, tuya es la alabanza y la Tierra estará llena de tu gloria.
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