Sintesis
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Sintesis
Introducción
Jesús confía el mandato de anunciar y bautizar a las naciones. El que crea se salva. Deben
ser bautizadas en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Menciona el mandato de
Jesucristo.
La misión nace del mandato de Jesucristo y se cumple en la proclamación del misterio.
Como evento para salvación de toda la humanidad. Esa es la confesión de fe cristiana.
La iglesia proclama con fidelidad el misterio de Jesús, aunque aún está lejano el
cumplimiento de este mandato. El magisterio manda a continuar este mandato a la iglesia.
La relación de la iglesia con las religiones no cristianas dice: La iglesia católica respeta los
modos de obrar y de vivir los preceptos y doctrinas de otras religiones. el compromiso de
anunciar a Jesús se sirve de la práctica del dialogo inter religioso. Este dialogo forma parte
del dialogo evangelizador de la iglesia.
Este texto corrobora verdades respecto a la verdad que anuncia la iglesia. quien considera la
razón como única forma de conocimiento no puede mirar en lo alto la verdad del ser.
La fe cristiana afirma que se debe creer que Jesús es el hijo y verbo del Padre, el que estaba
en el principio con Dios. El mismo que se hizo carne. En Jesús está toda la plenitud de la
divinidad corporalmente. Es el hijo único que esta en el seno del Padre, en quien tenemos la
redención.
En Cristo se reconcilian todas las cosas. En las sagradas escrituras el concilio de Nicea dice
que Jesucristo es de la sustancia del Padre. Los padres de la iglesia dicen que Jesús es
perfecto en humanidad y en divinidad, consustancia con el Padre y con nosotros.
El concilio afirma que Cristo es imagen de Dios invisible, es el hombre perfecto que
devuelve a Adán a la imagen divina. En Jesús Dios nos libera de la esclavitud del pecado.
Juan pablo II dice que es contrario a la fe, separar a Jesús del verbo, él es el verbo
encarnado. Es contrario separar el logos, del verbo hecho carne. El único sujeto que obra en
naturaleza divina y humana es Jesús. No es válido dar al logos la actividad salvífica de la
humanidad más allá de la humanidad de Jesucristo.
El magisterio de la iglesia, dice que Jesús es el redentor universal, encarnado para que
salvara a todos y recapitulara todas las cosas. Él es a quien el Padre resucita y pone a su
derecha.
Es contrario a la fe católica no considerar a la acción salvífica como una acción trinitaria.
El concilio vaticano II cuando expone el plan del Padre para la humanidad conecta el
misterio de Cristo con el del Espíritu, Se ve la comunión de ambos. También afirma que
todos los hombres, no solo los cristianos, que la vocación de todos los hombres e s la
divina.
El espíritu esparce la semilla de la palabra en las diferentes culturas. Así se reconoce la
acción del Espíritu en toda la humanidad. El que se hizo presente en la encarnación y que
actúa en la iglesia. no es algo alternativo a Cristo. No llena un vacío. Lo que el Espíritu
obra tienen un papel de preparación evangélica y se refiere a Cristo.
La acción del Espíritu no está fuera o al lado de la acción de Cristo. Se trata de una sola
economía salvífica de Dios Uno y Trino.
Hay una tesis que niega la unicidad y universalidad salvífica del misterio de Jesucristo.
Esto no tiene fundamento bíblico. Debe ser creído el proclamara a Jesucristo como señor y
único salvador que en su muerte y resurrección lleva a cumplimiento la historia de la
salvación.
Diversos textos neo testamentarios en Pedro y Pablo afirman que el Padre envió a su hijo
como salvador del mundo.
El magisterio de la iglesia propone que la clave, el centro y el fin de toda la historia humana
se halla en su Señor y Maestro.
Es contrario a la fe cristiana y católica aquellas propuestas de solución que contemplen una
acción salvífica de Dios fuera de la única mediación de Cristo.
Con términos como unicidad, universalidad o absolutez se expresa simplemente la fidelidad
al dato revelado, pues constituye un desarrollo de las fuentes de la fe.
Se puede decir que Jesucristo tiene para el género humano y su historia tiene un valor
singular y único. Es el Verbo de Dios hecho hombre para la salvación de todos.
Jesús constituyó una iglesia como misterio salvífico. Él está en la iglesia y viceversa. Jesús
continua su obra de salvación en la iglesia a través de la iglesia.
Por eso, debe ser creída como verdad de fe católica la unicidad de la Iglesia por él fundada.
Las Iglesias que no están en perfecta comunión con la Iglesia católica, pero se mantienen
unidas a ella por medio de vínculos estrechísimos como la sucesión apostólica y la
Eucaristía válidamente consagrada, son verdaderas iglesias particulares.
Hay iglesias que no han conservado el episcopado, pero en cierta forma siguen en
comunión con la iglesia en algún grado en conformidad con los bautizados bajo la formula
trinitaria.
Por consiguiente, aunque creamos que las Iglesias y Comunidades separadas tienen sus
defectos, no están desprovistas de sentido y de valor en el misterio de la salvación, porque
el Espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medios de salvación, cuya virtud
deriva de la misma plenitud de la gracia y de la verdad que se confió a la Iglesia.
La misión de anunciar de la iglesia constituye el germen y principio del reino. Por eso la
iglesia es sacramento. Es, por lo tanto, signo e instrumento del Reino: llamada a anunciarlo
y a instaurarlo. Trabajar por el Reino quiere decir reconocer y favorecer el dinamismo
divino, que está presente en la historia humana y la transforma. Construir el Reino significa
trabajar por la liberación del mal en todas sus formas. el Reino de Dios es la manifestación
y la realización de su designio de salvación en toda su plenitud.
Conclusión
Los Padres del Concilio Vaticano II, al tratar el tema de la verdadera religión, han
afirmado: Creemos que esta única religión verdadera subsiste en la Iglesia católica y
apostólica, a la cual el Señor Jesús confió la obligación de difundirla a todos los hombres,
ellos quedan obligados a buscar la verdad, sobre todo en lo referente a Dios y a su Iglesia,
y, una vez conocida, abrazarla y practicarla.