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TOP. Cuando Lo Social Toma Prevalencia en El Nudo

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Cuando lo social toma prevalencia de nudo

Nieves Soria Dafunchio*


Escuela de Orientación Lacaniana, Buenos Aires, Argentina

Cuando lo social toma Lorsque le social The social structured


prevalencia de nudo acquiert préséance as a knot
de nœud

El presente trabajo tiene por fi- Cet article vise à étudier la fonction This article aims to investigate a
nalidad indagar la función del du symptôme dans la structure symptom’s function in the subjec-
síntoma en la estructura subjetiva, subjective, l’abordant à partir des tive structure, using the conceptual
con los aparatos conceptuales de appareils conceptuels des discours apparatuses of discourse and the
los discursos y el nudo borromeo et du nœud borroméen proposés Borromean rings proposed by
propuestos por Lacan. Partiendo par J. Lacan. À partir de la place Lacan. Starting from the central
del lugar central, descubierto por centrale, découverte par Freud, role, discovered by Freud, of the
Freud, de la nominación paterna de la nomination du père dans father’s nomination in that function,
en dicha función, se recorrerá la cette fonction, la mutation intro- we will cover the mutation that
mutación introducida en la estruc- duite dans la structure discursive capitalist discourse introduces into
tura discursiva por el discurso del par le discours du capitalisme the discursive structure and its
capitalismo y sus consecuencias et ses conséquences sur la fonc- consequences on the symptoms’
en la función del síntoma en el tion du symptôme actuel seront function today, eventually arriving
presente, para llegar, finalmente, parcourues, pour arriver enfin à at the current prevalence of the so-
a la prevalencia actual de lo social la préséance du social dans les cial in contemporary nominations.
en las nominaciones propias de la nominations propres de l’époque. Lastly, we will investigate the im-
época. Posteriormente se indagará Finalement, l’incidence du discours pact of analytic discourse on such
la incidencia del discurso analítico analytique sur ces nominations sera nominations in one clinical case.
en dichas nominaciones en un examinée à partir d’un cas clinique.
Keywords: borromean rings, capita-
caso clínico.
capitalisme, nomination,
Mots-clés : lism, father, nomination, symptom.
capitalismo, nomina-
Palabras clave: nœud, père, symptôme.
ción, nudo, padre, síntoma.

* e-mail: nievesoriadafunchio@gmail.com

a r t í c u l o d e i n v e s t i g a c i ó n | f e c h a d e r e c e p c i ó n : 0 4 / 0 6 / 2 0 12 . f e c h a d e a c e p t a c i ó n : 0 9 / 0 6 / 2 0 12 .

Desde el Jardín de Freud [n.° 12 , Enero - Diciembre 2012 , Bogotá] issn : ( impr e s o ) 1657-3986 ( en líne a ) 2256-5477, pp. 107-119. 107
I. Partición

E
de lo simbólico y del síntom a
l ser hablante carece de ser, de identidad. Como señala Freud en “Introducción
del narcisismo”, en el inicio no hay nada parecido a una unidad, la que será
producto de un “nuevo acto psíquico”, una identificación imaginaria posibi-
litada por un orden simbólico, que Lacan esquematiza en el modelo óptico1.
Esa aparente unidad, que tomará la forma del “yo”, encubrirá un desgarro fundamental,
que quedará irremediablemente plasmado en el síntoma, manifestación de la paradoja
de ser el lugar del Otro donde el sujeto se constituye como yo —de allí que Freud
vuelva, de algún modo, equivalente al yo con la formación de masa2—.
En esta operación se anudan los registros imaginario y real que, a diferencia
del animal, se encuentran sueltos en un primer momento en el ser hablante. En
efecto, el instinto en el animal consiste en un saber inscripto en lo real del cuerpo que
desencadena determinadas conductas programadas a partir del encuentro con una
imagen —visual, olfativa, auditiva, táctil— de otro animal. Estando el instinto perturbado
en el único animal que se encuentra sujetado al lenguaje, lo imaginario y lo real —al
comienzo sueltos— se anudan por medio de un registro simbólico que encontramos
sistemáticamente partido en dos, en la enseñanza de Lacan: el sujeto y el Otro en el
esquema Lambda y en el esquema óptico, el Nombre-del-Padre y el falo en el esquema
Ro, el S1 y el S2 en los discursos, y finalmente el síntoma y lo simbólico en el nudo.
1. Véase Jacques Lacan, “Observación
Es esta partición lo que le posibilita a lo simbólico constituirse como orden,
sobre el informe de Daniel Lagache”,
ya que es en cuanto tal que consigue el anudamiento de los otros dos registros. En
en Escritos 2 (Buenos Aires: efecto, los significantes en sí mismos, sueltos, constituyen un enjambre al que Lacan
Siglo XXI, 1985). denominará lalengua3, y es recién a partir de la separación o extracción de un significante
2. Véase Sigmund Freud, “Psicología excepcional —que funcionará como referencia del resto, que por esa operación se
de las masas y análisis del yo”, en constituirá como conjunto— que se constituye el lenguaje como orden simbólico.
Obras completas, vol. XVIII (Buenos En la enseñanza de Lacan, ese significante excepcional, que posibilita el
Aires: Amorrortu, 1986). encadenamiento de los significantes y, junto con ello, el anudamiento de los registros,
3. Jacques Lacan, El Seminario. Libro 20. se distingue de los demás en que no encuentra su referencia en otro significante, sino
Aun (Barcelona: Paidós, 1985), 167. directamente en el objeto a. No es un significante que remite a otro; funciona como

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un axioma en lógica y en su versión religiosa es el Dios de la biblia que se presenta
diciendo “Soy lo que soy” —al que hace referencia Lacan en varias oportunidades,
particularmente en R.S.I.—.
La excepcionalidad de su función le estará dada por el poder absoluto del
deseo materno, tal como señala Lacan tempranamente:
Es en la más antigua demanda donde se produce la identificación primaria, la que se
opera por el poder absoluto materno, a saber aquella que no sólo suspende del aparato
del significante la satisfacción de las necesidades, sino que las fragmenta, las filtra, las
modela en los desfiladeros de la estructura del significante.4

Esta función de excepción funcionará como S1 que polariza las significaciones,


también como ideal, referencia simbólica de las identificaciones imaginarias del sujeto.
En la operatoria edípica el S1 pasa a ser el Nombre del Padre, habilitado por el deseo
materno a cumplir esa función, por la que también se anuda la función de excepción
paterna con el ideal.

II. D iscurso y síntom a


Es esa dimensión real, excepcional, que se encuentra a la vez adentro y afuera del orden
simbólico —a la manera del catálogo de todos los catálogos que no se contienen a sí
mismos—, la que se encarna como síntoma en una estructura, en un nudo subjetivo.
En efecto, el síntoma adolece de extraterritorialidad, es definido por Freud como un
cuerpo extraño inasimilable al yo, que querría incorporárselo5. El síntoma introduce la
función de la excepción, configurando y, a la vez, descompletando el todo, ese orden
simbólico que sostiene el imaginario de cada quien —y con lo que se construye un
mundo—. Por el síntoma ex-sistimos fuera de nuestro mundo, de nosotros mismos.
Por ello es la manifestación encarnada de la división subjetiva. 4. Jacques Lacan, “La dirección de la cura y
Lacan define al inconsciente como el discurso del amo6, situando al sujeto del los principios de su poder”, en Escritos 2
inconsciente como efecto de la relación de representación entre S1 y S2. El efecto de (Buenos Aires: Siglo XXI, 1985), 589.
esta operación simbólica es un resto real, el objeto a, imposible de asimilar nuevamente 5. Véase Sigmund Freud, “Inhibición, síntoma
en el orden simbólico, de allí la ausencia de flecha que encontramos en el nivel inferior y angustia”, en Obras completas, vol. XX
del discurso, que indica, como impotencia, el punto de imposibilidad de ese discurso: (Buenos Aires: Amorrortu, 1986), 94.
6. Véase Jacques Lacan, El seminario.
S1 S2 Libro 17. El reverso del psicoanálisis
(Buenos Aires: Paidós, 1992), 95.
S/ // a
7. Ibíd., 73. Las flechas laterales han sido
Figura 1. Discurso del amo 7
añadidas por la autora. [Nota de editora]

nie v e s s ori a dafunchio [cua nd o lo s o ci al tom a pr e valenci a de nudo]

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En este discurso podemos leer dos niveles: el nivel superior, de la articulación
significante, correlativo de la asociación libre en el análisis y, el nivel inferior, del
fantasma, correlativo de la transferencia analítica como puesta en acto de la realidad
sexual del inconsciente8.
Encontramos en él también dos columnas: a la izquierda el sujeto dividido
representado por un S1, significante solo, a la derecha el conjunto del saber, cuyo
producto es el objeto como resto.
Lacan propone al discurso analítico como una reversión del discurso del amo:

a S/
S2 // S1
Figura 2. Discurso analítico9

Al ubicarse el analista como objeto causa del deseo en la transferencia, pone


al analizante en posición de producir aquellos significantes amo a los que estaba
sujetado, significantes que quedan sueltos, sin sentido, imposibilitados de volver a
encadenarse con el conjunto. De ese modo, ese elemento excepcional, en el que
sostiene el síntoma, queda aislado del conjunto de los significantes, fuera de sentido,
8. Véase Jacques Lacan, El seminario. reduciéndose el síntoma a su núcleo más real.
Libro 11. Los cuatro conceptos Los problemas que plantea nuestra práctica actual pueden abordarse desde
fundamentales del psicoanálisis (Buenos esta perspectiva, con la referencia a una mutación sufrida por el discurso del amo,
Aires: Paidós, 1986), 155-156. según señala Lacan, mutación de la estructura del discurso como tal y que da lugar a
9. Lacan, El seminario. Libro 17. El su variante capitalista10:
reverso del psicoanálisis, 73. Las
flechas laterales han sido añadidas
S/ S2
por la autora. [Nota de editora] S1 a
10. Véase Jacques Lacan, Del discurso
Figura 3. Discurso capitalista11
psicoanalítico, Conferencia dictada en
la Universidad de Milán, 12 de mayo Notemos que, en este caso, se opera una circulación sin límite entre los
de 1972. Inédito. Trad. Lic. Olga Mabel elementos que componen el discurso, sin la ausencia de flecha que efectúa la imposi-
Máter. Disponible en: http://es.scribd.com/ bilidad. Por otra parte, el S1 ya no representa al sujeto —como ocurría en el discurso
doc/55454317/CONFERENCIA-DE-LACAN-EN- del amo clásico—, sino que es comandado por él. Pero no se trata aquí del sujeto del
MILAN-DEL-12-DE-MAYO-DE-1972. 04/04/2012. inconsciente, dividido por los significantes, sino del sujeto del goce, carente del goce
11. Nieves Soria, Confines de las absoluto, impactado directamente por la dimensión más real del objeto, que comanda
psicosis. Teoría y práctica (Buenos en posición de amo los S1, en lugar de estar sujetado por ellos. En este caso, el síntoma
Aires: Del Bucle, 2008), 42. no es una formación del inconsciente, sino, simplemente, un modo de goce, y es el

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estatuto que adquiere en ese otro producto del mercado que es el DSM, al calificarlo
de “trastorno”.
Este discurso no tiene reverso posible, ya que carece de la barrera de la
impotencia, punto de ruptura en el que se efectúa la imposibilidad de cada uno de los
discursos clásicos, lo que posibilita, a su vez, la rotación de un cuarto de vuelta que
da lugar a cada uno de ellos. Por eso Lacan vislumbra la incidencia del psicoanálisis
para este sujeto, como una salida de ese discurso, tal como plantea en “Televisión”12.
Volveremos sobre este punto en el apartado IV.

III. N udo y síntom a


Cuando Lacan se propone abordar la estructura subjetiva con el nudo borromeo,
da cuenta del entrelazamiento entre los tres registros, imaginario, simbólico y real,
a través de identificaciones, que operan en la estructura como nominaciones, con
una función de anudamiento. Si bien en un momento considera la posibilidad de un
anudamiento simple entre los tres registros, finalmente la descarta, situando la necesidad
de un cuarto término, irreductible, que anude los otros tres13. Este cuarto término será
nombrado sinthome, tomando una antigua grafía que Lacan encuentra en Rabelais14,
por medio de la cual condensa dos dimensiones paradojales del síntoma: su relación
con la falta —en el doble sentido de carencia y de pecado, sin en inglés— a la vez
que su necesaria función de anudamiento de los registros.
Esta concepción del síntoma es el resultado de la constatación de la imposibili-
dad estructural del nudo borromeo de tres, cuya existencia implicaría un anudamiento,
sin falla, entre los registros en el ser hablante. El sinthome pasa a ser, entonces, la
encarnación de la falla en el anudamiento y del lapsus estructural del nudo. Por un
lado, es el lapsus, en cuanto tal, que localiza; por otro, es su solución, su reparación. 12. Véase Jacques Lacan, “Televisión”,
Lacan propone para la estructura neurótica dos lapsus estructurales entre los en Radiofonía & Televisión (Buenos
registros simbólico y real15: Aires: Anagrama, 1985), 99.
I 13. Véase Jacques Lacan, Seminario 22. R.S.I.,
Lapsus
Clase del 15 de abril de 1975. Inédito.
14. Jacques Lacan, El seminario.
Libro 23. El sinthome (Buenos
Aires: Paidós, 2008), 160.
S R 15. Ibíd., 92.
16. Nieves Soria, Inhibición, síntoma, angustia.
Lapsus Hacia una clínica nodal de las neurosis
Figura 4. Lapsus del nudo en la neurosis16 (Buenos Aires: Del Bucle, 2010), 145.

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Por efecto de este doble lapsus los tres registros quedan sueltos:
I

S R
Figura 5. Desanudamiento17

Y el Nombre del Padre, como sinthome, viene a reparar el doble lapsus en el


mismo lugar en donde este se ha producido:

S R

Sinthome
Figura 6. Reparación por el sinthome18

Cuando estudia el nudo de Joyce, interrogando una posible estructura psicótica


compensada, Lacan propone un solo lapsus entre imaginario y real, producto de “la
Verwerfung de hecho”19 del Nombre del Padre:

I
Lapsus

17. Ibíd., 160.


18. Ibíd., 146.
19. Lacan, El seminario.
S R
Libro 23. El sinthome, 86.
20. Soria, Confines de las psicosis.
Teoría y práctica, 142. Figura 7. Lapsus entre imaginario y real en la psicosis20

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Como efecto de este lapsus, el registro imaginario tendería a soltarse, a irse
por su cuenta21, quedando los registros simbólico y real interpenetrados, dando lugar
a los fenómenos elementales propios de la psicosis:

S R

Figura 8. Interpenetración de lo simbólico y lo real en la psicosis22

Lacan señala que a través de la temprana construcción de un sinthome, que


se emplaza en el lugar exacto del lapsus en el anudamiento, Joyce consigue mantener
abrochado el registro imaginario, compensando la dimisión paterna, razón por la cual
los fenómenos elementales de su estructura serían de difícil localización23:

I
Ego

R S

Figura 9. La “solución Joyce”24 21. Véase Lacan, El seminario.


Libro 23. El sinthome.
Siguiendo estas y otras huellas en la enseñanza de Lacan, que el lector podrá 22. Soria, Confines de las psicosis.
encontrar en detalle en mis libros Inhibición, síntoma, angustia. Hacia una clínica nodal Teoría y práctica, 142.
de las neurosis y Confines de las psicosis y, tomando como referencia la distinción 23. Lacan, El seminario. Libro 23.
propuesta por Schejtman en su artículo “Acerca de los nudos”25, podemos distinguir El sinthome, 149.
al Nombre del Padre como sinthome borromeo, neurótico, que anuda los tres registros 24. Soria, Confines de las psicosis.
sueltos —lo que implica una relación dialéctica entre ellos, ya que ninguno se relaciona Teoría y práctica, 69.
directamente con el otro— del sinthome psicótico, no borromeo, que anuda registros 25. Véase Fabián Schejtman, “Acerca de
que no tienen en una relación dialéctica entre sí, encontrándose interpenetraciones los nudos”, en Las dos clínicas de Lacan
entre algunos de ellos, lo que da lugar a fenómenos de inercia propios de esa estructura. (Buenos Aires: Tres Haches, 2001).

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IV. C uando lo social tom a prevalencia de nudo
Lacan adelanta tempranamente la caducidad de la nominación edípica; por ejemplo,
en su seminario sobre las psicosis, al señalar:
Dentro de dos o tres generaciones, ya nadie entenderá nada, nadie dará pie con bola,
pero, por el momento, en conjunto, mientras el tema del complejo de Edipo perma-
nezca ahí, preserva la noción de estructura significante, tan esencial para ubicarse en
la neurosis.26

Pero es en la década de los años setenta, en una clase de su seminario 21. Les
non-dupes errent que planteará la emergencia y prevalencia de otro tipo de nomina-
ción por sobre la nominación edípica, a la que denominará nombrar para, señalando
que se trata de una nominación que es correlativa de la pérdida de la dimensión
amorosa propia de la época, nominación que se prefiere cada vez más sobre el
Nombre del Padre, y para la cual generalmente basta con la madre, quien designa
un proyecto para el hijo, que queda, a partir de entonces, atrapado en un orden de
hierro27. Es en este punto que Lacan deja indicado, sin desarrollarlo explícitamente,
que en los casos en los que este tipo de nominación es el que opera, “lo social toma
prevalencia de nudo”28.
Me parece encontrar en esta indicación una orientación para abordar la clínica
actual, en la que proliferan múltiples etiquetas para los sufrimientos subjetivos, que
rápidamente hacen lazo, conformando tribus, virtuales o reales: panic attack, trastornos
alimentarios, depresión, fobia social, bullying, etc. Es posible descubrir en estas etiquetas
un reflejo de otras tantas nominaciones que operan en la vía de la segregación como
fenómeno propio de la época, nominaciones que constituyen identidades fijas que,
a la manera de S1 rígidos, designan un modo de goce supuestamente compartido y
que funcionan como un cortocircuito propio del discurso del capitalismo, evitando
la manifestación del sujeto del inconsciente. Se trata de nominaciones, en última
instancia anónimas, en las que el sujeto se escuda ante el horror al vacío que conlleva
el nombre propio.
Estas nominaciones pueden cumplir una función de compensación de la
forclusión del Nombre del Padre —en este punto Lacan se pregunta, en la clase
26. Jacques Lacan, El seminario. Libro 3. Las mencionada, si no se está frente a una degeneración catastrófica, producto de una
psicosis (Barcelona: Paidós, 1985), 455. Verwerfung generalizada del Nombre del Padre—, logrando mantener anudado algún
27. Veáse, Jacques Lacan, Seminario 21. registro que se soltaría ante su falta, o pueden “pasar por encima” de la nominación
Les non-dupes errent, Clase del paterna, aplastándola y quitándole su eficacia dialéctica.
11 de juniode 1974. Inédito. Respecto del primer caso —en el que se trata de una estructura psicótica en la
28. Ibíd. que frecuentemente el sujeto consulta a causa de síntomas de los que quisiera librarse,

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pero que, sin embargo, cumplen una función fundamental de anudamiento— es
necesario el tejido de un nuevo lazo en el análisis, que anude la estructura antes de
operar un corte sobre el lazo que anuda.
Para dar cuenta del segundo caso —estructura neurótica— en el nivel del
nudo sería preciso recurrir a los anudamientos con toros propuestos por Lacan en
el Seminario 24, El fracaso de un-desliz es el amor, en el que muestra cómo a partir
de ciertas reversiones operadas sobre toros anudados borromeanamente, pueden
quedar algunos de ellos atrapados dentro de otro —perdiendo una característica del
anudamiento borromeo fundamental en la clínica, que es el hecho de que entre dos
registros siempre hay un tercero mediando. En este caso, el que envuelve a los otros
dos deja en impasse la función de mediación—, la que podría restablecerse mediante
una nueva reversión:

Figura 10. Toros anudados borromeanamente29

En estos casos propongo considerar la nominación social como ese toro que
envuelve a los otros, sobre el cual la operación analítica debe operar un corte —salida
del discurso capitalista— para restablecer el funcionamiento borromeo, tal como ocurre
en el caso que paso a comentar.

V. U n caso
Matías, definiéndose como gay, llega al análisis, empujado por una soledad que lo
abruma, preguntándose por qué no logra establecer lazos amorosos. Cada vez que
se interesa por otro hombre termina volviéndose despótico y dominante, alejándolo.
Había sido abandonado por su madre en su temprana infancia, quedando a expensas
de los maltratos de su padre. Presenta también una posición melancólica, en la que la 29. Jacques Lacan, El fracaso de un-desliz
identificación con el lugar de desecho se ha reforzado al ser despedido de un trabajo, es el amor. A la manera del seminario
recientemente. oral de Jacques Lacan 1976-1977.
Matías busca imponer en su manera de presentarse una lógica especular, con Trad. Ariel Dilón (México: Artefactos,
modismos propios de la época, más particularmente, del estilo de ruido de ciertos Cuaderno de notas, 2008), 39.

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programas de televisión: “Hola, ¿cómo estás?, ¿todo bien?, ¿cómo pasaste el finde?”. Si
bien me muestro interesada en él, alojándolo con ciertos gestos, en varias oportunidades
se angustia ante mi mirada silenciosa, insistiendo en la importancia de saber de mí. En
ese espacio de mi silencio comienza a hablar entonces del dolor por la ausencia de
su madre, herida que se reabre traumáticamente en la adolescencia, al buscarla y ser
rechazado por ella nuevamente. Llega a decir irónicamente: “y yo, que creía que iba
a ser más fácil analizarme con una mujer…”. Lo paso entonces al diván.
En una sesión en la que quiere dar a entender que está diciendo más de lo
mismo, dice: “… y parapapá”. Lo interrogo: ¿para papá? Se angustia visiblemente,
confesando entonces una práctica sexual masoquista a la que se ve empujado de un
modo compulsivo, que lo deja luego en un estado de vacío y temor al contagio.
La siguiente vez que vuelve a buscar ese goce sale huyendo al escuchar en
el box de al lado a un hombre, que está siendo sometido por otro, decirle “papito”.
Cuando vuelve a ir, no logra traspasar el umbral.
Trae un sueño: un hombre lo ataca, por detrás una mujer intenta detenerlo,
haciendo que se dé vuelta. En ese momento Matías le clava un puñal por la espalda.
Asocia con su padre y la mujer de este, que algunas veces se interponía cuando su padre
lo atacaba. También asocia con traición. Se da cuenta de que en la práctica masoquista
buscaba repetir ese goce de ser sometido por el padre pero que, cuando quería hacer
una pareja, terminaba él mismo en esa posición, traicionando a su partenaire.
Sueña entonces que tiene sexo con una mujer. Relata el sueño con gran
angustia, diciendo: “no quiero poner en cuestión mi identidad sexual, yo soy gay”.
¿Sí?, le pregunto. Matías confiesa, sorprendido, su horror frente a las mujeres, a las que
secretamente desea, abriéndose un nuevo camino en su análisis, en el que caen ciertas
identificaciones. Por un lado, sale de su posición melancólica, llevando adelante un
emprendimiento laboral exitoso que se va consolidando con el tiempo. Por otra parte,
logra perder el goce en juego, en la práctica masoquista, abriéndose para él nuevas
posibilidades, particularmente la de vivir un amor. En este tiempo la presencia de la
analista funciona como un agujero angustiante, alrededor del cual Matías va tejiendo
una trama simbólica.
Fui afectada por su presentación transferencial, tanto en el nivel gestual como
por ese ruido que hacía con su hablar vacío inicial. Debo reconocer que esa dimensión
de degradación de lo simbólico, propia de la época, me provoca un especial rechazo,
y si bien hubo una intervención calculada por mi parte sobre ese rechazo, lo más real
de la transferencia parece haberse desplegado alrededor del mismo: el rechazo de la
madre y el reverso de su rechazo a las mujeres.

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Tengo la impresión de que, paradójicamente, es alrededor de ese agujero
troumático que Matías está anudando su ser en un nuevo tejido en el que prevalece,
ahora, la relación de la palabra con el vacío, lo que le posibilitó entrar en el campo
del amor.
El trabajo con Matías, tal como se fue dando, me enseñó a no dejarme fascinar
o a perder rápidamente el interés por el sujeto que puede encontrarse detrás de esas
presentaciones vacuas, light, propias de la época. Incluso me lleva a pensar que el
deseo del analista puede encontrar una causa en ese vacío deshabitado, a partir del
cual surge el desafío de construir un nuevo orden simbólico, singular.

VI. D e l a nominación social al a mor como nombre


En este caso propongo distinguir un primer tiempo en el que la nominación gay tiene
un estatuto de sinthome, que opera un fuerte anudamiento, de un segundo tiempo
en el que esta nominación se sintomatiza y se afloja en el análisis, dando lugar a cierto
desconcierto, en el marco del cual se abre la cuestión crucial de su posición frente
a las mujeres. El ser gay cae de esa función de nominación que polarizaba todas las
significaciones de su vida, dejando un espacio vacío alrededor del cual él logra entrar
en la dimensión del amor, particularmente de la palabra amorosa, que es la dimensión
que, a partir de ese momento, pasa a cumplir una función de anudamiento para él.
Ese espacio vacío se abre alrededor del agujero troumático que vehiculiza el
significante rechazo, que se pone en juego desde el inicio en la transferencia, y que abre
la cuestión de su relación con las mujeres. Comienza entonces el tejido de una trama
en la que el agujero, que fue para él el deseo de la madre, pierde la significación de
carencia, deslizándose hacia la dimensión de la falta. Lo que en un comienzo era una
demanda absoluta y desesperada de amor a un Otro indiferente, pierde consistencia,
entrando en los avatares de la relación con la falta en el campo del amor. Esa trama
pasa por su relación con las mujeres y se abre hacia la relación con lo femenino como
estatuto propio del amor. Este movimiento le posibilita una salida del impasse que
implicaba, anteriormente para él, el atajo del recurso al falo imaginario, que lo dejaba
sometido a los avatares de la exigencia de su presencia en relación con el partenaire
sexual, alejándolo de la castración.
Es interesante cómo, al perder el goce en juego en la práctica masoquista
y confrontarse con el agujero troumático del rechazo de las mujeres —en su doble
acepción—, entra en cierto desconcierto, en el que cae la nominación de gay y,
mientras el trabajo analítico recorre en ese tiempo distintas marcas de su relación
con las mujeres, se abre, por otro lado, la cuestión del horror ante su deseo por ellas,

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teniendo en ese tiempo encuentros con algunas. Pero la dimensión del amor, que
configura un nuevo anudamiento, se despliega en torno a un hombre que pasa a ser
su pareja. En efecto, con este hombre él logra mantener un lazo amoroso en el que la
dimensión del falo imaginario pierde consistencia, pudiendo encontrarse con él en un
plano novedoso en el campo del goce. Esta operación no se produce sin cierto efecto
de pérdida de goce, incluso de castración de goce, para decirlo con Lacan. Matías
reconoce que ahora lo fundamental de su goce pasa por el plano del amor con este
hombre, mientras que en el plano sexual la dimensión del deseo pone de relieve la
contrapartida de la falta, a diferencia de lo que le ocurría anteriormente, particularmente
en su práctica masoquista, que vivía como un lleno de goce que se revertía, luego, en
un vacío anonadante.

B ibliogr afía
Freud, Sigmund. “Introducción del narcisismo”. Lacan, Jacques. “Observación sobre el informe
En Obras completas, vol. XIV. Buenos Aires: de Daniel Lagache”. En Escritos 2. Buenos
Amorrortu, 1986. Aires: Siglo XXi, 1985.
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Desde el Jardín de Freud [n.° 12 , Enero - Diciembre 2012 , Bogotá] issn : ( impr e s o ) 1657-3986 ( en líne a ) 2256-5477, pp. 107-119. 119

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