Ficha 100
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Ficha 100
El MITO es el tipo de pensamiento que explica el orden, los cultos, sostiene la organización
jerárquica y la estructura social. Es la explicación del origen del universo por fuerzas
sobrenaturales.
Volvamos a la pregunta inicial de esta Ficha... ¿QUÉ ES LO QUE LLEVÓ Y LLEVA A LOS
HOMBRES A FILOSOFAR? Contestar estas preguntas es buscar los Orígenes de la Filosofía. Ya
hemos dicho que en Filosofía las preguntas son más esenciales que sus respuestas y toda respuesta
se convierte en una nueva pregunta.
El asombro o admiración, Platón decía que “el asombro es el origen de la filosofía...” éste se
presenta frente a algo inesperado, desconocido, es un sentimiento y se nos aparece como una “toma
de conciencia”. Es sorprenderse, extrañarse frente a lo cotidiano, ante el hecho de que las cosas
sean. Nos asombramos cuando rompemos la relación práctica con el mundo y nos preguntamos qué
es la realidad, cuál es su fundamento. Si en lugar de encogernos de hombros, como quien dijera “no
me interesan” esas interrogantes, las tratamos de analizar y sistematizar entonces ingresamos a la
filosofía. Para Platón y Aristóteles (siglos V – IV a. C.) la filosofía tenía su origen en la admiración
y la extrañeza frente al mundo.
Decía Platón: “nuestros ojos nos hacen ser partícipes del espectáculo de las estrellas, del sol y de la
bóveda celeste”, este espectáculo nos ha “dado el impulso de investigar el universo”. Y Aristóteles
agregaba “la admiración es lo que impulsa a los hombres a filosofar, empezando por admirarse de lo
que les sorprendía por extraño, así se preguntaron por el origen del Universo”.
Por lo tanto para Platón y Aristóteles la Filosofía tenía su origen en la admiración y la extrañeza
frente al mundo. Este admirarse nos impulsa a conocer. En esa admiración se cobra conciencia de
no saber, se busca el saber, pero el saber mismo, no para “satisfacer ninguna necesidad común”.
Para hacer Filosofía tenemos que dejar de lado el beneficio personal y separarnos (en un primer
momento) de las preocupaciones cotidianas. Jaspers agrega que el filosofar es como un despertar a
las necesidades de la vida y este despertar tiene lugar mirando desinteresadamente a las cosas, al
cielo y al mundo; preguntando qué sea todo ello.
La duda. Dudar de algo es “suspender el juicio”, es no afirmar ni negar. En la vida cotidiana nos
vemos obligados a decidir, a afirmar o negar sin embargo, en ocasiones nuestras más firmes
creencias parecen vacilar; si dudamos frente a ellas y si profundizamos en esa duda se nos abre el
segundo camino hacia la Filosofía.
Una vez que he satisfecho mi asombro y admiración con el conocimiento de lo que existe, pronto se
anuncia la duda. Los conocimientos se acumulan, pero ante el examen crítico no hay nada cierto. La
duda es una actitud intelectual y si bien no es un sentimiento, muchas veces va acompañada de
sentimientos de angustia e inseguridad. ¿De qué cosas dudamos hoy en día? Se duda de lo que
percibimos por los sentidos (“nuestros sentidos nos engañan”) ya que nuestras percepciones
sensibles están condicionadas por nuestros órganos sensoriales. Jaspers está señalando dos posibles
fuentes del error: 1) los sentidos, que tienen limitaciones (por ejemplo, con poca luz confundimos
los colores) y 2) la razón que a veces nos lleva a demostraciones contradictorias (por ejemplo, se
han formulado pruebas racionales de la existencia y de la no-existencia del alma). Pero también
agrega dos formas de duda que se han dado históricamente: a) la duda “pirroniana” o escepticismo
absoluto, propuesta en la Antigüedad por Pirrón de Elis, que consiste en la negación de cualquier
posibilidad de conocimiento, y b) la duda “cartesiana” o escepticismo metódico propuesta por
Descartes en la Edad Moderna (filósofo francés del siglo XVII) en la que busca un camino para
llegar a la certeza. La famosa frase de Descartes “pienso, luego existo” era para él incuestionable,
¿Por qué? Pues luego de mostrar con muchos ejemplos que nuestros sentidos nos engañan, se
propone dudar de todo y así, equivocándose en todo, puede llegar a estar seguro de algo: “mientras
estaba dudando estaba pensando y al pensar estaba existiendo”. De esta forma la duda metódica
parece más viable que la duda pirroniana ya que ésta puede llegar a ser paralizante.
Por último tenemos, las situaciones límites. Según Jaspers, el hombre puede mirar hacia fuera de sí
(hacia el mundo) o hacia adentro de sí (hacia sí mismo). Cuando su mirada se vuelve hacia sí
mismo, entonces toma conciencia de SU SITUACIÓN EN EL MUNDO, no puede saberlo todo, no
puede tenerlo todo, no vivirá para siempre, etc. y esto le provoca angustia, que no es otra cosa que
una “conmoción interior” y lo lleva a formularse nuevas preguntas sobre sí mismo. Las palabras de
Jaspers son: “estamos siempre en situaciones, las situaciones cambian, las ocasiones se suceden. Si
no se las aprovecha, no vuelven más, puedo trabajar por hacer que cambien determinadas
situaciones. Pero hay otras situaciones que son, por su propia naturaleza, permanentes: el hombre
no puede dejar de morir, ni de padecer enfermedades, ni de luchar, ni de sentirse culpable en
determinadas situaciones, etc. Quiere decir que son situaciones de las que no podemos salir y que
no podemos alterar. Es muy importante y decisiva para el hombre la forma en que experimenta el
fracaso. La conciencia de estas situaciones límites es, después del asombro y de la duda, el origen
más profundo de la filosofía”.