Crecimiento Industrial y Alianza de Clases 1930

Descargar como pdf o txt
Descargar como pdf o txt
Está en la página 1de 3

CRECIMIENTO INDUSTRIAL Y ALIANZA DE CLASES 1930-1940 (MURMIS Y PORTANTIERO)

I. Introducción
Todo proceso de industrialización por sustitución de importaciones, promueve alternativas en la
dimensión sociopolítica, sea en el tipo de estratificación, alianzas de clase, el papel del Estado, etc.
Se propuso un modelo clásico descriptivo de orientación de clases y grupos sociales frente al
crecimiento industrial que tiene distintos componentes:
1) Los propietarios agropecuarios, "oligarquía", terratenientes, latifundistas: opuestos a las nuevas
actividades productivas y afianzamiento de nuevos grupos de poder
2) Los propietarios industriales: opuestos a los anteriores en sus objetivos e intereses.
Aparecen modificaciones del modelo simplificado:
1) El sector industrial no tiene conciencia clara de sus intereses. Mantienen a terratenientes como
enemigos de la industria y a los industriales como “objetivamente” opuestos a ellos. Hay otros
grupos de oposición con conciencia, Ejército y otros dispuestos a la lucha. El Grupo aliado de los
terratenientes sería la clase media. La contradicción principal sigue siendo la que separa la
economía agraria de la economía industrial.
2) En este caso, serían los terratenientes quienes, inadvertidamente, habrían favorecido al sector
industrial. Coincidencia transitoria de intereses muy específicos (control de cambio).
3) El sector terrateniente acepta cierto tipo de industrialización limitada, liviana y dependiente y
consigue aliarse con el sector más concentrado de los industriales. Mientras otro sector de
propietarios industriales, no monopolistas, aliados a propietarios rurales y la clase obrera, que
aspiran a un desarrollo independiente y de industrias en el mercado interno. Alianza entre
fracciones de clases.
4) Alejado al modelo inicial, ambos sectores se benefician con el mantenimiento del desarrollo
dependiente de la industrialización. Una fusión de intereses de clases, enfrentados sólo por la
clase obrera.
M y P, en su análisis rechazan todas las versiones del modelo centradas sobre una oposición más o
menos expresa entre grandes terratenientes y burguesía industrial. Encontraremos una alianza
entre fracciones de clase, terratenientes interesados en un avance de la industrialización con
industriales, y en oposición una fracción de terratenientes no incluidos en el sector hegemónico de
esa clase (sector subordinado de terratenientes). En el análisis se encuentra que los terratenientes
no rechazan las actividades industriales que el modo clásico les atribuye. La orientación hacia la
industria es solidaria de un conjunto de orientaciones sociales en general valoradas como
“progresistas”, lo que el análisis pone de manifiesto es que el apoyo a la industria no se identifica
con la adopción simultánea de orientaciones sociales y políticas también “progresistas” de mayor
igualitarismo y de participación política
II. Las condiciones de la alianza de clases
A partir de 1930 se entra en una etapa de crecimiento, con despegue de la industrialización. Esto
no podría haberse producido de haber mediado oposición de políticas gubernamentales. Los que
controlan el aparato del Estado son las fuerzas conservadoras “oligárquicas” y a ellas deben
atribuirse las medidas y propuestas estatales que favorecieron el progreso de la industria. La
fracción más poderosa de la “oligarquía” mantuvo control hegemónico dentro de una alianza de
clases propietarias en la que se incluían los intereses de los industriales. Se promovió formas
limitadas de industrialización por una política oficial que hizo crecer la actividad del Estado en la
estructura social. Dentro de la oligarquía optaron por permitir ciertas formas limitadas de
industrialización, "crecimiento industrial sin revolución industrial": industria liviana, alimentos,
bebidas, bienes de consumo no durables como textiles. Mantenían modificada la estructura
agracia. El crecimiento industrial se limitaría a cubrir un vacío llenado anteriormente por bienes de
consumo importados. No hubo interés en ampliar el mercado interno de consumo, sino hacer
rendir al máximo la capacidad que ya tenía. Se intensifican inversiones norteamericanas, lo que
daba protección a los industriales frente a cambios que podía ejercer el gobierno.
Por la crisis del 29, bajaron las exportaciones, por barreras proteccionistas de algunos países, ante
esto se podían tomar dos alternativas:
1) reducir la participación en la esfera global, esperar para una coyuntura más favorable.
2) Modificar parte de la estructura productiva, sustituyendo importaciones (camino que
finalmente tomaron).
Luego del derrocamiento de los radicales, el poder es asumido por grupos económicos, sociales y
políticos más ligados a la oligarquía. Buscaron primero equilibrar las finanzas, aún a costa de la
recesión económica, cumplir deudas con el exterior, creyendo que la economía argentina volvería
a equilibrarse como estaba. Se abandona en agosto de 1933, con Federico Pinedo, Ministro de
Hacienda. El Pacto Roca-Runciman en 1933 provocó un clivaje profundo entre los grupos rurales.
Beneficiaba al sector ganadero más poderoso, desplazado en el poder en 1916; y por supuesto, a
Inglaterra, con respecto a los derechos aduaneros y las licencias de importación de carne. La Unión
Industrial Argentina (UIA) en única alianza con los obreros y los sectores subordinados de la
industria, reclamaron contra los intereses agropecuarios en conjunto. Le reclaman a Justo que no
se disminuyan los aranceles aduaneros en todo lo que pueda afectar al trabajo industrial. En
diciembre de 1933 se anuncia el Plan de Reestructuración Económica, donde la UIA se adhirió. El
mismo incluye: Devaluación y posterior Control de Cambios, Creación de Juntas Reguladoras de la
Producción y Desarrollo de un plan de obras públicas.
Desde 1933 a 1943 se mantuvo esta solidaridad de orientación entre los industriales y el Estado,
sometido a la hegemonía del sector ganadero más privilegiado (quienes, obligados por la situación
externa, modifican su orientación librecambista tradicional).
III. La diferenciación interna en el sector agropecuario y los grupos de oposición
La hipótesis es que, hasta la segunda guerra mundial, no se producen fragmentaciones
significativas en el seno de los industriales, o que la hegemonía dentro del bloque se mantiene,
cuya representación es la UIA. Ella tiende a conseguir que la legislación sancione más normas de
protección. En el sector agrario los hacendados "criadores" serán respaldados por el yrigoyenismo
y los "invernadores" rodearán el "antipersonalismo" alvearista. En 1927, los "invernadores" logran
el control de la Sociedad Rural Argentina. Los "criadores" se agruparán alrededor de la CARBAP
(Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa) y en sociedades rurales del
interior. Estos últimos, los ganaderos desplazados, serán los que más se opondrán a las medidas
del gobierno y a todo proyecto de crecimiento industrial. Para ellos, la industria es un sector
artificial, no dinámico, que no crea riqueza. Los “invernadores” apoyan el proyecto de
industrialización limitada, ligados al frigorífico consiguen los privilegios que trae el Pacto Roca-
Runciman, que les asegura una cuota estable de exportaciones.
IV. Agrarios e industriales frente al "Plan Pinedo"
En 1938 aparece un déficit en la balanza comercial de 379 millones de pesos, por una mala
cosecha y baja en los precios internacionales. La respuesta a la crisis fue una devaluación del peso
argentino y se establece, por primera vez, el requisito del permiso de cambio previo para las
importaciones. En el año 40, otra crisis, por el cierre de los mercados europeos debido a la guerra,
se elabora el Plan de Reactivación Económica. El plan contenía disposiciones para la defensa
industrial: Leyes de "draw back" (restitución de derechos arancelarios), Contra el "dumping" de los
países centrales (dumping: fijar precios más bajos para exportación que para bienes vendidos en el
país), Créditos a largo plazo para la industria y Reajuste de la legislación de tarifas.
También incluía la compra, por el Estado, de los excedentes agrícolas. Y otros estímulos, primero a
la industria de la construcción; luego, a las actividades manufactureras. El Plan fue aprobado en el
Senado donde el oficialismo tenía mayoría, pero no fue tratado. Las organizaciones económicas
frente al Plan:
a- La UIA aprueba entusiasta.
b- b- La SRA, sin rechazarlo, manifiesta algunas reticencias.
c- c- La CARBAP y las sociedades rurales del interior lo rechazan agresivamente.
El Estado aclara que "hay que importar mientras se pueda seguir exportando", y no toda industria
debe ser fomentada. La UCR se manifiesta en contra, dice que van por una economía totalmente
dirigida por el Estado. Busca una alianza en la que participen grupos agrarios subordinados y capas
medias urbanas no ligadas a la industria, sectores consumidores.
V. El Papel del Estado: alianza de clases, hegemonía
A partir del 30, el rol del Estado no es ya traducir al nivel de las decisiones políticas los intereses de
una clase dominante de origen agrario, sino la relación de esos intereses con los de las otras capas
propietarias alrededor de la acumulación de capital industrial. El Estado se realiza como
equilibrador dentro de un bloque más complejo: como moderador de alianzas objetivamente
estructuradas alrededor de los intereses comunes de distintas clases. El concepto de “clase
dominante” en la década del 30 debe ser reformulado. La dominación hegemónica del poder
político, ya no será ejercida en nombre de la unidad de intereses inmediatos y mediatos de una
clase, sino de los intereses de una alianza de clases. Se puede hablar de la conformación de una
"oligarquía" agro-industrial en la que operará como factor aglutinante el capital financiero,
nacional y extranjero. Pero, la hegemonía dentro de la alianza de clases se mantuvo siempre del
lado de los grandes hacendados. Recién, al promediar la década del 40 esta relación de fuerzas
entre las clases propietarias rurales e industriales se alterará. Durante el período estudiado no se
encuentran reclamos de participación directa por parte de los industriales, que aceptan la
representación de sus intereses que ofrece el gobierno. Tratan de utilizarlo como estrato
protector más que efectuar reclamos de hegemonía. No se encuentran intentos de estructurar
una fuerza política independiente que represente sus intereses.

También podría gustarte