Rosario A Santa Teresita
Rosario A Santa Teresita
Rosario A Santa Teresita
Oraciones Iniciales
Guía: Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En
el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Guía: Señor mío Jesucristo Todos: Dios y hombre verdadero, me pesa de todo corazón de
haber de haber pecado, porque he merecido el infierno y he perdido el cielo, y sobre todo,
porque te ofendí a ti, que eres bondad infinita, a quien amo sobre todas las cosas.
Propongo firmemente, con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar,
confesarme y cumplir la penitencia, confío me perdonarás por tu infinita misericordia.
Amén.
PRIMER MISTERIO
“Para mí, la oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito
de agradecimiento y de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría.
En una palabra, es algo grande, algo sobrenatural, que me dilata el alma y me une a
Jesús”... (Ms C 25rº)
Santa Teresita del Niño Jesús, ayúdanos a ser perseverantes en la oración, que aprendamos
a vivir el Evangelio en la lectura y en la práctica con nuestra propia vida; para que con
nuestra entrega en fe y en obras, nunca falten obreros en las tierras del Señor. Te lo pedimos
por el amor que tuviste a Jesucristo nuestro Señor. Amén.
SEGUNDO MISTERIO
“No desprecio los pensamientos profundos, que alimentan al alma y la unen a Dios. Pero
hace mucho tiempo ya que he comprendido que no hay que apoyarse en ellos, ni hacer
consistir la perfección en recibir abundantes luces. Los pensamientos más hermosos no son
nada sin las obras”... (Ms c 19vº)
Santa Teresita del Niño Jesús, inspíranos a ser desinteresados y obrar con profundo amor,
que la ayuda a mis hermanos no sea un deber, sino que forme parte de mi ser, sin importar
distancias, ni tiempos, ni culturas, ni razas. Te lo pedimos por el amor que tuviste a Jesucristo
nuestro Señor. Amén.
TERCER MISTERIO
Nuestras almas comprenden tu lenguaje de amor, nosotras queremos enjugar tu dulce Faz
y consolarte del olvido de los malvados. A sus ojos, tú estás todavía escondido, te consideran
como objeto de desprecio... ¡Oh Faz más bella que los lirios y las rosas de primavera, tú no
estás escondida a nuestros ojos... Las lágrimas que velan tu mirada divina nos parecen
diamantes preciosos que queremos recoger para con su valor infinito comprar las almas de
nuestros hermanos”... (P12,v.3b-4)
Santa Teresita del Niño Jesús, ayúdanos a ver en los demás el rostro de Jesús, sabiendo que
lo que le hacemos a nuestro prójimo se lo estamos haciendo también a Dios. Te lo pedimos
por el amor que tuviste a Jesucristo nuestro Señor. Amén.
CUARTO MISTERIO
”Puesto que tú no has querido gozar de descanso en la tierra, yo quiero seguir tu ejemplo,
esperando que así se realice en mí aquella promesa que salió de tus divinos labios: «El que
quiera servirme, que me siga, y donde esté yo allí estará también mi servidor, y mi Padre lo
honrará». Estar contigo, estar en ti, ése es mi único deseo...La certeza que tú me das de que
esto se realizará me hace soportar el destierro, a la espera del día radiante del cara a cara
eterno”... (Or 17)
Santa Teresita del Niño Jesús, enséñanos a acompañar a aquellos que sufren, a los que están
solos, aislados, enfermos y agonizantes, ayúdanos a que les aumentemos la fe en el Señor y
en su misericordia y seamos dignos de vivir en su presencia. Te lo pedimos por el amor que
tuviste a Jesucristo nuestro Señor. Amén.
QUINTO MISTERIO
Santa Teresita del Niño Jesús, muéstranos el camino para seguir al Maestro, muéstranos el
camino para llegar a su Madre y amarla como Tu lo hiciste, que vivamos limpios, libres y
felices, sabiendo que un día también compartiremos la gloria del Señor. Te lo pedimos por
el amor que tuviste a Jesucristo nuestro Señor. Te lo pedimos por el amor que tuviste a
Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oraciones finales
Oh Santa Teresita, cumple pronto tus promesas, de pasar tu cielo haciendo el bien en la
tierra, y derrama con abundancia tu lluvia de rosas celestiales sobre los que te invocamos.
DIOS TE SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra: Dios te
salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en
este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros Santa Madre de
Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
OREMOS
Oh, Dios, cuyo Hijo Unigénito nos obtuvo la salvación eterna por medio de su vida, muerte
y resurrección; concédenos, a quienes meditamos estos misterios en el rosario de la
bienaventurada Virgen María, imitar lo que enseñan y alcanzar lo que prometen por
Jesucristo nuestro Señor. Amén.
• Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea Tu nombre, venga a nosotros Tú reino,
hágase Tú voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no
nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
LETANIAS
Santa Teresita, que ardías en deseos de ser santa, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que nos has enseñado el camino de la infancia espiritual, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que has profundizado los secretos de la Santa Faz, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que fuiste santificada por la fidelidad a las cosas pequeñas, ruega por
nosotros.
Santa Teresita, que no has vivido sino para el amor de Dios, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que has muerto en un último acto de amor por Dios, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que has prometido pasar tu cielo haciendo el bien sobre la tierra, ruega por
nosotros.
Santa Teresita, flor espléndida del Carmelo, ruega por nosotros.
Santa Teresita, doctora de la Iglesia, ruega por nosotros.
Santa Teresita del Niño Jesús, ruega por nosotros.
ORACIÓN
Señor, que has dicho: “Si no os hacéis semejantes a niños, no entraréis en el reino de los
cielos”, concédenos que imitemos de tal modo la humildad y sencillez de corazón de la
virgen Santa Teresa, que logremos alcanzar las recompensas eternas. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos. Amén.